El Sistema de Atención Médica de Emergencias (SAME) trasladaba esta tarde a distintos hospitales al menos a 20 adultos mayores de un geriátrico del barrio porteño de San Cristóbal que dieron positivo del nuevo coronavirus.
El SAME comenzó a trasladar después de las 19 al menos a 20 adultos mayores del Hogar Geriátrico Catamarca, ubicado en la calle Catamarca al 500 del barrio de San Cristóbal, que dieron positivo de Covid-19.
El jueves pasado, en el mismo geriátrico habían sido detectados y trasladados a distintos establecimientos 32 contagiados de Covid-19, de los cuales 15 eran residentes y 17 empleados. El titular del SAME, Alberto Crescenti, dijo que no se trata de una evacuación ya que no serán trasladados todos los residentes, por lo que el geriátrico seguirá funcionando.
«Vamos a trasladar a entre 20 y 23 pacientes a otros centros asistenciales, de un total de 69. No se trata de una evacuación, ni un desalojo, porque la institución cumple con todos los protocolos. Están todos en buen estado», dijo Crescenti al canal de noticias TN.
En base a estadísticas oficiales del gobierno porteño, 106 geriátricos tienen al menos un caso de coronavirus en la Ciudad de Buenos Aires, de un total de 483 residencias para adultos mayores, lo que representa un 22 %.
Mientras que 14 geriátricos tuvieron más de 10 casos positivos, un 2,8% del total, de los cuales seis fueron evacuados por completo.
El miércoles pasado, un día antes de los primeros casos en el Hogar Geriátrico Catamarca, una cocinera dio positivo en el establecimiento Las Glicinas, de Villa Urquiza, y 27 residentes fueron aislados, aunque sin síntomas.
El Intendente Marcelo Orazi participó esta mañana de la reunión que el Comité de Crisis de la Provincia mantuvo con referentes de distintos sectores comerciales de Villa Regina. En el encuentro estuvieron presentes el Vicegobernador Alejandro Palmieri y los Ministros de Gobierno Rodrigo Buteler y de Economía Luis Vaisberg. La convocatoria tuvo como finalidad escuchar…
Todos los martes, en homenaje a la vieja revista El Gráfico, Anfibia y Lástima a nadie, maestro analizan cada semana de la Copa del Mundo.
Intentemos responder una pregunta que seguramente se esté haciendo usted, atenta lectora, perspicaz lector. ¿Es el mundial de fútbol una pantalla para distraernos? La respuesta es clara: sí. Por supuesto que sí, vos sabés que sí. Inserte video de Cristina con Novaresio en loop. El mundial nos distrae, nos entretiene, nos hace olvidarnos por un rato del préstamo en Mercado Pago o el arreglo del auto que no sabemos cómo pagar. Nada muy distinto a ir al cine o mirar los patos en el Rosedal. La diferencia entre estas dos actividades y el mundial, todas unidas por el arte de observar, es que difícilmente usted se pare y festeje en el cine cuando el bueno derrota al malo o cuando un pato vuela. En cambio, es mucho más probable que usted grite como un desaforado, como quien encuentra un tesoro o un pendrive, cuando el arquero de Cabo Verde le saca un gol a España o cuando el ocho de Curazao le hace uno a Alemania. Nos distraemos con el mundial, pero también nos ilusionamos con una idea que, a priori, parece irreal: que, por una vez, aunque sea por un rato, los débiles le afanen algo a los poderosos.
El jueves 11 de junio, después de semanas, quizás meses, salió el sol en la ciudad de Buenos Aires. El motivo era evidente: esa tarde, después de tres años y medio, empezaba un nuevo mundial. En los días previos, las noticias parecían el programa Alerta aeropuertos: al árbitro somalí Omar Abdulkadir Artan le prohibieron el ingreso a Estados Unidos, las selecciones de Uzbekistán y Senegal eran revisadas como potenciales terroristas, Canadá le negó el ingreso a Thomas Partey, volante de Ghana, debido a sus causas por violencia de género y parte del cuerpo técnico iraní no podría estar presente en los partidos de su selección. Deportaciones y persecución, otro día en el maravilloso mundo de Donald Trump. Irán, la gran protagonista de los comentarios geopolíticos, tiene su concentración en México y viaja a Estados Unidos en cada fecha. Esto, claro, frente a una guerra que hasta ayer bombardeaba escuelas y hospitales parece un dato menor. Es difícil encontrar un caso similar al de Irán y Estados Unidos, en el que dos países en guerra participen del mismo mundial con uno de ellos como sede principal.
