The Guardian dice que Trump financió una campaña contra la Corte Suprema de Brasil

The Guardian dice que Trump financió una campaña contra la Corte Suprema de Brasil

The Guardian publicó un explosivo artículo en el que afirma que el gobierno de Estados Unido destinó un millón de dólares para financiar una campaña contra la Corte Suprema de Justicia de Brasil que atraviesa una crisis sin precedentes por el escándalo del caso Master que confirma vínculos con varios de sus integrantes. 

El ala bolsonarista del tribunal expresada en André Mendonça logró correr las luces que iban para Flavio Bolsonaro y un financiamiento millonario y poco claro para una película para concentrar la atención en el vínculo de Alexander de Moraes, verdugo del bolsonarismo, con el banquero Daniel Vorcaro.

El periódico inglés detalle que el dinero fue a un proyecto que financia a grupos de la sociedad civil que se oponen a lo que el gobierno estadounidense describe como «un poder judicial excesivo y censura» por parte del máximo tribunal brasileño.

Los fondos forman parte de un paquete de 176,9 millones de dólares  distribuidos en 43 subvenciones del Fondo para los Derechos Humanos y la Democracia (FDHD) del Departamento de Estado de Estados Unidos. 

«Tenemos que reconocer que no logramos derrotar al bolsonarismo»

Según The Guardian, los recursos se asignaron a proyectos que incluyen iniciativas de derecha y conservadoras en diferentes países. El proyecto relacionado con Brasil se denomina «Contrarrestando la Guerra Jurídica y la Censura en Brasil». 

Según The Guardian, los recursos se asignaron a proyectos que incluyen iniciativas de derecha y conservadoras en diferentes países. El proyecto relacionado con Brasil se denomina «Contrarrestando la Guerra Jurídica y la Censura en Brasil».

El documento al que tuvo acceso el prestigioso diario inglés afirma que la iniciativa forma parte de un cambio en la forma en que la administración de Donald Trump dirige los recursos del fondo. La nueva lista incluye proyectos relacionados con temas como la inmigración, el anticomunismo, la protección de los cristianos, la oposición a la llamada «ideología de género» y la crítica a la regulación. 

El paquete también incluye una subvención de 40 millones de dólares a un consorcio liderado por la «Fundación Conmemorativa de las Víctimas del Comunismo», una organización sin fines de lucro anticomunista. 

The Guardian dice que Trump financió una campaña contra la Corte Suprema de Brasil

Marco Rubio.

The Guardian asegura que miembros de la administración Trump defendieron personalmente algunas de las subvenciones y planteó que un asesor demócrata del Congreso de EEUU declaró que la senadora Jeanne Shaheen había bloqueado 22 millones de dólares en subvenciones, incluidos fondos destinados a Brasil, Sudáfrica, Nigeria y la promoción de una ideología de derecha en el Reino Unido y Europa. 

El paquete también incluye una subvención de 40 millones de dólares a un consorcio liderado por la «Fundación Conmemorativa de las Víctimas del Comunismo», una organización sin fines de lucro anticomunista.

Según el asesor,  Marco Rubio firmó personalmente un memorando para desestimar los bloqueos y liberar los fondos.

Facebook cerró la cuenta de Lula y el PT acusa a las tecnológicas de interferir en las elecciones 

Esto confirma la intervención de Estados Unidos en el proceso electoral. El presidente del Partido de los Trabajadores, Edinho Silva, dijo en una entrevista exclusiva con LPO que «sabemos que Trump va a intervenir y estamos preparados para enfrentar con nuestras herramientas». 

A su vez, un cercano colaborador de Lula dijo a LPO que «hace algunos meses, el Departamento de Estado dijo públicamente que respetaría el resultado de las elecciones en Brasil, siempre y cuando sean justas y transparentes». «¿Qué es justo y transparente para Marco Rubio», cerró.

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  • Prófugo y condenado: capturaron a exdocente por 12 abusos sexuales

     

    El exdocente José Gregorio Ruffa Saraspe, condenado a 13 años de prisión por abuso sexual de menores en una escuela de Balsa Las Perlas.

