se-inaugura-muestra-‘artistas-visuales-rionegrinos-representan-los-derechos-humanos’

Se inaugura muestra ‘Artistas visuales rionegrinos representan los derechos humanos’

El próximo lunes a las 18 horas en el Galpón de las Artes quedará inaugurada la muestra ‘Artistas visuales rionegrinos representan los derechos humanos’.

Las imágenes pictóricas representan cada artículo de los Derechos Humanos con una mirada contemporánea, visual y crítica de nuestros artistas rionegrinos, siendo las obras patrimonio educativo y cultural de la provincia de Río Negro.

Estas obras fueron creadas a partir de la convocatoria “Artistas visuales Rionegrinos representamos los Derechos Humanos” que comenzó en el año 2018.

Los artistas participantes son: Candelaria Lozada (Bariloche), Gabriela Sacks (Roca), Gustavo Salina (Villa Regina), Marisa Cazenave (Roca), Karina Romero (Roca), Lorena Recondo (Roca), Sebastián Mansilla (Roca), Mayra Giménez (Roca), Soledad López (Roca), Beatriz Márquez (Las Grutas), Marc Prandy (Bariloche), Adela Balmaceda (Cipolletti), Matías Anriquez (Roca), Mariángeles González (Godoy), Valeria Fasciglione (Villa Regina) y Luana Manzano (Roca).

La presencia de la Muestra en Regina es posible a partir del trabajo conjunto entre la Dirección de Cultura de la Municipalidad y la Secretaría de Derechos Humanos de Río Negro.

Difunde esta nota

Publicaciones Similares

  • Se limpiarán cámaras de la red cloacal

    Durante la jornada de hoy estará en Villa Regina el camión vactor desobstructor de la empresa ARSA para llevar tareas tendientes a mejorar el tránsito del líquido cloacal para optimizar el funcionamiento de la red.Desde la Secretaría de Obras y Servicios del Municipio local se indicó que el camión se utilizará para destapar la mayor…

    Difunde esta nota
  • CUANDO LOS MEDIOS NO AMAN AL PUEBLO

    En detrimento del desamor de los medios hegemónicos hacia sus pueblos surgen sociedades débiles, mediocres e infantilizadas; que prefieren creerse cualquier insensatez a tener que enfrentarse a una realidad que genera malestar emocional y se siente hasta en los huesos. La cíclica crisis argentina hermanada con los medios hegemónicos, revela el nivel de desconexión con…

    Difunde esta nota
  • |

    La doble vara judicial: cuando la sospecha condena y la prueba no alcanza

     

    La comparación entre la causa que derivó en la condena de Cristina Fernández de Kirchner y otros expedientes recientes que involucran a funcionarios del actual gobierno expone una tensión cada vez más evidente: mientras en un caso bastó con una presunción interpretativa —“no podía no saber”—, en otros, con abundancia de indicios y documentación, la reacción judicial y mediática parece notablemente más tenue.

    Por Ramiro C. Ferrante para NLI

    La historia judicial argentina ofrece múltiples ejemplos de selectividad, pero pocos tan paradigmáticos como el contraste entre la denominada “causa Vialidad” y las investigaciones que hoy rodean a distintos funcionarios del gobierno de Javier Milei. En el primer caso, el eje de la condena a Cristina Fernández de Kirchner giró sobre un razonamiento que excede la prueba directa: la idea de que, por su investidura, “no podía no estar al tanto” de las irregularidades atribuidas a la obra pública en Santa Cruz.

    Esa formulación, que en términos jurídicos tensiona principios básicos como la responsabilidad penal individual y la necesidad de prueba concreta, fue sostenida tanto por sectores del Poder Judicial como por buena parte del sistema mediático dominante. Sin embargo, cuando se observan expedientes actuales —donde aparecen transferencias, vínculos contractuales, decisiones administrativas documentadas o movimientos patrimoniales verificables— la vara parece desplazarse hacia un estándar mucho más laxo.

    La lógica de la presunción: el caso Vialidad

    En la causa que culminó con la condena de Cristina Fernández de Kirchner, uno de los aspectos más controvertidos fue la ausencia de evidencia directa que acreditara su participación personal en maniobras ilícitas. No se incorporaron registros de conversaciones, correos electrónicos, transferencias bancarias ni documentos firmados por la exmandataria que vincularan de manera concreta su accionar con los hechos investigados.

