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CICLOVIA AL RIO: LA URGENCIA DEL PROYECTO

UNA NECESIDAD, UNA OBLIGACIÓN

Luego del accidente ocurrido en la tarde noche del lunes en Av. Gral. Paz a la altura de la chacra 91, a unos cinco kilómetros al sur de la ruta 22, en el cual falleció Evelyn Joana Alarcón (25) luego de ser impactada desde atrás por el conductor de una camioneta que escapó del lugar sin brindarle asistencia, el conjunto social volvió a expresar el repudio frente a esta problemática vial recurrente en dicha arteria, una de las más transitadas de la ciudad.

La Gral. Paz es la única vía de asfalto que tiene como destino el espacio natural, turístico y recreativo por excelencia de la ciudad la Isla 58 (Ing. Gonzalez Jessi), y a su vez una avenida que da salida a la ruta 22 a la fruta en temporada de cosecha donde además de los camiones se movilizan a pie y en bici muchos trabajadores rurales. Y para finalizar, un camino ideal para determinadas disciplinas deportivas que son auge hace ya algunos años, como lo son el ciclismo y el running.

Todavía lamentando este accidente fatal, pienso cuántos somos los que yendo al río por la angosta Gral. Paz pensamos y debatimos una y otra vez, como una de las soluciones a esta problemática vial es la obra de la “bicisenda”, para ser más precisos “Ciclovía”. ¿A qué reginense no se le pasó por la cabeza después de esquivar un ciclista cambiándote de carril?

No importa en qué te movilizás hacia la ISLA 58, si vas en auto o camioneta las bicis son motos, si vas en bici o en moto los autos, camionetas y camiones son armas letales que de tan cerca que pasan te mueven la peluca. El ciclista se ve obligado a transitar sobre la cinta asfáltica de una avenida bastante angosta, más aún en relación al flujo de tránsito que tiene. Sin embargo, sobre su margen oeste yendo al río hay más de 4 metros de espacio público hasta propiedad privada para el desarrollo de una ciclovía para la que necesitas… entre 3 y 4 metros!

En la Gral. Paz el ciclista se ve obligado a transitar sobre la cinta asfáltica en una avenida bastante angosta

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LA GRAL. PAZ Y EL COMÚN DENOMINADOR DE LAS PRINCIPALES ARTERIAS DE LA CIUDAD

No está de más decir y remarcar que la responsabilidad de los conductores es personalísima e inherente a las gestiones políticas, como decían los abuelos “una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa”.

…»la responsabilidad de los conductores es personalísima e inherente a las gestiones políticas«…

La conducción de un vehículo es responsabilidad de quien lo utiliza. La falta de conciencia y responsabilidad al manejar es algo que lamentamos cada vez que sucede un hecho de esta magnitud, cada vez que se arrebata una vida, cada vez que se vuelve a pintar una estrella amarilla en una ruta, calle o avenida. Es educación y obras por parte del Estado (está activo el programa de “educación vial en mi barrio”),  conciencia y responsabilidad individual.

La Av. Gral. paz como todas las arterias principales de la ciudad de Villa Regina: Avenidas: Mitre, Cipolletti, Juan XXIII) son peligrosas. La mala señalización y falta de iluminación (aunque a principios de año el municipio  trabajó en estos aspectos), las intersecciones sin reductores de velocidad, la falta de respeto a las leyes y señales de tránsito por parte de los conductores, la simbología escaza, más el desinterés y egoísmo de quienes manejan para con los peatones y ciclistas; hacen que esa convergencia de factores en la circulación de esta reconocida avenida sea una verdadera problemática vial en la ciudad, pero a grandes rasgos todas las arterias principales reginenses tienen los mismos factores en común, las mismas deficiencias.

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PRIORIDADES EN CONTEXTOS

Esto dijo el Dir. de Tránsito de la ciudad Mario Figueroa en entrevista con radio la 90 (cliquear aquí para escuchar la entrevista): “se le robó un metro de ancho a esa calle, hoy la Gral Paz tiene 6 metros” (como referencia, un camión tiene ente 2,5 mts de ancho). También aclaró que el intendente está trabajando en conseguir los fondos, ya que el municipio para encarar cualquier proyecto de esta envergadura por medios propios debería endeudarse, “estamos muy cerca de conseguir la financiación” confirmó Figueroa.

La ciclovía debe ser prioridad para esta gestión, como debió serlo para las otras también, ya que esta problemática en la Gral. Paz no es nueva. Nadie escapa al reacomodo residual de prioridades a las que nos somete la pandemia.

 La bicicleta para llegar a la isla 58 es un clásico en nuestra ciudad, de manera recreativa a lo largo de nuestra historia y desde hace un tiempo a esta parte, también es un circuito clave para la realización de la actividad física al aire libre.

Durante el 2019, los temas relacionados al tránsito ocuparon el 4to lugar en las demandas e inquietudes que acercaron los vecinos/as al Concejo Deliberante. El dato surge de una estadística presentada por el concejal  Martín Vesprini (FdT).

