Finalizados los comicios reginenses del año pasado #latapa publicó ésta editorial: «Existe una ruptura entre la política y los reginenses», que tiene opiniones que parecen escritas hoy mismo. Hace un ratito, o ayer, o mañana. O incluso 10 años atrás. Si eliminamos los datos estadísticos del sufragio se convierte en una editorial del día de la fecha. Da igual cuando la leas, por que el pronóstico indica que el comportamiento político y ciudadano en Villa Regina no va a modificarse. Por el contrario, se va perpetrando día a día.
Pasa el tiempo, el ciudadano se aleja de cuestiones fundamentales , que es cierto que no le son propias, pero que hacen al bienestar de su vida cotidiana. Se desliga de ellas, se desinteresa, y es ahí cuando vuelve a perder. Una y otra vez. Y el político se enquista en la función pública, se adueña de un espacio que no es suyo, objetivo personal que cumple en parte, por inacción nuestra, por permisividad, por desgano.
Es entendible el agotamiento social, el descontento. El cansancio y la decepción que genera pensar que la rueda de la fortuna siempre beneficia a los mismos. Que la moneda cae siempre del otro lado. Pero en la Argentina, y Regina no es la excepción, la guardia del pueblo siempre debe estar alta.
La editorial pos elecciones 2018 habla de una ruptura entre la política y los reginenses. Ruptura que puede empezar a subsanarse HOY con transparencia que refleje la honestidad de quienes tienen el compromiso y la obligación de hacerlo.
Karina Milei envió la orden ejecutiva desde lo alto del gobierno para que Iñaki Gutiérrez y Sharif Menem dejen de pelearse en el grupo de Whatsapp que coordina la comunicación estratégica de los libertarios.
Iñaki es el influencer más cercano a los Milei, a tal punto que ha dormido en la Quinta de Olivos en varias ocasiones. Federico «Omar» Sharif Menem es un joven que a sus 24 años se ha convertido en un colaborador clave de su tío, presidente de la Cámara de Diputados.
El tío de Sharif, Martín Menem, reprochó a Iñaki por las filtraciones del chat, bautizado como «División Palermo» por los enemigos internos que tiene este nuevo equipo de comunicación que, como adelantó LPO, vino a reemplazar a las milicias de Santiago Caputo.
Iñaki negó haber sido el culpable de las filtraciones y apuntó a Sharif. El pase de facturas obligó a una intervención de Karina, que le pidió al administrador del grupo de Whatsapp, Santiago Oría, que oficiara de niñero digital entre ambos jóvenes, que se caracterizan por un entusiasmo vehemente.
Iñaki negó haber sido el culpable de las filtraciones y apuntó a Sharif. El pase de facturas obligó a una intervención de Karina, que le pidió al administrador del grupo de Whatsapp, Santiago Oría, que oficiara de niñero digital entre ambos jóvenes.
Oría es el cineasta oficial que se destaca por lograr que cada plano parezca filmado arriba de un toro mecánico. Este medio explicó que quedó a cargo de toda la comunicación del gobierno, incluida la partidaria, por pedido de Karina.
Shariff Menem en la Cámara de Diputados.
Quien quedó afuera del grupo de comunicación fue la diputada Lilia Lemoine pese a que fue una de las fundadoras del Equipo Rocket junto a Oría. Lemoine, que como anticipó LPO sueña con ser vocera de Milei, apeló a un artilugio del wokismo denostado por los libertarios y exigió el cupo femenino.
Ante el riesgo de que su reclamo sea evaluado por un tribunal exclusivamente masculino, Lilia espera la intervención de la propia Karina, que es mujer. El problema para Lemoine es que el ascendente Iñaki la odia desde que ella lo trató de «señora» tras la derrota de Milei contra Sergio Massa en la primera vuelta de las elecciones de 2023. «Háganle un antidoping», dijo Lemoine, con un golpe por debajo del cinturón, esos que no se olvidan.
