Russo: «Seguiremos negociando por la continuidad de Sand»

«Nos reuniremos con Sand cuando regrese de Corrientes -donde está cumpliendo con la cuarentena por la pandemia de coronavirus- para explicarle porqué se le ofrecen seis meses más de contrato y no hasta diciembre de 2021 como quiere él», señaló Russo en diálogo con Télam.

«Conversé con (su representante Juan Cruz) Oller para acordar un próximo encuentro con el fin de llegar a un arreglo, en principio hasta diciembre venidero, estimando que se pudiera regresar a la competencia en los últimos meses del año, y después ver por el 2021», subrayó el dirigente saliendo al cruce de las últimas declaraciones del goleador a la prensa.

‘Pepe’ Sand había expuesto sus exigencias con la advertencia que si no «dejaría la actividad sin poder hacerlo dentro de una cancha», porque ya está «muy cerca de cumplir 40 años (el próximo 17 de julio)», buscando ponerle presión a la dirigencia por su condición de ídolo para la parcialidad ‘granate’.

«Con respecto a renovar el préstamo por un año con Carlos Auzqui -extremo derecho también representado por Oller-, está supeditado a lo que suceda con una propuesta que tiene de un club de México. Al técnico (Luis Zubeldía) y a nosotros nos interesa que continúe», reconoció Russo.

Al tiempo que continúan las negociaciones para incorporar al arquero Lucas Acosta, de 25 años, que el martes 30 quedará libre de Belgrano, de Córdoba, después de casi dos años de conflicto con los ‘piratas’, y que se sumaría a préstamo por un año con opción de compra.

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  • Apretado por la baja de la recaudación, Caputo quiere pagar las deudas de las obras públicas con un bono

     

    Luis «Toto» Caputo quiere pagar con un bono las deudas que tiene el Estado con las empresas de la construcción por las pocas obras públicas que el gobierno de Javier Milei continuó.

    El discurso libertario contra la obra pública fue explotado por Milei en las campañas electorales, pero algunas pocas -sin mucho criterio- continuaron. Milei dejó abandonadas la mayoría de las obras en marcha que heredó del gobierno de Alberto Fernández, pero continuaron algunos trabajos de mejoras de la red ferroviaria y algunos pocos tramos de rutas, que tenían asignados créditos de la CAF, que el gobierno tiene que reponer.

    Caputo incluso habilitó pequeñas obras de manera clandestina en municipios fines al gobierno, como revelaron a LPO intendentes del interior bonaerense: a esos jefes municipales se les pidió que no pusieran carteles de obra para no quedarse sin el discurso del combate a la obra pública, una delirante bandera de Milei.

    Los pagos de esas obras se venían cumpliendo pero la feroz baja de la recaudación, que en febrero rozó el diez por ciento, dejó a Economía sin fondos. Una situación que podría extenderse hasta mayo, como reveló LPO.

    Caputo avisa que se viene un trimestre duro por la caída de la recaudación y el agotamiento del crédito 

    Ahora el ministro de Economía se encontró con un escenario en el que no tiene plata para pagar las deudas que acumula con las empresas y al mismo tiempo las necesita para reactivar la economía, que está ingresando en una peligrosa estanflación. «El problema de Caputo es que la caída de la recaudación es bestial y la única manera de sostener el superávit es patear todos los gatos del Estado que pueda», explicó a LPO un técnico en Presupuesto.

    Caputo convocó a los empresarios de la Cámara de la Construcción para ofrecerles una suerte de Bopreal, de la obra pública para candelar las deudas.

    Por eso Caputo convocó a los empresarios de Camarco para la semana que viene para ofrecerles una suerte de Bopreal de la obra pública. Los Bopreal son los títulos de deuda que el gobierno emitió para pagar la deuda comercial con importadores acumulada hasta diciembre de 2023.

    Como el gobierno es promercado, la idea del bono que será lanzado en el mercado secundario es que sea aceptado de manera voluntaria por los empresarios. Sin embargo, entre los constructores de Camarco ya hay un clima de rechazo total.

