Olivos en estado de sospecha: Milei echa civiles y se rodea cada vez más de militares

Olivos en estado de sospecha: Milei echa civiles y se rodea cada vez más de militares

La decisión de desplazar personal civil de la Quinta de Olivos y entregar a la Casa Militar el control integral de la residencia presidencial expone algo bastante más profundo que una reorganización administrativa. Desde el Gobierno hablan de seguridad, pero también admiten que existe una creciente desconfianza hacia quienes trabajan en la residencia y dejaron trascender que hubo filtraciones. En el entorno de Milei, la respuesta a esa sospecha es cerrar filas, reducir el círculo y poner cada vez más funciones en manos de una estructura militar.

Por Luis Bulnes Valdez para NLI

Hay decisiones de gobierno que pueden leerse en términos administrativos y otras que, aun cuando se presentan con el lenguaje burocrático de una resolución, terminan revelando una determinada concepción del poder. Lo que acaba de ocurrir en la Quinta de Olivos pertenece claramente a la segunda categoría. Milei decidió desplazar a parte del personal civil de la residencia presidencial, disolver la Administración General de la Quinta y otorgar a la Casa Militar la responsabilidad integral de la seguridad del lugar y de las residencias transitorias utilizadas por el Presidente y su familia. La transferencia deberá completarse en un plazo máximo de 60 días.

La explicación oficial habla de elevar los estándares de seguridad y eficiencia frente a una supuesta «escalada de la inseguridad a nivel global», además de mencionar la futura visita del papa León XIV y el movimiento extraordinario de trabajadores y proveedores que implicará el acondicionamiento de los espacios presidenciales. Pero esa explicación institucional convive con otra, mucho más reveladora, que aparece en las propias versiones provenientes de la Casa Rosada: hay desconfianza. Según informó TN, desde Balcarce 50 señalaron que existieron «filtraciones que afectan la seguridad presidencial» y que esa creciente desconfianza hacia el personal civil derivó en el desplazamiento de 12 trabajadores y la reubicación del resto de la dotación.

La diferencia no es menor. Una cosa es reorganizar un dispositivo de seguridad porque existe una amenaza concreta, identificada y documentada. Otra muy distinta es construir alrededor del Presidente un sistema basado cada vez más en la sospecha sobre quienes lo rodean. Y en el caso de Milei, la decisión sobre Olivos adquiere un significado especial porque no aparece aislada: forma parte de una tendencia en la que el Presidente parece buscar protección y confianza cada vez más adentro de un círculo reducido, mientras mira con creciente recelo hacia el exterior.

No corresponde convertir las versiones sobre las supuestas filtraciones en hechos probados. Algunas publicaciones hablan de información que habría salido de la Quinta, de movimientos internos que incomodaron al Presidente e incluso de episodios relacionados con contrataciones y compras. Nada de eso puede darse por acreditado sin documentación o una investigación que lo establezca. Pero hay algo que sí está documentado: el Gobierno decidió modificar de manera estructural el funcionamiento de Olivos y aumentar considerablemente las atribuciones de la Casa Militar. Y esa decisión se produce mientras desde el propio oficialismo se reconoce la existencia de una desconfianza creciente hacia el personal civil.

Cuando la desconfianza se convierte en estructura de poder

La pregunta política aparece sola: ¿qué ocurre cuando la paranoia, la sospecha o el temor a las filtraciones empiezan a determinar la arquitectura cotidiana del poder presidencial?

Milei ha construido buena parte de su relación con el mundo político alrededor de la idea de que existen enemigos, operadores, infiltrados, periodistas hostiles, «casta», organismos que conspiran y sectores que buscan impedir su proyecto. Ese discurso forma parte de su identidad política y de su manera de interpretar el conflicto. Pero cuando esa lógica abandona el terreno de la retórica electoral y comienza a determinar quién puede entrar, quién puede permanecer y quién merece confianza dentro de la residencia presidencial, el problema deja de ser comunicacional para convertirse en una cuestión institucional.

Olivos no es simplemente la casa de Javier Milei. Es una residencia oficial de la Presidencia de la Nación. Allí se desarrollan actividades vinculadas con la vida institucional del Presidente, se reciben funcionarios y visitantes, trabajan empleados públicos y se toman decisiones políticas. Por eso resulta relevante que la respuesta frente a la supuesta existencia de filtraciones no haya sido solamente una investigación para determinar responsabilidades, sino una transformación del dispositivo interno que reduce el espacio civil y amplía el protagonismo de la Casa Militar.