La hermana del Presidente también está cansada de los escándalos de Lemoine y su acceso directo a Milei y como reveló LPO, hasta evalúa dejarla afuera de las listas del año que viene.
En medio de la avanzada de Karina Milei y los Menem, Santiago Caputo
perdió a otro funcionario clave. Se trata del titular de la Aduana, José Andrés Velis, que pidió licencia como una salida elegante, pero no volverá a su cargo.
Velis es un funcionario de la línea técnica de la Aduana, donde trabajaba desde hace más de 40 años, y responde al titular de ARCA y ex jefe de la DGI, Andrés Vázquez.
Toda la estructura de ARCA es uno de los espacios de poder que conserva Santiago Caputo, que es el impulsor y protector de Vázquez.
En la interna del gobierno se sabe que los Menem quieren avanzar sobre la agencia recaudadora y la salida de Velis es mencionada como un ajuste de cuentas interno contra Caputo.
El desplazamiento del jefe de la Aduana no fue confirmado oficialmente porque en rigor pidió licencia, aunque fuentes del organismo indicaron a LPO que no volverá al cargo. El cambio recién se oficializará cuando se designe a su sucesor. Según Clarín, sería Andrés Kunisz, subdirector de Control Aduanero.
Una versión que circuló en estas horas es que Velis habría renunciado por un problema judicial de su hijo Agustín, que es funcionario de ARCA. Pero fuentes judiciales cercanas al juez Pablo Yadarola, que tendría la supuesta causa, dijeron a LPO que no hay nada contra Velis hijo.
Golpeado, Santiago Caputo se enojó con el diario Clarín por poner como título principal de la tapa la salida del jefe de la Aduana. «Un ex directivo de Techint aceptó haberle pagado coimas a los kukas pero el título del diario Clarín es el dato no confirmado de una supuesta renuncia de un funcionario técnico de segunda línea sólo porque lo vinculan conmigo», escribió. «Voy a empezar a pensar que les gusto», ironizó.
Un ex directivo de Techint aceptó haberle pagado coimas a los kukas pero el título del diario Clarín es el dato no confirmado de una supuesta renuncia de un funcionario técnico de segunda línea sólo porque lo vinculan conmigo. Voy a empezar a pensar que les gusto. pic.twitter.com/G8MqLU769N
El 14 de junio de cada año se celebra el Día Mundial del Donante de Sangre. Su objetivo es el de concienciar a todo el mundo sobre la necesidad de disponer de sangre y productos sanguíneos seguros para transfusiones, y sobre la crucial contribución que efectúan los donantes de sangre voluntarios y no remunerados a…
El Consejo Federal de Inversiones (CFI) y las provincias argentinas llevaron adelante este lunes 4 de agosto, en la sede del organismo, el Encuentro Federal de Inversiones Logísticas para Puertos, una iniciativa que busca vincular a los puertos argentinos con oportunidades de financiamiento para el desarrollo de infraestructura, servicios y proyectos estratégicos del sector.
La jornada se enmarca en la Estrategia Federal Logística que el CFI y las provincias impulsan y, en particular, en el eje de infraestructura del Plan de Competitividad Portuaria (PCP), diseñado junto a las 11 provincias portuarias para reposicionar al transporte por agua como una alternativa logística competitiva.
Participaron del encuentro referentes de las 11 provincias portuarias, puertos públicos provinciales y puertos y operadores privados, entre ellos la Cámara de Puertos Privados y Comerciales y la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina. También estuvieron presentes los organismos multilaterales de crédito Banco Mundial, BID, CAF, Fonplata, BCIE, IFC y BID Invest; representantes de las embajadas de Francia y de Países Bajos y de la Cámara de Industria y Comercio ArgentinoAlemana; y, por el Gobierno nacional, el director de la Agencia Nacional de Puertos y Navegación, Iñaki Arreseygor, y el subsecretario de Relaciones Financieras Internacionales, Martín Tolivia.
