Recorre más de 3.500 kilómetros para que las ciudades de nuestro país se comprometan y trabajen en la accesibilidad.
En su octava “Travesía de la Integración”, el deportista de alto rendimiento, se detuvo a almorzar en nuestra ciudad y tuvimos el placer de disfrutar del relato de cada una de sus experiencias.
El intendente, Marcelo Orazi, el Secretario de Coordinación, Ariel Oliveros y la Directora de Turismo, María Luján Musso, aprovecharon la oportunidad para felicitarlo y hacerle entrega de un presente.
Su meta diaria consiste en recorrer 100 km, pasando por distintas localidades, dejando un testimonio que interpela a las autoridades para que realicen políticas de accesibilidad. «Si yo puedo hacer 3500 kilómetros en silla de ruedas, vos podés hacer una ciudad inclusiva y accesible”.
El Intendente Marcelo Orazi elevó una nota al Ministro de Transporte de la Nación Mario Meoni solicitando que se incorpore a Villa Regina en el recorrido del servicio de pasajeros conocido como ‘Tren del Valle’. “Motiva esta solicitud el anuncio oficial realizado por parte del gobernador de la provincia de Neuquén Omar Gutiérrez de que…
El peronismo federal se lanzó este viernes en Parque Norte y dio una muestra de fuerza con una convocatoria que sumó diputados, intendentes y dirigentes de varios puntos del país.
El armado en el que confluyen dirigentes como Guillermo Michel, Juan Manuel Olmos y Victoria Tolosa Paz se muestra equidistante de la interna entre Cristina Kirchner y Axel Kicillof al tiempo que busca acumular referentes de un peronismo de centro.
La idea es tomar distancia de las diferencias en la cúpula del peronismo y mientras tanto sumar volumen con dirigentes de todos los sectores. Una vez que esa interna se resuelva verán los pasos a seguir. Por lo pronto, ya se piensa en un nuevo acto pautado para el 25 de mayo.
Según los organizadores, al acto de Parque Norte llegaron más de 4000 participantes, entre ellos unos 20 legisladores nacionales y 70 intendentes que se reunieron bajo la consigna «Primero las Ideas».
Durante el acto se plantearon algunos ejes básicos como la necesidad de avanzar en la construcción de un peronismo con base territorial, representativo de la Argentina productiva y con protagonismo de las provincias, descentrando el debate político de la lógica del AMBA.
Milei no está buscando poner en práctica un programa económico, está imponiendo un modelo social con una fuerte desigualdad, sin industria y sin clase media.
Durante su intervención en el escenario principal, el diputado nacional por Entre Ríos, Guillermo Michel, explicó que el encuentro buscó poner en discusión los valores que el peronismo debe representar y mencionó el federalismo, la producción, el trabajo y la mejora concreta en la vida de la gente.
Michel fue tajante al diferenciar los modelos económicos en disputa, defendiendo el superávit fiscal como una herramienta de gestión que ya aplican sus intendentes y gobernadores. El diputado nacional advirtió que el equilibrio financiero no puede ser un fin en sí mismo si se logra a costa del aparato productivo nacional.
Asimismo, calificó la estrategia de la actual gestión como un «superávit trucho», denunciando que el programa de ajuste vigente está golpeando severamente a la industria y al consumo interno.
Hay que discutir mucho de las ideas, poco de las cosas y nada de las personas. Esto no es en contra de ningún compañero ni ninguna compañera, es un proceso colectivo de debate transversal y federal.
Bajo esta premisa, Michel propuso retomar el camino del modelo implementado por Néstor Kirchner, donde el orden fiscal se lograba con una economía en crecimiento y la generación genuina de empleo. Durante su intervención, concluyó que el objetivo debe ser un peronismo amplio y renovado que priorice el bienestar social sobre el ajuste.
En esa línea, el Auditor General de la Nación, Juan Manuel Olmos, sostuvo que «hay que discutir mucho de las ideas, poco de las cosas y nada de las personas. Esto no es en contra de ningún compañero ni ninguna compañera, es un proceso colectivo de debate transversal y federal». Y agregó: «A nosotros no nos molestan las formas de Milei; lo que nos duele es que la gente se esté quedando sin trabajo, que cierren las empresas y que los argentinos no lleguen a fin de mes».
