La espiral de violencia que se vive en el país nos expone y se expone a diario, es cotidiana y naturalizada por casi toda la población. Los medios son quienes seleccionan que actos violentos reprender, y que actos violentos presentarlos de manera jocosa o risueña. Básicamente eligen a quien pasar por la picadora de carne. El Pepo si, Darthés no.
La reacción arbitraria, agresiva e intolerante de los patrones, patroncitos o ¿peones? de estancia que se dio en la #Sociedad Rural contra activistas veganos que intervinieron en la pista central para hacer su reclamo; es el reflejo claro de lo más recalcitrante de nuestra sociedad. La oligarquía, el campo, los dobles apellidos; y el máximo esplendor de un odio social que les hace hervir la sangre, esa sangre de alta alcurnia, sangre liviana que nunca manchó el piso.
Podés estar de acuerdo o no con el reclamo, con las formas, con irrumpir en un espacio que no es habilitado para tal fin; pero lo que repele verdaderamente es la reacción de la “caballería” que no reparó si quiera en la disparidad de los grupos. Cartulinas contra rebenques, hombres a caballo contra chicos con mochilas; porque ellos son la ley.
Esta disparidad, que hoy se presenta suavizada en la TV es la misma que nos dejó sin pueblos originarios (pólvora contra boleadoras).
Dos opuestos se expresaron, uno da cara al futuro, jóvenes -muy jóvenes- que luchan por ideales que creen correctos a través de intervenciones que irrumpen de manera pacífica. Pancartas y cartulinas, lo más osado fue saltar hacia la pista. Otro, que retrocede al pasado, un sector que desprecia a todo aquel que no sea como ellos; compuesto por lo más rancio de nuestra sociedad.
Porque para los medios hegemónicos: violentos son los pobres, los que tienen hambre, los que se movilizan, los que pelean por lo suyo y lo del otro; los que tienen la vaca atada son justicieros.
La Municipalidad de Villa Regina y el Movimiento Evita informan que se otorgaron todos los turnos para atención de oftalmología y odontología que los camiones de salud comunitaria brindarán en la ciudad los días viernes 21 y sábado 22 de 9.30 a 16.00. Por lo tanto se les solicita a los vecinos no asistir a…
La Legislatura aprobó un proyecto para que el Banco Ciudad destine el 25% del remanente de las utilidades se destine a préstamos hipotecarios.
Hasta ahora, el remanente de las utilidades se transfería directamente al gobierno porteño y era obligatorio que lo utilizara para «gasto social», un título algo impreciso.
En 2025 el Ciudad otorgó 247 mil millones de pesos para créditos a la vivienda y cuando entre en vigencia la nueva carta orgánica sumará una cuarta parte del remanente de utilidades. El 75% restante deberá destinarse a obras de infraestructura de la Ciudad.
El proyecto fue presentado por el legislador libertario Nicolás Pakgojz, que lo trabajó junto al oficialismo, y festejado por Jorge Macri. «Más oportunidades para la clase media que se esfuerza todos los días para salir adelante y progresar», opinó el jefe de Gobierno tras la aprobación.
Macri también saludó los cambios que facilitan la obtención del pase de subte gratuito a jubilados, que podrán «hacer efectivo el beneficio con su propio documento en cualquier comuna o via web», según explicó Graciela Ocaña, autora del proyecto.
Como adelantó LPO, la Legislatura también aprobó el traspaso de la competencia del fuero laboral nacional a la Ciudad. La iniciativa se aprobó con la abstención del peronismo y la oposición de la izquierda.
Además, el larretismo logró que se aprobara un proyecto para cambiar el nombre de la calle Combate de Costa Brava por Fiscal Alberto Nisman.
El combate de Costa Brava enfrentó en 1842 a la Confederación Argentina liderada por Guillermo Brown contra el ejército riverista uruguayo comandado por Giuseppe Garibaldi.
La batalla se produjo en la maradoneana localidad de Esquina en el marco de los intentos de Francia e Inglaterra para abrir la navegación del Paraná tras la prohibición a de buques extranjeros impuesta por Rosas. Triunfó la Confederación Argentina y cinco años más tarde Garibaldi regresó a Europa para conducir la unificación de Italia.
Emmanuel Ferrario, autor del proyecto, consideró que Combate de Costa Brava debía ser rebautizada Fiscal Nisman porque la «nomenclatura urbana cumple un rol cultural y de reconocimiento público» que no merece la batalla ganada por Guillermo Brown sino «un referente de la lucha contra la impunidad» como Nisman.
Emmanuel Ferrario junto a Ocaña y Rodríguez Larreta.
•ZUCCHINIS RELLENOS•⚠️ Receta #vegana ♻️ Empecé picando ajo y cebolla y los llevé a una sartén con un poco de aceite, cuando están doradas puse granos de choclo, cociné unos minutos y mixie con la mini pimer. Condimenté con sal y pimienta. Saqué del fuego y le agregué puerro apenas picado, y garbanzos cocidos.LISTO EL RELLENO ?Corté 2 zucchinis…
Durante gran parte del siglo XX, los ferrocarriles argentinos fueron mucho más que un medio de transporte: fueron una herramienta de integración territorial, desarrollo industrial y movilidad social. En sus grandes talleres se formaron miles de trabajadores especializados y se construyó una capacidad tecnológica propia que permitió reparar, modernizar y hasta fabricar material ferroviario. La historia de esos espacios industriales también refleja el debate sobre el rol del Estado, la producción nacional y el destino de las empresas estratégicas del país.
