CON BASE EN EL PODER CONTINÚA SU PROCESO DE CRECIMIENTO
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CON BASE EN EL PODER CONTINÚA SU PROCESO DE CRECIMIENTO

CON BASE EN EL PODER CONTINÚA SU PROCESO DE CRECIMIENTO
El mundillo de Juntos Somos Rio Negro (JSRN) continúa creciendo en materia electoral, los números lo avalan y la tendencia verde continúa en proceso de alza en tiempos eleccionarios, desde el sobresalto de las intermedias del 2017 los estrategas de Juntos empezaron a atinar los tiros y el partido provincial se consolida con bases en el poder.

Estas PASO legislativas 2021 de cara a las generales de noviembre enmarcaron el crecimiento del partido provincial que sostuvo y superó los buenos resultados de las elecciones del 2019. La diferencia del oficialismo rionegrino con el Frente de Todos (FdT) fue tan clara (y acá el FdT ligó resabios nacionalistas), que Juntos por el Cambio (JxC) en la sumatoria interna de sus 3 pre candidatos se coló como segunda fuerza política provincial muy poquito por encima del FdT que solo ganó por la mínima en el distrito de 9 de Julio, un distrito con poquísimo caudal de votos.

Juntos Somos Río Negro sacó 34,74% de los votos con Agustín Domingo como primer pre-candidato contra 27,04% de la segunda fuerza, Juntos por el Cambio, que compitió con tres listas internas (Tortoriello, de Rege, Jalabert). Fue seguido por el Frente de Todos (25,00%) con Ana Marks a la cabeza, el Frente de Izquierda y los Trabajadores (5,35%) con Norma Dardik como pre-candidata. Con casi el 99% de las mesas escrutadas JSRN supera los 122mil votos, JxC los 95 mil, el FdT los 88mil y el Frente de Izquierda los 18mil.

“El verde es un proceso, no un estado. Necesitamos pensar en “verde” como un verbo, no un adjetivo”, dijo el psicólogo y periodista Daniel Goleman autor del libro «Inteligencia Emocional», y podemos aplicar la frase a la cuestión política emocional del oficialismo provincial que continúa en proceso de crecimiento, mutando esa construcción adjetiva del color «verde» en un verbo, en una acción en tiempos de sufragio.

La tendencia del crecimiento continuo del partido provincial y en consecuencia su sostenimiento en el poder se visualiza en una de las ciudades con mayor impronta peronista como lo es Gral. Roca desde hace décadas, que en el presente enfrenta un claro derrotero frente a JSRN en las últimas 2 elecciones. En 2019 JSRN cercenó diez puntos de diferencia cuando el margen era de casi 20 en 2017, 4 años después la diferencia es solo de cinco puntos.

Medios provinciales no oficiales y oposición instalan hace rato internas en el oficialismo, sin embargo si es cierto, no se refleja en las urnas, o bien, el senador Weretilneck y el diputado Di Giacomo, la gobernadora Carreras y su vice Palmieri, más Pesatti y Genusso intendentes de Viedma y Bariloche saben limar asperezas cuando hay que tomar decisiones fuertes.

Una muestra de ello, es la elección del vicegobernador Alejandro Palmieri como co-equiper de la gobernadora Arabella Carreras en el momento en que la justicia electoral no aprobó una nueva re-elección de Alberto Weretilneck en 2019. Una buena jugada de Juntos que necesitaba ganar territorio en la ciudad de los Soria y vaya si lo hizo, que como mencionábamos achicó el margen en 15 puntos en solo 4 años en una de las ciudades con mayor peso electoral de la provincia.

La paliza electoral que recibió el FdT en Rio Negro tiene también por supuesto su injerencia nacional, la falta de caudillismo con unión en las bases del peronismo rionegrino los deja ligados directamente a la figura del presidente Alberto Fernandez, a la cara del fracaso del gobierno nacional, esos que suele castigar el argentino promedio, que cuando le permiten votar lo hace por la propuesta que en el momento considera más conveniente para su vida. O si hay un fracaso en el medio, lo que en la práctica del voto es lo mismo, vota en contra de la fuerza política que le haya desordenado su vida, su existencia cultural en el mundo.

