durante-el-2020,-la-actividad-comercial-mantuvo-un-ritmo-constante-en-regina

Durante el 2020, la actividad comercial mantuvo un ritmo constante en Regina

Durante el 2020 la actividad comercial de Villa Regina no se detuvo de acuerdo a un informe del Departamento de Bromatología de la Municipalidad que indica que se registró un total de 204 altas de licencias comerciales, 296 renovaciones y 143 bajas.

Si bien hay rubros que no pudieron retomar su actividad como consecuencia de las restricciones establecidas como parte de las medidas de prevención de COVID-19, este dato es alentador y se suma a que la principal actividad que motoriza la economía local, la fruticultura, continuó desarrollándose en los meses más críticos de la pandemia durante el año pasado.

Los datos fueron dados a conocer por el Intendente Marcelo Orazi en declaraciones a LU 16 e indican que actualmente se registra un total de 1637 actividades comerciales activas en Regina.

El informe mes por mes es el siguiente:

*Enero: 15 altas, 29 renovaciones, 15 bajas.

*Febrero: 13 altas, 12 renovaciones, 13 bajas.

*Marzo: 14 altas, 11 renovaciones, 8 bajas.

*Mayo: 13 altas, 12 renovaciones, 13 bajas.

*Junio: 18 altas, 21 renovaciones, 9 bajas.

*Julio: 22 altas, 27 renovaciones, 18 bajas.

*Agosto: 19 altas, 44 renovaciones, 13 bajas.

*Septiembre: 24 altas, 36 renovaciones, 19 bajas.

*Octubre: 24 altas, 40 renovaciones, 12 bajas.

*Noviembre: 22 altas, 33 renovaciones, 11 bajas. *Diciembre: 20 altas, 31 renovaciones, 7 bajas.

Difunde esta nota

Te puede interesar

  • ¿Cómo enfrentar el “contragolpe cultural”?

     

    Así como las afirmaciones terraplanistas no modifican el hecho de que la Tierra sea redonda, así como los movimientos antivacunas no cambian la naturaleza contagiosa del Covid, el conservadurismo cultural, expresado hoy por fuerzas como las que lideran Javier Milei y Donald Trump, no modifica esta realidad: las sociedades humanas son constitutivamente diversas, heterogéneas y desiguales; en todas las comunidades humanas, pero aun más en aquellas donde existen el dinero y el Estado, hay multiplicidades y hay disparidades.

    Qué hacer con esta diversidad es un debate que viene concentrando la mayor parte de la historia ideológica, filosófica y política, y que por supuesto no está saldado. Dentro de estas controversias, uno de los capítulos centrales es el concepto de libertad, que ha sido utilizado por la extrema derecha como una de sus banderas. Para los conservadores, hoy llamados libertarios, la libertad se basa en la idea de que somos todos iguales: un rico y un pobre son consecuencia del modo distinto en que cada uno usó sus posibilidades. En esta mirada, la desigualdad fáctica es una consecuencia de una igualdad ontológica. Para las corrientes conservadoras, la libertad agiganta desigualdades. El rol del Estado, además de garantizar seguridad y justicia, debe ser restringir la diversidad: el Estado, que no debería cobrar impuestos, sí debe decretar que hay dos géneros, que la familia debe estar constituida de cierta manera y que las mujeres no pueden disponer de sus cuerpos.

    Desde una mirada democrática y progresista que asume que las sociedades son por naturaleza diversas, en cambio, la igualdad es algo a construir. Pero esa perspectiva hoy está a la defensiva. A través de una serie de subterfugios de ingenieros del caos, la posición histórica que conjuga liberalismo cultural, pluralismo político y justicia social ha sido estigmatizada como “woke” o “progresista”. La expresión “woke” surgió en Estados Unidos, un territorio de alta intensidad en la batalla cultural, en referencia a “despertar” (awake) ante la discriminación (“despierto” en el sentido de “concientizado”); pero hoy se usa de modo despectivo, que es la connotación que le dio Milei en su discurso en Davos. Como si las personas que descienden de esclavos o de pueblos originarios, como si las mujeres, que hasta hace setenta años no podían votar, hoy, justamente porque se reconocieron algunas de esas desigualdades, contaran con privilegios.

