Garantizar el servicio y disminuir la circulación son las premisas del Poder Judicial para esta semana

El área de Gestión Humana del Poder Judicial, en el marco de la pandemia y la situación sanitaria actual, notificó a los y las titulares de los organismos judiciales las premisas para el trabajo durante esta semana.

Indicó se debe “garantizar la efectiva prestación del servicio de justicia en cada organismo, siendo los titulares los responsables primarios del normal funcionamiento y de velar por el cumplimiento del protocolo vigente”.

En un segundo punto recomendó que “aunque con el cumplimiento de los protocolos aprobados el contagio es de baja probabilidad de ocurrencia en el ámbito del trabajo, en pos de disminuir la circulación, se incentiva a intensificar el uso del teletrabajo en aquellos puestos de trabajo en que las funciones propias lo permiten, que cuenten ya con dicha modalidad habilitada” y siempre “que aseguren la efectiva prestación del servicio”.

Por último recordó que “los y las titulares de organismos realizan su tarea de modo presencial” durante este período, conforme el artículo 1 de la Acordada 4 de este año, que incluye el Protocolo de Salubridad e Higiene COVID-19 aprobado por el Ministerio de Salud.

Las decisiones se toman en atención a la dinámica de la pandemia y en sintonía con las disposiciones nacionales y provinciales para cada período.

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  • Las familias argentinas deben en promedio cinco sueldos y medio

     

    La deuda de las familias alcanzó un nivel crítico: casi 16 millones de personas arrastran obligaciones con los bancos por un promedio de 8,76 millones de pesos, equivalente a cinco salarios y medio, en un contexto donde la mora se disparó y el crédito dejó de ser una herramienta de expansión para convertirse en un atajo desesperado para sostener consumos diarios como comida, transporte y servicios.

    Esta situación imposible disparó la mora de las familias con los bancos que llegó al 11,2 por ciento en febrero de 2026, cuadruplicando el nivel registrado un año antes, cuando se ubicaba en el 2,9 por ciento. En paralelo, en las entidades no financieras el incumplimiento alcanza el 28,4 por ciento. Las billeteras virtuales como Mercado Pago aplican tasas feroces que elevan el costo financiero hasta un 200 por ciento, como reveló LPO.

    Detrás de estos números aparece un cambio estructural en el uso del crédito, vinculado a un signo de esta etapa del gobierno libertario: la dificultad para llegar a fin de mes. La aparición de compras en cuotas en supermercados, inusual en la Argentina, refleja ese desplazamiento.

    El fiasco de los créditos de billeteras virtuales: las tasas pueden superar el 200 por ciento

    El fenómeno se vincula con un proceso de estancamiento de ingresos que se profundizó desde mediados de 2025. En ese contexto, el crédito al consumo funcionó como un ingreso complementario que permitió sostener niveles básicos de gasto, pero al costo de un endeudamiento creciente.

    Los datos muestran la magnitud del problema. En el sistema bancario hay casi 16 millones de personas endeudadas, mientras que más de 12 millones mantienen obligaciones con fintech y otras entidades no financieras. En estos últimos casos, aunque el monto promedio es menor -1,16 millones de pesos- la tasa de incumplimiento es significativamente más alta.

    Detrás de estos números aparece un cambio estructural en el uso del crédito, vinculado a un signo de esta etapa del gobierno libertario: la dificultad para llegar a fin de mes. La aparición de compras en cuotas en supermercados, inusual en la Argentina, refleja ese desplazamiento.

    La diferencia en la mora responde, en gran medida, al perfil de los deudores. Las fintech y prestamistas no bancarios suelen captar a sectores con menor capacidad crediticia y mayor fragilidad en sus ingresos, lo que eleva el riesgo de incumplimiento.

    Según Daniela Bossio, del Grupo Moneda Desarrollo y Equidad, en el país hay más de 5,4 millones de personas con atrasos superiores a 90 días en sus deudas. En total, sobre un universo de 20 millones de deudores, la mora alcanza niveles récord en las últimas dos décadas.

