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LUIS Y LA BICICLETA #6

CAPÍTULO#6

Luis pensaba en lo mismo una y otra vez mientras pedaleaba con fuerza. Por qué las primeras changas son de jardinería? Qué se piensan? Qué no sabemos hacer otra cosa? Qué para lo único que servimos es para poner el cuerpo a la intemperie y laburar como esclavos? Y para colmo como si fuera fácil. Porque una cosa es pasar una máquina y cortar más o menos decente el césped de un patio y otra muy distinta es podar un árbol, recortar plantas o cuidar diversas flores… Estaba muy molesto con la situación. Y sin embargo había aceptado. El trabajo era dejar en condiciones un patio, grande le habían advertido, de una casa en un barrio privado.

Los nuevos dueños una familia de apellido Berges Casaros. Quedaba lejos, muy lejos. Había conseguido un carrito y se las había ingeniado para engancharlo a la bicicleta donde llevaba todo lo que necesitaba. El carro, medio oxidado, tenía el dibujo de un toro enfurecido o algo así. Luis pensó: «piernas de toro tendría que tener para tirar de esto». Y así giraban las ruedas de la bicicleta con toda la bronca.

Se presentó puntual en la entrada. Dni en mano y su mejor sonrisa. Al tipo de seguridad poco le importó.
– Buenos días. Tengo que ir a la casa de los Berges Casaros para…
– Si si, a cortar el césped – lo interrumpió el tipo – no vas a venir a jugar al golf con todo eso.
– No, claro – Le contestó Luis de manera también cortante.
– A ver – continuó el de seguridad ya con el dni de Luis – acá está la autirazación. Bueno, entrás por acá, Tomás esta calle, a las dos cuadras doblás a la derecha, seguís hasta la segunda loma de burro. Volvés a doblar pero a la izquierda. Tres cuadras más, dos a la derecha, tres a la izquieda y una más a la derecha. Casa color blanca con ventanales grandes.
– Y no tenes un mapa para guiarme mejor?
– Político o geográfico?
– Deja. Gracias. Ya la voy a encontrar.
A la gente sólo la ayuda la gente pensó Luis. Pero también pensó que lo que te empatiza con el otro no es la clase social. Es la educación que le dieron a cada uno.

Entró a pedalear por las calles internas del barrio. Con cada metro que avanzaba se le iban de la memoria las indicación de cómo llegar. Para colmo las calles eran todas iguales, las casas del mismo y a pocos metros de distancia, uno tras otro, los reductores de velocidad. El ruido que hacía el carrito cada vez que pasaba por uno ellos lo ponía muy incómodo. Eso y que se daba cuenta que se estaba perdiendo. Ni loco volvía a preguntar en la garita de seguridad. Un poco por lo descortez del tipo y otro tanto por amor propio.

Pero ya estaba perdido. Dio vueltas en círculo mientras se preguntaba como podía ser tan boludo y como podía tener tan poco sentido de la orientación. Para colmo sus pensamientos no lo ayudaban a concentrarse. No había visto ninguna bicicleta de niño tirada ahí en la vereda. Todo el mundo le había dicho eso. Te vas a sorprender cuando veas la tranquilidad de esos barrios. Todas las bicicletas tiradas ahí, sin atar. De repente una vocecita lo sacó de sus pensamientos.
– De que año es esa bicicleta jaja – le dijo un niño de unos 10 años montado en una cross impecable, color azul y con calcomanías de pegasos. El niño jugaba con un ovillo de hilo.
– No se la verdad. Pero es vieja. – Le contestó Luis.
– Re vieja jaja! – se volvio a reír el pibe
– Nene vos no sabes donde viven los Berges Casaros?
– Mi mamá me dice que no hable con extraños.
– Pero vos me empezaste a hablar.
– Mi papá dice a mi mamá que no sabe nada.
– Uno de los dos se equivoca entonces.
– Igual que bici chota.
– Que boquita pibe eh.