    La derecha conservadora está presente en distintas corrientes políticas, del mismo modo que la corriente que defiende las diversidades está presente –aunque no de modo uniforme– en partidos distintos. En Argentina, el peronismo, el radicalismo, el socialismo y la izquierda cuentan entre sus integrantes con personas que defienden este punto de vista. Se trata de una corriente que busca principalmente dos metas: que las personas y los grupos sean cada vez más libres, y que esa libertad se sostenga en formas igualitarias que la hagan real y no puramente declarativa o formal. Es una corriente de opinión que pone en escena grandes tradiciones culturales de la modernidad, heredadas de la Revolución Francesa y la Estadounidense, y que no tiene una única posición en materia de desarrollo económico, justicia distributiva o lucha por la igualdad. Ese “progresismo” no está en contra de ninguna religión, pero sí lucha por una separación completa de cualquier religión y del Estado. Ninguna ley puede sustentarse en creencias religiosas. Pero sí debe haber leyes que, por motivos universalistas, exijan el respeto de todas las religiones. Esta perspectiva, sometida hoy a una fuerte ofensiva, merece una reflexión autocrítica.

    Acerca de la autocrítica

    La hegemonía cultural de la extrema derecha impacta en el campo progresista. ¿Los movimientos por la libertad de las diversidades se “pasaron de rosca”? La ofensiva cultural de Milei y las derechas extremas, la derrota electoral del peronismo y los niveles de inflación y pobreza que dejó el gobierno de Alberto Fernández han planteado ese debate. ¿Hay una incidencia de la lucha por las diversidades en el oscurantismo que estamos viviendo hoy? ¿No habremos ido demasiado lejos? ¿Se puede seguir sosteniendo la defensa del colectivo LGTBQi+ en el contexto actual?

    Los procesos sociales y políticos siempre son imperfectos. Conocer esas imperfecciones, practicar la autorreflexión, es clave para mejorarlos. Por otro lado, se trata de movimientos profundos y de larga duración. En Argentina, por ejemplo, el movimiento masivo de mujeres de los últimos años comenzó en 2015 con el “Ni Una Menos”, una gigantesca movilización contra la violencia de género. ¿Frenar el reclamo contra los asesinatos de mujeres hubiera sido “menos radicalizado”? Y hoy, ¿qué está más vigente? ¿El reclamo de que no mueran más mujeres por el hecho de ser mujeres o la propuesta oficial de retirar del Código Penal el agravante por femicidio?

    La autocrítica no equivale a autoflagelación; debe ser una reflexión sobre prácticas y políticas que nos implican. Entre las múltiples causas que produjeron esta nueva etapa histórica global de las derechas extremas están, en efecto, los profundos déficits de la izquierda, la centroizquierda y los partidos tradicionales. Pero no coincido con quienes, subidos a la marea reaccionaria, afirman que la culpa es del progresismo, de un supuesto “wokismo” o de una “excesiva” ampliación de derechos civiles. Ese argumento puede terminar en diputados que voten con Milei regresiones culturales o puede llevar a un catolicismo de gobierno en contra de la libertad de las personas y los grupos. Empieza cuestionando el DNI no binario y termina aboliendo el divorcio.

    Pero entonces, ¿cuáles son esos errores de la izquierda? Si hubiera que elegir uno, diría lo siguiente: mientras las vocaciones igualitarias y de justicia social se tornaban cada vez más difíciles de lograr, en gran parte por no tener una alternativa concreta al capitalismo neoliberal, la izquierda avanzó con leyes y políticas tendientes a garantizar derechos civiles. Dependiendo de los países, se avanzó en materia de identidad de género, aborto, discriminación positiva, educación sexual, matrimonio igualitario, derechos de los pueblos originarios y los migrantes. Cuantas más dificultades aparecían en materia económica y social, cuanto más complicado se hacía sostener el horizonte de movilidad social, más se acentuaron estos derechos como compensación.

