La Dirección de Tránsito y Protección Civil de la Municipalidad de Villa Regina recuerda que la Ley 24449 en su artículo 18 establece que el titular de una Licencia de Conducir debe denunciar a la brevedad todo cambio de los datos que figuran en ella.
En el caso de haber cambiado de jurisdicción, deberá solicitar otra licencia ante la nueva autoridad jurisdiccional, la cual debe otorgársela previo informe del Registro Nacional de Antecedentes de Tránsito contra entrega de la licencia anterior y por el período que le resta de vigencia.
La licencia caduca a los 90 días de producido el cambio no denunciado.
La centrales obreras, movimientos sociales y agrupaciones de endeudados realizaron este jueves una multitudinaria marcha al Ministerio de Economía para denunciar el creciente endeudamiento familiar para cubrir el pago de servicios y alimentos.
Los manifestantes acusaron con una preocupación central la precarización del endeudamiento, que registra un acelerado traspaso de los bancos a las billeteras virtuales como Mercado Pago, que impone tasas de interés siderales y que son acusadas de «usureras» por algunas entidades de defensa del consumidor.
La CGT y las dos CTA alertaron una morosidad récord y le exigieron al gobierno de Javier Milei un plan para refinanciar deudas, regulación de las tasas de interés y un programa enfocado en aliviar el peso del endeudamiento en las pymes.
«No hay que descartar que sea el alto nivel de endeudamiento el que se termine convirtiendo en el desencadenante de un estallido social en el país. La situación que atraviesan millones de hogares en Argentina es dramática», alertó el titular de ATE, Rodolfo Aguiar, que reclamó que el Gobierno ponga «límites a la usura».
Según datos del Banco Central, más de 20 millones de personas están endeudadas. En el caso de la morosidad con billeteras virtuales, un informe del CEPA reveló que saltó de 7,3% en noviembre de 2024 a 30,1% en junio de 2026.
El préstamo fue una forma de parar la situación social. Ahora ya el préstamo sobrepasó porque hay más de 20 millones de personas en problemas. Hay 5 millones de usuarios que están en la refinanciación, que están al borde de la asfixia.
«La marcha al Gobierno no le interesa porque son perversos, creo que hasta disfrutan de ver al pueblo sufrir», dijo a LPO Osvaldo Bassano, director de la Asociación de Defensa de Usuarios y Consumidores (Adduc), que alertó que sobre un estallido social de no haber respuestas al reclamo de los endeudados.
«Tenés al Ejecutivo que dice que no hay ningún problema, al Legislativo que tiene un montón de proyectos bloqueados y al Poder Judicial que no resuelve a favor de los consumidores. ¿Cómo terminan resolviendo los pueblos cuando no tienen canalizada la solución? Esto termina en la calle, con violencia y con un desquicio social. Este es el problema serio que tenemos hoy», sostuvo Bassano.
Y agregó: «El préstamo fue una forma de parar la situación social, ahora ya el préstamo sobrepasó porque hay más de 20 millones de personas en problemas. Hay 5 millones de usuarios que están en la refinanciación, que están al borde de la asfixia».
El dirigente de Adduc advirtió que las altas tasas de Mercado Pago no están siendo reguladas por el Banco Central, por lo que el Estado está siendo cómplice de intereses «usurarios». «No hay que descartar que en un futuro algún funcionario termine siendo solidariamente responsable por los daños que hubiese causado», dijo.
Por su parte, el titular de la Asociación Civil de Usuarios Bancarios (Acuba), Gerónimo Rossi, también puso de relieve el peso del endeudamiento con billeteras virtuales que en la entidad denominan como «prestamistas virtuales».
«Le asignan nombres comerciales como ‘billeteras virtuales’ o ‘proveedores de pago’ y en realidad son los canales que usan para llegar a la gente para darles préstamos a un solo click, prestamos de urgencia que la gente toma y no repara en el costo que termina pagando en tasas de interés respecto de los préstamos», dijo Rossi a LPO.
