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El viaje cronometrado

Es domingo 28 de junio de 2026 y en Luján el termómetro apenas pasa los diez grados. Ayer, en Dallas, la Selección le ganó 3 a 1 a Jordania y ya piensa en los dieciseisavos de final. En ese clima mundialista, unos cuarenta mil peregrinos van a entrar y salir de la casa de la patrona de la Argentina. En los alrededores de la plaza compran alguna estampita, una vela, una medallita de la Virgen. Algunos vienen a agradecer; otros, a pedir. También hay turistas que aprovechan el fin de semana para conocer el templo, dar una vuelta por la plaza y probar la oferta gastronómica: dicen que frente a la basílica se comen los mejores churros de Buenos Aires. Faltan tres meses para la peregrinación juvenil de octubre y la ciudad ya se prepara para recibir a millones de fieles.

Ese mediodía, algo altera la rutina de los peregrinos y de quienes trabajan en la plaza. Cinco combis negras, blindadas, estacionan sobre la calle 9 de Julio, frente a la basílica y al Hotel de la Paz, donde Juan Domingo Perón y Eva Duarte se alojaban en la habitación 19 cada vez que iban a rezarle a la Virgen.

De los vehículos bajan hombres de traje y religiosos vestidos de negro, con alzacuellos blancos. En Luján, una ciudad acostumbrada a recibir obispos y comitivas eclesiásticas, los curas son parte del paisaje. El despliegue policial, en cambio, desata los rumores: hay calles cortadas. Del santero de la esquina a los mozos de los restaurantes, todos quieren saber quiénes son y qué vinieron a hacer.

En Luján, una ciudad acostumbrada a recibir obispos y comitivas eclesiásticas, los curas son parte del paisaje. El despliegue policial, en cambio, desata los rumores: hay calles cortadas.

Dentro de la Iglesia, los fieles que siguen la misa ven cómo el pequeño grupo avanza en bloque por la nave y observa cada detalle: los accesos, las salidas, el espacio frente al altar. Caminan sin interrumpir la celebración, como un arquitecto que toma medidas. 

A las cuatro de la tarde, luego de haber inspeccionado el sitio durante más de tres horas, los hombres vuelven a subirse a las combis y se van. Los peregrinos siguen entrando y saliendo. Los santeros venden las últimas estampitas, guardan la mercadería y levantan los puestos. De a poco, la plaza se vacía. Solo la Virgen custodia la ciudad.

Para entonces, los rumores ya son una certeza. La noticia corre de boca en boca y, al caer la noche, casi nadie en Luján tiene dudas: esos hombres llegaron desde el Vaticano. Recorrieron el templo junto a funcionarios de la Iglesia y de la Cancillería. En tan solo 38 días se hará oficial la noticia: el papa León XIV vendrá a la Argentina.

***

Se sabe: la visita de un papa se cocina durante meses y con precisión quirúrgica. Los viajes papales internacionales, tal como se los conoce hoy, empezaron en enero de 1964, cuando Pablo VI —el primer pontífice en subirse a un avión— viajó a Tierra Santa. Desde entonces, y sobre todo con Juan Pablo II, que hizo 104 giras fuera de Italia en sus 26 años de pontificado, las visitas apostólicas se volvieron una práctica habitual y su organización se profesionalizó.

—Francisco hizo más viajes simbólicos que en cantidad. Acordate de que apenas unos meses después de ser elegido viajó a Lampedusa, el símbolo de la crisis migratoria en el Mediterráneo —explica un funcionario que lo conoció bien. 

Todos coinciden en que León XIV no podía eludir una visita al país de su antecesor.

Pero parte de ese simbolismo fue también no viajar a la Argentina, esquivarla durante los doce años de pontificado. Su ausencia fue, en sí misma, también un gesto simbólico.

Hay varias maneras de que un viaje empiece a gestarse. A veces la iniciativa parte del gobierno de un país; otras, de los obispos locales, que le transmiten al Vaticano el deseo de recibir al papa. También puede ser el propio pontífice quien manifieste su intención de viajar. En el caso argentino, la invitación formal llegó del gobierno de Javier Milei. Pero todos coinciden en que León XIV no podía eludir una visita al país de su antecesor.

