La XVI Fiesta del Inmigrante, segunda de carácter provincial, tuvo su cierre en la noche del domingo con la danza y música de las distintas colectividades y la presentación de Mauro Guiretti.
El polideportivo Cumelen se vistió de los colores representativos de los países que fueron parte de la celebración: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Cuba, Estados Unidos, Italia, Medio Oriente y Venezuela, a los que se sumó el stand del Mundo de los niños.
La gastronomía y los tragos típicos de cada lugar fueron parte importante del festejo que reunió a las familias respetando los protocolos establecidos.
El Intendente Marcelo Orazi recorrió nuevamente los stands, oportunidad en la que nuevamente les agradeció a los participantes por ser parte de la celebración y por la responsabilidad con la que aplicaron los protocolos.
En la parte final de la Fiesta se hizo entrega del premio al stand de Bolivia, que resultó el elegido por el jurado.
La Directora de Cultura Silvia Alvarado agradeció y felicitó a las colectividades participantes, además de destacar el trabajo realizado en forma previa y durante el desarrollo de la Fiesta.
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El discurso de Javier Milei no se limitó a defender reformas económicas. A través de una interpretación histórica cargada de antagonismos, el Presidente buscó reconstruir el vínculo emocional con su núcleo de apoyo, presentar a sus adversarios como responsables de una decadencia prolongada y reafirmar una identidad política basada en la ruptura con el pasado.
Por Roque Pérez para NLI
Más que una explicación económica, una narración sobre el pasado argentino
El discurso presidencial pronunciado hace minutos por Milei tuvo una característica central que excedió largamente la discusión sobre inflación, déficit fiscal o reformas estructurales: fue una construcción de sentido político. El Presidente no solamente intentó convencer sobre determinadas medidas económicas, sino instalar una determinada lectura de la historia argentina, donde el país aparece como víctima de un sistema de poder que durante décadas habría utilizado al Estado, la emisión monetaria y el endeudamiento como herramientas de privilegio.
La operación discursiva no es nueva en la política contemporánea. Los liderazgos que buscan transformar un escenario social complejo suelen construir un relato que organiza el pasado en torno a una fractura: un “antes” marcado por el fracaso y un “después” que solo puede llegar mediante una ruptura profunda. El sociólogo francés Pierre Bourdieu explicó que la política no se desarrolla únicamente en el terreno de las ideas, sino también en la capacidad de imponer categorías de percepción sobre la realidad. Quien logra definir qué problema tiene una sociedad también obtiene una ventaja para definir cuál es la solución.
En ese sentido, Milei no presentó simplemente un diagnóstico económico: presentó una interpretación moral de la Argentina. La inflación dejó de ser solamente un fenómeno monetario para transformarse, dentro de su relato, en la consecuencia de una dirigencia que habría administrado el Estado en beneficio propio. El déficit fiscal dejó de aparecer como una discusión técnica sobre ingresos y gastos para convertirse en la evidencia de una supuesta estructura de privilegios. El Banco Central dejó de ser una institución económica para transformarse en el símbolo de un modelo que, según su discurso, habría permitido a los políticos trasladar sus costos al conjunto de la sociedad.
La política como identidad: la necesidad de reafirmar al propio grupo
Uno de los elementos más relevantes del discurso presidencial es que no parece estar dirigido únicamente a convencer a quienes todavía dudan, sino principalmente, en esta época en que se le fugan los votos, a reafirmar a quienes ya forman parte de su identidad política. La construcción de un liderazgo no depende solamente de sumar adhesiones nuevas, sino también de mantener cohesionada una comunidad política que necesita encontrar una explicación común frente a las dificultades.
El politólogo alemán Carl Schmitt planteaba que la política moderna se organiza alrededor de la distinción entre amigo y enemigo. Aunque su teoría fue profundamente discutida por sus consecuencias autoritarias, su análisis permite observar un fenómeno presente en muchos movimientos políticos: la creación de una frontera simbólica que separa a quienes representan el cambio de quienes son identificados como responsables del problema.
En el caso del mileísmo, esa frontera se construye alrededor de una oposición entre “la gente común” y una “casta política” presentada como beneficiaria de un sistema agotado. Esa categoría no funciona solamente como una descripción de dirigentes concretos, sino como una identidad colectiva. Permite que sectores sociales diversos puedan reconocerse dentro de un mismo relato: trabajadores afectados por la inflación, jóvenes desencantados con los partidos tradicionales, pequeños empresarios golpeados por las crisis recurrentes o ciudadanos que sienten que las instituciones no respondieron a sus expectativas.
