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Se inaugura muestra ‘Artistas visuales rionegrinos representan los derechos humanos’

El próximo lunes a las 18 horas en el Galpón de las Artes quedará inaugurada la muestra ‘Artistas visuales rionegrinos representan los derechos humanos’.

Las imágenes pictóricas representan cada artículo de los Derechos Humanos con una mirada contemporánea, visual y crítica de nuestros artistas rionegrinos, siendo las obras patrimonio educativo y cultural de la provincia de Río Negro.

Estas obras fueron creadas a partir de la convocatoria “Artistas visuales Rionegrinos representamos los Derechos Humanos” que comenzó en el año 2018.

Los artistas participantes son: Candelaria Lozada (Bariloche), Gabriela Sacks (Roca), Gustavo Salina (Villa Regina), Marisa Cazenave (Roca), Karina Romero (Roca), Lorena Recondo (Roca), Sebastián Mansilla (Roca), Mayra Giménez (Roca), Soledad López (Roca), Beatriz Márquez (Las Grutas), Marc Prandy (Bariloche), Adela Balmaceda (Cipolletti), Matías Anriquez (Roca), Mariángeles González (Godoy), Valeria Fasciglione (Villa Regina) y Luana Manzano (Roca).

La presencia de la Muestra en Regina es posible a partir del trabajo conjunto entre la Dirección de Cultura de la Municipalidad y la Secretaría de Derechos Humanos de Río Negro.

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  • Morir por puto

     

    Samuel tenía 13 años cuando instaló en el colegio de Parque Síquiman la discusión sobre diversidad sexual. Fue a principios de los dos mil. Los maestros del pueblo tuvieron que repensar la convivencia escolar.

    —Llegaba de su casa y lo veíamos entrar directo al baño. Unos minutos después salía con lentes de contacto celestes y labios pintados de rojo. Ese era el Samu que todos conocíamos.

    Cuando, varios años después, en la escuela de Parque Síquiman se comenzó a aplicar la ley de Educación Sexual Integral (ESI), los docentes del Anexo 332 recordaron que Samuel Tobares se adelantó a los tiempos del pueblo. La anécdota se escucha mientras unas trescientas personas marchan por la Avenida San Martín, exigiendo justicia después de su muerte en un operativo policial. La docente dice que la aparición de un adolescente tan determinado en ese pueblo opaco obligó a los docentes a pensar actividades y conversaciones para las que no estaban formados ni preparados. 

    —Tenés que entender que este es territorio de gauchos —dice—, de gente de a caballo, patriarcal hasta la médula. Imaginate lo que era hace veinte años, y de repente aparece este niño histriónico y divertido que en el ámbito escolar fluía de un modo maravilloso. Él se fue y el pueblo siguió como antes. Por eso digo que fue por su valentía que todos nos pusimos a estudiar para afrontar el desafío.

    ***

    Cuando se les pregunta a los habitantes de Córdoba cómo llegar a Villa Parque Síquiman, la mayoría no puede explicarlo pero sabe que está “allá”, sobre la ruta provincial 38, en el valle de Punilla, pasando Carlos Paz y antes de llegar a Cosquín.

    En ese lugar ubicado a unos 50 kilómetros de Córdoba Capital, entre las Sierras Chicas y el sistema montañoso de Los Gigantes, la tierra ardía de calor el 23 de noviembre de 2025. Por eso, cuando llegó la noche, el clima estaba ideal para dejar puertas y ventanas abiertas y disfrutar del fresco que corría con el vientito de la noche. En eso estaba el matrimonio de Guillermo y Brenda cuando empezaron a escuchar los gritos: 

    —¡Ay! ¡¿Qué les pasa, por qué me molestan?!

    Habían visto bajar del colectivo a las nueve y media de la noche a un joven que cruzó la ruta y se sentó en la garita de enfrente. Un rato después llegaron dos patrulleros y de cada uno se bajó un policía. 

    Lo que sigue es el relato de Guillermo, que se escondió entre los árboles de la entrada para ver qué pasaba:

    —Vi cuando inició el control, que fue brutal, porque directamente lo empujan y lo golpean contra el móvil. Él también les gritaba y les decía cosas. Entonces le pegan una piña y él empieza a perder el equilibrio, y escucho que le gritan “puto de mierda” y, cuando se cae al piso, lo patean. 

    Excepto la ruta, todas las calles de Síquiman son de tierra. Incluso la parada de colectivo donde estaba Samuel está construída sobre el costado de tierra de la ruta. La Policía había llegado por un llamado al 911 realizado por una mujer que llamó para decir que, mientras estaba ayudando a otra a quien se le había pinchado la goma del auto, un hombre se le acercó de forma alterada y a los gritos les reclamó cosas para luego retirarse. Ese llamado quedó registrado en el expediente, pero habría ocurrido al menos 30 minutos antes del momento en que los policías encontraran a Samuel.

    En un momento del control, los policías comenzaron a tirar gas pimienta contra Samuel, aunque después dirían a través de sus jefes que fue él quien, en medio de la discusión, les arrebató el gas pimienta para supuestamente atacarlos a ellos. 