    La autocrítica no equivale a autoflagelación: debe ser una reflexión sobre prácticas y políticas que nos implican.

    Ese fue el gran problema. Las libertades civiles no pueden compensar el fracaso económico o social. Si son las únicas banderas que se agitan cuando se desfinancia el Estado de Bienestar, se retiran regulaciones públicas o se producen escaladas inflacionarias, como en el caso argentino, se corre el riesgo de que las fuerzas democráticas queden reducidas y debilitadas. Los límites para corregir o superar el neoliberalismo los terminan pagando los avances en materia de diversidad o pluralismo.

    Mi primera tesis es que, frente a quienes creen que la ampliación de libertades favoreció a la derecha extrema, creo que su causa es el fracaso económico.

    En segundo lugar, la cuestión de los particularismos. Mientras Martin Luther King buscó cambios que mejoraran la desigualdad estructural de la sociedad norteamericana, muchas políticas de la identidad del siglo XXI se concentraron en derechos particulares. Y es difícil pedirles algo más que simpatía pasiva o inactividad a quienes no están directamente involucrados en la conquista de un derecho. Esto no implica que movimientos como “Ni Una Menos”, “Black Lives Matter” o la “Marcha anti-fascista” de febrero de 2025 no hayan sido señales contundentes en la dirección correcta, sino simplemente llamar la atención sobre cuál puede ser el alcance de esas convocatorias.

    Algo similar ocurre con el “lenguaje inclusivo”. Se trata de un cambio cultural crucial, que busca ampliar libertades e incluir diversidades. Pero debe expandirse a partir de la posibilidad, no como imposición. Los mayores fracasos del cambio cultural ocurrieron cuando se pretendió imponer a través de prescripciones. El liberalismo cultural busca ampliar, no restringir, las posibilidades de las personas.

    El caso de las cuotas

    Muchas veces, en lugar de luchar por cambiar una legislación, una política o un presupuesto, las reivindicaciones progresistas se enfocaron en personas concretas: los varones blancos, incluyendo casos de punitivismo extra-judicial, como escraches a adolescentes, altamente polémicos. En aquellos casos, hubo voces feministas potentes que alertaron que el feminismo no surgió para cambiar al dueño del poder del patriarcado, sino para modificar un tipo de poder y de dominación. El punitivismo y la cultura de la cancelación fueron algunos de los errores más graves. Pero no es verdad que sean inherentes a los reclamos por la diversidad y la libertad: fueron casos minoritarios en causas justas.

    Detrás de este tipo de cuestiones aparece un problema que vale la pena debatir a futuro: la tensión entre lo particular y lo universal. Si cada uno de los grupos discriminados reclamara sólo para sí mismo, si todo se tradujera en una simple cuota por grupo, a largo plazo se terminarían socavando algunos de los consensos culturales necesarios para mantener las políticas de acción afirmativa. Un ejemplo es el de las universidades. En la mayoría de los países del mundo existe un sistema de examen de ingreso a la universidad y cupos por carrera. Al observar las universidades se hacía evidente que la abrumadora mayoría de los alumnos eran varones blancos. Eso llevó a reclamar políticas de cuotas raciales, étnicas y nacionales, como las que se terminaron concretando en Estados Unidos y Brasil. Este sistema garantizaba una mayor presencia de diversidades, restando lugares a los blancos. Pero, ¿qué quedaba, por ejemplo, para los blancos pobres? ¿Quién se preocupó de su situación? En muchos casos fueron los grandes olvidados, lo que contribuyó a que volcaran su respaldo a fuerzas políticas conservadoras que dicen defenderlos. ¿Qué hubiera ocurrido si se hubiera incluido una cuota general para los estudiantes de colegios públicos de bajos recursos en el ingreso a la universidad? Mientras en un terreno puramente cultural la especificidad por grupo es adecuada, en cuotas vinculadas a desigualdades puede no producir las consecuencias buscadas.

