El Registro Civil de Río Negro cumple con guardias mínimas para cubrir servicios esenciales en todas las delegaciones de la provincia, en el marco del aislamiento preventivo, social y obligatorio dispuesto por Nación por la pandemia de COVID-19.
Si bien hay algunas limitaciones, en general la tarea del organismo no se detuvo. Desde que comenzó la cuarentena, a través de sistema de Gestión de Documentación Electrónica se generaron 1.554 documentos oficiales, 222 actas de registro y 37 resoluciones con firma digital, como expedientes de adición de apellido, rectificación y actualización de datos en actas, entre otras cosas.
Además, se contestan todas las consultas que ingresan a través de la Oficina Digital, disponible en los sitios rionegro.gov.ar/oficinadigital o registrocivil.rionegro.gov.ar. En cada caso, existen formularios para que el ciudadano haga sus consultas.
La implementación del sistema de Expediente Electrónico en el Registro Civil permitió que el personal trabaje en modalidad home-office o teletrabajo, sin moverse de sus casas. Esto permite avanzar en la gestión de los expedientes con los cuales se tramitan solicitudes de la ciudadanía y que no se resienta el trabajo.
El objetivo principal sigue siendo el resguardo del personal y de la ciudadanía, brindando soluciones ante la urgencia y las necesidades esenciales prevista en el Decreto que dispuso el aislamiento.
Con mucho éxito se vivió la tercera Caminata Recreativa desarrollada por las direcciones de Deportes y Turismo de la Municipalidad de Villa Regina.En esta oportunidad nuevamente cerca de 30 reginenses y visitantes recorrieron un sendero particularmente diseñado para dicha actividad en la Isla 58.La misma consistió en una combinación de calentamiento previo, caminata guiada por…
El piloto reginense Facundo Aldrighetti metió un doblete soñado este fin de semana en Paraná y ahora depende de él mismo para conseguir el campeonato. “Facu” cumplió con todos los pronósticos previos a las carreras en el “Club volantes entrerrianos” al subirse a lo más alto del podio tanto el sábado como el domingo. El…
La Feria ReEmprender tuvo el fin de semana pasado su edición especial de Pascuas, con dos días donde las roscas y los huevos artesanales fueron los protagonistas. Como en cada edición especial, se realizó un sorteo de productos aportados por los feriantes y un obsequio de la Dirección de Turismo. Cada emprendedor tomó los datos…
Un emotivo acto de Bendición de Frutos marcó la apertura de las actividades de ‘Vendimia Celebra 2021’ que se extenderán hasta el domingo. El Intendente Marcelo Orazi y la Gobernadora Arabela Carreras encabezaron el acto que se desarrolló en el predio de la Oficina de Turismo y que contó con la presencia de representantes del…
Milei endurece su discurso sobre Malvinas, pero su giro soberanista contrasta con su relación con el Reino Unido y llega en un momento de dificultades políticas.
Por Roque Pérez para NLI
Milei volvió a hablar de Malvinas. Y lo hizo con la solemnidad de quien pretende presentarse como el gran defensor de la soberanía argentina. En cadena nacional, anunció proyectos para endurecer sanciones contra empresas que exploten recursos en las islas, crear organismos vinculados con la seguridad nacional y fortalecer la presencia militar en Tierra del Fuego. El problema para el Presidente es que la historia reciente de su propio Gobierno vuelve difícil aceptar el repentino fervor soberanista como si siempre hubiera sido su principal bandera.
Porque las Malvinas son argentinas. Eso no empezó con Milei y tampoco terminará con él. Es una causa nacional consagrada incluso constitucionalmente y sostenida durante décadas por gobiernos de signos políticos diferentes. Precisamente por eso, resulta legítimo preguntarse por qué el Presidente decide colocarla ahora en el centro de la escena, después de meses en los que su política exterior estuvo marcada por una alineación prácticamente automática con Estados Unidos, Israel y otros aliados internacionales, mientras mantenía una relación particularmente cuidadosa con Londres.
La pregunta no es si Milei puede hablar de Malvinas. La pregunta es por qué ahora.
De Margaret Thatcher a la bandera argentina
Hay una contradicción que no puede borrarse con una cadena nacional.
Milei construyó durante años una admiración pública por Margaret Thatcher, la primera ministra británica durante la Guerra de Malvinas. Esa posición generó fuertes críticas, especialmente entre excombatientes y sectores vinculados con la memoria de la guerra. Incluso durante su campaña presidencial planteaba que la recuperación de las islas debía ser resultado de una negociación prolongada con el Reino Unido y que había que considerar a quienes viven allí.
