Nosotres, les argentines, nos estamos demostrando a nosotres mismes nuestra capacidad y esfuerzo mancomunado para lograr disminuir el contagio y sus posibles consecuencias…

Y si bien esto ya lo destacó el presidente, se han borrado las confrontaciones partidistas y de cualquier otro tipo para que esta crítica situación se detenga.

Resignar salir de tu casa, de ver a tus amigues, de realizar tus actividades preferidas, de posponer proyectos, de estar al borde de pensar lo peor como que se pongan en juego las propias necesidades, todo esto desestabiliza y crea una incertidumbre angustiante.



Lo cierto es que hay un riesgo cierto e inminente de vida, principalmente para los adultos mayores que nos hace revisar y reorganizar nuestra cotidianeidad. He aquí la principal indicación de la cuarentena: el riesgo cierto e inminente.

Estar atentos a las necesidades básicas es fundamental para poder sobrellevar estos difíciles momentos. Está comprobado que en este tipo de catastróficas situaciones es imprescindible poder beber, comer y recibir apoyo, así de simple, así de claro. Por esto no se pueden permitir desde el Estado los despidos, y se debe asegurar los alimentos a las personas más vulnerables de la sociedad.

Por otro lado, hay que estar atentos también a los estresores secundarios, o sea, no sólo a los primarios como los consecuentes de la pandemia, sino a esos que implican una reorganización cotidiana que ante la baja tolerancia a la frustración nos podrían alterar aún más…

La cooperación y la solidaridad están siendo los eslabones para saber sobrellevar esta crisis. Además, el diálogo es clave, y es por allí que el Estado lo está ejerciendo, por ejemplo entre el Comité de Crisis y el presidente, o entre este último y los gobernadores, o entre el Comité de Crisis y la OMS. Por lo tanto, las decisiones se toman en conjunto con claridad y consenso, y en este sentido la ansiedad social disminuye a pesar de todo.

Sumado a lo anterior, la decisión también es nuestra, y es ahí que la responsabilidad y el respeto por nosotres mismes y por el otre son y serán el corazón de nuestro descomunal esfuerzo para que este maratónico vendaval pase de una vez por todas.




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