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Cuatro días a puro cine con el Festival Regina Audiovisual

A partir de este miércoles 17 y hasta el sábado 20 se desarrollará el primer Festival Regina Audiovisual (FRAV).

En el estacionamiento del anfiteatro Cono Randazzo se desplegará un programa de cuatro días de proyecciones cinematográficas.  

La inauguración será este miércoles a las 21 horas. En el predio se instalará la pantalla inflable del Cine Móvil perteneciente a la Secretaría de Estado de Cultura de la provincia de Río Negro y se podrá asistir en un vehículo o simplemente llevar una reposera para disfrutar del cine al aire libre. La actividad es libre y gratuita.

El festival cuenta con categorías de competencia de cortometrajes a nivel nacional, cortometrajes de la Patagonia y videoclips de la Patagonia. En su programa también se proyectará “Ladrón de Bicicletas” de Vittorio de Sica, un clásico del neorealismo Italiano presentado por el profesor Rodoldo Tonini. Además, contará con la presencia del Director Artístico del Festival Audiovisual Bariloche que traerá una muestra de su material.

El sábado 20 se realizará la premiación.

Se podrá seguir el festival en sus redes Meta, Instagram y Youtube.

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  • Por primera vez Milei desautoriza a su hermana y respalda a Santiago Caputo

     

    En un posteo escrito con bronca y despecho, Javier Milei terminó desautorizando por primera vez a su hermana Karina públicamente y hasta reveló una reunión entre la Secretaria General de la presidencia y la periodista Laura Di Marco.

    «Mirá lo que me vengo a enterar de esta operadora roñosa. Además habla de reuniones privadas. Creo que soy yo quién decide las personas que me acompañan en la gestión», escribió el Presidente en X.

    El detonante del tuit incendiario de Milei fue la posible salida de Santiago Caputo del gobierno. El Presidente cruzó a Di Marco por asegurar que el asesor presidencial se iría del gobierno. «Te vas a ir y lo sabés. Vos mismo lo anunciaste en reuniones privadas», escribió la periodista y agregó que es Karina quien lo quiere afuera del gobierno.

    Entre caníbales

    Milei salió al cruce de esas afirmaciones. No desmintió las conversaciones de Karina con Di Marco, pero cuestionó a esta última por -de algún modo- mencionar esas reuniones.

    La reacción de Milei deja expuesta a la interna por el poder dentro del gobierno toda vez que el Presidente reacciona con furia a un posteo que jerarquizaba el poder de Karina dentro del gobierno y lo daba a Caputo como derrotado.

    En los últimos días, el asesor presidencial sufrió una presión extrema por parte de Karina que quiso descabezar a la cúpula de la SIDE, el área más importante controlada por Caputo en el gobierno.

    Mirá lo que me vengo a enterar de esta operadora roñosa… además habla de reuniones privadas… creo que soy yo quién decide las perosnas que me acompañan en la gestión.NOL$ALP. https://t.co/nhjAtJhlBS

    — Javier Milei (@JMilei) April 4, 2026

    Durante el viaje de regreso de Hungría, Karina convenció a su hermano de avanzar con cambios en la agencia de inteligencia. La hermana del Presidente entró en un estado de paranoia con las filtraciones de las últimas semanas que hundieron a Manuel Adorni con su historial de propiedades y viajes, y acorralaron a ella y al Jefe de Estado con las nuevas revelaciones del caso Libra.

    Karina señala directamente a Santiago por esas filtraciones. Se sabe que el asesor tiene el joystick de la SIDE por medio del contador de su familia, Cristian Auguarda.

    Cuando parecía que Auguarda tenía las horas contadas, Caputo logró reunirlo nada menos que con el jefe de la CIA, John Ratcliffe, en el cuartel general de Langley. Allí, el funcionario norteamericano le reconoció al argentino sus esfuerzos en la lucha contra el terrorismo.

    Petovello echó a su jefe de Gabinete por los créditos del Nación y expuso a Caputo y Adorni

    El gesto en medio de la avanzada de los Menem para desplazar a Auguadra revela los contactos que mantiene Santiago en la administración de Trump. No es una señal menor, que acaso no consigue ningún funcionario libertario, que en medio de la guerra en Irán, nada menos que el jefe de la CIA haya hecho lugar en la agenda para recibir al jefe de la SIDE argentina.

    Más tarde, Caputo hizo otra jugada de impacto al atribuirse el fallo favorable a YPF en los tribunales norteamericanos. Una maniobra que le sirvió para contrarrestar la embestida de Karina.