    En un mundo dominado por la incertidumbre económica, en el que se achican los recursos públicos, muchos países optaron por un modelo de cuotas para asegurar la presencia de los grupos discriminados no sólo en el acceso a la universidad sino también al empleo público –y en ocasiones al empleo privado–. Esto implica que los logros de la ampliación hacia los sectores discriminados se hicieron sobre la base de una reducción relevante de la participación de los sectores anteriormente privilegiados. Y esta estrategia, correcta desde un punto de vista filosófico, se topa con un problema político. Las personas de carne y hueso que se ven afectadas, que no logran ingresar a la universidad o no consiguen empleo, se van pasando en masa al ejército del “contragolpe cultural”, esperando el surgimiento de un Trump, un Milei o cualquier otro líder que proponga revertir la situación.

    Se trata de un error recurrente del progresismo: no percibir el dolor de las víctimas de sus políticas, y no elaborar una respuesta. Mi punto es sencillo: si se presuponen las restricciones económicas, como de hecho las aceptaron la mayoría de las fuerzas de centroizquierda en Europa y América, que los perdedores de la discriminación positiva pasen al otro lado es inexorable. Pero si se cuestiona un modelo que reduce los impuestos a la riqueza y desfinancia al Estado, y se usa ese dinero para ampliar el acceso a la universidad y el empleo, logrando mejorar la diversidad sin afectar drásticamente los espacios previos, la base política de la derecha extrema quedará reducida. Es cierto que esto no es posible para los varones privilegiados, que inexorablemente se verán afectados: será necesario pensar una política cultural específica para ellos.

    La defensa de la libertad

    Estamos ante un feroz ajuste a las libertades y es urgente emprender una fuerte defensa de políticas por la libertad basada en igualdades. La libertad, convertida en el eslogan hueco de la extrema derecha, no puede ser resignada por las fuerzas democráticas y progresistas. El principio básico de la lucha por la libertad es maravilloso: que las personas y los grupos puedan autorrealizarse en todas las dimensiones de la vida. Esto incluye su identidad de género, étnica, nacional, local, religiosa, así como su libertad de expresión, en la familia, en el trabajo…

    Esas libertades tienen un requisito: un piso de igualdad, porque quien sufre desnutrición no puede ser libre, quien no puede acceder a la escuela no puede ser libre. Una comunidad libre es aquella que garantiza un piso de igualdad para todos sus miembros.

    Los libertarios conservadores de la extrema derecha afirman que ser iguales es que cada uno se las arregle como pueda. Es una propaganda basada en la negación de la historia tal como sucedió. Los esclavos existieron hasta el siglo XIX bajo el imperio de la ley, y los afrodescendientes continúan siendo discriminados en prácticamente todos los países de América y Europa hasta hoy. La conquista colonial existió. El patriarcado y la desigualdad de géneros existieron… y todavía existen. En muchos países las mujeres votan recién desde hace algunas décadas. Y en la mayoría de los países europeos y americanos jamás hubo una presidenta o una primera ministra mujer. El capitalismo, por su parte, tiene mecanismos poderosos para reproducir la desigualdad de clases entre generaciones: a través de la herencia y también de la “herencia de clase”. La mayoría de los hijos de personas pobres son pobres. La movilidad social ascendente está en crisis en la mayoría de los países, y los mecanismos sociales que la hacían posible se están debilitando a un ritmo vertiginoso. Los libertarios conservadores quieren liquidar esos mecanismos, del mismo modo que se proponen atacar las leyes que tienden a asegurar libertades vinculadas a la diversidad y la disidencia. Esto implicará también contrarrestar su ofensiva individualista poniendo en valor la solidaridad, lo común y lo público. Enfrentar políticamente aquel proyecto exige autorreflexión y determinación.