    La desconfianza es entendible: entre los empresarios se preguntan quién va a querer un bono de la vilipendiada obra pública argentina. Más aún después de que el propio Caputo, además del propio Milei, dijera que la obra pública es un «curro» de la política. 

     

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  • Ucrania: una paz que avanza a la fuerza

     

    En menos de 72 horas, la relación transatlántica cambió de naturaleza y todo parece indicar que los ucranianos han perdido la guerra. El 12 de febrero de 2025, el flamante secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, dio inicio a las negociaciones de paz en Ucrania. Ya desde un comienzo cedió ante las dos principales exigencias de Moscú: la no adhesión de Kiev a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y la ratificación de las “nuevas realidades territoriales”, es decir, la anexión de cuatro regiones ucranianas a Rusia, así como también de Crimea. Al día siguiente, tras una larga conversación telefónica con Vladimir Putin, el presidente Donald Trump anunció su intención de reunirse con su par ruso en Arabia Saudita –sin los ucranianos ni los europeos– y expresó su deseo de que pronto se organicen elecciones en Ucrania. Finalmente, el 14 de febrero, en un discurso pronunciado en una conferencia en Munich, el vicepresidente estadounidense, más que abordar la cuestión ucraniana, reprochó a los dirigentes europeos el hecho de que deshonraran las aspiraciones de sus propios pueblos restringiendo la libertad de expresión en las redes sociales o anulando las elecciones en Rumania por supuestas injerencias rusas (1).

    Semanas antes, Trump había lanzado una ofensiva comercial al aumentar los aranceles a las importaciones de Canadá, México y la Unión Europea, y también había expresado sus intenciones anexionistas sobre Groenlandia (2). Sin embargo, de ahora en adelante, ya no se trata tan sólo de manipular a sus “aliados” para que compren más armas o para equilibrar la balanza comercial. Al declarar que Estados Unidos no les concedería garantías de seguridad ni a Ucrania ni a las tropas europeas que pudieran desplegarse para hacer cumplir un eventual alto el fuego, Trump inevitablemente sembró dudas sobre la solidaridad estadounidense en caso de un ataque al territorio de un miembro de la OTAN. Sin su contrapartida de seguridad, el vínculo transatlántico se parecería más bien a una completa relación de dependencia.

    No obstante, desde 2022, Estados Unidos ha “invertido” un promedio de 35.300 millones de dólares por año en Ucrania (3). Mucho más que los 3.000 a 5.000 millones de dólares que Washington destinó cada año a Israel antes del ataque del 7 de octubre de 2023 y el equivalente a casi la mitad de los gastos militares anuales para Afganistán entre 2001 y 2019 –un esfuerzo para financiar una ocupación militar y operaciones directas–. El nivel de apoyo a Ucrania se sitúa, por lo tanto, en algún punto intermedio entre la ayuda brindada a un aliado histórico en Medio Oriente y el compromiso de una intervención directa en el campo de batalla en su propio nombre. Pero a Trump poco le importa todo eso: la guerra en Ucrania no es la de Estados Unidos, sino la de su antiguo rival Joseph Biden…

    Errores de cálculo

    Evidentemente, la magnitud de la ayuda occidental llevó a Kiev a cometer un error y la alentó a rechazar la negociación. En la primavera boreal de 2022, incluso antes de que Occidente le proporcionara su apoyo militar, la resistencia ucraniana podía enorgullecerse de haber frustrado la operación de cambio de régimen fomentada por el Kremlin y de haber minimizado las pérdidas territoriales. Después de cuatro semanas de combates, los beligerantes estaban cerca de llegar a un acuerdo. En Estambul, Kiev aceptó un estatus de neutralidad –es decir, renunció a adherirse a la Alianza Atlántica– y confirmó su intención de no dotarse de armas nucleares. A cambio, buscaba conseguir la retirada voluntaria de Moscú de los territorios que había ocupado desde el 24 de febrero. Sin embargo, Kiev necesitaba garantía de seguridad por parte de los líderes occidentales, quienes se la negaron. Boris Johnson se convirtió en el portavoz de la posición occidental durante una visita a la calle Bankova, sede de la Presidencia ucraniana. El Primer Ministro británico afirmó que nunca firmaría un acuerdo con Putin. Por eso, lo que ofrecían no eran garantías, sino armas (4).

