La Municipalidad de Villa Regina adhiere a la Resolución N° 4005 del Ministerio de Salud de Río Negro, por lo cual desde hoy lunes y hasta el domingo 13 de junio se prorrogan las medidas que se habían dispuesto para la semana pasada:
*Circulación: Restricción de circulación entre las 20:00 horas y las 06:00 horas, quedando exceptuados:
a) Las personas incluidas en el Artículo 20º del Decreto Nacional Nº 78/21
b) Los trabajadores de farmacias y estaciones de servicio para el expendio de combustibles.
c) Las personas que estén asistiendo o regresando a sus hogares procedentes de locales gastronómicos, con comprobante de reserva o consumición, siempre que se encuentren dentro del lapso temporal estipulado.
*Actividades suspendidas:
a) Las reuniones sociales en domicilios particulares, salvo para la asistencia de personas que requieran especiales cuidados.
b) Las reuniones sociales en espacios públicos al aire libre de más de cinco personas.
c) La realización de eventos culturales, sociales, recreativos y religiosos, tanto en lugares cerrados como al aire libre.
d) La actividad de clubes deportivos y cualquier otra actividad deportiva de carácter grupal o que implique aglomeración de personas, tanto en espacios cerrados como al aire libre.
e) Las actividades de casinos, bingos y discotecas.
f) La realización actos públicos, protocolares, aniversarios y fiestas populares que puedan implicar afluencia de público.
g) La realización de eventos, encuentros y competencias deportivas, profesionales o amateurs, en espacios públicos o privados, sean éstos cerrados o al aire libre. Queda autorizada la realización de las competencias oficiales “Torneo Federal A” de fútbol y “Liga Argentina de Básquet”, de acuerdo a los protocolos aprobados por las autoridades sanitarias nacionales y/o provinciales, sin asistencia de público.
h) La actividad de cines, teatros, museos, bibliotecas, centros culturales y establecimientos afines.
*Habilitaciones especiales:
a) Los locales gastronómicos (restaurantes, bares, etc.) podrán funcionar hasta las 23:00 horas, con un máximo del 30 % del aforo en relación con la capacidad máxima habilitada. Los propietarios, empleados y aquellos clientes que se encontraren en esos establecimientos a la hora de cierre dispuesta, dispondrán de hasta 60 minutos adicionales para retirarse de los mismos y llegar a sus domicilios de residencia dentro de ese lapso, debiendo acreditar tal circunstancia mediante comprobante de consumo o similar. En todos los casos deberá priorizarse la utilización de espacios al aire libre, instando en este sentido a las autoridades municipales a facilitar la utilización de espacios públicos al aire libre.
b) Los locales comerciales de cualquier rubro podrán funcionar respetando el horario de circulación habilitado, de acuerdo a los protocolos vigentes.
c) Las farmacias y estaciones de servicio -únicamente para el expendio de combustibles- podrán funcionar durante las 24 horas.
d) Los jardines maternales, sin dependencia del Ministerio de Educación y Derechos Humanos, podrán funcionar en sus horarios habituales.
e) Los gimnasios y estudios de disciplinas deportivas podrán funcionar respetando el horario de circulación permitido, con un máximo del 30 % del aforo en relación con la capacidad máxima habilitada, con adecuada y constante ventilación y con estricta sujeción a los protocolos aprobados.
El piloto rionegrino se muestra positivo mientras da sus primeros pasos en la categoría Top Race V6 junto a la escudería JLS Motorsport-Corsi Sports. Facundo Aldrighetti se prepara para la 3ra fecha del Top Race V6 que se correrá en el circuito 9 del Autódromo porteño “Oscar y Juan Galvez” este jueves 10 y viernes…
…A FAMILIARES DE ENFERMOS QUE HOY ESTÁN SUFRIENDO. (no somos HÉROES) No, no somos HÉROES, tampoco lo son los POLÍTICOS, tampoco lo eres TÚ. .. La salud es el resultado de un gran aporte de naturaleza, ciencia y la misma vida vivida a lo largo de los años. Y cuando nombro las últimas dos me…
Economía pudo pagar este jueves los USD 4.500 millones de intereses y amortizaciones de los Globales y Bonares emitidos tras la reestructuración de 2020. Fue una parada brava que se resolvió con éxito. Ahora el mercado se pregunta si volverá la presión sobre el dólar.
