Schiaretti se monta a la crisis en la industria automotriz para diferencirse de Llaryora
El cierre intempestivo de la tradicaional autopartista Crucianelli de la ciudad de Córdoba volvió a poner en evidencia la profundidad de la crisis que atraviesa la industria metalmecánica cordobesa y abrió un nuevo frente interno en el cordobesismo.
Mientras los trabajadores encontraron los portones de la planta soldados y sin ninguna comunicación oficial de la empresa, Juan Schiaretti aprovechó el episodio para cuestionar el rumbo económico de Javier Milei, en contraste con la estrategia de acercamiento que Martín Llaryora viene ensayando con la Casa Rosada, potenciada desde la llegada de Diego Santilli a la jefatura de Gabinete.
La autopartista, ubicada sobre avenida Armada Argentina de la ciudad de Córdoba, dejó a unos 20 operarios altamente capacitados sin trabajo. El caso tuvo un fuerte impacto simbólico por la forma en que se produjo el cierre: los obreros llegaron a cumplir su jornada habitual y encontraron la fábrica completamente clausurada, con los portones soldados. Como se sabe, no se trata de una situación aislada.
En el Gobierno provincial admiten que el problema excede ampliamente a una empresa. La metalmecánica cordobesa acumula meses de caída de actividad, reducción de personal y establecimientos en procedimientos preventivos de crisis; golpeada por la retracción del mercado interno y la apertura de importaciones con un dólar poco competitivo.
El episodio, además, quedó rápidamente atravesado por la disputa política.
Schiaretti publicó un mensaje en redes sociales advirtiendo sobre el deterioro del aparato productivo. El exgobernador dijo que la automotriz es una «economía regional clave» que precisa «previsibilidad para su desarrollo».
En ese marco, pidió a La Libertad Avanza que prorrogue las leyes de «Desarrollo y Fortalecimiento del Autopartismo» y la de «Promoción de Inversiones Automotrices». «Argentina se ubica en el cuarto lugar en la producción de pickups en el mundo, un logro que se alcanzó gracias al esfuerzo de todos», dijo Schiaretti.
El pedido de Schiaretti fue tras reunirse con el clúster automotriz de Córdoba, que tiene como principal objetivo mejorar la competitividad de la cadena industrial automotriz de Córdoba». El posteo de Schiaretti fue 48 horas después de la foto de Llaryora con Santilli.
Repasemos los posteos anteriores de Schiaretti, El 24 de junio avisó que no votaría el Súper RIGI porque este esquema, en su visión, «sólo beneficia a grandes corporaciones en detrimento de otras actividades productivas». Antes, el 12 de junio, Schiaretti había pedido la cabeza de Manuel Adorni: «El Gobierno nacional no puede seguir sosteniendo una mentira más», había dicho Schiaretti en X.
En paralelo, Llartora viene profundizando un vínculo pragmático con Milei. La relación mejoró sensiblemente durante los últimos meses a partir de acuerdos fiscales, negociaciones por obras públicas y un diálogo permanente con la Casa Rosada que le permitió recuperar fondos nacionales y mostrar una imagen de cooperación institucional. Con la llegada de Santilli el Gobierno de Córdoba espera profundizar el entendimiento de cara a las elecciones provinciales del año que viene.
Por eso, en el oficialismo provincial procuran evitar cualquier confrontación directa con el Presidente, incluso cuando los indicadores económicos empiezan a encender alarmas entre empresarios y sindicatos. En ese contexto, el cierre de la autopartista Crucianelli vuelve a poner a prueba ese delicado equilibrio.