La lista de JSRN refleja también un análisis coyuntural y un miramiento macro del electorado, que quizás no ha tenido el FdT o quizás no pueda tener ya que hoy su mesa debería ser con pluralidad de voces y en el caso del peronismo en la variedad no está la diversión, sino el problema. Rio Negro tiene 4 ciudades que representan casi 300 mil votantes rionegrinos, sobre los 560 mil habilitados para acudir a las urnas, y JSRN cerró el póker de ciudades pico al hacer crecer la imagen de su Vice Gobernador Alejandro Palmieri. Hagamos un resumen.

  • San Carlos de Bariloche cuenta con casi cien mil ciudadanos habilitados para votar, de allí es oriunda la gobernadora Arabela Carreras, y también es el distrito de Agustín Domingo, él candidato para Noviembre. En la zona andina la tendencia de las últimas elecciones se mantiene y la diferencia con el FdT estuvo arriba de los dos dígitos, allí no suele tener problemas JSRN.
  • En Gral. Roca hay más de 78 mil electores, siendo la segunda ciudad con mayor electorado como mencioné ahí se visualiza la tendencia de crecimiento de JSRN y Alejandro Palmieri se ha encargado de ser la cara del oficialismo en su ciudad. Como mencionábamos los números de las urnas roquenses lo avalan, habiendo reducido una brecha abismal en tan solo dos elecciones. Ahora es de solo 5 puntos.
  • Cipolletti cuenta con alrededor de 65mil votantes y aunque es la ciudad del senador Alberto Weretilneck y además es el distrito del legislador Lucas Pica candidato suplente, en este caso, es el único punto geográfico a rever por parte del oficialismo ya que cedió por un amplio margen ante JxC con el ex intendente cipoleño Anibal Tortoriello a la cabeza.
  • Viedma, capital de la provincia, cierra el póker de ciudades que conserva más de la mitad de los votos rionegrinos con más de 50 mil personas habilitadas para sufragar, la meca de la política rionegrina siempre está marcada por los gobiernos de turno y además suelen coincidir con las conducciones de la ciudad, como lo es en este caso con otro de los referentes del partido Pedro Pesatti, intendente comunal y ex vice gobernador de la provincia. JSRN estuvo 15pts arriba del FdT y 8 por sobre los pre-candidatos de JxC.

Pero esto no es todo, a la cuestión territorial y cuantitativa sumaron acertadamente como pre-candidata a la Dra. Mercedez Iberó, la cara más visible en la provincia durante toda la pandemia, incansablemente se consumió el parte diario que llegó a cada rincón de Rio Negro durante casi un año. La doctora que no nació en la provincia sí deambuló por su profesión de este a oeste de Rio Negro, siendo en este último tiempo es el personaje político de mayor crecimiento en la provincia. En unas legislativas de intermedio las caras conocidas garpan.

Es atina la incorporación y destacable la participación de la legisladora reginense Marcela Ávila (suplente) también fue un buen complemento en la lista siendo referente de un circuito como lo es el Alto Valle Este que cuenta con su ciudad de origen Villa Regina como la 5ta ciudad con mayor cantidad de electores (27mil) donde también gobierna Juntos con Marcelo Orazi como jefe de la comuna.

Un triunfo que cobra más valor aún si entendemos que el tratamiento de la pandemia mundial con el resultado puesto generó recelo en la sociedad ante la narrativa de la sanidad por encima de todo, parece ser que el electorado aquí no acusó el impacto que sí estuvo volcado negativamente a la imagen del Presidente y en consecuencia a los pre-candidatos a legisladores del FdT en el interior. Las mayorías populares sintieron la presión del ajuste del gobierno, la sintieron en el cuero y en consecuencia, votaron en sus provincias castigando a nivel nacional.

