|

ALTO VALLE, ESPERANDO EL IMPACTO

La insistencia por concientizar a la sociedad valletana navega en relación a las Unidades de Terapia Intensiva (UTI), el ascenso constante y prolijo de la famosa curva, y el desgaste emocional de lxs trabajadorxs de la salud.

Más allá de los nuevos casos locales que podría utilizar como anclaje, el panorama es más complejo que eso, más crítico de lo que percibimos si solo miramos hacia dentro de la ciudad. Esta situación debe repensarse como región para comprender su magnitud.

Lamentablemente tengo que dar números, cosa que no me gusta porque esto de cuantificar gente no me va pero es necesario visibilizar la relación cuantitativa entre UTI y pacientes activos.

Según el parte oficial de la provincia, #RioNegro cuenta con 1.032 activos. El #AltoValle registra 482, de los cuales 346 son del Alto Valle Este. 203 de #Roca. Siempre el sistema sanitario funcionó a partir de derivaciones, pero en condiciones normales #Roca es receptor y en este marco de pandemia se invirtió el esquema.

Siendo #Roca la cabecera en el Alto Valle Este, a fin del mes de julio la directora del Hospital F. Lima Ana Senesi dijo  “el fin de semana llegamos al 100% de ocupación de camas de la Unidad de Terapia Intensiva en el Hospital”. La situación es dinámica, cambia rápidamente, pero ya se llegó a la situación que trató de evitarse desde un principio, no querdarse sin UTI. No es colapso, el sistema de salud sigue respondiendo. Por cuánto tiempo más, no se sabe.

Para mejor entendimiento repito algunos datos que ya mencioné en varias oportunidades.

Sabés cuántas UTI exclusivas para pacientes con covid19 hay en Regina? Dos (2), están en la clínica. Las otras ocho (8) que estan divididas en igual número en el sector privado y en el público, no son de uso exclusivo para covid y se comparten con otras patologías.

Sabés cuántas UTI hay en el hospital de cabecera del #AltoValle Este? Son trece (13) las que hay en el Francisco Lima, y otras catorce (14) en el Juan 23. Públicas? 13.

Roca está derivando pacientes a: Allen, Huergo y Regina. Cipolletti, cabecera de Alto Valle Oeste ascendió a 111 casos activos

*****

A esto, hay que agregarle un punto de suma importancia que tiene que ver con la situación que viven los profesionales de la salud. El recurso humano también se ve afectado emocional y psicológicamente, además de ser los más expuestos al contagio, y lo que conlleva esa carga. Imaginate que estás cansado vos que no convivís con el virus todos los días. Cuando hablan de colapso, también deberían pensar en el colapso emocional de lxs trabajadorxs de la salud.

*****

  • El cuidado y la precaución frente al virus bajó ostensiblemente con el paso del tiempo y la sobrecarga de la cuarentena.
  • Sectores que presionaron.
  • Los controles no existieron.
  • El respeto por las reglas no es lo nuestro.
  • El crecimiento de casos fue inversamente proporcional a las responsabilidades del ciudadano frente a la pandemia.
  • Como generalidad, lo vimos a diario, no soy amigo de las generalidades pero me obligo a usar el recurso porque es notable a los ojos de todos.
  • Medios hegemónicos irresponsables llamando a romper la cuarentena.
  • El Estado que no llega a todos los sectores y queda a medias tintas en sus campañas de concientización.

De no mutar este cúmulo de situaciones y responsabilidades sociales compartidas, el Alto Valle está «a la espera del impacto».

Portada: German Busin

Difunde esta nota

Te puede interesar

  • Información ‘Rally Ciudad de Villa Regina’

    La Municipalidad de Villa Regina informa el cronograma de desarrollo del Rally ‘Ciudad de Villa Regina’, correspondiente a la tercera fecha del Campeonato Regional. Viernes 23: 19,30 horas: Rampa de largada frente a Plaza de los Próceres Sábado 24: Etapa 1 ‘60 años de Moño Azul’ Prueba especial 2 Villa Regina (Cementerio) – Parque Industrial:…

    Difunde esta nota
  • Jorge Macri sumó nueve bancos al programa de desendeudamiento de familias que impulsó Santoro

     

    El gobierno de Jorge Macri sumó a nueve bancos al Programa de Desendeudamiento Familiar y Personal de la Ciudad, una iniciativa que nació de un proyecto presentado por el legislador opositor Leandro Santoro y terminó convertida en ley después de una negociación con el Ejecutivo porteño. 

    La medida busca atender uno de los problemas que más creció en los últimos meses: las familias que acumularon deudas de tarjetas y préstamos y ya no pueden sostener las cuotas. 