—Había como una deuda a saldar —dice un periodista que vivió en Roma y conoce de cerca cómo funciona la diplomacia vaticana—. Francisco efectivamente no quería o no podía venir a la Argentina y nos pasó por el costado muchas veces. Hace casi 40 años que no viene un papa al país y más habiendo tenido a un papa argentino. Era como mucho si no venía.

Fue a Brasil, Ecuador, Bolivia, Paraguay, Colombia, Chile y Perú.

Hay una funcionaria que se tomó la visita casi como un asunto personal: Karina Milei, la secretaria general de la Presidencia.

—Argentina, en términos de fieles, tiene mucho peso; entonces hubiera sido un desplante, si es que él efectivamente quería viajar a Perú, que no pasara por acá. Institucionalmente hubiera sido tomado casi como un desaire. 

El viaje empezó a gestarse en los pasillos del Vaticano. La primera etapa, una suerte de preproducción, estuvo a cargo de la Secretaría de Estado, el organismo que coordina buena parte de la diplomacia vaticana —algo así como una Jefatura de Gabinete y una Cancillería bajo un mismo techo—, que conduce el cardenal italiano Pietro Parolin. En el Vaticano, los ministerios se llaman dicasterios y forman parte de la Curia romana, la estructura que asiste al papa en el gobierno de la Iglesia. La Secretaría de Estado ocupa el centro de ese entramado: además de las relaciones con otros países, coordina a los distintos organismos y atiende los asuntos cotidianos del pontífice. Durante el cónclave de mayo de 2025, Parolin fue uno de los nombres que sonaron con más fuerza para suceder a Francisco. Su candidatura condensaba, además, una expectativa histórica: que el papado volviera a manos de un italiano, algo que no ocurre desde la elección de Juan Pablo I, en 1978.

—Hay muchas diferencias entre Francisco y León, pero en términos concretos creo que hay una que tiene que ver con la cotidianeidad de la gestión de la Iglesia. Este papa está apoyado en la burocracia de la Iglesia —explica el periodista—. Francisco tenía una agenda paralela todo el tiempo. A la mañana estaba en el Palacio apostólico y a la tarde en Santa Marta, donde desarrollaba una agenda de rosca propia. Le gustaba tramar cosas que sabía que a veces no pasarían por los canales formales. León parece más inclinado a trabajar a través de la estructura del Vaticano y la Secretaría de Estado, en donde trabajan unas 200 personas.

En esa etapa se arma un esquema interdicasterial del que participan, además, las áreas de seguridad, comunicación, prensa y liturgia. Esta última prepara las ceremonias, desde las misas y las oraciones hasta los rituales propios de cada celebración, y cuida que cada acto respete las normas y tradiciones de la Iglesia Católica. Cuando el Vaticano considera que el viaje es posible, abre el diálogo con el país anfitrión. El primer interlocutor es la Conferencia Episcopal Argentina (CEA).

Evalúan todo. ¿Dónde va a estar el altar? ¿En qué lugar se va a cambiar el papa? ¿Qué pasa si la celebración es con un pastor que no está bendecido? ¿Dónde se ubican los acreditados? ¿Cómo evitar que parezca que el papa está ahí por motivos partidarios?

—En términos concretos, es el órgano de representación de los obispos y todos tienen el mismo peso, desde un cura en Buenos Aires hasta uno en La Quiaca. El papa no viene solo a Buenos Aires. Va a Córdoba, a Luján, que son otras diócesis, con otros obispos. Por eso el nexo principal es la CEA.

La CEA tiene autoridades propias, elegidas por los mismos obispos, aunque funciona más como una asamblea de pares que como una conducción: cada obispo conserva la autoridad sobre su diócesis. En el caso de la visita, es la que sugiere los posibles recorridos.

—La Iglesia propone, el Vaticano evalúa, el Gobierno acompaña y define. El Vaticano tiene la última palabra, más allá de lo que se proponga desde abajo —resume el periodista.