También hablaron Tolosa Paz; el intendente de Pilar, Federico Achaval; el secretario general de la Confederación General del Trabajo (CGT), Jorge Sola; el diputado nacional por San Juan, Ernesto «Pipi» Alí; el diputado nacional por Tucumán, Pablo Yedlin; y, de manera virtual, el diputado nacional por Mendoza, Emir Félix.
La idea del encuentro no fue definir ningún tipo de candidatura sino la apertura de un proceso de discusión sobre el rumbo del peronismo. Según plantearon, se buscó articular «un programa con las miradas de las provincias que dé respuestas a los desafíos actuales del país y que el peronismo tiene que proponerle a la sociedad».
La Directora de Promoción Social de la Municipalidad de Villa Regina Adriana Torres participó el lunes en Viedma del encuentro de trabajo de los Centros de Rionegrinos de Abordaje Integral de las Adicciones (CRAIA), dependiente de la Agencia de Prevención y Asistencia en Adicciones (APASA). Recordemos que Torres es la coordinadora de ‘Puerta a la…
Los chats privados entre Pablo Toviggino y Juan Pablo Beacon, el arrepentido de la AFA, revelaron una maniobra de Alberto Weretilneck para barrer los obstáculos judiciales y garantizar los negocios en Río Negro del Emir de Qatar, Tamim bin Hamad Al Thanien.
El capítulo más sensible de los Whatsapp a los que accedió LPO y que están en manos del juzgado de Luis Armella, gira en torno a una reunión de Weretilneck con el embajador de Qatar por un proyecto para instalar un estadio en Bariloche.
Como anticipó LPO, el Emir de Qatar estaría detrás de la privatización del Cerro Catedral, un proyecto que obsesiona a Weretilneck y que se topó con los obstáculos típicos de la política: el de un grupo de concejales díscolos.
Juan Pablo Beacon es un abogado de Viedma que fue mano derecha del Tesorero de la AFA, hasta que declaró ante la justicia de Estados Unidos y causó pánico en la entidad que preside Claudio «Chiqui» Tapia. Según sugieren los chats, hasta agosto del año pasado se movía como un intermediario del gobernador de Weretilneck con negocios internacionales.
Mañana voy con Weretilneck a ver al embajador de Qatar por el tema del estadio en Bariloche. Voy a decir que AFA apoya la iniciativa…humo hermano.
El 3 de julio de 2024, Beacon le anticipó a Toviggino una reunión del gobernador con los qataríes. «»Mañana voy con Weretilneck a ver al embajador de Qatar por el tema del estadio en Bariloche», dijo. «Voy a decir que AFA apoya la iniciativa…humo hermano», agregó.
La respuesta de Toviggino fue un aval: «Pero claro que sí hermano dale». Al día siguiente, Beacon volvió a escribir, ya con la reunión consumada: «Vamos a meter el estadio en Bariloche y Weretilneck se fue enloquecido porque le vendió frutas».
Los capos de la AFA, Pablo Toviggno y Chiqui Tapia.
Los chats muestran que el vínculo con Qatar no es improvisado. Meses antes, el 24 de abril de 2023, Beacon ya le contaba a Toviggino que Weretilneck «estuvo hablando con los qataríes para traer el estadio desmontable del Mundial» y que la operación era «muy posible».
En el mismo mensaje agrega un dato clave: «el 1 de Qatar está invirtiendo fuerte en Bariloche, y tiene mucho contacto con él». La referencia sugiere una relación directa entre el gobernador y actores de peso del emirato, en un contexto donde el fútbol aparece como puerta de entrada para negocios de infraestructura y posicionamiento internacional.
Weretilneck estuvo hablando con los qataríes para traer el estadio desmontable del Mundial. El 1 de Qatar está invirtiendo fuerte en Bariloche, y tiene mucho contacto con él.
En toda la trama hay un elemento que se repite: Beacon no es funcionario público, pero aparece participando de reuniones con un embajador, articulando mensajes en nombre de la AFA y siendo incluido por el propio gobernador en agendas de alto nivel.
La presencia de un intermediario informal en una reunión diplomática no es un detalle menor: implica ausencia de registro, falta de trazabilidad y potencial opacidad en la toma de decisiones.
Infantino, Trumo y el Emir de Qatar, el jeque Tamim bin Hamad Al Thani.
