Pasó un nuevo fin de semana que pudo ser disfrutado en la ciudad a partir de las propuestas de la Dirección de Turismo de la Municipalidad de Villa Regina.
El viernes se llevó a cabo ‘Coloreando mi ciudad’ edición Soy Turista en la que unos 20 niños y niñas de entre 8 y 12 años pudieron disfrutar de un recorrido explicativo, entrega de mapas y folletería, además de dibujar lo aprendido. Para finalizar disfrutaron de una merienda con chocolatada, jugo de manzana Fruggina y torta de manzana.
Por otro lado, el sábado y el domingo de 14 a 18 horas, reginenses y visitantes pudieron probar las delicias de dos emprendimientos locales: ‘Delirios de Sabor’ de la mano de Susana Barroso y ‘Sabores de Venezuela’ a cargo de Yazmin Linares. Alfajores, pastafrola, torta 3 leches, ponquecitos y tequeños acompañaron un rico café o jugo fresco en las tardes que prometen convertirse en un clásico en la Perla del Valle.
La terminal de contenedores TC2 salieron a cruzar a Daniel Scioli por afirmar que las exportaciones de la empresa Lamb Weston se paralizaron por la falta de dragado en el puerto de Mar del Plata.
El secretario de Turismo aseguró que «hay que dejar de lado cuestiones ideológicas en turismo» y aseguró que fueron las demoras en el dragado de Mar del Plata lo que afectó a las exportaciones de la compañía de papas fritas, que estaban previstas que salieran por el puerto de esa ciudad balnearia.
«Hay un gran emprendimiento de una empresa extranjera líder en papas fritas que tiene hoy el impedimento de usar el puerto para exportar debido a que están demorando las obras del dragado», dijo el funcionario de Javier Milei.
Sin embargo, desde TC2 comunicaron que las obras de dragado no son la causa que impide la operatoria de exportación. «La terminal portuaria se encuentra operativa y en condiciones de atender este y otros tipos de cargas», explicaron en un comunicado.
Además, aclararon que la no utilización del puerto responde a decisiones vinculadas a la organización y planificación logística de Lamb Weston y no a limitaciones estructurales asociadas al dragado.
En noviembre pasado, el presidente del consorcio portuario, Marcos Gutiérrez, aseguró que por primera vez el consorcio había podido costear con fondos propios el dragado del puerto que tuvo un costo de 7,5 millones de dólares.
Hay un gran emprendimiento de una empresa extranjera líder en papas fritas que tiene hoy el impedimento de usar el puerto para exportar debido a que están demorando las obras del dragado.
Gutiérrez -un funcionario que responde a Fernanda Raverta- explicó que históricamente esa obra se realizaba con fondos nacionales, pero que el gobierno de Milei no reconoce la importante de esa obra.
Por su exposición al frente costero, los dragados en Mar del Plata se hacen cada dos años. Apenas se retiran las dragas el puerto comienza con la burocracia para volver a contratar.
Lamb Weston, uno de los mayores productores de papas y batatas congeladas del mundo, anunció el cierre de su planta en Vicente López y la consolidación de su producción latinoamericana en sus instalaciones de Mar del Plata.
La decisión -informó la empresa- forma parte de un proceso global de optimización operativa que la multinacional viene ejecutando desde hace dos años. El cierre de la planta dejó en la calle a unos cien trabajadores.
Un año atrás, Lamb Weston había inaugurado su fábrica en Mar del Plata. La planta, que demandó una inversión de USD250 millones, fue presentada en octubre con la presencia de Milei y se convirtió en la instalación más moderna de la empresa en la región, con capacidad para producir papas prefritas y productos congelados para el mercado interno y la exportación.
El proyecto de Mar del Plata incluyó obras de infraestructura de gran envergadura, como la ampliación de la red eléctrica y de gas en el parque industrial de Batán, así como la instalación de una cadena de frío con capacidad para 9000 posiciones.
La segunda jornada de festejos en el anfiteatro Cono Randazzo reunió a jóvenes y adolescentes que disfrutaron de la noche que los tuvo como protagonistas con EpiCrew y el cierre con FMK. El cantante y compositor de trap deleitó a sus seguidores con sus temas. Expresó su emoción por volver a los escenarios después de…
El Concejo Deliberante aprobó por unanimidad la Declaración de Interés Municipal; la creación de la “Agrupación Valkirias Rosas”, que desarrolla la actividad náutica “Remo por la Vida”, con el objetivo de promover la actividad del remo, como tratamiento post quirúrgico oncológico de mama. Este proyecto fue elevado por los ediles de la Comisión de Asuntos…
El presidente sigue jugando con el patrimonio histórico nacional.
Por Alcides Blanco para NLI
La trascendida decisión del gobierno de Milei de retirar el sable corvo del General José de San Martín del Museo Histórico Nacional para devolver su custodia al Regimiento de Granaderos a Caballo no es un simple gesto administrativo ni un acto de reparación histórica inocente. Es, ante todo, una operación política sobre los símbolos, una disputa por el sentido de la historia nacional y por quién tiene derecho a representarla.
El sable corvo no es un objeto neutro. Nunca lo fue. Desde que San Martín lo empuñó en las guerras de independencia hasta hoy, su recorrido estuvo atravesado por conflictos, disputas ideológicas y lecturas políticas que reflejan las tensiones profundas de la Argentina.
San Martín, el sable y la soberanía
San Martín adquirió su sable en Londres, en 1811, antes de regresar al Río de la Plata. No era un arma ceremonial, sino un instrumento de guerra: sobrio, eficaz, sin ornamentos. Lo acompañó en el cruce de los Andes, en Chacabuco, Maipú y en la liberación de Chile y Perú. Pero su mayor carga simbólica llegó después de su muerte.