    La Policía de Córdoba tiene un largo historial de casos de gatillo fácil en los que las principales víctimas suelen ser los jóvenes de sectores populares, pero en el último tiempo concentra además una impresionante lista de homicidios en el marco de operativos rutinarios que se salen de control. Sólo en 2025 siete policías fueron detenidos porque personas que no portaban armas ni eran sospechadas de cometer delito alguno terminaron muertas en esos procedimientos. La institución cuenta con una superestructura de prensa que difunde un promedio de entre 30 y 40 noticias diarias con fotos, videos y hasta audios grabados en tono neutro por comisarios para que sean usados en la televisión y la radio. Nunca se informó sobre la muerte de Samuel Tobares y sólo cuando el tema explotó en los medios dejaron trascender la existencia del llamado al 911 que impulsó el operativo.

    ***

    Samuel había regresado a Síquiman hacía dos meses, después de una temporada viviendo en Rosario y otra más larga en Bariloche, por donde iba y venía como empleado itinerante del turismo. La noche que lo mataron volvía de trabajar en el Hotel Nuevo Elvio, de Carlos Paz, donde en estos días es furor el turismo infantil de egresados de las escuelas primarias.

    Samuel fue sembrando amistades por todos lados. Lo único que nunca abandonaba era a su perrita Luckie, una mestiza que —según los videos que compartía en redes sociales— conoció el Cerro Catedral, el lago Gutiérrez, Pinamar, Rosario y otros destinos turísticos que muchos habitantes de Síquiman jamás imaginaron visitar.

    Mariano Ruiz, director ejecutivo de Derechos Humanos y Diversidad, una organización que desde hace cuatro años trabaja recibiendo a personas de la comunidad LGBT que se refugian en la Argentina después de que su vida haya corrido peligro en sus países, asegura que esa lógica de huidas internacionales también se replica al interior de los propios Estados.

    “Esa itinerancia es conocida como desplazamiento forzado interno. Aun con las garantías y los derechos reconocidos para la población LGBTIQ+, todavía muchos de nosotres tenemos que mudarnos de nuestros pueblos a grandes ciudades escapando de situaciones de disciminación y violencia por ser quienes somos —dice Ruiz—. Chicos como Samuel, un trabajador golondrina, pasan la vida yendo y viniendo de su núcleo familiar en la búsqueda de una plenitud que encuentran en espacios más democráticos que los de los pueblos conservadores, donde irse sigue siendo una salida recurrente. Es muy probable que esa itinerancia haya tenido que ver con la doble vida a la que muchos de nosotros aún estamos condenados”.

    —Cuando logran tirarlo, lo empiezan a aplastar —relató Guillermo, el testigo que dice haber visto todo. 

    La otra testigo es su esposa, Brenda. Ella es quien dijo a los medios de comunicación que a Samuel le pegaron como a una bolsa de boxeo. 

    A los “puto de mierda” iniciales le siguieron más insultos y golpes, pero según Brenda en un momento los policías comenzaron a pedir ayuda por radio. 

    Guillermo lo cuenta así: 

    —El chico era flacucho como yo. Para mí, además de los golpes y las patadas, lo han matado porque lo aplastaron. Lo pusieron boca abajo y se le tiraron los dos encima.  

    El relato parece similar a lo que se vio en Estados Unidos cuando la Policía asesinó a George Floyd dando lugar al “no puedo respirar” o a lo que se suele ver en las marchas de los jubilados, cuando la Policía reduce a los trabajadores de prensa.

    Brenda dice que después llegaron otros dos móviles y comenzaron a hacerle maniobras de reanimación cardiopulmonar a Samuel para tratar de revivirlo. Guillermo le dijo a la televisión local que, aunque pensó en intervenir, no lo hizo porque tenía miedo de que se la agarraran con él. El matrimonio vio, unos 20 minutos después del comienzo del ataque, que los policías levantaron del suelo a Samuel y lo tiraron dentro de uno de los móviles para llevarlo al hospital.

    Al llegar a la guardia, ya no tenía signos vitales. Los médicos que lo atendieron dejaron una referencia escrita en el informe de ingreso: El paciente tenía la boca llena de tierra, en cantidades llamativas.

    Por cada caso de abuso de las fuerzas de seguridad de Córdoba que ha llegado a juicio, la condena involucra también a decenas de policías por encubrimiento. El fiscal le ofreció al matrimonio de Guillermo y Brenda una custodia de la misma institución a la que pertenecen los acusados de matar a Samuel. Ellos rechazaron el ofrecimiento.

    Hasta hace poco, a metros de la casa donde el matrimonio presenció el crimen, los padres de Samu vendían pan casero a los turistas que pasaban por la ruta.

    ***

    Una profe de la escuela de Parque Síquiman recuerda entusiasmada a Samuel. Habla de él como alguien alegre y dice que en aquel tiempo en la escuela apenas si había diez o quince alumnos por curso, así que fue muy lindo acompañarlo.

    —Samu brillaba de manera diferente y los compañeros en la escuela lo aceptaban como era.

    Aunque habla relajada, de repente pide lo mismo que van a solicitar todos los vecinos de Síquiman en esos primeros días después de la muerte: que no demos sus nombres porque “hemos acordado que no vamos a dar ningún paso sin la aprobación de la familia y si la familia no quiere hablar de ese tema, lo respetamos”.

    “Ese tema” es la orientación sexual de Samu, y la aclaración es la misma que hacen otras dos amigas del muchacho asesinado: “Si la familia no quiere hablar de eso, yo quiero respetarlo porque bastante con lo que tienen”. Entre las razones para evitar hablar “de eso” sin permiso, está el hecho de que el padre de Samuel está muy enfermo y no quieren agravar su salud todavía más. Otra justificación es que la familia es nativa del pueblo y, por lo tanto, reservada. Algo que todos quieren respetar. 

