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CICLOVIA AL RIO: LA URGENCIA DEL PROYECTO

UNA NECESIDAD, UNA OBLIGACIÓN

Luego del accidente ocurrido en la tarde noche del lunes en Av. Gral. Paz a la altura de la chacra 91, a unos cinco kilómetros al sur de la ruta 22, en el cual falleció Evelyn Joana Alarcón (25) luego de ser impactada desde atrás por el conductor de una camioneta que escapó del lugar sin brindarle asistencia, el conjunto social volvió a expresar el repudio frente a esta problemática vial recurrente en dicha arteria, una de las más transitadas de la ciudad.

La Gral. Paz es la única vía de asfalto que tiene como destino el espacio natural, turístico y recreativo por excelencia de la ciudad la Isla 58 (Ing. Gonzalez Jessi), y a su vez una avenida que da salida a la ruta 22 a la fruta en temporada de cosecha donde además de los camiones se movilizan a pie y en bici muchos trabajadores rurales. Y para finalizar, un camino ideal para determinadas disciplinas deportivas que son auge hace ya algunos años, como lo son el ciclismo y el running.

Todavía lamentando este accidente fatal, pienso cuántos somos los que yendo al río por la angosta Gral. Paz pensamos y debatimos una y otra vez, como una de las soluciones a esta problemática vial es la obra de la “bicisenda”, para ser más precisos “Ciclovía”. ¿A qué reginense no se le pasó por la cabeza después de esquivar un ciclista cambiándote de carril?

No importa en qué te movilizás hacia la ISLA 58, si vas en auto o camioneta las bicis son motos, si vas en bici o en moto los autos, camionetas y camiones son armas letales que de tan cerca que pasan te mueven la peluca. El ciclista se ve obligado a transitar sobre la cinta asfáltica de una avenida bastante angosta, más aún en relación al flujo de tránsito que tiene. Sin embargo, sobre su margen oeste yendo al río hay más de 4 metros de espacio público hasta propiedad privada para el desarrollo de una ciclovía para la que necesitas… entre 3 y 4 metros!

En la Gral. Paz el ciclista se ve obligado a transitar sobre la cinta asfáltica en una avenida bastante angosta

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LA GRAL. PAZ Y EL COMÚN DENOMINADOR DE LAS PRINCIPALES ARTERIAS DE LA CIUDAD

No está de más decir y remarcar que la responsabilidad de los conductores es personalísima e inherente a las gestiones políticas, como decían los abuelos “una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa”.

…»la responsabilidad de los conductores es personalísima e inherente a las gestiones políticas«…

La conducción de un vehículo es responsabilidad de quien lo utiliza. La falta de conciencia y responsabilidad al manejar es algo que lamentamos cada vez que sucede un hecho de esta magnitud, cada vez que se arrebata una vida, cada vez que se vuelve a pintar una estrella amarilla en una ruta, calle o avenida. Es educación y obras por parte del Estado (está activo el programa de “educación vial en mi barrio”),  conciencia y responsabilidad individual.

La Av. Gral. paz como todas las arterias principales de la ciudad de Villa Regina: Avenidas: Mitre, Cipolletti, Juan XXIII) son peligrosas. La mala señalización y falta de iluminación (aunque a principios de año el municipio  trabajó en estos aspectos), las intersecciones sin reductores de velocidad, la falta de respeto a las leyes y señales de tránsito por parte de los conductores, la simbología escaza, más el desinterés y egoísmo de quienes manejan para con los peatones y ciclistas; hacen que esa convergencia de factores en la circulación de esta reconocida avenida sea una verdadera problemática vial en la ciudad, pero a grandes rasgos todas las arterias principales reginenses tienen los mismos factores en común, las mismas deficiencias.

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PRIORIDADES EN CONTEXTOS

Esto dijo el Dir. de Tránsito de la ciudad Mario Figueroa en entrevista con radio la 90 (cliquear aquí para escuchar la entrevista): “se le robó un metro de ancho a esa calle, hoy la Gral Paz tiene 6 metros” (como referencia, un camión tiene ente 2,5 mts de ancho). También aclaró que el intendente está trabajando en conseguir los fondos, ya que el municipio para encarar cualquier proyecto de esta envergadura por medios propios debería endeudarse, “estamos muy cerca de conseguir la financiación” confirmó Figueroa.