…»los temas relacionados al tránsito ocuparon el 4to lugar en las demandas e inquietudes que acercaron los vecinos/as
al Concejo Deliberante«…

Surge el debate claramente porque queremos dejar de contar vidas que se pierden, pero la circulación del tránsito y la planificación vial de la ciudad siguen sujetas a un diagrama que nos quedó chico.  Se percibe la búsqueda de mejorías pero dispersas y desarticuladas no resuelven.

Pensando en planificación los beneficios de la construcción de ciclovias y bicisendas son múltiples: resultados considerablemente positivos respecto a la disminución de la emisión de CO2, mejoras en la salud y disminución en los accidentes en las vías públicas, nos da más libertad para movernos, es saludable y mejora nuestra calidad de vida, es ecológico, es económica, combate el sedentarismo, facilita un tránsito más rápido y fluido; entre otras cosas.

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EL PRIMERO EN PROYECTAR FUE UN VECINO

En 2018, un vecino de la localidad Luis Lopez, presentó en el Concejo Deliberante de la ciudad un proyecto para  la realización de la bicisenda en la Av. Gral. Paz desde la intersección con calle La Pampa, en el mismo contextualiza la realidad de la avenida que ya detallamos innecesariamente porque todos conocemos. Ese mismo proyecto recibió en octubre del año pasado una contestación por la comisión de planificación integrada por Vesprini (FdT), Carlos Rodriguez (SVR) y Silvio Rodriguez (JSRN). Cabe remarcar que dicho proyecto se presentó al CD anterior.

“Está siendo analizado conjuntamente con COPLADE y colegio de arquitectos de nuestra ciudad a fin de realizar un informe técnico de factibilidad del mismo”, aseveró Vesprini.

Respuesta de la Comisión de Planificación

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HAY CONSENSO POLÍTICO LOCAL, HAY DEMANDA SOCIAL, HAY URGENCIA, HAY PROYECTOS, HAY GESTIONES. FALTA LA PLATA

En 2019, luego del accidente fatal donde perdieran la vida Alan Marcolongo y Eliana Cheuquepán (embarazada), desde Obras Públicas en la gestión Vazzana/Daga se avanzó en alternativas de “Ciclovías” para la realización del proyecto.

 Respecto a esto, quién fue Director de Obras en ese momento, el arquitecto Martín Frulliani nos cuenta: “En su momento, con poco apoyo del Gobierno Nacional (Cambiemos) y provincial (JSRN), con recursos acotados, se planteó y se comenzó a definir un proyecto para esa ciclovía. También detalló que en un encuentro conel ministro de Obras y Servicios Públicos Carlos Valeri le comentó sobre el proyecto, “le comenté que estábamos trabajando sobre la ciclovia y él me respondió que nosotros no sabíamos si seguíamos o no en el gobierno (se acercaban las elecciones municipales), a lo que le respondí que no importaba quien estuviese en el ejecutivo municipal, es un proyecto muy importante  para Villa Regina y estos proyectos no tienen nombre y apellido ni gestión, son proyectos que se tienen que generar y terminar”.

Respecto al proyecto diagramado en su momento el arquitecto expresó: “se planteaba y se estudiaba la posibilidad de entubar el canal de desagüe que está en la margen oeste, a mano derecha yendo hacia al rio, para ampliar el área de circulación hacia el río. La evaluación estaba andando bien, pero obviamente en ese momento por los números que estaban manejando era inviable, hoy creo que hay una posibilidad más cierta y real de que empecemos a tener una vía segura, para hacer un paseo seguro hacia un lugar con un potencial turístico increíble como lo es la ISLA58.”, este proyecto según Frulliani era más ambicioso y se pensaba proyectando una Regina hacia adelante con un movimiento turístico activo.

Audio del arq. Martín Frulliani, ex Dir de Obras

Es tan clara la necesidad de la obra que aparece en el presupuesto anual del 2021 y está detallada con un costo de 37 millones de pesos. Sin embargo que esté presupuestada no nos acerca a la posibilidad de realizarla, lo explica Agustina Fernandez concejal de JSRN: “Los presupuestos prevén obras que fueron solicitadas ante nacion o provincia. La obra no está aprobada pero está pedida, esta es una obra solicitada ante nación. Ante la intención de que se aprueben, se ponen en el presupuesto. Es una oba que se viene presupuestando desde el año anterior”.

Ariel Oliveros, actual secretario de coordinación de la ciudad explicó, “hace tiempo estamos buscando el financiamiento de la obra  por parte de Nación, estamos detrás de las gestiones para ver si sale porque la vimos viable, incluso este año después de mucho tiempo se pintó la Gral. Paz camino al rio entendiendo que tenía poco mantenimiento”.

Aclaró también que la bicisenda no es la única idea y que otra de las propuestas también  es el alcantarillado del desagüe que llega hasta el río (ciclovía), haciendo referencia a la obra de la ciclovía dijo “obviamente esa es una obra de un costo mayor y también se ha presentado en obras públicas con el ministro de Obras Públicas Katopodis  y también está presentado con el ministro de Transporte Meoni que es donde allí se firmó el convenio por la terminal. Son gestiones que ha realizado el intendente y somos optimistas que pueden llegar a salir”.

