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Cuatro días a puro cine con el Festival Regina Audiovisual

A partir de este miércoles 17 y hasta el sábado 20 se desarrollará el primer Festival Regina Audiovisual (FRAV).

En el estacionamiento del anfiteatro Cono Randazzo se desplegará un programa de cuatro días de proyecciones cinematográficas.  

La inauguración será este miércoles a las 21 horas. En el predio se instalará la pantalla inflable del Cine Móvil perteneciente a la Secretaría de Estado de Cultura de la provincia de Río Negro y se podrá asistir en un vehículo o simplemente llevar una reposera para disfrutar del cine al aire libre. La actividad es libre y gratuita.

El festival cuenta con categorías de competencia de cortometrajes a nivel nacional, cortometrajes de la Patagonia y videoclips de la Patagonia. En su programa también se proyectará “Ladrón de Bicicletas” de Vittorio de Sica, un clásico del neorealismo Italiano presentado por el profesor Rodoldo Tonini. Además, contará con la presencia del Director Artístico del Festival Audiovisual Bariloche que traerá una muestra de su material.

El sábado 20 se realizará la premiación.

Se podrá seguir el festival en sus redes Meta, Instagram y Youtube.

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  • Los sueños y las guerras

     

    1. Se acabaron las excusas

    Milei abre las sesiones ordinarias del Congreso “más reformista de la historia”, con la correlación de fuerzas más favorable desde el inicio de su mandato, con la tranquilidad de una serie de muy importantes triunfos parlamentarios que lo proveen del aplomo necesario para la fase de institucionalización de su proyecto de país. Sin embargo, su discurso no lleva la serenidad del ganador, sino el histrionismo nervioso del desesperado. Un show farsesco que nos devuelve al Milei más desatado, vulgar y procaz. ¿Por qué desplegar semejante demostración de impotencia en un momento de estabilización? Porque la secuencia de reformas propuestas implican la institucionalización de la desinstitucionalización, y porque la volatilidad y la inestabilidad son intrínsecas a una política del caos como la que anhelan Trump y Milei para “the Americas”: guerra imperial hacia fuera, disciplinamiento y crueldad hacia dentro. No hay estabilidad en este modelo, ni siquiera en sus momentos de fortaleza, en los que el acelerador se aprieta para enfrentarnos a una nueva dinámica de shock.

    Repasemos. Una maratón de reformas ultra-regresivas para el trabajo, para la vida en la tierra, para las generaciones futuras. Un neofascismo bananero que nos ata al destino de un imperio en crisis. Una guerra global en curso, que ya ha tocado las puertas de nuestra región. Un tiempo de colapso de las mediaciones y de caída de los velos, donde el poder de los ultrarricos se ejerce y se consolida con la explicitud de lo obsceno. Una época violenta que nos está empujando a las decisiones existenciales más elementales, hacia un umbral de supervivencia donde todo puede suceder, donde la política es menos la negociación de las diferencias que la hipérbole permanente del todo o nada. Y donde la defensa de la democracia se ve obligada a jugar un juego ajeno a las reglas de la democracia. Un tiempo en el que sostener nuestras banderas está dejando de ser una cuestión ideológico-política y está pasando a ser una cuestión de estricta supervivencia. La volatilidad y la aceleración están colaborando, por ahora, con los agentes de la destrucción, pero esa misma volatilidad afecta la fragilidad de su avanzada. La aceleración se parece mucho más a la desesperación por aprovechar una oportunidad de saqueo que a la construcción de un nuevo orden. La convulsión dejará un tendal de víctimas, pero también prepara nuevas formas de radicalidad emergentes. Porque este viaje hacia el colapso está siendo, cada vez más, un viaje a la raíz.

    La sociedad está estallada. El sistema político está estallado. El Congreso no existe. El mundo del trabajo está en ruinas. Nuestras categorías para pensar el mundo estallaron y nuestras formas de vida también. Ante el umbral de una nueva etapa del gobierno libertario, se impone una pregunta: ¿y ahora qué? Una pregunta que, en este contexto convulsionado, no parece poder recibir una ordenada programática de respuesta. Ante el estallido de la vida, juntar las esquirlas, y en el poco tiempo que nos queda entre laburo y laburo, armar molotovs de pensamiento como si fuéramos infiltrados en una batalla cultural que sólo nos incluye para excluirnos.

    Basta de indignación, basta de sorpresas. Basta de encuestas fallidas y de pseudo-predicciones baiteras para el 2027. La catástrofe es hoy. Ya fue dicho mil veces, pero no nos hacemos cargo: el futuro ya llegó, y no era lo que imaginábamos. Ahora, a conocer y habitar sus reglas, para destruirlas desde dentro.

    2. Un auto acelara desbocado hacia nosotros

    Durante décadas, la política pudo pensarse —desde el modelo de la teoría de juegos— a partir del llamado “dilema del prisionero”: dos actores enfrentados, incomunicados entre sí, obligados a decidir sin garantías si cooperar o traicionar. Si ambos cooperan, todos ganan un poco. Si ambos traicionan, todos pierden. Y si uno traiciona mientras el otro coopera, uno se salva y el otro paga el costo entero. La política, en ese esquema, todavía era un arte del cálculo: cuánto conviene ceder, cuánto conviene aguantar, cuánta traición es tolerable para que el sistema no estalle.

    Pero ese tablero ya no organiza la escena.

    El conflicto contemporáneo se parece cada vez menos a un problema de cooperación imperfecta y cada vez más al del llamado “juego de la gallina” (nosotrxs diríamos “juego del gallina”, del cobarde): dos autos lanzados de frente, a toda velocidad, y gana el que no frena. El ejemplo pop es la carrera suicida de Rebelde sin causa: no se trata de negociar, ni de optimizar resultados, sino de demostrar quién está dispuesto a llegar más lejos.

    El pasaje del dilema del prisionero al juego del gallina marca un desplazamiento brutal de las reglas de juego, del trazado del mapa político, previo a la distinción entre derecha e izquierda. Con el trasfondo de la catástrofe inminente, pasamos de la política como administración del conflicto a la política como prueba de coraje destructivo, de la cooperación racional a la intimidación existencial. Ya no se condena al traidor, se humilla al que duda o frena. La victoria no consiste en mejorar el resultado común, sino en obligar al otro a renunciar a su propia estrategia, a su propio relato y, finalmente, a su legitimidad. Si antes había un castigo para el oportunista, hoy se le perdona todo al temerario.