El peronismo ha sido disfuncional y disruptivo en nuestra provincia en este último lustro, la lucha de egos lo ha socavado desde adentro, la falta de un líder indiscutido ha dispersado el rebaño en un partido que históricamente ha necesitado linealidad y referencia, hoy está desarticulado.

Ya con Martín Soria con las miras puestas fuera de la provincia como Ministro de Justicia, esa falta de liderazgo se acentuó (aunque también era discutido por sus pares), no alcanzaron las apariciones del senador Martín Doñate durante esta gestión (hoy la cara más visible en la provincia) y a esto hay que anexarle las divisiones internas a nivel municipal, provincial y nacional, la astillada bancada interna al Presidente Fernandez, los silencios de Cristina y el desgastado manejo de la pandemia, factores que incidieron negativamente en muchas provincias en efecto cascada, tal es así que en la nuestra relegó espacios cediéndole a JxC el espacio para ser la segunda fuerza política. De las tres bancas que tiene el FdT en la cámara baja puede quedar con solo una.  

Una de las críticas más repetidas en la militancia del peronismo a nivel provincial deviene del apoyo de Nación en la provincialización de las obras en Rio Negro, que según los militantes peronistas no hace más que regalarle votos al oficialismo provincial que hoy consigue hacerse más fuerte gracias a los resultados obtenidos. No es alentador el futuro para el peronismo en la provincia si vemos que el marco nacional post PASO no va a colaborar, y tampoco lo hacen los mismos actores políticos del peronismo rionegrino.

La cobertura territorial de juntos se cimentó con tiempo y desde el poder con el aparato estatal a su favor, un poder que llegó de sopetón sin esperarlo con el asesinato de Carlos Soria a los pocos días de asumir como Gobernador. Difícil es el panorama del peronismo sin líderes y perdiendo el  territorio que siempre tuvieron.  La autocrítica de las cabezas peronistas rionegrinas deberá ser fuerte, o los cuadros políticos más jóvenes deberán acelerar su proceso de militancia para sentarse en la mesa a discutir, si en definitiva son ellxs lxs que caminan los barrios.

La coyuntura nacional es el texto explicativo de porqué desde lo comunicacional estuvo bien direccionado el mensaje oficialista de oposición a la disputa polarizada de la política nacional, ser outsiders de la grieta, decidir por nosotros mismos, posicionarse en nuestra tierra, acá! obtuvo su rédito.

En esa disputa nacional los mismos que habían votado a la alianza Cambiemos en 2015 y habían colocado a Mauricio Macri en la presidencia lo bofetearon cuatro años después, el pueblo ahora volvió a votar a JxC  por la misma razón que en 2019 volvió a votar al kirchnerismo, por percibir el fracaso en el oficialismo de turno.

Nada de esto es una cuestión ideológica ni mucho menos. Eso solo existe en las minorías militantes que sí son ideológicas y viven en un microclima de rosca constante que encaja como un rompecabezas en la famosa grieta. Como buen pueblo exitista solemos castigar el fracaso de manera tan fácil como nos sentimos atraídos por la pasta del campeón.

Salir de esa rosca y de ese loop de caras conocidas y alfombras rojas tendidas (aunque sea en el imaginario) es un patio que se apreció como una buena opción para el electorado rionegrino. Mientras tanto JSRN se sigue consolidando en la provincia y solo una continuidad de yerros en la superficie puede subirles un poco el agua y mojarle algunos votos de cara a noviembre.

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Poco más de 375mil personas votaron este domingo alcanzando un 67,8% de participación del electorado, un número que está por debajo de la media que suele alcanzar el 75% de las, aproximadamente, 560 mil personas habilitadas para sufragar.