Y añadió, “en Provincia se volvió a presentar un nuevo proyecto para reasfaltado  y una vez que se termine con la calle Libertad buscaremos más fondos para seguir financiando obras de asfalto por parte de la provincia para la ciudad que sabemos que es importante y que hoy por hoy de acuerdo a las arcas municipales vemos que se hace difícil hacerlo desde aquí.”

Ariel Oliveros, secretario de coordinación

El expediente y el proyecto desde el ejecutivo que aquí compartimos  es el que contempla la construcción de dos bicisendas a los costados de la avenida, sería una extensión del ancho de la cinta asfáltica de 1 metro por lado. Aunque lo que se recomienda es de 1,5 metros a 2 metros por carril.

“El presente proyecto comprende la construcción de una bicisenda doble y la iluminación led en zona de camino de la Avenida General Paz, cuyo emplazamiento abarca desde la calle Brown hasta el balneario de la Isla N° 58 (Rio Negro), cubriendo una longitud total de 7.120 metros lineales.”

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La principal gestión es la que prevé.  Las gestiones de proyectos como estos no deberían  ir detrás de la problemática, como tampoco deben tener color político. Cada vez que pintamos una estrella amarilla en la ciudad, nos encontramos con que podemos mejorar algo. Se repite la historia con los casos de Adelina y Alejo en la Av Cipolletti, ahora con el de Evelyn y Alan/Eliana.

Hay proyectos. El consenso político local existe, las gestiones están realizadas, la demanda social reflota ante cada accidente, pero los tiempos políticos no son los de todos los mortales y no reparan en las problemáticas que a diario nos entristecen.

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  • La última trampa de la inteligencia artificial

     

    1. IA y el sueño de la industria del software argentina

    Un alto ejecutivo de Facebook pidió a sus trabajadores que “no utilicen la IA solo por el hecho de utilizarla”; Uber limitó el uso de tokens de sus trabajadores a 1.500 USD mensuales, después de descubrir en abril que ya se habían gastado todo el presupuesto asignado de la compañía a IA de 2026. Estas y otras noticias similares han estado rebotando por los diferentes rincones del mundo tecnológico por meses, pero ahora, amplificado por varios medios internacionales, podemos decir que es oficial: la IA se ha revelado como cara, carísima. Es extraño, porque esperábamos muchas cosas (buenas y malas) de la IA, excepto esto. 

    Para la industria de software y servicios informáticos de Argentina, una de las ramas industriales que mayor uso hace de herramientas de IA en el país, la noticia no hace más que desnudar el principal rasgo estructural del sector: su dependencia. 

    Durante dos décadas -antes de Vaca Muerta, la minería y el litio-, la economía del conocimiento era una de las grandes promesas de la economía argentina. Se creaban nuevas empresas, crecía el empleo, los salarios y las exportaciones. Una industria que se caracterizaba tanto por su dinamismo en los negocios, como por su base tecnológica. La historia tenía, además, todos los ingredientes de una épica moderna; desde Sadosky fundando una nueva disciplina científica en el país, hasta los miles de jóvenes decididos a estudiar informática con la promesa de ascenso social. La ley de software completaba el panorama, dando un marco institucional que fomentaba a las empresas tecnológicas por su contribución a la transformación productiva del país. Pero esa historia tenía sus límites. 

    Desde la salida de la pandemia, el sector fue perdiendo dinamismo. Esto se refleja en menor crecimiento, estancamiento de las exportaciones, y, la novedad: despidos masivos. El chivo expiatorio ha sido la IA, pero también se conoce que el deterioro del mercado interno y de la demanda estatal han hecho su parte. La unificación y apreciación cambiaria también afectó al negocio exportador, especialmente para el segmento del empresariado local acostumbrado a cobrar en dólares y pagar en pesos. Sin dudas, el verdadero talón de Aquiles del sector ha sido su especialización en la colocación de programadores, bajo una lógica extractiva, sin el desarrollo de productos tecnológicos propios o servicios sofisticados.

    Nuestra hipótesis es que la inteligencia artificial generativa no inventó la crisis, pero sí modificó las reglas del juego. Si durante años Argentina se especializó en ofrecer programadores y ahora ya no son el factor escaso, ¿cuál va a ser nuestra fuente de competitividad? Y si además la industria es crecientemente dependiente de herramientas de IA que se pagan en dólares, la promesa de aportar divisas a la economía con un sector intensivo en conocimiento se hace cada vez más utópica.

    2. La IA redefine las condiciones de escasez

    Hasta hace muy poco, el principal problema de una empresa de software era conseguir buenos programadores. Formarlos llevaba años, retenerlos era caro. Esa escasez explicaba buena parte de la renta del sector. La inteligencia artificial modifica esa ecuación. Los grandes modelos de lenguaje encontraron uno de sus primeros campos de aplicación en el desarrollo de software. Herramientas como Copilot, Claude o Codex de ChatGPT ya forman parte de la rutina cotidiana de millones de desarrolladores en todo el mundo. Pero los modelos de lenguaje, antes que reemplazar a los programadores, trabajan con ellos. Un programador asistido por IA puede escribir código más rápido, automatizar tareas repetitivas, encontrar errores con mayor facilidad y aprender nuevas tecnologías en menos tiempo. En promedio, se necesitarán menos horas de programación para resolver los mismos problemas o, alternativamente, los mismos equipos podrán desarrollar más y mejores soluciones.