    Apenas había trascendido el fallo que salvó a la Argentina de pagar más de 16.000 millones de dólares, las cuentas de X del propio Caputo y su grupo más cercano salieron a reivindicar a María Ibarzábal, la secretaria Legal y Técnica que supuestamente formó parte del equipo que siguió el litigio.

    Lo cierto es que la defensa argentina estuvo a cargo del estudio Sullivan & Cromwell, contratado por el kirchnerismo en 2021 durante la gestión de Carlos Zannini en la Procuración del Tesoro, que fijó una línea de defensa que mantuvo el gobierno de Milei. Sin embargo, Las Fuerzas del Cielo enviaron un mensaje hacia adentro de la interna con elogios a Ibarzábal, a quien Karina y los Menem querían reemplazar. 

     

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  • Dibujo a mi tío para encontrarlo

     

    A mi tío lo baleó una patota parapolicial en una emboscada, mientras intentaba escapar por la ventana del primer piso de una casa en Mar del Plata. No es, la historia de mi tío, una historia de desaparecidos. Pero yo todavía lo sigo buscando. Mi tío, Pacho Elizagaray, tenía 24 años cuando lo mataron. Mi tío está. Mis abuelos pudieron llevarle flores. Mi papá, tres años menor que él, pudo llorarlo. Sabemos dónde está su cuerpo. Hubo un juicio en 2016 y algunos de los responsables de su muerte fueron condenados. No todos. Pero mi tío está. Y yo todavía lo sigo buscando. 

    La de mi tío Pacho no es, entonces, una historia de desaparecidos. Es una historia de silencios. Y el silencio es una forma de la ausencia. 

    Mi abuelo presentía que a Pancho lo iban a matar. Mi abuelo se llamaba Carlos Elizagaray. En marzo de 1975, un año antes del golpe, era senador del Frejuli. Lo tenían entre ceja y ceja y ya lo habían amenazado varias veces. Gente que se identificaba como miembros de la Concentración Nacional Universitaria (CNU) le había dicho que si Pacho no dejaba de joder lo iban a tener que ir a reconocer a un baldío. Mi tío Pacho estudiaba derecho y era uno de los principales referentes de la Juventud Universitaria Peronista de Mar del Plata. Entre otras cosas, había participado de las negociaciones que lograron instaurar la gratuidad universitaria en el 73. La CNU, mientras tanto, quería desmantelar a la militancia de izquierda en la universidad y en la ciudad. 

    Mi abuelo Carlos habló con mi tío cuando un ex compañero del Ejército le dijo que Pacho estaba en una lista y que lo iban a ir a buscar. Pacho siguió militando. Hasta que los de la CNU atacaron. La madrugada del 21 de marzo de 1975 lo fueron a buscar en la casa donde estaba con su tío y sus primos y los mataron a los cuatro. 

    Mi abuelo hablaba poco de ese día. Mi papá me contó más de una vez su recuerdo de escuchar desde la planta alta los pasos y la voz de mi abuelo cuando entró a la casa familiar y le dijo a mi abuela: “Maucita, nos destruyeron la vida”. Había subido al techo de la casa donde reconoció el cuerpo del tío Pacho. Era el único que quedaba. A los otros tres se los habían llevado a un descampado donde los fusilaron y los dejaron tirados. La CNU tenía la estrategia de dejar los cuerpos a la vista para infundir terror. 

    Veinte años antes, en septiembre del 55, mi abuelo Carlos había estado parapetado en la terraza de Casa Rosada ametrallando a los aviones que bombardearon Plaza de Mayo. Era bien peronista mi abuelo. Y era natural que sus hijos – mi tío, mi papá, mi tía – salieran también militantes. Mi papá militaba en una unidad básica de su barrio y siempre se lamentaba no haber escuchado nunca a mi tío en una asamblea en la universidad, ni dando un discurso. Decían que era buen orador. Y yo, que no lo conocí a mi tío Pacho, porque nací 17 años después de su muerte, lo sigo buscando. 

    El pasado, mientras tanto, parece alejarse más. Parece diluirse hacia atrás, o hacia algún fondo, como si se vaciara en una rendija oscura. Los rostros en los carteles de las plazas de todo el país, para muchos, dejan de ser personas y se vuelven eso: rostros sin nombre en carteles grises. Desconocidos para la mayoría. Cada vez más. Pero eran hermanos, amigos, padres, tíos. El duelo muta, toma nuevas formas, se esconde y brota en formas que no imaginamos hasta que se nos aparece. Y cada uno hace lo que puede hacer con eso. 