Datos: App Elecciones Argentinas 2021

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  • Una diputada libertaria se fue a bautizar al Jordán sin tomar licencia: «Hoy morí para renacer en Cristo»

     

     Un video que la propia diputada libertaria Celeste Ponce difundió este lunes en sus redes sociales desató la polémica. El motivo es que la propia parlamentaria de La Libertad Avanza apareció en las aguas del río Jordán en una ceremonia de bautismo que ella misma protagoniza. 

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    Principalmente, ante la consulta acerca de dónde salieron los fondos para costear el viaje hasta si se tomó o no licencia en la Cámara baja para poder realizar el tour por Medio Oriente.

    Ponce viajó al sitio arqueológico de Al-Maghtas, ubicado en la ribera oriental del río Jordán, en el Líbano, por su profundo simbolismo. Ya que es el lugar donde se realizó el bautismo de Jesús a manos de Juan el Bautista y es un sitio reconocido por la Unesco como Patrimonio Mundial.

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    Según Damián Vlassich, líder de Estrategias de Inversión en IOL, el mercado energético acumuló una suba superior al 28% desde comienzos de agosto. El Brent avanzó 3,5% en la última rueda y cerró en USD 101,34, luego de alcanzar un máximo intradiario de USD 101,54. En tanto, el WTI estadounidense subió 3,1%, hasta USD 95,88.

    El especialista explicó que la escalada militar elevó la prima de riesgo geopolítico debido al temor a una interrupción prolongada de la oferta.

    «El Comando Central de EE. UU. confirmó la destrucción de cinco petroleros iraníes en respuesta a ataques contra buques de la Armada estadounidense, a lo que Teherán respondió con impactos de misiles sobre embarcaciones y bases en la región. La parálisis parcial del tránsito tanquero por Ormuz disparó la prima de riesgo geopolítico ante el temor a un choque de oferta prolongado», detalló.

    En este contexto, la elección de las petroleras como inversión resulta clave, ya que las compañías integradas y diversificadas no reaccionan de la misma manera que aquellas cuya actividad está concentrada en la extracción y producción de crudo. 

    Vista Energy e YPF, las opciones locales

    Para Agustín Boggiano, asesor financiero en Bull Market Brokers, entre las acciones argentinas Vista Energy (VIST) es la alternativa más directa para capturar una suba del petróleo.

    «Dentro de las locales, para mí Vista Energy es la más directa: extrae y exporta gran parte de su producción a precio internacional, así que siente la suba casi de inmediato», señaló Boggiano.

    Miguel Galuccio, CEO de Vista

    El ejecutivo destacó además que Vista, que es argentina, pero cotiza como Cedear, presenta una beta al Brent de 1,2, el más elevado del sector. Esto significa que, bajo determinadas condiciones de mercado, la acción puede tener una sensibilidad superior a los movimientos del precio internacional del crudo.

    YPF (YPFD) también aparece como una alternativa relevante por su exposición a Vaca Muerta, aunque Boggiano marca una diferencia importante. «Al ser integrada (refino + retail) diluye el efecto puro del crudo, aunque suma sensibilidad extra por combustibles», relató.

    «YPF también tiene fuerte exposición vía Vaca Muerta, pero al ser integrada (refino + retail) diluye el efecto puro del crudo, aunque suma sensibilidad extra por combustibles», explicó.

    Pampa Energía (PAMP), en cambio, presenta un perfil diferente. Su diversificación hacia gas y generación eléctrica hace que tenga una menor correlación directa con el precio del crudo.

    Cedears y ETFs para diversificar la apuesta

    Para quienes prefieren evitar el riesgo específico de una compañía argentina, los Cedears permiten acceder desde el mercado local a petroleras internacionales y diversificar la exposición geográfica.

    Fernando Villar, titular de FV Advisor, señaló que los inversores también pueden posicionarse en compañías como ExxonMobil (XOM) o Chevron (CVX), entre otras petroleras internacionales disponibles mediante Cedears.

