Esta noche se cerrará la segunda edición del programa ‘Maratón Cultural’ que tuvo a Regina como sede.
Las actuaciones podrán seguirse a través de las siguientes redes sociales: en www.facebook.com/MunicipioDeVillaRegina, en www.facebook.com/CulturaRN y en You Tube “Río Negro Cultura”.
La Dirección de Cultura de la Municipalidad de Villa Regina recuerda que este miércoles 8 tendrá lugar la Masterclass de Fernando Ciancio en el marco de las capacitaciones de la Orquesta Filarmónica de Río Negro. Ciancio es trompeta solista de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires. La capacitación es gratuita y está destinada a estudiantes…
El descontento: he allí la fuerza histórica afectiva capaz de hacer que se bifurque el curso de la cosas. Frédéric Lordon Hasta ahora no he escuchado que un gobierno decrete un día para parar un poco y animarse a ponerse en el lugar de la gente; o inclusive, se haga un paro a sí mismo…
Morgan Stanley puso el foco donde el Gobierno quiere mostrar resultados. El banco destacó que la Argentina pagó la deuda de enero sin sobresaltos. Pero el informe agrega una advertencia clave: la estrategia sirve en el corto plazo. Más adelante, la tensión vuelve.
El arranque de 2026 fue ordenado. En los primeros días del año, el Tesoro canceló unos USD 4.300 millones de deuda en moneda extranjera. Es cerca del 21% de los vencimientos totales del año, estimados en USD 19.900 millones. El mercado lo tenía descontado. Y se cumplió.
«El cumplimiento de las obligaciones era plenamente esperado por el mercado, a pesar del anuncio de último momento de un Repo por USD 3.000 millones que incrementó las divisas disponibles en el BCRA y, a su vez, permitió al Tesoro comprar las divisas suficientes para efectuar el pago», señala el informe.
Según el banco, ese pago fue posible por una combinación puntual. Aporte de organismos, manejo fino de caja y el repo por USD 3.000 millones que reforzó las reservas del Banco Central. Una estrategia que tiene pocas chances de repetirse.
El informe aclara que las necesidades brutas de divisas para 2026 ascienden a USD 38.700 millones. El número incluye intereses y amortizaciones de toda la deuda en moneda extranjera. Es el dato central del paper.
Proyectamos que las principales fuentes de divisas para el Gobierno nacional serán USD 5.000 millones provenientes de organismos multilaterales y USD 6.000 millones de bonos en moneda extranjera, tanto externos como domésticos. Esto deja una brecha de USD 5.000 millones para 2026, que surge de flujos netos negativos del FMI y de los bonos en moneda extranjera. El Tesoro deberá comprar estas divisas al BCRA o directamente a través de operaciones en bloque.
De ese total, unos USD 18.900 millones corresponden a bonos duales que ajustan por dólar pero se pagan en pesos. No requieren dólares billete. Así, la necesidad efectiva baja a USD 19.900 millones. De ese monto, USD 8.700 millones son intereses y USD 11.100 millones capital.
Morgan Stanley estima que parte se puede cubrir con USD 5.000 millones de organismos multilaterales y otros USD 6.000 millones vía emisiones de deuda en moneda extranjera, tanto externas como locales. Aun así, queda un bache de unos USD 5.000 millones.
El informe señala que ese faltante debería cubrirse con compras del Tesoro al Banco Central o con operaciones financieras específicas. Ninguna de las dos opciones es neutra para las reservas. Por eso el banco es claro en su recomendación. Ve valor en posiciones de corto plazo en deuda argentina. Especialmente en los tramos que vencen con el primer trimestre del año.
«Proyectamos que las principales fuentes de divisas para el Gobierno nacional serán USD 5.000 millones provenientes de organismos multilaterales y USD 6.000 millones de bonos en moneda extranjera, tanto externos como domésticos. Esto deja una brecha de USD 5.000 millones para 2026, que surge de flujos netos negativos del FMI y de los bonos en moneda extranjera. El Tesoro deberá comprar estas divisas al BCRA o directamente a través de operaciones en bloque», asegura el informe.