    La construcción acusatoria se apoyó, en cambio, en una inferencia estructural: que la entonces presidenta debía necesariamente conocer lo que ocurría en la asignación de obra pública. Esta interpretación, si bien puede tener peso político, abre un debate jurídico profundo sobre el alcance de la responsabilidad por jerarquía y sobre los límites entre presunción y prueba.

    En términos estrictamente legales, la doctrina penal exige certeza basada en evidencia. Sin embargo, el fallo incorporó un razonamiento más cercano a la sospecha estructural que a la demostración empírica, lo que fue celebrado por sectores mediáticos que durante años instalaron la idea de culpabilidad como sentido común.

    ANDIS, $LIBRA y otras causas: cuando la prueba no moviliza

    En contraste, investigaciones recientes como las vinculadas a la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), el denominado caso $LIBRA o las denuncias por enriquecimiento que salpican a figuras del oficialismo presentan un cuadro distinto: aquí sí aparecen elementos materiales, registros administrativos y circuitos financieros que permiten trazar relaciones más concretas.

    Sin embargo, la respuesta institucional no ha tenido la misma intensidad. En el caso de ANDIS, por ejemplo, se mencionaron irregularidades en la asignación de fondos y contrataciones que derivaron en cuestionamientos internos, pero sin avanzar con la celeridad que se observó en otras causas de alto impacto político.

    Algo similar ocurre con el entramado de $LIBRA, donde la existencia de documentación, decisiones administrativas y posibles beneficiarios identificables no logró instalar en el debate público la misma noción de escándalo estructural que sí se construyó en torno al kirchnerismo.

    El patrimonio y las explicaciones: el caso Adorni

    El caso de Manuel Adorni resulta ilustrativo en este esquema comparativo. Las discusiones sobre su patrimonio, operaciones inmobiliarias y financiamiento de adquisiciones abrieron interrogantes que, en otro contexto político, probablemente habrían derivado en investigaciones más profundas y en una cobertura mediática sostenida.

    Sin embargo, la reacción predominante fue la relativización o la rápida disipación del tema en la agenda pública. La diferencia no es menor: mientras en la causa Vialidad se construyó una narrativa de culpabilidad sin prueba directa, en estos casos la existencia de elementos verificables no alcanza para generar una presión equivalente.

    El rol de Karina Milei y las sospechas de intermediación

    Otro punto que alimenta la discusión sobre la doble vara es la aparición de versiones vinculadas a presuntos esquemas de intermediación o retornos —como el denominado “3%”— que involucran a Karina Milei. Si bien muchas de estas denuncias requieren aún confirmación judicial, lo cierto es que el tratamiento mediático ha sido, en general, más prudente o marginal.

    En términos comparativos, basta recordar cómo hipótesis mucho menos documentadas en el pasado fueron amplificadas durante meses hasta consolidarse como verdades instaladas.

    A diferencia de lo ocurrido con Cristina Fernández de Kirchner, donde la centralidad del cargo fue utilizada para inferir conocimiento y eventual participación, en el caso del actual presidente parece imponerse la lógica inversa.

    Créditos del Banco Nación y decisiones administrativas

    Las operaciones crediticias otorgadas por el Banco Nación a determinados actores también ingresan en este análisis. La existencia de expedientes, montos y condiciones específicas ofrece un terreno fértil para la investigación judicial. No obstante, nuevamente, la intensidad de la respuesta institucional dista de la observada en otras etapas políticas.

    El contraste no implica necesariamente afirmar culpabilidades, sino señalar una diferencia en el estándar de exigencia: lo que en un caso se interpreta como indicio suficiente, en otro parece no alcanzar ni siquiera para activar mecanismos de investigación robustos.

    En este punto aparece un elemento particularmente revelador: la forma en que el propio Javier Milei queda sistemáticamente por fuera de las hipótesis de responsabilidad. A diferencia de lo ocurrido con Cristina Fernández de Kirchner, donde la centralidad del cargo fue utilizada para inferir conocimiento y eventual participación, en el caso del actual presidente parece imponerse la lógica inversa. Aun cuando los hechos investigados involucran áreas sensibles del gobierno o funcionarios de su máxima confianza, la interpretación dominante —tanto en ciertos sectores judiciales como mediáticos— tiende a considerar plausible que Milei “no esté al tanto”. Esta asimetría no es menor: mientras en un caso la jerarquía implicaba necesariamente conocimiento, en el otro habilita una presunción de desconocimiento que lo excluye preventivamente del análisis de responsabilidades.

