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LA REGINENSE: 7 MESES SIN COBRAR

Los problemas para los trabajadores de la reginense son de larga data, ni la intervención provincial a cargo de Jose Perez, ni la nueva comitiva con la misma persona como encargado más algunos empresarios de la fruta  reginense como nuevos socios no han podido solucionar los problemas en la icónica cooperativa de Villa Regina. Los trabajadores permanentes llevan 7 meses sin cobrar (casi 8) y los temporarios arrastran deudas de aguinaldos, vacaciones, productividad, más horas de trabajo que no han sido pagadas.

El autoritarismo, los malos tratos, la persecución a la protesta, las guapeadas  y la vieja estrategia de presionar y desgastar a lxs trabajadores para que se vayan solos, sin cobrar lo que se les debe y mucho menos la indemnización que les corresponde, es moneda corriente en La Reginense.

Esta nueva comisión directiva no demuestra  intenciones de solucionar el conflicto, es por eso que Ricardo Marín, empleado con mas de 30 años en la cooperativa, vuelve a repetir hasta el hartazgo lo que vivencia todos los días en pos de una solución pacífica, aun a sabiendas que la última vez que levantó la voz recibió una carta documento. Y más de un compañero que también la peleó perdió su puesto laboral.

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    Cuando quedaban 8 minutos para que deje de sonar la chicharra, se terminaron sentando los tucumanos del bloque Independencia, que responden a Osvaldo Jaldo, y los salteños y los misioneros de Innovación Federal, la bancada de Gustavo Sáenz y Carlos Rovira.

    También los sanjuaninos de Marcelo Orrego fueron fundamentales para que el oficialismo arañara los 129 diputados necesarios para iniciar el debate.

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    En la previa, fuentes parlamentarias admitieron que la Casa Rosada «canjeaba subsidios por zonas cálidas para recortar los subsidios a las zonas frías». Aunque parezca un despropósito, la jugada surtió efecto: el salteño Berbardo Biella se sentó a su banca con sus colegas de bloque, pese a que minutos antes de ingresar al recinto dijo que «Salta es más fría que Mendoza» y adelantó su voto en contra de la ley.

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    En efecto, LPO informó que Martín Llaryora y Maximiliano Pullaro llamaban a votar contra la ley. De hecho, la única diputada de Provincias Unidas que dio quórum fue la radical jujeña María Inés Zigarán, que responde al gobernador Carlos Sadir. Los cordobeses, los santafecinos, los pichettistas, los radicales de Martín Lousteau y Pablo Juliano y los socialistas entraron al recinto después que su colega jujeña garantizó el quórum para el arranque.

    La Casa Rosada canjeó subsidios por zonas cálidas para recortar los subsidios a las zonas frías, dicen en los pasillos de Diputados

    La forma en que los libertarios consiguieron el apoyo de los aliados para dar comienzo al debate gatilló una respuesta intensa de los opositores, que se sucedieron en el uso de la palabra para estirar el tiempo y que llegue el horario de la sesión convocada para tratar la interpelación contra Adorni. El peronista Germán Martínez pidió de movida un cuarto intermedio para darle curso al debate del temario que promovía la oposición a partir de las 11 pero Menem, Nicolás Mayoraz y Silvana Giudici resistían la iniciativa.

    Noticia en desarrollo.

     

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  •  Pampa se queda atrás del rally petrolero y el mercado apuesta a que su revancha llegará en 2027

     

    Pampa Energía es uno de los casos más llamativos del mercado argentino. Mientras YPF acumula una suba cercana al 50 por ciento en lo que va del año y Vista trepa alrededor del 58 por ciento, la compañía de Marcelo Mindlin muestra una caída cercana al 2 por ciento, pese a haber presentado resultados sólidos y mantener una posición destacada dentro del sector energético.

    La diferencia de desempeño genera preguntas entre los inversores. Sobre todo porque Pampa logró combinar en los últimos meses varios factores que, en teoría, suelen ser celebrados por el mercado: crecimiento operativo, acceso al financiamiento, mejora de ingresos regulados y expansión de proyectos vinculados a Vaca Muerta.

