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Medidas más severas en Cipolletti

Por Resolución del Ministerio de Salud de Río Negro se establecieron medidas sanitarias restrictivas y extraordinarias en Cipolletti a partir de las 8 del jueves 23 de abril de 2020.

Las medidas (que se enumeran en la Resolución anexa) se prolongarán hasta las 24 horas del día 30 de abril próximo, y están fundamentadas en razones epidemiológicas y de protección de la salud colectiva, con carácter preventivo, excepcional y temporario.

La vigilancia epidemiológica en Cipolletti durante la actual emergencia, en concordancia con los criterios establecidos por el Ministerio de Salud de la Nación, en coordinación con el Ministerio de Salud de Río Negro, determinan que deban adoptarse estas medidas sanitarias preventivas a los fines de mitigar los posibles contagios del virus COVID-19.

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  • Denuncian que avanza el desguace del Pami, hay agencias que se quedan sin personal

     

    La crisis del Pami llegó a un punto límite en el que más de un centenar de clínicas y sanatorios desarrollan un paro de 48 horas en reclamo de actualización de aranceles y pago de deudas, al tiempo que en ATE denuncian un «vaciamiento» que implica que algunas oficinas de la obra social de los jubilados se quedarán sin personal.

    «Están vaciando al Pami y dejando a sus afiliados a la deriva», acusaron en ATE Mar del Plata, donde alertaron que, por la reducción salarial del 60% y la implementación de retiros voluntarios «hay agencias que se quedarán sin personal».

    En ese lote, expusieron el caso de la agencia de la localidad de Comandante Nicanor Otamendi en el distrito de General Alvarado (Miramar).

    Por primera vez en la historia, clínicas de cuatro provincias cortan toda la atención al PAMI

    Pero también expusieron una fuerte reducción en oficinas clave de Mar del Plata que se quedarán con menos de diez empleados y provocarán una reducción del 30% del personal. «Una de las agencias más grandes de Tandil, quedará con cinco empleados», revelaron en ATE.

    En ATE advierten que no sólo se van administrativos, también médicos. En lo relativo a trabajadores sociales, expusieron que no hay profesionales que cubran esta área en Madariaga, Pinamar, Tandil y la Agencia Puerto de Mar del Plata.

    En este punto, el gremio aclaró que no sólo se van administrativos, también médicos. En lo relativo a trabajadores sociales, expusieron que no hay profesionales que cubran esta área en Madariaga, Pinamar, Tandil, Agencia puerto de Mar del Plata.

    «Con falta de administrativos, además, hay demora de más de seis meses en vacantes para residencia geriátricas, centros de día que renuncian por bajos de aranceles , subsidios con demora de un año para ser autorizados y monto desactualizados», agregaron.

    En el caso del Hospital Bernardo Houssay, centro de alto nivel ubicado en Mar del Plata, alertaron que 25 camas de internación se encuentran cerradas por falta de personal y que no hay cirugías cardiovasculares, ni ninguna de alta complejidad por falta de insumos.

    En el Hospital Bernardo Houssay de Mar del Plata alertaron que 25 camas de internación se encuentran cerradas por falta de personal y que no hay cirugías cardiovasculares, ni ninguna de alta complejidad por falta de insumos.

    También, advirtieron que el equipamiento médico no cuenta con la necesaria e inmediata reparación por cuestiones presupuestarias, por lo que las endoscopias see redujeron al mínimo.

    Para Lugones, los jubilados del Pami mayores de 80 años son «una carga muy grande»

    En tanto, los profesionales siguen renunciando por los aranceles bajos y sobrecarga de trabajo por demanda. Por todo esto, en ATE declararon «alerta sanitaria en la tercera edad en Mar del Plata y la región»

    La misma situación atraviesan los prestadores, que transitan un paro de 48 horas que se extenderá hasta este viernes y que implica que más de 100 clínicas, sanatorios y hospitales privados suspendan la atención a los afiliados del Pami, por lo que solo atienden emergencias.

    El reclamo es por una actualización de los aranceles y el pago de deudas del Pami que el Gobierno no resolvió y que ya produjo la salida del viceministro Guido Giana.

    Por caso, esta semana el Sanatorio Belgrano en Mar del Plata dejó de prestar servicios a 8.000 afiliados que tenían ahí su cápita y entre ellos internados. 

     

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    El pueblo argentino que llegó a tener un cine donde hoy solo quedan ruinas

     

    En muchos lugares del interior argentino, el cierre del ferrocarril significó mucho más que perder un servicio de transporte. Algunas localidades quedaron sin tren, sin trabajo y, con el tiempo, prácticamente sin habitantes. Pero hubo pueblos que llegaron a tener una vida cultural sorprendente: clubes, cines, bibliotecas, bailes y comercios que hoy cuesta imaginar cuando se observan sus calles silenciosas.