La ciclovía debe ser prioridad para esta gestión, como debió serlo para las otras también, ya que esta problemática en la Gral. Paz no es nueva. Nadie escapa al reacomodo residual de prioridades a las que nos somete la pandemia.

 La bicicleta para llegar a la isla 58 es un clásico en nuestra ciudad, de manera recreativa a lo largo de nuestra historia y desde hace un tiempo a esta parte, también es un circuito clave para la realización de la actividad física al aire libre.

Durante el 2019, los temas relacionados al tránsito ocuparon el 4to lugar en las demandas e inquietudes que acercaron los vecinos/as al Concejo Deliberante. El dato surge de una estadística presentada por el concejal  Martín Vesprini (FdT).

…»los temas relacionados al tránsito ocuparon el 4to lugar en las demandas e inquietudes que acercaron los vecinos/as
al Concejo Deliberante«…

Surge el debate claramente porque queremos dejar de contar vidas que se pierden, pero la circulación del tránsito y la planificación vial de la ciudad siguen sujetas a un diagrama que nos quedó chico.  Se percibe la búsqueda de mejorías pero dispersas y desarticuladas no resuelven.

Pensando en planificación los beneficios de la construcción de ciclovias y bicisendas son múltiples: resultados considerablemente positivos respecto a la disminución de la emisión de CO2, mejoras en la salud y disminución en los accidentes en las vías públicas, nos da más libertad para movernos, es saludable y mejora nuestra calidad de vida, es ecológico, es económica, combate el sedentarismo, facilita un tránsito más rápido y fluido; entre otras cosas.

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EL PRIMERO EN PROYECTAR FUE UN VECINO

En 2018, un vecino de la localidad Luis Lopez, presentó en el Concejo Deliberante de la ciudad un proyecto para  la realización de la bicisenda en la Av. Gral. Paz desde la intersección con calle La Pampa, en el mismo contextualiza la realidad de la avenida que ya detallamos innecesariamente porque todos conocemos. Ese mismo proyecto recibió en octubre del año pasado una contestación por la comisión de planificación integrada por Vesprini (FdT), Carlos Rodriguez (SVR) y Silvio Rodriguez (JSRN). Cabe remarcar que dicho proyecto se presentó al CD anterior.

“Está siendo analizado conjuntamente con COPLADE y colegio de arquitectos de nuestra ciudad a fin de realizar un informe técnico de factibilidad del mismo”, aseveró Vesprini.

Respuesta de la Comisión de Planificación

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HAY CONSENSO POLÍTICO LOCAL, HAY DEMANDA SOCIAL, HAY URGENCIA, HAY PROYECTOS, HAY GESTIONES. FALTA LA PLATA

En 2019, luego del accidente fatal donde perdieran la vida Alan Marcolongo y Eliana Cheuquepán (embarazada), desde Obras Públicas en la gestión Vazzana/Daga se avanzó en alternativas de “Ciclovías” para la realización del proyecto.

 Respecto a esto, quién fue Director de Obras en ese momento, el arquitecto Martín Frulliani nos cuenta: “En su momento, con poco apoyo del Gobierno Nacional (Cambiemos) y provincial (JSRN), con recursos acotados, se planteó y se comenzó a definir un proyecto para esa ciclovía. También detalló que en un encuentro conel ministro de Obras y Servicios Públicos Carlos Valeri le comentó sobre el proyecto, “le comenté que estábamos trabajando sobre la ciclovia y él me respondió que nosotros no sabíamos si seguíamos o no en el gobierno (se acercaban las elecciones municipales), a lo que le respondí que no importaba quien estuviese en el ejecutivo municipal, es un proyecto muy importante  para Villa Regina y estos proyectos no tienen nombre y apellido ni gestión, son proyectos que se tienen que generar y terminar”.

Respecto al proyecto diagramado en su momento el arquitecto expresó: “se planteaba y se estudiaba la posibilidad de entubar el canal de desagüe que está en la margen oeste, a mano derecha yendo hacia al rio, para ampliar el área de circulación hacia el río. La evaluación estaba andando bien, pero obviamente en ese momento por los números que estaban manejando era inviable, hoy creo que hay una posibilidad más cierta y real de que empecemos a tener una vía segura, para hacer un paseo seguro hacia un lugar con un potencial turístico increíble como lo es la ISLA58.”, este proyecto según Frulliani era más ambicioso y se pensaba proyectando una Regina hacia adelante con un movimiento turístico activo.

