La Municipalidad de Villa Regina recuerda las prohibiciones contempladas en el Código Nacional Electoral durante la jornada de comicios:
Reuniones de electores dentro de un radio de 80 metros alrededor de la mesa receptora.
Los espectáculos populares al aire libre o en recintos cerrados, fiestas teatrales, deportivas y toda clase de reuniones públicas que no se refieran al acto electoral durante su desarrollo y hasta pasadas tres horas de ser clausurado.
Tener abiertas las casas destinadas al expendio de cualquier clase de bebidas alcohólicas hasta transcurridas tres horas del cierre de los comicios.
Ofrecer o entregar a los electores boletas de sufragio dentro de un medio de 80 metros de las mesas receptoras de votos.
A los electores, la portación de armas, el uso de banderas, divisas u otros distintivos durante el día de las elecciones, 12 horas antes y 3 horas después de finalizado el comicio.
Realizar actos públicos de proselitismo, publicar, difundir encuestas y sondeos preelectorales, desde 48 horas antes de la iniciación del comicio y hasta el cierre del mismo.
La apertura de organismos partidarios dentro de un radio de 80 metros del lugar en que se instalen mesas receptoras de votos. La Junta Electoral Nacional o cualquiera de sus miembros podrá disponer el cierre transitorio de los locales que estuvieran en infracción. No se instalarán mesas receptoras a menos de 80 metros de la sede en que se encuentre el domicilio legal de los partidos nacionales o de distrito.
Publicar o difundir encuestas y proyecciones sobre el resultado de las elecciones durante la realización del comicio y hasta tres horas después de su cierre.
Un sector del Movimiento Derecho al Futuro (MDF) mira con cierta desconfianza la pulseada con el kirchnerismo por el control del PJ bonaerense y plantea que la pelea que Axel Kicillof debió dar era por el control de la Cámara de Diputados de la provincia.
El planteo se sostiene en que el partido no supone una bandera necesaria para una construcción nacional. El PJ bonaerense viene siendo una estructura equidistante del debate político y eso probablemente no cambie hacia el futuro.
Por el contrario, fuentes del axelismo sostienen que el poder real está en la Legislatura bonaerense. Allí hay recursos, estructura y una actividad legislativa que -aunque ínfima- sirve para la construcción política. Los legisladores, a través del Senado y Diputados, terminan siendo puentes con otros sectores de la sociedad.
Cristina Kirchner se dio cuenta del poder que suponía la Legislatura en 2011 cuando envió a Gabriel Mariotto al Senado y a José Ottavis a Diputados junto con una oleada de legisladores jóvenes. Allí estaban Fernanda Raverta, Santiago Carreras, Marina Moretti, Cecilia Comerio, Rocío Giaccone, Miguel Funes. Desde entonces La Cámpora nunca más se alejó de la Legislatura y cada dos años libra batallas épicas para sumar legisladores.
Sergio Massa siempre se mantuvo ajeno al PJ bonaerense y por el contrario sentó buena parte de su Frente Renovador en los resortes del Palacio Legislativo provincial. En tanto, los intendentes del conurbano también sientan allí sus bases de poder, especialmente Martín Insaurralde.
En diciembre, cuando se renovaron las autoridades de la poderosa Cámara Baja, el poder se repartió entre La Cámpora, Massa y los intendentes del conurbano. El axelismo -que se ilusionaba con la presidencia de Diputados- quedó relegado.
Alexis Guerrera y Facundo Tignanelli.
Se sabe que el gobierno de Kicillof es muy crítico con la Legislatura. El ministro de Gobierno, Carlos Bianco, dijo varias veces que los senadores y diputados deben aprobar los proyectos del Ejecutivo «sin chistar». Ese desentendimiento con los legisladores ocurrió apenas el gobernador llegó a La Plata y envió un presupuesto para que sea aprobado en apenas tres días, entre Navidad y Año Nuevo.
Sin embargo, las luces de alerta sobre la estrategia de Kicillof de pelear por el PJ se contrapone con el entusiasmo que genera en otro sector del MDF la posibilidad de remover a Máximo del partido.
Esa batalla suena a una revancha tras el cierre de listas de julio pasado, cuando si bien Kicillof se quedó con los primeros lugares en las listas del conurbano, La Cámpora arrasó con las listas del interior. Hubo tras esa negociación una desilusión muy grande en referentes del axelismo que habían jugado fuerte por el gobernador.
El discurso de Kicillof días atrás en Gesell donde dijo que el próximo presidente del PJ bonaerense debe responder al gobernador fueron las palabras justas que el axelismo quería escuchar. Desde entonces, en el MDF perjuran que Axel tiene una postura mucho más firme de la que tuvo en julio del año pasado cuando se cerraron las listas para la elección de septiembre.