    De mi tío siempre supe poco. Cada vez que lo nombraba, se repetía una historia corta que era siempre la misma. Y después el silencio. Siempre me mostraron una misma foto de él. Un retrato sonriente, ya veinteañero. También había un cuadro pintado por él decorando una de las habitaciones de la casa. Nombrarlo no estaba prohibido, preguntar tampoco. Pero siempre era angustioso recordarlo y eso impedía hablar más. 

    Siempre sentí que me hubiera llevado muy bien con mi tío. Me gustaba pensar qué conversaciones hubiéramos tenido. Imaginar a qué se dedicaría si hubiera vivido más. Me parecía que el arte – él con la pintura, yo con la ilustración- era algo que nos podría haber unido. Quizás, de hecho, sí nos une. 

    Sentía que algo de Pacho habitaba en mí. Aún sabiendo tan poco, y acostumbrada a esa forma de las cosas. Me di cuenta el 24 de marzo de 2024 en plena Plaza de Mayo. Íbamos llevando un cartel con un retrato de mi tío. No lo habíamos hecho antes. Y en un momento se acercó un pibe de mi edad a mirar: 

    — ¿Sos algo de Pacho? — me preguntó — Yo lo conozco, era el mejor amigo de mi abuela. 

    El pibe, resulta, sabía más que yo de la historia de mi tío. 

    No teníamos la tradición de ir a la plaza los 24. A mi abuelo no le gustaban las multitudes. Comenzamos a ir más grandes, nosotros. Ese año era la primera vez que llevábamos las fotos de Pacho a la plaza. También de sus primos y su tío, las otras víctimas de la masacre de marzo del 75. Se lo había propuesto a mi viejo, hábil carpintero, que armó unos soportes de madera; yo imprimí las fotos y también la copia de una ilustración que había hecho de él cuando no pudimos marchar en la pandemia. 

    Después de ese día todo sucedió muy rápido. Subí la foto con el cartel de mi tío a Instagram y me escribió otra compañera de Pacho que a su vez me conecto con otros, y ellos a su vez con otros. Armé un archivo en la compu con sus nombres y números de teléfono. Los fui contactando uno a uno, y empecé a visitarlos. 

    Recién ahí, cuando sentí que era el momento, me animé a abrir más la charla con mi papá. Y descubrí, cuando pudimos conversar, un alivio muy profundo. La palabra liberada era un refugio. Conocer más de la vida de mi tío Pacho, contarla, era una forma de hacer algo por mí y por su memoria. Ayudaba a superar el dolor. Con el tiempo, pronunciar el nombre de mi tío Pacho dejó de generar un nudo en la garganta. Algo ahí se aflojó, y fue gracias a esa búsqueda.

    Como aquellos que buscan los restos de sus desaparecidos, yo busco los restos de la historia de mi tío en cada una de las personas que lo acompañaron en su vida, y en especial en sus años de militancia. Siento la urgencia de recopilar cada memoria de él. Siento que todavía estoy a tiempo. Muchos hombres y mujeres de su generación siguen presentes, pero cada vez quedan menos. Recién en agosto de 2025 fui a conocer a La Polaca, la abuela de ese chico que se me acercó en la plaza y me despertó el impulso de buscar y saber más. Viajé con mi mamá a Mar del Plata para verla. Me puse nerviosa antes de entrar, me pasa antes de cada encuentro.  

    La Polaca murió dos meses después de nuestra visita. Me quedaron más preguntas por hacerle. Pero ahí tomé conciencia de que la conversación entre generaciones es imprescindible y no es algo que pueda quedar para otro momento.

    En cada encuentro, con cada uno de ellos, pienso lo que me cuentan en imágenes. La Polaca era la esposa de un referente político al que Pacho admiraba, y la casa de ellos era el lugar donde se juntaban todos. Pacho se reunía a veces a solas con La Polaca y sentía esa casa como un refugio. Ella le hacía siempre una sopa con remolacha y un sandwich de rabanito. Yo no sabía que a mi tío le gustaba eso. Y a mí me encantó siempre el rabanito. Ahí encontré, quizás, una razón. Cuando la escuchaba, veía la imagen de mi tío en su casa. 

    Cada persona que llamo para hablar de mi tío me recibe con entusiasmo. Todos quieren contarme de él. Son siempre conversaciones para recordar con alegría. Hablamos de recuerdos íntimos. Humanos. Como los que encuentro cuando veo las fotos de los álbumes familiares, a los que vuelvo todo el tiempo porque lo que aprendo quiero dibujarlo. En las fotos noté que siempre, en la parte de arriba, en mi familia tenían la costumbre de escribir chiquitito el año: 73, 74. En esas fotos casi siempre la gente está feliz. Yo me obsesiono un poco con la fecha. Los veo en las imágenes y pienso cuánto faltaba para la masacre. Pienso que ellos están ahí en la foto, sonriendo, sin saber lo que va a pasar. Y yo sí sé. 

