Desde que la pandemia llegó al país, o más bien desde que comenzó la primera etapa de confinamiento el Estado en todos sus escalafones, viene reforzando el concepto de unión ciudadana, de empatía, de cuidarse uno para cuidar al otro, “si te cuidás vos, nos cuidás a todos”. También los mensajes de normas de cumplimiento para evitar contagios se repiten a diario en todos los posteos oficiales: distanciamiento social, quedate en casa y lavado de manos efectivo y continuo, los más enunciados. Este último consejo pierde sentido en sí mismo cuando el Estado municipal y provincial deja a la deriva, con escasez de agua, durante toda la pandemia a un barrio entero. Ese barrio es La Unión.

¿Cómo cumplir con las demandas oficiales sin acceso al derecho humano esencial?

El barrio La Unión tiene problemas de agua hace más de 20 días. Amanecen sin agua, se duermen sin agua. Solo por la tarde tienen la fortuna de contar con un poco.

Este barrio está sobre el final del parque industrial, se llega por calle Bartolo Pasín hasta la intersección con Domingo Colletti zona de parque industrial, allí conviven aproximadamente 90 familias, entre ellos abuelos con diabetes y niños con afecciones respiratorias, gente que trabaja en el basural juntando aluminio, cobre, bronce y necesita (como todos) higienizarse cuando regresan de sus jornadas de trabajo. Un barrio de gente humilde y trabajadora al que a fines del año pasado se le sumaron 35 familias más.

El agua es un derecho esencial, un servicio básico. El agua es dignidad. El agua es salud más allá del contexto pandémico que requiere su uso constante para la higiene. La agenda de DDHH en el 2000 demanda que todo ciudadano cuente con los servicios esenciales, entre ellos el agua. Pero si hacemos hincapié en la pandemia, el no contar con agua en un barrio entero refleja un abandono del Estado no a un grupo de familias sino a toda la comunidad. Están generando un caldo de cultivo ideal para que el virus (si llega) haga lo suyo.

Hoy la realidad del país en cuanto a sanidad se refiere nos muestra claramente que el mayor de los cuidados debe estar en las zonas más vulnerables, más humildes; CABA y Bs  As tienen en sus zonas más humildes casi el 90% de los contagios del país. La muerte de Ramona quien había denunciado la falta de agua en la Villa 31, puso en evidencia lo que los medios hegemónicos no te querían mostrar, el abandono de los más necesitados. A veces los políticos necesitan ejemplos reales para entrar en acción. A veces ante la indiferencia, ni eso alcanza. Llamado para el intendente Orazi y la gobernadora Carreras.

Me obligo a insistir en el concepto que en el 2000 no pueden existir personas que no tengan libre acceso a un servicio tan esencial como lo es al agua (5 millones de personas no cuentan con agua en la Argentina). Es cierto que Regina tiene graves problemas con su red de agua, principalmente es un sistema precario en parte obsoleto que sufre diariamente el crecimiento demográfico de la ciudad y su falta de inversión.

Problemas intermitentes con soluciones paliativas aguantamos, dejar sin agua y no dar respuestas a 90 familias es inconcebible.

“Cuando yo llegué hace 12 años atrás ya había agua con la dificultad que de una sola manguera se compartía para todos a 56 familias. Hace 5 años que formamos una junta vecinal provisoria y empezamos a pelear por el tema del agua y que cada vecino tenga su propia red. Durante la gestión de Rayó fuimos escuchados y tuvimos visibilidad en el ejecutivo, recibimos algunas ayudas para solucionar la problemática del agua”, cuenta Marcelo Cisneros quien es presidente de la junta vecinal de La Unión.

Una junta vecinal que es provisoria ya que todavía no está reconocida oficialmente por el municipio pero cuenta con todo lo demandado por el estatuto de las juntas vecinales. Para que se reconozca la junta primero se debe reconocer el bario “La Unión”, trámites que están iniciados desde el año pasado en el CD.