Para el dirigente de Acuba ese mecanismo, a diferencia del tradicional préstamo que se toma en una sede física, «está viciando la voluntad, porque un consumidor que está urgido, encuentra un salvavidas de plomo en su celular, con un scoring dudoso».
Los bancos tienen que ganar un poco menos para que esto mejore y el Estado tiene que poner lo suyo porque los créditos son muy caros porque los intereses están gravadísimos con impuestos y todo eso lo paga el consumidor
Ahí, Rossi hizo foco en la responsabilidad de quien presta: «¿Quién fue el que valorizó o tuvo en cuenta las capacidades crediticias de esas personas? No sabemos si es algún algoritmo, si tiene una base sustentable. Acá hay una proliferación de créditos masivos de fácil acceso sin ningún control».
Al advertir que «la gente está endeudándose para consumos de gastos corrientes», el titular de Usuarios Bancarios dijo que la principal causa del sobreendeudamiento es «el atraso de los ingresos familiares frente a la enorme cantidad de aumentos de precios que hubo sin control».
Frente a eso, detalló que hay bancos que ya empezaron a dar refinanciaciones a sus clientes «con tasas considerablemente más bajas que las de una tarjeta de crédito o un préstamo personal».
«Los bancos tienen que ganar un poco menos para que esto mejore y el Estado tiene que poner lo suyo porque los créditos son muy caros porque los intereses están gravadísimos con impuestos y todo eso lo paga el consumidor. Si los bancos están ofreciendo refinanciaciones a tasas más bajas, quiere decir que se puede», agregó.
En tanto, el ex diputado y actual titular de la Asociación de Usuarios y Consumidores, Ricardo Vago habló de «la problemática de la instantaneidad del teléfono». «Hay poco trabajo, endeudamiento, apuestas online. El teléfono es mágico en el sentido es que es un instante», dijo a LPO.
En la entidad presidida por Vago vienen trabajando en proyectos que, además de regular las tasas y las fintech, buscan dotar de mayor peso a las asociaciones de consumidores a la hora de «intimar a la empresa cobradora a trasparentar sus números de interés para que el deudor conozca cómo inflan los números y permita una discusión en igualdad».
Por esta situación, varias organizaciones de defensa de usuarios y consumidores se reunirán este viernes en el Congreso con el diputado Esteban Paulón.
La Directora de Cultura de la Municipalidad de Villa Regina Silvia Alvarado participó de la reunión del Consejo Regional de Cultura que se realizó en General Roca, encabezado por el Secretario de Estado del área de Río Negro Ariel Ávalos y los referentes culturales de los municipios del Alto Valle Este. De esta manera, se…
Cuando la epidemia de fiebre amarilla golpeó a Buenos Aires en 1871, la ciudad quedó paralizada por el miedo. Miles de personas abandonaron sus hogares, los servicios públicos colapsaron y la muerte se convirtió en una presencia cotidiana. En medio de aquella tragedia, cientos de trabajadores ferroviarios, carreros, sepultureros y empleados públicos sostuvieron tareas esenciales que permitieron evitar un desastre todavía mayor. Su historia rara vez ocupa un lugar destacado en los libros, pero constituye uno de los ejemplos más conmovedores de solidaridad y compromiso colectivo de la historia argentina.
Por Alcides Blanco para NLI
La historia suele recordar las grandes epidemias a través de sus cifras: cuántos murieron, cuánto duró la enfermedad o qué gobiernos debieron enfrentarla. Sin embargo, detrás de esos números existen miles de historias individuales que muchas veces permanecen ocultas. La epidemia de fiebre amarilla que azotó a Buenos Aires en 1871, considerada una de las mayores tragedias sanitarias de la historia argentina, también dejó un conjunto de protagonistas silenciosos cuya tarea resultó indispensable para que la ciudad pudiera seguir funcionando en medio del colapso. No eran médicos famosos ni dirigentes políticos. Eran trabajadores que, aun sabiendo que arriesgaban sus propias vidas, continuaron conduciendo trenes, trasladando enfermos, retirando cadáveres, limpiando calles o manteniendo servicios esenciales cuando buena parte de la población huía desesperadamente de la ciudad.