El archivo suma otro elemento aún más delicado. En enero de 2024, Beacon le planteó a Toviggino una estrategia judicial vinculada a las Sociedades Anónimas Deportivas. «Lo hablé con Weretilneck y me acompaña, al menos hasta el STJ hay garantía», dijo el abogado.
La frase sugiere algo más que respaldo político: deja entrever la posibilidad de influencia del gobernador sobre el Superior Tribunal de Justicia (STJ), el máximo tribunal provincial o, al menos, la expectativa de un alineamiento institucional en una causa de interés sectorial.
En términos jurídicos, esto podría encuadrarse en figuras como tráfico de influencias o uso indebido de la función pública, en la medida en que un funcionario intervenga -directa o indirectamente- para favorecer un resultado judicial.
Los chats también muestran pedidos de entradas de parte del gobernador, coordinación de reuniones, contactos con funcionarios y menciones a beneficios cruzados. Weretilneck habría sido testigo privilegiado del golazo que Thiago Almada le metió a Colombia en junio de 2025, que le permitió a La Scaloneta rescatar un empate con un jugador menos.
Con vistas al inicio del torneo de la Liga Municipal de Fútbol Infantil (LIMUFI) previsto para abril, la Municipalidad de Villa Regina lleva adelante tareas para acondicionar el predio del Club Banco Nación. En ese sentido, días atrás se rubricó el convenio entre el Municipio y la institución que permitirá que el torneo se dispute…
Publicado el 13 de junio de 2012 Foto de portada: Julio Pantoja
—Te imagino como una Mary Poppins, que va bajando aquí y allá a ver lo que pasa.
La antropóloga mexicana Rossana Reguillo sonríe encantada con esta imagen que le regala Francisco Goldman, el periodista norteamericano con quien comparte el taller anfibio “Adentro, al borde o afuera. Crónicas de la diversidad juvenil en América Latina”. Luego aclara: “hay una diferencia fundamental con esa chica de paraguas: yo no llego a solucionar problemas”.
—¿Con qué figura te autodefinirías entonces?
—Mi maestro Carlos Monsiváis, con tono burlón, me decía que yo era la Sarita García —que es la abuelita del cine mexicano— de los jóvenes. Pero lo que más me gustaba es que él me hacía entender que yo le escribía a los jóvenes y no que escribía sobre los jóvenes.
De su maestro, Reguillo aprendió la importancia del “estar ahí”, de tomarse el tiempo y el trabajo de entender las cosas desde adentro. Inmediatamente fantasea con otra autodefinición: se le ocurre el personaje de Zelig, de Woody Allen, capaz de ser un transformista, de inmiscuirse y vivir una situación aún sin pertenecer a ella. Tampoco le convence del todo:
—No se trata de mimetizarse o convertirse, porque así pierdes también la capacidad crítica.
Reguillo hace crónica, investigación académica y también periodismo. En Buenos Aires, al terminar uno de los días de taller, tuiteó: “Ya guardando los cuadernos del día: la presidenta Cristina K. es un personaje q me encantaría etno-carto-cronicar; q cosas suceden con la K”. Etno-carto-cronicar: ahí está la clave de su método.
Reguillo tiene una pasión nómade por América Latina. Cuando se trata de encontrarle un origen a esa pasión política, la imagen es difusa pero es la primera que se le viene a la cabeza. Es jovencísima, calza seguramente jeans, y está junto a unas cincuenta personas protestando por la Guerra de Vietnam frente al consulado norteamericano en la bella Guadalajara, su ciudad natal.
Aquella escena de manifestante antiyanqui ahora se conecta con otra escena, esta vez en el corazón del imperio: con el mismo pelo lacio y los ojos chispeantes, Reguillo recorrió durante cuatro meses en el otoño de 2011 el Zuccotti Park, un parque enquistado en el medio del distrito financiero de Nueva York y desde el que se vislumbraban las Torres Gemelas antes del 11-S. Sólo que el paisaje que le interesó ya es radicalmente otro: Zucotti Park hoy es la sede del movimiento Occupy Wall Street. Ha sido rebautizado por los ocupas como Liberty Park y si se levanta la vista se ven los jóvenes que han extendido sus carpas y que dicen “we are the crisis”.