    Aquí no hay equilibrio cooperativo posible. Es un juego asimétrico, de suma cero, gobernado por el riesgo puro. El que pierde no sólo pierde: es despojado de toda legitimidad. Y el que gana sólo puede ganar produciendo, en el otro, la convicción de que está loco. Hacer política en este escenario exige, literalmente, volverse loco. O aceptar la derrota antes de empezar. Por eso el perdedor siempre interpreta al ganador como un desquiciado: alguien dispuesto a destruirlo todo con tal de no aflojar. Y esa percepción no es un malentendido, sino la condición misma de la victoria. En el juego de la gallina, parecer racional es una riesgosa desventaja política y existencial.

    ¿Cómo se actúa en este contexto? ¿Debemos asumir la exasperación y apretar nuestro acelerador? ¿Debemos intentar cambiar las reglas de juego? ¿Podremos cambiarlas si, en esta dinámica bélica que se nos impone, sólo atinamos a pegar el volantazo cada vez que se ponen en juego nuestras banderas más elementales?

    Milei maneja un bólido feroz e incontrolado acelerando directo hacia nosotros. La perspectiva adrenalínica de la catástrofe total, de la destrucción total, fascina, intimida y disciplina. El credo de la posdemocracia reza: con la catástrofe se come, se cura y se educa. ¿Quién ganó cuando todos aceptamos que estas reglas son las únicas posibles? Milei maneja el auto y seguramente morirá en él. Él es el doble de riesgo de quienes necesitan convencernos de que esta es la única política posible: la guerra, la intimidación, la “amenaza existencial”, la eliminación del otro. 

    Necesitamos cambiar las reglas de este juego, pero para que lograrlo no coincida con admitir la trampa de la derrota anticipada, vamos a tener que jugárnosla a todo o nada. Una paradójica democracia de guerra (lucha de clases, para decirlo con los clásicos). O también: jugárnosla a todo o nada por la democracia es la única salida a la avanzada belicista del neofascismo que no implique una claudicación anticipada. Recordar que nunca hubo democracia sin afirmación insumisa, pre-democrática, de las reglas de la democracia. Cambiar las reglas implicará primero admitir que hoy la democracia no es el juego que jugamos. El bólido avanza hacia nosotros, no hay tiempo para juntar firmas. Tenemos que acelerar una salida del juego perverso de la aceleración.

    3. La política del todo o nada

    Esta nueva dinámica de la política, que nos tiene entre frenéticos y paralizados, no es sólo política, es también social. Una política catastrofista, del todo o nada, genera una sociedad en donde el todo y la nada se separan cada vez más: de un lado todos los recursos, del otro nada. El acelerador de Milei es un acelerador de la miseria, tanto macro como micro: cada vez es más visible la relación sistémica entre la destrucción del entramado productivo y sus efectos en las economías cotidianas de la gente.

    La crisis económica, maquillada por el gobierno, inunda cada vez más toda conversación. Hoy la sobremesa argentina reemplazó la vieja grieta por la condición de miseria unánime como tema omnipresente. Que cómo llego a fin de mes; que empecé a hacer Uber para completar; que me despidieron del laburo, y encima estaba en negro; que la prepaga canceló su convenio con el médico que me atendía; que me mudo con dos amigos porque no puedo pagar el alquiler; que sólo tengo una suplencia, así que me bajé Rappi; que a mi pareja no le renovaron el contrato; que estoy terminando una carrera universitaria pero ni sueño dedicarme a aquello para lo que me habilita mi título; que estoy sobrecalificado para un laburo al que se presentaron un montón de sobrecalificados; que no paro ni los domingos; y un largo etcétera que muestra que la aceleración no sólo refiere a las reformas que se propone el gobierno, sino también al recrudecimiento de sus efectos.

    Las ganancias se concentran, la gente sobra, y la IA lubrica, acelera y escala el proceso. Si en los noventa el estallido demoró diez años, la política actual parece acelerar también el choque de su propio modelo. “Hacer lo mismo, pero más rápido” incluía, también, al estallido.

    La política de la catástrofe implica una política social de la catástrofe. El gobierno de Milei es una fábrica de producción de miseria, en la que cada vez más gente tendrá menos que perder. Milei nos está transformando a su imagen: el político sin nada que perder, y por lo tanto dispuesto a todo, está produciendo toda una generación sin nada que perder, que va a estar dispuesta a todo. Y cuando haya un ejército de gente sin nada que perder, será difícil que esto no estalle con la misma fuerza explosiva con que la época encumbró la catástrofe programada como única regla posible de lo social.

    4. La caída de los velos

    Vivimos un tiempo de colapso de las mediaciones. La crisis del sistema de representación política no es un fenómeno aislado: es apenas un síntoma de una crisis mucho más vasta que ha deslegitimado toda forma de institucionalidad, toda figura de intermediación, la gramática misma de la vida pública como vida simbólica. La ultraderecha y los algoritmos son signos convergentes de una misma orientación de la época: populismo de plataformas.

    En este tecnopopulismo, donde toda mediación colapsa, la política se reorganiza alrededor de dos rasgos dominantes: la latencia de la guerra como reverso de lo político, y la espectacularización de la crueldad como tecnología de disciplinamiento. Sí, la guerra como verdad de la política y la crueldad como verdad del sujeto, eso parece escupir la época.

    La latencia de la guerra es la emergencia a primer plano de la política del fondo anómico, violento, de su proceder, ahora liberado de los frenos institucionales que lo contenían. El colapso del multilateralismo y la renovación de las aspiraciones imperiales del “destino manifiesto” norteamericano sumado a la “tierra prometida” de Israel en medio oriente son el norte del nuevo caos global.

    La espectacularización de la crueldad se consuma en la estética de la obscenidad de los ultrarricos. Estética de lo explícito que oficia como una auténtica pedagogía global de la crueldad. Los archivos de Jeffrey Epstein llegan como metonimia de época: caída de los velos, visibilidad total, exhibición orgullosa de los privilegios. Revelaciones que no erosionan el poder, sino que consolidan su perversión más oscura.