    En el primer trimestre de 2026 la empresa mostró un fuerte crecimiento de sus principales indicadores. Las ventas aumentaron 38 por ciento, el EBITDA avanzó 48 por ciento y el resultado neto mejoró 40 por ciento respecto del mismo período del año anterior.

    Sin embargo, la acción no acompañó el rally que experimentaron otras compañías energéticas. Para Nicolás Sibecas, de Inversiones Andinas, la explicación principal se encuentra en el negocio de petróleo y gas, donde la compañía tomó una decisión financiera que hoy juega en contra de la percepción del mercado.

    YPF vs. Pampa Energía: en qué petrolera invertir tras la sólida presentación de balances

    «El diferencial más importante respecto de YPF y Vista es que Pampa tiene hedgeado el precio del petróleo. Mientras otras compañías capturaron de manera más directa la suba del crudo, Pampa vendió parte de esa exposición a cambio de mayor previsibilidad», explicó el analista.

    Según detalló Sibecas, el precio promedio realizado por la empresa durante el primer trimestre incluso resultó inferior al registrado un año atrás, por lo que la mejora del segmento estuvo explicada casi exclusivamente por el aumento de la producción y no por mayores precios internacionales.

    El diferencial más importante respecto de YPF y Vista es que Pampa tiene hedgeado el precio del petróleo. Mientras otras compañías capturaron de manera más directa la suba del crudo, Pampa vendió parte de esa exposición a cambio de mayor previsibilidad.

    La propia compañía informó en su balance que mantiene cubiertas ventas de petróleo por un año adicional a un precio de 65 dólares por barril Brent. Con el crudo cotizando actualmente cerca de los 95 dólares, el mercado entiende que Pampa seguirá sin capturar plenamente ese escenario favorable durante los próximos trimestres.

    En un contexto donde los inversores buscan exposición directa a la suba del petróleo, esa estrategia de cobertura terminó convirtiéndose en una desventaja relativa frente a empresas como Vista o YPF, cuyos resultados reflejan más rápidamente los movimientos del mercado internacional.

    Paradójicamente, mientras el segmento petrolero explica parte del castigo bursátil, otras áreas del negocio muestran una evolución muy favorable. El área de generación eléctrica fue la gran protagonista del trimestre, impulsada por las nuevas regulaciones que mejoraron los precios y beneficiaron especialmente a las compañías con integración entre producción de gas y generación de energía.

    Las ventas de ese segmento crecieron 91 por ciento y el resultado neto pasó de una pérdida de 49 millones de dólares a una ganancia de 88 millones, reflejando uno de los mayores saltos de rentabilidad dentro de la compañía.

    Operación de Pampa Energía en Vaca Muerta.

    A pesar de la floja performance bursátil, Sibecas considera que la valuación actual resulta atractiva. Según su análisis, la empresa cotiza a menos de cuatro veces el EBITDA esperado para 2026 y presenta múltiplos inferiores a los de varios competidores del sector energético.

    El especialista también destaca que el mercado podría estar subestimando el potencial de crecimiento de los próximos años. La producción en Rincón de Aranda pasaría de unos 20.000 barriles equivalentes diarios actuales a alrededor de 45.000 desde 2027. A eso se suma su participación en Southern Energy, el primer proyecto argentino de exportación de gas natural licuado, además de su presencia en el oleoducto Vaca Muerta Sur.

    Desde Rava Bursátil, Milo Farro coincide en que los fundamentos de largo plazo siguen siendo sólidos. «Pampa Energía es una empresa con bajo nivel de endeudamiento. Con aproximadamente un año de resultado operativo puede afrontar toda su deuda neta. Además combina expansión petrolera con una importante capacidad de generación de caja en energía eléctrica», sostuvo.

    Farro señaló que actualmente la acción cotiza en torno a los 86 dólares en Nueva York, cerca de un 10 por ciento por debajo de su máximo histórico. Para el analista, esa situación refleja también el perfil más defensivo de la compañía. A diferencia de Vista o YPF, cuya valuación depende en mayor medida del negocio petrolero, Pampa posee una estructura diversificada que incluye generación eléctrica, petroquímica y participaciones estratégicas en empresas como TGS y Transener.