    A diferencia de otros pueblos, cuya vida gira en torno a la plaza, en Villa Parque Síquiman todo está marcado por la trascendencia de la ruta. Allí están la municipalidad, la Policía y la plaza. También el quiosco, la ferretería, los puestos de pan casero y el resto de los comercios. De noche es, además, una ciudad a oscuras. Cualquiera podría cruzar el pueblo sin darse cuenta, de no ser por una réplica inverosímil de la Torre Eiffel, de unos 30 metros de alto, que los fines de semana permanece encendida con los colores de la bandera argentina. Por ahí caminaba Samuel cuando era pequeño e iba de su casa a la escuela y de la escuela a su casa. También por ahí, en esa misma ruta, fue detenido, tirado al suelo y aplastado por sus agresores hasta que murió.

    —No es que de la sexualidad de Samuel no se habla —explican los que fueron a la marcha en reclamo de justicia— sino que sencillamente evitamos hablar de eso porque no es importante.

    O sea.

    —Mi hijo era de viajar mucho —dice Carmen, la madre de Samuel—. Trabajaba siempre en el ámbito del turismo y por eso cuando llegaba a casa yo lo quería tener conmigo y conversar de cosas importantes. No hablábamos de su sexualidad. Eso no me importaba.

    Carmen dice que por supuesto “sabía qué cosas le gustaban a Samu”, pero eso no tiene nada que ver con lo que le pasó. 

    —¿Estaba de novio?

    —A mí no me dijo nada.

    —¿Usted cree que la elección sexual de Samuel tiene que ver con lo que le pasó?

    —No entiendo. ¿Qué tiene que ver la elección sexual con lo que ocurrió? Eso que le hicieron no se lo pueden hacer a nadie.

    —Claro. Pero sería más grave aún que le hubieran hecho lo que le hicieron porque él era como era. 

    —Sí. Eso sería peor todavía. Pero yo no sé si le gritaron eso, por eso hay que esperar.

    Abigail, la hermana de Samuel, dijo sentir escalofríos de sólo pensar en cómo le pegaron a su hermano hasta matarlo. 

    La comunidad LGBTQ+ de la ciudad de Córdoba propuso hacer una marcha en la ciudad capital denunciando el crimen de odio. En un primer momento se dijo que la familia no quiso apoyar esa marcha, pero la familia dice que nunca la convocaron. Al final sólo se marchó casi sin carteles en Parque Síquiman. La Federación Argentina LGBTQ+ exigió una formación real y obligatoria en derechos humanos, género y diversidad para la Policía de Córdoba, además de una mesa de diálogo para diseñar políticas públicas y de seguridad que protejan a la comunidad.

    Cintia, “la Colo”, su amiga de Bariloche con la que más relación construyó, contó que una vez, cuando ella estaba pasando un mal momento, Samuel la contactó con su madre. Carmen la acompañó en esa historia personal aconsejándola e invitándola a buscar tranquilidad apoyándose siempre en la fe en Dios. De su madre Samuel heredó su fe en Dios.

    ***

    El fiscal del caso es Ricardo Mazzucchi, un hombre con historia en Carlos Paz. Tenía comprado un viaje de vacaciones a Aruba antes de la muerte de Samu y ya se encontraba en el Caribe el día en que los vecinos marchaban pidiendo justicia por el crimen de odio. Con más de 20 años de carrera, Masucchi ha tenido tres denuncias y pedidos de destitución por inacción o equivocaciones vinculadas a casos de violencia de género. Ninguna prosperó. Actualmente es pareja de una mujer retirada de la Policía de Córdoba, madre de otra mujer policía que es, justamente, la persona a la que dejó a cargo de la investigación del caso. Aunque a nivel internacional no se recomienda que integrantes de una misma fuerza investiguen a sus propios pares, en Córdoba esa práctica es habitual.

    Después de varios días sin novedades, los familiares de Samuel consiguieron un abogado. Carlos Nayi, un penalista mediático, de los más reconocidos de la provincia. 

    En una entrevista que el autor de esta crónica le realizó hace algunos años, Nayi contó que cada noche, después de cenar con Soledad, su esposa, y sus siete hijos, caminaba solo hasta la habitación matrimonial para arrodillarse y rezar. Ya en la cama, el abogado suele hablar con Dios y recitar los versos de la Oración del Abogado de Santo Tomás de Aquino, que aprendió en la Universidad Católica de Córdoba: “Señor, permíteme ser hábil en el argumento, preciso en el análisis, estricto en el estudio, franco con mis clientes y honesto con los adversarios”.

    Con la llegada de Nayi para representar a la familia, la causa se activó y casi inmediatamente el fiscal ordenó la detención de los dos policías que golpearon a Samuel: Guillermo Serafín Arce y el oficial Franco Sebastián Romero fueron imputados por homicidio preterintencional. Es decir, llevaron adelante una acción donde el resultado resultó ser más grave de lo que se pretendía. Nayi cuestionó al fiscal.

    —Sabemos que hay casos en los que la Policía de Córdoba reprime y luego pregunta —dijo Nayi—. No te quepa duda de que este chico ha muerto por responsabilidad de estos policías que tenían 10 y 12 años en la fuerza, es decir, eran experimentados. Aún cuando intenten instalar la idea de que él puede haber consumido algo que afectó su salud, es el estrés que pasó en el marco de la golpiza lo que le quitó la vida.

