| |

HONGOS TUCUMANOS DEGRADAN COLILLAS DE CIGARRILLOS

El objetivo es degradar los contaminantes y reducir el principal desecho del mundo que afecta al ambiente, la salud humana y tarda 25 años en descomponerse.

Científicos argentinos investigan el tratamiento de colillas de cigarrillos para eliminar su toxicidad a partir del uso de dos tipos de hongos provenientes de las Yungas de Tucumán. El valor ambiental es central ya que son el principal desecho del mundo: contienen más de siete mil sustancias tóxicas y tardan hasta 25 años en degradarse.

En una primera etapa, a partir de la recolección de este tipo de basura en particular, los científicos seleccionaron dos tipos de hongos de las yungas tucumanas y evaluaron su capacidad para reducir el volumen y la toxicidad de este residuo. “Las colillas de cigarrillos tienen dos fracciones contaminantes: por un lado, el material que retienen del cigarrillo, es decir, compuestos orgánicos difíciles de degradar como la nicotina y el alquitrán; por el otro, los filtros que están fabricados con acetato de celulosa y constituyen otro material dañino”, explica Sebastián Cavalitto, uno de los investigadores del proyecto.

Las colillas de cigarrillos representan la mayor causa de basura en el planeta: cada año se tiran alrededor de cinco trillones de colillas al suelo y cada una tarda hasta 25 años en degradarse. Además, según la Organización Mundial de la Salud, los productos de tabaco son los más contaminantes del planeta al contener siete mil químicos tóxicos que se filtran en el ambiente cuando son desechados.

El valor ambiental es central ya que son el principal desecho del mundo: contienen más de siete mil sustancias tóxicas y tardan hasta 25 años en degradarse.

El estudio involucra al Centro de Investigación y Desarrollo en Fermentaciones Industriales, que depende de la UNLP y el Conicet, y el Laboratorio de Micodiversidad y Micoprospección de la Planta Piloto de Procesos Industriales Microbiológicos (PRIOMI).

Degradar al enemigo

El tratamiento de las colillas mediante hongos se basa en una técnica conocida como biorremediación que limpia suelos o espacios contaminados con los mismos microorganismos que viven en ellos, como bacterias, hongos o plantas.

“La idea del proceso que queremos poner en funcionamiento es el uso de hongos y su batería enzimática para degradar algunos compuestos contaminantes como el acetato de celulosa”, cuenta el científico. Tras la prueba realizada por el PRIOMI en el Laboratorio, en el presente, el equipo platense hace el mismo experimento pero a una escala mayor en su centro de investigación.

Este proceso involucra dos etapas secuenciales: en primer lugar, los científicos toman las colillas de distintos puntos de recolección específicos y las ponen en un tonel de 200 litros con el agregado del cultivo de hongos. Estos crecen a la vez que hacen el proceso biológico de degradación de los contaminantes, como el acetato de celulosa, y la reducción del volumen de paquetes de colillas hasta un 80 por ciento respecto del producto inicial.

Posteriormente, se agrega un segundo hongo que “arma una especie de ladrillo con el 20 por ciento restante, lo inmoviliza y evita la distribución por la naturaleza de los restos de colillas y hongos que quedaron del proceso anterior”, detalla Cavalitto. Y agrega: “Esto ya fue probado a escala de laboratorio y sabemos que funciona. Ahora buscamos hacerlo a una escala mayor para confirmar si el comportamiento es el mismo con kilos de colillas”.

Los hongos crecen a la vez que hacen el proceso biológico de degradación de los contaminantes, como el acetato de celulosa, y la reducción del volumen de paquetes de colillas hasta un 80%.

Otro de los desafíos que tienen por delante los investigadores de la Universidad Nacional de La Plata es evaluar qué tipo de uso se le puede dar al producto final. Algunos procesos que también involucran hongos se transforman en materiales que luego funcionan como aislantes térmicos para la construcción o como empaque para electrodomésticos.