La Casa Militar, cuyo jefe es el general de brigada Sebastián Ignacio Ibáñez, depende de la Secretaría General de la Presidencia, encabezada por Karina Milei. Hasta ahora, su función central estaba vinculada con la custodia presidencial; con la nueva estructura, sus atribuciones sobre Olivos se amplían sustancialmente. Infobae consignó que las tareas de cocina, limpieza y atención también quedarán alcanzadas por el nuevo esquema de Casa Militar, aunque otras fuentes señalaron que determinadas tareas administrativas y de servicios continuarán en manos civiles.

Y ahí aparece el otro dato que no debería pasar inadvertido: la progresiva militarización del entorno presidencial.

El Presidente, los militares y el círculo cada vez más cerrado

No se trata de afirmar que Argentina esté frente a una militarización del Estado ni de atribuirle a Milei una intención que no haya sido expresada. Eso sería ir más allá de los hechos. Pero sí puede señalarse algo concreto: la Casa Militar está ganando espacio dentro del dispositivo de seguridad y funcionamiento que rodea al Presidente, y eso ocurre en paralelo con una creciente apelación oficial a las Fuerzas Armadas en cuestiones que exceden la defensa tradicional.

La decisión sobre Olivos amplía el papel de la estructura militar precisamente en el lugar más próximo al Presidente: su residencia, su familia y los espacios donde desarrolla su vida cotidiana. La propia comunicación oficial establece que la Casa Militar tendrá responsabilidad sobre Olivos y sobre las residencias transitorias del Presidente y su familia.

El fenómeno merece atención porque la relación entre Milei y las Fuerzas Armadas viene adquiriendo una presencia política cada vez más visible. La administración libertaria ha impulsado una recuperación del papel de los militares en materia de seguridad y defensa y, al mismo tiempo, ha colocado a la Casa Militar en una posición de confianza directa alrededor del Presidente. La cuestión no es demonizar a las Fuerzas Armadas —que tienen funciones institucionales perfectamente establecidas en una democracia— sino preguntarse por qué una Presidencia que dice desconfiar de buena parte del Estado civil parece encontrar cada vez mayor seguridad en estructuras de naturaleza castrense.

En Olivos esa tendencia adquiere una expresión particularmente gráfica: menos confianza en quienes trabajan civilmente dentro de la residencia y más control en manos de la Casa Militar.

Y hay algo más inquietante todavía. Si efectivamente hubo filtraciones, la pregunta lógica sería quién las produjo, qué información salió, cómo se detectó, qué investigación se realizó y qué responsabilidad se determinó. Una democracia tiene herramientas institucionales para responder esas preguntas. Despedir o desplazar personas por sospecha no puede reemplazar una investigación. Mucho menos cuando el resultado de esa sospecha es concentrar funciones en un aparato de seguridad dependiente directamente de la estructura presidencial.

Un poder que se encierra

La escena que queda después de la decisión es difícil de ignorar. Un Presidente que llegó al poder prometiendo romper con las estructuras tradicionales del Estado termina rodeándose de un dispositivo cada vez más cerrado y jerárquico. En Olivos, la respuesta a la desconfianza no parece ser más transparencia, sino menos personas y más control.

El Gobierno podrá justificar la decisión en términos de seguridad. Y, naturalmente, la seguridad del Presidente es una cuestión legítima y necesaria. Pero precisamente por tratarse de la seguridad presidencial, los fundamentos deberían ser todavía más transparentes y verificables. Si existieron filtraciones, deberían investigarse. Si hubo irregularidades, deberían determinarse responsabilidades. Si el personal civil incumplió funciones, deberían conocerse los procedimientos administrativos que lo acrediten. Y si la Casa Militar necesita asumir nuevas tareas, deberían explicarse públicamente las razones y los límites de esa transferencia.

Porque una cosa es proteger al Presidente. Otra es construir alrededor del Presidente un mundo en el que cada vez menos personas son consideradas confiables.

