Un zaguero de Brown de Adrogué afectado por coronavirus recibió donaciones

Matías Rodríguez, de 20 años, este mediodía recibió en su domicilio de la zona de Esteban Echeverría (Luis Guillón), donaciones de artículos de limpieza, higiene personal y alimentos no perecederos por parte de la institución ‘tricolor’ que lo asiste desde un principio de la afectación, y de Lugones, titular de Aprevide, como lo informó Brown por medio de sus redes sociales.

El joven zaguero central, que el pasado miércoles fue testeado con resultado positivo por COVID-19 como paciente asintomático, se encuentra aislado junto a los ocho miembros de su familia en su casa, esperando por su evolución dentro de las dos semanas requeridas.

La institución del sur del conurbano bonaerense a través de su cuenta de Twitter @CABrown_Oficial posteó: «¡Más ayuda para Mati! Nuestro jugador Matías Rodríguez, quien se encuentra aislado junto a su familia, recibió donaciones del club y de Juan Manuel Lugones. El titular de la APreViDe se acercó por la mañana a brindar su ayuda. El C. A. Brown agradece enormemente el gesto».

La publicación fue acompañada con las imágenes de las cajas con los productos donados y el momento de la llegada de Lugones a la vivienda de ‘Cachorro’, tal el apodo de Rodríguez, que entrena con el primer equipo desde hace un año y en el que jugó tres partidos amistosos.

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    Milei habilitó un acuerdo militar con EE.UU. y crecen las alarmas por la entrega de soberanía

     

    El gobierno de Milei avanzó en un nuevo acuerdo militar con Estados Unidos para el patrullaje y la vigilancia del Atlántico Sur, una región estratégica para la Argentina por sus recursos naturales, la cercanía con la Antártida y la disputa de soberanía sobre las Islas Malvinas. El convenio, presentado bajo el nombre de “Protecting Global Commons Program”, fue anunciado primero por el Comando Sur y la Embajada estadounidense antes que por el propio Ministerio de Defensa argentino, y despertó fuertes críticas políticas por el alcance de la presencia norteamericana en aguas argentinas.

    Por Ramiro C. Ferrante para NLI

    La iniciativa contempla cooperación militar, provisión de equipamiento, entrenamiento especializado y tareas de vigilancia marítima durante los próximos cinco años. Según trascendió, el acuerdo comenzó con la entrega de tecnología para aeronaves destinadas al patrullaje del mar argentino, pero prevé una expansión progresiva con “equipamiento avanzado” y apoyo operativo para interceptar amenazas marítimas. Para sectores críticos, el problema excede cualquier cuestión técnica: el gobierno vuelve a colocar áreas estratégicas argentinas bajo tutela extranjera.

    El concepto que encendió todas las alarmas

    Uno de los puntos más cuestionados fue el lenguaje utilizado por Washington para justificar el despliegue. El Atlántico Sur fue definido como un “bien común global”, una expresión que para especialistas en soberanía y defensa implica relativizar el control argentino sobre una de las zonas geopolíticas más importantes del planeta.

    No se trata de un territorio cualquiera. Allí confluyen las mayores reservas pesqueras del hemisferio sur, corredores marítimos estratégicos, recursos energéticos offshore y la puerta de entrada a la Antártida. Además, el Reino Unido mantiene en las Islas Malvinas una poderosa base militar con capacidad de proyección sobre toda la región.

    Por eso, la decisión de Milei de profundizar acuerdos militares con el principal aliado estratégico de Londres dentro de la OTAN generó un fuerte rechazo en ámbitos diplomáticos y académicos. Para muchos analistas, el gobierno argentino termina validando indirectamente una arquitectura militar internacional que históricamente fue funcional a los intereses británicos y estadounidenses en el Atlántico Sur.

    La polémica también escaló por el hermetismo oficial. El anuncio original no fue realizado por el Ministerio de Defensa argentino sino por organismos estadounidenses, algo que para la oposición refleja el nivel de subordinación política del gobierno libertario frente a Washington.

    Una región bajo disputa geopolítica

    El acuerdo se inscribe además en un contexto internacional de creciente militarización del Atlántico Sur. Estados Unidos busca consolidar presencia sobre corredores marítimos y recursos estratégicos, mientras el Reino Unido fortalece sus capacidades militares en Malvinas y otras potencias incrementan operaciones vinculadas a la Antártida.