Amenaza planetaria

Cuando las colillas son arrojadas en la vía pública y se descomponen tras varios años por la acción de la luz solar y de la humedad, desprenden microplásticos, metales pesados y otras sustancias nocivas, como nicotina, arsénico o plomo, que afectan los ecosistemas.

En el ámbito terrestre, su degradación puede reducir la fertilidad del suelo y afectar la flora y la fauna del lugar. En tanto que, si sucede en el medio marino, los microplásticos y las sustancias químicas nocivas que se desprenden pueden ser ingeridos por los animales acuáticos y llevarlos a la mortalidad en un largo plazo. Los seres humanos no son ajenos a esta contaminación: cuando las personas comen mariscos, toman bebidas o consumen sal común, los plásticos penetran en la piel y se inhalan cuando están suspendidos en el aire.

Se calcula que el tabaquismo ocasiona ocho millones de muertes por año, un cuarto de la población del planeta lo fuma, y de ese total el 80 por ciento vive en países de ingresos medianos o bajos. Además, el cultivo de tabaco provoca alrededor del 5 por ciento de la deforestación total a nivel mundial. Cada año se talan alrededor de 200 mil hectáreas de tierra para dedicarlas al cultivo y el curado de tabaco. La nicotina, una de las principales sustancias contaminantes del tabaco, es más potente que la heroína y la cocaína.

Fuente: Noticias ambientales

Difunde esta nota

Publicaciones Similares

  • Ucrania: una paz que avanza a la fuerza

     

    En menos de 72 horas, la relación transatlántica cambió de naturaleza y todo parece indicar que los ucranianos han perdido la guerra. El 12 de febrero de 2025, el flamante secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, dio inicio a las negociaciones de paz en Ucrania. Ya desde un comienzo cedió ante las dos principales exigencias de Moscú: la no adhesión de Kiev a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y la ratificación de las “nuevas realidades territoriales”, es decir, la anexión de cuatro regiones ucranianas a Rusia, así como también de Crimea. Al día siguiente, tras una larga conversación telefónica con Vladimir Putin, el presidente Donald Trump anunció su intención de reunirse con su par ruso en Arabia Saudita –sin los ucranianos ni los europeos– y expresó su deseo de que pronto se organicen elecciones en Ucrania. Finalmente, el 14 de febrero, en un discurso pronunciado en una conferencia en Munich, el vicepresidente estadounidense, más que abordar la cuestión ucraniana, reprochó a los dirigentes europeos el hecho de que deshonraran las aspiraciones de sus propios pueblos restringiendo la libertad de expresión en las redes sociales o anulando las elecciones en Rumania por supuestas injerencias rusas (1).

    Semanas antes, Trump había lanzado una ofensiva comercial al aumentar los aranceles a las importaciones de Canadá, México y la Unión Europea, y también había expresado sus intenciones anexionistas sobre Groenlandia (2). Sin embargo, de ahora en adelante, ya no se trata tan sólo de manipular a sus “aliados” para que compren más armas o para equilibrar la balanza comercial. Al declarar que Estados Unidos no les concedería garantías de seguridad ni a Ucrania ni a las tropas europeas que pudieran desplegarse para hacer cumplir un eventual alto el fuego, Trump inevitablemente sembró dudas sobre la solidaridad estadounidense en caso de un ataque al territorio de un miembro de la OTAN. Sin su contrapartida de seguridad, el vínculo transatlántico se parecería más bien a una completa relación de dependencia.

    No obstante, desde 2022, Estados Unidos ha “invertido” un promedio de 35.300 millones de dólares por año en Ucrania (3). Mucho más que los 3.000 a 5.000 millones de dólares que Washington destinó cada año a Israel antes del ataque del 7 de octubre de 2023 y el equivalente a casi la mitad de los gastos militares anuales para Afganistán entre 2001 y 2019 –un esfuerzo para financiar una ocupación militar y operaciones directas–. El nivel de apoyo a Ucrania se sitúa, por lo tanto, en algún punto intermedio entre la ayuda brindada a un aliado histórico en Medio Oriente y el compromiso de una intervención directa en el campo de batalla en su propio nombre. Pero a Trump poco le importa todo eso: la guerra en Ucrania no es la de Estados Unidos, sino la de su antiguo rival Joseph Biden…

