Este lunes comenzó la tercera semana de la colonia de vacaciones que organiza la Dirección de Deportes de la Municipalidad de Villa Regina. Niños y niñas de los barrios Tierra del Fuego, Lihue, Valsecchi, Padre Gardín, 25 de Mayo, San Martín, Cerezos 1 y 2, Fedalto, Aylen, Progreso y CGT disfrutan de las actividades recreativas que se llevan adelante en el balneario municipal de la Isla 58.
Mientras tanto, el viernes pasado recibieron los certificados por su participación los chicos que durante la semana pasada asistieron a la colonia.
Por otro lado, la próxima semana será el turno de los barrios 33 Viviendas, Puerto Argentino, Piana, Albino Cánova, SOYEM, Los Ángeles, Antártida y Aluvita.
Las inscripciones se reciben en la Junta Vecinal de cada barrio de residencia y en el polideportivo Cumelen (Colón 107) en el horario de 8 a 13.
Un grupo de estudios de abogados de Estados Unidos quieren demandar a la FIFA por la final del Mundial que España le ganó a la Argentina, en medio de las teorías conspiranoicas que pesan sobre el partido en el que la hasta entonces campeona del mundo no pateó al arco en 120 minutos.
El periodista Eduardo Feinmann reveló en Radio Mitre que entre tres y cuatro bufetes de abogados norteamericanos preparan una demanda colectiva contra la federación que preside el suizo Gianni Infantino.
El periodista dijo que el tema central es qué pasó con los jugadores al momento de salir a la cancha. «Se van a basar en ese famoso video de la famosa arenga del pasillo de ‘nos olvidamos todo lo que pasó'», dijo Feinmann en relación al video de Lionel Messi y sus compañeros de equipo con caras de velorio antes de salir a jugar la final.
El video desató las teorías sobre una presión de la FIFA para descalificar a la Argentina por 10 años por haber exhibido la bandera de las Malvinas tras la semifinal ganada a Inglaterra.
Las suspicacias aumentaron con la vuelta del fútbol local: los hinchas se preguntaron por las lesiones de Gonzalo Montiel, que salió lesionado de la final y jugó a los cinco días para River o Leandro Paredes, que en teoría tenía una costilla rota y jugó para Boca cuatro días después de la derrota con los españoles. La tía del propio Paredes publicó un video del streamer Andrés «Duka» Ducatenzeiler, ex presidente de Independiente, que dijo que Argentina jugó condicionada la final.
«¿Qué es lo que dicen estos estudios jurídicos? ¿Dónde ven el negocio?», se preguntó Feinmann. «Hubo 80.000 personas en el estadio que fueron defraudadas, que en promedio deben haber pagado promedio más de 8.000 dólares cada uno de entradas», dijo el periodista.
«Con solo 5.000 de esos 80.000 que firmen la petición, estarían habilitados para la acusación, por lo menos para presentar el caso ante un fiscal. ‘Si usted cree que fue perjudicado, usted firme aquí'», concluyó el conductor de Mitre.
La FIFA quedó en el centro de la polémica una vez finalizado el Mundial. Infantino fue propuesto dos días después de la final por Donald Trump para ocupar la secretaría general de la ONU.
Miembros del Congreso de EEUU pidieron que el propio Infantino comparezca ante el Comité Judicial de la Cámara de Representantes para dar explicaciones ante una serie de polémicas que incluyeron la entrega de un Premio de la Paz hacia Trump, el alquiler de oficinas en la Torre Trump de Nueva York y la llamada del suizo a Trump para retirarle la tarjeta roja al delantero norteamericano Folarin Balogun de cara a los octavos de final de la copa.
Tras la presión que ejercieron los españoles sobre el arbitraje en la previa del partido, la FIFA designó una terna europea. El árbitro Slavko Vini y los jueces de línea eran eslovenos, la misma nacionalidad que Aleksander Ceferin, el presidente de la Unión de Asociaciones Europeas de Fútbol (UEFA), siempre refractaria al éxito sudamericano.
Sugestivamente, Slavko Vini anunció que se retira del arbitraje tan solo una semana después de la final en la que le sacó 5 tarjetas amarillas y una roja a Argentina y ninguna a España, que cometió 19 faltas, sólo 3 menos que la Scaloneta.
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Una encuesta de la Universidad de San Andrés ubica al peronismo primero en intención de voto para 2027, mientras LLA queda tercera y el 25% todavía no sabe a quién votar.
