Caputo festejó el dato de industria y construcción pero los números del Indec muestra caídas
Luis Caputo replicó los datos de industria y construcción de abril con tono de festejo. El ministro subrayó que el indicador tendencia ciclo creció 0,1% en el caso del IPI manufacturero (industria) y 0,3% en el caso del ISAC (construcción), y que con eso acumularon cinco y seis meses consecutivos de variación positiva, respectivamente.
El ministro de Economía también destacó que en construcción hubo en marzo una suba de 2,5% interanual en los puestos registrados privados y de 14,5% en la superficie autorizada por permisos de edificación. Se trata de recortes e indicadores marginales que no refelan la estadística dura de los sectores.
En abril, el Índice de Producción Industrial manufacturero cayó 2,8% interanual, acumuló una baja de 2,4% en el primer cuatrimestre y retrocedió 2,1% contra marzo en la serie desestacionalizada. La construcción también cayó 2,8% interanual y se desplomó 4% mensual, aunque todavía conserva una suba acumulada de 2,1% en el primer cuatrimestre.
En la industria, doce de las dieciséis divisiones manufactureras tuvieron caídas interanuales. Maquinaria y equipo bajó 20,2%; industrias metálicas básicas, 11,2%; prendas de vestir, cuero y calzado, 15,9%; alimentos y bebidas, 2,4%; vehículos automotores, carrocerías, remolques y autopartes, 10,7% y productos textiles, 22,2%, entre otras.
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Las únicas ramas con signo positivo fueron sustancias y productos químicos, con una suba de 16,7%; productos de tabaco, con 6,5%; refinación de petróleo, coque y combustible nuclear, con 5,6%; y madera, papel, edición e impresión, con 4,1%. En químicos, además, pesa una base de comparación particular: en abril de 2025 el polo petroquímico de Bahía Blanca había sido afectado por las inundaciones y falta de suministro de gas natural.
La estadística confirma lo que ya es una marca registrada del modelo de Milei, el bloque textil fue uno de los más golpeados con una caída del 22,2% interanual, pero la rama de maquinaria también encendió una alarma fuerte. Cayó 20,2% interanual, con maquinaria agropecuaria abajo 29,7% y aparatos de uso doméstico en baja de 26,9%. En el primer trimestre, las ventas nacionales de tractores cayeron 41,4% y las de cosechadoras, 6,2%.
La siderurgia también se desplomó con un caída del 19,3%, y el complejo automotor tampoco acompañó. Según ADEFA, las ventas a concesionarios de autos y utilitarios nacionales cayeron 50,6% interanual en abril. Las exportaciones de autos bajaron 34,7%, aunque las de utilitarios subieron 60,7%.

La construcción mostró un serrucho. El ISAC cayó 2,8% interanual y 4% mensual desestacionalizado. El empleo registrado de la construcción mostró una mejora, pero sobre una base todavía baja. En marzo hubo 384.157 puestos privados registrados, con una suba de 2,5% interanual y 1,6% acumulada en el primer trimestre. La superficie autorizada por permisos de edificación en 246 municipios llegó a 1.396.405 metros cuadrados, con una suba de 14,5% interanual. En el primer trimestre acumuló un alza de 4,5%.
La encuesta cualitativa del INDEC muestra un sector sin euforia. Entre las empresas dedicadas a obras privadas, 75,5% cree que la actividad no variará entre mayo y julio. Entre las empresas de obra pública, 60% no espera cambios y un 25,6% prevé una caída. Las privadas que esperan una baja mencionan como principales causas la caída de la actividad económica y los altos costos de construcción. En obra pública, pesan la caída de la actividad y los atrasos en la cadena de pagos.
En ese clima, Ricardo Arriazu dejó una definición que el Gobierno podría leer como respaldo, pero que también contiene una advertencia. En la Convención Anual de Camarco dijo que «los planetas están alineados para la Argentina». Pero enseguida marcó la paradoja: los sectores que crecen son oferentes de divisas y poco demandantes de empleo, como agro, minería y energía. En cambio, los sectores que caen son demandantes de divisas y de mano de obra: industria, construcción y comercio.
Arriazu resumió la rareza de época con una frase filosa: «Sobran divisas y falta demanda de mano de obra». También advirtió que la construcción sigue alrededor de 30% por debajo de los niveles de mediados de 2023 y reclamó crédito para reactivar la actividad.
La lectura más dura aparece en el informe de I+D, la consultora Industria y Desarrollo de Diego Coatz. Coatz fue jefe de economía de la UIA y dejó la cámara en medio de diferencias con la línea de Martín Rappallini frente al gobierno. En el mundo fabril, su salida fue leída como una señal del malestar de una parte de la industria que no compra la postal oficial.

I+D sostuvo que la actividad industrial cayó fuerte en abril luego de la recuperación de marzo y que la producción está estancada con tendencia a la baja desde hace más de un año. Según la consultora, la industria está 5,7% por debajo del pico de febrero de 2025, el máximo del gobierno de Milei, y 15,1% debajo del pico histórico de la última década, registrado en noviembre de 2017. Además, empeoró su proyección para 2026: ahora espera una caída industrial de 1,9% anual.
El informe también advierte que los datos adelantados de mayo no muestran un rebote claro. Autos cae 20,9% interanual, cemento baja 1,5% y la venta de materiales para la construcción apenas repunta 1,5%. En abril, 11 de los 16 sectores retrocedieron contra marzo y 9 ramas están más de 33% por debajo de sus máximos de los últimos diez años.
I+D agrega otra capa al problema. Las exportaciones de manufacturas de origen industrial crecieron 43,3% interanual en abril, pero la mitad de esa suba se explicó por oro y carbonato de litio, dos productos de origen minero que entran en la estadística.
La consultora habla de un «efecto sándwich»: precios y demanda a la baja, costos al alza. Los precios industriales avanzaron 23,1% interanual en abril, sin contar refinación de petróleo, mientras el IPC general subió 32,4% y los servicios treparon 43,1%. En esa pinza quedan atrapadas la rentabilidad, la inversión y el empleo.
El dato social completa el cuadro: 51,8% de los industriales dice que su principal problema es la demanda interna insuficiente; sólo 3,3% espera aumentar personal en los próximos tres meses; 17,7% prevé reducir dotación; en el último año se perdieron 45.000 empleos industriales formales directos y 79.200 totales; cerraron 1.800 pymes industriales; y se pierden seis empleos industriales por hora.