    De esta manera, es posible capturar parte del potencial de una eventual continuidad del ciclo alcista del petróleo sin limitar la inversión al mercado argentino.

    Otra alternativa es utilizar un fondo cotizado sectorial. Villar mencionó al State Street Energy Select Sector SPDR ETF (XLE), que reúne compañías del sector energético estadounidense y permite obtener una exposición más diversificada que la compra individual de una petrolera.

    De esta forma, combinando acciones de empresas petroleras argentinas y Cedears de los principales gigantes multinacionales, los inversores locales pueden obtener una sólida exposición al petróleo, que podría continuar creciendo dada la inestabilidad geopolítica de Medio Oriente.

     

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    La historia detrás de la estrella de seis puntas de la bandera de Salta

     

    La estrella de seis puntas de la bandera de Salta tiene una historia que se remonta a 1817: nació como una condecoración militar para reconocer a Güemes y a los defensores de la provincia frente al avance realista.

    Por Alcides Blanco para NLI

    Hay símbolos que parecen estar allí desde siempre, como si hubieran nacido junto con la tierra que representan. La estrella de seis puntas que aparece en el centro de la bandera de Salta es uno de ellos. A primera vista puede parecer simplemente una figura geométrica incorporada al escudo provincial, pero detrás de esa estrella existe una historia de guerra, resistencia y reconocimiento militar que se remonta a los años decisivos de la lucha por la independencia.

    Y hay una particularidad que muchas veces pasa inadvertida: la estrella salteña no fue concebida originalmente como un símbolo religioso ni como una alusión genérica a la “buena suerte”. Su origen es mucho más concreto. Fue una condecoración militar vinculada con la defensa de Salta frente a las tropas realistas, y sus seis puntas terminaron asociándose con seis hombres considerados protagonistas de aquella resistencia: Martín Miguel de Güemes, Luis Burela, Pedro Zabala, Apolinario Saravia, Juan Antonio Rojas y Mariano Morales.

    La invasión realista de 1817

    Para entender la estrella hay que retroceder hasta 1817, cuando la guerra por la independencia todavía estaba lejos de haber terminado.

    Después de la declaración de la Independencia de 1816, el poder español continuaba teniendo una formidable presencia militar en el Alto Perú. Desde allí, los ejércitos realistas intentaban avanzar hacia las provincias del norte, recuperar posiciones y, si las circunstancias lo permitían, avanzar sobre el territorio revolucionario.

    En ese escenario apareció una vez más la figura de Martín Miguel de Güemes, gobernador de Salta y jefe de las milicias que sostenían una guerra irregular contra los realistas.

    En abril de 1817, el ejército comandado por el mariscal José de la Serna avanzó hacia Salta con una fuerza muy superior a la que podían reunir los defensores locales. El 15 de abril los realistas llegaron a ocupar la ciudad. Pero ocupar Salta no significaba controlar Salta.

    Güemes trasladó su cuartel de operaciones y organizó una estrategia basada en las milicias gauchas y en pequeños grupos móviles que hostigaban permanentemente al enemigo. Los llamados Infernales y las fuerzas locales atacaban las líneas de abastecimiento, arrebataban ganado, recuperaban armas y dificultaban que los realistas pudieran sostenerse en territorio salteño.

    La guerra se convirtió así en una sucesión de ataques, emboscadas y movimientos rápidos. El ejército invasor podía ocupar una ciudad, pero encontraba enormes dificultades para alimentarse, movilizarse y conservar sus posiciones.

    La resistencia terminó obligando a las tropas de La Serna a retirarse hacia el Alto Perú.

    La importancia de aquel episodio fue enorme: Salta había vuelto a funcionar como una barrera contra el avance realista hacia el sur. La defensa no había consistido en una única batalla convencional, sino en una campaña prolongada en la que las milicias de Güemes hicieron del territorio un obstáculo casi permanente para el ejército invasor.