    Banco Ciudad, Santander, ICBC, Supervielle, Credicoop, Comafi, BBVA, Galicia y Banco Piano adhirieron al programa. La incorporación de las entidades amplía considerablemente el alcance de una herramienta que hasta ahora dependía de conseguir que los bancos aceptaran las condiciones fijadas por la Ciudad. 

    El esquema permite refinanciar deudas en mora originadas en tarjetas de crédito y préstamos personales. El plazo será de hasta 24 meses y la tasa fija no podrá superar el 35% nominal anual. El trámite se realizará directamente ante el banco o entidad financiera adherida. 

    Denunciaron a Mercado Libre por usura y aseguran que cobra tasas 20 veces más altas que en Brasil

    El programa surgió de la Ley 6.959, sancionada por la Legislatura porteña el 18 de junio. El proyecto original fue presentado por Santoro junto con los legisladores Alejandro Grillo y Claudia Neira. 

    Las familias porteñas podrán refinanciar sus deudas de tarjetas de crédito y préstamos en mora con más plazo y una tasa de interés fija. Es un alivio para la clase media que trabaja, se esfuerza y quiere ponerse al día. 

    La norma tiene como objetivo facilitar la refinanciación de las deudas de consumo, evitar la exclusión del sistema crediticio y reducir la carga financiera sobre los hogares porteños. 

    La ley alcanza a las deudas registradas hasta el 1° de junio pasado. Para ingresar, el deudor deberá encontrarse en situación 2 o 3 del Banco Central, es decir, acumular entre 60 y 180 días de atraso. 

    Además, los ingresos del grupo familiar deberán ser inferiores a diez salarios mínimos y el pago mensual de las deudas deberá representar más del 30% de los ingresos del hogar. 

    También se exige acreditar domicilio real en la Ciudad durante al menos los últimos dos años. No podrán ingresar quienes tengan más de un inmueble, vehículos de menos de cinco años de antigüedad -salvo que acrediten su utilización para trabajar-, embarcaciones, aeronaves o bienes suntuarios sujetos a registro. 

    Tampoco quienes posean activos financieros superiores a la deuda que pretenden refinanciar o hayan comprado divisas durante el período en que se generaron los compromisos impagos. 

    Milei descartó una ayuda a los morosos: «nadie les puso una pistola en la cabeza para endeudarse»

    Para conseguir que los bancos entren al programa, la Ciudad puso además una ficha propia sobre la mesa. Las entidades adheridas tendrán una reducción del 50% de Ingresos Brutos sobre los intereses que perciban por estas refinanciaciones. 

    Es el incentivo fiscal que permitió convertir el acuerdo político en una herramienta con participación del sistema financiero. 

    «Las familias porteñas podrán refinanciar sus deudas de tarjetas de crédito y préstamos en mora con más plazo y una tasa de interés fija. Es un alivio para la clase media que trabaja, se esfuerza y quiere ponerse al día», afirmó Jorge Macri. 

    La decisión marca una diferencia política con el gobierno de Milei. Mientras la Ciudad diseñó una regulación, ofreció un beneficio fiscal y fijó condiciones para la refinanciación, Luis Caputo sostuvo que el endeudamiento de las familias es un tema entre privados y descartó una asistencia directa del Estado. 

    El jefe de Gobierno destacó además que la iniciativa fue trabajada «en conjunto entre el Poder Ejecutivo y la Legislatura para convertirla en una ley financieramente viable». 

    La decisión marca una diferencia política con el gobierno de Javier Milei en dos terrenos sensibles. El primero es la intervención estatal frente al salto de la morosidad. Mientras la Ciudad diseñó una regulación, ofreció un beneficio fiscal y fijó condiciones para la refinanciación, Luis Caputo sostuvo que el endeudamiento de las familias es un «tema entre privados» y descartó una asistencia directa del Estado. «Tampoco hay mucho en lo que nosotros podamos hacer ahí», dijo el ministro. 

    Pero hay una segunda diferencia, esta vez estrictamente política. Macri tomó un proyecto impulsado por Santoro, principal referente opositor en la Ciudad, lo negoció con la Legislatura y lo convirtió en una política del Ejecutivo. 

    La operación tiene, por supuesto, una lectura política. Santoro consiguió instalar desde la oposición una iniciativa que terminó convertida en política pública y Jorge Macri se quedó con la ejecución y la incorporación de los bancos. En el medio quedaron las familias endeudadas, que son finalmente las que explican el acuerdo. La mora hizo algo que la política nacional viene encontrando bastante más difícil: sentar al oficialismo y a la oposición alrededor de la misma mesa.