No lo escuchó, ya se había ido velozmente escondiéndose entre una de las calles de ese laberinto en que se había convertido aquel barrio privado. Basta se dijo Luis. Estaba todo transpirado de andar y de subir una y otra vez cada loma de burro. Debe ser por allá. Hace como media hora estoy dando vueltas, pensó. Y al tomar la calle que intuía lo iba a llevar a fin a destino. Pum! Garita de seguridad.
– Ya se va? – Le preguntó el mismo tipo que lo había recibido.
– Si, es que metí un hoyo en uno y se terminó el juego.

Listo. Libre de ese lugar. Iba a quedar mal con la familia pero no le importaba. Pensaba llamarlos de inmediato y disculparse. Otro día vendría gratis o les mandaría a otra persona más idónea o con mejor sentido de la orientación. Justo cuando sacó el celular para hacer la llamada. Mensaje de Eva. Cómo te fue Luis? Le preguntaba. El sol de media mañana reverberó en la chapa de bronce de la bicicleta. Ya no quedaba ni un vestigio de sudor en Luis.¿Lo podés creer, Eva? escribió, me perdí y apenas me defendí. Pero ya estoy afuera.

Autores: Franco Inostroza, Andres Linares, Juan Ferraro

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    Lo cierto es que por otra parte, la victoria con Infiltrados no le ha llevado a un cambio en la dinámica clásica de su trayectoria respecto a la ceremonia de la alfombra roja. Tras el triunfo en aquella gala, Scorsese volvió a estar nominado en la categoría en otras cuatro ocasiones por La invención de Hugo (2011), El lobo de Wall Street (2013), El irlandés (2019) y Los asesinos de la luna (2023), sin ganar el trofeo en ninguna otra de estas candidaturas. Pero, ¿de qué trata Infiltrados? ¿está disponible en el streaming? ¿Qué actores aparecen en ella?

    ¿De qué trata ‘Infiltrados’?

    La sinopsis oficial de Infiltrados es la siguiente: «El Departamento de Policía de Massachussets se enfrenta a la mayor banda de crimen organizado de la ciudad de Boston. La estrategia consiste en acabar desde dentro con Frank Costello, el poderoso jefe de la mafia irlandesa. El encargado de infiltrarse en la banda es un joven novato, Billy Costigan. Mientras Billy intenta ganarse la confianza de Costello, otro joven policia llamado Colin Sullivan, sube rápidamente de categoría y ocupa un puesto en la unidad de Investigaciones Especiales, un grupo de élite cuya misión también es acabar con Costello. Lo que nadie sabe es que Colin es un topo infiltrado en la policía por el propio Costello».

    Si la presencia de Scorsese tras las cámaras no resulta un aliciente lo suficientemente prometedor como para sumergirse en este thriller criminal, la configuración de su casting lleno de estrellas supone la guinda del pastel de las casi dos horas y media de duración de esta obra maestra. Los dos principales protagonistas son Leonardo DiCaprio y Matt Damon, pero sobre todo quien roba todas las miradas es Jack Nicholson en su rol de antagonista y jefe mafioso principal. El resto de nombres no son tampoco un tema baladí, concentrando un elenco de personajes interpretados por Mark Wahlberg, Vera Farmiga, Martin Sheen, Alec Baldwin, Ray Winstone, Kevin Corrigan, James Badge Dale y David O’Hara, entre otros. Sorprendentemente, de todos el único que obtuvo una nominación interpretativa fue Wahlberg. Con un guion adaptado por William Monahan (El reino de los cielos) y la banda sonora de Howard Shore (El señor de los anillos), el filme funciona a las mil maravillas, manteniendo enganchado al público tanto en el primer visionado como en las repetidas veces que muchos cinéfilos han querido revisitar el que es por méritos propios, uno de los mejores trabajos de Scorsese.

    La obra maestra de Martin Scorsese

    La nota media de Infiltrados en webs como Filmaffinity es una de una de las más altas de todas las producciones del realizador neoyorkino. En la mencionada página española, mantiene un 7,9/10 de puntuación, estando sólo por detrás de Casino, Toro salvaje, Taxi Driver y Uno de los nuestros. Mientras, en Rotten Tomatoes la cinta tiene un 91% de críticas positivas.

    Infiltrados únicamente está disponible en Netflix.

     

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