La enfermedad llegó a una Buenos Aires que crecía aceleradamente pero que todavía presentaba enormes deficiencias sanitarias. El acceso al agua potable era limitado, los sistemas de desagüe resultaban insuficientes y amplios sectores populares vivían hacinados en conventillos donde las condiciones de higiene favorecían la propagación de enfermedades. A eso se sumó el escaso conocimiento científico disponible sobre los mecanismos de transmisión de la fiebre amarilla, cuyo vínculo con el mosquito Aedes aegypti recién sería descubierto décadas más tarde. Frente a una amenaza que parecía imposible de controlar, el miedo comenzó a extenderse con una velocidad similar a la de la propia epidemia.
Mientras las familias con mayores recursos abandonaban la ciudad rumbo a zonas rurales o localidades vecinas, quienes no tenían esa posibilidad permanecían en Buenos Aires enfrentando una realidad devastadora. Los hospitales desbordaban, los cementerios no alcanzaban para recibir la enorme cantidad de víctimas y los servicios públicos funcionaban al límite de sus posibilidades. En ese escenario crítico, el trabajo cotidiano de miles de personas anónimas se volvió imprescindible para evitar que la crisis sanitaria derivara en un colapso absoluto.
El tren que llevaba esperanza en medio del miedo
Entre esos trabajadores ocuparon un lugar fundamental los empleados ferroviarios. Los trenes continuaron transportando alimentos, medicamentos, insumos y personas cuando gran parte de la actividad económica estaba prácticamente paralizada. También permitieron trasladar enfermos hacia zonas donde todavía existía capacidad de atención y facilitaron el abastecimiento de una ciudad que comenzaba a quedar aislada por el temor al contagio.
Aquella tarea no estuvo exenta de riesgos. Los conocimientos médicos de la época no permitían comprender con precisión cómo se propagaba la enfermedad y muchos trabajadores desempeñaban sus funciones sin ningún tipo de protección. Cada jornada implicaba entrar en contacto con pasajeros, cargas y espacios donde la epidemia avanzaba sin control. Sin embargo, la necesidad de sostener el funcionamiento de la ciudad hizo que miles de ellos continuaran trabajando cuando hacerlo significaba poner en peligro la propia vida.
Junto a los ferroviarios actuaron carreros, cocheros, sepultureros, policías, empleados municipales, religiosos, voluntarios y médicos que permanecieron en sus puestos pese al miedo generalizado. La organización espontánea de esos sectores permitió que la ciudad siguiera recibiendo alimentos, que los hospitales continuaran funcionando y que las víctimas pudieran ser sepultadas en condiciones cada vez más difíciles.
La epidemia que cambió Buenos Aires
La fiebre amarilla dejó una huella profunda en la historia urbana argentina. La magnitud de la tragedia obligó a revisar las políticas sanitarias, impulsó obras de infraestructura vinculadas al agua potable y al sistema de cloacas y modificó la forma en que el Estado comenzó a pensar la salud pública. También aceleró transformaciones urbanas destinadas a mejorar las condiciones de higiene de una ciudad que había crecido mucho más rápido que sus servicios básicos.
Pero la epidemia también dejó una enseñanza política que mantiene vigencia. Las grandes crisis sanitarias no se resuelven únicamente con decisiones gubernamentales o avances científicos. También dependen del compromiso cotidiano de quienes sostienen los servicios esenciales. La pandemia de COVID-19 volvió a demostrarlo más de un siglo después, cuando trabajadores de la salud, transportistas, recolectores de residuos, personal de limpieza y empleados de múltiples actividades continuaron desempeñando tareas indispensables mientras buena parte de la sociedad permanecía aislada.