El punto más delicado es el FMI. En 2026 vencen unos USD 4.400 millones. Y, a diferencia de 2025, la Argentina sería pagadora neta por unos USD 2.300 millones. Es una salida adicional de divisas en un año cargado.
La lógica es simple: los pagos inmediatos están cubiertos. El problema aparece más adelante. Hacia el segundo trimestre, las necesidades de dólares se vuelven más exigentes. Y las fuentes de financiamiento, más inciertas. Ahí es donde el riesgo crece.
Morgan Stanley también analiza el roll over. Señala que varios vencimientos en dólares son con el propio sector público y pueden renovarse. Incluye letras del Tesoro y compromisos con el Banco Central. Eso alivia, pero no resuelve.
El punto más delicado es el FMI. En 2026 vencen unos USD 4.400 millones. Y, a diferencia de 2025, la Argentina sería pagadora neta por unos USD 2.300 millones. Es una salida adicional de divisas en un año cargado.
El banco ve difícil ampliar el programa con el Fondo. La deuda ya ronda los USD 57.000 millones, más de trece veces la cuota. Incluso con buena relación política, el margen es limitado.
En ese contexto, el informe deja abierta la puerta a un regreso al mercado internacional. Habla de una posible emisión antes de julio. Un bono a entre 7 y 12 años, con tasa superior al 10%. Caro, pero funcional para cubrir vencimientos.
La conclusión es prudente. Morgan Stanley reconoce que el Gobierno logró ordenar el frente inmediato. Pero advierte que la estrategia es de corto alcance.
El operativo para sacar el oro de las bóvedas del Banco Central y enviarlo al exterior dejó de ser un secreto blindado por el Gobierno libertario. Un fallo judicial hizo lugar a un amparo y ordenó a la autoridad monetaria entregar la información pública que se negó sistemáticamente a suministrar.
Por Ignacio Álvarez Alcorta para NLI
La resolución judicial golpea de lleno la estrategia de opacidad del Banco Central y del Ministerio de Economía, que durante meses se escudaron en supuestas razones de “reserva” y “confidencialidad” para no explicar ni los costos, ni los riesgos, ni el destino final de los lingotes enviados a Londres.
La orden alcanza de manera directa a la conducción del Banco Central de la República Argentina, presidido por Santiago Bausili, que había rechazado una y otra vez responder pedidos formales de acceso a la información pública.
Mientras Luis Caputo y Bausili escondían los expedientes, el activo que sacaron del país atravesó una racha histórica. El oro se consolidó como la mejor inversión de 2025 y su cotización internacional no dejó de subir.
Al inicio de la gestión de Milei, las reservas en oro del BCRA equivalían a unos 3.922 millones de dólares. Hoy, con el mismo stock físico que había el 10 de diciembre de 2023, ese patrimonio alcanza los 8.806 millones de dólares. En términos nominales, una suba del 124,5%.
Dicho de otro modo: el Gobierno administra hoy un capital que vale más del doble que cuando asumió, pero que ya no está bajo custodia directa del Estado argentino. Un dato nada menor cuando se trata de un activo estratégico, expuesto a riesgos legales y a eventuales embargos en el exterior.
La batalla por la información
La causa judicial se originó tras la negativa del BCRA a responder los pedidos presentados por legisladores de la oposición, entre ellos el titular de La Bancaria, Sergio Palazzo, que reclamaron conocer los detalles de una operación inédita por su magnitud y su secretismo.
El argumento oficial fue que revelar la información podía poner en riesgo la “seguridad de los activos”. Esa postura fue desestimada por la Justicia, que recordó que el acceso a la información pública no puede ser anulado por decisiones discrecionales del Poder Ejecutivo.
Qué deberá explicar el Gobierno
El fallo obliga ahora a detallar si el oro fue vendido, si se utilizó como garantía de préstamos financieros tipo REPO, o si simplemente fue depositado en el exterior para obtener una tasa de interés mínima.
Hasta el momento, la única confirmación oficial fue una declaración televisiva de Caputo, quien presentó la maniobra como una supuesta “administración eficiente” de los recursos, sin exhibir un solo documento que la respalde.
Con el precio del oro en máximos históricos, la pregunta ya no es solo por qué lo sacaron del país, sino quién se beneficia con la administración de una fortuna que hoy roza los 9.000 millones de dólares, mientras el Gobierno predica austeridad puertas adentro y blindaje informativo hacia afuera.