    Crisis de las mediaciones, que se expresa, por arriba, en la legitimación abierta, “desinhibida”, como se dice, del despojo económico y la represión policial, y, por abajo, en la inorganicidad y la falta de conducción. Y todo ello bajo una gramática que tiende al aflojamiento de toda referencia normativa en un horizonte cada vez más regido por la anomia del contexto bélico, la ausencia de reglas estructural de un conflicto en el que, sin mediación, ya sólo tramita flujos de violencia y de descarga.

    Para el pueblo trabajador, esta dinámica viene implicando dificultades de organización, en un contexto de declive del poder de los sindicatos, y de defección política de los partidos políticos. Ahora bien, que las formas organizativas estén en crisis de ninguna manera significa que las energías del malestar estén contenidas. Todo lo contrario, se percibe una aceleración del malestar y de las energías liberadas por ese malestar.

    Si la volatilidad es el rasgo más destacado de este momento, si las instancias organizativas de la clase trabajadora están deslegitimadas, debemos preguntarnos no sólo cómo organizarnos en este contexto, sino también cómo aprovechar la volatilidad de época a favor de las mayorías.

    Por supuesto que hay que hacer todo para sumar, organizar y acumular poder popular. Pero al mismo tiempo debemos pensar esa dimensión de la acción colectiva, cada vez más amplia, que va más allá de la lógica de la acumulación. Una turba de precarios es más fácil de gobernar, pero también más difícil. Porque cuando ya no haya nada que perder, esto se va a caldear de verdad. Y allí valdrá no sólo la organización, sino también la actuación estratégica de energías inorganizables que son parte legítima del paisaje caótico de la vida popular contemporánea.

    El estallido vendrá de manera más sorpresiva que en otros tiempos, porque la acumulación de estos tiempos no es primeramente de estructuras, sino acumulación afectiva, física, sensible y nerviosa. Ese acumulado inorgánico de malestar debe ser reconocido en toda su legitimidad.

    Si los “ingenieros del caos” gobiernan, debemos preguntarnos qué fuerzas movilizan a las víctimas del caos. Lo nuevo emergerá menos como respuesta a la pregunta por cómo restaurar el orden que de la disputa por las energías liberadas en este desborde. El problema es qué organización de la resistencia puede hacerse cargo de este caos sin sucumbir a él, pero también sin excluirlo de su esquema de pensamiento y acción.

    5. Desbordar a Milei

    Ya ha sido dicho de muchas maneras: lo que sea que le gane a Milei va a ser algo que desborde a Milei, no que lo contenga, algo post-Milei, no pre-Milei, un futuro más tentador que la seducción de la catástrofe, y no el retorno a un pasado defensivo, que ya no moviliza ningún deseo y ninguna verdad histórica.

    No, no estoy hablando en contra del peronismo, sino justo al revés, a su favor. Lo único que puede desbordar a Milei es un peronismo que sepa renovar la fuerza plástica y polimorfa que lo definió en los grandes umbrales de transformación y convulsión de nuestra historia.

    El peronismo siempre supo moverse en contextos de crisis de la representación, y supo convertir el adelgazamiento de las mediaciones en formas de populismo que, justamente, desde los bordes de la democracia, restituyeran el poder de las clases trabajadoras y postergadas como único fundamento posible de un orden democrático.

    No parece que las versiones actuales del peronismo estén interesadas en activar esa potencia. Ni el kirchnerismo melancólico-defensivo, ni el morenismo doctrinario-trumpista, ni la esperanza blanca de fantasmas estilo Pichetto representan al peronismo mostri que necesitamos. Pero que no nos confundan: el peronismo siempre es mucho más que sus versiones realmente existentes.

    En una época de gobierno a través del caos la resistencia vendrá más en forma de movimientos que de partidos, de estallidos esporádicos que de acumulación progresiva, de energías desatadas que de organización. Organizar el malestar significará dar forma orgánica a lo que carece de forma, pero también detectar esas fuerzas inorgánicas que se oponen a la concentración de la riqueza y el poder, legitimar esas fuerzas antifascistas que, en su deformidad, afirman una actualidad y legitimidad de época.El peronismo es el nombre argentino para ese difícil metabolismo colectivo, siempre inestable, en el que lo inorgánico y lo orgánico negocian sus roles en favor de los destinos populares. La memoria histórica, política y militante de un movimiento que supo hacer de las oscilaciones entre organización y desborde una forma de populismo democrático, es la fuente de aquello que podrá no contener sino desbordar a Milei. No se trata de volver a las formas del pasado, sino de reconectar con las fuerzas vivas del porvenir.

    La entrada Los sueños y las guerras se publicó primero en Revista Anfibia.

     

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  • «El peronismo corre el riesgo de transformarse en la Coalición Cívica»

     

    Carolina Moisés se convirtió esta semana en la vicepresidenta primera del Senado, después de separarse del peronismo que lidera José Mayans. Pese a las acusaciones por haber acordado con Patricia Bullrich su designación, reivindica su arrojo por ocupar el espacio vacío que había dejado el formoseño por una puja reglamentaria.

    La senadora jujeña fue objeto de críticas del kirchnerismo desde los inicios del gobierno de Javier Milei por haber votado a favor del RIGI en la Ley Bases y mantuvo una encarnizada pelea con La Cámpora por la conducción del PJ en su provincia.

    Moises no se deja correr por el fantasma de la «ruptura». «No podemos seguir mintiendo con la unidad. ‘Hagamos la unidad ficticia, porque sí, todo amontonado porque si no está unido y amontonado, sos un traidor’. Tenés que salir de ahí», asegura y agrega: «si se rompe algo no hay problema, el peronismo ya está roto».

    Su pelea es contra la hegemonía del peronismo porteño y el del conurbano, que ubica determinante en Cristina: «Le vendieron una campaña de victimización por la cual cobraron varios con este ‘Cristina libre’ y después no funcionó», dice.

    -Acabás de salir del interbloque peronista y llegaste a la vicepresidencia primera del Senado. ¿Qué significa eso para lo que pretendes expresar dentro del peronismo?