    La ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello y su par de Economía, Luis Toto Caputo.

    Bossio también advierte sobre el crecimiento de deudores compartidos, es decir, personas que tienen obligaciones simultáneas con bancos y entidades no financieras. Esta superposición agrava la situación, ya que incrementa la carga total de pagos mensuales y reduce la capacidad de respuesta ante imprevistos.

    Estudiantes secundarios abuchearon al influencer libertario de Cocos Capital

    El problema dejó de ser aislado y se volvió transversal en todo el sistema financiero. Bancos y fintech coinciden en que la mora es hoy una de las principales preocupaciones, al punto de ser considerada una «bomba escondida» que puede condicionar la evolución del crédito en los próximos meses.

    Frente a este escenario, las entidades comenzaron a desplegar estrategias para contener el deterioro. La gestión se volvió cada vez más personalizada, con llamados, recordatorios, refinanciaciones y extensión de plazos, en un intento por evitar que los clientes caigan en situaciones de incumplimiento irreversible.

    Bancos y fintech coinciden en que la mora es hoy una de las principales preocupaciones, al punto de ser considerada una «bomba escondida» que puede condicionar la evolución del crédito en los próximos meses.

    En paralelo, el Gobierno avanza en una reducción de tasas de interés, que le quita sentido al carry trade y empuja la cotización del dolar. El Banco Nación, comenzó a recortar las tasas para pymes del 25 al 20 por ciento anual para capital de trabajo a 12 meses, mientras que también bajó el descuento de cheques del 28 al 23 por ciento. En la misma línea, el Banco Provincia redujo sus líneas productivas, con tasas que pasaron del 40 al 38 por ciento. Esta política también responde a la necesidad de aliviar la carga financiera de hogares y empresas, en un contexto donde la mora creciente amenaza al sistema.

    Aun así, la baja de tasas no necesariamente llega a todos los sectores. Mientras algunas líneas productivas se abaratan, los préstamos personales siguen mostrando costos elevados: con una inflación interanual cercana al 32 por ciento, las tasas de los créditos al consumo se mantienen en torno al 62 al 65 por ciento nominal anual. Esta brecha limita la capacidad de recuperación del crédito a las familias y mantiene restringido el acceso al financiamiento.

    El resultado es un escenario en el que el endeudamiento sigue siendo alto, pero la capacidad de pago se debilita. La combinación de ingresos estancados, crédito caro y uso cada vez más cotidiano de la financiación configura un cuadro donde la deuda deja de ser una herramienta de desarrollo y se convierte en un síntoma de fragilidad económica.

     

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  • Una deuda del gobierno con la ONU complica la candidatura de Rafel Grossi

     

    El gobierno de Javier Milei le está está generando más problemas que soluciones a la candidatura de Rafael Grossi a la Naciones Unidas. A las votaciones alineadas con Estados Unidos e Israel que pueden afectar el voto de países árabes y africanos ahora se suma una deuda con la ONU.

    El diario La Nación publicó que, según la pagina de la ONU, Argentina no está entre los 106 países que regularizaron sus aportes de este año hasta el 30 de abril, que en su caso es el 0.490 del presupuesto total de Naciones Unidas. 

    En ese marco, la deuda de Argentina en 2025 es US$ 16.675.950, similar a la que Economía y la Cancillería deben en 2026. Pese al atraso, la Argentina puede seguir votando regularmente, ya que no supera los dos años de demora, como es el caso de Venezuela o Bolivia.

    Este diario también remarca que en la página oficial de la OEA se explicita que Argentina, si bien no posee deudas anteriores, es al 31 de marzo pasado uno de los países que «no han pagado su cuota al Fondo Regular para el año en curso», unos US$3,3 millones. 