    Los programadores, entonces, no dejaron de ser necesarios, pero ya no son el eslabón sensible de la cadena. En cambio, lo que empezó a manifestar su escasez es el servicio que ofrecen las grandes plataformas de inteligencia artificial. Los costos crecientes de la IA tienen fundamentos tecnológicos, económicos, ambientales y geopolíticos. Desarrollar un modelo de frontera exige inversiones gigantescas en investigación y desarrollo, entrenamiento e infraestructura. Pero, además, también tiene grandes costos la inferencia: cada vez que un usuario realiza una consulta, el modelo debe volver a ponerse en funcionamiento consumiendo energía y recursos. Esto marca una diferencia fundamental con software tradicional —donde desarrollar el producto es costoso pero distribuir una copia adicional cuesta prácticamente cero—.

    Las gigantes tecnológicas y las nuevas empresas de IA (como Anthropic) todavía enfrentan enormes dificultades para monetizar plenamente sus modelos. En muchos casos continúan subsidiando el acceso para acelerar su adopción y ganar participación de mercado, una estrategia que difícilmente pueda sostenerse por mucho tiempo. Todo indica que, a medida que esos subsidios disminuyan, el acceso a los modelos de mayor capacidad tenderá a encarecerse.

    La explicación es sencilla. Detrás de cada respuesta generada por un modelo de lenguaje hay centros de datos masivos que consumen cantidades extraordinarias de energía y agua, para la refrigeración.  La electricidad (y en particular su costo), pasa a ser una variable crítica del negocio de la IA, a tal punto que las gigantes tecnológicas prevén infraestructuras eléctricas dedicadas especialmente a abastecer a estos centros, al tiempo que evalúan la localización de centros en función del acceso a estos recursos junto con la infraestructura de comunicaciones.

    En este contexto, el cuello de botella ya no es el talento humano, sino la capacidad de cómputo, la disponibilidad energética y la infraestructura necesaria para sostener esos servicios a escala global, desde  los modelos hasta los propios datos utilizados para el entrenamiento e inferencia. La inteligencia artificial no eliminó la escasez. Simplemente la trasladó. Y cuando cambia aquello que es escaso, también cambia quién está en condiciones de capturar la renta.

    3. Tokenmaxxing

    Si la inteligencia artificial vuelve más productivos a los programadores, parecería lógico pensar que las empresas de software simplemente ganarán más dinero al incorporarla. Bajo esta idea muchas empresas impulsaron el uso irrestricto de estas herramientas. En parte por entusiasmo tecnológico y en parte por miedo a quedarse atrás frente a la competencia. 

    La consigna fue simple: usar toda la IA posible. Al punto que muchas empresas empezaron a incluir como indicador de desempeño y proxy de productividad de los equipos el uso de tokens. Pero los costos y la factura de la IA empezó a inflarse rápidamente sin un correlato claro por el lado de los resultados. En primer lugar, porque los trabajadores empezaron a maximizar el uso de tokens más allá de lo necesario. En segundo lugar, una mayor productividad no garantiza mayores ingresos. Que un desarrollador pueda escribir código más rápido no implica que aparezcan automáticamente más clientes o que las empresas puedan vender soluciones más caras. Como ocurre en cualquier mercado, la oferta no crea por sí sola su propia demanda. Y por último, esa mayor productividad del trabajo depende del acceso a un insumo cuya provisión está altamente concentrada y sus costos se revelan crecientes con el uso.

    Ese es el cambio verdaderamente importante. Durante décadas, el principal costo de una empresa de software eran los salarios de sus trabajadores (representaba alrededor del 70% de sus costos totales). Hoy una parte creciente de ese costo empieza a orientarse al pago de servicios digitales, incluyendo servicios de la nube e inteligencia artificial. Lo que antes remuneraba casi exclusivamente trabajo altamente calificado realizado en la Argentina comienza, cada vez más, a compartirse con quienes controlan los modelos, la infraestructura de cómputo y las plataformas digitales.

    En otras palabras, la inteligencia artificial no sólo reorganiza el trabajo dentro de las empresas de software. También reorganiza la geografía de la captura de renta. 

    4. Cuando la renta cruza la frontera

    Estos cambios tienen implicancias especialmente profundas para países como la Argentina.

    Durante las últimas dos décadas, una de las principales virtudes de la industria del software fue generar divisas. El conocimiento producido por miles de programadores se transformaba en ingresos que financiaban salarios, inversiones y nuevos proyectos dentro del país.

    La inteligencia artificial empieza a alterar esa dinámica. Cada licencia corporativa, cada suscripción, cada consulta realizada mediante una API representa un pago hacia empresas que desarrollan y controlan los modelos fundacionales. Lo que antes era, principalmente, una masa salarial pagada en Argentina empieza a transformarse en pagos recurrentes por servicios digitales importados.

    Hasta hace pocos años, la mayor parte del valor generado en el sector se distribuía entre salarios y ganancias de las empresas locales de software. Hoy una fracción creciente comienza a concentrarse en las empresas que controlan los modelos, los centros de datos, los chips y las plataformas tecnológicas.