    El docente de Cipolletti fue detenido anoche en la provincia de Catamarca. Ruffa se encontraba prófugo desde el 23 de octubre, luego de que la Corte Suprema desestimara la última apelación presentada por su defensa. Tras un operativo conjunto entre la policía catamarqueña y el Ministerio Público de Río Negro, se logró su captura y será trasladado en los próximos días a Cipolletti para comenzar a cumplir su condena.

    Ruffa fue hallado en la localidad de Alberdi, Tucumán, donde residía tras haber recibido autorización judicial durante el proceso de apelaciones. Sin embargo, al quedar firme la sentencia, el exdocente debía presentarse ante la Justicia, lo cual no ocurrió, iniciándose su búsqueda a nivel nacional. Las investigaciones determinaron que no había salido del país, y que podría estar recibiendo ayuda para mantenerse oculto en la región.

    El caso de abuso que protagonizó generó una profunda conmoción en Balsa Las Perlas, donde se desempeñaba como maestro entre 2017 y 2019. Durante el juicio, se acreditaron 12 hechos de abuso sexual simple cometidos contra siete alumnas menores de 13 años, a partir de testimonios tomados por cámara Gesell. El tribunal integrado por los jueces Baquero Lazcano, Gómez y González Vitale lo declaró culpable por delitos agravados por su rol como educador, cerrando así un proceso judicial que movilizó a toda la comunidad educativa.

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  • Un jubilado agredió a una joven tras una discusión de tránsito: “me pegó en la boca”

     

    Un hombre de 70 años agredió físicamente a una joven identificada como Agustina, tras una discusión por un auto mal estacionado. La víctima registró el momento con su celular y recibió un golpe en el rostro que le provocó heridas. El agresor, que fue demorado por la Policía, recuperó la libertad horas después.

    El violento episodio ocurrió este martes por la tarde en la calle Terrada al 2600, del barrio porteño de Villa del Parque. Todo comenzó cuando la joven estacionó su vehículo cerca de la salida del garaje del atacante.

    El relato de la víctima

    Agustina relató que el conflictocomenzó cuando estacionó su auto cerca de la salida del garage del agresor: «yo estaba cambiándome para ir al gimnasio. Escuché ruidos, miré por la ventana y lo vi golpeando mi auto. Bajé a pedirle explicaciones y empecé a filmar«.

    Sin embargo, la situación escaló de inmediato: “Le dije que iba a llamar a la Policía y ahí fue cuando me pegó una piña en la cara. En el medio de los dedos tenía la llave del auto, así que me cortó el labio y me lastimó la pera”.

    En el video que la víctima grabó y se viralizó, se la escucha gritar tras el golpe: «¡Me pegó en la boca!», mientras el hombre la insulta: «Es una p… de m…».

    Un transeúnte la defendió

    La secuencia, captada por el celular de la víctima y cámaras de seguridad, muestra al hombre «fuera de sí». Un joven que pasaba por el lugar intervino para frenar al agresor.

    «No lo conozco, apareció de la nada. Creo que lo mandó Dios, porque no sé qué habría pasado si no se metía«, aseguró la joven.

    La víctima denunció que la esposa del agresor, quien presenció todo, le pedía que «no llamara a la Policía» y le dijo que era «una loca«.

    Botón antipánico, asistencia médica y miedo

    Se solicitó la presencia del SAME, que realizó una atención por videollamada y tras el llamado al 911, la Comisaría Vecinal 11B demoró al jubilado y Agustina pasó la madrugada en la comisaría donde le asignaron un botón antipánico, ya que el agresor vive “pared de por medio”, según supo la agencia Noticias Argentinas. 

    «Tengo miedo de salir al pasillo o al patio«, confesó la joven. Vecinos del lugar confirmaron que el hombre «es violento» y que «más de una vez se escucharon gritos y golpes del otro lado de la pared«.

    La causa fue caratulada como «lesiones y amenazas». El agresor, quien según la víctima tiene «seis stents«, fue trasladado al Hospital Álvarez bajo custodia policial a la espera de su audiencia judicial.

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  • Horas decisivas para Colapinto: se anunciaría la renovación en Alpine para 2026

     

    Durante los días previos al Gran Premio de Brasil, todo indica que Alpine oficializará la renovación de contrato de Franco Colapinto, quien continuará en la escudería francesa durante la próxima temporada de Fórmula 1.