Pero hay quienes plantean que correr a Máximo del partido es a fin de cuentas algo simbólico y no menor en la estrategia presidencial de Axel. Es que en cada contacto que Kicillof tiene en las provincias le exigen una prueba de su ruptura con Cristina.
Eso pasó en diciembre cuando viajó a Formosa y apenas aterrizó Gildo Insfrán le preguntó si venía como candidato a presidente o como delegado de Cristina. En Casa de Gobierno reconocen que el peronismo en las provincias le exige que demuestre que ya no es un referente de la ex presidenta. La pelea por el PJ bonaerense, entonces, puede servir en esa línea. Una avanzada que golpea directo a Máximo y lo debilita para lo que viene.
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La base monetaria volvió al centro del debate económico argentino, pero no por las razones habituales. Mientras el Gobierno insiste en que la inflación es el resultado de una expansión del dinero que ya quedó atrás, los números muestran un fenómeno distinto: una economía que atraviesa uno de los procesos de compresión monetaria más intensos de los últimos años. El problema ya no parece ser el exceso de pesos, sino su escasez relativa en una economía que sigue funcionando con bajo nivel de actividad.
Entre diciembre de 2019 y enero de 2026, la Base Monetaria pasó de aproximadamente $1,7 billones a más de $43 billones en términos nominales. El dato aislado puede sugerir una expansión significativa. Pero cuando se corrige por inflación, la lectura cambia. En términos reales, el stock de dinero cayó cerca de un 32%. Es decir, hoy circula menos dinero en relación al tamaño de la economía que al inicio del período, lo que refleja un proceso sostenido de contracción monetaria.
La tendencia descendente fue persistente entre 2020 y 2024. El piso se alcanzó durante ese último año, con una recuperación parcial recién en 2025. Aun así, el nivel actual continúa claramente por debajo del registrado al comienzo del ciclo. El ajuste monetario existió y fue profundo, aunque no siempre coincida con la narrativa pública que domina la discusión.
El mismo fenómeno aparece cuando se mide la base monetaria contra el PBI. A fines de 2019 representaba alrededor del 8% de la economía. Hoy ronda el 5,1%. No es un detalle técnico. Significa que la economía está menos monetizada.
La contracción se observa cuando se mide la base monetaria contra el PBI. A fines de 2019 representaba alrededor del 8% de la economía. Hoy ronda el 5,1%.
El control de la liquidez dejó de depender de la emisión directa y pasó a apoyarse en otros instrumentos: tasas de interés elevadas, absorción vía pasivos remunerados y condiciones financieras más restrictivas. Se trata, en los hechos, de un cambio de régimen. El Banco Central administra la escasez como herramienta de estabilización. La lógica es simple: menos pesos en circulación, menor presión nominal. Excepto, que la inflación baja en lugar de subir, como debería pasar según el manual libertario.
Es que el costo de esta política aparece en otro lado. El crédito se encarece, el consumo se enfría y la actividad pierde dinamismo. Como en una vieja imagen de la economía argentina, el motor no cuenta con combustible suficiente para acelerar.
En ese contexto, el debate entre economistas se volvió público y expuso diferencias conceptuales profundas. Carlos Maslatón sostuvo que «la base monetaria no es moneda sino una pequeña fracción de la moneda», y agregó que también deben considerarse encajes, cuentas corrientes, cajas de ahorro y plazos fijos. Según su visión, «Milei ha quintuplicado la cantidad de moneda en el país», cuestionando la idea de emisión cero y advirtiendo que los efectos terminarían viéndose en los precios.
Todos los agregados monetarios volaron en términos reales entre julio de 2024 y julio de 2025, la expansión no desapareció sino que cambió de forma.
Desde otra posición crítica, Diego Giacomini, ex socio de Milei devenido en feroz crítico, afirmó que «todos los agregados monetarios volaron en términos reales entre julio de 2024 y julio de 2025», señalando que la expansión no desapareció sino que cambió de forma. El foco de su planteo apunta a los agregados más amplios y al comportamiento del crédito y los depósitos, más que a la base estricta.
La respuesta llegó de economistas cercanos al enfoque oficial. Julián Yosovitch sostuvo que «este gobierno no emite ni expande base monetaria», mostrando series donde la variación de la base aparece compensada por absorción monetaria y operaciones del Banco Central.
El cruce dejó al descubierto que la discusión ya no es solo empírica, sino también conceptual: qué se entiende por dinero y qué variable debe mirarse para evaluar la política monetaria.
Hay otro dato menos visible pero relevante. La relación entre Base Monetaria y reservas internacionales se mantiene prácticamente estable. Pasó de alrededor del 65% en 2019 a cerca del 67% en 2026.