    En ese tablero global, la Argentina aparece cada vez más alineada con la agenda norteamericana. Durante los últimos meses, el gobierno de Milei multiplicó ejercicios conjuntos, reuniones con altos mandos militares estadounidenses y acuerdos de interoperabilidad. La intención parece evidente: convertir al país en el principal socio regional de Washington en materia de defensa y seguridad.

    Pero esa estrategia tiene costos políticos y diplomáticos. Diversos especialistas advierten que una dependencia creciente de equipamiento, financiamiento y entrenamiento extranjero reduce márgenes de autonomía y condiciona futuras decisiones soberanas. La discusión no es solamente militar: también involucra pesca ilegal, explotación de hidrocarburos, rutas comerciales y control territorial.

    Incluso dentro de las propias Fuerzas Armadas existen sectores que observan con preocupación el reemplazo de una política de desarrollo nacional de capacidades por un esquema de dependencia tecnológica externa. El problema, sostienen, es que la Argentina termina actuando como plataforma subordinada dentro de intereses estratégicos ajenos.

    El atlántico sur, otra vez en el centro de la disputa

    El trasfondo del conflicto vuelve a colocar en escena una pregunta histórica: quién controla realmente el Atlántico Sur. Mientras Milei profundiza vínculos militares con Estados Unidos, crecen las dudas sobre el impacto de esos acuerdos en la soberanía argentina y en el reclamo histórico sobre Malvinas.

    Para el gobierno libertario, la alianza representa cooperación estratégica y modernización militar. Para sus críticos, en cambio, constituye un nuevo avance de Washington sobre áreas sensibles del país y una peligrosa cesión de autonomía en una de las regiones más codiciadas del siglo XXI.

    Porque detrás del discurso de “seguridad marítima” y “cooperación internacional”, lo que está en juego es mucho más profundo: el control de los recursos naturales, las rutas oceánicas y la proyección geopolítica sobre el extremo sur del planeta.

     

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  • Los escándalos de Adorni entierran la candidatura de su hermano en La Plata

     

    Los escándalos que sacuden a Manuel Adorni complican la candidatura de su hermano Francisco, quien hasta hace algunas semanas se posicionaba como el candidato natural de Karina Milei para enfrentar al intendente Julio Alak en La Plata.

    Adorni llegó a la Legislatura el año pasado. En el cierre de listas, Sebastián Pareja lo había ubicado en tercer lugar de la lista. En la cabeza había puesto a un referente suyo: Juan Osaba. Sin embargo, apenas unos días después, Karina dio la orden para cambiar ese orden. Adorni pasó al primer lugar y Osaba al tercero.

    Aunque de perfil bajo, Francisco Adorni caminaba despreocupado hacia una candidatura que consideraba un hecho. La potencia de su hermano en el gobierno nacional había hecho del apellido una marca que los libertarios estaban decididos a explotar.

    El hermano de Adorni fue a votar y le dieron el 3% para Karina

    Sin embargo, ahora todo está en duda. Más allá del destino de Manuel, las posibilidades de una candidatura de Francisco en La Plata parece imposible de cara al año próximo.

    En el espacio libertario resuenan otros nombres. Uno es el de Carolina Piparo, quien hoy tiene un asiento en el directorio del Banco Nación. Piparo no pudo renovar su banca el año pasado y varias veces blanqueó su deseo de ser intendenta.

    Otro referente libertario en la capital provincial es Juan Pablo Allan, quien reporta a Patricia Bullrich. Allan es concejal y director Ejecutivo de Registro Nacional de Armas (RENAR). En 2023 compitió para llegar a la intendencia pero perdió la interna con el entonces intendente Julio Garro, quien después caería frente a Alak.

    Francisco Adorni, Patricia Bullrich y Juan Pablo Allan.

    También está la diputada provincial Julieta Quintero Chásman, la principal dirigente del PRO en la capital provincial. Quintero Chásman logró renovar su mandato el año pasado. Responde a Diego Santilli y tiene buena relación con Cristian Ritondo.

    La diputada mantiene además los puentes abiertos con el mundo libertario, tanto con la línea interna de Pareja como con Las Fuerzas del Cielo, que en la ciudad encabeza la concejal Soledad Pedernera.

    El año pasado, Adorni sufrió durante toda la campaña los tormentos por parte de militantes peronistas que se acercaban a las mesas para darle unos pesos como parte del 3% para Karina. Eran días donde el escándalo por supuestas coimas estaba en el tope de la agenda mediática.

     

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