La Quinta de Olivos puede terminar siendo, en ese sentido, mucho más que el escenario de un recambio de empleados. Puede convertirse en el símbolo de una transformación más profunda del poder de Milei: un Presidente cada vez más desconfiado, un círculo cada vez más reducido y una presencia militar cada vez más próxima al núcleo de su vida política y personal.

La democracia no debería alarmarse porque un Presidente tenga seguridad militar. La Casa Militar existe y tiene una función institucional. Lo que merece ser observado es otra cosa: qué sucede cuando la sospecha se convierte en criterio de organización del poder, cuando las filtraciones se responden con expulsiones y cuando la solución a la desconfianza consiste en cerrar todavía más el círculo presidencial.

Porque si el problema de Olivos era realmente la seguridad, habrá que mostrar las pruebas. Si era una filtración, habrá que decir qué se filtró y quién fue responsable. Y si era simplemente desconfianza, entonces la pregunta es todavía más profunda: ¿cuánto puede cerrarse sobre sí mismo un Presidente antes de que la seguridad deje de ser una herramienta institucional y empiece a convertirse en una forma de aislamiento del poder?

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  • Árbitros definidos para los octavos del Torneo Clausura

     

    La Asociación del Fútbol Argentino (AFA) difundió las ternas arbitrales para los duelos de octavos de final del Torneo Clausura 2025, que se disputarán entre el 22 y el 26 de noviembre. El encuentro más destacado es el clásico entre Racing y River, para el cual fue designado el internacional Facundo Tello como juez principal.


    El partido, que se prevé como uno de los más calientes de la instancia, contará con el apoyo tecnológico de Yamil Possi en el VAR y Erik Grunmann en el AVAR. Otras designaciones relevantes incluyen a Sebastián Zunino para el cruce entre el puntero Boca Juniors y Talleres, y la elección de Nicolás Ramírez para el partido entre Riestra y Barracas Central, luego de la reciente polémica arbitral que envolvió al «Guapo».


    Junto con la difusión de los árbitros, la Liga Profesional reiteró la explicación del formato de playoffs, destacando un cambio clave respecto al Torneo Apertura: el tiempo extra se incluirá en todas las instancias y no solo en la final. Los partidos se disputarán en el estadio del club mejor ubicado en la Fase de Zonas.


    El reglamento establece que, en caso de empate al cabo de los 90 minutos reglamentarios, se jugará un tiempo suplementario de 30 minutos. De persistir la igualdad, se procederá a la ejecución de tiros desde el punto penal, asegurando así una definición obligatoria en cada llave.

    Los árbitros para los octavos de final del Torneo Clausura 2025

    Sábado 22 de noviembre

    20.00 Vélez (4A) – Argentinos (5B)

    • Árbitro: Andrés Merlos
    • Asistente 1: Diego Bonfá
    • Asistente 2: Walter Ferreyra
    • Cuarto árbitro: Bruno Amiconi
    • VAR: Fernando Espinoza
    • AVAR: Mauro Ramos Errasti

    22.00 Central Córdoba (4A) – San Lorenzo (5B), en Estadio Madre de Ciudades

    • Árbitro: Nazareno Arasa
    • Asistente 1: Sebastián Raineri
    • Asistente 2: Juan Del Fueyo
    • Cuarto árbitro: Nahuel Viñas
    • VAR: Lucas Novelli
    • AVAR: Gisela Trucco

    Domingo 23 de noviembre

    17.30 Rosario Central (1B) – Estudiantes (8A)

    • Árbitro: Pablo Dóvalo
    • Asistente 1: José Castelli
    • Asistente 2: Agustín Méndez
    • Cuarto árbitro: Álvaro Carranza
    • VAR: Hernán Mastrángelo
    • AVAR: Jorge Broggi

    20.00 Boca (1A) – Talleres (8B)

    • Árbitro: Sebastián Zunino
    • Asistente 1: Maximiliano Del Yesso
    • Asistente 2: Adrián Delbarba
    • Cuarto árbitro: Edgardo Zamora
    • VAR: Adrián Franklin
    • AVAR: Javier Mihura

    Lunes 24 de noviembre

    17.00 Deportivo Riestra (3B) – Barracas Central (6A)

    • Árbitro: Nicolás Ramírez
    • Asistente 1: Pablo González
    • Asistente 2: Pablo Acevedo
    • Cuarto árbitro: Ignacio Cuicchi
    • VAR: Héctor Paletta
    • AVAR: Ariel Suárez

