¡gracias-por-la-musica-y-la-danza!

¡Gracias por la música y la danza!

La Dirección de Cultura de la Municipalidad de Villa Regina agradece a los y las artistas que participaron de las intervenciones artísticas durante las jornadas de vacunación COVID-19 desarrolladas viernes y sábado en el Galpón de las Artes.

Docentes y alumnos de la Escuela Municipal de Arte ‘Eduardo Andreussi’ estuvieron presentes brindando momentos de música y danza al personal de salud y a quienes esperaban ser atendidos.

A todos, ¡muchas gracias!

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  • Los gobernadores pidieron la capital nacional del cerdo negro y la bubalina para votar la reforma del Banco Central

     

    Para habilitar la reforma de la carta orgánica del Banco Central y avanzar en la Inocencia Fiscal II, los gobernadores negociaron con el Gobierno el ingreso al temario de sesión en Diputados de un paquete de declaraciones de capitales nacionales que van desde el Cerdo Negro en Salta hasta la producción bubalina en Corrientes.

    Marcela Pagano denunció que «se vendieron a cambio de los votos» un «rosario de capitales nacionales que no le cambian la vida a nadie pero sirven para que un gobernador se muestre en redes sociales».

    También, aparecen otros proyectos de interés en las provincias, como en el caso de Misiones es la rebaja del IVA para la fécula de mandioca, ingrediente estratégico para la elaboración del chipá, de consumo masivo y diario sobre tierra colorada.

     Otra capital nacional en danza es Cerrillos, en Salta, donde se cría la raza Cerdo Negro. La distinción a la cuna de este porcino alimentado a base de bellota fue impulsada por la diputada Yolanda Vega, que responde al gobernador salteño Gustavo Sáenz. 

    Según detalló la diputada, la más beneficiada en este aspecto es Tucumán, que tendrá la Capital Nacional del Ecoturismo, San Miguel como capital simbólica cada 9 de julio y la reorganización de la Cámara Federal de Tucumán. «El bloque de Jaldo (Independencia) firmó el pedido de sesión. ¿Casualidad?», preguntó Pagano.

    Si bien estas declaraciones no tienen a priori costo fiscal, tienen un peso simbólico a nivel regional y provincial que posiciona al legislador y/o gobernador que lo promueve, además de abrir la puerta a la tramitación de subsidios.

    Caballos de Troya en la reforma del Central

    Otra capital nacional en danza es Cerrillos, en Salta, donde se cría la raza Cerdo Negro. La distinción a la cuna de este porcino alimentado a base de bellota fue impulsada por la diputada Yolanda Vega, que responde al gobernador salteño Gustavo Sáenz.

    Quienes promueven la iniciativa destacan el sabor de las bondiolas elaboradas de forma artesanal y curadas en bodegas durante un mínimo de tres años, inspirados en el clásico jamón ibérico de bellota.

    Por otro lado, aparecela declaración de la localidad correntina de Caá Catí como Capital Nacional de la Producción Bubalina. El proyecto es impulsado por el diputado nacional por Corrientees Diogenes Gonzalez, alineado a los Valdés.

     Aparecen otros proyectos de interés en las provincias, como en el caso de Misiones es la rebaja del IVA para la fécula de mandioca, ingrediente estratégico para la elaboración del chipá, de consumo masivo y diario sobre tierra colorada 

    Como fundamento, Gonzalez expuso en su proyecto que Corrientes tiene casi la mitad del stock nacional de bubalinos y ponderó las «cualidades diferenciales» de la carne de búfalo, como «menor contenido graso, buena terneza y alto valor proteico».

    También aparecen en el temario las declaraciones de capitales nacionales de la Educación (San Juan), de Aguas Frías (Santa Cruz), del Teatro (CABA), del Coleccionismo (Buenos Aires).

    Pagano sostuvo que, tras exponerse que algunas provincias recibieron recursos del fondo fiduciario SisVial (Sistema Vial Integrado) días antes de votacionees clave para el Gobierno, «ahora que fueron descubiertos no pueden pagar con asfalto, cambiaron de moneda: pagan con leyes».

    Pagano pidió que Lijo cite a la pareja de Cerimedo por la causa Andis y la incluya en el régimen de testigos protegidos

    «El canje es este: al gobernador le dan una Capital Nacional del Cerdo Negro. A cambio, sus diputados votan que el Central no pueda asistir a su provincia ni por la ventana y que el empleo deje de ser un objetivo. Otra avivada para hambrearte», dijo la diputada.

    Pagano advirtió que la reforma del BCRA prohíbe toda asistencia del Central al Tesoro, a las provincias y a los municipios y borra «empleo» y «desarrollo con equidad social» de los objetivos del Banco.