El discurso presidencial vuelve así a una lógica política clásica: transformar una experiencia individual de frustración en una explicación colectiva. La pérdida de poder adquisitivo, la incertidumbre económica o la sensación de estancamiento dejan de ser problemas aislados y pasan a formar parte de una historia común donde existe un responsable identificable.
El poder de los números y la creación de una verdad política
Un aspecto central del discurso fue el uso de cifras extremas y referencias históricas para reforzar la idea de una Argentina al borde del colapso permanente. En estos casos, el número no funciona únicamente como una herramienta descriptiva, sino como un recurso político y simbólico. Su objetivo no es solamente informar, sino producir impacto.
Cuando una cifra alcanza dimensiones difíciles de imaginar, adquiere una fuerza narrativa propia. El ciudadano común no necesariamente puede verificarla o reconstruir su metodología, pero sí puede interpretar su significado político: “todo estaba peor de lo que nos dijeron”. Esa operación permite instalar una sensación de revelación, como si el gobierno estuviera mostrando una verdad oculta durante décadas.
El filósofo y sociólogo francés Jean Baudrillard analizó cómo en las sociedades contemporáneas los símbolos y las representaciones pueden adquirir una fuerza incluso mayor que los hechos que pretenden representar. La política moderna no se libra únicamente en el terreno de los datos, sino también en el de las narraciones que permiten ordenar esos datos dentro de una interpretación emocionalmente convincente.
Por eso, más allá de la discusión técnica sobre cada número utilizado, el elemento político relevante es la función que cumple dentro del relato presidencial: confirmar que la ruptura propuesta por Milei no sería una opción ideológica entre otras, sino una supuesta necesidad histórica frente a un fracaso acumulado.
El líder que promete cerrar una etapa histórica
El discurso también puede leerse como un intento de consolidar una figura presidencial asociada a un momento fundacional. Milei no se presenta solamente como un administrador que aplica políticas económicas, sino como alguien que pretende representar un quiebre histórico entre dos épocas.
La construcción de liderazgos de este tipo suele apoyarse en la idea de que existe una crisis profunda que las estructuras tradicionales ya no pueden resolver. La politóloga alemana Hannah Arendt analizó cómo las sociedades atravesadas por crisis prolongadas pueden volverse más receptivas a liderazgos que ofrecen explicaciones simples, contundentes y totalizantes frente a problemas complejos. No porque los ciudadanos carezcan de racionalidad, sino porque en contextos de incertidumbre las explicaciones integrales ofrecen una sensación de orden y pertenencia.
El mensaje de Milei busca ocupar precisamente ese espacio: el de quien dice haber identificado la raíz de todos los males y propone una transformación completa. La promesa no es únicamente económica; es también emocional. Para sus seguidores, el proyecto no representa solamente una política fiscal o monetaria, sino la posibilidad de formar parte de una generación que “termina” con un ciclo histórico.
La batalla por el relato argentino
La profundidad política del discurso presidencial está, entonces, en que no intenta solamente defender medidas concretas, sino disputar la interpretación del pasado y del futuro del país. La pregunta central que plantea no es únicamente cómo equilibrar las cuentas públicas, sino quién tiene la autoridad moral para explicar por qué Argentina llegó hasta aquí.
Toda transformación política necesita una narrativa que la justifique. Los gobiernos construyen legitimidad no solamente a partir de resultados, sino también a través de relatos que explican esos resultados. Milei busca que su electorado interprete cualquier dificultad presente como el costo inevitable de una reconstrucción histórica y que cualquier resistencia sea vista como la defensa de un orden anterior.
La disputa, por lo tanto, no está solamente en el terreno económico. Está en la capacidad de cada espacio político para imponer una explicación sobre la Argentina: si el país fue destruido por un sistema político que abusó del Estado, como sostiene Milei, o si la crisis argentina, tal cual fue, responde a una combinación más compleja de factores económicos, sociales e institucionales.
En esa batalla por el sentido, el Presidente no habló únicamente de reformas. Habló de identidad, pertenencia y memoria colectiva. Y allí reside la verdadera dimensión política de su discurso: en el intento de convertir una propuesta de gobierno en una interpretación completa de la historia argentina.