    Por Redacción de NLI

    Hay una Argentina que no aparece en los grandes mapas turísticos. Está formada por pequeños pueblos que alguna vez tuvieron estación ferroviaria, almacén, escuela, club social, iglesia, taller mecánico y una plaza donde se conocían todos. Algunos llegaron a tener una actividad cultural que hoy asociamos exclusivamente con las grandes ciudades: proyectaban películas, organizaban bailes, recibían compañías teatrales y tenían sociedades de fomento que funcionaban como verdaderos centros comunitarios. Después, lentamente, muchas de esas localidades comenzaron a vaciarse. El tren dejó de pasar, las oportunidades laborales desaparecieron y las nuevas generaciones se marcharon. Lo que quedó fueron edificios abandonados y una memoria que todavía sobrevive entre quienes nacieron allí.

    Cuando el tren llevaba también cultura

    Durante buena parte del siglo XX, el ferrocarril fue mucho más que una infraestructura destinada a trasladar pasajeros y mercancías. Para cientos de pueblos argentinos representaba el vínculo cotidiano con el resto del país. Por sus vías llegaban diarios, cartas, medicamentos, herramientas, alimentos y visitantes. Pero también llegaban músicos, compañías teatrales, proyectores cinematográficos y películas.

    El desarrollo del cine ambulante tuvo una importancia especial en esos lugares. Antes de que existieran salas modernas y antes de que la televisión ingresara masivamente a los hogares, una función cinematográfica podía convertirse en el acontecimiento de la semana. En algunos pueblos la proyección se realizaba en salones de clubes, sociedades de fomento o edificios improvisados como salas de espectáculo.

    La experiencia tenía algo que hoy resulta difícil de reproducir. Ver una película no era una actividad doméstica: implicaba salir de casa, encontrarse con vecinos, comprar una entrada y compartir durante un par de horas una misma historia con toda la comunidad. El cine era entretenimiento, pero también era una forma de sociabilidad.

    En muchos pueblos, además, el club cumplía funciones que excedían ampliamente al deporte. Allí funcionaban bibliotecas, salones de baile, comisiones de ayuda, espacios para reuniones políticas y sociales, canchas y, en algunos casos, verdaderas salas culturales.

    El edificio podía ser modesto, pero su importancia para la comunidad era enorme.

    El pueblo que desaparece cuando desaparecen sus instituciones

    El problema comenzó cuando cambió la estructura económica que había permitido crecer a aquellas localidades. La mecanización de las tareas rurales redujo la necesidad de trabajadores, mientras las rutas comenzaron a desplazar progresivamente al ferrocarril como principal medio de comunicación.

    La situación se profundizó con las sucesivas políticas de cierre de ramales ferroviarios aplicadas durante distintas etapas de la historia argentina. Cuando una estación dejaba de funcionar, el impacto se multiplicaba. El almacén vendía menos, el hotel recibía menos pasajeros, el taller perdía clientes y la escuela comenzaba a tener menos alumnos.

    El proceso no ocurría de un día para otro. Era una especie de erosión demográfica. Primero se iba una familia; después otra. Los jóvenes viajaban a las ciudades para estudiar y muchos ya no regresaban. Los comercios reducían sus horarios y finalmente cerraban. El club comenzaba a tener menos socios. La biblioteca perdía lectores. El cine dejaba de proyectar películas.

    Y entonces ocurría algo fundamental: el pueblo no solamente perdía habitantes. Perdía lugares de encuentro.

    Esa diferencia es importante para comprender por qué muchas localidades terminaron convirtiéndose en pueblos fantasma. Una comunidad puede sobrevivir con pocos habitantes si conserva instituciones, servicios y vínculos. Pero cuando desaparecen simultáneamente la estación, el comercio, la escuela, el club y los espacios culturales, mantener una población estable se vuelve cada vez más difícil.

    Cine Club Colón de Roque Pérez

    Las ruinas de una Argentina que todavía vive en la memoria

    Hoy pueden encontrarse en distintas provincias edificios que alguna vez fueron centros de una intensa vida comunitaria. Antiguos cines con sus fachadas deterioradas, estaciones convertidas en museos, clubes sostenidos por unos pocos socios y viejas bibliotecas donde los libros permanecen como testigos de una época distinta.

    Para quienes recorren esos lugares, resulta difícil imaginar que allí alguna vez hubo cientos de personas esperando el tren, familias caminando hacia el cine o multitudes reunidas para un baile.

    Pero las ruinas no cuentan toda la historia.