    -Dentro del Senado, lo que buscamos es generar un espacio institucional que ocupe los lugares de poder que les corresponden a las minorías para representar los intereses de los argentinos y argentinas a través de propuestas que reflejen alternativas ante la agenda que impone el Gobierno nacional y, sobre todo, teniendo como prioridad la defensa de los intereses del interior, de las provincias del norte grande. Desde lo político, lo que espero es que el peronismo empiece un proceso de renovación, de reconciliación con la sociedad y de reconstrucción de su representatividad y sus liderazgos.

    A Cristina le vendieron una campaña de victimización, por la cual cobraron varios, con este ‘Cristina libre’ y después no funcionó.

    -¿Desde esta vicepresidencia vas a poder expresarlo, para poder acumular en esa dirección?

    -Sé que el lugar de la vicepresidencia provisional del Senado puede ser un rol formal, que se suma a ordenar las sesiones, o un rol altamente político que pueda representar un peronismo diferente. Quisiera que ese sea el objetivo. Me ha sorprendido la visibilidad pública y mediática que ha tenido esta decisión. Las sesiones preparatorias suelen ser muy formales, cortas, sin mayores sorpresas. El lugar le corresponde, por cultura institucional, a la primera minoría y la primera minoría es el peronismo. Es la primera minoría en el resultado electoral del 2023. Es la primera minoría en el resultado electoral del 2025. Es la primera minoría en cada una de ambas cámaras. Pero también hay muchos peronismos.

    -En el otro bloque peronista dijeron que querían proponer a Lucía Corpacci.

    -Esto sí lo quiero aclarar: en el Senado de la Nación, el interbloque Populares, antes interbloque Unión por la Patria, había decidido no ocupar ningún lugar en las comisiones y esto lo acredita que hasta el día de hoy se han conformado ocho comisiones y el interbloque no ha presentado ninguna integración y tampoco propuso a nadie para ese lugar a la vicepresidencia. Yo el martes dije ‘ante un espacio vacío que le corresponde al peronismo, pues perfectamente lo puedo ocupar en representación de un peronismo, que no es díscolo, como dijeron algunos en algunos diarios. Tampoco es un peronismo con peluca, tampoco es un peronismo traidor, es un peronismo que quiere recuperar la competitividad, que quiere volver a ganar, que quiere ser protagonista en el debate y que quiere tener la fuerza que históricamente tuvo el peronismo cuando gobernó y cuando fue oposición.

    Entonces, me opongo totalmente a la estrategia parlamentaria que se planteó por el interbloque. Y no lo digo ahora, digamos, esto fue un proceso. Convicción Federal se crea en marzo del 2025, justamente porque no estábamos de acuerdo con la estrategia parlamentaria, con esta ausencia permanente en el debate, con la falta de propuestas superadoras, con mirar siempre para atrás en el espejo retrovisor.

    Yo el martes dije ‘ante un espacio vacío que le corresponde al peronismo, pues perfectamente lo puedo ocupar en representación de un peronismo, que no es díscolo, como dijeron algunos en algunos diarios. Tampoco es un peronismo con peluca, tampoco es un peronismo traidor, es un peronismo que quiere recuperar la competitividad, que quiere volver a ganar.

    Estuvimos un año con proyectos muy claros, como por ejemplo el de redistribución del impuesto a los combustibles. Nunca se operó ni se trabajó ese proyecto. Propusimos un proyecto de distribución de los ATN que incluso todos los gobernadores del país y el jefe de la Ciudad de Buenos Aires tomaron, se lo apropiaron y lo plantearon como una decisión política de ellos. Ni aún en esa instancia el interbloque agarró esto para instalarnos en la agenda parlamentaria, teniendo la oportunidad de tener el aval de todos los gobernadores que todos tienen presencia acá.

    Y la última fue cuando terminó el plenario exprés de tres días que había convocado Patricia Bullrich para tratar la reforma laboral en diciembre. Nosotros nos reunimos con la CGT y todo el interbloque. Habíamos coincidido en una estrategia para rechazar la reforma laboral. Participamos de los plenarios. Cuando viene la CGT, la noche que Bullrich termina diciendo ‘los escuchamos, pero mañana vamos a firmar el dictamen’, esa noche la CGT se entera que el bloque no podía firmar un dictamen porque había decidido no integrar las comisiones. O sea, dejarnos en una posición de debilidad con un tema tan importante que era defender a los trabajadores y trabajadoras ante una embestida del gobierno con un tratamiento exprés, con todos los laburantes preocupados y la CGT activa poniendo todo en riesgo.

    -Los que critican tu ascenso dentro del Senado en un cargo que, a mi criterio, es -síntoma de los problemas del peronismo en el Senado dicen que vos diste el portazo en el bloque mientras se estaba tejiendo o preparando justamente la trama de tu asunción eventual como vicepresidenta. O sea, cargan a la cuenta de tu portazo que coronaste como vicepresidenta en acuerdo con Bullrich. ¿Qué respondés a esa crítica?

    -Primero, yo no traicioné a nadie, o sea, yo no me fui con Milei, no soy libertaria, no tengo peluca. De hecho, hasta el color violeta no me encanta. Simplifican la conducción partidaria y del bloque. Las razones por las cuales nosotros tomamos esta decisión. ¿Por qué? Porque no pueden justificar que esto termina siendo el síntoma, como bien vos decís, de un proceso de deterioro, de una forma sectaria, de conducir, de una lógica de amigo-enemigo de forma permanente, donde no podés hablar con nadie más porque automáticamente te tildan de traidor, ni siquiera para consensuar una ley, o para ordenar una votación, o para saber qué votan los otros. Nosotros fuimos 33 durante dos años, necesitamos ser 37 y nunca fuimos capaces de lograr convencer a cuatro. ¿De quién es la culpa? Del que no quiere convencer. Yo siempre dije: ‘¿Para qué te sirven 33 si nunca se da 37 y nunca vas a llegar a 37?’.

    Que yo sea vicepresidenta hoy del Senado es solamente fruto de todos los errores del interbloque, de la conducción del interbloque, porque respeto y admiro a todos los integrantes del interbloque. Lo que yo cuestiono es la estrategia parlamentaria de la conducción respecto a nuestra ruptura.