    El voto del gobierno de Milei a favor de la esclavitud le complicó a Grossi los 55 votos de Africa para la ONU

    LPO adelantó que el voto del gobierno de Milei a favor de la esclavitud le complicó a Grossi los votos de los países africanos para la ONU, que cambiarían el voto hacia Michelle Bachelet. «La política exterior de Milei es un lastre para Grossi», dijo un diplomático con experiencia en la ONU.

    La Unión Africana está integrada por 55 estados , que representan a la totalidad de los países del continente africano y tiene un peso importante en la ONU, dado que representan cerca del 28,50% de la Asamblea General. 

    La deuda de Argentina en 2025 es US$ 16.675.950, similar a la que Economía y la Cancillería deben en 2026. Pese al atraso, la Argentina puede seguir votando regularmente, ya que no supera los dos años de demora, como es el caso de Venezuela o Bolivia

    Un diplomático de alto rango reveló a LPO que esta situación también puede complicar el apoyo de los africanos en el reclamo argentino por la soberanía de las Islas Malvinas, que ya viene complicado por el seguidismo de Milei a las políticas de Trump e Israel. 

    LPO adelantó en julio del año 2024 que el gobierno casi no logra sacar por consenso la condena al Reino Unido por matener el enclave colonial del Atlántico Sur en el Comité de Descolonización de las Naciones Unidas, en lo que hubiera sido un hecho histórico. 

    La página oficial de la OEA se explicita que Argentina, si bien no posee deudas anteriores, es al 31 de marzo pasado uno de los países que «no han pagado su cuota al Fondo Regular para el año en curso», unos US$3,3 millones

    Un año después, tuvo el mismo problema pero logró sortearlo gracias al rol de China y Venezuela, que lograron evitar la abstención de los países árabes enojados con el alineamiento de Milei con Israel. Ahora, los países africanos podrían operar en el mismo sentido y abandonar un apoyo histórico de este bloque a la soberanía de las islas.

    La guerra de Irán complica la carrera de Grossi para la secretaría General de la ONU

    LPO reveló en exclusiva el 16 de marzo, que la guerra que se desarrolla entre Irán, Estados Unidos e Israel también complicó la carrera del director del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) por su cercanía con Washington, lo que genera malestar en países con derecho a veto, como China y Rusia.

    Rafael Grossi compite por la Secretaría General de la ONU con la ex presidenta de Chile, Michelle Bachelet y la exvicepresidenta de Costa Rica, Rebeca Grynspan-

     

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  • Polimorosos

     

    “Tengo 28 años, estoy cansada,

    solo vivo para pagar deudas,

    pagar deudas hasta la muerte”. 

    Lourdes, de 28 años, en Plaza Constitución, entrevista televisiva.

    Entre las terribles consecuencias del modelo económico vigente en Argentina desde 2023, una de las más graves es el endeudamiento para sobrevivir. Algunxs lo enfocan con preocupación macroeconómica ante el previsible crack que puede suponer este escenario, otrxs consideramos que estamos ante  una tecnología  de gestión de la subjetividad dirigida a producir una individualización del ajuste, el agotamiento total, la  asunción de que nuestro devenir , el de las mayorías, es vivir para pagar deudas.  

    Es consecuencia obvia, no un error ni un exceso, del conjunto de medidas económicas que se vienen implementando y tiene una secuencia histórica que vale la pena reponer, para pensar más allá de las tropelías del gobierno de turno. 

    Desde que el Fondo Monetario Internacional (FMI) volvió a pisar la Argentina en 2018, los ingresos populares comenzaron a caer y, en paralelo, empezó a observarse un fenómeno particular:  la toma masiva de deuda de individuos no destinada a resolver alguna cuestión circunstancial o transitoria, sino a completar ingresos que cada vez alcanzan menos. 

    2018 es el año en que deuda externa y deuda de las familias se relacionan orgánicamente en un combo que empieza con la bicicleta financiera promovida desde el Estado para sostener la fuga del excedente económico y que se expresa en cada casa con ingresos devaluados y en forma de un endeudamiento perpetuo.