La razón es sencilla: la reinversión ya empezó. Los antecedentes muestran que las compras suelen adelantarse varias semanas al cobro efectivo de los dólares y no una vez que el dinero llega a las cuentas de los bonistas.
«El pago del 9 de julio no es el evento a seguir. La capacidad de pago no está en discusión, los dólares ya están depositados en el Banco Central y el mercado lo descontó hace rato», explicó a LPO el asesor financiero Facundo Pascual.
El diagnóstico coincide con un informe de Facimex Valores, que detectó que durante los cinco pagos semestrales realizados en la gestión de Javier Milei los Globales subieron en promedio alrededor de 2% durante las veinte ruedas previas al cobro y luego permanecieron prácticamente estables. En otras palabras, el mercado compra con el rumor y no con la noticia.
Sin embargo, esta vez aparece un elemento nuevo que podría modificar el destino de esos dólares. Apenas seis días después del pago, el Tesoro licitará por primera vez el Bonar 2029 (AO29), un bono en dólares bajo legislación local con cupón del 6% anual pagadero mensualmente y, en su debut, sin límite de adjudicación.
Para Nicolás Sibecas, de Inversiones Andinas, esa decisión deja en claro cuál es la apuesta oficial. «El Tesoro sale a buscar que los bonistas reinviertan lo que cobran, en lugar de que esos dólares salgan del sistema o vayan a otros instrumentos», señaló.
El Tesoro sale a buscar que los bonistas reinviertan lo que cobran, en lugar de que esos dólares salgan del sistema o vayan a otros instrumentos.
La jugada tiene además un objetivo financiero. Si una parte importante de esos fondos termina en el AO29, el Gobierno podrá seguir obteniendo financiamiento en dólares dentro del mercado local, evitando volver a emitir deuda en Wall Street mientras el riesgo país continúa por encima de los 400 puntos.
Pero el mercado también observa el costo de esa estrategia. El nuevo bono vencerá en 2029, ya bajo la próxima administración presidencial, un plazo para el que los inversores todavía exigen un premio adicional frente a los títulos que vencen antes de las elecciones de 2027.
Sibecas considera que el AO29 debería ofrecer un rendimiento cercano al AN29, cuya tasa ronda el 8,5% anual en dólares, y cree que puede transformarse en una alternativa atractiva para inversores minoristas y fondos comunes por su esquema de cupones mensuales.
Pascual advierte, sin embargo, que incluso una reinversión elevada podría pasar inadvertida en la cotización de los Globales. «Puede haber reinversión sin rally. Si buena parte del flujo se canaliza hacia el AO29, el dinero irá al mercado primario en lugar de seguir comprando los bonos que ya cotizan», explicó.
La otra variable que seguirá de cerca el mercado será el comportamiento de los inversores extranjeros. Mientras los tenedores locales suelen renovar posiciones, los fondos del exterior concentran una porción importante de los pagos y podrían optar por realizar ganancias luego de la fuerte compresión del riesgo país registrada en los últimos meses.
El mercado ya descontó el pago de julio y la posterior reinversión. La mayor parte de las consultas pasa por volver a comprar los mismos bonos, como AL30 o AL35.
Desde Insider Finance también creen que el grueso del movimiento ya fue incorporado a los precios. «El mercado ya descontó el pago de julio y la posterior reinversión. La mayor parte de las consultas pasa por volver a comprar los mismos bonos, como AL30 o AL35», explicó a LPO su CEO, Pablo Lazzati.
No obstante, Lazzati observa un cambio respecto de pagos anteriores. Con rendimientos en dólares ubicados entre 8% y 10%, algunos inversores empiezan a diversificar hacia instrumentos en pesos ajustados por TAMAR o CER e incluso hacia acciones, buscando mejorar el retorno en un contexto donde la deuda soberana ya capturó buena parte de la mejora macroeconómica.
Así, el verdadero termómetro del pago de julio no será si los Globales suben unos puntos más después del cobro. La señal que espera el mercado es otra: cuánto dinero vuelve a financiar al Tesoro, cuánto busca nuevas alternativas de inversión y cuánto decide abandonar el riesgo argentino para volver al dólar.