    -Lo que para tus adversarios o excompañeros de bloque es una traición, a tu criterio es fruto de errores o falta de conducción en el bloque o en el peronismo en general. Pero la salida del bloque se da en el momento en que el oficialismo está buscando aislar al kirchnerismo, o despojarlo. ¿Tu salida también termina siendo funcional a lo que busca el oficialismo?

    -El oficialismo tiene la obligación de construir el poder y construir el número de parlamentarios. Cuando el kirchnerismo gobernó, fue un fracaso. Tenía mucho más número. Empezaba de un peso mucho mayor y dejaron 300 vacantes en la Justicia porque no supieron. Siempre usan la simplificación para justificar sus propios errores y la acusación permanente, porque lamentablemente el peronismo, o sea el Partido Justicialista, para decirlo correctamente, termina así. Dentro de una lógica amigo-enemigo, también termina en una lógica obediencia de vida o traición. Yo no entiendo la lógica de obsecuencia, obediencia debida o traición. En el medio está Milei, en el medio perdimos contra Milei y yo, en este caso, no formo parte de los 44 aliados de Bullrich. Vamos a seguir siendo opositores a Milei. Tenemos nuestra propia capacidad, experiencia parlamentaria y vamos a ocupar las comisiones, vamos a presentar nuestros proyectos y vamos a votar ley por ley lo que consideremos mejor para la Argentina, sin dejar de ser oposición.

    -En esta vocación que vos expresás junto a otros legisladores peronistas de defender los intereses de las provincias, ¿cómo se puede construir oposición sin quedar eclipsados por el poder de un gobierno tan avasallante?

    Usando criterio político y buscando un equilibrio siempre, digamos, entre lo dogmático que te paraliza, que te deja los lugares vacíos.

    -Si no votás con la mayoría de los peronistas y coincidís en alguna votación con el oficialismo, ¿eso no desdibuja tu perfil opositor?

    -Yo voté la Ley de Glaciares porque es un tema estratégico para Jujuy. En Jujuy, tenemos ocho hectáreas de glaciar, nada más, no tenemos ningún glaciar, tenemos ocho hectáreas de periglaciar y, por cómo está redactada la ley, la Puna se congela y se descongela. Entonces cualquier punta de un cerro de la Puna que se congele seis días al año pasa a ser periglaciar. Por un lado, tuve que votar una propuesta del gobierno modificada por los cambios que se le hicieron y se adaptaron, que tiene que ver directamente con una facultad constitucional de que los recursos naturales son de las provincias. 

    Estamos hartos que desde Buenos Aires, desde lo político-partidario, tres porteños, cuatro o cinco o el espíritu AMBA, terminen definiendo lo que le pasa al resto del país.

    Y lo voy a decir: esta ley de Glaciares se escribió hace 15 años, la escribieron tres porteños y yo estuve en aquella cámara cuando Bonasso promovió la Ley de Bosques, otro porteño. Discutí con Bonasso, que también fue ideólogo de esta ley. Primero porque Bonasso no salía de la General Paz, no tenía la menor idea de lo que significan las economías regionales. Pero este señor dijo ‘a partir de mañana acá no se tala más un árbol del bosque nativo. ¿Había que cuidarlo? Sí. ¿Había que armar una ley de presupuestos mínimos? Sí. ¿Había que hacer un ordenamiento territorial? Sí. Ahora, ¿que me diga un porteño a mí cómo son y qué tengo que hacer con los bosques nativos de Jujuy? Ahí está la falta de criterio y esta narrativa en la que lamentablemente hemos terminado enredados ahora, con la Ley de Glaciares.

    En mi propio bloque, le dije: ‘Señor Bonasso, ¿qué hacemos con la producción tabacalera? Las estufas se alimentan de leña, ¿dejamos de producir tabaco? ¿Qué hacen las algodoneras? ¿Qué hacen los yerbateros? Porque básicamente el insumo para la producción era a través de eso. Estamos hartos que desde Buenos Aires, desde lo político-partidario, tres porteños, cuatro o cinco o el espíritu AMBA, terminen definiendo lo que le pasa al resto del país.

    -¿Querés ser gobernadora de tu provincia?

    -No te voy a negar que es un sueño que a veces toma vida con más intensidad y otras veces lo guardamos de sueño para otro momento.

    -¿Cuándo toma vida con más intensidad?

    -En algún momento pensé que podíamos reconstruir este peronismo ganador del que yo hablo a nivel nacional. Y si nosotros tenemos que ser una generación bisagra para que se produzca la renovación, para que se renueve nuestra doctrina, para que en el peronismo vuelva a renacer esa llama de construcción de poder y de consensos, ojalá pudiéramos abrir la puerta para que nuevas generaciones entren a dinamizar el pensamiento, para que logremos reconciliarnos con la sociedad. Porque la verdad es que el peronismo tiene un problema: habla un lenguaje que la gente no entiende, que ha quedado totalmente desactualizado. Entonces digo ojalá seamos nosotros la bisagra que veamos aparecer a quienes van a ser presidentes, gobernadores, intendentes de un peronismo renovado, fuerte y que realmente comprenda, sintetice y abrace a la sociedad argentina con todos sus matices.

    -¿Y en el peronismo jujeño?

    -En Jujuy quise lo mismo, quiero lo mismo, pero las condiciones estructurales no se dan porque, a pesar de que hay un gobierno radical totalmente agotado, fracasado y en el que la gente ya no confía, el peronismo sigue desmembrado y sectario. Tuve una batalla campal por el Partido Justicialista. Lo que yo quería en diciembre del 2024 era conducir al PJ de Jujuy para capitalizar mi rol opositor al gobierno. Lamentablemente no tuve la oportunidad de hacer eso y, en las provincias, algunas piezas del tablero las podés acomodar y podés pensar en que es posible ganar esa gobernación y una de esas piezas del tablero que se tenía que acomodar en tiempo y forma era el partido, para retomar la conducción y legitimar los liderazgos. Con esta disputa que tuve con la chica de La Cámpora (NdR: se refiere a la exdiputada Leila Chaher), le propuse a Cristina (Kirchner) hasta una presidencia rotativa pero fracasó todo…

    -¿Vos llegaste a negociar con Cristina?

    -Hablé con Cristina dos veces, siendo presidenta ya del partido.

