Esta mañana, el Intendente Marcelo Orazi firmó con el Ministro de Gobierno y Comunidad de Río Negro Rodrigo Buteler el convenio para la implementación en Villa Regina del programa ‘IPAP Municipios’ que contempla la capacitación destinada a funcionarios y agentes municipales.
Este programa busca fortalecer a las distintas áreas de la administración municipal. Para ello se diagramó un cronograma de capacitaciones a través de cursos de “aportes a municipios” destinado a las áreas de administración; de “desarrollo local” para jefes de departamentos, jefes de división y responsables de áreas; de “comunicación estratégica” y “comunicación institucional y redes sociales” destinado a las áreas de comunicación locales; y de “condiciones y medio ambiente de trabajo” para el personal de áreas de servicio de apoyo.
Luego de completar los trámites administrativos de rigor, la nueva máquina motoniveladora adquirida recientemente comenzó con los trabajos de reparación y mantenimiento de las calles rurales ubicadas en el ejido de Villa Regina. Recordemos que la maquinaria fue adquirida con fondos provenientes de las cámaras de transferencia ubicadas en el Complejo Fitosanitario Aduanero, en un…
La empresa tecnológica que lideró el mundo de las startups como modelo de una nueva era donde el conocimiento y el desarrollo científico irrumpían en el mercado y llegaban a la cúspide para cotizar en Nasdaq arrastra una deuda millonaria que se calcula entre los 30 a los 80 millones de dólares.
La situación llevó al holding Bioceres S.A. a zona crítica que podría derivar en la quiebra de la firma. Fuentes del mercado señalaron a LPO que la tecnológica integra una compleja red de empresas controlantes, subsidiarias y asociadas donde se mezclan inversores crypto de dudosa solidez y referentes de los nuevos mercados.
Según fuentes del agro señalaron que Bioceres Crop Soluciones (BIOX) y Rizobacter que son las que cotizan en Nasdaq, se escindieron de todo ese entramado cuando en 2024 el holding inició un proceso de reestructuración accionaria.
Mientras que BIOX se habría quedado con los principales desarrollos biotecnológicos como el trigo resistente a la sequía HB4, Bioceres S.A., que contaba con estructura accionaria propia, dejó de ser la controladora de BIOX y vendió sus títulos.
A partir de allí apareció Juan Sartorio, yerno de un magnate ruso y ex candidato a presidente de Uruguay. En el país vecino se lo señala como un oscuro zar de las criptomonedas que desde el arribo de Milei hizo sus inversiones en Argentina. Tiempo atrás compró Adecoagro y ahora quiere quedarse con el 50 por ciento de las acciones de YPF en Profertil, la mayor productora de fertilizantes del país.
Juan Sartori fue candidato a presidente de Uruguay pero perdió la interna con Lacalle Pou
En Bioceres SA, Sartori puso al frente a Alejandro Antalich. El CEO tambíen es uruguayo y estuvo vinculado al desarrollo de las empresas agrotecnológicas de cannabis que convirtieron al país vecino en productor líder durante los años del Frente Amplio desde la legalización de la marihuana.
Lo cierto es que ahora el default por 5 millones de dólares que encendieron las alarmas el año pasado se convirtió en un rojo que asciende a 35 millones de dólares y hay quienes dicen que esa deuda podría duplicarse lo cual amenaza a Bioceres S.A. con la quiebra.
La tormenta arrastró a todos los activos vinculados y las acciones de BIOX sufrieron un derrumbe impactante que hizo que se borrara la esperanza de que se convirtiera en uno de los unicornios locales más importantes.
Según publicó LPO, desde su pico histórico en 2021/2022, cuando su valuación bursátil superaba los USD 900 millones y sus acciones cotizaban a cerca de USD 15,70, se desplomó más de un 90% y hoy sus papeles rondan los USD 1,70, con una capitalización inferior a los USD 110 millones, como anticipó Bloomberg Línea.
En la primera mitad del 2025, Bioceres reportó ingresos por USD 75 millones, un 40% menos que lo proyectado; una pérdida operativa de USD 15 millones y un resultado neto negativo de USD 48 millones que derivaron en la profunda crisis financiera.
En el grupo ya hablan de un pedido de quiebra que la justicia definirá los límites de cada responsable de una compleja red de sociedades y firmas subsidiarias y dirá si Bioceres se trató de un jugador de peso en las nuevas industrias que prometían tallar una nueva era del capitalismo global u otro fiasco como tantos que aprovecharon las sombras de los éxitos del Silicon Valley.
Una frase grosera de Donald Trump a una periodista volvió a poner en escena un lenguaje de dominación que no es casual: dialoga con los exabruptos de Javier Milei y con un modo de ejercer el poder donde la agresión verbal, la referencia anal y la violencia simbólica funcionan como marca ideológica.
Por Ignacio Álvarez Alcorta para NLI
La escena que encendió la mecha En una respuesta que recorrió el mundo, Donald Trump le dijo a una periodista que el presidente de Colombia “se cuide el culo”, una expresión brutal, misógina y colonial que excede el insulto ocasional. No es un desliz: es una forma de interpelar desde el poder, apelando a la humillación corporal como mensaje político.
La referencia anal como método Ese tipo de lenguaje no aparece aislado. La derecha autoritaria contemporánea recurre una y otra vez a metáforas sexuales y anales para marcar jerarquías, someter al adversario y construir una escena de dominación. El insulto no busca argumentar: busca penetrar, degradar, disciplinar.
Milei y el espejo local En Argentina, Javier Milei convirtió el exabrupto en identidad política. Sus intervenciones públicas están plagadas de referencias sexuales, insultos escatológicos y amenazas verbales que apuntan a deshumanizar al otro. No es espontaneidad: es performatividad del poder, una estética de la violencia verbal que se presenta como “antisistema” pero reproduce el autoritarismo más clásico.