    “El acuerdo se da por hecho y el anuncio es inminente”, escribió el periodista especializado Roberto Chinchero, al confirmar que la decisión responde a la satisfacción del equipo con las mejoras mostradas por el piloto argentino en la segunda parte del campeonato.

    Otro indicio de la inminencia del anuncio fue la presencia de representantes de los principales patrocinadores de Colapinto en el paddock durante el Gran Premio de México, donde el piloto de Pilar volvió a mostrar un rendimiento competitivo pese a las limitaciones del monoplaza.

    Uno de los factores decisivos para la continuidad del argentino fue su notable evolución: en la segunda mitad de la temporada, igualó e incluso superó en varias oportunidades a su compañero Pierre Gasly, con un auto que no ha recibido grandes mejoras y que mantiene al equipo enfocado en el desarrollo del modelo 2026.

    El jefe de equipo, Steve Nielsen, también destacó la labor del piloto de 22 años tras la carrera en México:

    “Sabíamos que iba a ser una tarde dura. Hay que reconocer el mérito de Pierre (Gasly) y Franco (Colapinto) por darlo todo en una situación difícil, en la que el coche era complicado de conducir y había poco por lo que luchar en pista”.

    Consultado sobre su futuro, Colapinto se mostró cauto pero confiado:

    “Sí, creo que solo el tiempo lo dirá. No lo sé, para ser honesto. Yo no soy quien toma las decisiones ni el que tiene la mayoría de las conversaciones. Ojalá llegue un punto en el que pueda correr sin tanto estrés y un poco más relajado”, expresó.

    Desde su debut con Alpine en el Gran Premio de Emilia Romaña, el piloto argentino demostró una constante evolución, tanto en clasificación como en carrera. “Este auto es difícil de manejar. En Austin intenté encontrar un equilibrio más fácil y terminó siendo lo contrario. No conocerlo del todo me afecta, pero sigo aprendiendo”, reconoció.

    Con Paul Aron y Jack Doohan relegados en la consideración del equipo, y con pilotos como Checo Pérez y Valtteri Bottas asegurando su futuro en el nuevo proyecto de Cadillac, Colapinto aparece como la opción más firme y confiable para Alpine en 2026.

    Todo apunta a que la renovación se anunciará oficialmente antes del Gran Premio de Brasil, en lo que será una noticia esperada por todos los fanáticos argentinos.

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  • Ignora a Elon Musk y préstale atención a Russell Vought

     

    Elon Musk fue expulsado de la Casa Blanca de Trump. Su comportamiento errático y sus payasadas lo convirtieron en un blanco fácil para los medios de comunicación. Pero Musk siempre estuvo llevando a cabo la agenda del autor del Proyecto 2025, Russell Vought, que sigue teniendo mucho poder. Por Branko Marcetic |Traducción: Pedro Perucca (Jacobinlat) .


    l abandonar oficialmente la Casa Blanca, Elon Musk se quejó repetidamente de que él y su Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE, por sus siglas en inglés) se convirtieron en el «chivo expiatorio» de la administración, absorbiendo la culpa y la indignación por casi todo lo que hicieron el presidente y su equipo que no le gustó a la gente. Lo curioso es que esta es una de las pocas veces que el multimillonario de Tesla tiene razón en algo.

    Durante los últimos cinco meses, Musk fue una bolsa de boxeo muy útil para los demócratas, la izquierda en general, la prensa y cualquiera que quisiera dañar políticamente a la segunda administración Trump. ¿Y quién puede culparlos? Su extraño comportamiento, su flagrante corrupción y su antipatía general eran perfectos para generar clics y compartidos, por no hablar de que lo convertían en un blanco fácil para los críticos de Trump que buscaban vincular al presidente a un barco que se hunde, lo que tuvo consecuencias políticas reales para la administración.

    Así que no es de extrañar que, incluso mientras los medios de comunicación publican artículos en los que se hace un balance de la etapa de Musk en el Gobierno, la cobertura esté salpicada de sugerencias de que no se va de verdad y que seguirá ejerciendo influencia sobre la Casa Blanca de Trump desde afuera, por lo que será responsable de lo que esta haga a partir de ahora. Sin duda, esto será al menos en parte cierto, y el público parece estar de acuerdo. Pero intentar mantener el foco de atención en un Musk que ya se marchó puede que no sea tan eficaz políticamente como esperan los críticos, y se corre el riesgo de no comprender lo que realmente está sucediendo en la Casa Blanca de Trump.

