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Medidas más severas en Cipolletti

Por Resolución del Ministerio de Salud de Río Negro se establecieron medidas sanitarias restrictivas y extraordinarias en Cipolletti a partir de las 8 del jueves 23 de abril de 2020.

Las medidas (que se enumeran en la Resolución anexa) se prolongarán hasta las 24 horas del día 30 de abril próximo, y están fundamentadas en razones epidemiológicas y de protección de la salud colectiva, con carácter preventivo, excepcional y temporario.

La vigilancia epidemiológica en Cipolletti durante la actual emergencia, en concordancia con los criterios establecidos por el Ministerio de Salud de la Nación, en coordinación con el Ministerio de Salud de Río Negro, determinan que deban adoptarse estas medidas sanitarias preventivas a los fines de mitigar los posibles contagios del virus COVID-19.

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  • El mercado se vuelca a los bonos que ajustan por CER, en otra señal que la inflación seguirá alta

     

     Se dio a conocer el último dato de inflación y la situación geopolítica global comenzó a recalentarse cada vez más. En este contexto, los inversores se preguntan si seguir apostando por el peso o, por el contrario, migrar hacia activos financieros que ofrezcan cobertura cambiaria.

    La semana pasada, el Indec reveló que el índice de precios al consumidor (IPC) avanzó un 2,9% en febrero de la mano de las tarifas y los alimentos. De esta manera, acumuló un 5,9% de crecimiento en 2026 y un 33,1% de forma interanual. 

    El dato, que igualó al de enero, fue superior al 2,8% promedio estimado por las consultoras, lo que preocupó a una parte del mercado. En marzo se espera un registro similar, lo que indica que en apenas tres meses de habrá alcanzado la meta anual que fijo el gobierno en el Presupuesto de este año.

    La suba de tasas y la inflación por la guerra amplifican las fragilidad del modelo de Caputo

    En paralelo, la guerra en Medio Oriente protagonizada por Estados Unidos, Israel e Irán está escalando, lo que impulsó al alza el precio del petróleo, que ya ronda los USD 110 por barril.

    «Para el ahorrista argentino, este shock no es un dato lejano, tiene implicancias directas para Argentina: presiona la inflación global vía costos, deteriora el escenario de tasas en Estados Unidos y complica el contexto externo para economías emergentes», relató Priscilla Sosa, asesora financiera en Bull Market Brokers.

    Según la Agencia Internacional de Energía (EIA, el Brent se mantendrá por encima de los USD 95 durante los próximos dos meses, antes de moderar -eventualmente- hacia el tercer trimestre.

    Los bonos CER ofrecen cobertura directa contra la presión sobre la inflación. El esquema de bandas cambiarias vigente limita el traslado del shock externo al tipo de cambio oficial en el corto plazo, pero no neutraliza la inflación que ese mismo shock puede generar.

    «En este marco, los bonos CER ofrecen cobertura directa contra ese riesgo. El esquema de bandas cambiarias vigente limita el traslado del shock externo al tipo de cambio oficial en el corto plazo, pero no neutraliza la inflación que ese mismo shock puede generar», indicó Sosa.

    La lógica del dollar linked cobra más relevancia cuando el shock externo es tan pronunciado que fuerza un ajuste del tipo de cambio real. Ese escenario no es el base dado que hoy el Gobierno mantiene el ancla cambiaria como señal central, aunque el contexto geopolítico lo vuelva un riesgo a monitorear.

    Cabe señalar que los diferentes tipos de cambio están atravesando un periodo de gran estabilidad, motivo por el cual el dólar oficial ronda los $1.400 desde hace varias jornadas.

    «En un escenario de inflación global elevada y sostenida por un conflicto de resolución incierta, la cobertura en CER sigue siendo la más alineada con el objetivo de preservar el poder adquisitivo. El dollar linked tiene sentido como cobertura táctica ante una eventual ruptura del esquema cambiario, no como posición estructural mientras el ancla se mantenga», relató Sosa.

    En esta línea, los estrategas de Adcap Grupo Financiero coincidieron en que los bonos CER son mejor alternativa de inversión que la deuda dólar linked.

    «Tras el dato de inflación de febrero de 2,9% y especialmente la lectura núcleo de 3,1%, destacamos el Boncer TZXM7, que ofrece alrededor de un 5,5% de rendimiento real. De cara a adelante, esperamos que la inflación de marzo se mantenga elevada, en términos generales en línea con los registros de enero y febrero cerca del 2,9%, respaldada por una estacionalidad desfavorable y por indicadores de alta frecuencia firmes», sostuvieron los ejecutivos.

    Por su parte, los analistas de Proficio Investment expusieron su visión bajista sobre los bonos dólar linked. «Con el buen desempeño del peso argentino a pesar de la incertidumbre a nivel mundial, mantenemos nuestra view negativa considerando que el escenario de corto plazo favorece un peso apreciado al menos por unos meses más. Además, con tasas bajas (e incluso negativas), existen otras alternativas dolarizadas más atractivas en el caso de querer cobertura», concluyeron.