Del insulto al abuso En el caso de Trump, el lenguaje no puede separarse de su historia pública. El magnate estadounidense enfrenta una causa judicial por sus vínculos con Jeffrey Epstein, el financista acusado de una red de explotación sexual. En ese marco, Trump fue señalado en denuncias por presuntos abusos y violaciones, acusaciones que él niega pero que forman parte del expediente público que rodea su figura.
Cuando el cuerpo del otro es territorio La conexión no es forzada. Quien concibe la política como un acto de sometimiento simbólico del cuerpo ajeno —a través del insulto, la amenaza o la humillación— suele moverse con comodidad en entornos donde el abuso real también encuentra justificaciones. La palabra precede al acto: deshumanizar habilita a violentar.
Derecha, perversión y espectáculo Trump y Milei comparten una lógica perversa del liderazgo: provocan para dominar, insultan para marcar territorio, y convierten la violencia verbal en espectáculo. El agravio no es un exceso, es el mensaje. La grosería no es un error, es programa.
El daño político Este tipo de discursos no “rompen con lo políticamente correcto”: rompen el pacto democrático básico. Naturalizan el desprecio, habilitan la crueldad y preparan el terreno para políticas de exclusión, ajuste y represión. Cuando el presidente insulta, el Estado aprende a pegar.
Una advertencia que no es moral No se trata de pudor ni de corrección lingüística. Se trata de entender qué tipo de poder se está ejerciendo cuando un presidente habla del cuerpo del otro como objeto de amenaza. La historia reciente demuestra que, detrás de la risa cómplice, suele venir el daño concreto.
El Intendente Marcelo Orazi hace llegar sus felicitaciones a la dupla reginense Octavio Soto y Elizabeth Lucero quienes completaron la 45º edición de la Regata Internacional del Río Negro, ubicándose terceros en la categoría K2-Mixto. “Este gran desempeño en una competencia tan exigente es muy importante para el deporte local y principalmente para nuestro sueño…
Al mismo tiempo en que comenzaba la conferencia de prensa brindada por agrupaciones que conforman el Frente de Todos (FdT) en las puertas del “Hogar Municipal La Esperanza” en defensa de ese espacio municipal destinado al cuidado de adultos mayores, prensa del municipio reginense confirmaba mediante la palabra de Luisa Ibarra responsable del área de…
El dólar blue volvió a subir y el riesgo país acompañó. El regreso de la desconfianza del mercado no fue casual. Este viernes se conoció el balance cambiario de noviembre, que arrojó un déficit de USD 1.163 millones. Esto coincide con el rojo de las reservas que ya supera los USD 18.00 millones.
La origen de la inquietud es evidente: el próximo nueve de enero la Argentina tiene que pagar un vencimiento de USD 4.100 millones y lejos de acumular dólares, el gobierno pierde cada vez más. Además, el ministro Caputo sigue sin explicar como hará para pagarlo: por ahora el préstamo repo de USD 7.000 millones que anunció no aparece y este viernes puso en duda la existencia del Swap con el Tesoro de Estados Unidos.
LPO había anticipado que a medida que se acerque ener, la presión sobre el dólar iba a crecer. Este viernes el blue saltó 1,7% y se ubicó en $1530, mientras el riesgo país volvió a acercarse a la zona de 580 puntos equivalente a un aumento del 1%.
Esa inquietud tiene respaldo en los números oficiales. El balance cambiario de noviembre que publicó el Banco Central mostró un déficit de cuenta corriente de USD 1.163 millones. Es decir, al país le salieron más dólares de los que le entraron por comercio, servicios y rentas. Un dato que no dialoga bien con la promesa de acumular reservas.
El problema más grave no está en el comercio exterior, aunque la caída respecto al año anterior es pavorosa, y se acerca al 80%. Pero aún así, el rubro Bienes dejó un superávit de USD 535 millones, con USD 4.888 millones cobrados por exportaciones y USD 4.353 millones pagados por importaciones.
La sangría vino por el lado de los Servicios, con un rojo de USD 559 millones, empujado por viajes, pasajes y consumos con tarjeta. A eso se sumó el golpe más pesado: el Ingreso primario, que registró una salida de USD 1.131 millones, explicada casi íntegramente por pagos de intereses, en especial al FMI. Ahí se va buena parte del aire financiero.
El balance cambiario de noviembre que publicó el Banco Central mostró un déficit de cuenta corriente de USD 1.163 millones. Es decir, al país le salieron más dólares de los que le entraron por comercio, servicios y rentas. Un dato que no dialoga bien con la promesa de acumular reservas.
La reacción de la gente ante esa situación quedó reflejada en el mercado de cambios. Las personas humanas compraron USD 1.596 millones netos, con USD 1.088 millones destinados a billetes. Más de 1,1 millón de personas salió a dolarizarse. No es pánico, pero tampoco confianza.
El equilibrio mensual se sostuvo por otro lado. La cuenta financiera fue superavitaria en USD 1.656 millones, gracias a ingresos del sector financiero y a los llamados «otros movimientos netos». En cambio, el Gobierno y el BCRA tuvieron un rojo de USD 840 millones. Sin deuda, préstamos y movimientos financieros, el cierre no daba.
Las reservas subieron USD 954 millones y cerraron en USD 40.335 millones, pero no por acumulación genuina. Pesaron los depósitos de los bancos en el Central, la revaluación de activos como el oro con destino incierto y compras puntuales del Tesoro. Al mismo tiempo, se pagaron USD 843 millones al FMI y USD 865 millones a otros organismos.
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