Así se llegó a aquella avanzada secreta del 28 de junio —así se llaman las visitas preliminares con las que el Vaticano prepara un viaje— a Luján y a otros puntos en evaluación. En ese primer recorrido se define lo básico: si el viaje se hace, en qué fechas, con qué costo y en qué ciudades. Con eso, la comitiva vuelve a Roma y si todo está dispuesto, como efectivamente ocurrió, se anuncia. El 5 de agosto, el director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Matteo Bruni, lo hizo oficial: León XIV recorrería Uruguay, Argentina y Perú entre el 6 y el 17 de noviembre. Perú es el destino que impulsó su deseo de volver a Sudamérica. Allí vivió casi veinte años.

Dentro de la Nunciatura funcionará otra agenda paralela. Es habitual que, en este tipo de visitas, políticos, empresarios y otras figuras busquen una audiencia privada con el pontífice. Los pedidos ya empezaron a llegar.

Ahí empezó a funcionar de verdad la maquinaria diplomática, con el Episcopado, el Gobierno y el Vaticano como interlocutores. En los meses siguientes hubo cuatro avanzadas más, todas encabezadas por monseñor José Salas, el sacerdote mexicano, que León XIV designó como coordinador de los Viajes Apostólicos. Quienes lo conocen lo describen como “un hombre sumamente eficiente y diplomático”, capaz de moverse entre las jerarquías de la Iglesia y las autoridades políticas sin perder de vista el objetivo: que cada detalle esté resuelto antes de que aterrice el papa.

La segunda avanzada trajo al mismo grupo, ampliado. Recorrió los mismos lugares con otra mirada, para comparar lo planificado sobre el papel con lo que se comprueba en el terreno. Simulan los desplazamientos: “El papa va a entrar por acá”, dicen, y alguien camina el trayecto para calcular los tiempos, los lugares, las perspectivas.

—Evalúan todo. ¿Dónde va a estar el altar? ¿En qué lugar se va a cambiar el papa? ¿Qué pasa si la celebración es con un pastor que no está bendecido? ¿Dónde se ubican los acreditados? ¿Cómo evitar que parezca que el papa está ahí por motivos partidarios? Se discute cada milímetro, cada paso —explica la misma fuente—. Al Vaticano le gusta ser muy preciso, a veces hasta sobreactuar esa precisión. No redondean los horarios: ponen la hora que calculan. A las 7:53 el papa entra, camina 25 pasos hasta determinado lugar, gira, firma el libro de honor, se da vuelta, sigue caminando, entra y se cambia. Sale a las 8:02. Todo está cronometrado.

A partir de entonces se sucedieron las reuniones para ajustar el itinerario, coordinar la logística, definir protocolos y articular el trabajo entre el Vaticano, la Iglesia Argentina y el Gobierno nacional. El objetivo es uno: preparar la llegada del vicario de Cristo en la Tierra, que moverá a millones de argentinos y dejará material de interpretación para los años que vengan.

Francisco hizo más viajes simbólicos que en cantidad. Pero parte de ese simbolismo fue también no viajar a la Argentina, esquivarla durante los doce años de pontificado. Su ausencia fue, en sí misma, también un gesto simbólico.

Pero nadie podía prever lo que vendría: un cáncer de pulmón que ponía el viaje en suspenso.
La noticia fue un shock en todo el mundo. En Argentina, a menos de un mes de la visita, el silencio oficial se volvió ensordecedor. Nadie se animaba a confirmar ni a descartar nada. Las novedades llegaban a través de los corresponsales en el Vaticano, que empezaban a insinuar que el viaje sería imposible. Desde el Gobierno, la instrucción era seguir trabajando hasta que llegara una comunicación oficial de Roma. En la Iglesia argentina, mientras tanto, la preocupación convivía con la esperanza.

En esos días, mientras algunos funcionarios empezaban a admitir en privado la posibilidad de una cancelación, otros se aferraban a la expectativa de que el viaje pudiera concretarse. La decisión, en cualquier caso, no estaba en Buenos Aires. La fe de quien cree suele ser más persistente que cualquier pronóstico. El 17 de octubre alguien que integra la mesa de coordinación por parte de una dependencia del Gobierno me envió un mensaje: “Tranqui que el Papa viene”.

Todavía faltaban cuatro días para que el 21 de octubre, en la primera audiencia general después de que le dieran el alta, en la plaza de San Pedro, dos santafesinos que se habían casado y eligieron Roma para la luna de miel, increparan al Santo Padre:

—Lo esperamos en Argentina, papa —le dice ella.