    Esa diversificación reduce la volatilidad y brinda mayor estabilidad, pero también limita el entusiasmo de los inversores cuando el mercado se concentra exclusivamente en la historia petrolera de Vaca Muerta. Por eso, varios analistas creen que el verdadero catalizador para la acción podría llegar cuando finalicen las coberturas actuales sobre el petróleo y comiencen a reflejarse plenamente el aumento de producción y los proyectos de exportación. Allí, sostienen, podría empezar a cerrarse la brecha que hoy separa a Pampa de las grandes ganadoras del sector energético argentino.

     

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  • Resistiré

     

    Era 15 de agosto de 2023. Silvio Casadío, geólogo prestigioso en su campo, profesor e investigador universitario en Río Negro, recibía el video por Whatsapp y los algoritmos de las redes se lo mostraban a cada rato. Javier Milei, aún candidato a presidente, explicaba su proyecto para achicar y ajustar el Estado desde la pantalla de La Nación+ junto a Jony Viale. El periodista le preguntaba al candidato que haría, ministerio por ministerio:

    —Ciencia, Tecnología e Innovación…

    Milei tacha con un fibrón. Viale dice “uff”. Sigue Milei:

    —Eso que quede en manos del sector privado.

    —¿Ciencia y tecnología?

    —Obvio.

    —¿Y el Conicet?

    Milei abre sus brazos e insiste:

    —Que quede en manos del sector privado. Que se ganen la plata sirviendo al prójimo con bienes de mejor calidad o mejor precio, como hace la gente de bien.

    Mirando hacia atrás para reconstruir los motivos que lo llevaron a dejar la Universidad Nacional de Río Negro para instalarse en una universidad en Chile, Silvio Casadío recuerda ese video como el primer “mazazo”.

    En diciembre, Milei asumía la presidencia y Casadío recibía un correo del otro lado de la cordillera: la oferta hablaba de investigación, docencia, conducción de equipos. Buena paga. El geólogo conversó con su pareja y prefirieron esperar “a ver qué pasaba”.

    Casadío se licenció en Geología en la Universidad Nacional de La Pampa, hizo un doctorado en Ciencias Geológicas de la Universidad Nacional de Córdoba y luego estudios postdoctorales en la Universidad de Kent en Ohio, Estados Unidos. Entró como investigador al Conicet en 2004 y en 2018 llegó a investigador principal. Como docente se inició en La Pampa hasta que en 2010, junto con otros geólogos se radicó en Río Negro, donde a lo largo de 14 años armaron carreras de grado, de posgrado y un equipo robusto de investigación que llegó a tener 70 miembros. Hoy Casadío vive en Chile y de ese equipo algunos investigadores partieron entre 2024 y 2026 a Brasil, España, Italia, Canadá y Bélgica.

    Pero el movimiento es mayor. La casuística y los datos de lo que está ocurriendo a esta altura de 2026 son demoledores: una decana de Humanidades de una universidad del conurbano dice que en la última semana se fueron dos, una profesora de historia a una universidad de España y otro —con doctorado en marcha— a trabajar a un call center. En la Facultad de Exactas de la UBA, su decano Guillermo Durán, dijo que “438 docentes e investigadores renunciaron entre diciembre de 2023 y abril de 2026”. Un filósofo joven y divulgador de una universidad pública tradicional fue tentado por una universidad privada con campus en zona norte del conurbano: salario triplicado a cambio de dedicación exclusiva. Un físico destacado, especializado en ciencia de datos e inteligencia artificial aplicada, también fue captado por una universidad privada: en el acuerdo logró que le permitieran seguir dando clases en la universidad pública pero no dirigiendo una carrera. La Federación Gremial de Docentes de la Universidad Tecnológica Nacional (FAGDUT) dijo que cerca de mil profesores ya abandonaron sus cargos en la UTN. ¿A dónde van los que renuncian? A universidades privadas de Argentina y del extranjero. Del Río Colorado para abajo, a Vaca Muerta. En muchos casos a engrosar las filas del cuentapropismo de actividades varias: emprendimientos en soledad, con sus parejas o algún amigo, trabajos de consultorías, choferes en aplicaciones. En algunas provincias, los docentes universitarios pasan a dar clases en escuelas secundarias, porque hay gobiernos locales que pagan mejores salarios que Nación.

