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Una nueva semana de colonia de vacaciones, en marcha

Este lunes comenzó la tercera semana de la colonia de vacaciones que organiza la Dirección de Deportes de la Municipalidad de Villa Regina. Niños y niñas de los barrios Tierra del Fuego, Lihue, Valsecchi, Padre Gardín, 25 de Mayo, San Martín, Cerezos 1 y 2, Fedalto, Aylen, Progreso y CGT disfrutan de las actividades recreativas que se llevan adelante en el balneario municipal de la Isla 58.

Mientras tanto, el viernes pasado recibieron los certificados por su participación los chicos que durante la semana pasada asistieron a la colonia.

Por otro lado, la próxima semana será el turno de los barrios 33 Viviendas, Puerto Argentino, Piana, Albino Cánova, SOYEM, Los Ángeles, Antártida y Aluvita.

Las inscripciones se reciben en la Junta Vecinal de cada barrio de residencia y en el polideportivo Cumelen (Colón 107) en el horario de 8 a 13.

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  • Rebelión en el peronismo de Santa Fe contra Rossi y los senadores de Traferri

     

     Distintas tribus del peronismo santafesino saldrán este miércoles a cuestionar abiertamente la conducción del PJ, en una rebelión interna contra el senador Armando Traferri y el sector de Agustín Rossi, a quienes acusan de haber copado los órganos partidarios.

    El reclamo se suma al grito que puso la semana pasada el perottismo que hizo una presentación formal a través de Juan Manuel Pusineri, el representante del ex gobernador ante el partido, donde denunció la parálisis institucional y exigió mecanismos de participación reales.

    «Sin apertura y participación no hay unidad», advirtió Pusineri en ese documento dirigido a la conducción en el que reclamó la convocatoria urgente a los órganos partidarios, la designación de apoderados que reflejen el peso de cada sector y la conformación de una mesa política con legitimidad real.

     Sin apertura y participación no hay unidad advirtió Pusineri 

    Según explicó el dirigente a LPO, el escenario actual replica el del año pasado: ya transcurrieron casi tres meses de 2026 sin ninguna convocatoria formal del partido, pese a que se había prometido una reunión después de diciembre. «Nadie forma parte de una unidad que no resuelve nada», resumió.

    El malestar se amplificó y ahora confluyen en el mismo reclamo sectores de La Cámpora, el Movimiento Evita, el Instituto Patria, intendentes y otros espacios como el del senador Marcelo Lewandowski que ya hizo una presentación en términos parecidos a los de Perotti.

    Los sectores del peronismo cuestionan la falta de representatividad en la conducción. El punto más sensible es la negativa a revisar la estructura de apoderados, que son quienes terminan definiendo la estrategia electoral y el armado de frentes.

    En La Cámpora, incluso, hablan de una sobrerrepresentación del bloque de senadores y del sector de Rossi dentro del partido. «Hay más representantes de senadores que senadores», ironizaron, en referencia a la presencia de Traferri, Pirola, Rodenas y otros dirigentes en los órganos partidarios cuando el peronismo tiene apenas cuatro bancas en la Cámara alta provincial.

    La tensión interna también expone la fractura dentro del propio kirchnerismo. Marcos Cleri, que durante años fue el principal referente camporista en Santa Fe, hoy ya no responde a la conducción de Máximo Kirchner y en el PJ lo ubican dentro del esquema de Rossi. Su respaldo a Traferri, a quien llegó a comparar con Cristina Kirchner en una reunión virtual diciendo que era una perseguido político, terminó de detonar el malestar en los sectores más duros.

    Marcelo Lewandowski

    En paralelo, crecen las críticas a la estrategia electoral del PJ. La conducción que avaló la lista encabezada por Caren Tepp obtuvo apenas el 28% de los votos y perforó el piso histórico del peronismo, incluso en Rosario, donde el espacio venía de un triunfo en el Concejo con Juan Monteverde. «Para Ciudad Futura fue un éxito, pero para el peronismo fue una catástrofe», resumió una fuente partidaria.

     En el peronismo advierten que en Santa Fe se configura un escenario de tercios, con un gobierno provincial desgastado y un electorado que se disputa con La Libertad Avanza.

    En el peronismo advierten que en Santa Fe se configura un escenario de tercios, con un gobierno provincial desgastado y un electorado que se disputa con La Libertad Avanza. «El PJ puede ser muy competitivo, pero necesita abrirse y construir unidad real», planteó Pusineri.