     

    Difunde esta nota
  • | |

    VENTUS Blend 2021

    En esta oportunidad les acerco al clásico Ventus blend entry level de la Bodega del Fin del Mundo y como siempre la enología está a cargo del Lic. Ricardo Galante. Para la elaboración de este Blend está compuesto por Merlot, Cabernet Sauvignon y Malbec, con presencia mayoritaria del Cabernet. Se realiza la fermentación de las variedades…

    Difunde esta nota
  • COVID-19: Orazi participó del reconocimiento al voluntariado

    El Intendente Marcelo Orazi participó de la actividad en la que se hizo entrega de un presente a los voluntarios y las voluntarias de seguimiento de contactos estrechos de pacientes de COVID-19, en reconocimiento al trabajo realizado. También estuvieron presentes el Ministro de Gobierno y Comunidad Rodrigo Buteler y el Ministro de Desarrollo Humano y…

    Difunde esta nota
  • La cena de los 15 millones de dólares

     

    Los encuentros del Yacht fueron la escenificación del financiamiento político del gobierno de Milei y de la Fundación Faro. La organización es el think tank de la batalla cultural del presidente y tiene al frente al ultra Agustín Laje. El socio operativo es Francisco “Pancho” Caputo, el hermano de Santiago, el asesor sin cartera de Milei. Faro tiene una sede en los pisos 2, 3 y 4 del ex edificio del Banco Francés ubicado frente a Plaza de Mayo. En ese lugar hay varias oficinas e instalaciones preparadas para hacer streaming, uno de los fetiches de los libertarios. Para entrar al lugar hay una palabra mágica a pronunciar: “Pancho”.

    La Fundación Faro está encabezada por Laje, que según la revista Forbes es “la voz independiente más influyente de la derecha en el mundo hispanohablante”. Su objeto de estudio, o mejor dicho su obsesión, es desarmar las ideas de lo que él considera la izquierda. Buena parte de la retórica “anti” zurdo de Milei sale de la cabeza de Laje. En términos formales, Faro se apoya en tres máximas.

    1. “Promover las ideas del liberalismo económico y los valores históricos de la cultura argentina, para contribuir al desarrollo económico y social de nuestra Nación, librando la batalla cultural”.

    2. “Argentina debe ser faro del mundo y recuperar la jerarquía mundial a la altura de nuestra identidad y nuestra historia”.

    3. “Estamos abocados a formar cuadros políticos, referentes culturales y liderazgos en las distintas esferas de la sociedad para promover el crecimiento y desarrollo de las ideas de la libertad a lo largo y a lo ancho del país; como también a desarrollar programas de formación económica y empresarial, inserción y capitalización de proyectos para jóvenes profesionales y emprendedores”.

    Con la articulación con Faro, Milei le aportó al Gobierno un hecho comunicacional institucionalizado, algo que todos sus antecesores tuvieron. El PRO vía la Fundación Pensar y el kirchnerismo con diferentes variantes militantes y de batalla cultural. La más reconocida, Carta Abierta.

    Quizás Faro se conecte más con Pensar que con Carta Abierta, por el rol que ambas tuvieron. La organización libertaria se utilizó como un sistema de difusión de las ideas y, a la vez, de recaudación.

    De hecho, el sponsor más grande que tiene Faro es una mega cámara empresaria, la más alineada con Milei. Endeavor, que agrupa a Unicornios libertarios como Marcos Galperin, de Mercado Libre, y Martín Migoya, de Globant, sostiene económicamente la organización y creó recientemente un programa para startups, en sociedad con Faro. Todo está blanqueado en su sitio web.

    Entre las actividades que hace Faro hay varias “masterclass”. “La macro en la era Milei: el retorno a la libertad”, se llama la que dicta Ramiro Castiñeira, un economista fiel y parte del equipo de asesores del presidente. En su introducción apunta que “Argentina está atravesando un proceso de cambio estructural que busca desmontar el modelo económico estatista instalado desde la década de 1930, y retornar a un sistema basado en la libertad, el protagonismo del sector privado y la inserción en el mundo”. Otra de las clases la dicta María José Romano Boscarini, egresada de la Universidad Di Tella, una rareza para ese polo ultraliberal.