    -¿No hubo un momento donde ella aceptó que la presidencia fuera rotativa entre vos y Leila Chaher?

    -Hubo dos instancias. Por eso yo digo que echarle toda la culpa a Cristina sería bastante injusto porque, en realidad, quien tiene la culpa es La Cámpora, Máximo Kirchner y todo su entorno, digamos, que lamentablemente producen que Cristina comete errores.

    -Pero, insisto, entonces…

    -Sí, yo me junté en diciembre. Es más, ella al día siguiente se iba ya al Calafate. O sea, me junté en diciembre, les llevé un trabajo que hicimos con una consultora muy importante a nivel nacional, de una encuesta presencial, donde hicimos un cualitativo y cuantitativo con un diagnóstico de Jujuy, no solamente de lo político, imagen y demás, sino de la competitividad del peronismo, de cómo calzaba eso proyectado al 27, analizando también cuáles eran los temas importantes para Jujuy. 

    Porque como yo nunca había hablado con ella desde que había votado el RIGI, me acuerdo que parte de la de la conversación que tuvimos fue para explicarle porque yo había votado el RIGI, porque el 62% de los jujeños cree en la minería como un desarrollo estratégico y otro tanto dice que es una de las pocas formas para generar trabajo genuino con sueldos de calidad. 

    Entonces yo fui y le dije: ‘Mirá, Cristina, nos peleamos por el RIGI pero te quiero mostrar que yo lo voté porque en Jujuy estaban de acuerdo con esto’. Debo reconocer que me dio un montón de tiempo, me preguntó muchas cosas de Jujuy, de la gente, de los problemas del gobierno radical, del colapso de Gerardo Morales, de la reforma constitucional. Hablamos un montón. Y finalmente le dije: ‘Mirá, yo te traigo una propuesta para resolver lo del partido. Integremos las dos listas proporcionalmente 50 y 50 o 30, 30 y 30, si queremos convocar a la pata peronista de la vieja guardia, y te propongo que hagamos una presidencia rotativa’. 

    Yo fui y le dije: ‘Mirá, Cristina, nos peleamos por el RIGI pero te quiero mostrar que yo lo voté porque en Jujuy estaban de acuerdo con esto’. Debo reconocer que me dio un montón de tiempo, me preguntó muchas cosas de Jujuy, de la gente, de los problemas del gobierno radical, del colapso de Gerardo Morales, de la reforma constitucional. Hablamos un montón.

    Es más, ella me preguntó por qué quería empezar yo, si quería ser gobernadora de Jujuy el 27, en vez de darle el inicio a la chica de La Cámpora. Entonces le dije que en realidad, para que exista un ‘27, tiene que haber un ‘25 y, para ganar el ’25, tenemos que empezar ya… en diciembre del ‘24. ¿Por qué? Porque yo tengo que cristalizar ese rol opositor, porque tengo que convocar a todos los demás sectores, porque tenemos que construir una propuesta para los jujeños y jujeñas, que en la intermedia no nos daba tanta densidad, pero sí el tema de los liderazgos, las intendencias y demás. Tenemos que armar una estrategia electoral para ganar la elección que seguro la adelantan. Y después tenemos que ir a octubre para que tu chica Leyla, sea la diputada nacional, que era lo que ella pedía. Te garantizo eso. Me dijo: ‘yo me voy a Calafate, lo voy a pensar, lo voy a consultar’. Le dejé el trabajo, se lo llevó. Cuando llegó febrero, la decisión estaba tomada claramente.

    -¿Cuando se jodió el peronismo de Jujuy?

    -No… está jodido… Ayer le contaba a mi equipo de trabajo que la elección del peronismo la pierde en el 2013, ya la intermedia del 2013, siendo gobernador Eduardo Fellner.

    -Pero para que pierda justamente Fellner en 2013. ¿Qué pasó? Por ejemplo, durante el kirchnerismo el Gobierno nacional volcaba recursos a través de la Tupac Amaru para construir socialmente en Jujuy, digamos, y no a través del PJ, que había empezado…

    -No, no, no es tan así. Digamos, para empezar, con sinceridad, quiero mirar la semana que viene. Y el desafío ahora es reconstruir el peronismo a nivel nacional y usar toda aquella experiencia y volcarla hoy a la crisis de identidad que tiene el justicialismo, los peronismos en todas sus versiones y aportar a esta ruptura. No podemos seguir mintiendo con la unidad. ‘Hagamos la unidad ficticia, porque sí, todo amontonado y porque, si no está unido y amontonado, sos un traidor’. Tenés que salir de ahí. Si para eso sirve que yo sea la vicepresidenta del Senado, si se rompe algo no hay problema. Si se rompe el peronismo… ya está roto. Estaba roto en el 2021. No me vas a llevar al 2003, a Jujuy, el pasado. No podemos seguir mirando por el pasado porque parte de lo que yo cuestiono de la conducción nacional del Partido Justicialista es que todo el tiempo dice que fuimos, entregamos las computadoras, apoyamos tal cosa… bueno, y sí, lo hiciste, se acabó. La sociedad cambió, los chicos de 20 años de hoy no se acuerdan lo que hiciste hace 10 años porque hace 10 años tenían 10 años. ¿A quién le vamos a hablar? ¿A los de 20? ¿A los de 30? ¿Los de 40? A esa generación hay que hablarle. Para hablar de esa generación, tenemos que aprender de nuevo el lenguaje. Para aprender un nuevo lenguaje tengo que abrir la cabeza, el corazón, la inteligencia.

    -¿Y cómo se pone en marcha eso?

    -Nosotros ya pasamos por esta etapa que está viviendo el peronismo nacional. Entonces me di cuenta que hay una oportunidad, es decir, todo lo que nosotros ya pasamos en Jujuy capaz que le sirve a este peronismo, que hoy necesita que se rompan cosas. Como decía Perón, para una tortilla hay que romper un montón de huevos. No hay que tenerle miedo a romper cosas. Porque la única manera de que reconstruyamos esto es siendo honestos en todas nuestras posiciones.

    -¿Con qué otros dirigentes te ves construyendo esa alternativa del peronismo?

    -Hay un montón.

    -¿No querés nombrar a ninguno?