    El abogado renunció a la representación de la familia de Samuel el día después de hacer estas afirmaciones. La explicación fue que había sentido que la familia desconfiaba de él. 

    Según trascendió, Nayi le hizo leer a la familia la autopsia de Samuel donde hay referencias al consumo de cocaína por parte de la víctima. Eso habría colmado de paciencia de la madre y la hermana que decidieron no firmarle un poder para que él lleve la causa. Sintieron que el discurso de Nayi los inducía a pensar que el consumo de drogas era más importante que el hecho de que Samuel fue golpeado hasta la muerte. 

    Los nuevos abogados son Horacio Balduzzi y Silvina Bolseen. Ninguno de ellos tiene experiencia en casos complejos como el de Samu, pero cuentan con la confianza de la familia.

    Al regresar del Caribe, el fiscal Mazzuchi no perdió tiempo y le tomó indagatoria a los detenidos. Los policías se negaron a contestar preguntas y continúan presos. En la causa quedó especificado que el llamado al 911 existió y que la mujer que hizo la llamada estaba a unos setenta metros de donde ocurrió todo. Cuando los móviles llegaron a donde estaba ella, les indicó que la persona que la había increpado se había ido caminando hacia la parada de colectivo. Allí los policías encontraron a Samuel. 

    Estos detalles son importantes. La defensa pretende probar que Samuel estaba “sacado” porque necesita vincularlo al hombre que habría agredido a la vecina que llamó al 911. En su testimonio ella dice que “un muchacho vestido con vaquero y remera celeste” la agredió verbalmente y “se mostraba incoherente” e hizo referencias a un secuestro.

    Más allá de los problemas de salud que pueda haber tenido la víctima, lo que queda claro tras la descripción de los hechos es que la paliza fue el desencadenante de la muerte. Fiscales, jueces, abogados y funcionarios (incluídos policías) también consumen drogas, pero no se cruzan a la noche en la ruta con los policías de Síquiman en un control. 

    Los nuevos representantes de la familia de Samuel no fueron convocados a la indagatoria, se enteraron por los medios. Apenas tuvieron acceso al expediente consideraron que el fiscal ya tenía en su poder pruebas suficientes como para modificar la carátula del caso.

    —La figura de Homicidio Preterintencional se derrumba con la propia investigación del fiscal —dice Balduzzi—. Con los elementos que existen está claro que hablamos de Homicidio Agravado por cuestión de género y discriminación. Sumados a los apremios ilegales, la condena puede ser perpetua.

    ***

    En su antebrazo derecho Samuel tenía tatuado el título de la canción “Stirb Nicht Vor Mir”, de la banda alemana Rammstein. La letra habla de la búsqueda del amor y del deseo de encuentro con alguien que, aunque quizás todavía no apareció en nuestra vida, de algún modo nos está esperando como nosotros a ella. Una de sus estrofas dice: “No mueras antes que yo”.

    En Síquiman nadie pudo hablar de alguna pareja actual de Samuel, aunque entre los amigos hay un rumor de que su último viaje a Rosario no fue por trabajo, sino por amor. Lo que se sabe es que él trabajaba mucho en Bariloche, en empresas de alquiler de tiempos compartidos. Lo mismo hacía a veces en Pinamar y en San Bernardo, provincia de Buenos Aires. Cuando venía a Córdoba, normalmente buscaba empleo en algún comercio o, como en la tarde previa a su muerte, en algún hotel.

    Alegre, divertido y generoso, Samuel era abiertamente gay. El “puto de mierda” que le gritaron los policías mientras le pegaban no fue una frase al azar sin conocer su elección sexual, sino todo lo contrario. Su regreso desde Rosario lo hizo, como siempre, acompañado de su perrita Luckie que, desde su muerte, ha quedado esperándolo en casa de sus padres. La madre de Samu ha decidido permitirle dormir con ella en la cama.

    Los rumores sobre lo que pasó aquella noche y las razones por las que Samu fue agredido por la Policía son múltiples. En la marcha que se realizó en Síquiman, una de sus amigas aceptó hablar pocas palabras al respecto:

    —¿Estaba saliendo con alguien?

    —Mirá, había llegado hacía dos meses, pero no me dijo nada. 

    —¿Es posible que haya tenido alguna relación con un policía?

    —Escuché eso, pero no puedo asegurarlo.

    —¿Qué escuchaste?

    —Que llegaba, se sentaba en la garita esa a mandar mensajes y que podría haberse subido a un patrullero. 

    —¿Será cierto?

    —Se dicen muchas cosas.

    Si Samu hubiera tenido un vínculo con alguno de los policías, la causa daría un giro, aunque no cambiaría las circunstancias del hecho. Desde la fiscalía consideraron que esa especulación es falsa y la llamaron «imaginario popular». Por otro lado, afirman que el llamado al 911 está incorporado al expediente. En tribunales, el testimonio de Brenda y Guillermo fue el mismo que trascendió en los medios. 

    ***

    Juan Pablo Quinteros es el ministro de Seguridad de la provincia de Córdoba. Durante muchos años fue cercano a Luis Juez y férreo opositor del oficialismo provincial, hasta que el actual gobernador, Martín Llaryora, lo nombró ministro y Quinteros pasó del antiperonismo al peronismo.