Reguillo fue a dar clases a la gran manzana pero se metió de lleno en ese territorio clave de las nuevas insurgencias que hoy se multiplican a escala global.
—Es como si toda mi vida me hubiera preparado para terminar ahí, en medio de ese movimiento tan maravilloso —reflexiona para, como una versátil trapecista, saltar de los momentos iniciáticos de su vida política al aquí y ahora.
En la máquina del recuerdo cobra fuerza también una aventura anterior: un viaje de mochilera que la llevó de México hasta Buenos Aires en una travesía de diez meses, de la que aun se siente orgullosa.
—No he sido especialmente marchante pero recorrer el continente y luego, en 1985, estar en la Nicaragua sandinista me abrieron la cabeza y me sacaron del localismo mexicano.
Ahora no lleva mochila, sino cartera de cuero negro y pequeña valija para su Mac Air plateada, pero el viaje le sigue resultando igualmente vital. Con esa militancia asociada a recorrer territorios vincula su obsesión por entender las distintas formas de movilización juvenil en América latina. También los rasgos de la tarea investigativa que más le convence:
—Yo sigo a los sujetos jóvenes y eso me hace ir de un territorio a otro. Me muevo con una metodología nómade.
Ahora Rossana está en el frío despiadado de Buenos Aires donde salir a fumar es un esfuerzo, pero aun así vale la pena, con guantes y bufanda. Los cigarrillos Benson&Hedges la acompañan todo el tiempo y marcan la pausa del intensivo taller con jóvenes periodistas de América Latina.
Reguillo viene de una familia disfuncional. Así califica al matrimonio de su madre, una chiapaneca rica hija de un hacendado cafetalero porfirista, y su padre, un combatiente republicano en la Guerra Civil Española, luego preso en un campo de concentración en Francia y finalmente refugiado en México. Su madre le transmitió la fascinación por el relato. De niña le contaba una y otra vez historias de princesas mayas que se suicidaban para huir de los españoles. Reguillo creció acompañada de heroínas combativas que se aferraban a la vida de la manera más difícil. Su madre, desheredada tras el casamiento con el rebelde extranjero, también le legó la osadía vital que mancomuna a muchas mujeres.
De su padre tiene una herencia precisa: la militancia por la justicia es una tarea que no acaba nunca. En esa línea, la economía de guerra en la que se crió era una prueba más de firmeza y, sobre todo, de coherencia.
—Para él dejar un pedazo de mantequilla en el plato era un pecado.
Cuando Rossana estaba convencida de ser una pequeña princesa maya de 15 años, fue su padre quien le dijo muy seriamente que debía empezar a pagarse sus estudios. Así inició un recorrido por múltiples empleos.
—Me acuerdo el primero. Era una agencia de autos y yo debía atender el teléfono y decir todo el tiempo “Volkswagen Albarrán a sus órdenes”. Duré seis meses. Luego hice de mesera, de vendedora y de muchas otras cosas. Tal vez por eso hoy puedo ser una investigadora todo terreno.
Así como el relato oral es un sonido materno, la pasión por los libros tiene la marca paterna. Su padre era un lector obsesivo. En su casa había libros por todos lados, en cualquier sitio. Nunca le resultaron un objeto extraño. Pero cobraron un nuevo sentido cuando la salvaron en un momento difícil. A los once años tuvo un accidente con una moto que la obligó a muchas operaciones, durante varios años. Cuando sus amigas se iban de paseo, la niña herida se refugiaba en las letras contra el dolor y la incomodidad. Esa intimidad con las historias, especialmente las de princesas suicidas, le enseñó desde muy temprano que las batallas nunca se abandonan.
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Rossana no deja de consultar por Twitter y Facebook las noticias del otro movimiento que más la inquieta, la llamada Primavera Mexicana. Y es que esa otra movilización joven la tiene más que inquieta, eufórica. “Todo se está yendo a la chingada y eso es muy interesante”, dice frente a sus alumnos. “Eso no lo tuiteen”, aclara, conciente de que muchas de sus frases mientras se desarrolla el seminario pasan inmediatamente al espacio virtual. “No te preocupes que esto no sale de Latinoamérica”, le susurra Ricardo Corredor, de Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, sin poder evitar la risa.