    —Lo económico fue determinante para irme —dice Casadío—, pero no fue lo único. Yo pasé otras crisis de presupuesto en ciencia y universidad, en el 82, en el 89, en el 2001… fueron tremendas ¿eh? Las viví todas. Pero a nadie se le ocurría decir que un investigador científico era un parásito o era un inservible. 

    Juan Ignacio Doberti, doctor en Ciencias Económicas de la UBA, profesor universitario, se ha especializado en presupuestos y modelos de financiamiento de educación superior, haciendo estudios comparados en la región, tanto en educación pública como privada. Sus análisis ratifican lo que dice el geólogo emigrado: “En 1976 al asumir el último gobierno dictatorial, en 1982 debido a la guerra de las Malvinas, en 1989 con el fenómeno hiperinflacionario al finalizar el gobierno de Alfonsín y en 2002 con la crisis del final del régimen de convertibilidad: en todos estos casos la merma de recursos fue transitoria y el presupuesto en pocos años recuperó los niveles previos”. Y además, en todos los casos los gobiernos plantearon abiertamente que eran recortes requeridos por las circunstancias, pero nunca deseados o, peor aún, festejados.

    Doberti atiende el teléfono un sábado, luego de dar clases de 9.30 a 14.30 en la Universidad Nacional de Hurlingham. Explica que la degradación es en todos los frentes: las universidades no pueden retener a sus docentes, por supuesto no atraen a docentes a sumarse, el Estado Nacional paralizó todo tipo de obra de infraestructura, no hay presupuesto para viajes de estudio, los gastos de funcionamiento no se actualizaron acorde a los aumentos tarifarios. 

    En otro de sus trabajos, Doberti define a la política universitaria de Milei como “un esquema Ponzi”: un gobierno que prometió bajar impuestos, no endeudarse, no emitir y al mismo tiempo no provocar ningún perjuicio en los servicios prestados por el Estado, como la educación pública, la salud pública, el mantenimiento de las rutas o el pago de las jubilaciones. “Es un ardid que dura un tiempo hasta que se diluye el encantamiento del beneficio por la baja de impuestos y los servicios públicos tienen una baja en su calidad”, escribió Doberti.

    —Y además ocurre algo inédito —dice ahora el economista al teléfono— históricamente, por cómo se compone el sistema tributario y de recaudación de Argentina, el Estado Nacional financió a provincias y municipios. En las universidades está ocurriendo que las provincias, como Buenos Aires o Río Negro, financian obras de infraestructura en universidades (obras que el gobierno nacional decidió abandonar), incluso hay municipios haciendo aportes para terminar obras.

    La idea de “tirarles” las universidades a las provincias, como ya ocurrió con la educación primaria y secundaria, estuvo —o sigue estando— en la cabeza de funcionarios nacionales a cargo de la educación. Se lo comentaron en alguna reunión a los rectores, a modo de amenaza: sepan que todo puede ser peor. 

    Por ahora, no prosperó. 

    En otras reuniones, los funcionarios a cargo de educación y política universitaria sugirieron la posibilidad de que la paritaria docente y nodocente se defina entre las universidades y los gremios, sin presencia de la secretaría de Educación. “Otro delirio que por ahora no avanzó”, explicó un rector hace unos días.

    Desde el retorno de la democracia en 1983, el sistema universitario argentino ha expandido y aumentando proporcionalmente su matrícula estudiantil más que su población: en 1983 había unos 350 mil estudiantes universitarios y hoy ese número se multiplicó por siete, superando los 2,7 millones de estudiantes (según el anuario publicado por la Subsecretaría de Políticas Universitarias). Mientras que la población total de Argentina no llegó a duplicarse en el mismo período (de 29 millones en el 83 a 47 millones en la actualidad). El 80% de los estudiantes de grado cursan en universidades públicas (en posgrado es el 68%). También creció la cantidad de universidades. Si tomamos la última década, en 2015 había 130 entre públicas y privadas; para 2024 el número llegaba a 143. 