    Poco tiempo después de asumir, Quinteros dejó de lado el rol de control civil de la Policía y comenzó a vestirse de fajina, usar gorra policial, sacarse fotos disparando armas y expresarse como si fuera un comisario. Al poco tiempo comenzó a ser elogiado por la entonces ministra de Seguridad, Patricia Bullrich. A mediados de este año impulsó que el área de prensa de la Policía difundiera un video en el que se lo ve —mide poco más de un metro cincuenta y tiene contextura menuda— persiguiendo en su camioneta personal, por las calles de la ciudad capital, a un joven que aparentemente había cometido un delito.

    Desde entonces, cada vez que aparece una cámara de televisión, exhibe sus souvenirs policiales y habla ante los micrófonos utilizando jerga militar. Dice “positivo” para indicar que un operativo salió bien; habla de “masculino” o “femenino” en lugar de varón o mujer; y apela a la expresión “cumplimiento del deber” cuando la Policía es acusada de gatillo fácil.

    El día que mataron a Samuel, Quinteros publicó en redes una foto en la que se lo ve abrazado con Alejandra Monteoliva, la cordobesa que acaba de reemplazar a Bullrich en Seguridad. Cuando le preguntaron qué pensaba del caso Samuel Tobares, dijo que él podía asegurar que “no se trató de un caso de violencia institucional”. En diálogos en off que mantuvo con varios periodistas, el ministro alimentó hipótesis que ponían dudas sobre el accionar de la víctima. A los días del hecho se presentó en la casa de la familia de Samuel. 

    Esos comentarios parecieron muy en sintonía con lo que luego dijo Federico Pizzicari, el abogado de los policías detenidos: 

    —Cuando una persona se resiste a una detención indudablemente hay un forcejeo. Hay una mano de más o una mano de menos, pero esto es propio de la reducción. En este caso hubo un llamado al 911 por parte de una mujer que dice que la estaban amenazando con una piedra para romperle el auto. Por eso son convocados los policías. Y cuando quieren identificar a este muchacho advierten que era alguien que estaba “como ido”. Esta persona se abalanza sobre uno de mis clientes, el más pequeño, y le saca el gas pimienta. Ante esto lo reducen, llegan otras patrullas y lo introducen en el patrullero. En la mochila de Tobares le secuestran fármacos y medicamentos.

    La autopsia realizada al cuerpo de Samuel confirma la existencia de una golpiza, pero también demostraría que ninguno de los golpes tuvo la contundencia de ser el que causó la muerte. Fuentes de la fiscalía dejaron trascender que eso podría atenuar la responsabilidad de los policías. Esa afirmación parece estar en sintonía con los datos que se dejaron trascender desde el Ministerio de Seguridad, que divulgaron la versión de que Samu habría consumido cocaína como supuesto atenuante del homicidio. También con lo que a la familia le molestó en relación a su primer abogado. 

    Organismos públicos y actores de la causa cohesionados para ir quitándole responsabilidad a los policías detenidos. La misma reacción conjunta se percibe cuando se les pregunta a todos esos organismos sobre la idea del crimen de odio. La niegan. 

    El estado provincial ha tenido que afrontar pagos millonarios relacionados con casos juzgados como violencia institucional, la idea del crimen de odio aterra al poder político cordobés. 

    Esteban Paulón es diputado Nacional y activista LGTBQ+. Explicó que el de Samuel es un crimen de odio: aquel que se comete en base a un prejuicio que tiene el victimario. Ese prejuicio se convierte en el móvil y vector principal del crimen.

    La explicación parece una respuesta perfecta a las sugerencias del abogado defensor de los acusados y del Ministerio de Seguridad que también parece esconderse detrás de la figura de crimen preterintencional descrita por el fiscal. Samuel puede haber estado borracho, enojado o hasta haber consumido drogas, pero el “puto de mierda” que escucharon los testigos demuestra que el problema para los victimarios es que era maricón. 

    En relación a las dificultades del poder para hablar de estas cosas, Paulón señaló que se subestima lo que el odio genera en las personas: 

    —Por supuesto que hay buenos policías, pero hay que entender que son formados para detentar el monopolio de la fuerza en manos del Estado. Eso genera una desigualdad que, sumada a un prejuicio proveniente de cualquier contexto, hace que finalmente ocurran estas cosas. Al poder político le cuesta hacerse cargo de la Policía que forma, y para no hacerse cargo de eso relativiza este tipo de cuestiones. 

    Sobre lo que puede haber ocurrido con Samuel, Paulón fue muy claro: 

    —Las pericias pueden sugerir que las patadas no mataron a Samuel o que consumió algo, pero lo cierto es que el pibe estaba vivo y después de la golpiza, murió.

    ***

    Leo tuvo una breve historia de amor con Samuel hace algunos años. Al atender el llamado de Anfibia se pasa varios minutos aclarando cosas obvias. Que no es lo mismo haber sido amantes por dos meses que tener “una relación”, que eso tampoco es “haber sido pareja” y que lo único que el periodismo debe saber es que Samuel fue una buena persona. 

    —Era un chico alegre, simpático, buena onda y divertido. Me cagaba de la risa con él. Se la daba con falopa y con porro, obviamente, pero nada fuera de lo común. Yo estuve con él una temporada de invierno y después dejamos de vernos. 

    Leo lo recuerda como alguien histriónico al que le iba muy bien en su trabajo justamente por eso, y que era muy coqueto. También lo recuerda usando lentes de contacto.

    Algo parecido recuerda Cintia. Ante la pregunta sobre sus amores, ella dice que conoció su historia con L. y también con “un pibito de Bariloche” que trabajaba con Samu en el Cerro, como le llaman al trabajo en las oficinas del Cerro Catedral, donde él alquilaba tiempos compartidos. 