    Una estrella para reconocer a los defensores

    Fue en ese contexto que comenzó a gestarse el símbolo que muchos años después terminaría formando parte del escudo y de la bandera provincial.

    Manuel Belgrano propuso distinguir a quienes se habían destacado en la defensa de Salta. La idea era otorgar una estrella heráldica militar de seis puntas, siguiendo una tradición de condecoraciones que ya había sido utilizada durante la guerra de Independencia.

    El número seis no fue casual.

    La tradición histórica salteña identifica las seis puntas con seis protagonistas de aquella defensa: Güemes, Burela, Zabala, Saravia, Rojas y Morales. De esta manera, la estrella dejó de ser solamente una condecoración individual y pasó a representar una acción colectiva.

    El 28 de noviembre de 1817, el Director Supremo Juan Martín de Pueyrredón dispuso oficialmente una medalla para distinguir a los jefes, oficiales y tropas que habían participado en la defensa.

    La disposición establecía una estrella de seis brazos. Para Güemes sería de oro; para comandantes y oficiales tendría brazos de oro y centro de plata; y para la tropa se dispuso un distintivo de paño blanco. La inscripción que debía llevar era particularmente elocuente: “AL MÉRITO EN SALTA”, mientras que en el centro figuraría “AÑO DE 1817”.

    Es decir que el origen del símbolo no está en una interpretación posterior. La estrella fue concebida expresamente como reconocimiento al mérito militar de quienes habían defendido Salta.

    Pero existe una historia todavía más curiosa

    La condecoración ordenada por Pueyrredón tuvo una existencia bastante problemática.

    La documentación posterior muestra que recién en 1818 Belgrano informó la cantidad de medallas y escudos que serían necesarios. Se hablaba de una medalla para Güemes, otras para oficiales y miles de distintivos para la tropa.

    Sin embargo, existen dudas históricas acerca de cuánto de aquella condecoración llegó efectivamente a fabricarse y entregarse. Algunas investigaciones sostienen incluso que Güemes nunca recibió la medalla de oro que le había sido destinada.

    La paradoja resulta extraordinaria: el símbolo que terminaría identificando a Salta nació como premio a una victoria y, sin embargo, la propia condecoración que debía materializar ese reconocimiento aparentemente nunca llegó de manera efectiva a manos de su principal destinatario.

    De condecoración militar a símbolo de una provincia

    La historia de la estrella no terminó en 1817.

    Con el paso de las décadas, aquella figura comenzó a incorporarse a la simbología institucional salteña. Hacia la segunda mitad del siglo XIX ya aparecía en sellos y representaciones provinciales, y fue adquiriendo una nueva dimensión: dejó de recordar solamente una condecoración militar para convertirse en una representación de la tradición güemesiana de Salta.

    El paso decisivo llegó en 1946, cuando la provincia institucionalizó su escudo mediante la Ley 749.

    El nuevo escudo colocó en el centro una estrella de plata de seis puntas, sobre un campo azul. En su interior aparece un sol dorado. Alrededor, dos ramas de laurel recuerdan los triunfos de las armas salteñas.

    La estrella había recorrido entonces más de un siglo de historia: había nacido como condecoración de guerra, había quedado asociada a Güemes y a sus hombres y finalmente se había transformado en el corazón mismo de la representación oficial de la provincia.

    Y ahí aparece otro detalle fundamental.

    Las seis puntas y los seis héroes

    La interpretación oficial salteña sostiene que cada una de las seis puntas recuerda a uno de los seis héroes de la defensa.

    Una de ellas corresponde a Martín Miguel de Güemes.

    Las restantes evocan a:

    • Luis Burela, comandante de las milicias.
    • Pedro Zabala, comandante.
    • Apolinario Saravia, sargento mayor.
    • Juan Antonio Rojas, sargento mayor.
    • Mariano Morales, capitán.

    La elección tiene una carga política e histórica significativa: Güemes no aparece representado como un héroe aislado, sino como parte de una estructura de combatientes que sostuvo la defensa de la frontera norte.