Esto sugiere que, pese al ajuste monetario, la restricción externa sigue operando como límite estructural. La falta de dólares continúa condicionando el esquema económico, independientemente del nivel de pesos en circulación.
El discurso oficial sigue señalando a la emisión como causa central de los desequilibrios, pero los datos muestran una economía comprimida, con menor circulación real de dinero y con el crédito lejos de convertirse en motor de recuperación. La inflación convive con ese escenario, alimentada también por precios relativos y expectativas, marcando un límite a la frase que Milei repitió hasta el hartazgo y ahora -no curiosamente- no tan seguido: «la inflación es en todo momento y lugar un fenómeno monetario».
Una protesta inorgánica, sin líderes claros, desordenada en los reclamos que llegan a la mesa de negociación, pero con una potencia que está lejos de declinar. Las manifestaciones de la policía ya desbordaron Rosario y se activaron en distintas ciudades de Santa Fe. El gobierno de Pullaro tuvo que apelar a personal penitenciario para controlar las calles ante la deserción masiva de los policías. La noche de este martes llegó cargada de tensión, sin solución al conflicto y con nuevos focos en ciudades importantes como Santa Fe y Santo Tomé.
A las 20 de este martes funcionarios de segunda línea del Ministerio de Seguridad reconocieron que no se alcanzó ningún acuerdo con los policías rebeldes que están acuartalados a cielo abierto, con decenas de patrullas policiales rodeando la Jefatura de Rosario y familiares plantados de modo permanente en frente del portón principal.
El día había comenzado con el ministro de Seguridad, Pablo Cococcioni, anunciando que comprendían que había un reclamo legítimo que engloba recomposición salarial, pero advirtiendo que había sectores ligados a efectivos presos por corrupción que atizaban el conflicto. Por eso pasó a disponibilidad y retiró el arma de 20 efectivos. Fue peor.
Si hasta ese momento había 20 patrulleros apostados en la puerta de Jefatura pasó a haber 60 móviles, que permanecieron amenazantes, con las sirenas encendidas. Pullaro se indignó por la presencia de encapuchados. Los manifestantes afirman que en una organización basada en la obediencia vertical el desafío a la autoridad conlleva sanciones, pro eso ocultan su rostro. Pero durante el día y en la noche de este martes, como novedad política, los policías empezaron a mostrarse en la protesta a cara descubierta. Un desafío abierto a la autoridad.
«No quieren aflojar. Habían levantado el corte después de media tarde. Como no les dan soluciones volvieron a poner todos los móviles en la calle y se cortó todo de nuevo», dijo un suboficial con diez años de servicio, mientras las sirenas sonaban con estridencia en la YPF vecina a Jefatura, copada por móviles y policías.
No quieren aflojar. Habían levantado el corte después de media tarde, pero como no les dan soluciones volvieron a poner todos los móviles en la calle.
Lo llamativo en tres nudos: La cantidad de policías que manifiestan a cara limpia exponiéndose a sanciones administrativas. El hecho de que la protesta haya escalado pese al anuncio de sanciones por abandono de servicio. Y el fuerte malestar con el gobierno de una policía que fue empoderada por Pullaro con gestos que robustecen su autoridad, pero a la que se le exigen fuerte trabajo de calle y según denuncia por muy bajos ingresos. El salario inicial ronda los 800 mil pesos y los 500 de emergencia que ofreció Pullaro al inicio de la protesta sólo alcanzaba a los uniformados que hacen tarea de calle.
Los policías protestando en la estación de YPF cercana a la Jefatura de Rosario.
«La anarquía reina dentro del reclamo», dijo a LPO el secretario de Seguridad de Santa Fe, Omar Pereyra. El funcionario que es el encargado específico de la policía provincial, sostuvo que ese es el motivo por el cual el ministro de Seguridad no estuvo presente esta tarde en la mesa de negociación.
«El abogado que llegó a la mesa como intermediario -Gabriel Sarla– tiene buena voluntad pero dos problemas: no sintetiza las demandas, que se multiplican todo el tiempo, y cuando vuelve a comunicar lo conversado no satisface a los que protestan. Así no es posible llegar a ningún acuerdo pese a la total voluntad para escuchar», comentó Pereyra.
La anarquía reina dentro del reclamo. El abogado que llegó a la mesa como intermediario tiene buena voluntad pero dos problemas: no sintetiza las demandas y cuando vuelve a comunicar lo conversado no satisface a los que protestan. Así no es posible llegar a ningún acuerdo.