    Graciela Giménez, a cargo de la Oficina de Aseguramiento de la Calidad de la Universidad Nacional de Río Negro, aporta un dato clave: “Mientras que la matrícula de estudiantes aumentó un 38,5% entre 2015-2024, la planta docente creció un 23%. La masificación del sistema aumentó a una velocidad superior a la creación de nuevos puestos de trabajo docente”. Y ese aumento, de por sí inferior al que se necesitaría, se dio sobre todo en cargos de dedicación simple. “Las dedicaciones exclusivas, fundamentales para la investigación, aumentaron apenas un 3,5%”. El dato positivo es que mejoró la calidad de la formación de los docentes: el porcentaje de profesores con título de posgrado pasó del 15% al 21%. 

    La pérdida salarial de los trabajadores universitarios (docentes y nodocentes) es del 34% en términos reales desde noviembre de 2023. Mientras que el total presupuesto universitario cayó un 28,9% entre 2023 y 2025 (alrededor del 90% del presupuesto de cada universidad se destina al pago de salarios). Dicho de otro modo: el incremento acumulado de los salarios para profesores y trabajadores nodocentes universitarios entre diciembre de 2023 y principios de 2026 fue del 144,2%. En el mismo período, la inflación acumulada medida por el INDEC alcanzó aproximadamente el 280,5%. Ese es el motor principal de la marcha convocada a Plaza de Mayo (y plazas de todo el país) para el martes 12 a las 17 horas: que el gobierno aplique la Ley de Financiamiento Universitario aprobada por el Congreso y ratificada en dos instancias por la Justicia. De aplicarse la ley, el gobierno debería actualizar salarios y becas estudiantiles para compensar la pérdida.

    Para el geólogo Casadío, tanto como lo salarial pesaron otros aspectos en su decisión de emigrar. En 2024, un colega suyo, geólogo, profesor e investigador, estaba haciendo un trabajo de campo cerca de San Antonio Oeste. Cuando volvió a la camioneta, que tenía ploteado el logo del Instituto de Investigación en Paleobiología y Geología del Conicet-Universidad Nacional de Río Negro, la encontró llena de basura. Alguien había desparramado desechos en la caja y en el interior del vehículo. Semanas después, otro geólogo que viajaba en transporte público y tenía puesta una campera con el mismo logo fue insultado por un hombre. Por la misma época, fueron noticia las agresiones a un grupo de geólogos que hacía trabajo de campo en Potrerillos, Mendoza. 

    El discurso contra las universidades no es nuevo ni exclusivo de la Argentina. Ocurrió con Bolsonaro presidente en Brasil (sobre todo contra las ciencias sociales y humanas), pasa en Estados Unidos con Trump y ahora también con Kast en Chile. Y está dentro de una narrativa (de un programa político) más amplia. La narrativa antiestatal suele ser más belicosa contra las universidades y no es casual: la universidad es en su esencia intelectual, inconformista y cuestionadora del orden vigente. 

    —A fines de 2024, la Universidad Andrés Bello insiste con una propuesta. Y ahí decidí irme.

    El 18 de febrero de 2025, Silvio Casadío envió un correo a algunas personas de la UNRN para contarles que había aceptado la propuesta de radicarse en Chile.

    En 2025, los rectores nucleados en el Consejo Interuniversitario Nacional ( órgano institucional que agrupa a más de 70 universidades nacionales y provinciales) hicieron un relevamiento que arrojó un dato contundente: más de 10.000 profesores universitarios habían renunciado o reducido al mínimo su dedicación docente. En muchos casos, docentes como el geólogo Casadío: con dedicación exclusiva y un rango alto de investigador. Es decir, un profesor que dirige tesis de grado y posgrado, que forma becarios (jóvenes investigadores), que conduce equipos, que contagia, que estimula, que publica investigaciones, que es referente en su campo, que es reconocido internacionalmente, que pasó más de 40 años formándose (casi todos en Argentina) y formando a otros. Hasta que un día cruza la cordillera. También se fueron otros que tienen dedicaciones semiexclusivas y otros que tienen “dedicaciones simples” (pueden enseñar 4 horas semanales en una universidad, 4 horas en otra). 