    En Faro también trabaja Martín Krause, miembro de la sociedad Mont Pelerín, la organización de libertarios que fundó en 1947 Friedrick Von Hayek, el ídolo austríaco de Milei. Krause, además, es economista del CEMA e integra el Cato Institute, el think tank libertario con sede en Washington, Estados Unidos. “Diferencia entre filosofías políticas y utopías” se llama su clase. En esta masterclass, “el Dr. Martín Krause explora la posibilidad de una sociedad sin Estado desde una mirada filosófica y libertaria. A partir del concepto de utopía, se analizan los fundamentos del orden político: libertad, justicia, autoridad y poder. Lejos de la fantasía, se plantea un horizonte normativo que desafía el statu quo. Una invitación a repensar el rol del Estado y a imaginar formas de convivencia más libres. Ideal para quienes buscan cuestionar lo establecido y abrir nuevos debates”.

    En Chile, Axel Kaiser, socio de Laje en la Argentina, es director de la Fundación Progreso, hermana de Faro y fundada en 2012. Kaiser es un abogado chileno-alemán que viene de una familia ultraconservadora con hermanos volcados a la política partidaria de la derecha. Como pasa en la fundación libertaria argentina, la hermana chilena también se financia con fondos empresarios.

    El factótum de la “Faro” chilena es el empresario Nicolás Cirilo Ibáñez Scott, quien además ejerce de presidente. Ávido cultor de la política, es muy fanático del dictador Augusto Pinochet. Fue dueño de la cadena de supermercados Líder, hasta que en 2009 la estadounidense Walmart le compró el negocio. Desde ese momento, quedó como director de Walmart Chile.

    Los medios trasandinos reportaron años atrás una anécdota particular. Relatan que apareció una placa de Pinochet en la sucursal de Walmart en la localidad de Quilicura. En medio de ese bronce, donde figuraba el rostro del dictador, se podía leer la frase: “Augusto Pinochet Ugarte, Patriota Soldado y Estadista Visionario”. La situación generó un escándalo tal que la estadounidense Walmart decidió removerla, porque la había puesto el empresario en 1999 y nunca la había quitado.

    El mismo Kaiser se expresó como defensor del dictador chileno. Hace un tiempo dijo que “la defensa a la Constitución de Pinochet es la máxima prioridad de todo líder político, intelectual y empresarial chileno que aspira, por su propio bien, el de sus hijos y el de sus compatriotas, a proyectar hacia el futuro el éxito de las pasadas décadas”. Axel Kaiser, el que infiltró el Ministerio de Hacienda argentino con ideas libertarias, tiene un hermano igual o más ultra, que se dedica a la política en Chile. Johannes Kaiser fue, en 2025, candidato presidencial por el Partido Nacional Libertario.

    El acto de presentación de su candidatura tuvo varias curiosidades. Una de ellas, que el himno chileno se cantó con la tercera estrofa, que fue quitada por la Concertación en el regreso a la democracia por referirse al ejército y los “valientes soldados”. Las apelaciones del hermano de Kaiser a los dictadores no se quedan sólo en Pinochet. Un último dato de color que pinta a los Kaiser: en el programa televisivo Contracara, contó la anécdota de que en el colegio alemán, cuando era chico, Johannes regalaba calcomanías nazis. “Mi papá me decía vos estás loco”, se sinceró. Y concluyó: “Yo le decía que en las películas los alemanes eran nazis, yo soy alemán, tendría que ser nazi”.

    Kaiser escribió muchos libros sobre lo que entiende como las maldades de la izquierda. Uno de ellos se llama Parásitos mentales: siete ideas progresistas que infectan nuestro pensamiento. En 2025, el chileno mantuvo varias reuniones en el Ministerio de Hacienda argentino para presentar ese libro y bajar línea ideológica.

    Los ceos que convivieron en la era Macri no terminan de entender cómo funcionarios como Luis Caputo, Pablo Quirno o Federico Sturzenegger se adaptaron a un esquema de poder con un discurso más agresivo y confrontativo.

    La batalla cultural de Milei no sólo logró instalar conceptos en la sociedad, sino también transformar a cuadros políticos conservadores clásicos en militantes más radicalizados de las ideas de la libertad.