El portón de la Jefatura de Rosario tiene dos hojas gigantes que son la entrada y salida de los móviles del patrullaje urbano por dos avenidas, Ovidio Lagos y Francia. Ovidio Lagos fue despejada por la fuerza por el jefe de policía de provincia con grupos tácticos en la medianoche del lunes.
«La decisión de liberar Ovidio Lagos fue elemental porque es una vía de ingreso a la ciudad y es un contrasentido que no se pueda transitar por una protesta de la policía», dijo Pereyra.
«Para llegar a la reunión pedimos que los móviles no taparan el ingreso a avenida Francia. Dijeron que sí, pero luego no lo hicieron. Los representantes que llegan a negociar no logran hacer cumplir con lo que se comprometen. Por esa falta a lo pactado es que el ministro de Seguridad no se hizo presente», agregó Pereyra.
Esto es lo que pasó con el enviado policial, el abogado Gabriel Sarla. «Se comprometió a que no se cortaran los portones y no pudo garantizarlo. Perdió su condición de vocero único. El tema es que nadie surge como representativo porque hay múltiples grupos pidiendo cosas muy diversas», sostuvo Pereyra, que es ex comandante de Gendarmería.
El servicio de seguridad con más de la mitad de la flota regular desafectada por la protesta estaba muy afectado en Rosario al punto que por la tarde el gobierno acudió a personal penitenciario para la custodia del frente de Jefatura. Aunque no se reportaron hechos graves o al menos no trascendieron.
«No estamos en el nivel óptimo de 200 patrulleros por turno pero estamos cubriendo con un diagrama de emergencia entre quienes no se adhieren, otras direcciones generales, con un rediseño con un esfuerzo extra de personal de otras regionales, por lo que tenemos cubierto el servicio del 911», dijo Pereyra, que reconoció que la protesta, aunque con expresiones dispares que no se acercan al que se ve en Rosario, ya afectan a las 19 unidades regionales de toda la provincia. «Es fuerte el reclamo», reconoció el secretario de Seguridad.
El servicio de seguridad con más de la mitad de la flota regular desafectada por la protesta estaba muy afectado en Rosario al punto que por la tarde el gobierno acudió a personal penitenciario para la custodia del frente de Jefatura.
El funcionario, número dos de Seguridad en Santa Fe, explicó que se trata de un reclamo multicausal. «Me pregunto qué cuestión tan fuerte tiene que haber para atacar un plan de seguridad que a la vista de todos está siendo exitoso, con la baja a la mitad de índices de delitos violentos. A los policías no les puede molestar un trabajo organizado que está dando resultados y que hicieron ellos mismos. Pero hay en grupos un resentimiento mal canalizado, algo que no tiene que ver con justos reclamos de ingresos, salud o bienestar», opinó Pereyra.
-¿A qué se refiere?, ¿a los planteos del ministro de grupos de policías exonerados de los que habló el ministro Cococcioni?, preguntó LPO.
-Sí, contestó conciso el secretario de Seguridad.
Sin embargo, la mayoría de los que protestaban lo hicieron sin ocultarse, luciendo sus uniformes. Es evidente que hay problemas de ingresos en el marco de una recesión económica con alta inflación, que ya se siente fuerte. Un malestar que también se expresó a la tarde con una masiva manifestación gremial en el centro de Rosario para rechazar la reforma laboral que se votará este miércoles y los senadores de la coalición que lidera Pullaro seguramente acompañen.
No hay claridad conceptual, sobre todo acerca de qué es lo que se está reclamando, quién es el vocero que viene a hablar, en nombre de quienes realizan estas peticiones.
Como sea, esta noche, al salir de la reunión con los delegados de la protesta, el secretario de Control Institucional, Esteban Santantino, confirmó que enfrentaban la dificultad de no tener interlocutores claros del lado policial .»No hay claridad conceptual, sobre todo acerca de qué es lo que se está reclamando, quién es el vocero que viene a hablar, en nombre de quienes realizan estas peticiones, para poder ser asertivos en las respuestas. Entonces, no es una falta de voluntad ni una falta de recursos, sino que quizás, mejorando algunos aspectos de los canales de comunicación, vamos a poder destrabar este conflicto».
Pero el conflicto, ya entrada la medianoche, estaba lejos de desmontarse. «En la puerta de Jefatura sigue todo igual», dijo a LPO un comisario identificado con la protesta. «Todos los móviles están en la calle, del otro lado del paredón de Jefatura están los vehículos de la Motorizada. A esta hora no hay nada que desactive esto», agregó.
El viernes 12 a las 21 horas en el SUM de la Escuela Municipal de Arte llega ‘Bajo terapia’, una obra llena de conflictos inesperados con el humor como herramienta principal, pero, sobre todo, una obra en donde nada es lo que parece. Tres parejas acuden a una sesión de terapia con la intención de…
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