    19.15 Racing (3A) – River (6B)

    • Árbitro: Facundo Tello
    • Asistente 1: Gabriel Chade
    • Asistente 2: Miguel Savorani
    • Cuarto árbitro: Julio Barraza
    • VAR: Yamil Possi
    • AVAR: Erik Grunmann

    22.00 Unión (2A) – Gimnasia (7B)

    • Árbitro: Sebastián Martínez
    • Asistente 1: Juan Mamani
    • Asistente 2: Iván Núñez
    • Cuarto árbitro: Bryan Ferreyra
    • VAR: Ariel Penel
    • AVAR: Sebastián Habib

    Miércoles 26 de noviembre

    21.30 Lanús (2B) – Tigre (7A)

    • Árbitro: Leandro Rey Hilfer
    • Asistente 1: Juan Pablo Belatti
    • Asistente 2: Pablo Gualtieri
    • Cuarto árbitro: Julián Beligoy
    • VAR: Fabrizio Llobet
    • AVAR: Maximiliano Macheroni

     

  • Milei desfinancia la vivienda social

     

    Milei agrava la crisis habitacional. El Ministerio de Economía reglamentó el fin del plan de primera vivienda propia (PROCREAR) y disolvió el Fondo de Integración Socio Urbana (FISU). Por Mario Hernández.


    El gobierno de Javier Milei oficializó el lunes 9 la eliminación del plan PROCREAR de primera vivienda propia, que había ordenado por decreto en noviembre de 2024, y estableció la transferencia a la Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE) de algunos de los inmuebles construidos en su marco. Según denunciaron, algunas de ellas serán adjudicadas a Fuerzas Federales de Seguridad.

    Así lo hizo mediante la Resolución 764/2025 del Ministerio de Economía, publicada este lunes en el Boletín Oficial, por la cual dio nuevos pasos en la liquidación del Fondo Fiduciario Público del programa PROCREAR, creado en 2012 y disuelto por el decreto 1018/24 en noviembre de 2024. La norma encomienda a la Secretaría de Obras Públicas la administración y disposición de los bienes involucrados, tanto muebles como inmuebles.

    La cartera económica, conducida por Luis Caputo, también aprobó un modelo de contrato para la gestión de los créditos individuales aún vigentes, que será firmado con el Banco Hipotecario S.A., que históricamente ofició como fiduciario del programa. Este contrato permitirá al banco seguir cobrando cuotas de los préstamos otorgados, con una retribución establecida, y transferir el resto de los fondos a la Cuenta Recaudación del Tesoro Nacional.

    Además, la Secretaría Legal y Administrativa del ministerio quedó facultada para instruir al banco a vender las carteras de créditos con bajo nivel de cobrabilidad, es decir, aquellas cuyo recupero sea inferior al 40% del monto total. En cuanto a los aspectos judiciales, la Subsecretaría Legal del Ministerio asumirá la representación del Estado Nacional en las causas originadas en el marco del PROCREAR.

    La medida entra en vigencia desde su publicación y se enmarca en lo dispuesto por el Decreto 1018/2024, que estableció la disolución del fideicomiso original y ordenó al Ministerio de Economía su liquidación total, incluyendo la transferencia, venta o restitución de bienes a provincias o municipios.

    En lo referido a los inmuebles no afectados a obras, estos serán transferidos a la Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE), determinó la resolución de este lunes. Para ello, se celebrarán convenios entre el Banco Hipotecario, la AABE y la Secretaría de Obras Públicas.

    En este marco, surgieron denuncias sobre la adjudicación a Fuerzas Federales de Seguridad de algunas viviendas construidas en el marco del PROCREAR. Se trata, concretamente, de 160 viviendas del edificio Sagol, ubicado en el barrio de Avellaneda, que ya estaban adjudicadas a vecinos de la zona.

    Así lo denunció Armando Bertolotto, dirigente del Frente Renovador en ese partido bonaerense. «Como en las épocas más oscuras las fuerzas militares les roban las viviendas a los civiles. Esto es lo que se va a hacer este martes en un pomposo acto oficial con el edificio Sagol y sus 160 viviendas construidas por medio del plan PROCREAR y adjudicadas», afirmó. Y agregó que «se trata de un edificio terminado y con sus departamentos a estrenar que se les arrebatan a quienes fueron sorteados legítimamente en su momento».