    Otro momento importante fue la pandemia que, ya sabemos sobradamente, no fue solo una crisis sanitaria. Fue también el momento en que se  infiltró  en las casas la tecnología financiera de las billeteras virtuales. Esas que te permitían evitar salir o ir al cajero, que entraron en nuestras camperas como medios de pago, empezaron a ofrecer préstamos en un momento de precarización generalizada de la vida. Así, desde un click del celular, cualquiera accede en el momento a la solución financiera de una emergencia. 

    En esta historia que reponemos rápidamente aquí, hoy estamos ante un punto de inflexión. La escalera al infierno está multiplicando peldaños a fuerza de una intensificación y aceleración de este proceso a niveles nunca vistos.  Este nivel de endeudamiento es una decisión política,  que en absoluto se explica por la decisión desesperada de cada individuo. Para decirlo con un poema de Laura Devetach: “Vibrando en el cansancio elemental de  ganarle nuestra vida a un puñado de crápulas”. El broche es el conjunto de decisiones que se han tomado en nombre de la modernización, la desregulación, junto con la decisión de favorecer la privatización y concentración descomunal de recursos,  lo que explica que las filas de endeudados y endeudados para sobrevivir no pare de crecer. 

    En términos históricos, Argentina ha tenido bajos niveles de endeudamiento familiar en comparación con otros países de la región que forjaron sus modelos neoliberales a fuerza de privatización y oferta de deuda.  Pero, además, el motivo del endeudamiento  y la capacidad de pago hacen la diferencia. Los principales motivos de la demanda crediticia son el costo de vida, la inflación creciente y el acceso a la vivienda. Para hacerlo bien gráfico: la deuda y la mora aumentan porque compensan tres procesos en simultáneo:  la desregulación de los precios más importantes (alquileres, servicios públicos, salud, educación, internet) para sostener la vida de las familias, el atraso de los salarios con respecto a la inflación y el festival de tasas usureras y desreguladas. Todo, en buena parte, ministerio de Sturzenegger mediante. 

    En ese combo, estar endeudadx  para vivir es la condición transversal de las mayorías sociales. Y la mora, una consecuencia de tasas que acumulan deuda mes tras mes y es la muestra más concreta de que ya no hay más de dónde pedir prestado. 

    Un mapeo del sobreendeudamiento y sus consecuencias

    El modelo muestra sus límites. Son económicos y se ven en los balances de bancos y empresas de fintech. Pero sobre todo son límites en la salud mental de la población. Cada día este tema gana, afortunadamente, más espacio comunicacional. Se han multiplicado desde diciembre los proyectos legislativos. 

    Las cifras se repiten provengan del sector que sea. Referimos aquí el análisis que efectúa la CTA a enero de 2026, donde se afirma que estamos ante  “un deterioro generalizado de la cartera crediticia de los hogares. La mora de las familias se ubicó en 10,6%, frente a un 2,7% registrado en el mismo mes del año anterior y un 2,5% al cierre de 2024. Los atrasos crecieron durante dieciséis meses consecutivos. Es el nivel más alto desde que existen registros comparables”, esto es: 2004. 

    Es particularmente útil la  comparación que este informe hace entre las tasas de endeudamiento y el tipo de deuda, con la sistematización de las estrategias de manutención que el Estado mismo releva a través del INDEC: “Los hogares de menores ingresos se endeudan más (30,4% frente a 18,5% del estrato alto) y por vías distintas: mientras los sectores altos recurren a bancos, los bajos dependen de préstamos de familiares y amigos en una proporción casi tres veces mayor”. 

    A eso es posible sumar informe tras informe de consultoras privadas y análisis de centros especializados que confirman mes a mes el impacto desmedido de la deuda en la economía y en la vida de cada vez más personas. 

