¡Viva la pepa! Gritó el garbanzo mientras se sacudía el ángulo oculto de toda legumbre. Hablemos en serio, o en serie, si recortamos a las oportunidades para volver a pegarlas en el espejo del oportunismo, entonces no te des vuelta para encontrar a la razón de una memoria sin razón.

Escucha, luego pregunta, como la nieve que cae sobre el pabellón auricular para derretirse en un sin fin de goteos descendientes. Larga la voz de lo oportuno, total…, esto de comerse las uñas esperando lo peor forma parte de los oportunidad inoportuna. ¡Ah! ¿Sí? Sí, sí, ya lo zentismos con z o con la w doblando la esquina de los sumerios y sumarios. Regresa, no te pierdas, háblame de la lista oculta de los oportunismos. Exacto, ahí va, no, ahí vienen: criptococosis, criptotmonedas, criptogobiernos, criptas del más acá del acá, ahah, no, no, escuchá, siguen: fluido manchester, Manchester city, sin city del fluido Manchester city, ¿qué? ¿No la ves? ¿A qué? A la oportunidad de caer, de levantarse, de esgrimir un aullido cósmico de los lobos del hombre que no fueron lobos del hombre. No me confundas, continúa. ¿Para qué? Paralelepípedo ¡Mirá vos! ¿Así jugás al envido? Quiero. No me quiere, me quiere ¡Truco! ¿Qué? Treintañero. ¡ah! Son buenas. No me digas, ¿cuánto cuesta? ¿Qué cosa? Una cosa, ¿de qué color? Ausente, ¿color ausente? No lo conozco. Yo sí. ¿Y cómo es? Ausente. No me digas. ¿Me estás tomando el pelo? El pelo no se toma, la oportunidad sí, ¿y qué sabor tiene? No sé, creo que amarga y dulce. Hay que arremangarse para todo tipo de oportunidades oportunas, las buenas y las malas, las propias y las ajenas, las de adelante de la puerta trasera y las de la caminera. ¿Porqué no parás el paradero del paraíso del parasitismo paranormal del paralelo paradójico? Porque estar vivos es una oportunidad inigualable.

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