    Mientras miro las fotos y escucho a cada persona con la que puedo encontrarme en la búsqueda, pienso en cómo entendemos lo que nos queda del pasado a medida que nos alejamos en el tiempo. Como, con el paso de los años, nos cuenta entender esa época. La violencia de los setenta, que no empezó con el golpe de marzo del 76. Que empezó en democracia y empezó por el odio y el desencuentro entre los que pensaban distinto. Pienso en cómo heredamos la herida. Cómo llega a nuestras generaciones. Qué formas tiene. Y sobre todo, cómo le explicamos a los más jóvenes la complejidad de una época que se sigue estirando sobre nuestras propias vidas. 

    Sigo conversando con los que puedo. Sigo buscando. Avanzo, escucho, registro como puedo. Quiero filmar, pero no sé filmar. Pido un grabador para guardar las charlas con mejor calidad y hago lo que puedo. Trato de sacar alguna foto en cada encuentro. Al salir anoto las sensaciones que me dejó la conversación, detalles que no quiero olvidar. Trato de bajarlo todo a dibujos rápidos. Me aparecen escenas, imágenes de esas anécdotas. Eso puedo y eso me sale. Dibujar. Dibujarlo a mi tío Pacho es mi manera de encontrarlo. 

    La entrada Dibujo a mi tío para encontrarlo se publicó primero en Revista Anfibia.

     

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    ENCUESTA: Kicillof arrasa y Milei se cayó del podio

     

    El gobernador bonaerense es el dirigente político con mejor imagen positiva.

    Por Ignacio Álvarez Alcorta para NLI

    Una nueva encuesta nacional volvió a sacudir el tablero político argentino: el gobernador bonaerense Axel Kicillof aparece como el dirigente con mejor imagen del país, mientras que Javier Milei quedó fuera del top 3 en medio de un marcado deterioro de su valoración pública.

    El relevamiento, difundido en los últimos días, confirma un cambio de clima que ya venían insinuando distintos estudios: el desgaste del Gobierno empieza a impactar directamente en la figura presidencial, que pierde centralidad incluso en el ranking de dirigentes mejor valorados.

    Kicillof consolida su liderazgo

    El dato más contundente del informe es el posicionamiento de Kicillof, que no solo lidera la tabla de imagen sino que amplía diferencias con el resto de los dirigentes. La encuesta lo ubica como el político con mejor percepción pública, consolidándolo como principal referencia opositora a nivel nacional.

    No se trata de un fenómeno aislado. Otros estudios recientes ya mostraban al mandatario bonaerense en ascenso, capitalizando el rechazo al ajuste económico y la pérdida de poder adquisitivo en amplios sectores sociales.

    En ese contexto, su figura aparece asociada a una alternativa política frente al rumbo económico actual, lo que explica su crecimiento sostenido en la consideración pública.

    Milei fuera del podio y en caída

    Del otro lado, el dato más significativo es la caída de Milei, que queda desplazado del podio de dirigentes con mejor imagen. El retroceso no solo es simbólico: refleja un deterioro que distintas encuestas vienen registrando en los últimos meses.

    El desgaste está directamente vinculado al impacto del ajuste económico, la recesión y la falta de mejoras en la vida cotidiana. Estudios recientes muestran que la desaprobación del Gobierno crece mientras se consolida una percepción negativa en amplios sectores de la sociedad.

    Incluso indicadores como el Índice de Confianza en el Gobierno vienen marcando caídas sostenidas, con especial impacto en el conurbano bonaerense y en los sectores jóvenes.

    Un nuevo escenario político

    El corrimiento de Milei del top 3 y el ascenso de Kicillof no son solo una foto del presente: empiezan a delinear un escenario político distinto de cara a lo que viene.

    Mientras el oficialismo enfrenta el desgaste de la gestión y una economía que no logra mejorar las condiciones de vida, la oposición comienza a reordenarse alrededor de figuras con mayor nivel de aceptación.

    En ese marco, la encuesta deja una señal clara: el humor social está cambiando y, con él, también el mapa de poder. La caída de Milei y el crecimiento de Kicillof no son hechos aislados, sino parte de una tendencia que empieza a consolidarse en la opinión pública.

     

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  • Regina adhiere a la restricción de circulación

    A través del Decreto 04/21, la Municipalidad de Villa Regina adhiere a la Resolución del Ministerio de Salud de la provincia de Río Negro que establece restricción en la circulación en horario nocturno. La medida estará en vigencia hasta el 31 de enero e indica, en líneas generales, que se restringe la circulación de personas…

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