    Desde la conducción del partido, sin embargo, bajan el tono y relativizan la movida. «Veremos qué presentan», dijeron a LPO, y dejaron abierta la duda sobre si los distintos sectores lograrán unificar el reclamo o repetirán la fragmentación que ya mostró el perottismo la semana pasada: «Vamos a responder si vale la pena», deslizaron con ironía.

     

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  • Los secretos de La Paz

     

    Eran las nueve y media de la mañana. Las señoras iban y venían con sus carritos y bolsas del almacén. El pueblo de La Paz trabajaba entre la plaza, la iglesia y la municipalidad, como siempre. Cada día igual al anterior. La escuela, como todas las mañanas, era un eco distante y permanente: campanas, risas alborotadas de los chicos en los intervalos cronometrados de recreo, la voz en alto de alguna maestra. Pero el 10 de septiembre de 2025 se rompió esa quietud. Primero con los disparos. Después con los móviles policiales que empezaron a llegar a la puerta de la escuela. El chofer del rastrojero que cambiaba treinta huevos por una batería vieja apagó el altoparlante, giró la llave y detuvo el motor. Quería escuchar. Los que caminaban se detenían. Pero nadie sabía realmente lo que pasaba en la escuela Marcelino Blanco, la secundaria del centro. Una de las mamás, lejos de ahí, recibió un mensaje de whatsapp de su hija, desde dentro del aula: “Mamá, esta nena está loca, está disparando para todos lados”. 

    La Paz

    La Vecina, que nació y vivió toda su vida en el pueblo, baja la voz cuando habla de La Paz, como si tuviera miedo de que alguien más la escuchara: Acá nadie es anónimo.

    A La Paz se llega por la ruta 7, una línea recta que atraviesa la planicie seca durante los 140 kilómetros que separan al pueblo de la capital de Mendoza. Hacia el este, el paisaje se vuelve polvoriento, con álamos aislados y estaciones de servicio que parecen detenidas en el tiempo. Antes de entrar al departamento está el arco del Desaguadero, una estructura blanca de los años treinta que recibe al viajero con una frase feliz: “Bienvenido a Mendoza, tierra del buen sol y del buen vino”. Para muchos mendocinos, ese cartel marca el inicio de la provincia. Para los paceños es como la puerta de su casa. La Paz está al límite con San Luis. Es el departamento menos poblado de la provincia, con doce mil habitantes repartidos en un territorio enorme, de más de siete mil kilómetros cuadrados. Y es en esa magnitud que se sella una regla de oro: “Acá nos conocemos todos”. Y cuando dicen que se conocen todos, es que se conocen las familias, los trabajos, los apodos. Se conocen los padres, madres, hijos y abuelos. En los pueblos chicos las biografías no se archivan ni se olvidan. Circulan de vereda en vereda, en las largas sobremesas, en la verdulería y en los casamientos.

    En La Paz el sol pega fuerte y el silencio es el dueño de la siesta. Es un pueblo tranquilo, de tonada arrastrada, en el que hasta hace unos años, dicen los vecinos, las bicicletas se dejaban afuera de las casas, sin candado, apoyadas nomás. 

    La vida cotidiana sigue siendo sencilla. En las casas la gente todavía se sienta en la vereda a tomar mate cuando baja el sol, mientras la mayoría trabaja para el Estado: docentes, policías, empleados municipales. Las rutinas se repiten en calma. Los días son todos iguales. O parecen. Bajo la apariencia de quietud, hay movimientos que no se ven, que se ocultan y que se callan. Hasta que un día, como el 10 de septiembre de 2025, la quietud se rompe.  La Estudiante, de 14 años, había ingresado armada con una pistola 9 milímetros a la escuela Marcelino Blanco y después de pegar dos disparos al aire se atrincheró mientras la policía rodeaba el edificio.  

    La noticia

    En La Paz las noticias no tardan en circular. Si no conocés a la persona en cuestión, conocés a un primo, una vecina o un familiar lejano. La Vecina dijo: Al principio fue un comentario suelto. Después otro. Y un ratito después ya había una transmisión en vivo que todos veíamos desde la tele o la computadora. Parecía una película, algo que uno ve en las noticias de otros países.

    Para cuando la noticia llegó a los canales de televisión, en la escuela ya se había montado un gran operativo de seguridad, porque como dijo La Vecina, lo que estaba sucediendo para las autoridades, los medios y la comunidad, era un típico caso del modelo yanqui, una joven enojada que buscaría venganza por medio de la violencia. Demorarían meses en descubrir que era otra cosa. 

    Los móviles policiales ocuparon la calle frente al edificio mientras docentes y alumnos salían evacuados en medio de la confusión.