Ya en el Gobierno, la relación con Londres tampoco fue presentada como una confrontación frontal. Por el contrario, la administración libertaria sostuvo una estrategia de acercamiento y diálogo que generó cuestionamientos desde sectores de la propia coalición oficialista.
La entonces canciller Diana Mondino llegó a sostener que la Argentina buscaba cambiar la estrategia respecto de Malvinas y avanzar mediante el diálogo. Y en 2024 el Gobierno evitó confrontar públicamente con la visita del entonces canciller británico David Cameron a las islas.
Ahora, en cambio, Milei aparece convertido en un cruzado de la soberanía.
El cambio no es menor. Tampoco parece casual.
Reuters describió este giro como un endurecimiento respecto de la postura anterior del Presidente y señaló que la nueva estrategia aparece en un momento políticamente sensible, con una aprobación presidencial estimada en 36,8% y con el horizonte electoral de 2027 cada vez más cerca.
Dicho en criollo: cuando la motosierra ya no alcanza para entusiasmar, aparece la bandera.
Una causa nacional convertida en salvavidas político
Malvinas tiene una característica que cualquier dirigente conoce: une donde otras discusiones dividen.
No importa si se trata de peronistas, radicales, desarrollistas, socialistas, nacionalistas o ciudadanos que no tienen ninguna identificación partidaria. El reclamo argentino sobre las islas forma parte de una conciencia nacional profundamente arraigada.
Y ahí aparece la oportunidad política para Milei.
El Gobierno enfrenta una agenda cargada de conflictos. El Congreso vuelve a ser un terreno incómodo para el oficialismo, mientras la oposición busca discutir cuestiones como el endeudamiento de las familias y la situación de las personas con discapacidad. Al mismo tiempo, el Ejecutivo espera que los próximos datos económicos le permitan mostrar algún resultado favorable. La discusión sobre Malvinas ofrece, en cambio, una escena mucho más sencilla: Presidente, bandera, soberanía y enemigo externo.
Es una narrativa perfecta para un Gobierno que necesita recuperar iniciativa.
Y mucho más cómoda que hablar de jubilaciones, salarios, empleo, universidades, industria o del deterioro del poder adquisitivo.
El recurso político es viejo. Cuando una administración tiene dificultades para imponer una agenda doméstica, puede intentar trasladar la discusión hacia una cuestión nacional de enorme carga simbólica.
El problema es que Malvinas no es propiedad de Javier Milei.
El riesgo de confundir soberanía con marketing
Hay una diferencia enorme entre defender la soberanía y utilizar la soberanía como herramienta de comunicación política.
La primera exige una estrategia de Estado sostenida durante décadas. La segunda necesita una cadena nacional, un discurso encendido y una agenda mediática favorable.
Si el Gobierno realmente pretende fortalecer la posición argentina, deberá explicar cómo piensa hacerlo en términos diplomáticos, económicos, científicos, pesqueros, energéticos y militares. También tendrá que explicar qué política concreta desarrollará en el Atlántico Sur y cómo piensa enfrentar la explotación de recursos naturales alrededor de las islas.
Porque mientras Milei anuncia sanciones, las empresas involucradas en la explotación petrolera sostienen que sus licencias son legítimas y el Reino Unido reafirma su posición sobre las islas.
La cuestión petrolera, además, no es menor. El proyecto de explotación en torno al yacimiento Sea Lion convierte al Atlántico Sur en un espacio todavía más estratégico. Reuters señala que las estimaciones hablan de hasta 1.700 millones de barriles de petróleo, una dimensión económica capaz de transformar por completo el valor geopolítico de la disputa.
Por eso la soberanía no se defiende solamente con discursos.
Se defiende con industria nacional, ciencia, tecnología, capacidad energética, infraestructura, presencia diplomática, control de los recursos naturales y una política exterior coherente.
Y allí aparece otra contradicción incómoda para el Gobierno libertario: el mismo proyecto político que durante años presentó al Estado como un obstáculo, que cuestionó el gasto público y que hizo del ajuste su principal identidad, ahora necesita un Estado con capacidad suficiente para sostener una política estratégica de largo plazo en el Atlántico Sur.
Milei necesita una bandera, pero Malvinas no necesita a Milei
El Presidente tiene derecho a defender la soberanía argentina. Nadie debería discutirlo.
Lo que sí puede y debe discutirse es la utilización política de una causa que pertenece a todos los argentinos.
Porque si Milei pretende que Malvinas sea una política de Estado, deberá demostrarlo con hechos y no solamente con discursos. Deberá construir consensos, sostener una estrategia diplomática, defender los recursos argentinos y mantener una política exterior que no entre en contradicción con esos objetivos.
Y, sobre todo, deberá comprender algo elemental: la soberanía no funciona como una herramienta electoral.