    La realidad es que, aunque Musk era y sigue siendo un conveniente contrapunto político, incluso cuando estaba en el meollo de la acción en la Casa Blanca, solo hacía el trabajo sucio y práctico de otra persona: Russell Vought, el arquitecto del Proyecto 2025 y director de la Oficina de Gestión y Presupuesto (OMB) de Trump.

    Cualquiera que desee pedirle cuentas a la administración Trump, por no hablar de intentar comprender lo que quieren hacer quienes la dirigen, debe dejar de centrarse en el multimillonario y fijar su atención en Vought. Si la política estadounidense fuera Kill Bill, Musk y su equipo DOGE serían los secuaces extravagantes y pintorescos con los que la Novia pasa la mayor parte de su tiempo y energía, mientras el anónimo Bill espera, impasible, y dirige los hilos desde salas oscuras alejadas de la acción.

    Cambiar el foco de atención a Vought será complicado, porque pasó este primer semestre de máxima indignación por los recortes a DOGE trabajando en silencio y fuera de la vista, porque es mucho menos mediático y menos propenso a generar clics y audiencias que el escandaloso Musk, y en general es una figura menos errática y más entrenada para los medios de comunicación, por lo que no es probable que cree el mismo conjunto de dolores de cabeza políticos para la Casa Blanca. Pero, aparte del propio presidente, él es la fuerza motriz de la agenda de Trump, y ahora va a empezar a actuar como tal.

    El Wall Street Journal informó hace ya un mes que, con Musk fuera de juego, Vought se convertirá ahora en el arquitecto oficial del programa de austeridad de Trump, trabajando con el Congreso para realizar más recortes y obtener la aprobación legislativa de algunos de los ya realizados bajo Musk, al tiempo que recorre los medios de comunicación para vendérselos al público. El domingo pasado, Vought estuvo en la CNN defendiendo los recortes y otras partes de la agenda de la Casa Blanca.

    Pero no es que antes estuviera de brazos cruzados. Vought fue, incluso antes de ser nombrado para un cargo en el Gobierno, el responsable de la desastrosa orden ejecutiva de Trump de enero que suspendía todas las subvenciones federales, que la Casa Blanca se vio obligada a revocar rápidamente. Toda la teoría jurídica y el enfoque en que se basa el DOGE —por la que que el presidente de los Estados Unidos puede simplemente negarse a gastar el dinero que el Congreso ya autorizó para diversos organismos y programas, y puede desmantelarlos o eliminarlos por completo a su antojo— proviene de Vought, que ha estado muy estrechamente involucrado en los recortes del DOGE desde su mismo inicio. En su conjunto, el segundo mandato de Trump siguió muy de cerca el Proyecto 2025, el plan político en cuya elaboración Vought desempeñó un papel fundamental. Y él mismo admitió el año pasado a unos periodistas encubiertos que seguiría influyendo en la política de Trump desde fuera del Gobierno, incluso si no se le concedía un cargo en la Casa Blanca.

    Si se analizan los presupuestos y las políticas que Vought redactó y defendió mientras trabajaba en el Congreso o como activista, se comprueba rápidamente que los recortes atribuidos a Musk se habrían producido de una forma u otra mientras Vought estuviera en la Casa Blanca. A lo largo de los años, se manifestó a favor de privatizar el Servicio Postal de Estados Unidos y derogar el Obamacare, así como de recortar o eliminar el Departamento de Educación, Medicaid, USAID, la radiodifusión pública, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, la Autoridad Federal de Aviación y muchos más.

    También ayuda a ver hacia dónde es probable que se dirija la administración Trump en el futuro. Vought lleva mucho tiempo teniendo en su punto de mira a grandes prestaciones sociales como la Seguridad Social (que quiere privatizar) y Medicare, y hace dos años reconoció abiertamente que su objetivo es utilizar la actual oleada de recortes para acostumbrar al público a la idea, de modo que en algún momento se pueda atacar a estos grandes programas que antes eran «intocables».

    Pero esto es precisamente por lo que Vought podría, de hecho, convertirse para Trump en un lastre político tan grande como lo fue Musk: solo se necesitarían críticas sustantivas y bien dirigidas, menos propicias para los titulares sensacionalistas que las que suscitó Musk. Hasta ahora, eso no sucedió.