    Bullrich regaló las viviendas del Procrear de Avellaneda a las Fuerzas Federales

    Por Manuela Tobia

    En medio de la crisis habitacional por los altos costos de los alquileres, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, la jugó de callada y se apropió de las llaves de los 160 departamentos del edificio Sagol, una de las últimas obras que se construyeron en el tercer cordón del Conurbano bonaerense con los fondos del programa Procrear -el cual fue eliminado recientemente por el Ministerio de Economía.

    En tanto, los damnificados acudieron a las autoridades de la provincia de Buenos Aires y de Avellaneda, quienes respondieron que tampoco tenían novedades desde la gestión de Javier Milei sobre la continuidad del Procrear. Presentaron siete amparos, de los cuales la Justicia no expidió ninguno.

    No obstante, el silencio se rompió el último viernes, cuando el Municipio recibió un pedido de autorización del Ministerio de Seguridad Nacional para hacer un acto fugaz en su distrito, con un operativo policial que cortaría las calles principales, para hacer la entrega de las llaves de al menos 25 departamentos a las Fuerzas Federales.

    El aviso del Municipio cayó como un piano de cola desde un quinto piso a los damnificados que, incrédulos, acudieron ese día para exigir respuestas al Gobierno. “Nos enteramos de carambola, podríamos haber seguido esperando y no haber sabido nada”, cuestionó Daniela, una de las ganadoras del último sorteo Procrear. A sus 45 años, como trabajadora social de un hospital público, “entre otros laburos”, y con un hijo menor de edad a su cargo, dejar de pagar un alquiler costoso (en el que deja más del 50% de su sueldo) y pasar a invertir en su propia vivienda con un crédito económico, era una salvación.

    “El gobierno de Milei me cagó por todos lados. No esperaba que nos sacaran así del juego. Nos borraron un plumazo como si no hubiésemos tenido nada que ver con ese edificio. Todas las familias esperamos habitar ese lugar con mucha ilusión“, sostuvo.

    El robo blindado

    El acto tuvo lugar en la entrada del complejo urbanístico, en la intersección de las calles Luis Raúl Sagol, Mariano Acosta y Díaz Vélez. Por estricta decisión del Ministerio de Seguridad, no hubo convocatoria pública ni cobertura mediática: solo participaron integrantes de las Fuerzas Federales y algunas figuras políticas del oficialismo y del macrismo, como los diputados José Luis Espert y Gerardo Milman, respectivamente.

    Mientras se entregaban las llaves entre aplausos de oficiales y discursos, el operativo de seguridad impedía el ingreso de quienes alguna vez fueron adjudicatarios legítimos de esas viviendas. La policía los interceptó y acorraló contra la estación de trenes, apenas a unas cuadras del edificio que algún día creyeron que habitarían. Nadie los recibió. Nadie les dio explicaciones. Solo pudieron mirar desde lejos cómo sus casas eran entregadas a otros.

    Daniela contó que, antes del comienzo del acto, logró entablar una conversación con un policía del operativo. “Me dijo que a ellos se los regalaban (los departamentos)“. De pronto, tras revelarle que era una de las damnificadas, el agente le habría respondido que desconocía del procedimiento de entrega de las viviendas, y la corrió con los demás hacia la estación de trenes.

    “Para mí es el sueldo indirecto (del Ministerio de Seguridad), porque son los únicos ‘trabajadores’ a los que ellos necesitan tener bien atendidos, porque son los que necesitan mientras viven ajustando y volviendo una situación cada vez más conflictiva en las calles. Además, es bien milico usurparse las cosas de otros”, criticó.

    “Me encantaría que el Ministerio de Seguridad explique cómo hizo y cuáles son las características de esta entrega. Cómo, a quién, y por qué. Si lo van a pagar, si es gratis. Porque esto, como dice la gente, se hizo con la tuya contribuyente, guita del Estado. Y nosotros íbamos a devolver esa plata“, espetó.

    Por otra parte, Silvia, otra de las ganadoras del sorteo del Procrear y denunciante del accionar de Bullrich, aseguró que la semana próxima tendrán una reunión con el defensor del pueblo de Avellaneda, Daniel García, con la intención de “abrir un amparo colectivo“.