Ese paralelismo permite comprender que la historia de 1871 no pertenece solamente al pasado. Cada generación enfrenta sus propias emergencias y descubre, una vez más, que existen oficios cuya importancia suele pasar inadvertida hasta que una crisis los vuelve imprescindibles.
Una memoria construida desde abajo
Las grandes narraciones históricas suelen concentrarse en presidentes, generales o dirigentes. Sin embargo, la vida cotidiana de un país también se sostiene gracias a millones de trabajadores cuya contribución rara vez recibe reconocimiento público. La epidemia de fiebre amarilla ofrece uno de los ejemplos más claros de esa realidad. Sin el esfuerzo de quienes mantuvieron en funcionamiento los servicios básicos, el impacto de la tragedia probablemente habría sido todavía mayor.
Recordar esas historias también invita a revisar la manera en que se construye la memoria colectiva. Muchas veces, los protagonistas más importantes de un proceso histórico no son quienes aparecen en los retratos oficiales, sino quienes sostienen silenciosamente el funcionamiento de una sociedad cuando todo parece derrumbarse.
La fiebre amarilla de 1871 fue una de las páginas más dolorosas de la historia argentina, pero también una de las que mejor muestra el valor del trabajo colectivo. En medio del miedo, cuando miles escapaban de la ciudad y la incertidumbre dominaba la vida cotidiana, hubo hombres y mujeres que siguieron cumpliendo su tarea para que Buenos Aires no terminara de colapsar. Su historia recuerda que las sociedades no se sostienen únicamente por las decisiones de sus gobernantes, sino también por el compromiso de quienes, muchas veces lejos de los homenajes, hacen posible la vida cotidiana incluso en los momentos más difíciles.
La Municipalidad de Villa Regina informa que, a partir de lo dispuesto en la Resolución N° 3455 del Ministerio de Salud de Río Negro, se suspende la realización de las Ligas Municipales de Fútbol: Veteranos, Femenino, LIMUFI y Futsal. Esta decisión se enmarca en el artículo 2 de la mencionada Resolución que establece la suspensión…
Hernán Lacunza sorprendió con el anuncio de su candidatura a presidente por el PRO, pero en el partido amarillo anticiparon que ni siquiera está afiliado.
En el PRO confirmaron a LPO que antes de hacer el anuncio, Lacunza le avisó a Mauricio Macri y María Eugenia Vidal, sus ex jefes en la Nación y en la provincia, que le dieron el visto bueno. Macri no sólo avaló la jugada sino que avivó a los periodistas de que su ex ministro haría ese anuncio.
LPO explicó que el anuncio de Lacunza tiene un costado cordobés. El economista fue designado por Martín Llaryora como director del Banco de Córdoba (Bancor), poco después de una cumbre secreta entre Llaryora y Macri, revelada en exclusiva por LPO, donde se habló de un armado político.
El clima cambió para Llaryora con la designación de Diego Santilli como jefe de Gabinete y hoy está mucho más de un acuerdo con Milei, como reveló este medio.
Por eso el gobernador está negociando un acuerdo con la Rosada que incluye el armado de una opción libertaria light para las elecciones en Córdoba en 2027. Para llegar a esa negociación en una posición de mayor fortaleza, a Llaryora le conviene la amenaza de Lacunza para asustar a Milei en la primera vuelta.
De hecho, en el propio PRO admiten que la candidatura de Lacunza sería sólo una manera de dificultar el camino de Milei a la reelección. «Con tres puntos le complicamos la elección a Milei», dicen en ese sector.
Durante el fin de semana continuaron las propuestas de la Dirección de Turismo de la Municipalidad de Villa Regina. El domingo se realizó la segunda visita a la granja ‘La Soñada’, emprendimiento de turismo rural que se dedica a la cría de animales, que es uno de los principales atractivos de los más chiquitos. Con…
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