    Durante horas la situación quedó suspendida en un escenario tenso y frágil, con las piezas quietas: La Estudiante adentro, con un arma en la mano, un comité de crisis afuera, tratando de controlar la situación, y el pueblo entero mirando en la vereda o las pantallas. 

    Los medios locales y nacionales intentaban reconstruir lo que pasaba dentro de la escuela. En la calle ya circulaban decenas de versiones distintas. Una madre dijo en la radio que La Estudiante “no paraba de disparar”. Otra aseguró que quería matar a una profesora que la había desaprobado. Nadie sabía con certeza qué estaba pasando, pero todos tenían algo para contar. 

    Cada mensaje traía una versión distinta del mismo hecho: que eran chasquibum, que la chica se trepaba por los techos, que tenía experiencia con armas, que el padre era policía, que ella estaba “fuera de sí”. 

    El gobierno de la provincia de Mendoza emitió un comunicado para informar que los ministerios de Seguridad y Justicia, Salud y Educación trabajaban en conjunto para resolver la situación. La Ministra de Seguridad suspendió su agenda y siguió el operativo de cerca junto al intendente de La Paz.

    Las horas pasaron y el Chofer del Rastrojero ya estaba almorzando en su casa, sentado en la punta de la mesa, mirando las noticias con su familia. La Vecina seguía el caso por la televisión y las redes. 

    Eran más de las tres de la tarde cuando La Estudiante entregó el arma a uno de los oficiales del Grupo Especial de Seguridad (GES) después de pasarse casi seis horas hablando con ella. La escena parecía cerrar el conflicto, pero en realidad la historia recién empezaba. 

    Falla de sistema

    La que dio el aviso de que algo más pasaba fue La Portera de la escuela. Fue una de las tantas voces de la gente de La Paz, que salieron en esas horas en los canales locales y nacionales. La nena no es culpable, dijo frente a los micrófonos después de que se resolviera el conflicto, estaba triste, algo le pasaba

    La frase pasó casi desapercibida entre el ruido de las transmisiones en vivo y las especulaciones que circulaban por los medios. Sin embargo, el comentario de La Portera tiraba de un hilo de un problema que especialistas vienen señalando desde hace años. Un informe de la organización Fundar, titulado “Adolescencias y salud mental: brechas y tensiones en las políticas públicas», advierte sobre un deterioro sostenido de la salud mental entre jóvenes de 10 a 19 años, con un agravamiento marcado desde la pandemia de Covid-19. El documento sostiene que la disponibilidad de adultos capaces de brindar contención emocional resulta cada vez más insuficiente y que la brecha entre la demanda de atención psicológica y la capacidad del sistema sanitario sigue ampliándose. 

    Los números son elocuentes: el 24% de los adolescentes de entre 13 y 17 años declaró haber experimentado síntomas de ansiedad o depresión en el último año, porcentaje que en el caso de las mujeres asciende al 32%. 

    En La Paz hay apenas tres escuelas secundarias y cada una expresa las singularidades del territorio. Una queda en Desaguadero, en el límite con San Luis: la 4-182 Aída Font, que funciona como escuela albergue para chicos y chicas de la zona rural que pasan allí toda la semana. Otra es la técnica agraria Galileo Vitali, donde buena parte de los estudiantes vienen de familias vinculadas al trabajo en el campo. Y en el centro del departamento está la Marcelino Blanco, “la comercial” -como la conocen en el pueblo- la única secundaria de cinco años que concentra gran parte de la matrícula urbana.

    Para un municipio pequeño, ese mapa escolar también marca sus límites.

    Semanas antes del episodio de La Estudiante, en la Galileo Vitali, un chico de 13 años llegó a clases con un cuchillo en la mochila. Alertadas por sus compañeros, las autoridades escolares lograron que el chico entregara el arma, que según explicó pertenecía a su padre y se usaba para el trabajo en el campo. No hubo amenazas ni heridos, pero el episodio activó el protocolo institucional: el caso fue derivado a los Equipos Técnicos Interdisciplinarios (ETI), que desde el gobierno provincial intervienen en situaciones de vulneración de derechos. Pero la oficina del ETI en La Paz venía con problemas: la responsable local acababa de ser imputada por presunto uso indebido de recursos públicos. La investigación judicial señala que habría utilizado un servicio de transporte estatal para fines personales, mientras la fiscalía también pidió informes por el prolongado cierre de la oficina local del organismo, que durante varias semanas dejó de prestar atención alegando problemas con el suministro de agua potable.

    En un pueblo donde los problemas suelen resolverse entre conocidos y las instituciones funcionan con recursos escasos, la certeza de que el principal organismo encargado de proteger a niñas, niños y adolescentes no estaba operando con normalidad dejaba al descubierto una fragilidad mayor. 