    La consagración

    Hubo muchas cenas y almuerzos de recaudación de Faro en el Yacht Club, pero al inicio el clima era otro. En los primeros encuentros, los empresarios invitados se escondían, evitaban los flashes y medían su cercanía con Milei. Temían quedar demasiado expuestos a un estilo político y a un think tank ideológico que todavía generaban desconfianza.

    Ese clima cambió en 2025, cuando Milei consolidó su poder parlamentario tras un triunfo contundente en las legislativas. El punto de inflexión fue el 15 de diciembre de ese año, en la llamada cena de los 15 millones de dólares: ese fue el monto que se recaudó para el partido y la causa de la batalla cultural. “¿Por qué, durante décadas, hemos impulsado una ideología política que suponía que el Estado debía estar por encima de las empresas?”, abrió Agustín Laje ante más de 500 invitados, en su mayoría empresarios. Lo aplaudieron sin reservas. Ya nadie se escondía.

    El establishment había dejado atrás la incomodidad inicial. Empezaba a percibir un ciclo largo de Milei, favorecido por la debilidad de la oposición, en especial del peronismo, con Cristina Kirchner fuera de juego. Aquella noche selló el cierre de filas entre el poder económico y el Gobierno: pocas veces se había visto una convocatoria tan masiva y tan explícita. Lo que antes eran ceos esquivando cámaras se transformó en militancia abierta.

    El aporte también cambió de escala. Se pagaron hasta 250 mil dólares por mesa —40 mil por cubierto— y, aunque hubo regateo, la mayoría aceptó las condiciones. La recaudación en dólares, una obsesión constante del entorno de Milei, volvió a quedar en evidencia.

    La escena tuvo su propia liturgia. Los invitados comenzaron en el deck del Yacht, en una tarde distendida, pero la cena no empezó hasta después del discurso de Milei, que habló durante una hora y media. Los Neuss oficiaron de anfitriones, mientras que Francisco Caputo organizó las mesas, mezclando empresarios y funcionarios. La logística estuvo a cargo de Mariana Galante, con el objetivo explícito de reforzar la pertenencia de los ceos al proyecto libertario.

    Entre los funcionarios se dejaron ver Luis Petri, Martín Menem, Sandra Pettovello y Manuel Adorni. Milei, fiel a su estilo, convirtió la intervención en un show: habló de sostener la batalla cultural contra el “oscurantismo de izquierda” y llevó el clima a un punto de euforia cuando afirmó que “se terminó la masacre populista”.

    En el salón, colmado, la lista de asistentes reflejaba el nuevo alineamiento. Estaban los Eurnekian, Horacio Marín, Alejandro Simón, Martín Cabrales y Manuel Santos Uribelarrea, entre otros. También empresarios ligados a nuevas operaciones energéticas, como los socios de Inverlat, y figuras tradicionales como Mauricio Filiberti. Se sumaron nombres del mundo financiero, industrial y comercial: Juan Nápoli, Martín Rappallini, Luis Galli, Rubén Cherñajovsky y Francisco De Narváez.

    La escena tuvo incluso proyección regional. Axel Kaiser celebraba el triunfo de José Antonio Kast en Chile y se movía como una figura central entre los empresarios argentinos. Uno de los más curiosos era el ex presidente de River Rodolfo Donofrio, quien asistió acompañado por su pareja, Zulemita Menem, un apellido simbólico y anhelado para muchos de los presentes. La sensación compartida era la de un momento histórico: proyectos políticos alineados a ambos lados de la cordillera.

    Aquella noche terminó de cristalizar un proceso que llevaba meses. El poder económico ya no observaba: participaba. Y lo hacía a cara descubierta.

    La entrada La cena de los 15 millones de dólares se publicó primero en Revista Anfibia.

     

    Difunde esta nota
  • Comenzó ‘Coctelería en casa’

    Con el primer curso de coctelería se inició el sábado el ciclo de capacitaciones denominado ‘Sabores del Valle’ organizado por la Dirección de Turismo de la Municipalidad de Villa Regina. Con el cupo de participantes superado, la primera clase presencial se desarrolló en el Social Resto Bar en el horario de 16 a 18. Los…

    Difunde esta nota

Deja una respuesta