    “Nosotros somos los legítimos ganadores del sorteo y esto que se hizo fue un robo, una usurpación“, denunció. Es jubilada y alquila un departamento con su hermana mayor, también dependiente del sistema previsional.

    “Sobrevivimos con lo que tenemos. Todo esto nos perjudica en que nosotras estamos alquilando, y el monto se duplicó, pasamos de 400.000 a 800.000 pesos por mes. Nos vamos a tener que achicar y pasar de un tres ambientes a un dos ambientes”, lamentó.

    A través de la cuenta de Instagram “sagolenlucha”, los damnificados buscan ampliar el reclamo y encontrar al resto de los sorteados del Procrear para llevar adelante el reclamo colectivo.

    La motosierra de Milei y el “plan” de Bullrich

    El acto fue conducido por Bullrich y su secretario de Coordinación Administrativa, Martín Siracusa. Éste celebró la entrega de las 160 viviendas como parte de “un plan más ambicioso” para mejorar el acceso habitacional de los agentes federales. Con su alocución, explicó que “hay otras viviendas en otras partes del país” construidas con los fondos de Procrear que serán destinadas “a la operatividad de las fuerzas federales”.

    Asimismo, Siracusa ponderó el edificio Sagol como uno que dará “vida a la comunidad” local, y lo comparó con el célebre Elefante Blanco de Avellaneda, la mole de cemento y hormigón que una vez fue idea del Grupo Provincia Estrella del Sur y que hoy funciona en la provincia como monumento a la especulación inmobiliaria y al fraude financiero.

    “Hace 28 años que está acá sin que nadie que viva ahí. Eso es un emprendimiento privado que nunca se pudo terminar, como tantos otros en Argentina”, contempló irónicamente el funcionario del partido que dice defender al sector privado.

    Por su parte, Patricia Bullrich defendió la presunta usurpación de las viviendas como una decisión “trascendente” y necesaria. Lejos de explicar qué pasaría con los propietarios originales que esperan una solución habitacional desde hace más de un año, justificó el traspaso con críticas al programa Procrear, al que acusó de haber sido utilizado para beneficiar “a amigos de la política” y de fomentar alquileres turísticos a través de plataformas como Airbnb.

    Pero el cuestionamiento al programa promulgado en 2012 por la gestión de Cristina Fenrández no terminó ahí. También criticó que el Estado terminó financiando viviendas cuyos costos no eran cubiertos por las cuotas del programa, y consideró más legítimo entregarlas a las fuerzas federales como “una devolución” de la ciudadanía a quienes garantizan la seguridad.

    Bullrich culminó anunciando que esos departamentos “serán administrados directamente por las fuerzas, sin intermediarios, bajo reglamentos internos ya establecidos“. El evento se transmitió en vivo por el canal oficial de YouTube del Ministerio de Seguridad de la Nación.

    La semana pasada, El ministro de Economía, Luis Caputo, aprovechó las facultades extraordinarias otorgadas por la Ley Bases para liquidar lo que quedaba del Procrear. Ordenó el cierre del Fondo Fiduciario, dejó en manos del Banco Hipotecario los créditos en ejecución y dispuso devolver a la AABE las tierras que habían sido destinadas a vivienda social.

    El Gobierno complica la construcción de viviendas sociales

    El gobierno de Javier Milei terminó por disolver a comienzos de mayo el Fondo de Integración Socio Urbana (FISU), que financiaba la construcción de viviendas sociales en todo el país. En paralelo, también disolvió el Fondo Fiduciario para la Promoción Científica.

    Así lo dispuso mediante el Decreto 312/2025, que lleva la firma de Milei, del ministro de Economía Luis Caputo y del jefe de Gabinete Guillermo Francos, el cual determinó: “Disuélvase el fideicomiso de administración y financiero denominado ‘FONDO DE INTEGRACIÓN SOCIO URBANA’ (FISU), creado por el Decreto N° 819 del 5 de diciembre de 2019”.