    Eso no significa que la industria argentina deje de exportar. Significa que necesita importar cada vez más para seguir siendo competitiva. Y esas importaciones pasan a formar parte de su estructura permanente de costos.

    Todavía no existen estadísticas oficiales que permitan medir con precisión cuánto están gastando las empresas de software argentinas en inteligencia artificial. Sin embargo, estimaciones construidas a partir de consultas a especialistas y empresas del sector sugieren que el uso intensivo de modelos de frontera puede representar entre 100 y 500 dólares mensuales por desarrollador.

    Si se toma un gasto de 500 dólares mensuales y se lo aplica a los aproximadamente 158.000 trabajadores del sector de software y servicios informáticos, la cuenta anual se acerca a los 1.000 millones de dólares.

    No es una predicción. Es un orden de magnitud, que alcanza para poner en perspectiva el cambio que está ocurriendo. Una industria que durante años fue presentada como una fuente privilegiada de generación de divisas comienza, al mismo tiempo, a demandar crecientes cantidades de dólares para funcionar. Y ese puede ser el comienzo de una nueva forma de dependencia tecnológica.

    5. Los números de una transformación

    La hipótesis que venimos planteando todavía es difícil de medir con precisión. Sin embargo, la balanza de pagos ya empieza a mostrar señales compatibles con esa transformación.

    Durante años, la Argentina construyó una industria capaz de exportar conocimiento y generar divisas. Pero, al mismo tiempo que crecieron las exportaciones de software y servicios informáticos, comenzaron a expandirse también las importaciones de servicios digitales indispensables para sostener esa misma actividad.

    Los datos muestran una aceleración llamativa. En 2024, las importaciones del rubro «servicios informáticos» alcanzaron los 2.086 millones de dólares. En 2025 ascendieron a 2.551 millones. Durante el primer trimestre de 2026 ya sumaban 777 millones de dólares, un 24% más que en igual período del año anterior. De mantenerse esa tendencia, el año cerraría con importaciones cercanas a los 3.000 millones de dólares, un máximo histórico. Para ponerlo en perspectiva, se estima que las exportaciones de litio serán 2.500 millones este año. Es decir, la extracción de litio récord, no alcanzará para pagar los servicios digitales.

    Ese crecimiento no puede atribuirse exclusivamente a la inteligencia artificial. En este rubro también se registran pagos por servicios en la nube, plataformas digitales, videojuegos, publicidad en buscadores o streaming. Pero, justamente ahí reside el punto. La IA no crea una dependencia completamente nueva: profundiza una dinámica en la que la provisión de servicios digitales estratégicos se concentra cada vez más en un reducido número de empresas globales.

    Mientras tanto, las exportaciones argentinas de software y servicios informáticos se ubican en torno a los 2.500 millones de dólares anuales. Dicho de otro modo, una proporción creciente de los dólares que el propio sector genera comienza a regresar al exterior para pagar los insumos digitales que necesita para seguir siendo competitivo.

    Ingresos, egresos y saldo por el rubro de servicios informáticos en la cuenta de servicios de la balanza de pagos de Argentina (millones de dólares). Fuente: INDEC, Cuentas Internacionales y Balanza de Pagos.

    Todavía es prematuro afirmar que estamos frente a un cambio estructural. Pero por primera vez desde la consolidación de la industria del software en el país aparece una pregunta incómoda. ¿Qué ocurre cuando uno de los principales sectores generadores de divisas empieza, al mismo tiempo, a transformarse en un demandante creciente de dólares?

    6. La IA hace más fácil lo fácil y más difícil lo difícil

    Durante años, la industria del software argentina creció vendiendo capacidad para escribir código. Ese modelo permitió crear empleo de calidad, formar decenas de miles de trabajadores altamente calificados y construir uno de los sectores más dinámicos de la economía. Pero también dejó una deuda pendiente: desarrollar empresas capaces de crear productos propios y resolver algunos de los problemas tecnológicos más complejos de la industria, el Estado y el pueblo.

    Durante esos años hubo una enorme inversión en formar programadores. Crecieron las carreras universitarias, aparecieron tecnicaturas, cursos intensivos y programas de capacitación impulsados tanto por el Estado como por las propias empresas. Miles de jóvenes eligieron estudiar informática porque encontraron allí una oportunidad de movilidad social.

    Lo que nunca conseguimos con la misma intensidad fue construir una demanda capaz de desafiarlos. La mayor parte de las empresas terminó desarrollando soluciones definidas por clientes externos o participando en proyectos donde las decisiones estratégicas, los productos y los mercados se encontraban fuera del país. Hubo excepciones importantes, pero no alcanzaron para convertir ese aprendizaje en una plataforma sostenida de innovación.

    La inteligencia artificial vuelve esa limitación mucho más evidente. Si escribir código deja de ser relativamente escaso, competir únicamente por la capacidad de programar será cada vez más difícil. La ventaja comenzará a desplazarse hacia quienes comprendan procesos productivos complejos, integren tecnologías, conozcan industrias específicas y sean capaces de diseñar soluciones originales para problemas que todavía no tienen respuesta.

