La Secretaría de Desarrollo Social de la Municipalidad de Villa Regina informa que hasta el jueves 4 a las 13 horas se encuentra abierta la preinscripción para el ciclo lectivo 2021 en los Centros de Desarrollo Infantil (CDI) de los barrios El Sauce, 25 de Mayo y Matadero para las salas de 2 y 3 años.
Los interesados deberán acercarse a los CDI mencionados o a la sede de la Secretaría ubicada en Uspallata Sur 169.
El Intendente Marcelo Orazi hizo entrega en la mañana del sábado de los certificados al personal del Registro Civil de Villa Regina por su participación en el programa ‘Sábado joven’, que permite a los jóvenes mayores de 14 años realizar la actualización de su DNI. Hasta el sábado anterior 233 adolescentes habían tramitado su documento…
El próximo sábado se vivirá el gran cierre del ‘Mes de la Niñez’ con actividades en los barrios Businelli y Provincial a partir de las 14 horas. Además, desde las 15,30 horas, el festejo tendrá lugar en el Paseo del Arroyo. Niños y niñas podrán disfrutar de las actividades programadas por las diferentes áreas municipales,…
A fines del siglo XIX, cuando el Estado argentino todavía no había consolidado plenamente su dominio sobre el sur, potencias extranjeras, aventureros y proyectos independentistas imaginaron una Patagonia separada de Buenos Aires. Aunque hoy parezca una fantasía, existieron planes concretos que pudieron haber cambiado para siempre el mapa de Sudamérica.
Por Redacción de NLI
Cuando se observa un mapa de la Argentina, resulta fácil pensar que el enorme territorio patagónico siempre formó parte del país tal como hoy lo conocemos. Sin embargo, esa imagen proyecta hacia el pasado una realidad que recién comenzó a consolidarse en las últimas décadas del siglo XIX. Hasta entonces, inmensas extensiones al sur del río Negro escapaban al control efectivo del Estado nacional. Eran tierras habitadas por diversos pueblos originarios, recorridas por comerciantes, exploradores y militares, y observadas con creciente interés por las grandes potencias marítimas de la época. En ese contexto surgieron proyectos tan extravagantes como inquietantes: crear un país independiente en la Patagonia, establecer protectorados extranjeros o incluso convertir parte del territorio austral en una colonia europea.
Un territorio inmenso donde la soberanía todavía estaba en disputa
Durante buena parte del siglo XIX, la Patagonia era más una aspiración cartográfica que una realidad política. La Constitución de 1853 proclamaba la integridad territorial de la Confederación Argentina, pero el control efectivo sobre el extremo sur era muy limitado. Las ciudades eran escasas, las comunicaciones con Buenos Aires resultaban extremadamente lentas y el Estado apenas podía sostener algunos destacamentos militares en la frontera.
Esa situación era observada con atención por el Imperio Británico, por Chile y por distintas potencias europeas que comenzaban a mirar el Atlántico Sur como una región estratégica para el comercio mundial. Décadas antes de la apertura del Canal de Panamá, los barcos que unían los océanos Atlántico y Pacífico debían rodear el continente por el estrecho de Magallanes o el cabo de Hornos, convirtiendo a la Patagonia en una pieza geopolítica de enorme valor.
La debilidad institucional argentina alimentó numerosas especulaciones. Viajeros europeos describían aquellas tierras como un espacio «vacío», ignorando deliberadamente la presencia de comunidades indígenas que habitaban la región desde hacía siglos. Esa idea del «territorio desocupado» sirvió de argumento para justificar proyectos de colonización impulsados desde el exterior.
El extravagante «Reino de la Araucanía y la Patagonia»
Quizás el episodio más llamativo ocurrió en 1860, cuando el abogado francés Orélie Antoine de Tounens desembarcó en Sudamérica convencido de que podía fundar un nuevo reino. Tras establecer vínculos con algunos caciques mapuches del lado chileno de la cordillera, se proclamó «Rey de la Araucanía y la Patagonia», redactó una constitución, diseñó una bandera, creó símbolos nacionales y envió cartas a gobiernos europeos buscando reconocimiento diplomático.
Su proyecto combinaba ambición personal, oportunismo político y una lectura muy particular del contexto sudamericano. De Tounens sostenía que las naciones recién independizadas carecían de capacidad para administrar aquellos territorios y que una monarquía respaldada por Francia podría garantizar estabilidad y desarrollo. Aunque la iniciativa nunca obtuvo apoyo oficial de Napoleón III ni de ninguna potencia europea, despertó preocupación tanto en Argentina como en Chile porque evidenciaba hasta qué punto el vacío de poder podía ser aprovechado por actores externos.
Las autoridades chilenas terminaron deteniéndolo y declarándolo insano, pero el episodio dejó una enseñanza que trascendió al personaje. La Patagonia aparecía, desde la mirada europea, como un espacio susceptible de reorganización política. No era simplemente una aventura individual: reflejaba una época en la que las potencias coloniales redefinían fronteras en África, Asia y Oceanía, mientras América del Sur tampoco escapaba a esas disputas.
La consolidación del Estado argentino y una discusión que llega hasta el presente
Durante las décadas siguientes, la dirigencia argentina aceleró el proceso de ocupación efectiva del sur. La denominada Conquista del Desierto, encabezada por Julio Argentino Roca entre 1878 y 1885, permitió extender el control estatal sobre enormes territorios, aunque lo hizo mediante una campaña militar que provocó el desplazamiento forzado, la muerte y el sometimiento de miles de integrantes de pueblos originarios. Durante mucho tiempo ese proceso fue presentado exclusivamente como una gesta civilizadora; hoy la historiografía incorpora también las profundas consecuencias humanas, culturales y territoriales que tuvo para las comunidades indígenas.