    —Él era muy directo. Si le gustaba un policía, no hubiera tenido problema en tener esa historia. De la misma manera, él no se iba a dejar avasallar. Si lo trataron mal, seguro iba a plantarse, pero siempre con respeto. 

    En la concentración previa a la marcha, Gisel, una amiga que vive en Icho Cruz y lo conoció hace 17 años, dijo que, si tuviera que definirlo, diría que Samu era “simplemente una campanita que alegraba todo”.

    Otra de las presentes dijo que lo conoció un día, viajando sola con su beba pequeña, cuando el auto se le quedó en una subida cerca de Síquiman. Todos empezaron a tocarle bocina e insultarla, hasta que un desconocido detuvo su moto y empezó a hacer señas para que pasaran, mientras les gritaba por su falta de atención. Era Samuel: la esperó hasta que logró solucionar el problema y luego la acompañó hasta su casa.

    La Colo de Bariloche tiene una explicación a la incertidumbre sobre sus amores:

    —Que no te llame la atención el hecho de que te cueste conocer sobre eso. No sólo era reservado, él estaba muy abocado a trabajar y se la pasaba ayudando gente. Quizás tenía romances. Pero él laburaba mucho y todo el tiempo. 

    Al finalizar nuestra charla, desde la chocolatería que tiene en Bariloche, la Colo cuenta que en 2017 le contó a Samu que estaba embarazada y que él se emocionó tanto que lloró durante varios minutos.

    —Samu era alguien así —dice, y se calla pensándolo, evocándolo—, sencillamente alguien de corazón muy grande.

    A un mes del homicidio y en el marco de los reclamos de Justicia, el lunes pasado se realizó una mateada en el lugar donde mataron a Samuel. Allí la familia comenzó a aceptar la idea de que su muerte podía estar vinculada a su orientación sexual; algo que, lejos de esconderse, debe ponerse en discusión. 

    En su libro Matar a un Ruiseñor, la escritora Harper Lee dice que esos pajarillos “no se dedican a otra cosa que no sea a cantar para alegrarnos. No devoran los frutos de los huertos, no anidan en los arcones del maíz, no hacen nada más que derramar el corazón, cantando para nuestro deleite. Por eso es pecado matar un ruiseñor”.

    En la noche de su muerte, Samu no fue para sus asesinos el niño o el joven o el amigo que marcó la vida de tantos fuera y dentro de Síquiman. Esa noche, los policías sólo vieron en él a un puto de mierda al que aplastaron e hicieron comer tierra hasta morir. Y eso, además de un pecado, es un crimen de odio cometido por agentes del Estado.

    La entrada Morir por puto se publicó primero en Revista Anfibia.

     

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     Un video que la propia diputada libertaria Celeste Ponce difundió este lunes en sus redes sociales desató la polémica. El motivo es que la propia parlamentaria de La Libertad Avanza apareció en las aguas del río Jordán en una ceremonia de bautismo que ella misma protagoniza. 

    «Hoy morí para renacer en Cristo… no soy más esclava», dice el posteo que hizo la misma Ponce en sus redes y estallaron los comentarios en contra de la diputada oriunda del sur de Córdoba.

    Principalmente, ante la consulta acerca de dónde salieron los fondos para costear el viaje hasta si se tomó o no licencia en la Cámara baja para poder realizar el tour por Medio Oriente.

    Ponce viajó al sitio arqueológico de Al-Maghtas, ubicado en la ribera oriental del río Jordán, en el Líbano, por su profundo simbolismo. Ya que es el lugar donde se realizó el bautismo de Jesús a manos de Juan el Bautista y es un sitio reconocido por la Unesco como Patrimonio Mundial.

    No obstante, como se contó, muchos usuarios en redes salieron al cruce de la situación de Ponce. Entre ellos, uno que le dijo: «¿para financiarte estas pelotudeces privadas querías ser funcionaria pública?» a lo que la propia Ponce le respondió desde una cuenta secundaria en Instagram que también es de ella y se llama @lacruzadademaria.

    «Que Dios te bendiga y te haga ver las cosas con claridad, no con maldad. Abrazo grande», dijo Ponce desde esa cuenta y remató con un versículo de Mateo: «porque de la abundancia del corazón habla la boca».

    Los que oficiaron de anfitriones de Ponce en Medio Oriente fueron Marcos y Fernanda Brunet dos influencer religiosos que siguen desde hace años a Milei y lo manifestaron en sus redes en el 2023 a días del balotaje.

    Ambos también forman parte de la Iglesia Toma Tu Lugar cuyo templo fue inaugurado en agosto del año pasado y está ubicado en la zona sur de la capital cordobesa. El templo evangélico tiene algunas maniobras articuladas con el oficialismo en Córdoba. Como en abril de este año cuando le cedieron las instalaciones del Concejo Deliberante para una muestra de arte que contó con la presencia de Brunet. 

     

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    Estados Unidos y la Doctrina Monroe: dos siglos de intervenciones, golpes y tutelaje sobre América Latina

     

    Desde 1823 hasta hoy, la Doctrina Monroe funcionó como coartada ideológica para justificar invasiones, golpes de Estado, bloqueos económicos y condicionamientos políticos sobre América Latina. Un repaso histórico, crítico y documentado de una política imperial que sigue vigente y que hoy vuelve a exhibirse en el respaldo de Washington a Milei y en el grave episodio denunciado por Venezuela como el secuestro de Nicolás Maduro.