Durante la apertura, el secretario general del CFI, Ignacio Lamothe, señaló: «El CFI es la casa de las Provincias Argentinas. Para nosotros esta instancia es muy importante y se enmarca en la estrategia de trabajo que tiene más de cuatro años desarrollándose con todas las provincias del país». En esa línea, destacó el sentido del encuentro: «Nos parece central armar esta conversación y unir las posibles ventanillas de financiamiento con las necesidades de los proyectos puntuales que tenemos. En esta línea, el CFI ahí no solo oficia de puente entre actores, sino que también puede confeccionar los proyectos ejecutivos de obra que se necesiten para los puertos públicos».
La agenda incluyó las presentaciones de las provincias portuarias sobre el presente y las perspectivas de sus sistemas; un taller de financiamiento a cargo de los organismos de crédito, con foco en las alternativas disponibles, los requisitos de elegibilidad y los procesos de preparación y aprobación de proyectos; la presentación de casos de éxito en el acceso a financiamiento; y una instancia de matchmaking entre proyectos portuarios y organismos de financiamiento, con reuniones bilaterales para presentar iniciativas y recibir orientación específica.
De este modo, el CFI y las provincias avanzan en la consolidación de una estrategia logística integrada, con la visión de las provincias en el diseño, orientada a bajar los costos logísticos de las economías regionales y a fortalecer la competitividad de los sectores productivos
Un monumental recinto circular descubierto cerca de Chleby, en la República Checa, tiene unos 6.500 años de antigüedad y fue construido más de un milenio antes que Stonehenge. Sus doce accesos no estarían distribuidos al azar: los investigadores creen que fueron concebidos para observar momentos clave de los ciclos del Sol y la Luna, una evidencia que obliga a reconsiderar cuánto sabían las primeras comunidades agrícolas europeas sobre el cielo, el tiempo y las estaciones.
Por Alcides Blanco para NLI
Durante mucho tiempo, cuando se hablaba de las grandes construcciones prehistóricas relacionadas con la observación del cielo, Stonehenge aparecía casi inevitablemente como el gran punto de referencia. El monumento británico se convirtió en el símbolo universal de una humanidad prehistórica capaz de levantar estructuras monumentales y relacionarlas con los movimientos del Sol. Pero una investigación arqueológica que acaba de cobrar relevancia en Europa Central introduce una perspectiva mucho más antigua: cerca de la actual localidad de Chleby, en la región de Bohemia Central, los investigadores estudian un enorme recinto construido hace aproximadamente 6.500 años, cuya arquitectura parece haber sido concebida teniendo en cuenta los ciclos solares y lunares. El sitio no es solamente anterior a Stonehenge: lo precede por más de mil años, y su existencia obliga a retroceder considerablemente el momento en que creemos que las sociedades agrícolas comenzaron a convertir sus conocimientos del cielo en arquitectura monumental.
El descubrimiento resulta particularmente llamativo por las dimensiones del complejo. El recinto tenía aproximadamente 230 metros de diámetro y estaba delimitado por un foso de más de 2,5 metros de profundidad, formando una estructura casi circular de una escala extraordinaria para una comunidad que vivió durante la prehistoria europea. Pero lo que terminó de despertar el interés de los arqueólogos fueron sus doce entradas, distribuidas de manera aparentemente irregular alrededor del perímetro. Cuando el equipo dirigido por Petr Krištuf, de la Universidad de Bohemia Occidental, comenzó a analizar con mayor precisión la geometría de esos accesos, encontró que su disposición podía formar líneas de observación relacionadas con acontecimientos astronómicos significativos. Según los investigadores, la arquitectura habría permitido seguir momentos importantes de los ciclos del Sol y de la Luna.