Al mismo tiempo, comenzaron a fundarse nuevas localidades, se expandieron las líneas telegráficas, se impulsó la llegada de inmigrantes y se establecieron administraciones permanentes que fortalecieron la presencia estatal. El conflicto limítrofe con Chile continuó durante años y recién encontró una solución relativamente estable mediante acuerdos diplomáticos y arbitrajes internacionales, lo que terminó de consolidar la frontera austral.
Sin embargo, la historia demuestra que la soberanía nunca depende únicamente de un mapa. Requiere población, infraestructura, instituciones, inversión pública y una presencia constante del Estado. Esa enseñanza conserva plena vigencia en el siglo XXI. La Patagonia sigue siendo una de las regiones estratégicas más importantes del planeta por sus recursos hídricos, energéticos y minerales, por su cercanía con la Antártida y por el valor geopolítico del Atlántico Sur. En un contexto internacional donde las grandes potencias vuelven a disputar recursos críticos y corredores estratégicos, recordar aquellos proyectos que imaginaron una Patagonia separada de la Argentina deja de ser una simple curiosidad histórica para transformarse en una reflexión sobre el modo en que se construye y se sostiene la soberanía nacional.
La Patagonia nunca estuvo realmente destinada a convertirse en otro país, pero sí atravesó un período en el que esa posibilidad fue imaginada, discutida e incluso alentada por intereses externos. Conocer esa historia permite comprender que las fronteras no son hechos naturales e inmutables, sino el resultado de procesos políticos, conflictos, decisiones diplomáticas y proyectos de nación que se disputan a lo largo del tiempo. Es una lección que sigue interpelando a la Argentina cada vez que el debate sobre el desarrollo, la integración territorial o el control de sus recursos estratégicos vuelve al centro de la escena pública.
La Secretaría de Obras y Servicios de la Municipalidad de Villa Regina solicita transitar con precaución en calle 20 de Junio, entre Arrayanes y Villarino, donde el personal trabajó en la reparación de un caño de agua. Difunde esta nota
La Dirección de Tránsito y Protección Civil de la Municipalidad de Villa Regina informa que las charlas de educación vial continuarán la semana que viene en el centro comunitario de barrio Villa Antártida destinadas a los vecinos de ese sector de la ciudad, 25 de Mayo y Pretto. Las mismas se desarrollarán durante el jueves…
Cristina Kirchner presentó su plan de recurrir a la ONU para que debata su condena y dejó en el aire la idea de la candidatura pese a la prohibición: «ninguna proscripción logró apagar la voluntad popular».
La expresidenta publicó una carta donde explica la estrategia de llevar su caso ante el Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, con el asesoramiento del abogado de Lula, Rafael Valim, y del español Javier Borrego.
«Ante ese Comité, todos los jueces argentinos que participaron en mi juzgamiento serán sometidos al escrutinio del Derecho Internacional», advirtió Cristina. «Allí deberán responder no ante un gobierno ni ante un partido político, sino ante los principios universales de independencia judicial», agregó.
Pero lo más interesante del texto de Cristina es que deja clara señales de no que piensa correrse de la discusión política y hasta dejó flotando en el aire la idea de una candidatura pese a la prohibición judicial, como anticipó LPO.
«Todas y cada una de las arbitrariedades cometidas contra mí tienen un solo objetivo: proscribirme de la vida política. La proscripción perpetua es, en realidad, la pena principal. La privación de la libertad por seis años es sólo la accesoria. Quieren impedir que una parte del pueblo argentino pueda volver a elegir libremente el proyecto que representa sus esperanzas», sostuvo Cristina.
La presidenta del PJ nacional dijo que la proscripción tiene «como destinatario a un proyecto político», «constituye una violación de los derechos políticos de cada argentino» y «le arrebata al pueblo el derecho de decidir su propio destino».
Luego, escribió la frase más sugestiva de todo el texto. «La historia de nuestro pueblo demuestra que ninguna injusticia ha sido eterna y que ninguna proscripción ha logrado apagar definitivamente la voluntad popular», afirmó. «Tengo una fe inmensa en la conciencia democrática del pueblo argentino», agrega.
La historia de nuestro pueblo demuestra que ninguna injusticia ha sido eterna y que ninguna proscripción ha logrado apagar definitivamente la voluntad popular
Como contó este medio, la idea de un sector del kirchnerismo es que Cristina ocupe el primer lugar de la lista en 2027 y obligar a la justicia electoral a explicitar su impugnación. Eso, creen, le daría una enorme centralidad a la ex presidenta que estará en los afiches de campaña y quizás hasta en la Boleta Única en Papel.
El plan incluye que Cristina elija a un vice que luego quedaría como el primero oficializado como
candidato a presidente. Más allá de la idea de ganar centralidad, el plan tiene como objetivo complicar a Axel Kicillof y su idea de prescindir del kirchnerismo en el armado de su candidatura. Cerca de Cristina creen que si ella es candidata todo el aparato territorial del kirchnerismo la acompañaría y ella tendría control total de la lapicera para armar las listas.
Carta Abierta: El costo democrático de la politización de la justicia.https://t.co/TlXxHOAgqr