En esta oportunidad, Facu Gagliano, sommelier internacional nos muestra el mapa del Malbec en Argentina. Para leer con la agenda y el mapa a mano. Argentina es un país que presenta una gran diversidad climática y geográfica, la Malbec puede expresar estas diferencias en los vinos que se elaboran con ella en todo el ejido…
Todo empieza con una caminata a orillas del Mediterráneo, donde el mar y la playa se encargan de no dejar rastros. Las olas y el viento borran todo tipo de marca que quede sobre la arena. Dejar huellas en el mar, como canta García, se sabe, es tarea de locos. En las playas de Valencia, con su agua cristalina, su arena blanca, sus palmeras, sus pececitos de colores y sus turistas extranjeros, dos tipos en apariencia muy cuerdos, empezaron a construir la selección argentina que dejaría la gran huella de este siglo. Tiran nombres, barajan posibilidades, piensan futuros. Son los últimos días de julio de 2018. Hace menos de dos semanas terminó el mundial en Rusia. La participación argentina, mucho antes, en octavos de final contra Francia. El mundial fue caótico. Formaciones difíciles de explicar, futbolistas con pocas ganas de entender, discusiones al interior del cuerpo técnico, negociaciones entre los jugadores y el entrenador en los días previos al último partido de la fase de grupos. Lo que vino después también fue difícil de entender: un partido ante Nigeria —donde el único resultado posible era ganar— que se terminó ganando sobre la hora; octavos de final contra Francia —un equipo visiblemente superior— al que por un instante se le nubló el futuro de campeón cuando, en la última jugada, Argentina casi empata el partido cuatro a cuatro.
Hay dos elementos que unen a ese artefacto extraño llamado Scaloneta con esa selección caótica e inmediatamente anterior: el corazón y la presencia de Lionel Scaloni. Es uno de los dos tipos que camina por la playa de Valencia recitando nombres como quien los memoriza antes de rendir un final. El otro es entrenador de las selecciones juveniles y se llama Pablo Aimar. Ambos están en esa región de España dirigiendo al seleccionado sub-20 que compite en el torneo de L’Alcudia, el primero para una selección argentina después del caos de Rusia. De ahí, de ese agujero negro que pareció devorarse todo —hasta la expectativa de poder ver alguna vez a Messi feliz con la camiseta argentina —, surgió la tercera estrella. “Cuando todo era nada, el principio”, canta Vox Dei. “Una nueva esperanza”, dicen los rebeldes de la guerra de las galaxias. Las grandes creaciones devienen del caos. La Scaloneta no es la excepción.
Scaloni y Aimar fueron los encargados de unir los restos del naufragio argentino de 2018. La propuesta de dirigir a la Selección les llegó durante L’Alcudia. El equipo necesitaba un cuerpo técnico para los partidos amistosos a disputarse en el segundo semestre de 2018. Allá lejos, al otro lado del Océano Atlántico, empezaba a armarse el Ministerio de la Alegría que nos haría felices en Argentina todos estos años. Sin dudarlo, Scaloni aceptó la propuesta. Le propuso a Aimar encarar el proyecto juntos. La respuesta de Pablo César pareció guionada: “Vos estás loco”, le dijo y, obviamente, aceptó.
Salieron entonces, a las horas de aceptar, a caminar por la orilla del Mediterráneo y pimponear nombres que conformarían la primera de las tres listas que darían de ahí hasta el fin de ese año. Piensan en un interinato y en probar jugadores para ofrecerlos como material a disposición del técnico que venga después. Un tiempo casi sin presiones, para inventar sin buscar resultados inmediatos. Veinte días más tarde sale la lista y Scaloni da su primera conferencia de prensa. Nadie lo nota porque no lo toman en serio, pero hay una frase que sienta las bases de lo que luego será su ciclo: “El chico que debuta ahora, que se pone la camiseta por primera vez, que intente no sacársela más”. Muchos futbolistas de esas primeras listas —Paredes, Lo Celso, Palacios, entre otros— le harán caso.