Las Malvinas eran argentinas cuando Milei todavía no existía en la política. Eran argentinas cuando el Presidente admiraba a Thatcher. Eran argentinas cuando su Gobierno buscaba una relación cordial con Londres. Y seguirán siendo argentinas cuando termine este Gobierno.
Por eso resulta difícil no mirar con sospecha este súbito despertar soberanista.
Porque mientras millones de argentinos esperan que el Estado resuelva problemas concretos —llegar a fin de mes, pagar una factura, sostener una jubilación, mantener un empleo, acceder a medicamentos o garantizar la educación— Milei encontró una bandera capaz de sacarlo, aunque sea por unos días, del centro de esas discusiones.
Malvinas merece algo mucho más serio que eso.
Merece una política de Estado.
Y si el Presidente realmente quiere defenderla, deberá demostrar que detrás de la bandera hay una estrategia y no simplemente otra puesta en escena para recuperar oxígeno político.
La caución bursátil, conocida habitualmente como el «plazo fijo de la bolsa», comenzó a perder atractivo para los inversores que buscan obtener rendimiento en pesos mientras mantienen una elevada disponibilidad de sus fondos.
Con tasas cercanas al 20% anual y una inflación que todavía se proyecta por encima de ese nivel, el rendimiento real de esta alternativa puede ser negativo.
La caución se utiliza principalmente para administrar liquidez de corto plazo. El mecanismo permite colocar pesos durante períodos breves y obtener una tasa pactada, con la ventaja de operar dentro del mercado de capitales y conocer de antemano el rendimiento de la operación.
Sin embargo, el escenario cambia cuando el objetivo deja de ser simplemente estacionar dinero durante algunos días y pasa a ser preservar el poder adquisitivo del capital. En ese caso, otras alternativas de renta fija comienzan a ofrecer una relación más atractiva entre plazo y rendimiento.
«La caución, con una tasa cercana al 20% anual, es una herramienta muy útil para administrar liquidez de corto plazo. Pero si la inflación esperada ronda el 30%, como vehículo de ahorro pierde atractivo porque el rendimiento real termina siendo negativo», explicó el asesor financiero Leandro Stainnekker.
Por eso, el ejecutivo planteó que para períodos de inversión algo más extensos conviene analizar instrumentos que permitan capturar una tasa superior. «Hoy, por ejemplo, la Lecap S30N6 ofrece una TIR cercana al 30% anual, bastante por encima de la caución», señaló.
El menú también incluye los Boncaps, que permiten fijar una tasa en pesos durante un período más prolongado, y los bonos ajustados por inflación. Entre estos últimos, Stainnekker mencionó al TX28, que actualmente ofrece un rendimiento aproximado de CER + 8,4% anual.
La caución, con una tasa cercana al 20% anual, es una herramienta muy útil para administrar liquidez de corto plazo. Pero si la inflación esperada ronda el 30%, como vehículo de ahorro pierde atractivo porque el rendimiento real termina siendo negativo.
Para el consultor Omar De Lucca, la comparación más directa de la caución ya no necesariamente debe hacerse contra un plazo fijo tradicional, sino contra las billeteras virtuales que remuneran los saldos.
«A mi opinión, rinde casi lo mismo que una billetera virtual, podrás tener 1 punto más, 1 punto menos», sostuvo. Según explicó, existe además una diferencia importante en materia de liquidez: los saldos en billeteras están disponibles diariamente, mientras que en una caución el inversor debe esperar el plazo pactado o el vencimiento para recuperar los fondos.
«Normalmente las cauciones son a una semana de plazo», indicó De Lucca. A cambio de esa menor liquidez, la caución ofrece una ventaja: se trata de una renta fija, mientras que las alternativas vinculadas a fondos de inversión pueden tener componentes de renta variable y rendimientos que no están necesariamente garantizados.
El experto también puso el foco en el atraso cambiario frente a la inflación, una cuestión que puede modificar las decisiones de los inversores.
«Si se estabiliza la inflación, claramente comienza a convenir más dolarizarte porque se viene un 2027 electoral», sostuvo. Por eso, el interrogante pasa por determinar cuál de las dos variables -el dólar o la inflación- tiene mayor recorrido alcista.
Así, la caución mantiene su utilidad como herramienta para administrar liquidez de muy corto plazo, pero pierde atractivo como instrumento de ahorro cuando se la compara con alternativas capaces de ofrecer tasas más elevadas o cobertura frente a la inflación. El desafío para los inversores será definir cuánto tiempo pueden inmovilizar sus pesos y cuánto riesgo cambiario están dispuestos a asumir.
Deja una respuesta
Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.