    En cuanto al proyecto de Inocencia Fiscal II la diputada denunció la «cláusula Adorni»: «Los funcionarios quedan afuera porque el ex jefe de Gabinete y su mujer adhirieron al régimen con dólares sin declarar, investigados por enriquecimiento ilícito. Esta ley es la respuesta del gobierno a mi denuncia», sostuvo. 

     

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    LUEGO DE MÁS DE UN AÑO SIN DIGESTO, SE FIRMÓ EL CONVENIO PARA ACTUALIZARLO

    EL CONCEJO DELIBERANTE Y LA LEGISLATURA DE RÍO NEGRO FIRMARON CONVENIO PARA MEJORAR LA DIGITALIZACIÓN DEL DIGESTO MUNICIPAL. El convenio fue formalizado ayer entre el Vicegobernador Alejandro Palmieri y el Presidente del Deliberante Local, Edgardo Vega. El encuentro contó con la presencia de los Concejales de diferentes Bloques y los Legisladores del circuito; José Rivas,…

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  • Daniel Hadad coqueteó con un pase a la política y recibió guiños de Macri y Cristina

     

    Daniel Hadad coqueteó con un salto a la política con un evento en la Facultad de Derecho en el que recibió guiños de Cristina Kirchner y Mauricio Macri.

    El dueño de Infobae encabezó la presentación de un cortometraje que recrea con IA el encuentro entre San Martín y Sarmiento. 

    A simple vista no parece una atracción para colmar un salón con empresarios, jueces como Ariel Lijo y Ricardo Lorenzetti y del propio Macri, que hizo un esfuerzo para estar en la facultad desde las 9 de la mañana.

    Emilio Monzó, el hombre clave detrás de las candidaturas de Hadad y Brito 

    Lo que trasladó al Círculo Rojo al evento fue la sugerencia tácita de Hadad de pegar el salto a la política. Ya había hecho un evento del mismo tenor cuando recibió un Honoris Causa de la Universidad de La Matanza un día de semana a las 7 de la tarde.

    Clarín afirmó en su crónica que Hadad estaría pensando en una candidatura a jefe de Gobierno porteño. Lo cierto es que Brito, quien también compite por la etiqueta de outsider -aunque en rigor ninguno de los dos lo es-, ya dejó trascender que el va de candidato a presidente o nada.

    En el período espacio-temporal comprendido ambos eventos, el dueño de Infobae dio una larga serie de entrevistas, en las que nunca confirmó una candidatura pero pareció dejar la puerta abierta. Ahora, en el sistema político esperan que dé el próximo paso, que es el de la formalización de su pase a política. 

    A quienes asistieron a Derecho no les pasó desapercibido que uno de los auspiciantes del corto fuera el Banco Macro, de Jorge Brito.

    Como adelantó LPO

    , Brito es el otro outsider que coquetea con una candidatura presidencial y tiene una vía de contacto con Hadad por medio de Emilio Monzó. 

    El ex presidente de la Cámara de Diputados armó una mesa en busca de un candidato de centro, alejado de los «extremos» de Javier Milei y Axel Kicillof, como suele calificarlos.

    Por eso fue muy sugestiva la presencia en el acto de Hadad de los camporistas Mayra Mendoza y Wado de Pedro, que jamás hubieran pisado la alfombra roja del salón de actos de Derecho sin la autorización de Cristina Kirchner. La ex presidenta sostiene que una candidatura de Hadad tiene más posibilidades de crecimiento que una de Brito. 

    Las dos candidaturas complican a Milei, porque le pueden restar votos de la centroderecha. Por eso tampoco pasó desapercibida la presencia de Macri. El líder del PRO se sentó en primera fila un par de horas antes de enviar a su ladero Fernando de Andreis y a Cristian Ritondo a negociar un acuerdo con los Menem y Diego Santilli en la Rosada.

     

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  • La deuda como pregunta política

     

    En entrevistas recientes, el presidente Javier Milei volvió a descartar cualquier medida para aliviar a los deudores, mientras la morosidad de las familias argentinas alcanza niveles récord. En diálogo con LN+, planteó la cuestión como un simple problema contractual entre partes privadas: si alguien no puede cumplir un compromiso asumido libremente con un banco o una financiera, dijo, no le corresponde al Estado «pasarle la cuenta a todos los demás». Preguntó, retóricamente, si a esos deudores «alguien les puso una pistola en la cabeza» para tomar el crédito, y atribuyó buena parte del deterioro a los «ataques del kirchnerismo». Días antes, el propio ministro de Economía, Luis Caputo, había usado casi la misma fórmula -«un acuerdo entre privados»- para explicar por qué el Gobierno no contempla ningún rescate a las familias endeudadas.