     

    Difunde esta nota
  • El CREAR otorgará subsidios a comerciantes y pymes

    El CREAR pone en vigencia la asistencia económica a comerciantes y pymes de las localidades de Río Negro. «Programa Específico de Asistencia a Unidades Económicas por Emergencia Sanitaria COVID – 19», BENEFICIARIOS Y MONTOS Serán beneficiarios de este Programa los titulares (personas humanas) de las unidades económicas del sector privado con asiento en la provincia…

    Difunde esta nota
  • RdS nro. 28 – Países. Parte 1: Australia, Holanda, Perú

    Este programa, que hicimos hace algunos meses y se sube a La Tapa ahora, está dedicado a jugar un poco con la historia del roc en diferentes países (Holanda, Australia, Perú). Pero empieza con uno de esos ridículos mensajes tuiteados de Macri, hecho a fin del año pasado con un teléfono desde el sur, en…

    Difunde esta nota
  • |

    LO QUE EL VIENTO NUNCA SE LLEVÓ

    Sombra sobre sombra es el lema del ensombrecimiento. Radiación ultravioleta de los poderes (estudiar los pormenores en la Climentología diaria del yo no soy yo). Poder decir que a veces la sombra protege, y otras impide recibir ese calorcito tan ansiado. Y si la sombra se pierde en el sentido vigente, entonces se duplican las…

    Difunde esta nota
  • |

    Milei le da la espalda a las familias endeudadas: el Gobierno confirmó que no apoyará proyectos para aliviar la crisis

     

    El Ejecutivo anticipó que La Libertad Avanza no acompañará en el Congreso las iniciativas destinadas a atender el creciente endeudamiento de los hogares argentinos. Mientras la oposición busca discutir refinanciaciones, límites a los intereses y mecanismos de alivio, el Gobierno insiste en que las deudas son apenas “acuerdos entre privados”.

    Por Ignacio Fraticelli para NLI

    La crisis del endeudamiento familiar llegó al Congreso y, antes de que siquiera comience formalmente el debate, el Gobierno de Milei ya decidió de qué lado estará. El vocero presidencial, Adrián Ravier, anticipó que La Libertad Avanza no acompañará los proyectos impulsados por distintos sectores de la oposición para aliviar la situación de las familias que no pueden afrontar sus deudas, una definición política que vuelve a colocar al Ejecutivo frente a una contradicción central de su modelo económico: mientras millones de argentinos recurren al crédito para sostener consumos básicos, pagar servicios o simplemente llegar a fin de mes, la respuesta oficial consiste en negar que exista una crisis y trasladar toda la responsabilidad al individuo.

    La discusión no es menor ni se reduce a una disputa parlamentaria más. En la acutalidad el problema del endeudamiento alcanza a casi 20 millones de argentinos, mientras que distintas iniciativas legislativas ponen el foco específicamente en los hogares que acumularon atrasos en préstamos, tarjetas de crédito y otros mecanismos de financiamiento. La oposición presentó decenas de proyectos con diferentes alternativas para atacar el problema, desde mecanismos de refinanciación hasta límites sobre los costos financieros, en un contexto donde la morosidad viene creciendo y el crédito dejó de funcionar para buena parte de las familias como una herramienta para proyectar consumo y pasó a convertirse en un recurso para sobrevivir.

    Cuando endeudarse deja de ser una elección

    Durante décadas, el acceso al crédito fue presentado como uno de los instrumentos centrales de inclusión financiera: una familia podía financiar una compra importante, afrontar una emergencia o distribuir un gasto en el tiempo. El problema aparece cuando el crédito deja de utilizarse para mejorar las condiciones de vida y empieza a utilizarse para cubrir necesidades que el ingreso corriente ya no permite afrontar. Allí la discusión deja de ser exclusivamente financiera y pasa a ser social, porque detrás de cada tarjeta impaga o préstamo refinanciado hay un hogar que perdió capacidad de compra.

    Ese fenómeno explica la importancia política de los proyectos que comenzarán a discutirse en Diputados. Las propuestas opositoras buscan establecer diferentes mecanismos para evitar que una deuda originalmente manejable termine transformándose en una obligación imposible de cancelar mediante la acumulación de intereses, punitorios y refinanciaciones sucesivas. Entre las alternativas aparecen planes de reestructuración de entre 36 y 60 cuotas, reducción de intereses punitorios, límites a la proporción del ingreso familiar que puede destinarse al pago de una deuda y mecanismos para impedir determinadas formas de capitalización de intereses. También existe una iniciativa que plantea declarar una emergencia crediticia durante 24 meses y establecer herramientas específicas para el desendeudamiento.