    Para dimensionar, según una nota publicada el último 6 de abril en el Perfil, el endeudamiento total de las familias supera los $39 billones, con $32,1 billones en crédito bancario y $6,9 billones fuera del sistema. Comparemos estos números. Si el presupuesto total del Gobierno, aprobado en diciembre de 2025, fue de 148 billones, la deuda acumulada representa casi un tercio de ese total. En la misma línea, la deuda por supervivencia de las familias  es casi ocho veces el presupuesto para educación y cultura (6.8 billones) y más de diez veces el presupuesto en salud (3.1 billones).  

    A estas cifras se suma la calamidad del endeudamiento informal, administrado más que nunca por bandas criminales que se ufanan del terreno ganado a la política  en cada territorio. 

    La vida, las partes del cuerpo, la libertad, son moneda de cambio financiero de formas brutales. El Observatorio Villero de La Poderosa destaca que casi el 25%  de quienes se endeudan en los barrios populares lo hacen con prestamistas informales:  “Nosotros convivimos con una realidad más cruda: 4 de cada 10 hogares deben dinero a prestamistas informales, casas de electrodomésticos, comercios barriales, billeteras virtuales y tarjetas de crédito. Apenas el 8% accede a un empleo formal (…) Con ingresos que promedian los $340.000, muy por debajo de lo necesario para no ser pobres, el crédito se volvió una trampa cotidiana. Nos endeudamos para sostener lo básico, mientras el Estado y el trabajo formal retroceden”.

    En un relevamiento de la organización Movida Ciudad, pionera en asumir la dimensión federal del sobreendeudamiento con una política de acompañamiento y seguimiento de casos de distintos lugares del país, es posible ver constantes en quienes se endeudan y en los efectos que está teniendo en distintos niveles de la vida.  La mayoría de las deudas formales siguen siendo con tarjetas de crédito, y las billeteras virtuales. Los datos de esta organización expresan la misma tendencia que las cifras de La Poderosa. Pero lo que una política de acompañamiento y seguimiento permite ver es quiénes y por qué se sobreendeudan. En la mayoría de los casos son mujeres quienes sostienen la economía del hogar, administran ingresos insuficientes y recurren al crédito para cubrir necesidades de otras personas. Ya sea hijxs, personas mayores, o personas con discapacidad. Algunos datos que surgen del último informe de marzo de 2026 la Cocina de los Cuidados, apoyan esta afirmación. Entre las principales dificultades durante 2025 para familias que cuidan personas con discapacidad, los principales obstáculos fueron el aumento del 70% en medicamentos y del costo de los prestadores en un 20%.

    Esto debe leerse en un contexto de crecimiento de los hogares monomarentales y una persistente renuencia de los padres a hacerse cargo de la cuota alimentaria de sus hijxs. No tomamos dimensión real, pero según datos de UNICEF publicados en noviembre de 2025, 7 de cada 10 padres no cumple con su obligación de pagar la cuota alimentaria de sus hijos o lo hace irregularmente. De esta forma, la centralidad de la responsabilidad de cuidados es también una expresión concreta del peso específico de la alianza patriarcado y capital cuando analizamos el endeudamiento para la supervivencia como se ha destacado desde una lectura  feministade la deuda.

    Hablar de endeudamiento hoy es también tocar un punto nodal de la salud mental, donde se asume individualmente el ajuste, donde confluyen la sensación de fracaso personal, angustia e imposibilidad de imaginar un futuro por fuera del de la deuda. Así también lo acreditan varios testimonios de personas endeudadas en el último Encuentro Federal Por el Desendeudamiento de Movida Ciudad,  donde eran recurrentes los testimonios tales como: “Desde que estoy endeudada me metí para adentro, no veo y no salgo con mis amigos para no gastar y porque ya no tengo ganas”; o “ bajé de peso, todo es un caos en mi casa, mucho bardo con mi hijo preadolescente”. 

    También vimos hacer esta conexión con fresca lucidez a la conducción estudiantil de varios colegios de la Ciudad de Buenos Aires, que reclaman no ser abandonados por una lectura simplista y reduccionista del síntoma – pintadas amenazando con matar a todos en distintos colegios – para asumir el contexto de precariedad económica, social y afectiva que atraviesa las vidas de ellxs, pero también el espacio familiar. En sus intervenciones, el par endeudamiento-salud mental es central en la caracterización y la demanda de intervención que promueven.  