“Hace un tiempo logramos que nos pongan el alumbrado  público, también que pase el camión recolector de basura porque antes no pasaba, hoy en día pasa 3 veces por semana” explica Cisneros y agrega decepcionado nos sentimos como que no pertenecemos a Regina, que no somos escuchados. A parte con el tema de la pandemia necesitamos el agua urgente, tenemos abuelos con diabetes, chicos con problemas respiratorios, hay mucha gente en el barrio por ejemplo que trabaja recolectando residuos en el basural y vive juntando aluminio, cobre, bronce, y toda esa gente necesita higienizarse (como todos) y al no tener agua estamos expuestos continuamente a algún contagio y por supuesto que queremos evitar todo esto”.

El presidente de la Junta Vecinal explica que “este verano por suerte lo pasamos bien, sin falta de agua ni presión y ahora con el frio llegaron los problemas, hace un mes más o menos. No hay agua durante la mañana hasta las 6 de la tarde, por ahí vuelve sale un chorrito, en la madrugada no hay nada de agua. Y así va pasando todos los días, hemos hecho reclamos en algunos medios y a razón de esto elevamos un reclamo al Concejo Deliberante y se la enviamos al Presidente para que intervenga pero hoy en dÍa seguimos sin agua. Hoy mismo desde anoche que no tenemos agua”.

Sobre la respuesta del Estado municipal ante la situación Cisneros cuenta que con el único que tuvieron contacto del municipio fue con Manuel Hernandez que es el encargado de juntas vecinales y que él les dijo que cualquier problema que tengan se lo derivara a él (no tienen agua Hernandez, no es ese un problema?), para que él eleve el informe a obras públicas, “una sola vez estuve con este hombre el 5 de mayo y prometió una solución, nunca más pudimos volver a comunicarnos, la verdad que sentimos que nos vino a biciletear”.

Durante la visita de Hernandez al barrio hace casi 20 días Cisneros narra que se acercó a charlar, que no tenía idea donde se encuentra el pozo ni el bombeo, “lo que ellos dicen es que la gestión anterior no les dejó informes sobre esta cuestión. Entonces yo me ofrecí a hacerles un recorrido para mostrarles donde está ubicada la bomba hacia donde bombea, donde están las llaves de corte, donde va la distribución de agua ya que nosotros compartimos el agua con el parque industrial. Me dediqué a hacerle un recorrido e indicarle por donde pasa  la red de agua que pasa para el barrio, incluso le mostré dos pérdidas grandes que hay (una atrás del acerradero de Prietto y otra es pasando el barrio donde está el loteo de los caños amarillos) pero nunca se repararon, al día de la fecha no han hecho nada. Intente comunicarme nuevamente con Hernandez pero no logré ubicarlo. En la guardia hasta me han dicho que no saben dónde queda el barrio la unión”.

Carta enviada al Concejo Deliberante

Desde el ejecutivo lo que se le explicó por intermedio del Director de Obras Públicas Ing. Alberto Guglielmin (ante la imposibilidad de comunicarse con Rubén Pojer director de obras sanitarias) al bloque de Concejales del Frente de Todos que se movilizó inmediatamente la carta de la junta del barrio dirigida a Edgardo Vega ingresó en mesa de entrada del CD: que el ejecutivo tiene conocimiento del tema, que han enviado cuadrillas para arreglar y que han tomado conocimiento de la pérdida que tienen algunos caños que hacen que se pierda la presión, la bomba instalada en el barrio se regula por horarios para que no sufra desperfectos. Es la única información oficial que conseguimos.

Soluciones demasiado efímeras para una problemática tan grave, todavía no se vislumbra oficialmente una solución real y definitiva. El problema y el contexto sanitario así lo exigen.

El acceso al agua potable es el derecho humano esencial que atraviesa a todos los demás derechos. Es la posibilidad fundamental de todas las otras posibilidades, el Estado municipal y provincial deben restituir inmediatamente ese servicio al barrio. Es su obligación con las 90 familias y es una cuestión de salud pública para toda la comunidad.

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