    En los considerandos, el decreto señaló que “la SINDICATURA GENERAL DE LA NACIÓN (SIGEN) elaboró un informe en el cual formuló varias observaciones sobre el funcionamiento del fideicomiso de administración y financiero denominado ‘FONDO DE INTEGRACIÓN SOCIO URBANA’ (FISU), entre las cuales se destaca la generalizada falta de cumplimiento en los plazos previstos en la ejecución de obras, evidenciando la existencia de falencias en la planificación de los tiempos previstos para la ejecución de los proyectos, generando, en consecuencia, mayores costos adicionales y administrativos”.

    Y agregó que “se han evidenciado retrasos en las rendiciones de cuentas e incumplimientos a lo dispuesto en los diferentes contratos, así como la ausencia de comunicación de los proyectos de pliegos y de actos administrativos de los procesos de contratación al fiduciario”.

    En febrero pasado, el ministro de Economía, Luis Caputo, ya había adelantado en una entrevista televisiva que disolvería el FISU próximamente, lo que se terminó de concretar tres meses después.

    Por otra parte, el Decreto 312/2025 también dispuso la disolución del “Fondo Fiduciario para la Promoción Científica y Tecnológica”, que había sido creado en 1996 con el objetivo de “financiar proyectos de investigación y desarrollo, la transmisión de tecnología, la asistencia técnica y todos aquellos hechos innovadores que redunden en lograr un mayor bienestar del pueblo y la grandeza de la Nación, jerarquizando socialmente la tarea del científico, del tecnólogo y del empresario innovador”, detalló el propio decreto.

    ¿Qué era el Fondo de Integración Socio Urbana (FISU)?

    El FISU, que era administrado por el Ministerio de Capital Humano, tenía por objetivo financiar proyectos de integración socio urbana para barrios inscriptos en el Registro Nacional de Barrios Populares (RENABAP) para crear lotes con servicios.

    Durante 2023, el monto que se destinó a ese fondo fue de casi $6.000 millones. Los movimientos sociales beneficiados por los recursos estuvieron nucleados en la Unión Trabajadores de la Economía Popular (UTEP), cuyos máximos referentes son Juan Grabois, Emilio Pérsico y Daniel Menéndez.

    En febrero de 2024, Milei había dispuesto por decreto la reducción al mínimo del Fondo de Integración Socio Urbana (FISU), administrado por movimientos sociales y dedicado a proyectos de integración urbana de los barrios populares, al achicar del 9% al 0,3% los fondos destinados al mismo a partir de la recaudación del impuesto PAIS, el cual fue finalmente eliminado a fines del año pasado. La medida se dio luego de acusaciones del Gobierno a Juan Grabois por supuestos manejos oscuros de este dinero.

    Según detalló un informe de la fundación Techo de diciembre de 2024, la falta de financiamiento a la política de integración social y urbana durante 2024, debido entre otros puntos a la reducción del FISU, “traza un panorama crítico de no ser revertido”.

    Esta herramienta, clave para la implementación de la Ley 27.453, había sido “pionera en la región y reconocida por organismos internacionales como el BID”, consignó el informe. Su desfinanciamiento “paraliza más de 1.000 obras de integración sociourbana, poniendo en riesgo cerca de 25.000 empleos y privando a miles de familias de garantías básicas como vivienda digna, agua potable, cloacas y electricidad”, remarcó el documento. Además, este “vacío estatal abre espacio a actores como el narcotráfico, incrementando la vulnerabilidad social”, añadió.

    La justicia frena el cierre del FISU

    El 7 de mayo pasado el gobierno nacional había publicado en el Boletín Oficial el decreto 312 que ordenaba cerrar el Fondo de Integración Socio Urbana (FISU) a través del cual el Estado buscaba mejorar la vida de más de 5 millones de personas que viven en 6.467 barrios populares. El final de este programa puso en crisis a centenares de barrios de todo el país que estaban en proceso de construcción o de mejoramiento. Ahora, el Juzgado Federal de la localidad bonaerense de Pehuajó hizo lugar a la medida cautelar presentada por el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), que patrocina a vecinos de barrios populares, y suspendió los efectos y aplicación de varios artículos del decreto en cuestión y le dio tres al gobierno nacional para que informe el saldo existente de este programa. Es más, el Estado debe tomar las medidas necesarias para darle continuidad a esta política pública.