Un calendario construido sobre la tierra
La cuestión fundamental no es simplemente que los habitantes de Chleby miraran el cielo. Eso, en realidad, no sería sorprendente: para una comunidad agrícola, observar el cielo era una necesidad práctica. El problema consiste en determinar hasta qué punto ese conocimiento estaba organizado, transmitido y convertido en una estructura colectiva. Y es allí donde el sitio adquiere una dimensión histórica extraordinaria, porque la disposición de sus entradas parece responder a determinados puntos extremos de los movimientos celestes, lo que podría haber permitido identificar acontecimientos que se repetían según ciclos relativamente precisos.
Una de las alineaciones estudiadas por los arqueólogos estaría relacionada con las posiciones extremas de la Luna sobre el horizonte durante su ciclo de aproximadamente 18,6 años, conocido como major lunar standstill. Otra relación geométrica vincularía el amanecer del solsticio de verano con el atardecer del solsticio de invierno. Los investigadores señalan que esta segunda disposición guarda un paralelismo conceptual con el eje principal de Stonehenge, aunque eso no significa que ambos monumentos hayan tenido exactamente la misma función ni que exista una relación directa entre las comunidades que los construyeron. Lo que sí demuestra Chleby, si las interpretaciones continúan siendo confirmadas, es que la utilización monumental de los ciclos celestes aparece en Europa mucho antes de lo que la comparación tradicional con Stonehenge podía hacer imaginar.
La diferencia temporal es enorme. Los materiales orgánicos analizados permiten situar la construcción de Chleby alrededor del 4500 a. C., mientras que las primeras grandes estructuras de Stonehenge pertenecen a un período posterior, iniciado aproximadamente hacia el 3000 a. C. Esto significa que cuando todavía faltaban más de mil años para que comenzaran las primeras grandes obras monumentales de Stonehenge, en la Europa Central ya existía una comunidad capaz de transformar un espacio de cientos de metros en un complejo cuya geometría aparentemente incorporaba referencias al movimiento de los astros.
Pero sería un error imaginarlo simplemente como un gigantesco observatorio astronómico en el sentido moderno. Los arqueólogos hablan de un santuario o centro ritual, y la propia disposición del lugar parece indicar que la observación del cielo formaba parte de un sistema social y religioso más amplio. Para aquellas comunidades, el solsticio no era solamente una coordenada astronómica: podía representar un momento de transformación, el cambio de una estación, la renovación de los ciclos naturales y la organización de las actividades agrícolas. El cielo podía funcionar simultáneamente como calendario, referencia religiosa y mecanismo para ordenar la vida colectiva.
Los animales que custodiaban las entradas
Hay otro conjunto de hallazgos que refuerza la interpretación ritual del lugar. En el interior del foso fueron encontrados cráneos y cuernos de bovinos, especialmente cerca de algunas de las entradas. Los investigadores consideran posible que estos restos hayan formado parte de la decoración de los accesos monumentales, lo que introduciría un componente simbólico en la arquitectura del santuario. El toro y el ganado tenían una importancia fundamental para muchas comunidades agrícolas prehistóricas, no solamente como fuente de alimento y fuerza de trabajo, sino también como elementos cargados de significado ritual.
La presencia de estos restos permite comprender por qué reducir Chleby a un “calendario gigante” sería probablemente simplificar demasiado su significado. La astronomía estaba integrada en una cultura ritual, y esa cultura tenía una relación directa con el territorio, los animales, las estaciones y la supervivencia de la comunidad. El mismo espacio que podía servir para identificar el momento del solsticio podía convertirse en escenario de ceremonias, reuniones, celebraciones o prácticas simbólicas cuyo significado exacto todavía se encuentra fuera de nuestro alcance.