    -Un montón. Confío en muchos compañeros y compañeras que hoy tienen el poder para hacer lo que yo hice. Y saben que quisieran hacerlo. Pero, bueno, hay circunstancias políticas, personales, de aspiraciones, que los obligan un poco a tener, otros tiempos, a tener otras prioridades.

     No hay que tenerle miedo a romper cosas. Porque la única manera de que reconstruyamos esto es siendo honestos en todas nuestras posiciones.

    -¿Creés que, como el peronismo habla una lengua que no hablan los pibes de 20 o no habla la sociedad en general, corre el riesgo de quedarse chiquito como la UCR?

    -Sí, corre el riesgo. Es más, te diría… ¿como en la UCR? Corremos el riesgo transformarnos en la Coalición Cívica, que no tiene ni un gobernador, ni un intendente. O sea, a ese nivel mido el riesgo en el peronismo. Por eso también me animo a hacer esto. O sea, me tengo que aguantar que me digan traidora dos o tres p cinco días más, o capaz que dos semanas más. No importa, digamos, porque a mí los peronistas me conocen, o sea, el peronismo nacional en todas sus vertientes. El riesgo es enorme porque estamos en nuestro mínimo histórico. Voy a los títulos: «el peronismo, en su mínimo histórico en el Senado», «el peronismo perdió y no tiene ningún cargo en la conducción de la Autoridad de Cámara». No, no, no, si hay una peronista ocupando el lugar del peronismo.

    -¿Qué pensás de Victoria Villarruel?

    -La verdad que es una mujer muy inteligente. Hay muchas mujeres inteligentes ahora en el Senado…

    -Siempre hubo…

    -Sí, siempre hubo, pero ahora es como que hay perfiles altos, además de mujer, de inteligencia… Lleva ahí una tarea bastante difícil. Sobrevivir a la interna del gobierno nacional es tremendo, sobre todo cuando parte de la interna la tenés acá, conduciendo el bloque, un bloque donde tiene una representatividad de varios sectores de la interna de Milei, de su mesa política, teniendo que ir a corroborar en una mesa política cada una de las decisiones que se toman en cualquier ámbito, porque tienen que consensuar. También te digo que podría haber tomado nota el peronismo. Si nosotros, con el Frente de Todos, mientras éramos gobierno, armábamos una mesa así, capaz que no nos hubiera ido tan mal. Ellos son muy inteligentes en ese tema de armar una dinámica y sobrellevar, digamos, su propia interna. A mí llevame a un debate del peronismo que te hable de una reforma laboral competitiva, que realmente piense en la inteligencia artificial, en el impacto de la tecnología, en las comunicaciones y demás. Si el peronismo no tiene una definición de cuál es la propuesta que tiene en uno de los temas que más le preocupan a la gente y encima en uno de los puntos débiles del gobierno de Milei…

    -¿Por qué es un punto débil?

    -Porque el problema que va a tener Milei es la crisis de empleo, que es lo que quiere tapar con esta reforma laboral, inventando que va a generar trabajo o que va a mejorar el existente. Ya lo dije en mi discurso: ni va a mejorar el trabajo ni va a mejorar las condiciones laborales, y lo único que hace es deteriorar todo el ámbito del trabajo formal en blanco para igualarlo con todo el ámbito del trabajo informal y en negro y llevar a toda esa masa laburante para abajo en el consumo, en la calidad de vida, en infraestructura, en el acceso a los servicios y en la posibilidad de desarrollarse a través de la educación. Ahora, ¿eso significa que el peronismo no pueda tener una propuesta alternativa, cuando el tema del trabajo es uno de los puntos neurálgicos que ellos atacan, atacaron y lamentablemente lograron aprobar con esta reforma laboral, en vez de nosotros tener una posición de debate ante la sociedad, con una estrategia parlamentaria y política que sea viable?

    -¿Puede un gobernador, en este contexto de asfixia financiera, ser un candidato competitivo a presidente en el 27?

    -Sí, porque en realidad, si bien están asfixiados y bastante complicadas todas las capacidades financieras de las provincias, eso no quita que haya representatividad, que puedan crecer y que puedan reflejar liderazgos que formen parte de este debate. No hay una cosa por la otra, me parece.

    -¿Para vos tiene chances el peronismo?

    -Tiene chances, si empieza a hacer los deberes. Ahora, como le dije a Cristina, acá en Jujuy había chances para el 27 si empezábamos a hacer los deberes desde diciembre del ‘24. O sea, en tres años de laburo, todavía estamos a tiempo. Todavía estamos a tiempo de no convertirnos en la izquierda declarativa, chistosa y obstruccionista. La verdad es que rompí el algoritmo. Me atacaron los kirchneristas, me atacó La Cámpora, me atacó la izquierda, me atacaron los libertarios, me atacaron todos en la última semana.

    -¿Qué lugar tiene para vos Cristina en ese peronismo que se puede llegar a reconstruir?

    -Debería encontrar el lugar correcto porque todos la respetamos, todos formamos parte de su gobierno. Todos reconocimos la brillantez de su estrategia para armar el Frente de Todos. Pero un poco la crisis empezó después con la imposibilidad de construir consensos y equilibrar el poder, ya dentro de nuestro propio gobierno. Cuando ella decidió ser la presidenta del partido, nadie lo objetó. Sí, muchos pensamos que tenía que haber una competencia. Cristina es presidenta del partido porque bajan a Quintela. 

    Cristina debería haber convocado como presidenta del partido a todos los gobernadores y ese partido debería haberse abierto y debería haber generado todos los espacios de construcción colectiva y de debate. Y si querés, un piso para La Cámpora, un piso para el peronismo del interior, el quincho para la juventud, el fondo del garaje para los chicos que quieren hacer redes sociales. Cantidad de cosas podés hacer si querés construir representatividad y poder.

    Si existió una lista de Quintela es porque en el peronismo había una necesidad de cuestionar su conducción, de superarla y de ganar o de perder, pero mínimamente tener la posibilidad competir. Si no quisieran, nunca hubiera tenido un candidato en esa lista y tenía candidatos de todo el país. ¿Qué representaban? ¿Esa dicotomía del antikirchnerismo? No, no, no, representaban un peronismo que quería ser respetado, que quería ser escuchado y que quería renovarse. Después se termina bajando en la Justicia esa lista. Bueno, quizá fue el segundo error, pero ponele, se baja la lista. Sentate a conversar y armá una lista de unidad. Respetá que existe otro peronismo que quiere participar y que quiere ocupar la conducción partidaria. Nadie hubiera cuestionado a Cristina si hubiera hecho eso, hubiera convocado a Quintela, a los gobernadores o uno por provincia. Elegí al que quieras, pero elegí al que gana. No elegís al que pierda.