    El poliendeudamiento destruye la organización política y lo comunitario

    La decisión de no solventar políticas públicas como las de cuidado, las de reducción de desigualdades y asimetrías,  empuja a muchas familias a endeudarse  a escala individual e impacta incluso en la disponibilidad para el trabajo comunitario, para lo colectivo. 

    El pluriempleo destruye también la organización colectiva y está orgánicamente vinculado al endeudamiento. No arrasa solo con lo lúdico y el descanso, que ya es una pesadilla, condiciona al extremo el tiempo para el encuentro con los demás. 

    No pocas veces este saqueo planificado a quienes tienen menos para desbordar las arcas infinitas de los mismos pocos de siempre, se hace además criminalizando a quienes recibían esas ayudas. En el transcurso de este proceso político se ha acuñado la idea de gerentes de la pobreza para demonizar toda práctica social redistributiva. Estas realidades también deben ser incorporadas urgentemente en el mapa de lecturas del sobreendeudamiento y sus funcionalidades políticas. 

    Demonizar lo comunitario, desalentar la comprensión del carácter común del problema es una herramienta de este proceso. Como en un movimiento de pinzas, se celebra el hiperindividualismo y  se nos ha inundado con la apelación constante a la idea de gerenciamiento de la pobreza y la demonización del empleo público. Se bastardea una historia enorme y rica de tejidos de apoyo comunitario, a los que ahora se persigue marcando que el verdadero crimen es la solidaridad, tal como ocurre con la avanzada punitiva sobre comedores, organizaciones sociales y redes abocadas a paliar el hambre en los barrios. 

    Tamar Pitch en su libro “El malentendido de la víctima” (Tinta Limón, 2025)  habla, en esta línea, de la criminalización de “acciones de personas que hacen lo que, presumiblemente, las instituciones deberían hacer, y al hacerlo, resaltan no solo sus deficiencias, sino sobre todo, sus injusticias. Sus acciones se vuelven políticas, tanto más cuánto más se las criminaliza” 

    Llegamos a un límite y hoy la demanda por el desendeudamiento es una urgencia que atraviesa desde el debate legislativo hasta la vida política de cualquier organización. 

    ¿Qué hacer?

    1. Politizar la deuda y el modelo económico que lo produce. Dar por sentado el carácter individual del sobreendeudamiento es una trampa. Y las iniciativas políticas que no ponen en discusión la legitimidad en la composición de la deudas familiares – tanto en el motivo de la deuda, como en las condiciones de  usura  que les son impuestas por el mercado  y la desesperación – son el reaseguro de esa trampa. Debemos instalar en el vocabulario político palabras como condonación y quitas. El punto de partida de una política de reparación de los daños de este plan sistemático de endeudamiento para sobrevivir no debe dar por sentado que los acreedores de esa deuda tienen legitimidad y carecen de toda responsabilidad.  Varios de los proyectos en discusión hoy en el Congreso tienen esta limitación: no parten de reconocer que es indispensable no dar por sentada la legitimidad de toda esta deuda. 

    Es importante considerar que la legislación y las políticas que se propongan en este sentido, puedan trabajar de manera novedosa. Por ejemplo, trabajar con presunciones por endeudadx que operen como indicadores para avanzar con condonaciones o quitas: si los ingresos no aseguran salario mínimo o canasta básica, o si existen condiciones de vida extremadamente precarias (vivir en la calle, en hoteles,  tener amparos), si se tiene a cargo el cuidado de personas que súbitamente fueron abandonadas por el Estado y sus políticas. En ese sentido, la medida de que la deuda no afecte más del 20 o el 30 por ciento de los ingresos debería completarse con que el monto que paguen las familias en una reestructuración/quita no puedan dejarla por debajo de la línea de la pobreza. 