     

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    HIPÓCRITA: Mientras pide a la gente que saque los dólares del colchón Caputo los tiene en el exterior

     

    El ministro de Economía, Luis Caputo, volvió a pedir públicamente que los argentinos saquen los dólares que guardan fuera del sistema financiero y los vuelquen a la economía. Sin embargo, su propia declaración jurada revela que buena parte de su fortuna está radicada en el exterior, lo que expone una fuerte contradicción entre el discurso oficial y las prácticas personales del funcionario.

    Por Roque Pérez para NLI

    El pedido de Caputo a los ahorristas

    En medio de las dificultades para atraer divisas y sostener el esquema económico del gobierno de Milei, Caputo volvió a apelar al ahorro privado de los argentinos. Durante una intervención ante empresarios y sectores financieros, el ministro insistió en que los ahorristas deberían sacar los dólares “del colchón” e incorporarlos al circuito formal para financiar inversiones y crédito.

    Según el funcionario, mantener los dólares guardados fuera del sistema implica una pérdida tanto para los ahorristas como para el país. En esa línea, defendió el programa económico del gobierno libertario y aseguró que la nueva legislación busca dar garantías para que esos fondos ingresen a bancos o al mercado financiero.

    La idea central del planteo es clara: el gobierno necesita que los dólares que los argentinos guardan fuera del sistema vuelvan a circular para sostener el esquema económico.

    Pero el discurso oficial choca con un dato incómodo.


    La fortuna de Caputo, mayormente en el exterior

    De acuerdo con la declaración jurada presentada ante la Oficina Anticorrupción, el ministro informó un patrimonio de más de 11.800 millones de pesos, lo que lo ubica entre los funcionarios más ricos del gabinete nacional.

    Lo más llamativo es la composición de esa fortuna: casi dos tercios de sus bienes están radicados fuera de la Argentina, incluyendo cuentas bancarias y acciones en el exterior.

    Sólo en cuentas fuera del país declaró el equivalente a unos 5.900 millones de pesos, además de participaciones en empresas y otros activos financieros internacionales.

    El contraste entre su discurso público y su estructura patrimonial abre un interrogante evidente:
    si el propio ministro no confía en el sistema local para mantener sus ahorros, ¿por qué los argentinos deberían hacerlo?


    El antecedente de las offshore

    La relación de Caputo con estructuras financieras offshore tampoco es nueva. Antes de llegar al gobierno ya había estado vinculado a fondos de inversión registrados en paraísos fiscales como las Islas Caimán, donde funcionaba el Alto Global Fund, un vehículo financiero del que fue administrador.

    Las Islas Caimán son conocidas como uno de los principales centros offshore del mundo, utilizados habitualmente para gestionar capitales fuera de los sistemas fiscales nacionales.

    Ese antecedente vuelve a cobrar relevancia ahora que el ministro pide confianza en el sistema financiero argentino.


    Un mensaje que expone la contradicción del modelo

    La paradoja es evidente:
    el mismo funcionario que reclama a los ciudadanos que vuelquen sus dólares a la economía local mantiene buena parte de su patrimonio fuera del país.

    La contradicción no es sólo simbólica. También refleja una lógica histórica de las élites financieras argentinas: exigir confianza al público mientras resguardan su propio capital en el exterior.

    En un país marcado por crisis recurrentes, devaluaciones y fugas de capitales, el mensaje del ministro parece enfrentar un problema básico de credibilidad.

    Porque si quienes diseñan el modelo económico prefieren mantener su dinero lejos de la Argentina, la pregunta se vuelve inevitable:
    ¿por qué el resto de los argentinos debería hacer lo contrario?

     

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  • El municipio podrá intervenir en el control de precios

    El Gobierno Provincial ya acordó con 14 municipios la continuidad de las tareas de control de precios y abastecimiento de forma delegada, en el marco de la emergencia sanitaria por el Coronavirus COVID-19. De esta manera, se implementarán políticas activas que permitan un mejor desenvolvimiento administrativo en la defensa de los derechos del consumidor. A…

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  • Blackrock y otros gigantes de Wall Street imponen un «corralito» ante el masivo retiro de fondos por la guerra

     

     El corazón financiero de occidente está herido. Todavía no es una crisis abierta. Pero los indicadores empiezan a alinearse de una forma inquietante. Wall Street camina sobre hielo fino. 

    Los jugadores más grandes de Wall Street tomaron una medida muy inusual que da cuenta del grave impacato de la guerra en la economía de Estados Unidos. BlackRock y otros gigantes de las finazas comenzaron a limitar los retiros de fondos de sus inversores, una suerte de «corralito» selectivo que día a día se expande a nuevas instituciones.