Por Ignacio Álvarez Alcorta para NLI
El escenario electoral de cara a 2027 empieza a mostrar señales incómodas para el gobierno de Javier Milei. Una nueva encuesta de la Universidad de San Andrés (UDESA) ubicó al peronismo en el primer lugar de la intención de voto presidencial, con el 26%, apenas un punto por encima del enorme universo de ciudadanos que todavía no sabe o no contesta qué fuerza elegiría. La Libertad Avanza quedó tercera, con el 24%, en un escenario de extrema paridad que, a esta altura, parece bastante más abierto de lo que el oficialismo pretende mostrar.
El relevamiento fue realizado entre el 5 y el 11 de agosto sobre 1.000 personas de todo el país, con un margen de error de +/- 3,15%. Por eso, metodológicamente, la propia fotografía debe ser leída como un escenario de empate técnico entre el peronismo, los indecisos y LLA. Sin embargo, hay un dato político que resulta imposible ignorar: después de casi tres años de la irrupción electoral de Milei, el espacio que el Gobierno pretendió dejar definitivamente atrás vuelve a aparecer en el primer lugar de una medición nacional.
El dato que más preocupa al Gobierno
Más allá del primer puesto del peronismo, hay otro número que probablemente merezca todavía mayor atención: uno de cada cuatro encuestados todavía no tiene decidido su voto. Ese 25% de indecisos se convierte en la segunda fuerza electoral del relevamiento, apenas por debajo del peronismo y por encima de La Libertad Avanza.
La lectura política es clara: no existe todavía un escenario consolidado de cara a 2027. La elección presidencial está lo suficientemente lejos como para que una parte muy importante del electorado mantenga abierta su decisión y, al mismo tiempo, ninguna de las fuerzas aparece con una ventaja capaz de garantizar un resultado. El 26% del peronismo, el 25% de los indecisos y el 24% de LLA configuran una fotografía prácticamente partida en tres.
Para el oficialismo, el dato puede resultar especialmente sensible porque contradice el relato de una fuerza política destinada a convertirse en el eje permanente del sistema político argentino. LLA no está fuera de competencia, pero tampoco domina el escenario. Con un año todavía por delante hasta el próximo gran turno electoral presidencial, cualquier movimiento en la economía, el empleo, los ingresos, la conflictividad social o la propia interna política puede modificar sustancialmente ese tablero.
El resto de las fuerzas aparece bastante más lejos. El Frente de Izquierda y de los Trabajadores-Unidad y el PRO empatan con 5%, mientras que otras opciones quedan todavía más atrás: partidos provinciales y Provincias Unidas reúnen 2% cada uno, la UCR alcanza el 1%, un 4% se inclina por «otros», mientras que 3% manifiesta que no votaría y otro 3% optaría por el voto en blanco.
Un escenario abierto y con un voto todavía en disputa
La encuesta también permite observar diferencias interesantes según género. Entre los hombres, LLA alcanza el 27%, mientras que entre las mujeres llega al 21%. El peronismo presenta el comportamiento inverso: registra 25% entre los hombres y 27% entre las mujeres. Es decir, aun con una diferencia pequeña, el estudio muestra que las preferencias políticas no se distribuyen de manera homogénea dentro del electorado.
Pero sería un error interpretar estos números como una elección ya definida. Falta muchísimo para 2027 y, sobre todo, todavía no están definidos los candidatos ni la arquitectura electoral con la que competirán los distintos espacios. El peronismo, además, tiene por delante el desafío de transformar una intención de voto agregada en una propuesta política concreta y competitiva, capaz de contener distintas identidades y sectores que hoy pueden aparecer agrupados estadísticamente pero no necesariamente coincidir en una eventual interna.
Para Milei, en cambio, el problema pasa por otro lado: el oficialismo necesita convertir su gestión en una expectativa electoral sostenible. El hecho de que un cuarto del electorado todavía no sepa a quién votar significa que existe un enorme territorio político en disputa. Pero también implica que una parte importante de la sociedad aún no tiene definido si quiere prolongar el rumbo iniciado en diciembre de 2023 o buscar una alternativa.
La elección de 2027, por lo tanto, comienza a aparecer como una competencia mucho más abierta de lo que podría sugerir el discurso triunfalista de cualquiera de los espacios. El peronismo tiene hoy una pequeña ventaja estadística, LLA conserva un caudal importante y los indecisos representan una reserva electoral capaz de modificar completamente el resultado.