Como en el cuento de Hansell y Gretel, Scaloni va dejando miguitas de pan. Mojones que marcarán el camino de su ciclo. En su segundo partido, curiosamente en el mismo estadio donde la selección perderá la final del mundial 2026 con España, un familiar de Paulo Dybala twitteó en contra del cuerpo técnico por la ausencia del jugador entre los titulares. Después del partido, Scaloni habla en cámara abrazado con el futbolista. Si hay una virtud importante para manejar un grupo es poder solucionar los problemas internos con rapidez. Otra vez, en ese mismo primer semestre, Eduardo Coudet declara que es una falta de respeto que Scaloni sea el técnico de la selección. Cuando le preguntan por esa declaración, Scaloni dice que ya habló con el técnico y estaba todo solucionado.
Scaloni y Aimar piensan que su paso por la selección durará seis partidos. En los últimos dos hubo más muestras gratis de lo que veremos en el futuro: después del primer amistoso, Scaloni dice: “Sabemos defender, sabemos sufrir”. Luego del último amistoso le preguntan cómo evalua su paso por la selección: tras ensayar una respuesta la voz se le quiebra y abandona la entrevista para irse a llorar tranquilo. Todavía es 2018. Ni nos imaginamos lo que vendrá.
Un cuerpo
El seleccionador de uno de los países más futboleros del universo parece vivir esperando el momento para escaparse, para volver a andar bici o entrenar a unos chicos de una escuelita en Mallorca. En un ambiente lleno de flashes, en el que la mayoría de los técnicos busca que lo destaquen y le pregunten cómo creó ese sistema de juego, una de las singularidades de Scaloni es su búsqueda del anonimato. Su liderazgo pasa por otro lado. Scaloni es un primus inter pares, el primero entre sus iguales. Sabemos el nombre de la mayoría de su cuerpo técnico, no solo porque muchos son ex futbolistas de selección, sino porque él se encarga de que tengan protagonismo. Al principio eran cuatro: Scaloni, Aimar, Martín Tocalli y Matías Manna. Antes de viajar a L’Alcudia, un preparador físico se acercó a la puerta del predio de AFA, era Luis Martín. Se presentó con Scaloni y empezó a trabajar con ellos. Durante 2018 se sumó Walter Samuel. En marzo de 2019, cuando ya los habían confirmado hasta la Copa América de ese año, se incorporó Roberto Fabián Ayala. El verbo incorporar tiene varios significados, me quedo con dos: “unir una persona o una cosa a otra para que haga un todo con ellas” y “agregarse a otras personas para formar un cuerpo”.
Scaloni, Aimar, Samuel, Tocalli, Manna, Ayala y Martín conforman un cuerpo. “Mi cuerpo es como mi mundo”, canta Gabo Ferro. El mundo del cuerpo técnico de la selección es el que diseñó el nuestro en los últimos cinco años. Un mundo horizontal, llano, en el que Scaloni toma las últimas decisiones pero que escucha y permite el diálogo con el resto. Si quisiera, podría vivir de dar charlas sobre liderazgo por el resto de su vida. Nos perderíamos un gran entrenador pero quizás el mundo sería un lugar más habitable. Scaloni, Aimar, Samuel y Ayala comparten elementos biográficos: fueron futbolistas, jugaron en la selección, disputaron mundiales, empezaron en divisiones juveniles, no lograron ningún título en la selección mayor, los dirigió José Pekerman y —en el país unitario— ninguno nació en Buenos Aires: Scaloni es de Pujato; Aimar, de Río Cuarto; Ayala, de Paraná; Samuel, de Laborde —tierra del malambo—, aunque se crió en Firmat, Santa Fe. Incluso Matías Manna, también santafesino, es de San Vicente. Federalismo para la victoria.
Scaloni, Aimar y Samuel se conocen desde adolescentes: los tres fueron campeones del mundo juveniles en Malasia 97. Ayala, unos años más grande, fue parte del seleccionado que ganó la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996. Entre los cuatro se puede trazar la línea que va de Messi a Maradona. De Francia 98 a Sudáfrica 2010. Ayala, Aimar y Scaloni compartieron el plantel con Messi en Alemania 2006. Cuando Scaloni sostiene que si el equipo pierde no pasa nada, que el sol sale igual, lo dice por experiencia de todo el cuerpo técnico. Porque la Scaloneta no solo se construyó en base a las frustraciones de Messi y su camada, sino de todas las anteriores también. Si usamos el método Pity Álvarez de causalidades —para destruir hay que hacer, para morir hay que nacer, para odiar hay que querer— en nuestra Selección para ganar hay que perder. Las finales que perdimos, cuantos años las lloré. Cuando las cosas salen como no las espero, la vida me hace más guerrero.