    Sin embargo, en julio de 2024 se conoció el resultado de la auditoría que realizó la Sindicatura General de la Nación (SIGEN) donde no se detectó ningún tipo de delito ni violación del objetivo del fondo. Es más, las observaciones que hubo fueron exclusivamente administrativas. Incluso el titular de la Subsecretaría de Integración Socio Urbana de la Nación, Sebastián Pareja llegó a reconocer que “si no fue la única Secretaría que funcionó durante el Gobierno de Alberto Fernández, le pega en el palo. Porque la verdad es que lo que estoy viendo es, al momento de hoy, 1.200 obras en ejecución, un presupuesto con más del 80 % ejecutado”.

    Transcurrido casi un año de aquello, ahora el funcionario fue multado por el juez Heim y deberá pagar 200.000 pesos por día de demora en el cumplimiento de lo exigido por la Justicia, esto es que presente un plan de urbanización de barrios populares y continuidad de la política paralizada.

    La decisión del juez federal de Pehuajó se dictó a partir de la presentación de un amparo colectivo que fue promovido por el CELS, una vecina de un barrio Renabap de esa localidad bonaerense y Lorenzo De Vedia, cura de Opción por los Pobres.

    Estos pidieron que se declare inconstitucional el decreto del Poder Ejecutivo Nacional N° 193/24 por ser incompatible con las disposiciones de las leyes N° 27.453 y 27.541, toda vez que modificó los porcentajes de asignación de fondos recaudados por el denominado como impuesto PAIS, conforme previsiones del artículo 42 de la última de las leyes mencionadas. Denunciaron que, de esa manera, se eliminó la principal fuente de financiamiento del FISU. Por caso, este fondo recibía el 30 % del impuesto PAIS y con este decreto pasó a recibir solo el 1 %. Sin duda una decisión que buscaba desmantelar el funcionamiento del FISU.

    Incluso el juez Heim le había encargado al Congreso la tarea de arbitrar los medios necesarios “para contemplar y/o establecer mecanismos de financiamiento para la continuidad de la referida política pública”. Ahora, el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, que se había jactado de haber impulsado el cierre del FISU por supuestas fallas en la gestión, deberá responder a lo que ordena la justicia y reactivar la política pública.

    Fuentes: Resumen Latinoamericano, Página/12, El Destape

    Fuente: https://argentina.indymedia.org/2025/06/18/milei-desfinancia-la-vivienda-social/

     

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  • Patricia Bullrich apoya la reforma del Código Penal que endurece las penas

     

    La senadora electa y ministra de Seguridad, Patricia Bullrich expresó su apoyo al Código Penal presentado por el presidente Javier Milei, que será impulsado durante la segunda etapa de su gestión. La funcionaria destacó que la iniciativa busca endurecer las penas y garantizar que “los delincuentes paguen las consecuencias de sus actos”.

    Según Bullrich, con estas reformas el Gobierno consolida su principio de “orden y justicia”, reflejado en su lema: “El que las hace, las paga”.

    Bullrich explicó que la actualización del Código Penal pretende modernizar las leyes y enfrentar de manera más efectiva los delitos violentos, los robos y las situaciones de impunidad. En comparación con la normativa actual, aseguró que el nuevo texto es un «código fuerte», ya que actualmente «el 87% de los delitos son excarcelables”. La senadora subrayó que el objetivo central es poner fin a la sensación de que el crimen no tiene consecuencias reales.

    Reforma con ley antimafia y castigos perpetuos

    Durante una entrevista con La Nación, Bullrich detalló que la reforma unifica distintas leyes y parches previos, incorporando además instrumentos como la ley antimafia. Indicó que se busca “terminar con la impunidad de quienes cometen delitos y no pagan por ellos”. Entre los cambios más relevantes, mencionó la inclusión de la imprescriptibilidad para delitos graves como homicidios, abusos sexuales y secuestros, lo que permitirá juzgarlos sin importar el tiempo transcurrido.

    Finalmente, Bullrich resaltó que el nuevo Código Penal elevará significativamente las penas para los crímenes contra la vida. El homicidio simple, por ejemplo, tendrá un mínimo de treinta años de prisión, con castigos aún más severos para los agravados. Con esta reforma, afirmó, el Gobierno pretende poner fin a la idea de que “robar o delinquir no tiene consecuencias”, reafirmando el compromiso con un sistema judicial más estricto y efectivo.

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