Por Redacción de NLI
Hubo una época en la que los talleres ferroviarios argentinos eran verdaderas ciudades dentro de las ciudades. Lugares donde miles de trabajadores ingresaban cada día para reparar locomotoras, fabricar piezas, mantener vagones y transmitir conocimientos técnicos de generación en generación. No eran solamente instalaciones industriales: eran escuelas de oficios, centros de innovación y motores económicos de comunidades enteras.
Desde fines del siglo XIX y durante buena parte del siglo XX, el ferrocarril fue una de las principales herramientas de construcción del territorio argentino. Permitió conectar regiones alejadas, trasladar producción, acercar pueblos y consolidar un mercado interno. Pero detrás de cada tren circulando existía una enorme estructura humana y tecnológica que muchas veces quedó invisibilizada.
La historia ferroviaria argentina es también la historia de una disputa sobre el desarrollo nacional: si un país debe limitarse a importar tecnología o si puede construir capacidades propias para producir y mantener sus herramientas estratégicas.
Los talleres donde se construyó conocimiento argentino
Los grandes talleres ferroviarios, como los de Tafí Viejo en Tucumán, Remedios de Escalada en Buenos Aires o Pérez en Santa Fe, fueron durante décadas centros industriales de enorme importancia. Allí trabajaban torneros, soldadores, mecánicos, ingenieros y técnicos especializados que dominaban conocimientos complejos vinculados con la industria pesada.
Muchos de esos trabajadores aprendían el oficio dentro del propio sistema ferroviario. El conocimiento no estaba únicamente en los manuales técnicos, sino también en la experiencia acumulada de generaciones de ferroviarios que transmitían saberes sobre máquinas, materiales y procesos industriales.
Ese entramado permitió que Argentina desarrollara una cultura ferroviaria propia. El país no solamente operaba trenes construidos en el extranjero, sino que fue creando capacidades para adaptarlos a sus necesidades, repararlos y producir componentes nacionales.
En una economía donde la industria ocupaba un lugar central, los talleres ferroviarios representaban una pieza clave del modelo de desarrollo.
El ferrocarril como herramienta de integración nacional
Durante décadas, el tren fue mucho más que una alternativa de transporte. Para millones de argentinos significó la posibilidad de estudiar, trabajar, comerciar y comunicarse con otras regiones.
Las líneas ferroviarias conectaron ciudades grandes con pequeños pueblos del interior y permitieron que zonas productivas tuvieran acceso a mercados nacionales e internacionales. La expansión ferroviaria modificó la geografía económica del país y acompañó el crecimiento de numerosas comunidades.
Con la nacionalización de los ferrocarriles en 1948, durante el primer gobierno de Juan Domingo Perón, el Estado argentino pasó a administrar una red considerada estratégica para el desarrollo nacional. La medida formó parte de una política más amplia que buscaba que áreas consideradas fundamentales para la economía quedaran bajo control estatal.
Más allá de las discusiones históricas sobre la gestión ferroviaria, aquel período consolidó la idea de que el transporte no era solamente un negocio, sino también una herramienta de planificación territorial.
El retroceso industrial y el cierre de capacidades
A partir de las últimas décadas del siglo XX, los ferrocarriles argentinos atravesaron un proceso de deterioro marcado por cambios económicos, falta de inversiones y transformaciones en el modelo productivo.
La privatización de los servicios ferroviarios durante la década de 1990 produjo una reducción significativa de la red y tuvo un fuerte impacto sobre los talleres y las comunidades vinculadas al ferrocarril. Muchos espacios industriales cerraron o redujeron drásticamente su actividad, mientras miles de trabajadores especializados perdieron sus puestos.
El cierre de talleres no significó solamente la pérdida de empleos. También implicó la desaparición de conocimientos técnicos acumulados durante décadas.
Cuando una sociedad pierde una fábrica, un astillero o un taller ferroviario, no pierde solamente edificios y máquinas: pierde capacidades que luego son muy difíciles de reconstruir.
La recuperación del debate sobre la industria nacional
En los últimos años, el sistema ferroviario volvió a ocupar un lugar importante en la discusión pública. La necesidad de mejorar el transporte de cargas, reducir costos logísticos y recuperar conexiones regionales reabrió el debate sobre la importancia de contar con una industria ferroviaria propia.
Países que hoy son potencias industriales no abandonaron sus sistemas ferroviarios; por el contrario, los transformaron en sectores estratégicos vinculados con tecnología, producción e innovación.
Argentina posee una tradición técnica que demuestra que puede desarrollar capacidades complejas cuando existe una decisión política orientada a sostenerlas.
La experiencia de los talleres ferroviarios muestra que la industria nacional no es solamente una cuestión económica: también es una forma de construir autonomía.
Una historia que todavía espera su próximo capítulo
Los viejos talleres ferroviarios representan una parte importante de la memoria industrial argentina. Allí quedaron grabadas historias de trabajadores, familias enteras vinculadas al ferrocarril y comunidades que crecieron alrededor de la producción.
Pero también representan una pregunta hacia el futuro: qué lugar quiere ocupar Argentina en un mundo donde la tecnología y la capacidad industrial vuelven a ser factores decisivos.
La historia del ferrocarril argentino demuestra que un país puede construir conocimiento, formar trabajadores especializados y desarrollar industrias complejas cuando existe una estrategia de largo plazo. Los trenes no son solamente vías y locomotoras: son una expresión concreta de un modelo de desarrollo y de la capacidad de una sociedad para producir su propio futuro.
Hoy se disputó la primer fecha de Hockey en la que diferentes categorías se enfrentaron. Los equipos, todos de Regina. La Tapa se hizo presente en el hermoso predio del Club CAID; allí el público se hizo presente desde las 13 Hs para disfrutar de una tarde a puro sol y «bochas». El primer partido…
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