    En distintos momentos, con discursos frente al parlamento, en reuniones públicas o privadas, en algunas intervenciones en medios de comunicación o algún tuit, el presidente de la Nación o sus funcionarios responsables de las políticas de educación universitaria y ciencia han señalado que para este gobierno son centrales áreas de investigación y desarrollo como la inteligencia artificial, los recursos minerales, la biotecnología, la industria nuclear y aeroespacial. En todos esos sectores hay renuncias. Todos los días. El gobierno no dispuso, en el formato que fuere, ningún mecanismo de retención de esos talentos que hasta hace un año, meses o semanas hacían ciencia y docencia en universidades e institutos de investigación.

    El éxodo, la migración o la fuga de investigadores y docentes destacados golpea en la calidad de lo que hoy ofrecen las universidades a la sociedad (las posibilidades de desarrollo) y a las familias (la promesa de una educación gratuita y de calidad). Los profesionales que se forman en el sistema universitario público son parte del engranaje que mueve a las comunidades que (según indican todos los estudios y encuestas) todavía creen en las universidades como espacios educativos de calidad y progreso individual y colectivo. Profesionales que están en cada rincón del entramado social: 

    El médico que te atendió en la guardia, formado en la universidad pública. 

    La docente de literatura de tercer año de tu hija: universidad pública. 

    El veterinario que atiende a tus perros. 

    La arquitecta que proyecta una reforma para tu casa. 

    El agrónomo que mide la humedad del suelo para definir si te conviene arrancar con la cosecha hoy o pasado mañana. 

    El físico que hace las fórmulas y los cálculos para los desarrollos con IA.

    El técnico que repara ese artefacto que se te rompió. 

    La ingeniera en alimentos que mejora la yerba mate que tomás cada mañana. 

    La biotecnología que diseña las vacunas que pueden salvarte la vida. 

    Los científicos sociales que diseñan políticas públicas y mediciones para conocer la sociedad en la que vivimos.

    El ingeniero que construye un satélite capaz de viajar a miles de kilómetros de distancia de la Tierra para enviar datos que luego alimentan las aplicaciones que abrís en el celular. 

    E incluso aquellos que pasaron por las universidades, se formaron pero no llegaron a graduarse, también son parte del capital acumulado del país, ponen esos conocimientos en diálogo con otros saberes no universitarios y quieren que sus hijos estudien.

    Una mañana de un martes de mayo, con llovizna y viento del sur, dos personas caminan por el campus de la Universidad de San Martín. Son dos hombres. Uno aparenta 40 años y el otro, que parece el hijo, 17 o 18 años. Llevan cascos de motos en la mano. Giran sus cabezas a un lado y a otro, como si buscaran algo. Efectivamente, buscan información sobre la inscripción a Ingeniería Electrónica. Encuentran la oficina correcta. El padre le hace un gesto con la cabeza al hijo, como diciendo “andá vos y preguntá”. El hijo pregunta. Faltan algunos meses para la inscripción. El padre se llama Gastón. Vive en San Martín. Trabaja por su cuenta como técnico en reparación de aires acondicionados. De lunes a viernes en barrios de San Martín. Los sábados cruza la General Paz y trabaja en departamentos de Devoto, Belgrano, Nuñez. Esos sábados, el hijo, Ramiro, le hace la segunda.

    —Mal no le pago, no se puede quejar —dice el padre.

    El hijo levanta las cejas.

    —Es lo que yo hubiera querido estudiar. Y él se da mucha maña, en un año ya se puede largar solo.

    Ese es el plan (de Gastón): que en 2027 Ramiro arranque a estudiar y a reparar equipos de aire acondicionado por su cuenta.

    Se vienen meses de decisiones para Ramiro. Quizás se inscriba en ingeniería electrónica en octubre. O en otra carrera. O empiece a trabajar y arranque los estudios más adelante. En cualquier caso, lo que Gastón y Ramiro pareciera que saben es que la universidad pública estará ahí, con la promesa de educación pública, gratuita y de calidad. 

    Agradecimiento: A Graciela Giménez, por la información, la bibliografía y los contactos.

    La entrada Resistiré se publicó primero en Revista Anfibia.

     

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