Mientras el discurso dominante insiste en culpar al peronismo de todos los males económicos, un repaso histórico frío y ordenado muestra otra cosa: el liberalismo —en sus distintas versiones— fue la política económica más aplicada en la Argentina desde el siglo XIX hasta hoy.
Por Alcides Blanco para NLI
Durante décadas, los voceros del poder económico repitieron que la Argentina “fracasa por culpa del populismo”. Sin embargo, al agrupar y analizar todas las gestiones presidenciales desde 1862 según su orientación económica, los números cuentan una historia muy distinta, y bastante incómoda para el relato oficial.
El liberalismo, el verdadero modelo dominante
Si se agrupan los gobiernos liberales, conservadores y neoliberales —desde el modelo agroexportador del siglo XIX hasta el ultraliberalismo actual— el resultado es contundente: el 46,5 % de las presidencias argentinas respondieron a políticas de mercado, apertura, endeudamiento y ajuste.
Ahí entran los gobiernos oligárquicos de la Generación del ’80, la Década Infame, las dictaduras cívico-militares con ministros formados en el credo del mercado, el menemismo, el macrismo y el experimento extremo que hoy encarna Milei. Casi la mitad de la historia argentina fue gobernada bajo recetas liberales, y es justamente ese período el que dejó como herencia la dependencia externa, la primarización de la economía y la deuda estructural.
El peronismo, mucho menos de lo que dicen
En el otro extremo del discurso hegemónico aparece el peronismo, señalado como si hubiera gobernado “eternamente”. Pero los datos desmienten el mito: los gobiernos peronistas y kirchneristas representan apenas el 25,6 % del total histórico.
Un cuarto de la historia, no más. Ahí se incluyen el peronismo clásico de Juan Domingo Perón, los intentos de reconstrucción productiva tras el desastre neoliberal y el ciclo kirchnerista, que apostó a la industria, el mercado interno, la redistribución del ingreso y la recuperación del rol del Estado.
Paradójicamente, el espacio que menos tiempo gobernó es el que más carga con las culpas, incluso por crisis que estallaron tras largos períodos de liberalismo financiero.
Radicales, desarrollistas y transiciones: el espacio intermedio
El 27,9 % restante corresponde a gobiernos que no encajan del todo en ninguno de los dos polos: radicales, desarrollistas y gestiones de transición. Yrigoyen, Illia, Alfonsín y Frondizi intentaron distintos equilibrios entre Estado y mercado, casi siempre condicionados por estructuras económicas heredadas, presiones externas o golpes de Estado.
No es un dato menor: cada intento de construir un camino propio fue interrumpido o asfixiado, casi siempre en nombre de “ordenar la economía”.
El gráfico que no muestran
Si esta historia se traduce en un gráfico de torta, el resultado es demoledor para el sentido común instalado:
Casi la mitad del círculo pertenece al liberalismo
Apenas un cuarto corresponde al peronismo y al kirchnerismo
El resto se reparte entre modelos mixtos y transiciones frágiles
No hay hegemonía populista. No hay exceso de Estado permanente. Lo que sí hay es una recurrencia sistemática del ajuste como política de fondo.
Una conclusión incómoda
La pregunta ya no es por qué la Argentina tiene problemas estructurales. La pregunta es por qué, después de más de 150 años de liberalismo recurrente, todavía se lo sigue presentando como una novedad salvadora.
Los números no opinan. Pero cuando se los ordena, desmienten el principal mito económico de la Argentina contemporánea.
Listado
Siglo XIX – consolidación del modelo agroexportador
Bartolomé Mitre (1862–1868) Liberal clásico – agroexportador, pro-británico
La Dirección de Tránsito y Protección Civil de la Municipalidad de Villa Regina ha llevado adelante en distintas instituciones educativas de nivel medio la campaña ‘Primavera sin estrellas amarillas’ con la finalidad de concientizar y reflexionar sobre ciertas conductas que como conductores de vehículos y peatones se tienen arraigadas en la cultura vial, convencidos de…
Difunde esta nota
Deja una respuesta
Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.