La EMERGENCIA nunca termina y DEVIENE normalizaDA cuando hablamos de una masiva vigilancia

Edward Snowden

La Gran Muralla China no ha podido detener al supuesto enemigo a lo largo de la historia, no lo ha podido ni de adentro hacia adentro, ni de adentro hacia afuera, ni de afuera hacia adentro. Ni siquiera lo ha conseguido en su totalidad con su actual Muralla Virtual o flamante sistema de hipercontrol social informático llamado Big Data.



Otros lo han intentado, como aconteció con el Imperio Romano y sus murallas, un ejemplo de ello se encuentra aún hoy como recuerdo vívido en Lugo, España



Ni hablar de la Muralla creada por el gobierno americano en manos del presidente Trump en la frontera con México.

Los monopolios han sabido construir sus murallas para mantener el poder, y siguiendo en el seno americano, Bill Gates no parece ser la excepción ¿Fakenews o realidad?. Grupos como Anónimus lo denuncian



La muralla, o incluso una pared delimita el espacio que ya no es común porque el afuera y el adentro van marcando un límite entre el yo y el otro, entre el amigo y el enemigo, o entre lo nacional y lo extranjero.

Y si pasamos de la muralla para expresar la división entre el exterior y el interior, ahora nos topamos con un muro, el Muro de los lamentos. Un muro para suplicar el regreso de los judíos a Israel por la dispersión luego de su persecución. Parte de ese muro sobrevivió a los ataques romanos quienes también destruyeron la ciudad de Jerusalén y templos sagrados.



Con esto último diferenciamos el papel del muro y las murallas, un muro que se alza no para dividir sino para incluir, en cambio la muralla se levanta para la defensa y protección del probable “enemigo”, tal como sucedió con ciertos castillos en el medioevo.

Byun-Chul Han nos guía en el análisis de la personificación del enemigo en su libro “La Sociedad del cansancio” (pag. 13 y 14) y retoma a Baudrillard para ello:

Según la genealogía baudrillardesca de la enemistad, el enemigo aparece en la primera fase como un lobo. Es «un enemigo externo, que ataca y contra el cual uno se defiende construyendo fortificaciones y murallas». En la siguiente fase, el enemigo adopta la forma de una rata. Es un enemigo que opera en la clandestinidad y se combate por
medios higiénicos. Después de una fase ulterior, la del escarabajo, el enemigo adopta poR último una
forma viral: «El cuarto estadio lo conforman los virus; se mueven, por decirlo así, en la cuarta dimensión. Es mucho más difícil defenderse de los virus, ya que se hallan en el corazón del sistema»

Se origina «un enemigo fantasma que se extiende sobre todo el planeta, que se infiltra por todas partes, igual
que un virus, y que penetra todos los intersticios del poder». La violencia viral parte de aquellas
singularidades que se establecen en el sistema a
modo de durmientes células terroristas y tratan de
destruirlo. El terrorismo como figura principal de la
violencia viral consiste, según Baudrillard, en una
sublevación de lo singular frente a lo global.



Entonces, siguiendo al filósofo surcoreano ¿cuál es el corazón del sistema? Podemos arriesgarnos a decir que este global corazón se contrae y se dilata para lanzarnos hacia los difusos contornos de la incertidumbre y la supervivencia, en tanto que su revestimiento muscular amurrallado de organizaciones y gobiernos intenta frenar el descontrol social en un cuerpo donde el cerebro está en todas partes y en ninguna, porque en sí se ha convertido en el sistema inmunológico que fluye en cada individuo, en cada sociedad.

En paralelo, la realidad física y psíquica está gobernada como dice Sloterdijk en “Estrés y libertad” (pag. 66) por la dictadura de lo real, dictadura de lo real que ya no se limita al afán de bloqueo por la muralla, sino que paradójicamente también por la circulación global, es entonces que la muralla se ha empezado a mover

Del mismo modo que en el pasado, casi toda la humanidad contemporánea está sometida a la dictadura de lo real y experimenta su opresión más que nunca, puesto que lo real ha tomado la forma de la circulación global y se ha disipado en la forma de especulación financiera



La yuxtaposición de murallas móviles y fijas va dibujando escenarios cambiantes tanto locales como globales. La circulación se transformó en un indefinido tabú y la muralla se desplazó hasta las paredes de cada hogar, e incluso, hasta en la silueta de un barbijo o una máscara que nos proteje de lo invisible. Sin embargo, la muralla financiera se eleva cada vez más, mezquina en su esencia, acorazada para la protección monetaria de algunos pocos que no ceden ni ante una emergencia tan grave como la que estamos viviendo.

Además, la muralla no sólo ha cambiado del estado fijo al móvil, sino que se ha trasladado al tiempo, murallas de tiempo que definen conductas a seguir, murallas de cuarentenas o aislamientos en busca de protección, murallas de tiempo con ladrillos de días y noches de encierro preventivo, murallas invisibles para un enemigo invisible.

Igor Morski

Analizar las maneras cómo el ser humano configura y reconfigura sus fronteras espacio-temporales nos permite resignificar los sentidos ocultos detrás de aquello que se encuentra encriptado en lo social, en lo político, económico o científico-informático. De esta manera también nos posibilita dimensionar lo problemático de la existencia más allá de los peligros o encruzijadas del destino.

Finalizamos este artículo con dos videos de Snowden que nos aclaran cómo funcionan los mecanismos de espionaje y control social, abriendo la oportunidad para poder pensar y realizar cambios revolucionarios en nuestras estructuras de organización.


Imagen de portada: Florentino Díaz

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