    Esto importa especialmente para un país como Argentina. Si nuestros desarrolladores participan únicamente de la programación de soluciones concebidas en otro lado, la IA tenderá a reducir el valor relativo de aquello que ofrecemos. Si, en cambio, participan del diseño de productos, de la resolución de problemas complejos y de la construcción de conocimiento específico, la inteligencia artificial puede transformarse en una herramienta que multiplique esas capacidades en lugar de sustituirlas.

    Sin embargo, ese recorrido hoy aparece amenazado. Muchas empresas comenzaron a reducir la contratación de perfiles junior precisamente porque los desarrolladores con mayor experiencia pueden apoyarse en herramientas de IA para realizar tareas que antes delegaban. Al mismo tiempo, el deterioro de los salarios universitarios dificulta la formación de las próximas generaciones de profesionales.

    El riesgo no es solamente perder empleo hoy. El riesgo es interrumpir la principal escalera de aprendizaje de la industria. La inteligencia artificial hace más fácil lo fácil: automatiza buena parte de las tareas rutinarias con las que tradicionalmente se formaban los programadores. Pero, precisamente por eso, puede volver más difícil lo difícil: si desaparecen los espacios de aprendizaje, también se vuelve más difícil formar a los programadores junior de hoy, quienes dentro de diez años deberán diseñar las soluciones que la IA todavía no puede imaginar. En otras palabras, si desaparecen los primeros escalones, tarde o temprano también desaparecerán los últimos.

    7. ¿Qué estamos promoviendo?

    Desde 2004 Argentina apostó por el sector de software. La Ley de Software promovió generosamente un sector basado en una tecnología clave. Había buenas razones para hacerlo. La industria creaba empleo calificado, diversificaba la estructura productiva, exportaba servicios y generaba divisas. Además, los beneficios estaban condicionados a invertir en capacitación, investigación y desarrollo, certificaciones de calidad y apertura de nuevos mercados. No era un subsidio sin condiciones, sino una política industrial orientada a construir capacidades tecnológicas.

    Luego de una década, el sector había multiplicado sus empresas y el número de trabajadores. Pero flexibilizaciones inexplicables de las reglas del Régimen de Promoción y fundamentalmente una especialización en la venta de servicios de desarrollo al exterior llevaron a la concentración de los beneficios en grandes empresas y al divorcio del sector de las principales necesidades tecnológicas del país. 

    El advenimiento de los grandes modelos de lenguajes hace necesario revisar estos regímenes promocionales. Si una parte creciente del conocimiento producido localmente depende de infraestructura, modelos de lenguaje y plataformas controladas desde el exterior, también cambian los efectos esperados de esas políticas. Los beneficios fiscales siguen financiándose con recursos públicos argentinos, pero una parte creciente del aprendizaje, de la innovación y del excedente económico termina desplazándose hacia las empresas que controlan esos activos estratégicos. 

    Eso no significa que haya que abandonar la promoción del sector. Significa que hay que preguntarse qué capacidades queremos promover. ¿Tiene sentido seguir incentivando principalmente la exportación de horas de programación? ¿O conviene orientar esos instrumentos hacia el desarrollo de productos propios, aplicaciones de IA para sectores estratégicos, modelos abiertos, infraestructura nacional de cómputo y soluciones tecnológicas vinculadas con los problemas productivos, sociales y ambientales del país?

    La discusión ya no debería limitarse a cómo hacer crecer la industria del software. La pregunta es qué papel queremos que esa industria desempeñe en una estrategia de desarrollo. Porque el desarrollo no consiste solamente en incorporar nuevas tecnologías. Consiste, sobre todo, en construir la capacidad de decidir qué tecnologías desarrollar, para resolver qué problemas y bajo qué prioridades. En la periferia, esa capacidad de decisión es, quizás, la forma más importante de autonomía.

    8. El riesgo de confundir centros de datos con desarrollo

    En este contexto aparece una nueva promesa. Si la inteligencia artificial necesita enormes cantidades de energía y capacidad de procesamiento, ¿por qué no convertir a la Argentina en un gran proveedor de infraestructura para esa economía?

    En ese punto cobra importancia el debate alrededor del RIGI (Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones) y más recientemente con la propuesta de un «Super RIGI» orientado a centros de datos para inteligencia artificial. Tal régimen, vigente desde 2024, otorga condiciones extraordinarias a inversiones en actividades fundamentalmente extractivas, incluyendo beneficios fiscales, estabilidad fiscal y cambiaria por 30 años, la no liquidación de las divisas por exportaciones en el país, y la cesión de soberanía en materia de resolución de controversias. Lo hace sin establecer exigencias significativas de desarrollo de proveedores locales, investigación y desarrollo, transferencia tecnológica o agregado de valor en el país. Hasta el momento, los principales proyectos aprobados corresponden a energía, petróleo y gas, litio y minería metalífera. ¿Por qué? Porque el mundo demanda de forma voraz todos estos recursos.

    En el caso de la inteligencia artificial, el razonamiento es similar. Los centros de datos buscan, sobre todo, energía abundante y barata, buena conectividad digital y estabilidad regulatoria. Argentina reúne varias de esas condiciones: Vaca Muerta, recursos eólicos y solares de clase mundial y una extensa red federal de fibra óptica. No sería extraño que grandes inversiones llegaran al país por esos motivos.