Audio del arq. Martín Frulliani, ex Dir de Obras

Es tan clara la necesidad de la obra que aparece en el presupuesto anual del 2021 y está detallada con un costo de 37 millones de pesos. Sin embargo que esté presupuestada no nos acerca a la posibilidad de realizarla, lo explica Agustina Fernandez concejal de JSRN: “Los presupuestos prevén obras que fueron solicitadas ante nacion o provincia. La obra no está aprobada pero está pedida, esta es una obra solicitada ante nación. Ante la intención de que se aprueben, se ponen en el presupuesto. Es una oba que se viene presupuestando desde el año anterior”.

Ariel Oliveros, actual secretario de coordinación de la ciudad explicó, “hace tiempo estamos buscando el financiamiento de la obra  por parte de Nación, estamos detrás de las gestiones para ver si sale porque la vimos viable, incluso este año después de mucho tiempo se pintó la Gral. Paz camino al rio entendiendo que tenía poco mantenimiento”.

Aclaró también que la bicisenda no es la única idea y que otra de las propuestas también  es el alcantarillado del desagüe que llega hasta el río (ciclovía), haciendo referencia a la obra de la ciclovía dijo “obviamente esa es una obra de un costo mayor y también se ha presentado en obras públicas con el ministro de Obras Públicas Katopodis  y también está presentado con el ministro de Transporte Meoni que es donde allí se firmó el convenio por la terminal. Son gestiones que ha realizado el intendente y somos optimistas que pueden llegar a salir”.

Y añadió, “en Provincia se volvió a presentar un nuevo proyecto para reasfaltado  y una vez que se termine con la calle Libertad buscaremos más fondos para seguir financiando obras de asfalto por parte de la provincia para la ciudad que sabemos que es importante y que hoy por hoy de acuerdo a las arcas municipales vemos que se hace difícil hacerlo desde aquí.”

Ariel Oliveros, secretario de coordinación

El expediente y el proyecto desde el ejecutivo que aquí compartimos  es el que contempla la construcción de dos bicisendas a los costados de la avenida, sería una extensión del ancho de la cinta asfáltica de 1 metro por lado. Aunque lo que se recomienda es de 1,5 metros a 2 metros por carril.

“El presente proyecto comprende la construcción de una bicisenda doble y la iluminación led en zona de camino de la Avenida General Paz, cuyo emplazamiento abarca desde la calle Brown hasta el balneario de la Isla N° 58 (Rio Negro), cubriendo una longitud total de 7.120 metros lineales.”

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La principal gestión es la que prevé.  Las gestiones de proyectos como estos no deberían  ir detrás de la problemática, como tampoco deben tener color político. Cada vez que pintamos una estrella amarilla en la ciudad, nos encontramos con que podemos mejorar algo. Se repite la historia con los casos de Adelina y Alejo en la Av Cipolletti, ahora con el de Evelyn y Alan/Eliana.

Hay proyectos. El consenso político local existe, las gestiones están realizadas, la demanda social reflota ante cada accidente, pero los tiempos políticos no son los de todos los mortales y no reparan en las problemáticas que a diario nos entristecen.

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    El peronismo vuelve a sentarse en la misma mesa: Kicillof, Massa y Máximo cerraron filas para defender las PASO

     

    Kicillof, Massa y Máximo Kirchner se reunieron junto a gobernadores y legisladores peronistas para defender las PASO y comenzar a reconstruir la unidad opositora.

    Por Ignacio Álvarez Alcorta para NLI

    El peronismo dio este miércoles una señal política que, hasta hace apenas unas semanas, parecía difícil de imaginar: Axel Kicillof, Sergio Massa y Máximo Kirchner volvieron a compartir una mesa, acompañados por gobernadores, senadores y diputados de distintos sectores del justicialismo. El encuentro, realizado en un hotel de Retiro y extendido durante más de tres horas, tuvo un objetivo concreto: construir una posición común frente al intento del Gobierno de Javier Milei de eliminar o suspender las PASO. Pero detrás de esa discusión electoral aparece una cuestión mucho más profunda: la posibilidad de que el peronismo empiece a reconstruir una unidad capaz de disputar el poder en 2027.