    La prensa liberal tendió a presentar a Vought como un temible «nacionalista cristiano», un término que no significa mucho para el ciudadano medio y que incluso puede resultar atractivo para un público que sigue siendo mayoritariamente cristiano y que, como cualquier población, considera que su propio interés nacional es su máxima prioridad. Mientras tanto, en su entrevista dominical con el director de la OMB, la periodista de la CNN Dana Bash, dedicó mucho tiempo al tema de la teoría de Vought sobre la «incautación» y su constitucionalidad, un tema jurídico importante pero arcano que probablemente no resulte muy interesante para muchos.

    Lo que es acertado y constituye una línea de crítica más eficaz es que la ideología de Vought —un fanatismo militante y antigubernamental que le lleva a considerar como completamente ilegítima la inversión pública en infraestructura y a querer eliminar o vender al mejor postor prácticamente todos los programas gubernamentales, desde Medicaid hasta la NASA— es ajena y poco atractiva para la mayoría de los estadounidenses modernos, incluida la propia base obrera de Trump, y que los perjudicará, a ellos y a sus seres queridos. Una mayoría récord de estadounidenses, la más grande en treinta años, ahora quiere que el gobierno haga más para resolver los problemas del país, no que haga menos o que apenas exista, como sueña Vought.

    Si se conoce la historia de Vought, se sabe que toda su carrera estuvo definida por el hecho de que sus objetivos políticos resultaron tan tóxicos para los estadounidenses de a pie, incluyendo a los votantes republicanos, que nunca pudieron promulgarse democráticamente. La gran queja de Vought es que cada vez que redactaba un presupuesto que eliminaba la asistencia sanitaria para la gente y disolvía la mitad del Gobierno (excepto el Pentágono, por supuesto), nunca se aprobaba, porque los miembros republicanos del Congreso que apoyaban de palabra su ideología antigubernamental se echaban atrás cuando al darse cuenta de que sus electores los destrozarían si se atrevían a ponerla en práctica.

    Esto es lo que finalmente llevó a Vought a Trump. Vought declaró abiertamente que tanto el consenso político estadounidense como la opinión jurídica mayoritaria están tan lejos de su visión antigubernamental y que la única forma de hacerla realidad es tomar medidas radicales y sin precedentes, como confiarle a un presidente todopoderoso la tarea de desmantelar por sí solo el gobierno federal y declararle la guerra a los demás poderes si se interponen en su camino. Esto es asombrosamente antidemocrático, pero también es antidemocrático por necesidad, en tanto está al servicio de una agenda política que resultaría repulsiva para la mayoría de los estadounidenses si estuvieran debidamente informados al respecto.

    De hecho, ya lo demostró: basta con ver la furiosa reacción pública a la suspensión de las subvenciones impulsada por Vought, que obligó a los miembros republicanos del Congreso a presionar a la Casa Blanca para que la revocara, o la ira que los republicanos están expresando en los ayuntamientos por el avance de presupuestos que diezman Medicaid, siguiendo el modelo trazado por Vought.

    La salida de Musk debería ser una oportunidad para volver a centrar la atención en Vought, que logró pasar bastante desapercibido durante los últimos cinco meses gracias a la búsqueda de atención del multimillonario de Tesla. Puede que Vought no sea un personaje tan pintoresco, pero si el público supiera con precisión lo que cree y planea hacer, quedaría igual de perturbado por su influencia en la Casa Blanca.

     

     

  • La bronca contra Milei copó Plaza de Mayo

    La Marcha de la Bronca llevó este sábado a Plaza de Mayo a una multitud de trabajadores, jubilados, estudiantes, organizaciones sociales, sindicatos, organismos de derechos humanos y partidos de izquierda. Con más de 350 organizaciones convocantes y réplicas en decenas de ciudades, la movilización convirtió el rechazo al Gobierno de Javier Milei en una demostración…

  • “La obra es fuerte porque la realidad es fuerte”: dos actrices de la UNA actúan sobre (y contra) la trata de personas

     

    Foto: @blancocarlosph

    La pared del fondo del escenario muestra, una detrás de otra, noticias de desapariciones y redes de explotación sexual desbaratadas. Después, una secuencia de imágenes de mujeres que jamás volvieron a casa, entre las más reconocidas Marita Verón y Florencia Pennacchi. Las actrices y estudiantes de la UNA, Aruna Farías y Amanda Zapata, están allí, representando Fragmentada: una obra que escribieron y que exhiben en Área 623 (Pasco 623, Almagro), dirigida por Giuliana Bianchi y cuya próxima función es el domingo 22 de junio. Dicen que se pusieron a escribir y guionar porque estaban cansadas de esperar y querían actuar, un verbo que, en su caso, adquiere un doble sentido especial. Por Sol Tobía para ANRed. 