El marido repite la frase. León XIV sonríe:

—¿Argentina? ¡Aiá vamos!

***

Desde el anuncio oficial, y sobre todo desde que se conoció el itinerario, se puso en marcha un operativo de coordinación que atraviesa buena parte del Gobierno. Cada cartera organiza sus propias reuniones y fija sus protocolos. Pero hay una funcionaria que se tomó la visita casi como un asunto personal: Karina Milei, la secretaria general de la Presidencia.

El martes 18 de agosto, a las 17, Karina encabezó en la Casa Rosada la primera reunión de la llamada “mesa papal”. Desde entonces, la mesa se reúne todas las semanas, aunque no siempre con los máximos responsables de cada equipo. Participan la Cancillería, a cargo de Pablo Quirno; el Ministerio de Seguridad, de Alejandra Monteoliva; el de Capital Humano, de Sandra Pettovello, y el secretario de Comunicación y Prensa, Fabián Fernández.

—Nadie entiende por qué está Pettovello —dice otro funcionario de menor jerarquía que participó de varios encuentros.

La Iglesia propone, el Vaticano evalúa, el Gobierno acompaña y define.

Del lado de la Iglesia, los interlocutores son el presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, Marcelo Colombo, a quien Francisco promovió en 2018 al arzobispado de Mendoza y que llegó a la conducción del Episcopado en noviembre de 2024 con el aval de Roma; su secretario general, Raúl Pizarro, y el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva.

García Cuerva es el primer arzobispo porteño en décadas sin ser cardenal. Francisco lo eligió para Buenos Aires en 2023, pero nunca lo nombró cardenal y hay infinidad de rumores sobre por qué esto no ocurrió. Según un artículo de Washington Uranga García Cuerva “se ganó el adjetivo de ‘cura villero’ por su adhesión a la ‘opción por los pobres’ y por declaraciones públicas que lo acercan al peronismo. Esto, y no mucho más, ha sido suficiente para que García Cuerva se haya hecho acreedor a la resistencia de los eclesiásticos más conservadores y la desconfianza de los círculos de poder que no quieren escuchar homilías a favor de los pobres y marginados pronunciadas desde el púlpito de la catedral metropolitana”.

Es más, en 2024, Francisco le quitó a la sede porteña una prerrogativa histórica al declarar a Santiago del Estero sede primada de la Argentina. Quienes conocieron a Bergoglio saben que cada gesto era una señal política, como también lo fue haber elegido a Robert Prevost —antes de ser León XIV— como prefecto del Dicasterio para los Obispos: un cargo clave dentro de la estructura del Vaticano, en donde se sigue de cerca quién es quién en el episcopado mundial e interviene en la selección de los futuros obispos y cardenales.

No redondean los horarios: ponen la hora que calculan. A las 7:53 el papa entra, camina 25 pasos hasta determinado lugar, gira, firma el libro de honor, se da vuelta, sigue caminando, entra y se cambia. Sale a las 8:02. Todo está cronometrado.

—León conoce todas las internas de la iglesia en cada país.

A esa mesa se suma el nuncio apostólico, Michael Wallace Banach, el representante diplomático del Vaticano en la Argentina. Llegó al país el 22 de julio y desde entonces trabaja en los preparativos.

—Con Francisco había un nuncio, pero era completamente distinto. Todos llegaban al papa por otras vías, porque ese era su estilo. Este americano es muy gracioso: tiene muy buena onda y tira chistes todo el día —cuenta el funcionario que participó de varias reuniones. 

El dato más curioso, y el que despierta algunas suspicacias, es otro: Karina dejó como representante por parte del gobierno a una asesora llamada Florencia, que se presenta como wedding planner, experta en organizar “casamientos y bar mitzvah”.

León XIV se hospedará en la Nunciatura Apostólica, que funciona en el Palacio Fernández Anchorena, sobre la avenida Alvear, en pleno corazón de Recoleta. El edificio, que según quienes conocen su estado de conservación “se cae a pedazos”, empezó a refaccionarse a contrarreloj. Hay que arreglar la fachada, el interior y la capilla. Los trabajos los pagaron dos empresarios vinculados a la seguridad y a la industria farmacéutica. En Roma, León cuenta con cinco religiosas que lo asisten y preparan sus comidas. Dos de ellas viajarán con él, junto con sus dos secretarios, uno italiano y otro peruano.