En la cabeza calva de Gianni Infantino, el presidente de la FIFA, este es un ejemplo de cómo el fútbol puede unir a pesar de las diferencias geopolíticas —un eufemismo para no hablar de bombas e imperialismo—. Él garantizó que la selección iraní pueda presentarse al mundial a pesar de Trump y la guerra. Infantino se ve a sí mismo como un pacificador. Al menos eso intenta, como cuando buscó que los presidentes de las federaciones palestina e israelí se dieran la mano. Sorpresa: no ocurrió.
Infantino puede mirarnos y decirnos que estemos chill, como dijo en la conferencia de prensa previa a la inauguración. Un periodista aprovechó para preguntarle qué tan chill se podía estar cuando el país anfitrión negaba el acceso y si había perdido el control del mundial. “Cuando digo que estén chill, no digo que no hagamos nada. Digo que confíen en nosotros. Detrás de escena, estamos trabajando”. Dos días antes de viajar a Estados Unidos, todavía en México, un olor alertó a la concentración iraní. Llamaron a la policía. En un auto con patente estadounidense encontraron un cadáver. Total normalidad. Irán viajó a Los Ángeles para jugar su partido contra Nueva Zelanda, en un estadio colmado por iraníes que viven en Estados Unidos. En la previa los futbolistas no quisieron opinar sobre la guerra entre su país y el anfitrión, ya habían llegado a México con un pin con el número 168, en homenaje a las víctimas de uno de los bombardeos. El partido transcurrió con normalidad. Salvo por dos hechos que habrán roto la calma chill de Infantino. Después de uno de los goles, en la tribuna de Irán aparecieron unas letras que decían: MINAB 168. Y Mohamad Mohebi festejó el segundo haciendo de sus manos dos armas con las que disparó imaginariamente al aire. Todo gol es político. Quizás el próximo paso de la FIFA sea prohibir los goles iraníes.
Iranian player Mohebi really did the gun-shooting celebration towards the USA crowd. Bro was pointing in every direction too
El mundial que arrancó el jueves pasado tiene la particularidad de haberse inaugurado tres veces. Tres tristes tigres tragaban trigo en un trigal e inauguraban un mundial. Primero en México, después en Canadá y finalmente en Estados Unidos. La noche anterior a la primera apertura, la mexicana, Manuel Adorni nos contó los beneficios de invertir en criptomonedas y guardarlo para la posteridad en un pendrive. Algo une a Infantino con el jefe de Gabinete, además de un pasado con alopecia, y es la gran diferencia entre la imagen que proyectan de sí mismos frente a lo que ven el resto de los mortales.
La primera sorpresa se dio antes de que la pelota se moviera y tuvo que ver con una canción. No, nada que ver con Shakira y su supuesta doble. Para esta copa, la FIFA innovó en el ingreso de los equipos. Ahora entran a la cancha los planteles completos y rodean el círculo central. En cada partido de fondo suena “Sirius”, una canción de 1982, escrita y ejecutada por Alan Parsons, la misma que daba la bienvenida a los Chicago Bulls de Jordan. Un souvenir, un mojón de estos tiempos donde todo se refrita: camisetas retro homenajeando viejos equipos, discos de duetos reviviendo canciones, formatos televisivos imitados en stream. Deje de gritarle a la nube, anciano, dirá el lector.
El partido inaugural repitió el del Mundial de 2010: México contra Sudáfrica. Los sudafricanos entraron al calentamiento entonando en coro una canción llamada “Shosholoza”, un viejo canto de los trabajadores que llegaban de Zimbabue a trabajar en las minas. La canción, que habla de la unión colectiva, no se vio reflejada dentro de la cancha: Sudáfrica perdió dos a cero contra México y fue uno de los equipos más flojos de la primera fecha. Lo peor de ese partido y de todos los partidos es esa aberración llamada “pausa de hidratación”. Culin breik. El fútbol desde sus inicios se jugó en dos tiempos de cuarenta y cinco minutos, pero la basquetbolización, la locura de Infantino por encantar a los yanquis y la inescrupulosa búsqueda de beneficios por parte de la televisión, nos traen la novedad de partir cada tiempo en dos. Con el espanto de meter un corte comercial de tres minutos que corta el ritmo del partido y la atención de los que lo miramos.