    ¿Cómo decidieron escribir y actuar esta obra, sobre este tema? ¿Por qué la trata?

    Aruna: Este proyecto nació de una pulsión en el cuerpo por actuar. Nosotras estudiamos hace muchísimos años y había algo de quedarnos en el estudiar, que pasen los días, los meses, el tiempo y seguir estudiando y no hacer nada al respecto, y esperar que nos llamen por un casting. Fue desde las ganas de ir a la acción. Y cuando decidimos eso fue como, bueno, escribamos, escribamos algo.

    Amanda: decidimos qué tema abarcar y había algo de que este tema ya había surgido, ella había hecho un trabajo en primer año y yo en primero había leído Le viste la cara a Dios, de Gabriela Cabezón Cámara, que es muy crudo, muy fuerte, y a la vez es arte, es poético. Entonces, ¿Cómo se llega de un tema tan crudo a hacer algo poético, artístico, sin que se vaya la crudeza, y mostrar la realidad como es? Dijimos ok, este tema se habla, por ahí hay series en Netflix, pero ¿Cómo abordamos sin romantizar? Y ahí es cuando nos pusimos a investigar, a profundizar nosotras en el tema. Entre más sabíamos, más ganas teníamos de contarlo. Nos parecía mucho más necesario.

    Antes de escribir Fragmentada, ¿recuerdan su primer o primeros contactos con la trata de personas como tema?

    Aruna: antes de la trata empecé un poco con la prostitución, que está muy de la mano, había algo del individualismo… Empecé a interesarme en el tema específicamente con la prostituta que elige, entre muchísimas comillas, ser prostituta. También en la escuela hice un trabajo, empecé a indagar en ese tema. Había algo de la injusticia de los abusos sexuales, de la violación, de secuestrar a una mujer, de quitarle libertad, identidad, de quitarle todo, y creo que el interés por el tema empezó más alejado hasta que empecé a indagar y descubrí la trata de mujeres.

    Amanda: yo no te sabría decir en qué momento, creo que fue el relato de Gabriela Cabezón Cámara… Y todos los casos que hemos escuchado de chiquitas, que vuelven a estar presentes cuando se tocan estos temas a nivel inconsciente, también: yo nunca me voy a olvidar del caso de Candela, que son cosas que nos tocaron de muy chiquitas, y cuando crecemos y nos adentramos entendemos el hilo, que claro, todos estos casos no eran casos aparte, ajenos, están todos relacionados y todos en este círculo.

    Foto: Micaela Damen

    En este proceso de investigación que mencionan, ¿Fue cambiando su idea de lo que era la trata de personas? ¿Tenían una imagen previa que se haya transformado?

    Amanda: sí, yo pensaba bueno, te secuestran y es un lugar donde físicamente no te podés ir porque estás atada, encadenada. Y entendí que es una realidad mucho más psicológica, en el nivel de la manipulación, y que las víctimas caen a través de engaños, que nos puede pasar a nosotras. Si uno no es consciente de esa realidad y no tiene esa mini alerta (que tampoco es andar con miedo) una puede caer, andá saber cuántas veces estuvimos al borde, ir a castings medio raros… Y dije, ah, es mucho más acá y no tiene por qué ser que estoy caminando en la calle a la noche y me secuestran.

    Aruna: hay algo de idealizar un poco la idea. De hecho, hay una de las escenas en que nos estamos preparando para irnos a un encuentro que hace el dueño del prostíbulo. Nos vamos y volvemos. Y en nuestra idea, cuando volvíamos de esa fiesta íbamos a volver con billetes en la ropa, como enganchados, como que nos habían dado un montón de plata. Y uno de los diálogos era ‘mucha platita’. Pero después de tener un encuentro con (la periodista especializada en trata de personas) Kitty Sanders y seguir investigando fue tipo claro, no. De verdad que no. Fue aceptar que no vamos a romantizar, y entonces se cambia la obra, se cambia el guion. No es que te dan plata en el corpiño, eso es algo que se ve en las películas, muy romantizado. Y desde siempre nuestra idea fue no romantizar.