    El pasado

    Corría el año 2011 cuando en La Paz desapareció una chica de 14 años. La misma edad que tendría La Estudiante del Marcelino Blanco quince años después, al momento de atrincherarse con una nueve milímetros en la escuela. La Madre de La Joven dijo en su momento que “fue a pedir una tarea y nunca volvió”. Alguien, en el pueblo, dijo que se había escapado. Durante nueve años la cara de La Joven apareció con sus datos filiatorios en los sistemas de búsqueda de personas como los de Interpol y Missing Children, mientras en el pueblo la historia se iba transformando lentamente en un recuerdo impreciso y sin importancia.

    La verdad se conoce casi una década después. En mayo de 2020, en plena pandemia, La Joven vivía en Buenos Aires y envió un correo electrónico a un organismo estatal para pedir ayuda: necesitaba recuperar su identidad y contar lo que había pasado. 

    Su testimonio dio origen a una investigación federal que terminó revelando una trama de violencia extrema dentro del propio hogar en el pueblo de La Paz. Según acreditó la Justicia, durante su infancia, La Joven fue entregada de manera reiterada por su madre y su padrastro a un hombre que visitaba la casa familiar y pagaba dinero o alimentos a cambio de tener relaciones sexuales con ella. Cuando la historia se conoció públicamente, el caso sacudió al pueblo, otra vez. 

    Dos años después de aquel mail, el Tribunal Oral Federal Nº 1 de Mendoza condenó a La Madre y al Padrastro por trata de personas agravada y por su participación necesaria en los abusos sexuales que sufrió durante 8 años dentro de su propia casa. La sentencia firmada por la jueza María Paula Marisi, también reconoció su derecho a una reparación económica y dispuso medidas de acompañamiento institucional, un reconocimiento tardío pero significativo para La Joven, que había tenido que escapar del pueblo siendo casi una niña y reconstruir su vida lejos de allí. 

    En los fundamentos del fallo, la magistrada señaló que este tipo de violencias se sostienen en contextos de vulnerabilidad social, en relaciones de poder profundamente desiguales y, muchas veces, en entornos que prefieren no ver; dejando planteada una reflexión que va más allá de los condenados: “La peor de las formas de violencia verificadas en el caso, la constituye la actitud pasiva de las personas de su entorno que naturalizaron ese proceso, lo consintieron y permitieron que se perpetuara”. 

    Durante todo el proceso, La Joven fue acompañada por el programa especializado de atención a víctimas de trata del Ministerio Público Fiscal. La reparación para las víctimas de trata, sin embargo, no depende únicamente de una sentencia judicial; también requiere políticas públicas capaces de sostener procesos largos de acompañamiento económico, psicológico y social. Entre esas herramientas existía el Fondo de Asistencia Directa a Víctimas de Trata, creado para garantizar ese apoyo en casos donde la violencia se prolongó durante años y dejó consecuencias profundas. Ese fondo fue eliminado por el gobierno de Javier Milei, una decisión que debilita la capacidad del Estado para sostener procesos de reparación integral en delitos que, como este, suelen permanecer ocultos durante mucho tiempo.

    Y ahí estaba otra vez el caso en conversaciones de almacén, en radios locales, en los pasillos de las oficinas. Muchos vecinos se preguntaban cómo algo así había podido ocurrir durante tantos años sin que nadie supiera ni denunciara. Pero con el paso del tiempo el tema volvió a bajar de volumen y, de a poco, otra vez el silencio

    El giro

    Pero en La Paz el silencio no siempre significa que las cosas se hayan resuelto. A veces es apenas una pausa, una manera de seguir adelante sin hacer demasiadas preguntas. Después del impacto inicial, el caso de La Estudiante de la escuela Blanco empezó a correrse lentamente del centro de la escena. La Estudiante fue asistida por equipos profesionales, recibió acompañamiento psicológico y con el paso de las semanas se dejó de hablar de ella. Las autoridades hablaron de contención, de seguimiento, de un proceso que debía darse con cuidado para evitar nuevas exposiciones. En La Paz todos se quedaron con la sensación de que la situación estaba bajo control. 

    Se supieron pocas cosas más: por ejemplo, que La Estudiante había tomado el arma de su padre, que era policía. Quedaron preguntas importantes sin responder: qué le pasaba realmente a La Estudiante, qué fallas habían permitido que pudiera hacer lo que hizo sin que nadie advirtiera señales de alarma. 