    La escena tiene un peso político que excede largamente la defensa de un mecanismo electoral. Durante más de un año, las diferencias entre el kicillofismo, La Cámpora, el massismo y distintos sectores del PJ se profundizaron hasta convertir la interna en una disputa que amenazó con quebrar definitivamente al principal espacio opositor. Kicillof y Máximo Kirchner habían quedado enfrentados luego del cierre de listas de las elecciones legislativas, mientras Sergio Massa reconstruía su propio espacio y varios gobernadores reclamaban una conducción que pudiera trascender las peleas internas. Ahora, esos mismos sectores volvieron a encontrarse ante un adversario común.

    Una foto que hace unos meses parecía imposible

    La importancia de la reunión no reside solamente en quiénes estuvieron, sino también en quiénes lograron sentarse juntos después de meses de enfrentamientos. Además de Kicillof, Massa y Máximo participaron Gildo Insfrán, Ricardo Quintela, Sergio Ziliotto, Gerardo Zamora y Gustavo Melella, junto con los jefes de bloque del peronismo en el Congreso, José Mayans y Germán Martínez. La convocatoria buscó reunir a prácticamente todas las terminales del peronismo que mantienen una posición de oposición frente al Gobierno nacional.

    No se habló de candidaturas. Y esa ausencia probablemente sea uno de los datos políticos más importantes del encuentro. En una fuerza atravesada por dirigentes con aspiraciones presidenciales, comenzar una discusión sobre nombres habría significado volver inmediatamente al terreno de la disputa interna. En cambio, la decisión fue concentrarse en una cuestión institucional y electoral: impedir que la reforma impulsada por el Gobierno termine eliminando una herramienta que podría permitirle al peronismo ordenar democráticamente sus diferencias.

    Las PASO, en este contexto, son mucho más que una elección previa. Para una fuerza que hoy contiene distintas corrientes, desde el kirchnerismo hasta el massismo y el kicillofismo, pasando por los gobernadores y sectores sindicales, una primaria puede funcionar como mecanismo de resolución de las diferencias sin necesidad de una ruptura. Eliminarla, en cambio, obligaría a construir acuerdos de candidaturas antes de que esas diferencias hayan encontrado un mecanismo legítimo para resolverse.

    Por eso el argumento utilizado por los dirigentes reunidos en Retiro fue directo. Según trascendió, uno de los participantes planteó que quienes acompañen la eliminación o suspensión de las PASO deberán hacerse responsables de “ayudar a Milei a tener 4 años más”. La frase expresa una definición estratégica: para una parte importante de la oposición, la discusión sobre las primarias no puede separarse de la disputa por la sucesión presidencial.

    El Gobierno quiso ordenar la oposición y consiguió el efecto contrario

    La paradoja política es evidente. El Gobierno busca modificar las reglas electorales antes de la próxima gran disputa nacional, mientras el peronismo interpreta esa iniciativa como una amenaza a su capacidad de competir unido. La reforma electoral, entonces, empieza a funcionar como un factor externo de cohesión para una fuerza que hasta hace poco parecía incapaz de encontrar un punto de encuentro.

    Incluso el PRO mantiene una posición que complica todavía más el escenario oficialista. Aunque todavía no definió su postura definitiva, dentro del partido consideran valiosas las PASO y algunos dirigentes comenzaron a explorar la posibilidad de mantenerlas pero convertirlas en voluntarias. Es decir, el Gobierno no tiene garantizado que su propuesta de eliminación encuentre un consenso amplio ni siquiera entre sus aliados o potenciales aliados.

    La cuestión adquiere otra dimensión si se observa lo ocurrido recientemente en el Congreso. La derrota oficialista en el Senado alrededor de distintos capítulos de la legislación sobre tierras y manejo del fuego mostró que, cuando existen coordinación política y voluntad de negociación, la oposición puede reunir votos suficientes para bloquear iniciativas centrales del Ejecutivo. Según elDiarioAR, esa experiencia de trabajo conjunto fue uno de los factores que ayudó a generar las condiciones para el reencuentro entre sectores peronistas que venían enfrentados.