    La secuencia de datos que motivó esas declaraciones es contundente. Según el Banco Central, la mora del sector privado no financiero alcanzó en mayo de 2026 su nivel más alto en veinticuatro años, tras diecinueve meses consecutivos de aumento; recién en junio se registró una leve baja, del 7,7% al 7,6%, con la mora de las familias cediendo apenas de 12,8% a 12,7%. Frente a esos números, la respuesta oficial no fue de política pública sino de filosofía moral: la deuda, para el Gobierno, es un asunto que se dirime entre dos privados y en el que el Estado no tiene por qué intervenir.

    Sin embargo, esta respuesta -y el fastidio que generó- no es un exabrupto aislado. Es la expresión más nítida de una inflexión profunda de las democracias contemporáneas: cada vez más las deudas de los hogares enlazan la política y la sociedad, y, por lo tanto, se han convertido con el tiempo en una de las arenas centrales donde se juzga el apoyo de los gobiernos. 

    La filosofía moral de Milei (“acuerdo entre privados”) choca con esta realidad sociológica de la deuda.

    La deuda de las familias no se limita a organizar el consumo o el presupuesto doméstico: también organiza la percepción y el juicio políticos. La capacidad -o la incapacidad- de honrar los pagos se vuelve una prueba cotidiana de la credibilidad del Estado, de la competencia del gobierno y del valor de las promesas colectivas. En ese sentido, las familias endeudadas no reproducen simplemente lógicas financieras: interpretan y evalúan el desempeño político de los gobiernos democráticos a través de sus obligaciones financieras.

    En Una Historia de Como Nos Endeudamos (Siglo XXI editores) muestro que la deuda de las familias ha sido una arena fundamental a través de la cual los ciudadanos le atribuyeron crédito o culpa a los gobiernos democráticos de la Argentina desde 1983, mediando la relación entre ciudadanos y Estado y moldeando tanto las condiciones materiales como las expectativas morales y políticas con que los argentinos evaluaron a sus sucesivos gobiernos.

    Cada ciclo político desde el retorno de la democracia puede leerse en esa clave -incluido el que llevó al gobierno al actual presidente.

    Democracia indexada (1983-1989). La crisis de la deuda externa y la alta inflación marcaron el comienzo de los años ochenta en América Latina. En Argentina, la redemocratización ocurrió en ese contexto, tras la dictadura de 1976-1983. El gobierno de Raúl Alfonsín fue puesto a prueba por una ola creciente de endeudamiento hipotecario: las familias no lograban sostener los pagos a causa de la inflación, y las clases medias entraban en una espiral sin precedentes de descenso social.

    Democracia neoliberal: deuda y promesa de estabilidad (1991-2001). El plan de convertibilidad del gobierno peronista de Carlos Menem unió deuda familiar y deuda soberana: mientras la primera crecía, la segunda garantizaba la estabilización y las reformas neoliberales que ampliaron el consumo —inmuebles, electrodomésticos, autos, viajes—, financiado externamente por el Estado. La crisis de 2001 cerró el ciclo: ambos tipos de deuda se volvieron impagables y las calles se llenaron de protestas.

    Democracia posneoliberal: deuda y promesa de inclusión (2003-2015). Lula en Brasil, Evo Morales en Bolivia y los Kirchner en Argentina prometieron corregir los efectos del neoliberalismo, apoyados en el boom de las materias primas. La tarjeta de crédito se convirtió en pasaporte de consumo para sectores históricamente excluidos: mientras el Estado argentino pagaba su deuda soberana, nuevas deudas familiares sostenían la promesa de inclusión —un ciclo dependiente de condiciones volátiles.

    La deuda en la democracia promercado (2015-2019). Mauricio Macri sucedió ese ciclo con créditos hipotecarios e inclusión financiera como banderas promercado. Tras una fuerte devaluación del peso —que no evitó un nuevo préstamo del FMI—, los ingresos se evaporaron y las deudas aumentaron; pedir prestado a familiares y usar la tarjeta para comida, remedios y alquiler se volvió cada vez más habitual. El estrangulamiento de la deuda soberana y familiar catalizó el cambio de gobierno.