    Por eso la estrella puede leerse como una síntesis de la llamada Guerra Gaucha: un jefe, pero también una comunidad armada detrás de él.

    La propia simbología oficial define al escudo como una síntesis del espíritu güemesiano, del ideal de quienes dieron su vida por un país libre y soberano y del orgullo de pertenecer a Salta.

    ¿Y qué tiene que ver con la bandera?

    La bandera provincial fue creada mucho más tarde, en 1997, mediante la Ley 6946, promulgada por el Decreto 2663.

    Su diseño incorporó tres grandes elementos: el color tradicional del poncho salteño, las referencias a los departamentos provinciales y el escudo de Salta.

    Por eso, cuando vemos la estrella de seis puntas en el centro de la bandera, estamos viendo en realidad una representación simplificada del corazón del escudo provincial: la estrella de plata asociada con la defensa de 1817 y con Güemes.

    Pero la bandera tiene además otras estrellas.

    Alrededor del escudo aparecen 23 estrellas doradas, que representan a los 23 departamentos de la provincia. En otras palabras, la bandera combina dos dimensiones diferentes: una estrella central que remite a la historia de la independencia y a la gesta güemesiana, y 23 estrellas que representan la organización territorial contemporánea de Salta.

    El resultado es casi una pequeña lección de historia provincial convertida en bandera.

    En el centro está la memoria de la guerra de Independencia.

    Alrededor, la provincia actual.

    El sol dentro de la estrella

    Todavía queda un elemento que suele pasar inadvertido: el sol ubicado en el centro de la estrella.

    Según la simbología oficial, ese sol representa los servicios prestados por Salta a la causa de la Independencia. No es simplemente un adorno colocado dentro de la estrella.

    La lectura es interesante: la estrella recuerda a quienes defendieron el territorio y el sol representa la causa nacional por la cual esa defensa fue realizada.

    La simbología provincial asigna además significados a los colores del escudo: el azul representa justicia, verdad y lealtad; la plata, integridad y firmeza; el oro, nobleza, poder y riqueza; y el verde, esperanza y fe.

    De este modo, el escudo no funciona solamente como una imagen decorativa. Es una construcción simbólica en la que cada elemento remite a una parte de la historia salteña.

    Una estrella que no nació para mirar el cielo

    Quizás la mejor manera de entender la estrella de seis puntas de Salta sea dejar de verla como una simple figura geométrica.

    No nació en un escudo. Nació en una guerra.

    Fue pensada en 1817 para reconocer a quienes habían resistido la invasión realista y quedó vinculada para siempre con Güemes y con los hombres que combatieron junto a él. Con el paso del tiempo se transformó en una pieza de la identidad provincial, hasta llegar al escudo oficial de 1946 y, décadas después, a la bandera que hoy representa a todos los salteños.

    Por eso, cada vez que la estrella aparece en la bandera de Salta, hay mucho más que seis puntas.

    Hay una ciudad ocupada por un ejército extranjero.

    Hay gauchos persiguiendo a las tropas realistas.

    Hay una frontera que durante años sostuvo la lucha por la independencia.

    Hay un Güemes que convirtió el territorio en arma.

    Hay otros cinco nombres que la memoria oficial decidió colocar junto al suyo.

    Y hay una idea que atraviesa toda la historia del símbolo: la independencia argentina no se ganó solamente en las grandes batallas que quedaron grabadas en los manuales escolares. También se defendió en los caminos, en los campos y en las quebradas del norte, donde durante años hombres y mujeres sostuvieron una guerra que impidió que el poder realista avanzara hacia el corazón de las Provincias Unidas.

    La estrella de Salta, en definitiva, es la memoria de esa resistencia convertida en símbolo.

    Seis puntas. Seis nombres. Una provincia. Y una guerra por la independencia que todavía puede leerse en su bandera.

     

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