Finalizados los comicios reginenses del año pasado #latapa publicó ésta editorial: «Existe una ruptura entre la política y los reginenses», que tiene opiniones que parecen escritas hoy mismo. Hace un ratito, o ayer, o mañana. O incluso 10 años atrás. Si eliminamos los datos estadísticos del sufragio se convierte en una editorial del día de la fecha. Da igual cuando la leas, por que el pronóstico indica que el comportamiento político y ciudadano en Villa Regina no va a modificarse. Por el contrario, se va perpetrando día a día.
Pasa el tiempo, el ciudadano se aleja de cuestiones fundamentales , que es cierto que no le son propias, pero que hacen al bienestar de su vida cotidiana. Se desliga de ellas, se desinteresa, y es ahí cuando vuelve a perder. Una y otra vez. Y el político se enquista en la función pública, se adueña de un espacio que no es suyo, objetivo personal que cumple en parte, por inacción nuestra, por permisividad, por desgano.
Es entendible el agotamiento social, el descontento. El cansancio y la decepción que genera pensar que la rueda de la fortuna siempre beneficia a los mismos. Que la moneda cae siempre del otro lado. Pero en la Argentina, y Regina no es la excepción, la guardia del pueblo siempre debe estar alta.
La editorial pos elecciones 2018 habla de una ruptura entre la política y los reginenses. Ruptura que puede empezar a subsanarse HOY con transparencia que refleje la honestidad de quienes tienen el compromiso y la obligación de hacerlo.
Actualmente, lanzó los primeros cuatro sencillos de “Ahí estamos”, un material de estudio de gran calidad que logra en esa incansable búsqueda de nuevos desafíos…
¡Já, te agarré! –o no– ¿Andas con ganas de leer algo que refuerce ese sentimiento, esa idea que te da vueltas?, ¿qué pensaste cuando leíste el título del texto?, ¿pensaste en un grupo de personas que detestan ciertos poderes?, si pensaste en eso ¿no te detuviste a pensar que en realidad la frase no dice qué o…
Mientras la Selección Argentina celebraba el histórico triunfo 2-1 sobre Inglaterra y la clasificación a la final del Mundial 2026, una imagen terminó sintetizando mucho más que una victoria deportiva. Giovani Lo Celso posó con una bandera que proclamaba «Las Malvinas son Argentinas», un gesto que despertó orgullo entre miles de hinchas y volvió a colocar la causa de soberanía en el centro de la escena internacional.
Por Ignacio Álvarez Alcorta para NLI
Cuando el fútbol expresa el sentimiento de un pueblo
Argentina eliminó nuevamente a Inglaterra en una Copa del Mundo. Como ocurrió en México 1986, el partido inevitablemente estuvo cargado de una enorme carga histórica, política y emocional. Aunque el fútbol y la diplomacia transiten caminos distintos, resulta imposible separar completamente un enfrentamiento entre ambos países de la memoria colectiva argentina.
En ese contexto, la imagen de Giovani Lo Celso sosteniendo una bandera con la inscripción «Las Malvinas son Argentinas» durante los festejos no apareció como una provocación gratuita, sino como la expresión de una convicción compartida por la inmensa mayoría de los argentinos.
La Constitución Nacional incorpora la recuperación del ejercicio pleno de la soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur como un objetivo permanente e irrenunciable del Estado argentino, siempre por medios pacíficos y respetando el derecho internacional. Desde esa perspectiva, el mensaje desplegado por el volante argentino no representa una consigna partidaria sino una reivindicación nacional.
El contraste con las restricciones impuestas por la FIFA
Durante la previa del encuentro trascendieron cuestionamientos y restricciones respecto del ingreso de banderas vinculadas con la causa Malvinas dentro de los estadios mundialistas. La FIFA mantiene desde hace años una política extremadamente rígida sobre la exhibición de símbolos que puedan ser interpretados como mensajes políticos.
Sin embargo, la bandera exhibida por Lo Celso apareció una vez terminado el encuentro, en medio de los festejos del plantel campeón de la semifinal, convirtiéndose rápidamente en una de las fotografías más difundidas del día.
Para gran parte de los argentinos, lejos de tratarse de un acto de confrontación, la escena representó la reafirmación de una posición histórica del país, sostenida por todos los gobiernos democráticos desde 1983 y respaldada año tras año por resoluciones de las Naciones Unidas que instan a ambas partes a retomar las negociaciones por la soberanía.
El gesto de Lo Celso también dejó en evidencia el contraste con la posición que había asumido la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, quien en la previa del encuentro confirmó que, por un acuerdo de seguridad coordinado con la FIFA y otras fuerzas internacionales, no se permitiría el ingreso al estadio de remeras, banderas o carteles con la leyenda «Las Malvinas son Argentinas», al ser considerados «contenido político». La decisión generó fuertes cuestionamientos por tratarse de un reclamo de soberanía reconocido por la Constitución Nacional y sostenido históricamente por el Estado argentino. En ese marco, la imagen de Lo Celso celebrando la clasificación con la bandera de Malvinas adquirió un significado todavía más potente: allí donde el Gobierno aceptó restringir una expresión de identidad nacional en nombre del reglamento de la FIFA, un futbolista de la Selección terminó reivindicando, ante los ojos del mundo, una causa que para millones de argentinos trasciende cualquier competencia deportiva.
Jugadores de la Selección Argentina desplegaron una pancarta con la leyenda «Las Malvinas son argentinas» tras derrotar 2-1 a Inglaterra en la semifinal del Mundial, pese a la prohibición de la FIFA sobre símbolos políticos. El gesto de Lisandro Martínez y Giovani Lo Celso en… pic.twitter.com/xBXCY39HjC
El fútbol argentino posee una relación inseparable con la historia de Malvinas. Desde el recordado Mundial de 1986 hasta la actualidad, cada cruce frente a Inglaterra despierta recuerdos que exceden los noventa minutos.
Por eso la imagen de Lo Celso adquirió una dimensión simbólica. No fue únicamente el festejo por un triunfo deportivo; fue también la manifestación de un sentimiento nacional que atraviesa generaciones y que continúa presente entre los jugadores y los hinchas.
Mientras millones de argentinos celebraban el pase a una nueva final del mundo, esa fotografía comenzó a multiplicarse en redes sociales acompañada por mensajes de apoyo, orgullo y reivindicación de la causa Malvinas.
La Selección volvió a representar algo más que fútbol
La Scaloneta ha construido en los últimos años una identificación muy fuerte con la sociedad argentina. No solamente por los títulos obtenidos sino por la manera en que sus futbolistas expresan pertenencia, cercanía y compromiso con distintos símbolos nacionales.
En ese marco, el gesto de Giovani Lo Celso fue interpretado por buena parte de la opinión pública como una continuidad de esa identificación con la historia y la identidad argentina.
En tiempos donde algunos sectores sostienen que el deporte debe permanecer completamente ajeno a cualquier referencia histórica o nacional, la imagen del mediocampista recordó que representar a la Selección también implica vestir una camiseta que simboliza a todo un país, con su historia, sus alegrías, sus heridas y sus reclamos permanentes.
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