    Democracia bajo la pandemia y la alta inflación (2019-2023). La deuda de la pandemia y el retorno de la inflación por encima del 100% anual explican el descontento social y el apoyo creciente a la extrema derecha. A diferencia de otros países, que ampliaron la deuda pública para financiar la emergencia sanitaria, el gobierno argentino tuvo que negociar la deuda soberana heredada, lo que limitó su política asistencial —y empujó el crecimiento de la deuda familiar, orientada apenas a preservar la vida cotidiana. En ese escenario de fatiga económica y cansancio moral emergió Javier Milei, canalizando el resentimiento contra la clase política y prometiendo la liberación de la inflación y de la deuda.

    Tu deuda no es tu culpa

    En diciembre de 2023, Javier Milei llegó al poder montado sobre un estado de ánimo colectivo marcado por el agotamiento moral. No era simplemente la pobreza, ni la inflación aislada, ni la devaluación -era la sensación de haber hecho todo bien (trabajar, ahorrar, sacrificarse) y aun así no alcanzar; la percepción de correr en el lugar, de esforzarse sin que el esfuerzo diera frutos.

    Mis investigaciones de 2023 mostraban ese estado de ánimo difundido transversalmente: quien había pedido prestado para comer y la clase media que no llegaba a fin de mes compartían la sensación de que el esfuerzo propio no encontraba retorno institucional -de que las deudas no eran el precio de algo, ni el escalón hacia ningún lugar, sino simplemente el precio de permanecer en el lugar. Para no caer.

    Argentina no está sola en este cuadro. Basta mirar a Brasil, donde en abril de 2026, por primera vez desde que el indicador se mide, más de cuatro de cada cinco familias declararon tener algún tipo de deuda. El 80,9% marcó el máximo histórico de la serie de la Encuesta de Endeudamiento e Incumplimiento del Consumidor (Peic), realizada por la Confederación Nacional de Comercio, y no fue un pico aislado: fue el quinto mes consecutivo de récords, con el índice avanzando aún más en mayo, al 81,6%. Según el Banco Central brasileño, la porción del ingreso familiar comprometida con el pago de deudas saltó de cerca del 22% en 2019 al 29,7% a fines de 2025 —casi un tercio del presupuesto doméstico ya reservado antes de llegar a la heladera, al alquiler o a la factura de luz. Frente a ese cuadro, el gobierno federal relanzó en mayo el Novo Desenrola Brasil, un programa de renegociación de deudas para familias, estudiantes y pequeños negocios asfixiados por el crédito caro —una respuesta, se podría decir, en las antípodas de la que ensaya el gobierno argentino.

    La deuda de las familias volvió a infiltrarse en la disputa electoral brasileña, como seis años antes ya había atravesado la elección que llevó a Lula a su tercer mandato -y reaparece ahora que busca la reelección. Las finanzas domésticas ocupan un lugar cada vez más central en la política contemporánea, los ejemplos se acumulan más allá de Argentina y Brasil: difícilmente se entienda el ascenso de Gabriel Boric en Chile sin el malestar del endeudamiento exorbitante de las familias chilenas, herencia de un modelo que privatizó la educación, la salud y la previsión social y empujó al crédito a llenar el vacío dejado por el Estado. Del mismo modo, la crisis política española que proyectó a Podemos al gobierno no se explica sin las movilizaciones de hipotecados, cuya indignación contra los desalojos le dio a la Plataforma de Afectados por la Hipoteca una centralidad que ningún partido tradicional supo anticipar.

    La democracia no se manifiesta solo en las instituciones, los partidos o las elecciones, sino también en la vida monetaria íntima de las familias. Es allí, en la frontera donde los significados morales y políticos del endeudamiento se encuentran con las expectativas dirigidas al Estado, donde la confianza —o la desconfianza— en la promesa democrática se decide día tras día.

    La sociología de la deuda enseña algo que la economía suele olvidar: el momento en que una familia no puede pagar no es solo un evento financiero, sino el momento en que se activa la pregunta sobre la responsabilidad. ¿Quién tiene la culpa, el deudor que no supo administrarse, el gobierno que no controló la inflación, o el sistema que prometió lo que no podía cumplir?

    En la Argentina de hoy, esa pregunta vuelve a estar disponible: los hogares que se endeudaron para sobrevivir, que esperaron que el ajuste de Milei trajera estabilidad y ven acumularse la morosidad sin que el horizonte se abra, están en ese umbral moral en el que el sufrimiento privado busca una explicación pública y un responsable político. Que el propio Presidente responda a esa pregunta diciendo que no es asunto del Estado sino «un acuerdo entre privados» no cierra la discusión: la reabre, porque son millones de hogares los que, todos los días, deciden si esa respuesta les resulta creíble o buscaran devolver a esas palabras un rechazo tan profundo como el que llevo al propio Milei a la presidencia. 

    La entrada La deuda como pregunta política se publicó primero en Revista Anfibia.

     

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