    Por Alcides Blanco para NLI

    El origen de una doctrina imperial

    La llamada Doctrina Monroe, formulada en 1823 por el entonces presidente estadounidense James Monroe, suele presentarse en los manuales como una advertencia contra el colonialismo europeo en el continente. Sin embargo, desde sus primeros usos reales, funcionó como una autoproclamación de tutela: América no sería para los pueblos americanos, sino para los intereses de Washington. En un contexto en el que Estados Unidos aún no era potencia global, la doctrina operó como una declaración de intenciones a largo plazo, que se consolidaría con el crecimiento económico, militar y financiero del país del norte.

    A fines del siglo XIX, tras la guerra contra España y la ocupación de Cuba, Puerto Rico y Filipinas, la Doctrina Monroe dejó de ser una consigna diplomática para convertirse en una herramienta activa de dominación regional, reforzada luego por el llamado Corolario Roosevelt, que legitimó la intervención directa en países latinoamericanos ante cualquier situación que Washington considerara una “amenaza”.


    Golpes de Estado y gobiernos derrocados

    Durante el siglo XX, la Doctrina Monroe fue el marco político que permitió una seguidilla de intervenciones directas e indirectas. En 1954, el gobierno democrático de Jacobo Árbenz en Guatemala fue derrocado tras una operación organizada por la CIA para proteger intereses corporativos estadounidenses. En 1964, Estados Unidos respaldó el golpe militar en Brasil; en 1973, jugó un rol decisivo en el derrocamiento y asesinato de Salvador Allende en Chile; en 1976, apoyó activamente a la dictadura argentina.

    Estos procesos no fueron excepciones, sino parte de una política sistemática: cuando un gobierno latinoamericano intentó desarrollar un camino autónomo, redistribuir riqueza o controlar recursos estratégicos, la respuesta fue la desestabilización. Golpes, sabotajes económicos, operaciones psicológicas y financiamiento a sectores opositores fueron prácticas recurrentes.


    Dictaduras, terrorismo de Estado y Operación Cóndor

    En los años setenta, la Doctrina Monroe se tradujo en su versión más brutal con la Operación Cóndor, una coordinación represiva entre dictaduras del Cono Sur, con apoyo logístico, tecnológico y de inteligencia de Estados Unidos. Miles de militantes políticos, sindicales y sociales fueron secuestrados, torturados y asesinados en nombre de la “lucha contra el comunismo”.

    Lejos de ser un desvío, este entramado represivo fue funcional a la imposición de un nuevo modelo económico: apertura irrestricta, endeudamiento externo y destrucción del aparato productivo nacional. La violencia política fue el complemento necesario del saqueo económico.


    Del intervencionismo militar al disciplinamiento económico

    Con el fin formal de la Guerra Fría, Estados Unidos no abandonó su política de injerencia, sino que la adaptó. Las invasiones militares dieron paso, en muchos casos, al disciplinamiento financiero, las sanciones económicas, el endeudamiento condicionado y el uso de organismos internacionales como herramientas de presión.

    En América Latina, esta etapa incluyó bloqueos como el impuesto a Cuba y Venezuela, persecuciones judiciales selectivas contra líderes populares —el llamado lawfare— y el financiamiento de proyectos políticos alineados con la agenda de Washington. La Doctrina Monroe mutó, pero nunca desapareció.


    Bolivia: el golpe contra Evo Morales y el laboratorio del “golpe blando”

    El caso de Bolivia es uno de los ejemplos más claros del intervencionismo estadounidense en el siglo XXI, adaptado a nuevas formas. En 2019, el presidente Evo Morales, primer mandatario indígena del país y artífice de un proceso de nacionalización de recursos estratégicos —en especial el gas y el litio— fue forzado a renunciar tras una operación de desestabilización política, mediática e institucional.

    El rol de la Organización de Estados Americanos, alineada históricamente con la política exterior de Washington, fue clave. Un informe preliminar sin sustento técnico sobre supuestas irregularidades electorales fue utilizado como excusa para legitimar un golpe de Estado que derivó en la instalación de un gobierno de facto encabezado por Jeanine Áñez, inmediatamente reconocido por Estados Unidos.

    Durante el régimen posterior al golpe, Bolivia vivió masacres en Sacaba y Senkata, persecución judicial contra dirigentes del Movimiento al Socialismo y una política de alineamiento total con Washington. El objetivo fue claro: interrumpir un proyecto soberano y disciplinar a un país que había decidido controlar sus recursos naturales y construir alianzas fuera del eje estadounidense.


    Ecuador: Rafael Correa y la persecución como método

    En Ecuador, la Doctrina Monroe se expresó a través de una modalidad cada vez más frecuente: la persecución judicial selectiva. Tras una década de gobierno de Rafael Correa, marcada por la recuperación del rol del Estado, la reducción de la pobreza y una política exterior autónoma, se desplegó una ofensiva para borrar políticamente a su principal referente.

    Correa fue víctima de un proceso de lawfare que incluyó causas judiciales armadas, condenas sin pruebas materiales sólidas y la imposibilidad de presentarse a elecciones. Todo ocurrió bajo el gobierno de Lenín Moreno, quien llegó al poder con un discurso de continuidad pero rápidamente giró hacia un alineamiento pleno con Estados Unidos, restaurando acuerdos militares, entregando información estratégica y revirtiendo políticas soberanas.