    La unidad, por supuesto, todavía está lejos de estar consolidada. Una cena no borra un año de conflictos políticos, ni resuelve las diferencias entre Kicillof y el kirchnerismo, ni determina quién conducirá el espacio en los próximos años. Tampoco significa que las aspiraciones presidenciales de Massa, Kicillof u otros dirigentes hayan desaparecido. Lo que cambió es algo más elemental: por primera vez en mucho tiempo, distintos sectores aceptaron que necesitan volver a hablar entre ellos.

    Y eso, en la política argentina, no es un dato menor.

    La unidad como condición para 2027

    El desafío que enfrenta el peronismo es considerable. No alcanza con resistir una reforma electoral ni con coincidir circunstancialmente en el Congreso. Para convertirse nuevamente en alternativa de gobierno deberá transformar una unidad defensiva en una propuesta política capaz de hablarle a una sociedad que atravesó un profundo cambio desde 2023.

    Pero ningún proyecto opositor puede construirse si sus principales dirigentes se mantienen permanentemente enfrentados. La reunión de Retiro parece haber producido, al menos por unas horas, una tregua entre quienes representan tradiciones y electorados diferentes dentro del mismo universo político. El dato significativo es que Kicillof, Massa y Máximo Kirchner comprendieron que pueden seguir disputando liderazgo, pero que primero necesitan preservar el espacio donde esa disputa pueda resolverse.

    El Gobierno de Milei, mientras tanto, pretende avanzar sobre las reglas electorales con la mirada puesta en su propia continuidad. El peronismo empieza a responder con otra lógica: conservar las herramientas que le permitan dirimir sus diferencias y evitar que la fragmentación termine convirtiéndose en una ventaja automática para el oficialismo.

    Todavía no hay una candidatura, ni una conducción común, ni un programa de gobierno. Hay algo más modesto, pero políticamente decisivo: una mesa que volvió a reunir a quienes durante meses parecían destinados a competir entre sí antes que contra Milei.

    Si esa mesa consigue mantenerse abierta, el encuentro de Retiro puede terminar siendo recordado no por las PASO, sino como el primer capítulo de una reconstrucción mucho más grande. Si vuelve a romperse, quedará apenas como una fotografía pasajera. La política argentina, una vez más, acaba de entrar en esa zona donde una tregua puede convertirse en alianza o terminar siendo apenas un paréntesis.

     

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  • Intenciones kristalinas

     

    El lunes aterrizó Kristalina Georgieva en Buenos Aires para reunirse con Javier Milei en Casa Rosada. Fue el primer encuentro entre la directora del FMI y el Presidente argentino en diez meses. Hoy voló a Neuquén con el presidente de YPF, Horacio Marín, para recorrer Vaca Muerta. La escena es elocuente por lo que muestra y por lo que oculta: la autoridad del mayor acreedor de la Argentina caminando sobre el yacimiento que el Gobierno exhibe como prueba de que la restricción externa ya tiene solución. Pero detrás de la imagen hay una pregunta que ninguna recorrida oficial va a responder: ¿alcanza la renta de Vaca Muerta para pagar una deuda de esta escala con el Fondo, o se está usando ese activo estratégico para financiar, otra vez, el corto plazo político a costa de la soberanía sobre los recursos que lo generan?

    La visita no ocurre en el vacío: coincide con la discusión de un nuevo proyecto para derogar los límites a la propiedad extranjera de tierras rurales —hoy sostenida solo por una cautelar judicial mientras la Corte Suprema decide su suerte— y con la aplicación de una versión ampliada del RIGI —el Súper RIGI— que extiende a nuevas industrias los mismos treinta años de estabilidad tributaria, aduanera y cambiaria que ya rigen para los proyectos de Vaca Muerta. No son dos agendas paralelas: es la misma agenda. Mientras se discute quién puede ser dueño de la tierra sobre la que se asientan los yacimientos, se profundiza el régimen que blinda por tres décadas la renta que esos yacimientos producen. 

    El resultado combinado de ambas reformas parte de un mismo diseño: condiciones cada vez más favorables para que capitales extranjeros se apropien de recursos naturales estratégicos y extraigan de ellos rentas extraordinarias.