    ¿Cómo reciben la obra el público y la gente en general, cuando les cuentan el tema que aborda?

    Amanda: la recepción es muy positiva, nos dicen ‘qué bueno llevar un tema así al teatro’. Sí sabemos que es un tema un poco jugado, no es algo que atraiga, porque la realidad no todos la queremos ver. Pero a nivel obra, cuando termina la función, recibimos comentarios positivos, y a la vez tienen la carga que queríamos transmitir.

    Aruna: sí, nosotras terminamos la función y la directora, que está siempre detrás, tiene que empezar a aplaudir porque la gente no aplaude. Hay un silencio, una pesadez en el ambiente que no sabés si terminó, si aplaudir… pero, ¿qué aplaudís? ¿Lo que pasa? ¿La trata? ¿Las actuaciones? Hay todo un juego de códigos, hay que estar de ese lado, del lado del espectador. Yo creo que es más cómodo estar de nuestro lugar que del espectador, pero la reciben muy bien, por ahora comentarios muy positivos.

    Vieron que cada vez que se habla de prostitución y trata se plantea un debate social al respecto. ¿Se interiorizaron sobre las discusiones entre regulación y abolición? ¿Tienen alguna postura?

    Amanda: lo hicimos. Creo que al interiorizarse en lo que es la trata uno llega a una conclusión firme, más escuchando relatos.

    Aruna: somos abolicionistas.

    Amanda: a mí me quedó mucho la frase de (la sobreviviente de trata de personas) Alika (Kinan) en una entrevista en la que ella dice ‘¿Qué ley ampara a una mujer que está sola con un hombre?’ No hay tal ley que pueda asegurarle que esa persona no sea un violento y no la cague a trompadas. No hay ley que pueda prevenirte ese peligro real.

    Aruna: Hay una línea muy delgada entre realmente elegirlo y estar siendo sometida a eso, más allá de que una mujer pueda decir ‘yo estoy empoderada y elijo prostituirme’, ¿qué te llevó a vender tu cuerpo?

    Foto: Micaela Damen

    Es una postura muy difamada en el debate social, generalmente tergiversada. Muchas veces se considera que lo único y lo más progresista es la reglamentación.

    Amanda: es que después de escuchar relatos reales y violentos es muy complicado pensar en aceptar esa realidad desde el lado ‘está todo bien’. Hay gente que está siendo violentada en este mismo momento.

    Aruna: aparte siempre mujeres, siempre es la mujer la que se somete y el hombre el que tiene el poder de hacer lo que quiera, porque sabe que no podemos decir que no. Entonces hay algo ahí, el debate tendría que ir muchísimo más profundo y preguntarse por qué mujeres.

    Amanda: además, nuestra obra está centrada en la trata, no hay tal debate explícito. Vos llegarás a tu propia conclusión, pero la obra en sí no te va a decir qué postura tomar. (El mensaje) es ‘esto es la trata, fijate qué hacés con eso y cómo te impacta’.

    “Nosotras estamos para actuar”

    Aruna y Amanda se muestran “felices” y consideran que estar haciendo Fragmentada es haber convertido “un sueño” en “una meta cumplida”. Transmiten la alegría de concretar, de convertir en algo tangible y real lo que antes eran ideas e intenciones: es al mismo tiempo la felicidad de hacer lo que una disfruta y la de optar por la acción frente a la explotación y la injusticia. Actúan, tanto artística como socialmente.

    “Es la manera en que sabemos hacer, a través del arte. Quizás para hacer conferencias y hablar con los niños en las escuelas están Kitty Sanders y otras personas. Nosotras estamos para actuar y mostrar la realidad desde la actuación, que es lo que nos gusta y lo que hacemos bien”, considera Aruna. Por su parte, Amanda hace un comentario final sobre la “necesidad” de hablar de la explotación de las mujeres en el marco de la trata de personas, pese a que sea difícil de digerir: “Nuestra obra será fuerte, pero porque la realidad es fuerte”.