    El Gobierno, sin embargo, observa ese conjunto de propuestas desde una perspectiva completamente diferente. Ravier sostuvo que las deudas constituyen esencialmente “acuerdos entre privados” y anticipó que LLA no tendría intención de acompañar iniciativas que impliquen una intervención estatal. El argumento oficial plantea que utilizar recursos públicos para resolver obligaciones financieras privadas significaría transferir recursos de una parte de la población hacia bancos o entidades crediticias. La explicación puede parecer consistente dentro de la lógica doctrinaria libertaria, pero deja una pregunta política difícil de esquivar: ¿qué ocurre cuando las condiciones en las que se celebran esos contratos están determinadas por un mercado financiero con tasas extraordinariamente elevadas y salarios que pierden capacidad de compra?

    El Estado que aparece para ajustar, pero desaparece para proteger

    La discusión expone una de las características más profundas del modelo económico de Milei: el Estado es presentado como una intromisión cuando se trata de proteger al ciudadano frente a determinadas relaciones económicas, pero recupera un papel central cuando se trata de garantizar las condiciones generales del mercado. Para el Gobierno, una familia que no puede pagar un préstamo debe afrontar las consecuencias de la decisión que tomó; sin embargo, el debate sobre las condiciones concretas de ese crédito, los intereses aplicados, la capacidad real de pago del deudor y la asimetría existente entre una persona necesitada de dinero y una entidad financiera queda relegado a un segundo plano.

    La paradoja resulta todavía más evidente porque el propio oficialismo reconoce que el incremento de las tasas de interés puede contribuir al deterioro de la capacidad de pago. El vocero presidencial señaló que existen diferentes factores detrás del aumento de la mora y relativizó incluso la explicación que había dado Milei sobre el endeudamiento de los hogares a partir de la compra de televisores durante el Mundial, al señalar que aquello había sido apenas un ejemplo. La aclaración es significativa porque muestra que el fenómeno es bastante más complejo que una supuesta ola de consumo irresponsable: hay familias que se endeudan porque necesitan consumir, pero también porque necesitan sostener gastos cotidianos.

    El gobernador bonaerense Axel Kicillof cuestionó precisamente esa mirada y sostuvo que la morosidad seguirá creciendo mientras se mantenga una combinación de salarios bajos y tasas altas, rechazando la idea de que se trate simplemente de relaciones privadas desconectadas de la política económica. Su planteo apunta al núcleo del problema: si una política económica reduce el poder adquisitivo de los ingresos al mismo tiempo que encarece el financiamiento, el endeudamiento deja de ser una cuestión individual y comienza a expresar el resultado de un determinado modelo económico.

    La oposición, mientras tanto, intenta convertir ese problema social en una discusión parlamentaria capaz de generar una respuesta concreta. Más de 30 iniciativas buscan abordar la situación de las familias endeudadas, en paralelo con otros proyectos que forman parte de una ofensiva legislativa que también incluye la emergencia en discapacidad y otras demandas sociales. El desafío para esos bloques será transformar la dispersión de propuestas en una alternativa que pueda reunir los votos suficientes para avanzar, pero también construir un mensaje político que dispute la interpretación oficial según la cual cada deudor es responsable individual de su situación.

    Porque detrás de la discusión sobre una ley, un límite de tasas o una refinanciación existe una pregunta mucho más profunda: ¿qué tipo de sociedad construye un país cuando millones de personas necesitan endeudarse para sostener su vida cotidiana y el Estado responde que el problema no le pertenece? El Gobierno puede definir que las deudas son contratos privados, pero no puede convertir en un asunto privado la pérdida de ingresos, el encarecimiento del crédito, la caída del consumo y la imposibilidad creciente de numerosas familias de cumplir con obligaciones que alguna vez parecieron pagables.

    La decisión de Milei de no acompañar los proyectos será, por lo tanto, mucho más que una posición legislativa. Será una definición sobre qué intereses considera prioritario proteger el Estado frente a una crisis de endeudamiento que ya dejó de ser invisible. Mientras el oficialismo defiende la libertad contractual y rechaza cualquier mecanismo que pueda implicar intervención pública, millones de argentinos enfrentan una pregunta mucho más concreta y menos doctrinaria: cómo pagar lo que deben cuando el salario no alcanza. Y en esa distancia entre la teoría libertaria y la vida cotidiana de los hogares se juega buena parte de la verdadera discusión económica de la Argentina.

     

    Difunde esta nota

Deja una respuesta