De hecho, una de las grandes preguntas que permanece abierta es precisamente qué ocurría dentro del recinto. Los investigadores están realizando análisis del suelo para determinar qué actividades tuvieron lugar allí y reconstruir cómo fue utilizado el espacio a lo largo del tiempo. El proyecto internacional en el que participan investigadores de la Universidad de Bohemia Occidental, la Universidad Carolina y la Universidad de Hradec Králové busca precisamente comprender la dinámica de utilización de estos paisajes rituales prehistóricos, diferenciando entre actividades ceremoniales, encuentros comunitarios, producción y otras prácticas que pueden dejar rastros microscópicos mucho después de que las estructuras hayan desaparecido.
Y allí aparece una de las grandes particularidades de Chleby: no permaneció congelado en el tiempo. El sitio continuó transformándose después de que el recinto original perdiera su función. Las investigaciones señalan que durante la Edad del Hierro, alrededor del siglo VIII a. C. en adelante, el antiguo santuario comenzó a ser utilizado de otra manera, hasta convertirse en una estructura vinculada al manejo del agua. Con el paso del tiempo, el espacio fue ocupado por viviendas y terminó integrado a un asentamiento ordinario. Es decir, el lugar que alguna vez pudo haber concentrado ceremonias y observaciones astronómicas terminó absorbido por la vida cotidiana.
Una revolución que empezó mirando al cielo
La importancia de Chleby no reside solamente en que sea “más antiguo que Stonehenge”. Esa comparación es útil para dimensionar su antigüedad, pero puede terminar ocultando lo verdaderamente importante. El hallazgo permite observar un momento de transformación profunda de las sociedades humanas, cuando las comunidades agrícolas comenzaron a modificar de manera permanente el paisaje, a concentrar personas en determinados lugares y a utilizar conocimientos sobre los ciclos naturales para organizar la vida colectiva.
Hace 6.500 años, los habitantes de aquella región no disponían de relojes, calendarios impresos, instrumentos ópticos ni sistemas científicos modernos, pero necesitaban responder preguntas fundamentales: cuándo llegaría una determinada estación, cuándo cambiarían las condiciones climáticas, cómo organizar los trabajos agrícolas y cómo interpretar los ciclos de la naturaleza. La respuesta estaba, en buena medida, sobre sus cabezas. El Sol y la Luna eran dos de los grandes relojes de la humanidad, y Chleby podría ser una de las evidencias más antiguas de que esos relojes fueron incorporados deliberadamente a un espacio monumental.
La comparación con Stonehenge, por lo tanto, adquiere otro significado. No estamos ante un monumento que simplemente “le gana” en antigüedad al famoso círculo británico, sino ante una prueba de que la relación entre arquitectura, ritual y astronomía tiene raíces mucho más profundas en la Europa prehistórica. Las sociedades que construyeron Chleby todavía estaban muy lejos de las ciudades, los Estados y las civilizaciones que posteriormente dominarían Europa y el Mediterráneo, pero ya eran capaces de coordinar trabajo colectivo, planificar grandes estructuras y transmitir conocimientos suficientemente precisos como para que la orientación de un conjunto monumental tuviera significado.
La arqueología suele avanzar precisamente de esta manera: no destruyendo las historias conocidas, sino obligándonos a retroceder cada vez más el comienzo de aquello que creíamos que había aparecido después. Durante generaciones, Stonehenge funcionó como una de las imágenes más poderosas de la inteligencia astronómica de la prehistoria europea. Ahora, a más de mil años de distancia cronológica, Chleby aparece como un recordatorio de que sus constructores no fueron necesariamente los primeros en mirar el cielo y convertir esa observación en una obra monumental.
Quizás la verdadera historia de Stonehenge no comenzó en Stonehenge. Tal vez comenzó mucho antes, cuando una comunidad de agricultores comprendió que el movimiento del Sol y de la Luna podía convertirse en conocimiento compartido, y que ese conocimiento podía ser escrito sobre el paisaje mediante tierra, piedra, caminos y puertas. En Chleby, seis milenios y medio después, esas líneas todavía parecen estar allí para contarnos que nuestros antepasados ya habían aprendido a medir el tiempo mirando hacia arriba.