    -Pero sigue tallando.

    -Creo que parte del problema de Cristina es que es una mamá y tuvo un gran problema de decir ‘o me gana la mamá o me gana la conductora’ y lamentablemente el hijo ganó la partida y el peronismo se transformó en una cosa sectaria. Aún cuando a ella la meten presa, todos estuvimos ahí, con diferencias. Todos, todos, todos estuvimos ahí defendiéndola, porque realmente el lawfer es una barbaridad. Ante esa realidad, ella debería haber convocado como presidenta del partido a todos los gobernadores y ese partido debería haberse abierto y debería haber generado todos los espacios de construcción colectiva y de debate. Y si querés, un piso para La Cámpora, un piso para el peronismo del interior, el quincho para la juventud, el fondo del garaje para los chicos que quieren hacer redes sociales. Cantidad de cosas podés hacer si querés construir representatividad y poder. Y lamentablemente eligió encerrarse. Le vendieron una campaña de victimización por la cual le cobraron varios con este «Cristina libre» y después no funcionó. Todos quisiéramos que Cristina esté libre pero no depende de nosotros, lo que depende de nosotros es construir poder para que el peronismo vuelva a representar a las mayorías, para que podamos ocupar estas bancas, para que la gente pueda confiar en nosotros, para sostener un gobierno que le permita a la Argentina vivir mejor.

     

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    🔽Mercados en picada: el impacto de los nuevos aranceles de EE.UU.

    Este miércoles, los mercados internacionales comenzaron a experimentar los impactos de los nuevos aranceles impuestos por el presidente de EE.UU., Donald Trump. Los futuros del Dow Jones cayeron un 2,7%, los del S&P 500 un 3,9% y los del NASDAQ 100 un 4,7%. Las grandes empresas tecnológicas también se vieron afectadas. Apple, que obtiene gran…

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  • Irán dice que atacó al principal portaaviones de EEUU y lo dejó fuera de servicio

     

    Irán afirma haber dañado al histórico portaaviones Abraham Lincoln a punto tal de forzarlo a retirarse del Estrecho de Ormuz.  

    El general Abolfazl Shekarchi, portavoz principal del Ejército iraní, dijo durante una intervención que «el mayor buque de guerra de Estados Unidos, que sembraba el terror con su nombre y saqueaba los recursos musulmanes, fue puesto fuera de servicio por el poderío de Irán y se vio obligado a huir tras una derrota histórica, derrota que pasó a la historia».

    El portaaviones estaba ubicado en el mar de Arabia y, según Shekarchi, el buque estadounidense quedó inutilizado y debió cambiar su posición como resultado directo de los ataques lanzados en los últimos días.

    Sin embargo, el Comando Central de Estados Unidos (Centcom) rechazó completamente la esta versión iraní y aseguraron que el ‘USS Abraham Lincoln’ permanece operativo y que todos los ataques contra el portaaviones han sido «repelidos con éxito». 

    Irán lanzó un misil balístico a Israel y dijo que «perseguirá a Netanyahu sin descanso»

    A través de un comunicado difundido en redes sociales, el Centcom calificó las informaciones procedentes de Teherán como falsas y manifestó: «Las fuerzas de seguridad iraníes no solo difunden mentiras recicladas, sino que las contradicen con más mentiras».

    El Ejército estadounidense insistió en que el Grupo de Ataque del portaaviones sigue en capacidad de operar y mantiene el dominio del espacio aéreo iraní desde el mar.

    El mayor buque de guerra de Estados Unidos, que sembraba el terror con su nombre y saqueaba los recursos musulmanes, fue puesto fuera de servicio por el poderío de Irán y se vio obligado a huir tras una derrota histórica, derrota que pasó a la historia

    En caso que la versión iraní sea cierta, estaríamos frente a un éxito militar contundente que se suma a la caída de los aviones cisternas y los constantes ataques a las bases militares de Estados Unidos en el Golfo Pérsico generadas por la efectividad de los drones y la capacidad para esquiar el sistema antimisiles.

    Donald Trump.

    Este domingo, la Guardia Revolucionaria iraní (IRGC) anunció el uso del misil balístico de combustible sólido «Sejil» en el marco de nuevos ataques contra objetivos militares en Israel.

    Según un comunicado difundido por la agencia Mehr, el «Sejil» fue usado por primera vez y cuenta con un alcance de hasta 2.000 kilómetros, unos 20 metros de largo, 23 toneladas de peso y ojivas de entre 500 y 1.000 kilos. 

    Las fuerzas de seguridad iraníes no solo difunden mentiras recicladas, sino que las contradicen con más mentiras

    A su vez, permite lanzamientos rápidos desde plataformas móviles y ya lanzado junto a misiles ‘Khorramshahr’ (ojivas de 2 toneladas), ‘Kheibar Shekan’, ‘Qadr’ y ‘Emad’ contra centros de gestión aérea, industrias militares y concentraciones de tropas israelíes.

    Trump bombardeó la mega planta petrolera de Irán y agrava la crisis mundial

    Los misiles Sejil son un arma desarrollada en su totalidad por Irán dentro de su Organización de Industrias Aeroespaciales. Puede ser maniobrado dentro y fuera de la atmósfera, lo que hace más difícil que sean interceptados. 

    Estados Unidos viene de atacar la isla de Kharg, atacando la terminal petrolera más importante de Irán en un ataque que Teherán advirtió como una línea roja.

    Kharg está ubicada a unos 24 kilómetros de la costa iraní, en el Golfo Pérsico y es el eje de la economía iraní. Por allí transitan el el 90% de las exportaciones petroleras del país y lo que busca Estados Unidos con este ataque es asfixiar la economía del país persa y afectar a las Fuerzas Armadas que están llevando a cabo una resistencia que sorprendió a los propios norteamericanos. 

     

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