Si el eslabón perdido entre Menotti y Bilardo es José Néstor Pekerman —técnico campeón mundial en juveniles en 1995, 1997, 2001 y director técnico en Alemania 2006—, Scaloni, Aimar, Samuel y Ayala son sus apóstoles. Pekerman fue el camino que encontraron Scaloni y Aimar para refundar la selección argentina. Porque lo que hicieron fue volver a crear algo donde parecía que no quedaba nada, después de la salida espantosa de Sampaoli. Menotti fundó al seleccionado como una entidad en 1974, Bilardo consolidó el proyecto y construyó su casa —el predio de Ezeiza—, Maradona inventó el tipo ideal “futbolista de selección” y Pekerman los moldeó desde pibes. Scaloni, cinco décadas más tarde que Menotti, encabezó una refundación. Como en un círculo, el que le sugirió a Tapia que Scaloni y su cuerpo técnico debían continuar fue Menotti. Volviendo al Pity: Si lo sembrás, lo recogés. Y si esperás, vas a entender. Casi como Muchachos, en donde elegimos contarnos desde las finales perdidas, con la esperanza como bandera, como una plegaria, con la certeza de que las victorias nacen en las derrotas.
Vengo a ofrecer mi corazón
Scaloni suspendió la última conferencia del mundial porque lo desbordó el llanto. Ya había contado antes que en el vestuario lo apodaron La Llorona. “El que no sabe de amores, Llorona. No sabe lo que es martirio”, canta Chavela Vargas. La canción no está dedicada a Scaloni, claro, pero esa línea podría ser el lema de su selección. Su equipo, ese que construyó a partir de 2018 y trajo hasta 2026. Ese que destacó después de Egipto, cuando dijo, entre lágrimas por supuesto, “Qué grupo de jugadores, hermano”. Ese que decidió sostener en la final a pesar que muchos no daban más físicamente. Ese que no nos iba a dejar tirados. Ese que, Scaloni sabe, será difícil de superar, no en el sentido de ser mejor, sino en uno mucho peor: en el de dejarlo atrás. Ese que juega con el corazón en la mano. Ese que te hace vivir como si tuvieras un nervio a la intemperie y con cada brisa el dolor te recordara que estás vivo.
La Scaloneta surgió en una época en la que es difícil encontrar alguien que te represente. Por eso a veces se les pide tanto, porque tiene que ocupar espacios y llenar vacíos que nos vienen de otros lados. La creación de Scaloni logró una forma de jugar que representa no solo por su estética, sino por su componente dramático. Y porque tiene esa cosa, medio Rocky, de dar vuelta instancias que parecen imposibles. De ahí que se la compare tanto con esa otra selección querida que es la de Italia 90. “Soy hincha de la selección, aliento con el corazón”, dice la canción de este año y refleja lo que ocurre dentro de la cancha. Pelota al piso, sí. Sufrimiento también. Nos gusta el tango, nos gusta contar que sufrimos y nos gusta sufrir para recordar que estamos vivos.
En la serie documental El método Scaloni, los jugadores y el cuerpo técnico reconstruyen la charla previa a la final con Francia en 2022. El elemento del relato es el opuesto al de aquello que se recuerda. Todos se ríen mientras cuentan que Scaloni no pudo dar la charla previa porque se quebró. Que entonces le dio paso a Aimar, pero también fue vencido por las lágrimas. Lo intentó Walter Samuel, pero en la garganta se le hizo un nudo marinero. Lo fueron a buscar a Matías Manna, pero tampoco le hizo frente al llanto. La charla técnica fue esa, una secuencia de lágrimas por parte de los que debían estar serenos. En ese sentido Scaloni no se guarda mucho, llora puertas adentro y frente a las cámaras. De ahí el apodo y también una de las marcas de la identidad de esta Selección. Se puede perder. Se puede llorar. Se sigue con el corazón.