Los yanquis le devolvieron los mimos a la FIFA: llenaron el estadio y le pusieron onda. Tom Cruise, Paris Hilton, una tipa vestida de la estatua de la libertad y Leo Di Caprio. Lloraron faltas, abuchearon al árbitro y gritaron iu-es-ei. Puede que Infantino sea recordado como el presidente que conquistó a los yanquis. El resto del mundo se acordará de él como un traidor.
Esa misma primera noche Corea del Sur mostró que no todo es BTS, que la evolución de los últimos mundiales sigue su camino y le ganó a Chequia —el rebranding de República Checa, antes Checoslovaquia—. Corea del Sur es uno de los ejemplos de que al mundial de 48 selecciones hay que tenerle paciencia. Si hay que darle tiempo a algo, mejor que sea a un mundial y no a un ministro que se timbeó el país en temporadas anteriores. Otros casos testigo son Japón, Marruecos, Arabia Saudita, Egipto o Senegal, selecciones que empezaron a clasificar con regularidad con los mundiales de 32 —a partir de Francia 98— y fueron creciendo con el correr de las competencias. Lo mismo ocurrirá más temprano que tarde con otras naciones que ganen competencia con este nuevo formato. Seguramente haya que esperar un par de mundiales para ver como se materializa esta humilde profecía, aunque en esta edición ya vimos cómo varios seleccionados que supuestamente eran relleno le hicieron partido a las grandes potencias. Haití se paró de manos contra Escocia. Y Cabo Verde, saludo a su comunidad afincada en nuestro Dock Sud, le robó un empate a la candidata España. Algo une a Haití con Cabo Verde, además de su carácter insular, y es la conformación de sus planteles con futbolistas que no nacieron en esos países. El mundial de los hijos de las diásporas.
Se lleva en la sangre
A finales de la década del noventa, Francia y Países Bajos empezaron a incluir futbolistas nacidos en sus colonias o a los hijos de migrantes relegados a los márgenes de las grandes ciudades. El documental Les bleuscuenta cómo la selección francesa campeona del mundo en 1998, colaboró para que parte de la sociedad reconociera como compatriotas a los negros y a los árabes. Las grandes figuras de esa selección tenían su origen en lo que muchos consideraban extranjeros y otros, como Jean-Marie Le Pen, como invasores. El siglo XXI siguió en esa dirección, las potencias europeas buscaban sus talentos en los márgenes y los márgenes eran migrantes. El fútbol necesita del desorden y este no se encuentra en la pulcritud de las academias. Así aparecen Lamine Yamal, figura de España y de padres marroquíes; Kylian Mbappé, crack francés de sangre argelina; Folarin Balogun, goleador de Estados Unidos de origen nigeriano; Jamal Musiala, talentoso alemán también de familia nigeriana.
El caso más extraño se dio en el partido entre Suecia y Túnez cuando Yasin Asari marcó el primer gol para los suecos y pidió disculpas. La famosa ley del ex, pero versión selecciones. Asari tiene origen tunecino así que no gritó el gol. Algo similar a lo que ocurrió el mundial pasado cuando Achraf Hakimi, nacido en España, hizo el penal con el que Marruecos eliminó a su país de origen. Este último caso creció en los últimos dos mundiales. Ahora también son las selecciones “menores” las que buscan futbolistas nacidos fuera de su territorio. Los hijos de la diáspora. En el partido entre Marruecos y Brasil, por ejemplo, la selección marroquí llegó a alinear once jugadores nacidos en otros países. Roberto Lopes juega para Cabo Verde y su primer contacto con la selección, fue a través de Linkedin. Contó que cuando leyó el mensaje que le había enviado el entonces entrenador caboverdiano, creyó era un spam. Otro es Jean-Ricner Bellegarde, el diez de Haití, nacido en Colombes, Francia. Los ejemplos sobran, en total son 289 futbolistas los que nacieron fuera de los países que representan.
QUÉ GOLAZO DE YASIN AYARI PARA SUECIA ANTE TÚNEZ Y ¡PIDIÓ PERDÓN!