    2. Aliviar en la urgencia. Claro que urge coyunturalmente aliviar la situación aquí y ahora.  Esto es importante porque además, en el transcurso de estos años todo recurso institucional para garantizar derechos de consumidores y reequilibrar las relaciones ha sido desmantelado. Según los acompañamientos realizados en Movida Ciudad desde fines de 2025, la voluntad de pago de quiénes están en mora es mayoritaria, sin embargo se encuentran con obstáculos permanentes como falta de información clara y accesible sobre las deudas, condiciones de refinanciación inviables incluso por parte de bancos públicos,  ausencia de instancias formales de negociación y prácticas abusivas en cobranzas. Para dar un ejemplo, el desmantelamiento del Servicio de conciliación previa en las relaciones de consumo (COPREC) que era una instancia gratuita, accesible y sin necesidad de abogado para resolver conflictos de consumo, dejó a muchas personas sin instancias de mediación y con la judicialización como única salida. Cosa que, en la práctica, es inaccesible.

    Las políticas de acompañamiento deben forzar nuestra imaginación, no podemos solo lamentarnos por la ausencia de Estado, hay que promover la mayor fuerza de las organizaciones intermedias porque los efectos subjetivos y anímicos tienen consecuencias ahora. 

    Un punto crucial y de atención inmediata. Volver sobre la política desinformada y opaca que favorece que las personas asuman créditos con condiciones draconianas que favorecen el abuso  financiero sobre el salario. Prácticas como los  débitos compulsivos por parte de bancos privados y públicos de deudas sobre el salario, jubilaciones y prestaciones por discapacidad. En este punto, considerar el tipo de ingreso y la finalidad, así como la ubicación de lxs deudorxs debajo de la línea de pobreza, es indispensable para pensar un sistema de débitos que no obligue a tomar deuda tras deuda. 

    3. Organizar el sindicalismo contra la deuda. La intervención de los sindicatos es clave tanto para mapear con más detalle la  deuda permitiendo correlacionar atraso salarial con endeudamiento. Son indispensables para romper el cerco del individualismo y la pura  decisión personal como causa de la deuda para sobrevivir.

    Veamos un ejemplo. En Entre Ríos, una investigación  elocuentemente titulada “Trabajar para deber” muestra esto con cruel claridad en base a una encuesta autoadministrada entre  trabajadores estatales: “Del total de encuestados un 35,1% declaró percibir ingresos inferiores a $1.000.000 mensuales; un 36,7% declaró percibir ingresos de entre $1.000.000 y $1.500.000 mensuales; un 22,3% dijo percibir entre $1.500.000 y $2.500.000 mensuales y solo el 5,9% declaró ingresos superiores a $2.500.000 mensuales. (…) el 71,8% de los participantes percibe hasta $1.500.000, lo que los posiciona por debajo o en el umbral de la línea de pobreza”. ¿Y cuánto de esos ingresos se destinan a pagar la deuda? En el caso de quienes reciben un salario de menos de $1.000.000, el pago de deudas compromete el 72,7% de su ingreso y quienes están comprendidos en el rango de ingresos de $1.000.000-$1.500.000 destinan el 65,8% de su ingreso a pago de deuda, quienes ganan hasta $2.500.000 asignan un 46,4% y los que perciben más de $2.500.000 un 42,4% estimado. Como puede verse, a menor ingreso, mayor compromiso salarial para el pago de la deuda. 

    El sobreendeudamiento se ha transformado en un mecanismo permanente de extracción de ingresos. Hoy, lo que se discute en paritarias -siempre y cuando existan- raramente  empata frente a la inflación, pero en gran medida esa supuesta mejora estará destinada a pagar deudas. La exigencia de medidas urgentes para desendeudar a lxs trabajadores debe ser incorporada en la discusión sindical. Politizar y acompañar en la obtención de alivio es un gran programa político, pero también es necesario organizar el conflicto contra el extractivismo financiero sobre el salario .