    Como tantas veces ocurre en los pueblos donde todos se conocen, las certezas y las preguntas fueron aplastadas por la monotonía de una rutina que volvió a su curso habitual. Las clases continuaron, los pasillos volvieron a llenarse de estudiantes y la vida cotidiana recuperó su ritmo. 

    Seis meses después, a fines de febrero de 2026, en el pueblo se quedaron perplejos cuando la policía detuvo a El Celador. Y el caso fue otra vez noticia nacional. 

    Fue una sorpresa para todos, dijo La Vecina.  Él es una persona muy reconocida en el departamento. Y ahora todo volvió a encenderse con voces a favor y en contra de ambos, de él y de la nena

    Por una declaración tardía de La Estudiante durante el seguimiento de apoyo psicológico, la investigación del caso pasó a la Fiscalía de Delitos contra la Integridad Sexual, desde donde se ordenó la detención de El Celador. Los investigadores creen que la adolescente deambuló durante varios minutos por el establecimiento con el arma en la mano sin encontrarlo, porque ese miércoles 10 de septiembre de 2025 El Celador no estaba en la escuela. La escena que durante horas había sido interpretada como un estallido inexplicable de violencia adolescente empezaba a adquirir otro sentido. 

    En 2025 la Justicia ya había intervenido en otras denuncias por abuso sexual ocurridas dentro de escuelas primarias del departamento. Dos de esos casos terminaron con personal educativo detenido: un docente acusado de haber realizado tocamientos a estudiantes de once años y un celador imputado por abuso sexual gravemente ultrajante contra una alumna de ocho años.

    Uno de esos episodios se conoció después de una clase de Educación Sexual Integral. Durante la actividad, un estudiante reveló que un profesor lo había tocado en reiteradas oportunidades mientras supuestamente lo ayudaba con tareas escolares. La declaración abrió una investigación que derivó en testimonios de otros alumnos y terminó con el docente imputado por abuso sexual agravado por su rol educativo. Las declaraciones en cámara Gesell revelaron además una especie de pacto de silencio ya que el propio profesor, según relataron, les había dicho que ese tipo de denuncias a veces se confundían con “muestras de afecto”.

    En otro de los casos una niña de ocho años denunció que un celador la abordaba camino al baño de niñas y la sometía a tocamientos. El trabajador, que llevaba casi tres décadas en la institución, fue detenido e imputado por abuso sexual gravemente ultrajante.

    Mientras estas causas siguen en investigación, sectores conservadores impulsan en Mendoza y todo el país campañas contra la ESI y cuestionan su utilización en las escuelas. 

    Si algo muestran estas historias es que muchas veces el primer espacio donde las víctimas se animan a nombrar el abuso no es la familia ni la policía:  es en el aula. 

    El abuso sexual infantil suele prosperar en contextos de silencio ya que en la mayoría de los casos, el agresor pertenece al círculo cercano de la víctima y el secreto se sostiene durante años a partir de amenazas, miedo o naturalización. En ese escenario, la escuela se constituye como uno de los pocos espacios donde un niño o niña encuentra palabras para explicar lo que le ocurre. 

    Debilitar los espacios educativos y preventivos puede tener un impacto concreto en la detección temprana de violencias que suelen permanecer ocultas dentro de los entornos familiares o institucionales. Los expedientes judiciales abiertos en La Paz en los últimos años demuestran consecuencias muy concretas en la vida cotidiana. 

    Silencio institucionalizado

    A comienzos de marzo de 2026 el Poder Judicial de Mendoza volvió a referirse públicamente al caso de La Estudiante y El Celador. A través de la Secretaría de Información Pública, el Juzgado de Paz con competencia en familia de La Paz recordó que seguían vigentes las medidas de protección dictadas para resguardar a la adolescente y ordenó el cumplimiento estricto de la prohibición de difundir cualquier dato que permita su identificación. La resolución reiteró que no pueden publicarse nombres, imágenes, domicilios ni referencias que permitan reconocerla directa o indirectamente y dispuso además eliminar de plataformas digitales y archivos periodísticos cualquier material previamente difundido que vulnere esa protección. 

    En la misma comunicación el juzgado informó la remisión de una compulsa a la Unidad Fiscal Correccional de San Martín para investigar posibles incumplimientos de esas disposiciones por parte de medios de comunicación. Con esa decisión el expediente quedó bajo un nivel de reserva aún mayor y el acceso público a la causa se cerró definitivamente.