Aunque existe un protocolo que fija minuto a minuto las actividades oficiales del papa, dentro de la Nunciatura funcionará otra agenda paralela. Es habitual que, en este tipo de visitas, políticos, empresarios y otras figuras busquen una audiencia privada con el pontífice. Los pedidos ya empezaron a llegar.

—Nadie va a estar a solas con el papa sin que la reunión haya sido aprobada por el Vaticano —advierte el hombre que vivió en Roma.

Se sabe que un político de mucho peso ya elevó al Vaticano un pedido de encuentro. Todavía espera respuesta.

La entrada El viaje cronometrado se publicó primero en Revista Anfibia.

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    Hace alrededor de un año, mi compañera Gabriela Del Pino descubrió con perplejidad que uno de los responsables del asesinato de su tío Oscar Meza no sólo estaba libre sino que seguía desarrollando su vida política en el PJ de su distrito, Lanús, viviendo en un caserón en la zona lujosa del barrio de Banfield. La búsqueda en redes no dejaba duda, el genocida había sido puesto en libertad a costa de descalificar a la testigo clave de la Masacre de Pacheco, Silvia Ferraté.  La compañera fue tratada por la justicia patriarcal como una piba confundida por ser altas horas de madrugada, cuando fue ella una de las tres militantes del PST secuestradas por la banda fascista y llevadas a un baldío tras secuestrar  a Oscar “Hijitus” Meza (dirigente metalúrgico delegado de astilleros Astarsa), Mario “Tano” Zida (ex dirigente estudiantil de Tigre) y Antonio “Tony” Moses (obrero metalúrgico y responsable del cuidado de los locales del PST) para posteriormente fusilarlos. A la media hora de soltarlas, el destacamento de la triple A se dio cuenta de su error machista de subestimarlas y volvió al lugar para rematarlas, pero no las encontró porque se habían escondido (1). En esa banda Silvia reconoció a Julio Yessi, no sólo por su rostro, inconfundible, sino por su estatura y cuerpo ampuloso. Además, en los subsiguientes días continuaron las amenazas a militantes del PST: Por ejemplo, secuestrando a tres militantes que se movían en auto por Lanús y diciéndoles los matones de la triple A  “les matamos a 3 y ahora van a ser 6”, torturándolos por unas horas y jactándose de estar “con la gobernación” y “con la policía de Lanús” (2).

    Para esa época, Julio Yessi, militante fascista de Lanús (o de la ultraderecha como se dice para esconder en los medios), había sido ungido dentro de la triple A como líder de la JPRA (Juventud Peronista República Argentina, conocida entre la militancia como Jota Perra). Esta fachada política fue creada por “El Brujo” López Rega como extensión de la política comenzada en la Masacre de Ezeiza que habían preparado estos sectores apuntando a las masas que, acompañadas de las organizaciones armadas, festejaban como propia la vuelta de Perón. Esta política sería además ratificada con la expulsión de la plaza el 1ro de mayo de 1974 de Montoneros y que daría ya rienda suelta al accionar de la triple A (La Masacre de Pacheco ocurre el 29 de mayo de 1974).

    Julio Yessi y José López Rega, “El Brujo”. La ultraderecha o fascismo gusta aun de los apodos, como cuando Milei llama “el mago del Kremlin” a Caputo.

    Julio Yessi, por si caben dudas sobre su responsabilidad política, tiene comprobada la compra de diez ametralladoras bajo su firma en nombre del Ministerio de Bienestar Social de López Rega, lo que llevó a la jueza María Servini de Cubría a condenarlo no sólo por la Masacre de Pacheco, sino por asociación ilícita en la triple A a condena perpetua (3). Condena en primera instancia que los jueces Llorens, Bruglia y Bertuzzi levantaron livianamente en 2020.

    Cabe destacar que los tres jueces son relacionados ampliamente con el macrismo: Mariano Llorens denunciado penalmente por visitar frecuentemente a Macri como presidente al mismo tiempo que no se apartaba de la causa a éste por espionaje ilegal; Bruglia y Bertuzzi declarados inconstitucionales sus nombramientos realizados durante el macrismo, ese mismo año, por la mismísima Corte Suprema (5).

    Así que los jueces son macristas… ¿y por qué ayudarían a un dinosaurio peronista de derecha? Pues resulta que Julio Yessi es tío de Juliana Awada (6). A veces nos olvidamos que los ricachones son todos de una misma clase social más allá que ensayen diferentes identidades políticas para intervenir en el Estado.

    Captura de la causa de asociación ilícita contra Julio Yessi.

    Decía al principio que la cercanía de Julio Yessi a nuestra militancia cotidiana fue un cimbronazo. Sobre todo viendo en su Facebook (ahora cerrado) que la mismísima hija de López Rega lo felicitaba por la excarcelación comentando sardónicamente que si lo hubiera hecho “bien hecho estaría” (el asesinato de nuestros compañeros). Y también viendo que este matón, es ampliamente conocido por decenas de militantes de más de 40 años de la zona sur: los menos, militantes del PJ de mayor edad, custodiando con vergüenza o impotencia el secreto oscuro de su origen o resignados por no haberlo podido echar de tal o cual acto cuando reapareció en la escena pública de la mano del menemismo (6). Se sabe que en su trayectoria de matón se hizo con campos, panaderías, bazares, joyerías, hasta una casa de apuestas, y que es hincha del club Lanús. Sus 5 hijos viven en la zona, algunos desarrollando vida política. ¿Cuáles son los vínculos actuales de este oscuro personaje? ¿Existen impedimentos institucionales por parte de funcionarios públicos para posicionarse en su repudio?

    La noticia de que Julio Yessi circulaba por nuestros barrios nos hizo resonar aquella vieja consigna coreada en los ´90 por los HIJOS, familiares y sobrevivientes de la dictadura: “Si no hay justicia, hay escrache”. Y comenzamos las reuniones para organizarlo, primero sotto voce pero invitando a todo el mundo.

    No vino todo el mundo.

    En Lomas de Zamora se pudo ver la buena predisposición y solidaridad de un verdadero movimiento de Derechos Humanos diverso y plural, curtido en las luchas por recuperar el Pozo de Banfield, y sobre todo, político. Capaz de debatir política. Un movimiento que entiende que el hecho que el propio Duhalde haya asumido la intendencia en el ´74 tras ser destituido Pedro Turner por meterse con el negocio de la basura, siendo al año siguiente secuestrados, fusilados y dinamitados los cuerpos de sus seguidores y desaparecido el propio Turner más tarde, no es algo para ocultar, sino para repudiar. Se repudia la Masacre de Pasco, por qué no, atribuible también a Julio Yessi, ya que fueron 40 los matones de la Alianza Anticomunista Argentina (Triple A) esa noche del 21 de marzo de 1975 operando en zona liberada por la policía. Por ende, hablamos en Lomas de un movimiento que se puede hermanar en esta propuesta con los familiares y amigues de Darío y Maxi, nuestras víctimas mucho más recientes de la represión, también bajo responsabilidad política de la derecha del PJ, del propio Duhalde.

    La solidaridad fluyó así fácilmente a través de los gremios de zona sur:   Sur nos abrió cálidamente las puertas de su local de Lomas de Zamora, y se sumó ATE Brown, Suteba Lomas, SITRAIC y eventualmente adhirió también Suteba Lanús y por supuesto las seccionales multicolor del Suteba. También la Mesa por los DDHH de Lanús adhirió, aunque sin especificar la amplia y diversa cantidad de organizaciones en general peronistas que la conforman. Es un trago amargo, aún no superado quizás por los dirigentes del distrito, el que los proyectos de obras del ex intendente Darío Díaz Perez sobre el predio del ex-CCD Campomar (aun no investigado exhaustivamente por la justicia) los haya encontrado acusándonos de “gorilas” por tener que recurrir a todos los medios, incluso a Lanata, y a expensas que queden expuestos los intereses políticos en juego, para lograr frenar la demolición de ese Centro Clandestino en el que se pretendía hacer torres de lujo con la constructora estrella de la década ganada: Electroingeniería. “No hablen de Campomar” nos han dicho altos dirigentes de DDHH provinciales, y van a poder avanzar sobre el Espacio de Memoria en la Comisaría 3ra. Llamativo ejercicio de memoria selectiva.

    Pero nuestra historia duele desde la conquista para acá. Genocidio originario, exterminio de agitadores anarquistas, comunistas y peronistas, genocidio de los setenta, terrorismo de Estado. No nos podemos callar, sólo la claridad política nos puede defender de las tentativas de avance fascista de este gobierno.

    Las adhesiones para escrachar a Yessi ya están siendo institucionales. La Secretaría de DD.HH. de Avellaneda adhirió, así como el Espacio de Memoria ex-Infierno, sentando una posición política que habla de las internas del PJ. Y es imposible no hablar de las mismas cuando el propio Yessi se está posicionando a sí mismo en la misma como dirigente del PJ (7). Como si un sicario de la triple A pudiera ser un dirigente vigente del PJ hoy. Podemos mirar el piso y mascullar “que el mapa político se corrió a la derecha” o podemos levantar la cabeza y repudiarlo. De hecho, esto debería suscitar el repudio unánime de toda aquella militancia que reivindica a les compañerxs detenidxs desaparecidxs, especialmente a las incontables familias peronistas rotas por el terrorismo de Estado, del que la Triple A fue precursora.

    Quizás la militancia más joven o más de base no conozca la historia de Yessi, pero así como nuestros compañeros jubilades recuerdan la casa de este siniestro personaje en cuyo estacionamiento provocativamente se dejaba ver una ametralladora de pie instalada lista para disparar, no se puede seguir fingiendo demencia sobre aquello que nuestrxs compañerxs en los setenta hasta en el humor trataban (ver recuadro).

    Una cosa es hacer una alianza electoral, otra cosa es dejar que revivan los dinosaurios en tiempos donde el Poder Ejecutivo de Milei y Bullrich va dejando entrever su ideología fascista: dictaminan detenciones por fuera de la ley cada miércoles a quienes acompañan a les jubilades, señalan dirigentes como Grabois para encarcelarlos, operan entre circo mediático y Justicia vendida para proscribir a Cristina y sobre todo se humilla al pueblo entero. Día tras día. Desarmando las patas no represivas del Estado, la salud, la educación, la asistencia social, mientras se reendeuda al país y se rifan los bienes comunes para EEUU. El programa de la dictadura, y el del menemismo, reactualizado. Y los dinosaurios trasladados al pabellón de lujo en Campo de Mayo o en sus casas, viviendo la vejez tranquila de la que no disfrutan o no disfrutaron nuestros compañerxs setentistas, ni nuestrxs abuelxs.

    ¿Qué duda puede haber de que Julio Yessi debería estar encarcelado y que la justicia le ha garantizado la impunidad? ¿Importa su pertenencia política al PJ? Porque todos estos años este mafioso tuvo en su página de Wikipedia la referencia a ser ex-PJ, sin embargo al ser apurado por lo pronto de este escrache decidió posicionarse públicamente como PJ. ¿Será que supo que sus lazos con la derecha peronista y las lealtades impuestas entre una generación de dirigentes que hace décadas peinan canas y que vieron pasar la dictadura le iban a garantizar cierto margen de impunidad? ¿Fantasea Quizás Yessi no sólo con que falten oportunamente las firmas de muchísimos espacios de DDHH vinculados al PJ, sino incluso con contar con la protección policial del Municipio de Lomas de Zamora o mejor aún, de la provincia de Buenos Aires que tiene jurisdicción sobre la avenida Pavón? ¿Qué es central en este momento,  el ataque personal a Cristina por el fascismo o derrotar en todos y cada uno de sus reductos a los fascistas que perfeccionaron el programa económico de la dictadura a Menem, de Menem a Macri y de Macri a Milei?

    En el curso de los próximos días sabremos qué son chochadas de un viejo fascista y qué son tentáculos que nos falta cortar del terrorismo de Estado que se extienden hasta la actualidad. Lo sabremos a medida que aquellos militantes orgullosamente antifascistas den los debates pertinentes con sus direcciones políticas y empujen el repudio a este genocida, responsable probado de la Masacre de Pacheco y responsable político de la Masacre de Pasco, de la desaparición del intendente Turner, del asesinato del estudiante de la JUP Pedro Hansen y decenas de otros asesinatos de la triple A en la zona.

    Al fascismo no se le discute, se lo combate, en la más amplia unidad de clase.

    El peronismo ya había señalado a Julio Yessi

    Una viñeta popular en “Militancia Peronista para la Liberación”, revista dirigida en los setenta por Eduardo Luis Duhalde (quien más tarde acuñaría el concepto de “Estado terrorista” para referirse a la última dictadura) y Rodolfo Ortega Peña (asesinado en la vía pública por la triple A) era la de “Tendencio”.

    En uno de los capítulos, Tendencio refiere a Julio Yessi,

    “La referencia a Julio Yessi se replicaba en la sección Cárcel del Pueblo, dónde la revista encarcelaba editorialmente a personajes, medios o conceptos considerados contrarios a la voluntad revolucionaria del pueblo y de la clase obrera. En la cárcel de este número el prisionero era Yessi quien, como integrante del Consejo Superior de la rama Juvenil del Movimiento, era acusado de “asesor del brujo José López Rega, convirtiéndose en la plomada de la “F.J.P” (Falsa Juventud Peronista), instrumentada desde Bienestar Social para destruir a la auténtica juventud” (8)

    La revista “El caudillo de la tercera posición”, que entrevistó pormenorizadamente a Duhalde al asumir acompañado por la destitución y posterior desaparición de su predecesor y por la  Masacre de Pasco, tuvo su propia viñeta en la que polarizaba a Ortodoxio con Tendencio, a veces disuasoriamente, la más de las veces amenazadoramente:


    Bibliografía

    (1)    PdI (29/5/21)  A 47 años de la Masacre de Pacheco. Testimonios. Disponible en: https://periodismodeizquierda.com/a-47-anos-de-la-masacre-de-pacheco-testimonios/

    (2) PST (junio, 1974) Avanzada Socialista N 104, p.4. Disponible en: https://mega.nz/folder/1U0DHTYA#oGyqCg0Xy-g3k3sNaXIwPg/folder/1ddVFZ4b

    (3) Gonzalez, J. L. (31/3/2018) Julio Yessi, uno de los líderes de la Triple A, rompe el silencio. Noticias. Disponible en: https://noticias.perfil.com/noticias/politica/2018-03-31-julio-yessi-uno-de-los-lideres-de-la-triple-a-rompe-el-silencio.phtml 

    (4) Mizrahi, F.; Lijalad, A. (24/9/2021) Operación Olivos: denuncian penalmente al camarista Mariano Llorens por sus visitas a Macri. El Destape Web Disponible en: https://www.eldestapeweb.com/politica/justicia/operacion-olivos-denuncian-penalmente-al-juez-llorens-por-visitas-a-macri-20219245056

    (5) Hauser, I. (10/11/2020) La estrategia de los jueces designados a dedo por el macrismo. Bruglia y Bertuzzi no renuncian y hasta quieren concursar sus cargos. Página 12 Disponible en: https://www.pagina12.com.ar/304841-bruglia-y-bertuzzi-no-renuncian-y-hasta-quieren-concursar-su 

    (6) Noticias (29/3/2018) El insólito parentesco entre Juliana Awada y uno de los líderes de la Triple A: Julio Yessi, acusado de asesinar a tres jóvenes militantes durante los turbulentos setenta, es de familia siriolibanesa y familiar directo de la Primera Dama. Disponible en: https://noticias.perfil.com/noticias/politica/2018-03-29-el-insolito-parentesco-entre-juliana-awada-y-uno-de-los-lideres-de-la-triple-a.phtml 

    (7) NOVA Bonaerense (18/5/2025) Cumbre peronista en Avellaneda: ¿nueva esperanza o más de lo mismo? Disponible en: https://www.novabonaerense.com/nota.asp?n=2025_5_19&id=55617&id_tiponota=51

    (8) Stavale, M. (2017). “Las aventuras de Tendencio” en la revista Militancia Peronista para la Liberación: humor gráfico para la disputa peronista de los años 70. Izquierdas, (35), 1-30.

    Fuente: https://argentina.indymedia.org/2025/06/11/escrache-al-genocida-julio-yessi-de-la-triple-a/

     

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