    Esa continuidad se vuelve todavía más nítida en la agenda privada de Georgieva. Además de sus encuentros con Milei, Luis Caputo y Santiago Bausili, la directora del Fondo cenó el lunes por la noche con la cúpula empresarial argentina en el Palacio Duhau. Estuvieron Jorge Brito (Banco Macro), Eduardo Elsztain (IRSA), Marcos Bulgheroni (Pan American Energy), Pierpaolo Barbieri (Ualá), Juan Martín de la Serna (Mercado Libre), Daniel Novegil (Ternium), Martín Pérez de Solay (Glencore), Mariana Schoua (AmCham), Isela Costantini (Strategic Advisor) y Catalina Cascio (Ferrosider).

    No es un detalle protocolar: se trata de la cúpula corporativa a la que el propio Banco Central señaló como contraparte directa de la fuga de capitales financiada por el FMI en 2018. 

    Durante la cena, Georgieva puso hincapié en profundizar las reformas destinadas a expandir el crédito privado, impulsar el desarrollo del mercado de capitales, avanzar en las concesiones de infraestructura y mantener el rumbo del proceso de desregulación económica. También tuvo tiempo para repasar un poco de historia: les consultó a los contertulios sobre los motivos detrás de la caída del régimen de convertibilidad. Los empresarios dieron sus interpretaciones: la devaluación brasileña de 1999, el empeoramiento del escenario internacional y los desequilibrios macroeconómicos que terminaron derivando en la crisis de 2001.

    Tocata y fuga

    Según el informe del BCRA de 2020, la formación de activos externos del sector privado entre mayo de 2018 y octubre de 2019 alcanzó 45.100 millones de dólares —una cifra casi calcada a los 44.500 millones que el Fondo desembolsó en ese mismo período—, y en el ciclo completo 2015-2019 esa fuga superó los USD 86 mil millones. El BCRA documentó, además, su grado de concentración: apenas cien agentes económicos explicaron 24.679 millones de esa salida, y el 1% de las empresas concentró la mayor parte de la formación de activos externos de personas jurídicas. Estos números dan cuenta de que la deuda que hoy asfixia al Estado no financió, en 2018, una expansión de la economía real: financió, dólar por dólar, una fuga de capitales de un puñado de grandes actores privados. 

    Que Georgieva se siente a cenar, ocho años después, con figuras clave que pertenecen al mismo universo corporativo que se benefició de manera directa de aquella fuga financiada con crédito del organismo que ella dirige, cierra el círculo de un mismo patrón: el Fondo presta, una porción sustancial de ese crédito termina afuera del país en manos de un puñado de grandes actores privados, y la cuenta de la deuda queda en las manos del pueblo argentino. 

    La escala del problema no es un detalle retórico: es lo que separa una discusión de política económica de un simple episodio protocolar. En setenta años de vínculo bilateral, un director gerente del FMI pisó suelo argentino cuatro veces, y las tres visitas anteriores comparten un patrón inequívoco. Horst Köhler llegó en 2003, en plena crisis de deuda, para presionar a un Kirchner recién asumido. Rodrigo Rato aterrizó en agosto de 2004 por apenas diez horas, custodiado por la policía, para exigir un acuerdo que la Argentina terminó rechazando. Christine Lagarde estuvo en marzo de 2018, en el marco del G20, semanas antes de que el país cerrará el mayor préstamo de la historia del organismo —el mismo episodio en el que Macri, para instalar confianza sobre la negociación en curso, invitó a los argentinos a «enamorarse» de la titular del Fondo—. Ese romance terminó en la exposición más alta jamás sostenida por un país miembro del FMI. Que Georgieva repita hoy ese mismo gesto, con un gobierno otra vez alineado, siendo un acreedor seniority por representar un 34% de la deuda del FMI entre todos los países del mundo,  no es protocolo: es la prueba de que el Fondo nunca visitó la Argentina para auditar cuentas, sino para bendecir gobiernos en medio de crisis de financiamiento.

