El Sr.Tang no había quedado conforme con el jugo. Por eso, lo llamó a Julio Nueve para mejorar la receta. Luego del viaje a Taipéi, todo se resolvería en un

sólo ingrediente llamado AC, o anarquismo conservador. Julio Nueve cobró los honorarios y nunca más fue visto, aunque algunxs suponían que se

había ido a vivir al posgénero.
Ya todos creían que la posapendicitemia había terminado en los cuarenta mundos de los intestinos izquierdos. Pero la

sospecha se hizo notar cuando los 39 mundos restantes se fueron a comer burbujas de detergente mientras el único inmundo los contemplaba con

aborrecimiento risueño. No se trataba de ir, sino volver a la anormalidad.Recuerda el Sr. Tang cuando era niño y la choza que habìa construido arriba de la cabeza

de su padre, sus amiguitos le decían “el quincho”. Pero en nada se compara a la mañana en que la noche superó al día en aquellos únicos 80 inmundos. Fue así que

el Sr. Tang logró consagrarse con su jugo mientras nosotros buscábamos respuestas a preguntas ausentes, o llaves de inciertas puertas.

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