    Si los centros de datos llegan por estas razones, Argentina habrá cambiado de lugar dentro de la cadena tecnológica, pero no su lugar periférico en la economía mundial. Los servidores estarán aquí. El conocimiento seguirá desarrollándose en otro lado. El riesgo es reproducir, en versión digital, un patrón conocido: aportar energía, recursos naturales e infraestructura mientras las decisiones tecnológicas, la investigación, la propiedad intelectual y el aprendizaje permanecen concentrados en los países que controlan las plataformas.

    No tiene por qué ser así. Brasil, por ejemplo, también busca atraer inversiones vinculadas a la inteligencia artificial, pero procura hacerlo incorporando exigencias de investigación y desarrollo, contratación local, desarrollo de proveedores e infraestructura de cómputo disponible para el sistema científico y tecnológico nacional. La diferencia no está en atraer inversiones, sino en utilizarlas para fortalecer capacidades propias.

    Para una economía periférica, el desafío no consiste únicamente en participar de la nueva economía digital. Consiste en hacerlo reduciendo los márgenes de dependencia y ampliando la capacidad local para decidir qué tecnologías desarrollar, para resolver qué problemas y en beneficio de quién.

    9. Una ventana que todavía está abierta

    Nada de esto significa que el futuro ya esté escrito. La competencia tecnológica entre Estados Unidos y China está modificando rápidamente el mercado mundial de la inteligencia artificial. Si los modelos desarrollados por empresas chinas continúan acercándose al desempeño de los modelos estadounidenses con costos significativamente menores, la estructura de precios de los servicios de IA podría cambiar de manera importante durante los próximos años. 

    La disputa por el liderazgo tecnológico también puede transformarse en una disputa por reducir el costo de acceso a estas herramientas. China también busca orientar un modelo de regulación global de la IA, mientras que su apuesta por las energías limpias y la electrificación dan sustento material a sus menores costos comparados. En este contexto, cambiar los  modelos de las gigantes tecnológicas por modelos chinos más baratos, puede ser una forma de reducir la dependencia tecnológica.

    Por otra parte, la rápida expansión de modelos abiertos permite imaginar otra estrategia complementaria para la industria local. No todas las aplicaciones requieren utilizar permanentemente los modelos de frontera más costosos. En muchos casos es posible desplegar modelos abiertos en infraestructura local, ajustarlos para resolver problemas específicos e integrarlos a procesos productivos concretos. Las ventajas en el uso  de la IA  depende no sólo de la tecnología, sino también de cómo las organizaciones repiensan el trabajo, las capacidades humanas y el desempeño.

    Estos caminos no eliminan la dependencia tecnológica, pero sí la pueden reducir, así como minimizar la factura de la IA que pagarán las empresas. Pero lo que es más importante, abre oportunidades para desarrollar empresas especializadas en integración de inteligencia artificial, fortalecer capacidades nacionales de cómputo y generar conocimiento aplicable a los problemas propios de la producción, la salud, la educación, la energía o la administración pública.

    La infraestructura pública de ARSAT, incluida su Red Federal de Fibra Óptica y su Centro de Datos, constituye un activo estratégico para un modelo de desarrollo autónomo. Aunque, bajo la lógica extractivista actual, también pueden ser espacios para subsidiar la acumulación privada con insignificantes beneficios sociales. Por eso es fundamental diseñar las políticas tecnológicas, de ciencia, de infraestructura digital y de capacitación. Es imprescindible que un nuevo modelo de política industrial reemplace al viejo régimen de economía del conocimiento, que ya no responde a la resolución de problemas estratégicos del país.

    En definitiva, la inteligencia artificial no obliga a elegir entre importar tecnología o resignarse al atraso. La verdadera discusión consiste en decidir si queremos limitarnos a consumir una tecnología diseñada por otros o construir las capacidades necesarias para adaptarla, mejorarla y ponerla al servicio de una estrategia de desarrollo soberano.

    La entrada La última trampa de la inteligencia artificial se publicó primero en Revista Anfibia.

     

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    La cultura puyosa se queda en silencio

    Pablo Manuel Navarrete, escritor. Desde Cali

    A las 7 y 34 de la mañana empezó un temblor que parecía ser suavecito yo estaba despertándome el movimiento fue muy fuerte se me empezaron a caer los libros los cuadros los retratos lo primero que hice fue salir a la calle en calzoncillos con mi celular y las llaves, no alcancé a ponerme las sandalias las manos se me empezaron a dormir del miedo verraco que tenía y casi no logro abrir la reja la calle estaba llena de gente detrás de mí venían otros vecinos también en ropa interior o pijamas lo primero que escuché fue cómo bramaba la tierra —un sonido que hacía uuuuuuuuuu— y dije puta esto va a ser grave porque los testimonios que hay sobre el Terremoto de Armenia de 1999 decían exactamente eso que la tierra bramaba y pues Armenia quedó devastada a Miraflores el barrio en el que vivo hace apenas una semana no le pasó nada porque está construido sobre piedra sólida pero me impresionó que el edificio en el que vivía hace siete días en el barrio El Refugio quedó devastado cuando la cosa quedó quieta y vimos que los cables de luz se pararon de mover volví a mi casa me asomé por la ventana que da hacia atrás y tiene una vista muy bella de todo Cali y todo era una sola nube de polvo la cultura caleña es una cultura ruidosa puyosa que se funda sobre el baile la fiesta por eso  lo más impresionante fue que la gente se callara porque el pedido de los socorristas era por favor, cállense y sigan excavando necesitaban silencio para escuchar si alguien bajo los escombros pedía ayuda.