    La cuenta que no cierra: superávit energético versus stock de deuda

    Vaca Muerta va a «pagar la deuda». Esa es la muletilla del discurso oficial. Los números, tomados de las fuentes oficiales, obligan a matizarlo. En 2025 la balanza energética argentina cerró con un superávit récord de 7.815 millones de dólares, el más alto de la historia impulsado por exportaciones de combustibles y energía por 11.086 millones. En el primer semestre de 2026 ese superávit ya alcanzó unos 6.987 millones, un salto interanual de casi 62%, y las proyecciones del sector para el año completo rondan los 12.500 millones.

    Son cifras notables. Pero al compararlas con la exposición vigente, se ve que Argentina le debe hoy al FMI el equivalente al 1.311% de su cuota, unos 57 mil millones de dólares de capital. No el doble ni el triple del límite normal, sino más de seis veces el techo acumulado que rige en este mismo momento para cualquier otro país miembro.

    Traducido a dólares, el tramo que excede los parámetros normales de acceso vigentes al momento de cada desembolso se ubica en 37.800 millones de dólares. No es un matiz menor: representa entre la mitad y las dos terceras partes de toda la deuda que la Argentina mantiene hoy con el organismo.

    Si se destinara la totalidad del superávit energético anual —sin un solo dólar para importaciones, salarios, inversión o cualquier otro uso— a cancelar exclusivamente ese stock, con las proyecciones más optimistas de YPF para 2026 se necesitarían más de cuatro años solo para cubrir el capital, sin contar intereses, sobrecargos, ni el resto de los vencimientos de deuda pública que la Argentina también enfrenta en dólares. Y esa cuenta ni siquiera contempla que buena parte de esa renta energética no queda enteramente disponible para el fisco: una porción se destina a las regalías provinciales, otra a la rentabilidad de las empresas —muchas de ellas extranjeras— que operan bajo el régimen de estabilidad de treinta años. 

    Vaca Muerta puede ser, con el tiempo, una fuente relevante de divisas. Lo que no puede ser, con esta escala de deuda, es la solución por sí sola. Confundir un superávit sectorial —por más récord que sea— con la capacidad de repago de una exposición trece veces superior a la cuota es, en el mejor de los casos, una simplificación; en el peor, una forma de demorar la discusión de fondo: qué parte de esa deuda es técnica, qué parte es un excedente de naturaleza política y qué instrumentos legales existen para tratarla como corresponde.

    Un gesto político, no un dictamen técnico

    En abril de 2025, durante las Reuniones de Primavera del FMI en Washington, la directora gerente advirtió que resultaba «importante» que la Argentina no «descarrilara» su rumbo de cambio de cara a las elecciones legislativas de octubre, sugiriendo que un resultado favorable a la oposición peronista implicaría, de manera casi automática, un salto en el tipo de cambio o una corrida sobre las reservas.  El episodio no quedó en la declaración: minutos después, en el mismo panel, el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, le obsequió un prendedor con forma de motosierra, que Georgieva aceptó y se colocó en la solapa ante las cámaras. La oposición calificó la intervención de Georgieva de intromisión electoral y el propio organismo debió aclarar al día siguiente, que el mensaje estaba dirigido al Gobierno y no al electorado. 

    Ayer, al mismo tiempo que Georgieva aterrizaba en Buenos Aires, Máximo Kirchner presentó un proyecto de ley del bloque de diputados de Unión por la Patria para que los acuerdos con el FMI deban ser aprobados por el Congreso. La propuesta, avalada por quince diputados del principal bloque opositor, hace foco además en las asimetrías institucionales y contradicciones como las que se presentan entre la directora que interviene políticamente en un proceso electoral doméstico y el propio staff técnico que viene señalando el incumplimiento de la meta de superávit primario y la insuficiencia de reservas. La alerta es clara: el FMI  opera, al mismo tiempo, como acreedor, como auditor de sus propios programas y como actor con intereses geopolíticos explícitos, cuya conducción no es ajena al resultado de los procesos electorales de sus principales deudores. 

    Se trata de la misma lógica de discrecionalidad política —aplicada ahora al plano de la comunicación y la campaña— que en 2018 permitió aprobar un programa por fuera de los criterios técnicos de sostenibilidad. La corresponsabilidad que reclama el proyecto no es sólo jurídica: es también política, y empieza por reconocer que las decisiones del Fondo sobre la Argentina nunca fueron, ni son hoy, puramente técnicas. Son profundamente políticas. 