    Errores de cálculo

    Evidentemente, la magnitud de la ayuda occidental llevó a Kiev a cometer un error y la alentó a rechazar la negociación. En la primavera boreal de 2022, incluso antes de que Occidente le proporcionara su apoyo militar, la resistencia ucraniana podía enorgullecerse de haber frustrado la operación de cambio de régimen fomentada por el Kremlin y de haber minimizado las pérdidas territoriales. Después de cuatro semanas de combates, los beligerantes estaban cerca de llegar a un acuerdo. En Estambul, Kiev aceptó un estatus de neutralidad –es decir, renunció a adherirse a la Alianza Atlántica– y confirmó su intención de no dotarse de armas nucleares. A cambio, buscaba conseguir la retirada voluntaria de Moscú de los territorios que había ocupado desde el 24 de febrero. Sin embargo, Kiev necesitaba garantía de seguridad por parte de los líderes occidentales, quienes se la negaron. Boris Johnson se convirtió en el portavoz de la posición occidental durante una visita a la calle Bankova, sede de la Presidencia ucraniana. El Primer Ministro británico afirmó que nunca firmaría un acuerdo con Putin. Por eso, lo que ofrecían no eran garantías, sino armas (4).

    Europa deberá pagar la reconstrucción de Ucrania y, al mismo tiempo, afrontar los costos de su seguridad.

    Por un tiempo fue posible creer que dicha apuesta resultaría exitosa. Tras una primera contraofensiva, en noviembre de 2022, Kiev recuperó la ciudad de Jersón, ubicada en la orilla derecha del río Dnieper. Se desató la euforia. La palabra “negociaciones” se volvió tabú. No alinearse con los objetivos ucranianos –es decir, recuperar por la fuerza las fronteras de 1991– equivalía a firmar un pacto con el diablo. Los grandes medios de comunicación occidentales respaldaron el decreto ucraniano de octubre de 2022 que prohibía las negociaciones con Putin, a quien buscaban llevar ante la justicia internacional por crímenes de guerra (5).

    Sin embargo, la segunda contraofensiva ucraniana de junio de 2023 resultó en una derrota. En los medios de prensa, los estadounidenses expresaron su descontento: Kiev habría escatimado demasiado sus hombres para privilegiar ataques tácticos dispersos a lo largo del frente en lugar de enviar soldados en masa a los campos de minas rusos con la esperanza de traspasar las defensas del adversario y cortar el puente terrestre entre Rusia y Crimea (6). Bajo la presión de Washington, Kiev redujo la edad de reclutamiento de 27 a 25 años en abril de 2024, pero en diciembre se negó a bajarla a los 18 años. Así, la apuesta hecha en base a las exhortaciones occidentales fracasó trágicamente. Tanto el costo humano –cientos de miles de muertos y heridos– como los sacrificios exigidos a la sociedad fueron en vano (7).

    Como lógica consecuencia, durante el mismo período, Rusia experimentó una suerte inversa. El inicio de su “operación militar especial” resultó un fiasco. Los servicios de inteligencia rusos sobrestimaron los apoyos con los que contarían tanto por parte de la población como dentro de las élites ucranianas. El Ejército se estancó en los barrios periféricos de la capital ucraniana y fracasó en su intento de tomar el control del país. El Kremlin decidió entonces concentrar su dispositivo militar en el Donbass y Crimea. Concebida inicialmente como una expedición relámpago, la guerra fue cambiando de escala y de naturaleza. La movilización forzada decretada en septiembre de 2022 provocó una ola de protestas y exilios.