    Toda la ciudad en la vereda, en pijama, en pánico

    Ana María Mesa Villegas, directora de Barequeo.com, desde Manizales

    Estaba en el gimnasio montanda a la eliptica y mi instructora fue la que dijo está temblando el gimnasio queda en un primer piso y la distancia entre la elíptica y salida será de diez pasos el piso estaba como una gelatina como una licuadora nunca había vivido nada similar en mis 52 años me agarré de un carro que estaba afuera y grité, grité y grité mi mamá y mi hermana mi mamá y mi hermana mi mamá y mi hermana lo único que me venía a la cabeza eran las imágenes de Venezuela pensaba qué tal que se caiga su edificio ellas estaban en un séptimo piso y todo se movía tenía como enviones en momentos tomaba más fuerza cuando eso paró agarré mi celular mi hermana me contestó muerta del susto cogí el carro y salí a donde estaban ellas en el camino vi a toda la ciudad de Manizales afuera en pijama y con la misma cara de pánico llegué a lo de mi madre nos quedamos todos afuera sin poder entrar llegaron familiares y familiares de familiares desayunamos juntos al mediodía hablábamos al mismo tiempo tratando de asimilar lo que nos había pasado manizales tiene unas buenas normas de sismo-resistencia porque hay alta incidencia la ciudad está bien construida hoy contamos con tristeza la pérdida de cinco vidas, pero hubieran podido ser muchas.”

    Las formas heredadas del estallido de 2021 

    Angie Serna, periodista independiente, desde Cali

    “Tengo 29 años en mi vida he experimentado tres temblores pero este fue el más fuerte estaba durmiendo y empezó a sonar la alarma antisísmica de Android también fue el temblor más largo nos dio tiempo a salir pero quedamos colapsados si bien el epicentro fue en San José del Palmar los medios no lo han mostrado mucho es una zona de conflicto armado con población afrodescendiente y pobreza extrema las vías de acceso suelen estar cerradas porque ha sido un territorio históricamente abandonado lo que dificulta que vayamos no solo a los periodistas sino también rescatistas o personal de salud después del temblor la solidaridad de la gente apareció enseguida aunque el gobierno dictó toque de queda y ley seca por amenazas de personas que estarían entrando a viviendas a usurpar pertenencias de personas desalojadas esto impidió la fluidez de los rescates que estaban siendo dados por la ciudadanía una de las zonas más afectadas fue el barrio Tequendama donde está concentrado el sector de la salud en edificios muy viejos salieron mujeres en labor de parto incluso allí se está concentrando la ayuda en 2021 Cali fue epicentro del estallido social y aprendió algunas formas de organización comunitaria que ahora volvieron a activarse, como cuando se vino la noche y no había energía, entonces el sector de la industria audiovisual prestó sus luces de alto voltaje y micrófonos especiales para seguir buscando en medio de los escombros.” 

    Pensar esto es el fin del mundo

    Jenny Parra, Manizales, doctoranda en comunicación, desde Caldas

    “Fue muy muy muy muy muy fuerte gracias al cielo para mí y mi familia y mis seres cercanos no tuvimos afectaciones graves pero sí fue aterrador eso que aquí suele temblar, porque tenemos cerca el Nevado del Ruiz que hasta hace un par de años estuvo en actividad entonces constantemente había movimientos muy suaves por eso uno se acostumbra a los temblorcitos pero ayer arrancó suavecito y rapidamente mutó más zarandeado el tiempo es dificil de medir una siente una eternidad toda una vida yo vi pasar toda mi vida por enfrente vivo en un sexto piso con grandes ventanales uno de mis gatos estaba tomando el sol empezaron esas ventanas a trackear como si estuvieran por estallar sonaba todo el gato salió corriendo yo quedé petrificada tratando de evaluar si salía o me quedaba el movimiento era intenso intenso como cuando una está en ese juego mecánico de la barca de Marco Polo que se remece de lado a lado era como en medio de una tormenta con olas chocando por todos lados se sentía así y se escuchaba cómo todo estallaba yo me quedé en el marco entre el pasillo y mi habitación pensé mi gato se va a tirar por la ventana pero me podía mover porque el piso se sentía como si estuviera en un saltarín y estaba el movimiento de lado a lado pensé el edificio se desploma este es el fin este es el fin fue todo muy rápido muy aterrador pero no grité ni nada cuando paró empecé a ver la cantidad de cosas que habían caído la licuadora que es repesada estaba estallada las cucharitas por el piso en el baño se cayó todo los champú y mis cremitas.”

    La entrada Pensar que es el fin del mundo se publicó primero en Revista Anfibia.

     

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