    La persecución contra Correa no fue un hecho aislado, sino parte de una estrategia regional: neutralizar líderes populares sin necesidad de tanques en la calle, usando tribunales, medios concentrados y presión internacional.


    Brasil: Lula, la cárcel y la proscripción política

    El caso de Brasil es otro capítulo central del intervencionismo contemporáneo. Luiz Inácio Lula da Silva, líder histórico del Partido de los Trabajadores y dos veces presidente, fue encarcelado en 2018 tras un proceso judicial plagado de irregularidades, que luego serían reconocidas incluso por la propia Justicia brasileña.

    La causa que llevó a Lula a prisión se construyó sin pruebas directas y tuvo como resultado inmediato su proscripción electoral, allanando el camino para el triunfo de Jair Bolsonaro, un dirigente alineado ideológicamente con Washington y funcional a sus intereses geopolíticos y económicos.

    Años más tarde, quedó demostrado que el proceso contra Lula estuvo atravesado por coordinación entre jueces, fiscales y actores externos, incluyendo cooperación informal con agencias estadounidenses. El objetivo fue inequívoco: desarticular un proyecto político autónomo que había fortalecido la integración regional, los BRICS y la independencia económica de Brasil.

    Venezuela como objetivo permanente

    Venezuela se convirtió en uno de los principales blancos de esta política en el siglo XXI. Desde la llegada de Hugo Chávez y la recuperación del control estatal sobre el petróleo, Estados Unidos desplegó una estrategia de hostigamiento constante: sanciones económicas, intentos de aislamiento diplomático, reconocimiento de autoridades paralelas y amenazas militares explícitas.

    En las últimas horas, el gobierno venezolano denunció un hecho de extrema gravedad: el secuestro del presidente Nicolás Maduro en el marco de una operación atribuida a fuerzas estadounidenses. Más allá de la versión que intenta instalar Washington, el episodio fue calificado por Caracas y por diversos actores internacionales como una violación flagrante de la soberanía y un regreso abierto a las prácticas más crudas del intervencionismo.


    Milei y el alineamiento sin matices

    En este contexto regional, la Argentina atraviesa una etapa de subordinación explícita. Durante el proceso electoral que llevó a Milei al poder, el respaldo político y económico de Estados Unidos fue público y determinante. Señales financieras, gestos diplomáticos y apoyos externos funcionaron como un mensaje claro al sistema local: había un candidato alineado con los intereses de Washington.

    Lejos de ocultarlo, Milei celebró ese respaldo y adoptó una política exterior de alineamiento automático, avalando sanciones, intervenciones y acciones que históricamente el peronismo y los movimientos nacionales habían cuestionado. El resultado es una Argentina que renuncia a la autonomía regional y se reubica, sin negociación alguna, dentro del esquema de la Doctrina Monroe.


    Una doctrina que nunca fue pasado

    A más de doscientos años de su formulación, la Doctrina Monroe sigue viva. Cambió de formas, de discursos y de métodos, pero mantiene intacto su núcleo: América Latina como zona de influencia exclusiva de Estados Unidos. Desde los golpes militares del siglo XX hasta el condicionamiento económico y las operaciones encubiertas del presente, la lógica es la misma.

    La historia demuestra que cada vez que un país latinoamericano intentó salirse de ese corset, la respuesta fue la presión, la desestabilización o la violencia. Entender ese recorrido no es un ejercicio académico: es una condición necesaria para defender la soberanía, la democracia real y el derecho de los pueblos a decidir su propio destino.

     

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  • La Justicia ahora apunta a los vínculos de Víctor Blanco con Toviggino

     

    En el marco de la ofensiva judicial contra la AFA, la Justicia ahora busca avanzar sobre Víctor Blanco, el ex presidente de Racing que tiene negocios con Pablo Toviggino.

    El juez federal de Lomas de Zamora, Federico Villena, está a cargo de la denuncia penal de la DGI contra el financista Ariel Vallejo, dueño de Sur Finanzas, la financiera vinculada a la AFA del Chiqui Tapia.

    Lo que denunció la DGI fueron movimientos multimillonarios de la financiera con varios clubes de Primera División y del Ascenso. Racing tuvo a Sur Finanzas como sponsor en su camiseta por obra de su ahora ex presidente Blanco. Por eso como parte de una serie de operativos en varios clubes, Villena había ordenado el allanamiento de La Academia y había embargado sus cuentas.

    Las razones detrás del enfrentamiento entre Angelici y Toviggino 

    Blanco fue una figura clave del poder dirigencial del fútbol argentino durante ocho años en los que se desempeñó como secretario general de la AFA. Detrás del cargo de Tesorero que ostenta Toviggino, el puesto más importante dentro de la estructura que encabeza Claudio «Chiqui» Tapia es el de secretario general.

    El ex presidente de Racing fue la puerta de ingreso de Toviggino al negocio hotelero: comparten emprendimientos en Santiago del Estero, donde son socios en los hoteles NH y el Deluxe.

    Blanco, entre Toviggino y Tapia.

    Toviggino aprendió de Blanco la conveniencia de usar su hotel como predio de concentración de los equipos de fútbol. Lo que durante años hizo con el plantel de Racing en el Savoy de avenida Callao.

    El Tesorero de la AFA lo copió para llevar a su hotel santiagueño a todos los equipos que van a jugar al Madre de Ciudades, donde se juegan buena parte de las finales de las competencias argentinas, además de los partidos de su club, Central Córdoba.

     

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