    Atrapada en su propia guerra, Rusia agravó su situación en materia de seguridad. Su “operación militar especial” tenía como objetivo, por un lado, prevenir que Ucrania se rearmara –antes de que Kiev recuperara por la fuerza las regiones separatistas prorrusas– y, por otro lado, poner un freno a la expansión de la OTAN hacia el Este. No obstante, unos meses después del inicio del conflicto, Rusia enardeció el patriotismo de un adversario que recibía un flujo continuo de armas y que contaba con el respaldo de una Alianza Atlántica reforzada con dos nuevos miembros: Suecia y Finlandia, que limitan con la zona ártica, estratégica para Moscú. Los dirigentes europeos reforzaron los batallones enviados al flanco oriental de la alianza, incluida Francia, que hasta entonces se oponía a una presencia permanente. La fuerza de reacción rápida de la OTAN cuadruplicó su número de efectivos; también continuó la construcción de la nueva base antimisiles estadounidense en Polonia, en donde los norteamericanos elevaron su presencia militar a 10.000 soldados. Lejos de calmarse, en Rusia las preocupaciones respecto de la seguridad se intensificaron por no haber previsto la fuerza y la unidad de la reacción occidental. Empero, al apostar por la consolidación de sus defensas detrás del Dnieper, Rusia logró estabilizar el frente. Los avances territoriales, como la toma de Bajmut en mayo de 2023, se consiguieron a costa del sacrificio de numerosas tropas, en un país ya golpeado por su crisis demográfica.

    El Presidente estadounidense parece elevar a Rusia al rango de nueva aliada.

    Si bien Rusia mostró debilidades militares, la resiliencia de su economía resultó sorprendente. El Banco Central había acumulado suficientes reservas para asumir una confrontación financiera con Occidente. Logró sostener eficazmente el rublo y salvar su sistema bancario a pesar del congelamiento de sus activos en Europa y Estados Unidos. En cuanto a las sanciones energéticas, terminaron volviéndose en contra de los propios impulsores europeos: el aumento de los precios del gas compensó la pérdida de los volúmenes enviados al Viejo Continente, dando tiempo a Rusia para reorientar sus exportaciones de hidrocarburos hacia Asia (8). El fracaso de la estrategia de aislamiento se volvió evidente porque, si bien Moscú se vio obligada a recurrir a “Estados parias”, como Corea del Norte o Irán, para obtener armas o soldados, la realidad es que no le faltaron socios económicos interesados en sus descuentos energéticos. Los países que forman el núcleo del BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) vieron con preocupación la ofensiva punitiva financiera de Washington contra uno de sus miembros y profundizaron de forma preventiva su cooperación para reducir el uso del dólar en sus intercambios. En 2024, BRICS acogió a cinco miembros nuevos, entre los que destacan los Emiratos Árabes Unidos, un actor clave en las nuevas rutas del petróleo ruso (véase el artículo de págs. 12-14).

    ¿Acercamiento al hermano menor?

    Al elegir negociar cara a cara con Moscú, Trump le ofrece una vía de escape al Kremlin. El Presidente estadounidense parece elevar a Rusia al rango de nueva aliada. Las concesiones, por ahora sólo verbales, resultan vertiginosas: reanudación de las negociaciones sobre el desarme, promesa de reincorporación al G7 y, a largo plazo, levantamiento de las sanciones. Aunque el Presidente estadounidense trate de morigerar estas promesas en las próximas semanas, la solidaridad transatlántica parece estar ya profundamente deteriorada.

    Estas declaraciones podrían cerrar la era geopolítica que comenzó en 1949. Tras la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos creó la Alianza Atlántica para imponer su influencia a la mitad de Europa, mientras que la otra mitad se alineaba primero con el bloque soviético y luego se unía al Pacto de Varsovia en 1955. Sin embargo, a fines de la década de 1980, el último líder soviético, Mijail Gorbachov, al frente de un país agotado por la carrera armamentista, se comprometió con una serie de concesiones unilaterales y desordenadas: aceptó la reunificación de Alemania y su adhesión a la OTAN sin obtener garantías escritas sobre la no expansión de la alianza occidental en Europa del Este. De este modo, el antiguo instrumento de seguridad sobrevivió a la Guerra Fría, y la Unión Europea, al expandirse, permaneció firmemente vinculada a Washington. Aunque en 1989 y 1990 se llegó a considerar por un momento la posibilidad de implementar un nuevo sistema de seguridad, no surgió ninguno alternativo tras la disolución de la URSS en 1991. Si bien el conflicto ruso-ucraniano tiene en parte su origen en esta oportunidad perdida, su resolución negociada está provocando una reconciliación ruso-estadounidense a espaldas de Europa.

    En Munich, el vicepresidente James David Vance incluso señaló una nueva dirección estratégica de Estados Unidos: “A Putin no le interesa ser el hermano menor en una coalición con China” (9). ¿Se trata del regreso a la estrategia de triangulación que había puesto en marcha el presidente estadounidense Richard Nixon en 1971 al acercarse al “hermano menor” (en ese entonces, China) para aislar mejor al enemigo principal (la URSS)? Si este es el “plan”, Trump tendrá dificultades para romper el eje Rusia-China. Pekín, si bien se molestó por el hecho consumado de la invasión rusa y le ha reprochado a Moscú su abuso de la amenaza nuclear, no le ha retirado su apoyo. China suministra de manera discreta tecnologías necesarias para el complejo militar-industrial ruso, al mismo tiempo que profundiza su cooperación militar con Moscú. Aunque desequilibrada, esta relación se basa en una fuerte frustración compartida respecto de un orden internacional dominado por Estados Unidos desde el final de la Guerra Fría.

    ¿Y Europa?… Europa se encuentra en la peor situación posible: ya debilitada por la crisis energética que ella misma provocó al renunciar –a petición de Washington– al gas ruso barato y pronto golpeada también por la guerra comercial decretada por la Casa Blanca, ahora se ve obligada a gestionar en soledad las consecuencias del revés occidental en Ucrania. Mientras la confrontación con Rusia alcanza un nivel incandescente y sus arsenales se han vaciado en favor de Kiev, Europa se prepara para aumentar de forma urgente su gasto militar, lo que implica comprar armamento estadounidense. Washington le exigía un “reparto de la carga” de la financiación de la alianza. Ahora la carga es doble: pagar la reconstrucción de Ucrania (que, a esta altura, Rusia deja de buena gana en manos de la Unión Europea) y, al mismo tiempo, asumir su propia seguridad. El gasto parece simplemente inasumible para los presupuestos europeos y augura nuevas divisiones.

    1. Benoît Bréville, “Liquidación electoral”, Le Monde diplomatique, edición Cono Sur, enero de 2025.
    2. Philippe Descamps, “Affoler la meute”, Le Monde diplomatique, París, febrero de 2025.
    3. “Ukraine support tracker”, Kiel Institute for the World, 2024.
    4. Samuel Charap y Sergueï Radchenko, “¿Podría haber terminado la guerra en Ucrania?”, Le Monde diplomatique, edición Cono Sur, julio de 2024. Volodimir Zelensky se esfuerza en negar el papel que habría desempeñado así Johnson; véase también Shaun Walker, “Zelensky rejects claim Boris Johnson talked him out of 2022 peace deal”, The Guardian, Londres, 12 de febrero de 2025.
    5. Véase, por ejemplo, “Soutenir l’Ukraine pour assurer la paix”, Le Monde diplomatique, 10 de enero de 2023.
    6. Alex Horton y John Hudson, “US intelligence says Ukraine will fail to meet offensive’s key goal”, The Washington Post, 17 de agosto de 2023.
    7. Hélène Richard, “Ucrania, una sociedad dividida por la guerra”, Le Monde diplomatique, edición Cono Sur, noviembre de 2023.
    8. Hélène Richard, “Sanciones de doble filo”, Le Monde diplomatique, noviembre de 2022.
    9. Bojan Pancevski y Alexander Ward, “Vance wields threat of sanctions, military action to push Putin into Ukraine deal”, The Wall Street Journal, Nueva York, 14 de febrero de 2025.

     

    Difunde esta nota
  • Alemania y Francia mandan tropas para defender a Groenlandia de las amenazas de Trump

     

     Francia se sumará a una misión militar europea en Groenlandia con el envío de tropas a ese territorio autónomo danés del que Estados Unidos desea apropiarse.

    El anuncio francés se añade a los realizados hoy por Alemania, Suecia y Noruega, que han indicado que enviarán oficiales a Groenlandia para estudiar de forma conjunta posibles formas de cooperar para incrementar la seguridad en la región.

    El presidente francés, Emmanuel Macron , convocó de urgencia un Consejo de Defensa que reunirá a varios ministros este jueves para estudiar la situación en Groenlandia y definir acciones. 

    Según informa el sitio estatal alemán DW, Francia enviará un pequeño destacamento militar a Groenlandia en el marco de un ejercicio conjunto con Dinamarca, al que otros países están invitados a participar.

    Trump provoca a Dinamarca y dice que solo tiene «dos trineos tirados por perros» para defender Groenlandia 

    Las precisiones sobre ese destacamento serán reveladas este jueves por Macron, durante su discurso de año nuevo a las Fuerzas Armadas, en la base militar de Istres, en el sureste del país. Se tratará de un destacamento de tropas de montaña y que la misión tiene que ver con la exploración de territorios árticos.

    Antes de ese discurso, Macron reunirá en el Elíseo a primera hora de mañana a varios ministros y a los principales responsables militares del país. Esta reunión fue convocada de urgencia por el presidente ante la agravación de ambas crisis. Horas antes, Alemania y Suecia habían anunciado el envío de tropas para incrementar la seguridad en la isla y en medio de las tensiones con Estados Unidos.

    «A invitación de Dinamarca, Alemania participará con otras naciones europeas entre el 15 y el 17 de enero en una actividad de reconocimiento en Groenlandia», informó el Ministerio alemán.

    Donald Trump insiste con anexar Groenlandia por una cuestión de seguridad nacional y no descarta hacerlo por la fuerza. Desde el punto de vista técnico, una acción militar resultaría sencilla. Groenlandia tiene unos 56.000 habitantes y carece de Ejército propio. Dinamarca se encarga de su defensa, pero con recursos limitados para cubrir un territorio tan extenso

    Donald Trump insiste con anexar Groenlandia por una cuestión de seguridad nacional y no descarta hacerlo por la fuerza. Desde el punto de vista técnico, una acción militar resultaría sencilla. Groenlandia tiene unos 56.000 habitantes y carece de Ejército propio. Dinamarca se encarga de su defensa, pero con recursos limitados para cubrir un territorio tan extenso.

    Emmanuel Macron.

    Washington ya dispone de amplios márgenes de actuación militar gracias al acuerdo firmado con Dinamarca en 1951. Este tratado permite a Estados Unidos construir bases, desplegar soldados y controlar operaciones aéreas y marítimas sin violar la soberanía danesa. Es decir, ya tiene lo que necesitaría desde el punto de vista de seguridad tradicional.

    Un ataque de Estados Unidos a un socio de la OTAN sería algo inédito que no registra antecedentes y que pone en tensión también las bases norteamericanas en Europa. 

    Pero lo que está en juego va más allá del control territorial es la disputa con China por el control de los recursos naturales y rutas marítimas que el deshielo está abriendo.

    Groenlandia alberga aproximadamente 36 millones de toneladas de tierras raras, lo que la convierte en la segunda mayor reserva después de China. Según un estudio del Servicio Geológico de Dinamarca de 2023, la isla posee capacidad para suministrar 27 de las 34 «materias primas críticas» identificadas por la Comisión Europea.

    Otro dato importante es que Groenlandia alberga aproximadamente 36 millones de toneladas de tierras raras, lo que la convierte en la segunda mayor reserva después de China. Según un estudio del Servicio Geológico de Dinamarca de 2023, la isla posee capacidad para suministrar 27 de las 34 «materias primas críticas» identificadas por la Comisión Europea.

     Entre ellas destacan el neodimio, el praseodimio, el disprosio y el terbio, elementos esenciales para fabricar imanes permanentes de alta potencia, baterías de vehículos eléctricos, turbinas eólicas, sistemas de defensa antimisiles y tecnología militar avanzada.

    China controla cerca del 90% del suministro global de tierras raras y, según datos del USGS, representó el 70% de las importaciones estadounidenses de estos compuestos entre 2020 y 2023. Para Washington, Groenlandia representa una oportunidad de reducir esa dependencia en un momento donde la rivalidad tecnológica define el equilibrio de poder global.

    Una salida que manejan los europeos sería una cesión voluntaria de autorizaciones de explotación minera por parte de Dinamarca y Groenlandia. Esta opción requeriría el consentimiento de la población local, especialmente de los inuit, que representan el 88% de los habitantes.

    Europa entra en alerta por la nueva ofensiva de Trump contra Groenlandia

    La última reunión entre delegaciones de Washington, Dinamarca y Groenlandia celebrada esta semana, dio lugar a un grupo de trabajo para «encontrar un punto intermedio entre las necesidades de seguridad de EEUU y las líneas rojas de Dinamarca», dejando de lado temporalmente la cuestión de la anexión.

    El ministro danés Lars Løkke Rasmussen ha dejado claro que «las ideas que no respeten la integridad territorial de Dinamarca y la soberanía del pueblo groenlandés son totalmente inaceptables». Pero ha abierto la puerta a negociaciones en materia de defensa y cooperación.

     

    Difunde esta nota
  • Contienen el incendio en Puerto Patriada

     

     Tras diez días de fuego intenso, fue controlado el incendio en la localidad chubutense de Puerto Patriada. Para sofocar las llamas fueron necesarios 650 brigadistas, bomberos voluntarios, fuerzas de seguridad y personal de apoyo.

    El 5 de enero se inició un incendio intencional que consumió más de 12 mil hectáreas en la zona de Puerto Patriada, El Hoyo y Epuyén.

    La lluvia de las últimas jornadas ayudó a terminar de apagar el fuego, que el miércoles estaba en un 85% contenido.

    «Hoy podemos confirmar que el incendio en Puerto Patriada está 100% contenido», dijo Nacho Torres, antes de agradecer a bomberos y brigadistas.

    El gobernador también adelantó que comenzará la reconstrucción de las zonas más afectadas y habló de la posibilidad de conseguir recursos de Nación.

    «En las últimas horas la lluvia ayudó, pero el verdadero reconocimiento es para quienes estuvieron día y noche en la primera línea de combate, trabajando espalda con espalda con una entrega y un compromiso que hicieron posible frenar el avance del fuego, salvar cientos de casas y resguardar las vidas de los vecinos de El Hoyo y Epuyén», agregó el gobernador.

     

    Difunde esta nota
  • Ecuación Diferencial del Prototipo Armado de la Culebra Enroscada en un Sifón de Soda

    ¿Plástico o conflicto? ¡Vaya! ¡Vaya! Váyanse a cagar, y ¡la república aristotélica que lo parió! Te soporto, embudo. Pero no me pidas más agua de la que no tengo. Llueve. Otra vez el llanto de la luna, se le desprenden lunares que se pegan en el pabellón auricular y universitario de un murciélago de solosombras….

    Difunde esta nota
  • |

    PRECESIÓN GIROSCÓPICA: EFECTO BOOMERANG

    Sobre la denuncia del intendente reginense, Marcelo Orazi (JSRN) presentada ante el Concejo Deliberante  (CD) contra Domingo Vallejos y Gimena Cerda,  vocales del Frente de Todos (FdT) en el Tribunal de Cuentas (TC), que derivó en la comisión de juicio político contra ambos funcionarios, ya que  el legislativo municipal consideró con 6 votos contra 4 que dicha denuncia reunía los requisitos para…

    Difunde esta nota
  • «No podemos seguir detrás de los hechos, sino anticipar y gestionar»

    Más agrupaciones, organizaciones intermedias y movimientos se suman a reclamos oficiales hacia el intendente de la ciudad, acompañados del pedido de información y medidas para analizar en conjunto y paliar el crecimiento constante de casos activos de covid19 en nuestra ciudad y en el circuito del Alto Valle. En este caso la Asociación Civil Hogar…

    Difunde esta nota