    Desde entonces el caso volvió a moverse en un terreno más difícil de reconstruir. El Intendente dejó en claro que no volverá a hacer declaraciones públicas sobre el tema y explicó que la situación sigue siendo demasiado sensible para la familia y para la comunidad, además de encontrarse todavía bajo investigación judicial. Con tono de cierre dijo: La Paz es un pueblo chico y nos conocemos todos, esto toca fibras muy sensibles

    En La Paz las biografías se cruzan durante décadas y cada historia sigue teniendo eco en la vida cotidiana. 

    El lunes 30 de marzo, la Justicia de Mendoza confirmó, después de una audiencia, la prisión preventiva de El Celador mientras avanza la investigación. La Estudiante también ha tenido que quedarse en su casa, y sigue las clases bajo la Modalidad de Educación Domiciliaria. 

    El mismo lunes, en La Paz, ven las noticias de San Cristobal, un pueblo parecido en Santa Fe, donde un estudiante entró con una itaka, hirió a dos compañeros y mató a un tercero. En las calles del pueblo, la escuela resuena, como un eco distante.

    La entrada Los secretos de La Paz se publicó primero en Revista Anfibia.

     

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  • Intriga en el Edificio Centinela: ¿por qué el gendarme Nahuel Gallo no puede volver a su casa?

     

    El gendarme Nahuel Gallo, recientemente rescatado de su cautiverio en Venezuela, visitó este jueves a Patricia Bullrich en su despacho. La puesta en escena fue un nuevo intento de la exministra por controlar el relato de su retorno al país, después que trascendiera que las gestiones fueron de Marcela Pagano, el exembajador Oscar Laborde, la AFA y la propia Delcy Rodríguez.

    Fuentes al tanto de la situación dijeron a LPO que Gallo todavía no pudo irse a su casa y sembraron la sospecha que no se debe nada más que a la necesidad de practicarle estudios médicos para determinar su estado de salud. «Hace cuatro días que lo tienen encerrado en el Edificio Centinela y todavía no durmió con su mujer», graficaron.

    En efecto, las imágenes que se divulgaron de la cena que compartió con la madre de su hijo se tomaron en una oficina del edificio de Gendarmería. «Limpiaron un escritorio y les pidieron milanesas con papas fritas», comentaron.

    Frente al nerviosismo del gobierno por controlar la narrativa del regreso de Gallo, se expande la sospecha de que el uniformado tal vez no haya ido a Venezuela a visitar a su hijo y su exesposa, como pretendió siempre el discurso oficial. Un diplomático del gobierno anterior deslizó ante LPO que «Gallo dijo que iba a visitar a su mujer pero en la conferencia de prensa dijo que lo hizo por la patria, hay algo que no cierra».

    Chiqui Tapia consiguió que Venezuela libere al gendarme Nahuel Gallo y humilla al gobierno

    De hecho, Bullrich anunció en marzo de 2024 el envío de 8 gendarmes para custodiar la embajada argentina en Caracas, en medio de la tensión diplomática entre los gobiernos de Javier Milei y Nicolás Maduro. Por eso, también se espesa la inquietud con el ingreso de Gallo a través del paso fronterizo Francisco de Paula de Santander, un camino muy poco transitado que conecta Colombia con Venezuela.

    Las preguntas que se hacen en las fuerzas de seguridad son por qué quiso entrar en diciembre de 2024 a escondidas si iba a visitar a su familia y por qué dijo en la conferencia de prensa de este miércoles que lo hacía por la patria. Peor aún, si le encomendaron una misión y no lo puede decir, la intriga podría derivar en un conflicto diplomático: «¿Qué conversaciones, qué fotos o videos habrán encontrado los venezolanos en el teléfono de Gallo? ¿Qué habrá firmado allá y qué no puede decir acá?», preguntaba un legislador del Congreso.

    Gallo, al pie del avión.

    En ese contexto, crece el rumor acerca de que el gendarme fue liberado en Venezuela pero volvieron a secuestrarlo en Argentina, por el extremo recelo político del gobierno. Acaso cobre relevancia el tuit que posteó y luego borró Victoria Villarruel a fines de 2024, cuando escribió que ella no hubiera enviado al gendarme. Bullrich estalló aquel día, le hizo captura de pantalla al mensaje y la tildó de cobarde.

    Gallo, que dijo que no está «encerrado» y que siente al Centinela como su «casa», tal vez atraviesa una situación familiar complicada. Sus parientes reclaman que lo dejen ir a su hogar.

    Antes de partir a Venezuela, cumplía funciones en Mendoza pero, durante su detención en la cárcel Rodeo 1, Bullrich trajo al país a la madre de su hijo y le dio trabajo en el Casino de Oficiales. La solución laboral, que paliaba la crítica situación económica de los parientes del gendarme, habría desembocado en una tensión con la madre de Gallo, que le reprochó a la mujer que su hijo estaba en un centro de detención por ir a verla a ella.