    Un patrón que se repite: desembolsos que llegan cuando la política los necesita

    El caso argentino ofrece, además, una serie temporal que resulta difícil de leer como pura coincidencia técnica. El préstamo de 2018 se cerró bajo un gobierno de Cambiemos en pleno año electoral legislativo, con Lagarde elogiando en Bali «la disciplina» fiscal de Macri semanas antes de los comicios de octubre. Siete años después, en 2025, el patrón se repitió: el Fondo desembolsó 14 mil millones de dólares en abril, en el tramo final de una negociación que incluyó un viaje de Milei y Caputo a Mar-a-Lago para conseguir el respaldo público de Donald Trump, y Georgieva llegó a declarar sobre un desembolso inicial más alto que el gobierno argentino se “había ganado” por su desempeño. 

    En 2025,  previo a las elecciones legislativas, el Tesoro de Estados Unidos anunció un swap de monedas con el Banco Central por otros 20 mil millones, y el propio Trump condicionó públicamente ese respaldo al resultado electoral del oficialismo, en una frase que generó un desplome inmediato de los mercados argentinos. Bloomberg tituló, sin medias tintas, que el FMI respaldaba la ayuda de Washington a la Argentina antes de esos comicios.

    La nueva arquitectura de endeudamiento: cuando el prestamista es también el padrino político

    Lo que ocurrió en 2025 agrega, además, una capa novedosa y que vuelve más urgente su lógica: la aparición del Tesoro de Estados Unidos como actor de financiamiento directo, por fuera del propio FMI. El swap de 20 mil millones de dólares anunciado por la administración Trump no es un crédito del organismo multilateral: es una línea bilateral del Tesoro norteamericano, activada en medio de una corrida cambiaria y explícitamente atada, según las propias palabras del presidente estadounidense, al resultado electoral. 

    En apenas veinte meses de gestión, el Gobierno acumuló préstamos por 20 mil millones con el FMI, otros 12 mil millones con el Banco Mundial, USD 10 mil millones con el BID y montos adicionales con la Corporación Andina de Fomento, además de esa línea del Tesoro estadounidense.

    Esta arquitectura combinada —FMI, banca multilateral y ahora también el Tesoro de un país miembro actuando directamente como prestamista de última instancia— desdibuja todavía más la frontera entre asistencia técnica y respaldo político-electoral. El propio FMI reconoció el peso de esa variable: su directora llegó a admitir que el respaldo de la Casa Blanca resulta clave para destrabar desembolsos, y la sintonía personal entre Milei y Trump se volvió, en los hechos, una variable tan relevante para el programa económico como el cumplimiento de las metas fiscales. 

    Es exactamente el escenario que la doctrina de corresponsabilidad busca nombrar y ordenar: si el financiamiento externo de la Argentina depende, en última instancia, de alineamientos geopolíticos y ciclos electorales antes que de criterios técnicos verificables, entonces la salida de esa dependencia no puede limitarse a pedirle prolijidad al Fondo.

    Una deuda política necesita una solución política

    La discusión que busca llevar al Congreso el bloque de Unión por la Patria apunta a darle un techo legal a la deuda, control parlamentario obligatorio y una negociación explícitamente política para la porción de deuda generada no por un cálculo técnico, sino por un que un ciclo político.

    El planteo central del proyecto de ley puede resumirse en una sola idea, tan simple como incómoda: hay que distinguir lo que se debe pagar siempre —la cuota, el crédito ordinario— de aquello que fue una decisión política tomada por fuera de las reglas —el excedente que, en el caso argentino, representa la enorme mayoría de la deuda—. 

    Si el origen de ese excedente fue una decisión política —del Directorio del Fondo, que aprobó en 2018 el mayor préstamo de la historia del organismo pese a que la propia evaluación técnica dudaba de su sostenibilidad, y del gobierno argentino, que lo tramitó incumpliendo sus propios procedimientos institucionales—, entonces su resolución no puede ser exclusivamente técnica. Necesita una negociación política con objetivos políticos: un plan de pagos sostenible, atado al crecimiento de la economía argentina, que no descargue el ajuste sobre la distribución del ingreso de las y los argentinos.

    La entrada Intenciones kristalinas se publicó primero en Revista Anfibia.

     

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