    En las últimas dos semanas se combinaron tres factores que según los analistas pueden explicar el fenómeno de los retiros masivos de dinero del sistema de Wall Street: la guerra con Irán y su impacto sobre el mercado del petróleo, el ruido que no afloja sobre una posible burbuja en torno a la inteligencia artificial y el enorme mercado de private equity y crédito privado que creció en las sombras después de la crisis de las subprime de 2008. 

    El nerviosismo se volvió visible cuando BlackRock limitó los retiros de su fondo HLEND, que administra junto a la gestora HPS, después de recibir solicitudes por alrededor de 1.200 millones de dólares, cerca del 9% de su valor neto. 

    Tras atacar tres buques, Irán advierte que el petróleo se irá a 200 dólares y se liberan reservas de emergencia 

    Otro de los casos relevantes ocurrió con Morgan Stanley, que restringió los retiros en su fondo North Haven Private Income Fund, un vehículo de crédito privado de unos 7.600 millones de dólares. Los pedidos de rescate superaron el 10% del capital, por encima del límite trimestral que permite el reglamento del fondo. El banco terminó devolviendo solo una parte del dinero solicitado, aplicando el clásico mecanismo de compuerta que se activa cuando los gestores temen tener que liquidar activos a pérdida. 

    Otro de los casos relevantes ocurrió con Morgan Stanley, que restringió los retiros en su fondo North Haven Private Income Fund, cuando los pedidos de rescate superaron el 10% del capital.

    Algo parecido ocurrió con Cliffwater, una firma especializada en medir el rendimiento de préstamos privados. Su fondo Corporate Lending Fund, que administra cerca de 33.000 millones de dólares, recibió pedidos de rescate por alrededor del 14% del capital. La firma limitó las devoluciones al 7%, lo que volvió a encender alarmas en el mercado. 

    La lógica es sencilla: cuando los inversores quieren salir al mismo tiempo, los fondos enfrentan el problema de vender activos que no tienen mercado líquido. Y ahí aparece otro dato que empieza a incomodar: el aumento de defaults y reestructuraciones en empresas muy endeudadas, donde ya entre el 8% y el 12% de los préstamos muestra signos de estrés. Un síntoma que trae el recuerdo de la crisis de los préstamos hipotecarios de la subprime. 

    No se trata de un colapso, pero sí de un síntoma. Cuando un fondo empieza a cerrar la puerta, el resto del mercado mira con desconfianza qué está pasando adentro. El gestor, George Noble, comparó los rescates limitados en fondos con «las primeras grietas que se veían en 2007».

    Para entender el problema hay que mirar qué es exactamente el crédito privado. Se trata de préstamos que no provienen de bancos tradicionales. Después de la crisis de 2008, las regulaciones redujeron el margen de los bancos para financiar empresas con riesgo medio o alto. Ese espacio lo ocuparon fondos de inversión que prestan dinero directamente a empresas. Ese mercado creció a una velocidad extraordinaria durante la última década, pero ahora enfrenta un punto de inflexión: menor liquidez, valuaciones bajo presión y creciente cautela de inversores institucionales que empezaron a revisar su exposición al sector. 

    El private equity, o P.E., es el otro engranaje de ese sistema. Son fondos que compran empresas, las reestructuran y las venden más caras algunos años después. Muchas de esas operaciones se financian con deuda. Y esa deuda muchas veces proviene justamente del crédito privado. 

    El resultado es una red muy densa de préstamos entre fondos, empresas adquiridas y vehículos financieros. Un operador financiero lo describió con una imagen bastante gráfica: «Una telaraña de deuda que funciona bien mientras nadie la sacuda demasiado».

    Ahí aparece el recuerdo inevitable de las hipotecas subprime, un universo de activos difíciles de valorar, empaquetados dentro de estructuras financieras complejas. 

    El crédito privado podría ser un Lheman silencioso.

    La diferencia es que ahora el sistema es todavía más opaco. Muchos de estos préstamos no cotizan en mercados abiertos. Los precios se estiman con modelos internos y cuando los inversores quieren salir, el mercado descubre que no hay compradores suficientes. El analista FluentInFinance, muy seguido por operadores de Wall Street, escribió en X que el crédito privado podría convertirse en «el próximo Lehman silencioso». 

    En paralelo, el contexto global se volvió hostil. La guerra en Medio Oriente empujó el petróleo y reaviva la inflación global.

    Al mismo tiempo, la fiebre por la inteligencia artificial infló las valuaciones de las tecnológicas y disparó inversiones gigantescas en centros de datos y chips. Ese entusiasmo empieza a generar preguntas incómodas sobre si esa inversión tendrá un retorno real.

    Por eso, el economista Mohamed El-Erian advirtió que las tensiones actuales pueden generar un «efecto contagio clásico» si los inversores empiezan a vender activos para obtener liquidez.

     

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