    Como sea, Bullrich dijo este jueves ante la prensa que sintió «la emoción de Nahuel que haya venido» al Congreso. «Estuve charlando un rato largo», admitió. Gallo, por su parte, se fue en un auto oficial con la misma cara de desconcierto que tuvo durante la conferencia de prensa en la que no se admitieron preguntas de los periodistas.

     

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    Adorni y el avión presidencial: criticaba a la “casta” y ahora (con la tuya) viaja con la esposa

     

    El jefe de Gabinete Manuel Adorni quedó envuelto en una fuerte polémica luego de confirmar que su esposa viajó a Estados Unidos a bordo del avión presidencial junto a la comitiva oficial. La explicación del funcionario —“vengo a deslomarme y quería que me acompañe”— generó críticas y reavivó el debate sobre el uso de recursos del Estado por parte de un gobierno que llegó prometiendo austeridad y denunciando privilegios de la “casta”.

    Por Tomás Palazzo para NLI

    La “austeridad” libertaria, versión avión presidencial

    Mientras el gobierno repite como mantra que “no hay plata”, el jefe de Gabinete Manuel Adorni admitió públicamente que su esposa, Bettina Julieta Angeletti, viajó con la comitiva oficial a Estados Unidos en el avión presidencial que trasladó a Milei y a varios funcionarios a Nueva York.

    La revelación generó un inmediato pedido de informes en el Congreso para saber quién pagó el viaje, por qué se la incluyó en la comitiva oficial y qué rol cumplía, ya que Angeletti no ocupa ningún cargo público.

    Ante la polémica, Adorni no negó el hecho. Por el contrario, lo confirmó y lo justificó con un argumento que sorprendió incluso a periodistas afines: “Vengo a deslomarme cinco días a Estados Unidos y quería que me acompañe porque es mi compañera de vida”, sostuvo.

    El funcionario insistió además en que “no le sacamos un peso al Estado”, afirmando que la invitación para que su esposa se subiera al avión presidencial habría surgido desde Presidencia. Sin embargo, la explicación no hizo más que aumentar las críticas.


    El privilegio que el propio gobierno denunciaba

    El episodio expone una contradicción que ya se volvió habitual en la gestión libertaria. Durante la campaña y los primeros meses de gobierno, Milei y sus funcionarios construyeron su discurso sobre una idea central: terminar con los privilegios de la “casta política”. Pero ahora, en la práctica, el relato parece desmoronarse.

    El avión presidencial ARG-01, un Boeing 757 utilizado para trasladar al Presidente y su comitiva oficial, no es precisamente un transporte privado ni un taxi aéreo: es un recurso del Estado destinado a misiones oficiales. Que una persona sin cargo público viaje en él, aunque no se facture un asiento adicional, plantea inevitablemente preguntas políticas y administrativas. Más aún cuando el argumento central es que el jefe de Gabinete “quería que su esposa lo acompañara”.


    Un gobierno que exige sacrificios… pero viaja cómodo

    La polémica ocurre en un contexto social especialmente delicado. Mientras el gobierno insiste en el ajuste fiscal, recortes presupuestarios y tarifas en alza, los gestos de privilegio dentro de la cúpula del poder adquieren otra dimensión política. Porque el problema no es sólo si el asiento generó o no un costo adicional. El problema es la concepción del Estado.

    Cuando un funcionario utiliza un recurso público para resolver un deseo personal —aunque se lo disfrace de invitación oficial— el mensaje que llega a la sociedad es claro: el sacrificio es para los de abajo, mientras el poder se reserva sus comodidades. La lógica es demasiado conocida en la historia política argentina.

    Y lo irónico es que quienes hoy gobiernan construyeron su identidad denunciando exactamente ese tipo de prácticas.


    A qué se dedica la mujer de Adorni

    La esposa del jefe de Gabinete, Bettina Angeletti, se presenta profesionalmente como coach ontológica y consultora en desarrollo organizacional, actividad vinculada a cursos de liderazgo y coaching empresarial.

    Sin embargo, su entorno familiar ya había aparecido vinculado a polémicas. En una investigación publicada anteriormente por NLI, se reveló que la hermana de Angeletti —socia suya en actividades de formación— participaba en cursos para emprendedoras financiados por el gobierno porteño de Jorge Macri, lo que generó cuestionamientos sobre el uso de fondos públicos para ese tipo de programas mientras el propio Adorni atacaba la perspectiva de género.

    La situación no sólo exhibía una contradicción discursiva: también dejaba al descubierto cómo determinados circuitos de consultoría y coaching se nutren de programas estatales mientras el gobierno nacional cuestiona esas políticas.