    4. Discutir la estructura legal-jurídica del saqueo financiero.  Hay un hilo, a 50 años de la dictadura cívico eclesial  militar. Directamente relacionado con la cuestión de la legitimidad de la deuda y el peso del endeudamiento con tarjetas de crédito y fintech, hay que derribar la arquitectura jurídica para que el saqueo se consume: aún cargamos con la Ley de Entidades Financieras de 1977, que regula gran parte del funcionamiento de bancos y entidades crediticias. Pero para acercarnos en el tiempo,  el Decreto de Necesidad y Urgencia 70/2023, validado por los cultores de la gobernabilidad aunque consoliden verdaderos cementerios sociales, les regaló a los bancos y financieras el poder de definir sus tasas de interés para estos productos, sin regulación alguna del Estado, sin mediación ni requisitos. Pueden fijar el monto que les plazca, lo pueden cambiar, no tienen que alertar ni avisar. No están sujetos a obligaciones de advertencia dirigidas a los consumidores ni tampoco deben abstenerse de ofrecer préstamos frente a imposibilidades evidentes para pagar. Todo lo contrario a las recientes regulaciones, por ejemplo, de la Unión Europea qu,e frente al crecimiento de deudas familiares marcadas por la inflación, la crisis habitacional y las restricciones salariales, dispuso reforzar controles de este tipo.  La libertad de la desregulación total de las tasas de interés es el primer eslabón de las cadenas del endeudamiento para sobrevivir. Si la deuda es con una fintech, el horror escala. En estos tiempos, la usura – que es delito –  se ha vuelto una política pública a cielo abierto. La lógica timbera de la economía la favorece.. 

    A la discusión sobre la regulación de las tasas de interés le debe acompañar necesariamente una discusión pública sobre las ganancias de bancos y fintechs durante los últimos años de empobrecimiento generalizado. Muchos de los proyectos legislativos promueven formas de absorción estatal de estas deudas ¿Es justo que el Estado absorba las deudas de las familias o sería deseable que las empresas asuman parte de la responsabilidad por haber obtenido ganancias con tasas usureras sobre una situación de precarización acelerada?. 

    5. Pensar quién le debe a quién: discutir la legitimidad del sobreendeudamiento para vivir. El endeudamiento para sobrevivir  es un gesto masivo para acceder a lo que el salario ya no garantiza, para reemplazar lo que el Estado decidió dejar abandonado, o lo que destruyó el gobierno, como un topo desde adentro.  Las personas insisten con la costumbre de comer al menos una vez al día, luchan por sostener la llegada a los trabajos y lugares de estudio, se comprometen con la posibilidad de vivir bajo techo e incluso pretenden acceder a medicamentos que atemperen el desamparo durante la vejez.  Donde antes había claro que perfectibles políticas públicas combinadas con salarios no tan arrasados y organización comunitaria solidaria, ahora avanza la lógica de la usura y la extorsión.  Nuevamente, según el último informe de la Cocina de los Cuidados sólo queda vigente el 8% de las políticas de cuidado: 4 de 50 que había antes de la llegada del actual gobierno.

    Finalmente, la pregunta sigue siendo quién le debe a quién.  Lo que hagamos hoy con las deudas es también lo que configura quienes pensamos que tienen que cargar con los costos de este programa económico ¿Es justo que le reclamemos la deuda a una persona que se endeudó para cuidar a una persona con discapacidad a la que le estaban recortando prestaciones?  Necesitamos cuestionar el régimen de saqueo desde todas estas dimensiones, romper el velo de la voluntariedad y poner en discusión que la obediencia pasiva sea el único destino. Sumarse desde cada casa, cada lugar para volver ilegítimo que vivir en Argentina signifique vivir para pagar deudas. Es necesario devolver esta discusión al centro de la vida política y sacarla de la preocupación arrasadora de la vida individualmente considerada. 

    La entrada Polimorosos se publicó primero en Revista Anfibia.

     

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