El movimiento mexicano se llama YoSoy132.mx. Se inició hace apenas algunas semanas y fue un sacudón para todo el país, a punto de celebrar elecciones presidenciales el próximo 1 de julio. Lo que empezó como un acto de interpelación de alumnos universitarios al candidato del PRI, Enrique Peña Nieto (bautizado el “Gel boy”), por su responsabilidad en la represión brutal conocida como la Masacre de Atenco (2006), hoy es una fuerza ingobernable que tiene nerviosos a muchos políticos.
“Este movimiento detonó una conversación colectiva impensada en México. No es casual ni de generación espontánea”. El contexto no es menor: seis años de violenta guerra narco, doce años de gobierno del PAN, con la dudosa última elección presidencial que le dio el poder a Calderón y un país que tiene la ciudad más vigilada de todo el mundo: Ciudad Juárez. La sorpresa existe y Reguillo la celebra pero también reconoce allí todo un tejido micropolítico que venía creciendo. “Estos movimientos son lugares de potencia pura: entre algo que deja de existir y algo que todavía no tiene lugar”.
Además, insiste en no perder de vista el mapa global. “Aquí tenemos que identificar bien a los enemigos, a los que se creen mentes bienpensantes. Primero el señor Zizek, que dice que la revolución es una cosa seria y que entonces como vio divertirse a los jóvenes en Nueva York, dijo que así no se hace política. Segundo al señor Bauman, que al visitar Madrid dijo que esos jóvenes son pura emoción, incapaces de razón, y que la política es un asunto racional”.
Para Reguillo, todos aquellos que le piden una agenda o un programa a estos movimientos son los que no entienden nada. Ella ve en estas protestas jóvenes la pregunta fundamental: ¿cómo cambia lo que cambia?
“Me pregunto si no será el momento de pensar: todo se está yendo a la chingada, hay que estar atentos y entender el vértigo”.
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Reguillo lleva más de tres décadas investigando la condición juvenil. Combate los discursos clichés: la satanización o la exaltación de los jóvenes. Y le interesa el mapa comparativo de norte a sur del continente.
Los sigue. Los busca. Le inquietan. Les admira su capacidad de acción e invención. Le preocupa que en México, por ejemplo, las opciones que tienen más a mano son tres: incorporarse a las estructuras del crimen organizado, migrar a Estados Unidos en condiciones súper precarias o vincularse al ejército. En sus análisis, no olvida la dimensión de clase pero tampoco las derivas singulares de las biografías. En ese marco se pregunta cuáles son las dimensiones del poder que impactan en la vida de los jóvenes. “No hay que olvidar la responsabilidad que tenemos al narrar esa condición juvenil. Por eso no me gustan los nombres tales como ‘tribus urbanas’ porque además de usar un adjetivo que los vincula a lo arcaico, les reduce su capacidad de agencia”.
Los jóvenes condensan lo que una sociedad teme. Sobre ellos se practican permanentes “semánticas de bautizo” que también influyen en su subjetividad. Así las etiquetas se suceden y Reguillo las tiene identificadas en las últimas tres décadas: en los años ‘70 eran rebeldes sin causa o problemáticos revolucionarios, luego pasaron a ser hedonistas marihuaneros, después violentos e irresponsable, ahora también desimplicados que viven en las redes sociales”.
A Reguillo le fascina escucharlos y leerlos. Escuchar es un elemento clave. Por un lado, es la forma de entender el concierto de voces de lo real, pero también tiene una función de antídoto contra la pretensión de uniformidad del mundo. Y una cosa más:
—Cuando tu escuchas pones en el centro la voz de los protagonistas del día a día, también como portadores de memorias. Y eso es irremplazable.
Siguiendo esas premisas ha tomando como principal terreno etnográfico a las redes sociales. Ahí se está cocinando un nuevo frente de batalla y de habla colectiva vinculada a la red. En la firma personal —yo adhiero, yo comparto, yo firmo, etc.— Reguillo visualiza una nueva conquista del nombre propio.
—Con tu firma ya puedes hacer algo. No hace falta que estés en un colectivo de obreros o de lesbianas”. Pero también sitúa ahí una desjerarquización radical de la palabra que permite la mezcla de registros en el FBK de cualquier joven: un video de música, junto a una convocatoria y un artículo de periódico comentado por una amiga.