    Hoy, con el viaje en el avión presidencial, el apellido vuelve a quedar en el centro de la escena. Y la pregunta que queda flotando es inevitable: ¿era esto lo que Milei llamaba terminar con la casta?

     

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  • Los Menem recibieron a los belgas de Deme y se meten en la pelea de la Hidrovía

     

    La licitación de la vía navegable troncal que conecta a Santa Fe, Entre Ríos y Paraguay con el océano Atlántico, tuvo un giro inesperado y dejó al descubierto una disputa más profunda dentro del Gobierno. 

    La semana que pasó, Martín Menem recibió en su despacho de la Cámara de Diputados a una delegación de la empresa belga DEME que compite por la licitación de la Hidrovía con la también belga Jan de Nul, actual dragadora de la vía fluvial Paraná-Paraguay.

    La irrupción de los Menem en la privatización más importante de la era Milei -se trata de un negocio de 10 mil millones de dólares- representa un avance sobre áreas de Santiago Caputo y coincide con el golpe de poder que dieron al quedarse con el aval de Karina Milei, con el ministerio de Justicia.

    Luego de esa reunión, la empresa brasileña DTA Engenharia, que era la tercera en discordia, decidió bajarse de la competencia. La lectura es política: la compañía entendió que no tenía terminal en el poder libertario. DTA abandono el proceso y no presentó las garantías exigidas en el pliego. 

    El conflicto en Medio Oriente tensiona la hidrovía y reabre la pulseada con Argentina por el peaje

    El retiro de DTA deja entonces la licitación reducida a un duelo entre dos gigantes globales del dragado: la belga Jan de Nul, histórica operadora de la hidrovía, y su competidora, también belga, DEME. Pero detrás de ese enfrentamiento empresarial asoma otra pelea, la que se reedita hacia dentro del triángulo de poder que rodea a Javier Milei. 

    Jan De Nul, histórica operadora del sistema durante más de dos décadas, llega a esta nueva licitación con una ventaja evidente: conoce el río, la logística y la estructura regulatoria del negocio. Pero además cuenta con una red de relaciones empresariales y políticas construida durante años de presencia en el país. 

    Jan De Nul, histórica operadora del sistema durante más de dos décadas, llega a esta nueva licitación con una ventaja evidente: conoce el río, la logística y la estructura regulatoria del negocio. Pero el acercamiento de los DEME a los Menem les da un volumen político que puede ser determinante.

    En ese entramado aparece el nombre de los hermanos Neuss, uno de los grupos ganadores del ciclo libertario, que han logrado tejer buenas relaciones con Jan de Nul. 

    Del otro lado aparece DEME, que en las últimas semanas construyo su propio canal político. Según confirmaron a LPO fuentes al tanto de la pelea, ejecutivos de esa compañía belga se reunieron con Martín Menem en la Cámara de Diputados. 

    «Con el acercamiento de DEME a los Menem, ya no se trata solo de quién presenta la mejor oferta técnica y económica para administrar uno de los nodos logísticos más importantes del país. La pulseada empresaria ahora suma un capítulo político evidente», agregó a LPO la fuente consultada. 

    El negocio vale el esfuerzo. Se trata de un contrato de 25 años de concesión con posibilidad de prórroga por cinco más, de la principal vía navegable para sacar las exportaciones argentinas. Una de las autopistas fluviales más extensas e  importantes del mundo en el corazón logístico de Sudamérica.

    El adjudicatario deberá encargarse del dragado, el balizamiento, el mantenimiento del canal y la administración del sistema de peajes. Pero detrás de la concesión hay tres variables que explican el verdadero poder del negocio. 

    La primera es el peaje que pagan los buques: cada dólar adicional en esa tarifa se multiplica por miles de barcos y termina impactando en toda la cadena exportadora. 

    La segunda es la profundidad del canal. Cada pie adicional de dragado permite que los buques salgan con más carga desde los puertos del Gran Rosario, aumentando la competitividad del sistema portuario. 

    La tercera es el control de la información logística. Quien administra la hidrovía tiene acceso privilegiado a los flujos de carga, tiempos de navegación y dinámica del comercio exterior. 

    La hidrovía es, en apariencia, una obra de infraestructura. Pero en la práctica funciona como la autopista por la que circulan los dólares de la economía argentina. Y por eso, mientras las empresas discuten quién manejará las dragas, dentro del Gobierno se libra otra disputa más silenciosa: qué sector del poder termina administrando uno de los nodos estratégicos del negocio exportador argentino.

     

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