Compartimos el documento del Consejo Local de las Mujeres Villa Regina redactado para el paro internacional feminista #8M. Como Consejo Local de las Mujeres ¡¡¡queremos celebrar que hemos recuperado las calles!!!! Tras dos años muy difíciles de pandemia hemos sido muchas haciendo paro en nuestros trabajos, en nuestras casas y de las maneras que podemos…
Javier Milei se metió de lleno en la campaña presidencial de Brasil durante una convención del Partido Liberal del vecino país, expresando su apoyo a Flavio Bolsonaro, el hijo del ex mandatario Jair Bolsonaro, y tildando a Lula Da Silva de «ladrón» y «presidiario».
La respuesta contra el Jefe de Estado argentino no tardó en llegar y provino de parte del titular del PT brasileño, Edinho Silva, quien consideró que «resulta inaceptable que un jefe de Estado extranjero visite nuestro país y se dirija a sus poderes constituidos de manera irrespetuosa», y agregó que «no sorprende que el actual presidente de Argentina se comporte así». «Al fin y al cabo, existen numerosas situaciones recientes en las que ha demostrado no estar a la altura del cargo que ostenta», completó.
Milei fue ovacionado por la militancia bolsonarista durante el acto del principal opositor a Lula. Su ingreso al escenario del gimnasio donde brindó su discurso estuvo precedido por los acordes de Panic Show, la canción de La Renga que también utiliza en Argentina para cada una de sus intervenciones de campaña.
En su discurso, se refirió a los partidarios del «socialismo» como «los zurdos de mierda» y agredió verbalmente a Lula en los pocos pasajes en que se apartó de la lectura de un texto de 8 páginas de extensión.
El Presidente argentino dijo que los argentinos son «profetas de un futuro distópico». «Hemos vivido las consecuencias de tomar el camino del socialismo hasta el final y hemos visto cómo los zurdos de mierda nos hundieron en la pobreza», expresó.
Justo en ese momento, se cortó el sonido del micrófono y Milei se permitió el primer agravio directo contra Lula. «Che, ¿los micrófonos estos quién los mandó a tocar? ¿El ladrón?», preguntó para que lo aplaudieran los asistentes al evento del Arena Pacaembú.
Edinho Silva, presidente del PT.
También recordó que Lula apoyó a Sergio Massa en 2023. «Tenía un vecino que se metía en la política de Argentina para tratar de torcer la historia en favor de los zurdos de mierda», indicó en referencia al kirchnerismo.
En otro pasaje, asemejó la discusión política argentina con la brasileña, a partir del antagonismo con las expresiones políticas que en ambos países, a su criterio, provocan zozobra en los inversores. «Si en la Argentina tenemos como factor económico lo que llamamos el ‘riesgo Kuka’, acá, en Brasil, hoy tienen el ‘riesgo Lula'», dijo.
Además, se quejó de que el Supremo Tribunal Federal no habilitara su visita a Bolsonaro (p) en la cárcel donde se encuentra detenido. Por eso, criticó al juez Alexandre de Moraes, quien le negó la solicitud, y lo llamó «basura calva».
Si en la Argentina tenemos como factor económico lo que llamamos el ‘riesgo Kuka’, acá, en Brasil, hoy tienen el ‘riesgo Lula’.
Por su parte, Lula participó de un acto en Campiñas para apoyar el candidato Fernando Hadad, en la disputa por ese distrito. Desde allí, lanzó un tiro por elevación sin nombrar a Milei: «que nadie de fuera intente interferir en nuestras elecciones», expresó.
El Presidente argentino, que viajó acompañado de su hermana, Karina Milei, y el canciller Pablo Quirno, había estado más temprano en el Palacio dos Bandeirantes, sede de la gobernación paulista. Allí se reunió con el gobernador Tarcísio de Freitas, también referente del bolsonarismo.
Tras las críticas de Milei, Edinho Silva declaró ante la red O’Globo que «Brasil es un país democrático y soberano». «Nuestra democracia permite el debate de ideas, en el que las posturas contradictorias pueden y deben alimentar las discusiones sobre el futuro del país, especialmente en el contexto de una disputa electoral como la que estamos viviendo», sostuvo.
Sin embargo, advirtió que cualquier autoridad de su gobierno puede ser criticada «siempre y cuando estas se realicen de la manera y en el momento adecuados».
Un experimentado diplomático brasileño, ya retirado, comentó este sábado que «los insultos desaforados de Milei a Lula en territorio brasileño constituyen el más grande papelón en la historia diplomática entre ambos países, cofundadores del MERCOSUR». «Que, sin mediar una guerra o tan siquiera un conflicto fronterizo menor, un presidente en funciones cruce la frontera a un país hermano a insultar como un demente al Jefe de Estado y a la cabeza del Poder Judicial de su máximo socio comercial solo puede explicarse desde la locura personal del agresor», argumentó.
El informe se presentará el 9 de junio, desde las 17:00hs, en una audiencia pública desde la Legislatura de Neuquén. “La basura del fracking en Vaca Muerta” evidencia la historia de contaminación e irregularidades de uno de los basureros petroleros más importantes de Argentina: Comarsa. La Izquierda Diario, el Observatorio Petrolero Sur y Taller Ecologista analizaron 1182…
Hugo Passalacqua y Carlos Rovira escaló hasta el punto de no retorno. Tras quedarse con gran parte de su aparato político, el gobernador de Misiones empezó a atacar el poder económico del otrora hombre fuerte de la provincia y cortó un contrato millonario que beneficiaba directamente al dueño de los streaming Blender y Carajo, Augusto Marini.
Se trata del contrato con la aplicación de telemedicina Alegramed que es parte de CaleGroup, el
holding de empresas del libertario Marini. La app Alegramed fue puesta en marcha durante la pandemia y a través de ella los misioneros podían sacar turnos en el sistema de salud público.
En Misiones dicen que Alegramed es la principal fuente de financiamiento de Marini y creen que con ella sostiene los streaming porteños, que como quedó claro en la crisis de Blender le dan pérdida.
El gobierno misionero le pagaba a Alegramed alrededor de 9 dólares mensuales por cada uno de los 350 mil usuarios que tenía. Un negocio fenomenal que algunos creen era del propio Rovira, el padrino de Marini.
Ahora, el gobierno de Passalacqua está desarrollando su propia aplicación y los misioneros empezaron a ser avisados que Alegramed será dada de baja a fin de mes. La versión en la provincia es que ya se cortaron los pagos a la empresa de Marini, que ahora depende de los contratos ferroviarios que le empezó a dar el gobierno nacional.
El fin del contrato con Alegramed es parte de un avance de Passalacqua sobre las cajas de Rovira, en una confirmación de que la guerra política entre los caudillos misioneros no tiene retorno.
Días atrás, Passalacqua le sacó a Rovira el control de dos de las principales cajas económicas de la provincia: la Agencia Tributaria de Misiones (ATM) y Energía de Misiones SA (EMSA), la distribuidora de energía. Ambas estaban en manos de alfiles del exgobernador, que fueron desplazados al igual que todas las segundas líneas.
Passalacqua también había cortado la concesión de un hotel del Instituto de Previsión Social en Posadas, que manejaba un grupo empresario al que también ligan a Rovira. Otras proveedoras del Estado provincial tendrían el mismo destino que la app de Marini.
Carlos Rovira
La disputa entre Rovira y Passalacqua comenzó cuando el gobernador anunció su intención de buscar un nuevo mandato
en 2027, contra los deseos del caudillo provincial que quería mantener la potestad de elegir al candidato del oficialismo.
La histórica estrategia de Rovira -que dejó la gobernación en 2007 pero controlaba políticamente la provincia desde la Legislatura- fue darles un mandato a los elegidos para impedir un crecimiento que amenace su poder. Por eso su plan era imponer en 2027 al vicegobernador Lucas Romero Spinelli.
Pero Passalacqua se retobó y consiguió el apoyo de casi 70 intendentes que antes respondían a Rovira. El caudillo entonces avisó que ponía fin al sello Frente Renovador de la Concordia y lanzó Encuentro Misionero. Desde el sector gobernador se dieron por fuera del espacio y avanzaron con un armado propio.
LPO reveló días atrás que dirigentes importantes del oficialismo misionero estaban intentando un acercamiento entre Passalacqua y Rovira, que habría dado algunas señales de que aceptaría un nuevo mandato del actual gobernador. Pero la mediación por ahora no avanzó y Passalacqua decidió ir a fondo contra el poder económico del rovirismo.
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