El debate sobre la representación se abre en dos direcciones: están los que deciden representar al país donde nacieron y los que prefieren defender la bandera de sus madres y padres. La discusión de fondo es si tira más la tierra o la sangre. En los casos de las grandes selecciones hay una paradoja: aquellos habitantes que suelen ser discriminados, condenados a vivir en guetos, son mirados con cariño cuando hacen goles y juegan bien al fútbol. Los resultados exponen la hipocresía, cuando ganan son compatriotas —como en el caso de los campeones del mundo en Francia en el 98 o en el 2018— pero cuando pierden es por culpa de esos mismos extranjeros. Algo así planteó el diputado provincial libertario Agustín Romo luego del empate entre España y Cabo Verde: “El problema de la selección de España es que la mitad no son españoles”. Había que preguntarle qué pensaba en la Eurocopa pasada cuando España ganaba con las gambetas de Lamine Yamal. Escenas de fútbol y xenofobia, como las que se vivieron en marzo de este año en el amistoso entre españoles y egipcios en el RCDE Stadium de Barcelona. Esa noche catalana cantaron “musulmán el que no bote”. Musulmán como Yamal, su principal figura. Lamine expuso a sus compatriotas: “Sé que iba por el equipo rival y no era algo personal contra mí, pero como persona musulmana no deja de ser una falta de respeto y algo intolerable”.
Kansas City, here we go
Jerome Leiber y Michael Stoller, dos compositores estadounidenses de rhythm and blues, tuvieron escondida una de sus grandes joyas durante casi diez años. A comienzos de la década del cincuenta, escribieron una canción que grabó Little Willie Littlefield con el título “KC lovin’”. Casi el nombre de un combo en KFC, la casa de comidas rápidas que comparte iniciales con Cristina. Varios años después, Wilbert Harrison grabó la versión que se haría mundialmente famosa con otro título: “Kansas City”. Kansas City allá vamos podría ser uno de los videos motivacionales que publica la AFA. Esta noche, después de empacharnos esperando las derrotas de las grandes selecciones, llega nuestro debut. Hace doce años que Argentina no gana en su primer partido. Hago esta aclaración para aquellos que piensan que Argelia es cosa fácil, como soplar y hacer botellas o twittear pavadas siendo presidente.
Como en 2022, el debut nos agarra moqueando. Dos días antes del partido contra Arabia Saudita en Qatar, se nos fue Hebe de Bonafini. Ahora nos toca llorar a Taty Almeida. En tiempos de sentirnos cada vez más solos, los partidos de la selección son una posibilidad para juntarnos y creer en algo. La ilusión no se negocia, las ganas de alegrarnos por algo tampoco. Por un mes y pico, en el mejor de los casos, las charlas no rondarán en torno a deudas, despidos o la utopía de llegar a fin de mes, esperamos por lo menos mecharlas con elogios a los movimientos de Enzo Fernández, comentarios a los bailes de Dibu Martínez o elucubraciones sobre la relación entre Messi y el paso del tiempo.
La Scaloneta llega un poco recauchutada. Si bien son pocos los nombres nuevos respecto del mundial anterior, las noticias en estos últimos días son partes médicos. Que el Dibu se pudo poner guantes, que Julián llega bien, que Tagliafico se pierde la primera fase, que Paredes tiene o no tiene un desgarro, que Cuti Romero está joya nunca taxi. Arrancar un mundial con jugadores sin ritmo es peligroso, pero quiénes somos nosotros, simples mortales, para discutir con el Comandante Scaloni.
El rival, como hace cuatro años, es un equipo árabe. Argelia cuenta como principales figuras a Riyad Mahrez y a Luca Zidane, el hijo de Zinedine. Argentina tiene la chance de ser la primera selección sudamericana en ganar en este mundial, luego de las derrotas de Paraguay y Ecuador, y los empates de Brasil y Uruguay. Argelia, después Austria y el cierre con Jordania. Con un ojo ansioso puesto en el grupo de Uruguay y España: el segundo de ese grupo será nuestro rival en dieciseisavos de final. Y sí, en estos momentos, en la previa a un debut, uno solo imagina lo mejor, eso empieza con pasar primeros.
En estos días volví a escuchar Es mentira, el primer y poco valorado disco de Miranda. Las canciones ya tienen esa mezcla entre Virus, Depeche Mode y Valeria Lynch que los caracteriza. Entre ellas encontré un mantra para estas horas previas. “Qué será”, se pregunta Ale Sergi en “Horóscopo”. “Será lo que Dios disponga”, se consuela. Pero luego se anima a soñar, en una frase para tatuarse cuando arranca un mundial: “Que el cielo nos corresponda”.