    Medios, justicia y construcción de sentido

    El punto de convergencia entre todos estos casos es el rol de los medios de comunicación en la construcción de sentido. La condena de Cristina Fernández de Kirchner fue precedida por años de cobertura sistemática que instaló una narrativa de corrupción estructural, incluso en ausencia de pruebas directas.

    En cambio, las causas que hoy afectan a funcionarios del oficialismo no han logrado —o no se ha buscado que logren— ese mismo nivel de penetración en la opinión pública. La diferencia no es sólo cuantitativa, sino cualitativa: cambia la forma en que se interpreta la evidencia y el peso que se le asigna.

    Una justicia bajo sospecha

    La comparación deja al descubierto una pregunta incómoda pero inevitable: ¿existe un criterio uniforme en la administración de justicia o las decisiones están condicionadas por el contexto político y mediático?

    Cuando una condena puede sostenerse en una presunción y otras investigaciones con mayor volumen de pruebas no avanzan con igual firmeza, la percepción de doble vara se vuelve difícil de refutar. Y esa percepción, más allá de las posiciones partidarias, erosiona uno de los pilares fundamentales del sistema democrático: la confianza en la justicia.

    En definitiva, el problema no es sólo jurídico, sino institucional. Porque una justicia que parece medir distinto según el acusado deja de ser justicia para convertirse en un instrumento de disputa política. Y en ese terreno, la verdad —con pruebas o sin ellas— corre siempre el riesgo de quedar relegada.

     

    Difunde esta nota
  • ¡GastroArte y otra propuesta para revalorizar nuestros artistas y emprendimientos gastronómicos!

    Hoy jueves, Maddison será el escenario de GastroArte, la propuesta de las Direcciones de Cultura y de Turismo que tiene como objetivo revalorizar e impulsar a los artistas y emprendimientos gastronómicos locales. En esta ocasión, la cita será a las 21,30 horas con la presencia de DJ Matías Le Music y Camila Tapia en ‘Entre…

    Difunde esta nota
  • |

    Nada de monoambientes

     

    EL CLUB DE LA PRIMERA MANSIÓN | La libertad de crédito es para los funcionarios que aspiran a su primer palacete y no se conforman con un departamentito de morondanga.

    Por Alfonsina Madry para NLI

    Un préstamo de cerca de $ 420 millones le costó a Leandro Massaccesi —hijo del exgobernador rionegrino Horacio Massaccesi— su conchabo en Capital humano: pasó a ser chivo expiatorio del club de la primera mansión que, lógicamente, rima con Banco Nación. Sandra lo eyectó y Leandro se defendió:

    A partir de las versiones públicas sobre mi salida del Gobierno, aclaro que no cometí ningún acto ajeno a la ley. No vine a la política a servirme de ella. Por el contrario, accedí a un crédito para la primera vivienda junto a mi pareja, cumpliendo con todos los requisitos […] la solicitud fue realizada de manera completamente transparente, vía web adjuntando toda la documentación requerida. Se trata de una línea de crédito impulsada por este Gobierno, a la que accedieron miles de argentinos y que representa una oportunidad concreta para la clase media”.

    Sea como fuere, el bueno de Leandro sabrá darle buen destino en ladrillos a los trescientos mil y pico de dolarcitos que embolsó. Llegar a la primera mansión o el primer palacete justifica cualquier tribulación o sombra de corrupción, incluso haber padecido la dura burocracia del Nación. Por eso insiste: la suya fue una buena acción y deberíamos darle la razón.

    En consonancia también, por ahora se estima que al menos nueve libertarianos, entre funcionarios y legisladores, accedieron a créditos hipotecarios del Banco Nación con techo cercano a los $ 400 millones. Es decir: Leandro no es el único con fobia al monoambiente o a ese tan estrecho dos ambientes al que solía aspirar la clase media antes de que los ajustes hicieran diana en ella.

    No fue por ostentación ni espíritu de corrupción: el oficialista Club de la primera mansión se enfrentó con noble decisión a la ardua burocracia del temido Banco Nación. ¡Merecen admiración! Cualquier sospecha sería mera presunción. ¿Por qué entonces Paulón pide acceso a la información?

     

    Difunde esta nota
  • Niños y niñas que participan de la colonia visitaron la biblioteca al aire libre

    Durante esta semana, los niños y niñas que participan de la colonia de vacaciones en la Isla 58 visitaron la biblioteca al aire libre que funciona en el lugar. Allí pudieron disfrutar de distintas actividades: jugaron, pintaron, además de, por supuesto, disfrutar de los libros que se encuentran en este espacio. Difunde esta nota

    Difunde esta nota

Deja una respuesta