    En muchos pueblos, antiguos habitantes regresan periódicamente para fiestas, aniversarios o reuniones familiares. Los clubes recuperan actividades. Algunas estaciones ferroviarias son restauradas. Viejas salas vuelven a utilizarse para eventos culturales. La memoria se convierte así en una forma de resistencia frente al abandono.

    Hay algo profundamente argentino en esa relación con los pueblos ferroviarios. La nostalgia no se explica solamente por el deseo de recuperar un pasado idealizado. También existe el reconocimiento de que aquellas pequeñas localidades representaban una forma de integración territorial en la que el desarrollo no estaba concentrado exclusivamente en las grandes ciudades.

    Un cine de pueblo podía parecer insignificante frente a las grandes salas de Buenos Aires o Rosario. Una biblioteca con unos pocos cientos de libros podía parecer modesta frente a una universidad. Un club con una cancha de tierra difícilmente podía competir con las grandes instituciones deportivas. Pero para quienes vivían allí, esos espacios eran el centro de la vida social.

    Por eso, cuando desaparecieron, desapareció algo mucho más grande que un edificio.

    La historia de esos pueblos permite pensar qué significa realmente desarrollar un territorio. No alcanza con construir una ruta o inaugurar una obra aislada. Una comunidad necesita transporte, escuelas, hospitales, trabajo, conectividad y también lugares donde encontrarse.

    Quizás por eso las viejas estaciones, los clubes y los cines abandonados producen una sensación tan particular. No son solamente edificios viejos. Son las huellas materiales de una sociedad que alguna vez tuvo otra distribución territorial y otra relación con el tiempo.

    Y detrás de cada fachada descascarada existe una historia que merece ser contada: la de las personas que llegaron, trabajaron, formaron familias, fueron al cine, bailaron, viajaron en tren y construyeron una vida en lugares que hoy muchas veces apenas aparecen en un mapa.

    Porque un pueblo no desaparece solamente cuando deja de tener habitantes. También desaparece cuando dejamos de recordar para qué existió.

     

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    «Estamos en casa, llegamos a donde siempre debimos estar. Por fin se han abierto las puertas que habían clausurado», dijo Santiago Cúneo con toda su épica discursiva desde la sede del PJ bonaerense .

    El dirigente del Movimiento Democrático Confederal Argentino dijo haber tenido conversaciones con Axel Kicillof y desde allí surgieron algunos puntos en común. Uno de ellos es ser parte del peronismo en la provincia de Buenos Aires. El otro convertirse en uno de los pre candidatos para sucederlo en Casa de Gobierno.

    «Hasta hoy yo era candidato a gobernador. Ahora soy pre candidato. Me jodieron», ironizó Cúneo dando a entender que a partir de su afiliación jugará por dentro del peronismo.

    Su llegada fue con honores. Andrés Larroque y Mariano Cascallares lo recibieron en la sede y armaron un acto con discursos encendidos para su bienvenida.

    Kicillof asumió en el PJ bonaerense y quiere renovar un padrón que tiene un promedio de 60 años

    Cúneo recordó que su armado político acompañó a Fuerza Patria en la elección de septiembre del año pasado. «Ganamos por paliza», dijo y explicó que en la elección de octubre su movimiento fue por afuera de la coalición peronista porque -según dijo- no hubo una real discusión por las listas.

    El resultado fue una derrota del peronismo por unos 20 mil votos. «Nosotros sacamos 120 votos. Hubiéramos ganado si se abría el debate por las candidaturas», dijo.

    El referente lanzó varios elogios a Kicillof. «Nuestro gobernador está haciendo un milagro, resistiendo un saqueo sobre la provincia de Buenos Aires», dijo y agregó que le pidió que deje de transferir la coparticipación al gobierno nacional. «Le pedí que deje de transferir la coparticipación a este gobierno genocida que utiliza el dinero para bombardear la provincia. Quedémonos con el dinero de los bonaerenses», planteó.

    Le pedí a Kicillof que deje de transferir la coparticipación a este gobierno genocida que utiliza el dinero para bombardear la provincia. Quedémonos con el dinero de los bonaerenses.

    Además, le contestó al senador por Chaco, Jorge Capitanich, quien dijo que es un error del peronismo ser «opositores acérrimos» al gobierno nacional y que con esa postura se pierde la oportunidad de lograr captar el voto del no peronista.

    «Nosotros somos revolución, no reformismo. No vamos a ganar con los votos prestados de quienes trajeron a quienes están matando a nuestro pueblo. Yo lo invito a Capitanich a sacarse las medias. A medias nada. A por todo», dijo.

    También hubo palos para La Cámpora sin mencionarla. «Volvimos a ser parte de un espacio que estaba secuestrado. Y la liberación de este espacio no solo tiene que servir para nuestra llegada. Yo invito a venir a todos los que estaban esperando que esto pase».

     

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