La Dirección de Tránsito y Protección Civil de la Municipalidad de Villa Regina comenzará a desarrollar los cursos para obtener ‘Mi primer licencia’ y la Renovación de licencias de conducir en distintos sectores de la ciudad para acercar este trámite a los vecinos. La iniciativa denomina ‘Curso de Educación Vial en mi barrio’ consistirá en…
Es la tasa de degradación de materiales plásticos más veloz que se conoce en el mundo sobre materiales plásticos. Científicos de la Universidad de Sydney reportaron una posible solución para el gran problema mundial de la contaminación por residuos plásticos. Los investigadores descubrieron hongos de jardín que son capaces de descomponer completamente el plástico en…
La gobernadora de la provincia Arabela Carreras brindó ayer una conferencia donde dejó en claro que no hay demasiadas modificaciones con respecto al aislamiento en Rio Negro, se agregaron solo dos actividades a 28 municipios. “Podemos empezar a pensar en flexibilizar un poco las medidas esto siempre estará sujeto a la decisión de los intendentes…
Los estatales bonaerenses le subieron el tono al reclamo por reapertura «urgente» de paritarias al gobierno de Axel Kicillof y, en una carta enviada al Ministerio de Trabajo de la provincia, advirtieron que «hay mucho malestar» en los trabajadores del sector por la pérdida del poder adquisitivo de los salarios.
En ATE señalaron que el compromiso del Ejecutivo provincial era que esta semana iban a convocar a la negociación salarial, pero este viernes cerró la liquidación mensual sin resolver nuevos incrementos.
«Perdimos este año 2,9% con el último cierre y 2,1% con la última inflación de mayo. En lo que va de Milei, perdimos entre un 25 y un 27%, sin contar los nuevos datos inflacionarios», dijo a LPO el secretario General de ATE bonaerense, Claudio Arévalo.
El primer acuerdo paritario del año implicó un aumento del 9,3% en tres tramos, el último de ellos otorgado en mayo. Frente a ese panorama, Arévalo adelantó que en la próxima negociación, ATE reclamará «un aumento de dos dígitos».
«Hay mucho malestar en las y los estatales que están esperando una respuesta para poder recuperar el poder adquisitivo de sus salarios. La situación de emergencia se agudiza debido al fuerte aumento de tarifas y servicios básicos. Por eso estamos pidiendo que nos convoquen de manera urgente», señala la carta girada a Provincia.
Actualmente existen auxiliares que cobran 650 mil pesos y trabajadores con becas de capacitación que perciben 550 mil.
En ATE enmarcan el panorama crítico «entendiendo el contexto nacional» en el que la Provincia viene «siendo asfixiada por la Nación con la quita de coparticipación».
Más allá de eso, aumentaron la presión a la Provincia para que convoque a paritarias ya que -señalaron- «la situación del trabajador estatal en la provincia en general es crítica, no llegan al 10 de cada mes».
Así, detallaron que actualmente existen auxiliares que cobran 650 mil pesos y trabajadores con becas de capacitación que perciben 550 mil.
Además del aspecto salarial, en ATE también reclaman la efectivización de pases a planta permanente pendientes.
«Perdimos este año 2,9% con el último cierre y 2,1% con la última inflación de mayo. En lo que va de Milei, perdimos entre un 25 y un 27%, sin contar los nuevos datos inflacionarios», dijo a LPO el secretario General de ATE bonaerense, Claudio Arévalo.
Ahí, advierten que quedan 300 monotributistas en IOMA, 111 en la cartera educativa bonaerense y alrededor de 8.000 trabajadores que perciben becas y que cumplen funciones en el Patronato de Liberados , Niñez, IOMA, Justicia, IPS, entre otras áreas.
Por otro lado, exigen la derogación de la resolución 293 del gobierno de María Eugenia Vidal, que en ATE denuncian que «precariza a los auxiliares de Educación» y que, a pesar de que se había acordado derogarla con la actual gestión, al momento no se hizo.
También, tienen previsto discutir un convenio colectivo de trabajo «que dignifique la tarea de los estatales de la provincia», además de una mesas técnicas para discutir bonificaciones en áreas como Niñez, Patronato, Mujeres, Justicia y Cultura, entre otras.