El dato más importante de esta encuesta quizás no sea entonces quién ocupa circunstancialmente el primer lugar, sino que ninguna fuerza consiguió apropiarse todavía del futuro. El electorado argentino continúa en movimiento y, a poco más de un año de la próxima elección presidencial, una porción enorme de la sociedad todavía está esperando señales para decidir hacia dónde inclinar su voto.
La presencia de Fátima Florez en Lima durante la asunción de Keiko Fujimori reavivó las versiones sobre una reconciliación con Javier Milei. Desde el Gobierno negaron que integrara la comitiva oficial, aunque las imágenes alimentaron las especulaciones.
Por Lola Santacreta para NLI
La presencia de Fátima Florez en Lima durante la ceremonia de asunción de Keiko Fujimori como presidenta de Perú volvió a colocar en el centro de la escena la relación de la actriz con Milei, apenas unos meses después de que ambos anunciaran públicamente el final de su vínculo. Aunque desde la Casa Rosada se apresuraron a aclarar que la humorista no formó parte de la delegación oficial argentina, las imágenes compartidas por ella misma desde el acto protocolar bastaron para reactivar los rumores de una posible reconciliación.
La situación adquiere además una dimensión política por el contexto en el que ocurrió. Milei viajó a Perú para participar de la ceremonia que marcó el regreso del fujimorismo al poder, en una asunción que reunió a varios referentes de la derecha latinoamericana y europea, consolidando un nuevo mapa de alianzas políticas en la región. La coincidencia entre el Presidente argentino y su expareja en un evento de semejante relevancia diplomática llamó inevitablemente la atención.
Una selfie que disparó las versiones
Las especulaciones comenzaron cuando Fátima Florez publicó una fotografía desde el recinto donde se desarrollaba la ceremonia de investidura. La imagen confirmaba que se encontraba en el mismo lugar que el Presidente, aunque sin aparecer junto a él.
Desde el Gobierno buscaron rápidamente despejar las dudas y aseguraron que la actriz viajó por invitación propia y no integró la comitiva presidencial, por lo que no participó de las actividades oficiales organizadas por la Cancillería argentina. Según trascendió, asistió como invitada personal al acto de asunción y su presencia no estuvo vinculada institucionalmente con la agenda del mandatario.
Sin embargo, la aclaración oficial no alcanzó para detener las interpretaciones. La coincidencia temporal y geográfica entre ambos volvió a instalar la posibilidad de un acercamiento sentimental, especialmente porque desde la separación nunca dejaron de circular versiones sobre contactos esporádicos entre ambos.
Un acto cargado de simbolismo político
Más allá de la cuestión personal, la ceremonia tuvo un fuerte contenido político. Keiko Fujimori, hija del expresidente Alberto Fujimori, regresó al poder luego de imponerse en unas elecciones extremadamente ajustadas y prometió un gobierno centrado en la seguridad, el combate al crimen organizado y una agenda económica liberal.
La presencia de Milei no pasó inadvertida porque refuerza el alineamiento internacional del Gobierno argentino con dirigentes y administraciones ubicadas en la derecha y la ultraderecha del continente. La investidura reunió, además del mandatario argentino, a otros referentes conservadores y fue interpretada como una muestra del reordenamiento político que atraviesa América Latina.
En ese marco, la aparición de Fátima Florez terminó mezclando la agenda diplomática con la política doméstica y el espectáculo, un fenómeno que ha acompañado a Milei desde el comienzo de su carrera presidencial.
Entre la vida privada y la exposición pública
La relación entre Milei y Fátima Florez fue desde el inicio un tema de enorme exposición mediática. Incluso después de anunciar su separación, ambos continuaron siendo objeto de permanentes versiones sobre posibles reencuentros.
La aparición de la actriz en un acto internacional encabezado por el Presidente volvió a colocar el foco sobre esa historia personal, aunque hasta el momento ninguno de los dos confirmó una reconciliación. La única explicación oficial sostiene que se trató de un viaje independiente y sin vínculo con la delegación presidencial.
Lo cierto es que el episodio vuelve a mostrar cómo, en la gestión de Milei, la frontera entre la agenda institucional y la vida privada suele convertirse rápidamente en un tema de discusión pública. Una simple fotografía alcanzó para desplazar parte de la atención de una ceremonia presidencial que tenía implicancias geopolíticas hacia un interrogante que continúa sin respuesta: si la historia entre el Presidente argentino y Fátima Florez realmente quedó atrás o si, por el contrario, atraviesa un nuevo capítulo.
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