En su testamento, San Martín decidió legar el sable a Juan Manuel de Rosas, agradeciéndole explícitamente la defensa de la soberanía nacional frente a las potencias extranjeras. Ese gesto no fue casual ni anecdótico: expresa una concepción política clara del Libertador, que entendía la independencia no como un hecho cerrado sino como una lucha permanente contra el imperialismo.
Ese solo dato alcanza para desmontar cualquier intento de convertir a San Martín en una figura vacía, despojada de contenido político.
Tras décadas en manos privadas, el sable fue donado al Estado argentino y, en 1897, pasó al Museo Histórico Nacional, donde se consolidó como patrimonio público, accesible a toda la ciudadanía y contextualizado dentro de un relato histórico integral.
Un objeto siempre disputado
A lo largo del siglo XX, el sable corvo fue desplazado, ocultado, robado y recuperado. Durante la proscripción del peronismo fue sustraído por la Resistencia Peronista como símbolo de soberanía popular; durante la dictadura de Onganía fue retirado del museo y entregado a los Granaderos por decreto; y recién volvió a una lógica plenamente museística en democracia.
Cada traslado respondió a una concepción distinta del pasado: militarización del símbolo, apropiación política, o restitución al ámbito civil. No hay neutralidad posible cuando se trata del principal emblema material del Libertador.
Por qué Cristina llevó el sable al museo en 2015
En 2015, el gobierno de Cristina Kirchner dispuso el traslado del sable corvo nuevamente al Museo Histórico Nacional. La decisión estuvo acompañada de fundamentos claros y explícitos.
El argumento central fue que San Martín pertenece al pueblo argentino, no a una institución en particular. El sable debía estar en un museo público, bajo criterios profesionales de conservación, investigación y exhibición, y no en un ámbito castrense de acceso restringido. La idea fue desmilitarizar el símbolo, sin negar la dimensión militar de San Martín, pero incorporándolo a una lectura más amplia: la de un líder político, americanista y profundamente comprometido con la soberanía.
Cristina también inscribió la decisión en una política de memoria coherente con su gobierno: los símbolos nacionales deben ser civiles, públicos y democráticos, no herramientas de construcción de autoridad ni objetos sacralizados fuera del debate histórico. El Museo Histórico Nacional permitía explicar el sable junto a documentos, contextos y contradicciones, evitando convertirlo en un fetiche.
Fue, además, una definición política clara: la historia como patrimonio colectivo, no como recurso de legitimación del poder de turno.
Milei, los granaderos y la apropiación emocional
La decisión de Milei de revertir ese traslado no puede leerse aisladamente. Forma parte de una estrategia sostenida de construcción simbólica, en la que el presidente busca asociarse personalmente con figuras y cuerpos históricos de alta carga emocional.
No es un dato menor que Milei haya cultivado una relación especial con el Regimiento de Granaderos a Caballo, incluyendo el episodio ampliamente difundido en el que los granaderos le entregaron un regalo por su cumpleaños, provocando una escena de llanto y exaltación emocional cuidadosamente registrada por las cámaras.
Esa escena no fue espontánea ni inocente: construyó una imagen de investidura emocional, de validación histórica, de conexión directa con la épica sanmartiniana. La restitución del sable a los Granaderos profundiza esa narrativa: Milei se coloca simbólicamente bajo la sombra de San Martín, como si la autoridad del Libertador pudiera transferirse por proximidad, por escenografía o por decreto.
Un cierre que incomoda
San Martín nunca buscó el culto personal. Rechazó honores, se exilió, evitó la política facciosa y legó su sable no a un ejército, sino a un dirigente que —según su propio criterio— defendía la soberanía nacional frente a las potencias extranjeras.
Usar su figura hoy para construir legitimidad personal, mientras se desmantelan políticas públicas, se ajusta al pueblo y se subordina la economía a intereses externos, no es un homenaje: es una contradicción histórica.
El sable corvo no necesita ser “devuelto” a nadie. Pertenece a la historia del pueblo argentino. Cada vez que se lo mueve para reforzar una narrativa de poder, se lo aleja un poco más del sentido profundo que San Martín le dio en vida.
Y la historia, tarde o temprano, suele pasar factura.
La Municipalidad de Villa Regina informa que se han postergado las fechas de los sorteos de la campaña para incentivar el pago de las boletas mensuales por tasas retributivas. La decisión se tomó para que puedan ingresar al mismo los contribuyentes que abonaron con tarjeta de crédito. Vale aclarar que de los sorteos participan también…
Diego Santilli corrió a uno de los últimos sobrevivientes de la gestión de Guillermo Francos y finalmente se quedó con el control del Registro Nacional de las Personas.
El ministro del Interior le pidió la renuncia a Pablo Santos, que estaba imputado en la causa por las coimas de Securitas que investiga la jueza federal Sandra Arroyo Salgado.
En abril del año pasado, la empresa sueca Securitas admitió ante la Justicia que pagó millonarias coimas para vigilar organismos públicos. La compañía de seguridad privada reveló que en su balance tenía un faltante de millones de dólares que se iban en pagos de coimas a funcionarios de decenas de organismos nacionales y provinciales. Uno de los funcionarios imputados es Santos, que seguirá como asesor en el Renaper.
El funcionario saliente será reemplazado por Diego Pérez Lorgueilleux, un hombre de confianza de Santilli.
Pérez Lorgueilleux fue director de Habilitaciones y Permisos de la Agencia Gubernamental de Control (AGC) de la Ciudad y trabajó como Secretario Administrativo de la Legislatura porteña, designado por el vice primero, Matías López, también del equipo de Santilli.
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