¿Qué impacto político tiene este modo de la palabra? Para Reguillo, vuelve a estos jóvenes participantes de causas más que de instituciones “y eso los vuelve súper rápidos, como se ve en el movimiento #yosoy132”. Reguillo, como la Sarita García con que bromeaba Monsiváis, los cuida pero también les advierte los peligros de marearse con la fiesta de la propia voz. Pero hay un peligro mayor: “Yo les digo que se pongan Colonia Siete Machos y mucho ajo contra los partidos de izquierda y de derecha que los ven como un botín electoral”.
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En 2009, en plena neurosis colectiva por la llamada epidemia de la gripe A (influenza), Reguillo llevó un diario-blog que fue muy leído y en el que experimentó con la exigencia de escribir cada día. Se llamó “Diario de la epidemia”. De sus jóvenes amigos blogueros dice haber aprendido lo fundamental: el timing. “Soy su discípula en ese registro”. Recién después de esa experiencia se animó a construirse una personalidad feisbukera que califica de exitosa.
—Al FBK le dedico mucho tiempo y diálogo con los nativos digitales. Hoy muchos chicos de los barrios y las villas tienen su blog o su FBK y entonces echan por tierra esa idea de que sólo hablan con ellos los periodistas que se creen Malinowski en las Islas del Pacífico por entrar a una villa.
De nuevo, hay un arte de hacer basado en la combinación. Un arte táctico. En FBK, dice, no puedes ser sólo erudito, o sólo fashion o sólo humorístico. Tienes que saber mezclar. Ahí está la clave.
—Para mí FBK es un dispositivo de investigación de una nueva habla política.
Con Twitter es un poco distinto. Todo rollo tiene que caber en 140 caracteres. Aunque evita las polémicas mantiene fluidos intercambios.
—Son registros que no tienen nada que ver con la idea moderna de control de la palabra.
¿Es periodista? ¿Es académica? ¿Es cronista? «Para mí lo anfibio es la perspectiva de la colaboración», sintetiza. No le interesa el periodismo militante «porque siempre ya sabe». Tampoco la academia que sólo se muerde la cola: «basa su autoridad en su propia autoridad».
—Yo me mezclo con el periodismo pero tengo ventajas: los plazos largos. Y como investigadora tengo la obligación de transparentar mi método para buscar su validación. Pero además hay algo más: el impacto indirecto de lo que hago a través de la docencia.
La contaminación de estilos está desde el principio. Su trabajo inicial –el libro Crónicas de la diversidad– fue un suerte de aguafuertes de personajes urbanos. Pero sin perder el horizonte del rigor. ¿Cómo trabaja Reguillo? Primero, acumula y acumula datos (blogs, ciertas bases de datos, revistas, etcétera). Luego sigue y confía en algunos actores clave, a ciertos cronistas e investigadores y finalmente, la parte más experimental, la cybernografía: esa vuelta de tuerca sobre el territorio virtual.
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Tiene dos hijos y un marido que es un conocido historietista político.
—Mis hijos vivieron conmigo la experiencia de escritura de las tres tesis que hice. Me acompañaban al barrio y a las reuniones de tatuadores. Nunca viví la maternidad como un impedimento de hacer cosas. Más bien lo contrario. ¡Claro que fue mucha chamba!
Reguillo tiene una rutina que disfruta muchísimo. Por empezar, los paseos con su nieta. Pero también sus escapadas a una casa en el mar, a unas pocas horas de Guadalajara. Además de trabajar y estudiar, medita en el agua.
—Para mí nadar es como una forma de la meditación. Mientras nado pienso y descanso, se me ocurren cosas.
No le gusta manejar en carreteras muy grandes: los espacios tan abierto le dan “sustillo”.
Está ahora mismo cerrando una investigación. Se llama Cuando morir no es suficiente:
—La situación límite de la violencia en México me llevó a los rituales de la muerte que practica el narco. A la sobredramatización de la muerte que hacen.
Aquí la ha inspirado mucho el libro de Adriana Cavarero llamado Horrorismo (2010) del que tomó una idea: se destruye primero para poder matar. Alrededor de estas cuestiones está pensando el funcionamiento de una “narcomachine” (lo dice con un tono tan mexicano que no parece una palabra en inglés). Dice no haber elegido esto.
—Son temas que se te imponen.
A pesar del frío, Rossana vuelve a fumar. Y después de una bocanada larga, dice: