|

COPA TREPÁN: Leñakingos primer bicampeón del 3×3

Cerramos las competencias al aire libre en el playón del río con Leñakingos campeón de los dos torneos, en abril se juega la 6ta edición en gimnasio cerrado.

Una gran jornada se vivió este domingo en el playón del río en la ISLA 58 donde se desarrolló el 5to torneo organizado por @3x3basquetregina, el clima acompañó y la gente también, jugadores y profes del Atlético Regina se hicieron presentes, y el acompañamiento de amigxs y familiares de quienes participaron del torneo también. La familia fue parte una vez más y eso también se reflejó en la cantidad de peques que disfrutaron de la tarde al aire libre.

En lo deportivo el campeón de la copa Trepán fue, por segunda vez consecutiva, LEÑAKINGOS. El primer bicampeón de los torneos 3×3 en Villa Regina. Sin dudas, el playón es una cancha que les quedó cómoda. Emi Robaina, Marce Zwenger (destacada participación), Martin Winschel y Dami Gagliano, son los jugadores del bicampeón.

La final se jugó contra DOBLE IPA y no tuvo demasiados sobresaltos, el subcampeón sufrió la baja de un jugador y llegó a la final sin recambio, algo que se notó en la cuestión física; Diego Herrera, Martín Rebaque y Lea Sarrat no lograron mantener el ritmo que los hizo llegar a la final.

Por el 3er y 4to puesto jugaron las chicas de CEC con Dani Riolfo (una de las figuras de la compe), Caro Budimir, la peque Fernandez y Barbi Abad contra Michigang quienes terminaron subiéndose al podio. Lauti Carbonell, Fabricio Pichiman, Fran Figueroa y el roquense Blas Hueicha conformaron el equipo que se colgó la de bronce.

En la 5ta ubicación, quedó MVP, un equipo que dejó todo sin importar los resultados.  Conformado por Cristian Vejar, Gabriel Makianich, Nicolás Verdugue y Cristian Olvares.

Con la Copa Trepán nos despedimos del Playón ubicado en la ISLA 58, pero las compes continúan, por supuesto que en abril tendremos otra. Ya se empieza a pensar en la próxima compe con destino de cancha cerrada. Seguí en Instagram a @3x3basquetregina y entérate de lo que se viene!!!

Auspicios

Difunde esta nota

Publicaciones Similares

  • DIME ARGENTINA: ¿DÓNDE ESCONDES TUS SECRETOS?

    Las ruinas del secreto se desploman con el tránsito perpetuo. Son los restos de un pasado que reflota en forma de un silencio naufragante. Tierras perdidas, esqueletos marchitos, pinturas rupestres, caminos olvidados, sonrisas apagadas, nostalgias que todavía pulsan por algún rincón escondido… Dime Argentina, ¿dónde escondes tus secretos? ¿En los Valles Calchaquíes donde los Kilmes…

    Difunde esta nota
  • El fantasma de Massa y los reproches a Toto Caputo, detrás de la renuncia de Lavagna

     

    En el gobierno agitan el fantasma de Sergio Massa para justificar el papelón de la renuncia de Marco Lavagna al Indec pero también le reprochan a Luis Caputo falta de muñeca para contener el escándalo.

    En la Rosada apuntan al líder del Frente Renovador como el impulsor de una operación para dañar al gobierno por medio de su ex economista de cabecera. Lavagna fue parte del espacio de Massa durante años y ahora en la Rosada creen que nunca cortó esos vínculos. Sin embargo, en el entorno de Massa afirman que cuando el Frente Renovador cuestionó públicamente las toqueteadas mediciones de actividad para que no dieran recesión, el diálogo entre ambos se cortó de manera definitiva.

    Fuentes del oficialismo confirmaron a LPO que hace más de dos meses que Milei venía discutiendo con Lavagna sobre cual era el momento más oportuno para lanzar el nuevo índice de inflación. Lavagna y Milei se conocen hace años, de antes que el ahora Presidente se dedicara a la política.

    Lavagna renunció porque el nuevo índice de inflación le dio 3,4 por ciento y le pidieron que no lo difunda

    «Javier le dijo a Marco que no era momento de lanzar el nuevo índice, que había que esperar que se terminara de concretar el reacomodamiento tarifario», confirmó a LPO un dirigente libertario al tanto de lo ocurrido. En efecto, como en los próximos meses habrá fuertes subas de la luz y el gas por encima de la inflación, un nuevo índice que le otorgue más peso a ese rubro -acorde a la realidad que vive la gente-, necesariamente iba a empujar bastante hacia arriba el IPC, algo muy dañino para el relato libertario.

    Toto se equivocó en dejar esto suelto, no estuvo encima del tema.

    Lavagna no hizo caso y anunció que a partir de febrero se daría a conocer la inflación con el nuevo método. En rigor la discusión no es nueva. Ya durante la gestión de Massa el nuevo índice estaba elaborado. «Como en las mediciones de prueba siempre daba más alto, decidimos que mejor no implementarlo», recuerda un ex funcionario.

    Como sea, el fantasma de Massa convive en la Casa Rosada con un dato más concreto: Caputo falló en no evitar que la situación con Lavagna se desbordara y ahora el gobierno paga un costo altísimo por destruir la credibilidad de las estadísticas oficiales y alimenta las sospechas que la baja de la inflación está exagerada. «Toto se equivocó en dejar esto suelto, no estuvo encima del tema», es el reproche que se repite contra el ministro de Economía.

    El mercado no tomó bien el manoseo del IPC, clave para calcular la rentabilidad de los bonos que ajustan por CER: subió el riesgo país y se desplomaron los activos argentinos.

    Un misil en el placard

    Pero ajenos a este problema, en las últimas horas un detalle técnico abonó las teorías conspirativas de los libertarios. En la Casa Rosada afirman que la ponderación nueva de los servicios está mal hecha y da un 50% arriba de lo que debería. Por eso, argumentan, la inflación que quería anunciar Lavagna marcaba por encima del 3 por ciento y ese índice que se trabajó durante años, ahora directamente se descartará. Una mala decisión que se suma a la pésima decisión de impedir a Lavagna difundir el nuevo índice.

    Esto es Lavagna puro, esperar el momento justo para irse como un héroe.

    Como sea, la teoría de la jugada de Massa y los reproches a Toto Caputo, conviven por estas horas en el oficialismo, con una lectura acaso más sensata: la renuncia de Lavagna fue una jugada de Lavagna para salir por la puerta grande de un cargo en el que ya estaba incómodo.

    «Esto es Lavagna puro, esperar el momento justo para irse como un héroe», dijo a LPO un veterano funcionario que recordó que dos décadas atrás, Roberto Lavagna, padre de Marco, le hizo una jugada similar a Néstor Kirchner.

    Cuando la inflación se le empezó a complicar, el entonces ministro de Economía se fue del gobierno denunciando la cartelización de la obra pública, que luego se comprobó que era verdad. Casualidad o no, esa jugada de Lavagna padre fue producto de su sintonía con Paolo Rocca, en medio de la pelea por un gasoducto. Esa salida le permitió mantener una buena valoración en la sociedad, que sin embargo nunca pudo traducir en un triunfo electoral.

    Marco Lavagna durante la presentación del fallido censo de 2022.

    «Marco venía complicado por las evidencias de manipulación de las estadísticas de actividad y pobreza, le habían renunciado técnicos claves de esas áreas y estaba perdiendo prestigio», recordó el funcionario consultado.

    Y no sólo eso, Lavagna también arrastraba un episodio opaco durante su gestión albertista en el Indec. Los datos del censo de 2022 estuvieron secuestrados durante meses en medio de una oscura licitación ganada por el grupo Mazer, cercano a Daniel Scioli, que nunca había hecho un censo. En esa operación se lo mencionó al legislado Eugenio Casielles, en ese momento cercano a Lavagna y uno de los fundadores de La Libertad Avanza, que debió abandonar el espacio enfrentado a Karina Milei. 

     

    Difunde esta nota
  • |

    La jornada de 8 horas no es un mito peronista: es una ley que existía y un derecho que Perón hizo cumplir

     

    En 1929 Argentina legisló la jornada laboral de 8 horas. Durante más de una década, fue un derecho escrito que el Estado no garantizó.

    Por Walter Onorato para NLI

    En 1929, durante la segunda presidencia de , el Congreso sancionó la Ley 11.544, que estableció por primera vez en todo el país la jornada máxima de 8 horas diarias o 48 semanales. El texto legal recogía una demanda histórica del movimiento obrero argentino y colocaba a la Argentina, al menos formalmente, dentro del mapa de las legislaciones laborales modernas.

    Sin embargo, entre 1929 y 1945, la distancia entre la ley y la realidad fue abismal. La jornada de 8 horas existía en los códigos, pero no organizaba la vida cotidiana de la mayoría de los trabajadores.

    La sanción de la ley no implicó automáticamente su cumplimiento. El Estado argentino carecía —y en muchos casos no tenía voluntad— de los mecanismos necesarios para garantizarla. Las inspecciones laborales eran escasas, las sanciones simbólicas y la justicia tendía a fallar en favor de los empleadores. En los hechos, el límite horario seguía siendo una decisión patronal.

    En algunos sectores urbanos e industrializados la situación fue diferente. Grandes empresas, talleres visibles y actividades con fuerte organización sindical —gráficos, ferroviarios, portuarios— lograron imponer, no sin conflictos, la jornada legal. Aun allí, el cumplimiento era parcial: horas extras obligatorias no pagadas, jornadas partidas que extendían el tiempo total de trabajo y mecanismos de evasión salarial eran prácticas habituales.

    Pero fuera de esos núcleos organizados, la ley simplemente no existía en la práctica. En el campo, donde la relación laboral estaba atravesada por el aislamiento, la dependencia personal y la ausencia casi total de inspección estatal, las jornadas de sol a sol siguieron siendo la regla. En las economías regionales, la situación era aún más evidente. En los ingenios azucareros de Tucumán, la jornada se organizaba en torno al ritmo de la zafra: turnos extensos, calor extremo y trabajo continuo mientras durara la molienda, sin límites horarios reales. En los yerbatales de Misiones, los mensúes cobraban por cantidad de kilos transportados, lo que los obligaba a prolongar indefinidamente la jornada para alcanzar un ingreso mínimo. El tiempo de trabajo no se medía en horas, sino en desgaste físico.

    En los viñedos cuyanos y los algodonales del norte, la lógica era similar: trabajo estacional, pago por rendimiento y jornadas que se extendían mientras hubiera luz natural. La ley de 8 horas era irrelevante frente a un sistema productivo que organizaba el trabajo por campaña y no por jornada.

    En los pequeños talleres urbanos de ciudades como Buenos Aires o Rosario, especialmente en rubros como la confección, el calzado o la metalurgia liviana, eran habituales las jornadas de 10 a 12 horas, justificadas como “aprendizaje” o compensadas con salarios miserables. El trabajo a destajo permitía al empleador exigir una producción diaria fija que solo podía alcanzarse extendiendo el horario real de trabajo.

    El comercio minorista reproducía una lógica similar. Empleados de almacenes, tiendas y casas de ramos generales abrían temprano y cerraban de noche, muchas veces con descanso parcial o inexistente, bajo la excusa de la atención al público. En el servicio doméstico, directamente excluido de toda protección efectiva, la jornada carecía de límites: vivir en la casa del empleador implicaba disponibilidad permanente, sin distinción clara entre tiempo de trabajo y tiempo de descanso.

    La ley estaba vigente, pero no tenía ejecutores. El Estado carecía de un cuerpo de inspectores con presencia territorial, las sanciones eran irrisorias y la justicia laboral —cuando intervenía— tendía a legitimar las prácticas patronales. En ese contexto, la jornada de 8 horas no era un derecho exigible sino una declaración abstracta, desconocida para amplios sectores del mundo del trabajo. Para millones de trabajadores, la jornada legal era una promesa distante, ajena a su vida cotidiana y subordinada a una realidad donde el poder de fijar el tiempo de trabajo seguía en manos del patrón.

    La clave no estaba en el texto legal sino en la correlación de fuerzas. Donde había sindicatos fuertes, comisiones internas y capacidad de huelga, la jornada de 8 horas se defendía. Donde no, el trabajador quedaba librado a su patrón. Durante esos años, el cumplimiento de un derecho laboral dependía más de la organización colectiva que del Estado.

    En los últimos años, sectores libertarios repiten como argumento que el peronismo “miente” porque la jornada de 8 horas no fue creada por Perón, sino sancionada en 1929. El señalamiento es formalmente correcto, pero históricamente falaz. Confunde deliberadamente legislar con garantizar. La Ley 11.544 existía desde hacía más de una década, pero fue incumplida de manera sistemática por amplios sectores del empresariado, con un Estado ausente o complaciente. Reducir la historia social a una fecha en el Boletín Oficial implica borrar la diferencia central entre un derecho escrito y un derecho vivido.

    Ese divorcio entre la ley y la realidad empieza a romperse recién a partir de 1943–1945, cuando el Estado deja de mirar para otro lado y decide intervenir de manera directa en la relación entre capital y trabajo. No se trató de crear nuevos derechos, sino de hacerlos cumplir. Bajo la acción del Estado y el impulso político de , la jornada de 8 horas dejó de ser una recomendación abstracta y pasó a convertirse en una norma exigible. El límite al tiempo de trabajo ya no lo fijó el patrón, sino el Estado. Ese fue el verdadero punto de inflexión.

    La experiencia deja una enseñanza incómoda pero fundamental: los derechos laborales no existen solo porque estén escritos. Existen cuando hay un Estado dispuesto a garantizarlos y una sociedad organizada para defenderlos. Entre 1929 y 1945, la jornada de 8 horas fue una conquista legal sin poder. Su historia demuestra que la legislación social, sin voluntad política, puede convertirse en una promesa vacía.

    La jornada de 8 horas no nació plena. Fue primero una letra, después una pelea y recién más tarde una realidad. Y esa diferencia —entre ley y vida— explica buena parte de la historia social argentina.

     

    Difunde esta nota
  • |

    Gurrumines Chardonnay 2020

    El proyecto de la Familia Mamarelli en El Hoyo (Chubut) apunta a producir escasas botellas de vino; particularmente se enfocan en vinos blancos y algunas botellas de Pinot Noir. Este vino proviene de viñedos jóvenes, implantados en el año 2014, que se cosechan de forma manual y con selección de racimos en el mes de Abril….

    Difunde esta nota
  • Colocación de decrementadores en semáforos

    Durante este jueves se procedió a la colocación de dos decrementadores (segunderos) en los pescantes de los semáforos de calle Cipolletti y Yapeyú para el tránsito que circula en sentido oeste-este y viceversa. El Intendente Marcelo Orazi y el Director de Tránsito Mario Figueroa estuvieron presentes durante la colocación de estos dispositivos. Los decrementadores contienen…

    Difunde esta nota
  • NIETZSCHEGUEVARALOGÍA POR LAS ARDUAS RUTAS DEL SALMÓN

    El devenir de la humanidad es una serie de interpretaciones Michel Foucault, Microfísica del poder Tanto el Che como Nietzsche se esforzaron por cambiar la realidad en la que vivieron. El Che, luego del triunfo de la revolución cubana, tomó coraje y pretendió expandir las fronteras de su ideología revolucionaria en contra del capitalismo voraz….

    Difunde esta nota

Deja una respuesta