    Europa deberá pagar la reconstrucción de Ucrania y, al mismo tiempo, afrontar los costos de su seguridad.

    Por un tiempo fue posible creer que dicha apuesta resultaría exitosa. Tras una primera contraofensiva, en noviembre de 2022, Kiev recuperó la ciudad de Jersón, ubicada en la orilla derecha del río Dnieper. Se desató la euforia. La palabra “negociaciones” se volvió tabú. No alinearse con los objetivos ucranianos –es decir, recuperar por la fuerza las fronteras de 1991– equivalía a firmar un pacto con el diablo. Los grandes medios de comunicación occidentales respaldaron el decreto ucraniano de octubre de 2022 que prohibía las negociaciones con Putin, a quien buscaban llevar ante la justicia internacional por crímenes de guerra (5).

    Sin embargo, la segunda contraofensiva ucraniana de junio de 2023 resultó en una derrota. En los medios de prensa, los estadounidenses expresaron su descontento: Kiev habría escatimado demasiado sus hombres para privilegiar ataques tácticos dispersos a lo largo del frente en lugar de enviar soldados en masa a los campos de minas rusos con la esperanza de traspasar las defensas del adversario y cortar el puente terrestre entre Rusia y Crimea (6). Bajo la presión de Washington, Kiev redujo la edad de reclutamiento de 27 a 25 años en abril de 2024, pero en diciembre se negó a bajarla a los 18 años. Así, la apuesta hecha en base a las exhortaciones occidentales fracasó trágicamente. Tanto el costo humano –cientos de miles de muertos y heridos– como los sacrificios exigidos a la sociedad fueron en vano (7).

    Como lógica consecuencia, durante el mismo período, Rusia experimentó una suerte inversa. El inicio de su “operación militar especial” resultó un fiasco. Los servicios de inteligencia rusos sobrestimaron los apoyos con los que contarían tanto por parte de la población como dentro de las élites ucranianas. El Ejército se estancó en los barrios periféricos de la capital ucraniana y fracasó en su intento de tomar el control del país. El Kremlin decidió entonces concentrar su dispositivo militar en el Donbass y Crimea. Concebida inicialmente como una expedición relámpago, la guerra fue cambiando de escala y de naturaleza. La movilización forzada decretada en septiembre de 2022 provocó una ola de protestas y exilios.

    Atrapada en su propia guerra, Rusia agravó su situación en materia de seguridad. Su “operación militar especial” tenía como objetivo, por un lado, prevenir que Ucrania se rearmara –antes de que Kiev recuperara por la fuerza las regiones separatistas prorrusas– y, por otro lado, poner un freno a la expansión de la OTAN hacia el Este. No obstante, unos meses después del inicio del conflicto, Rusia enardeció el patriotismo de un adversario que recibía un flujo continuo de armas y que contaba con el respaldo de una Alianza Atlántica reforzada con dos nuevos miembros: Suecia y Finlandia, que limitan con la zona ártica, estratégica para Moscú. Los dirigentes europeos reforzaron los batallones enviados al flanco oriental de la alianza, incluida Francia, que hasta entonces se oponía a una presencia permanente. La fuerza de reacción rápida de la OTAN cuadruplicó su número de efectivos; también continuó la construcción de la nueva base antimisiles estadounidense en Polonia, en donde los norteamericanos elevaron su presencia militar a 10.000 soldados. Lejos de calmarse, en Rusia las preocupaciones respecto de la seguridad se intensificaron por no haber previsto la fuerza y la unidad de la reacción occidental. Empero, al apostar por la consolidación de sus defensas detrás del Dnieper, Rusia logró estabilizar el frente. Los avances territoriales, como la toma de Bajmut en mayo de 2023, se consiguieron a costa del sacrificio de numerosas tropas, en un país ya golpeado por su crisis demográfica.

    El Presidente estadounidense parece elevar a Rusia al rango de nueva aliada.

    Si bien Rusia mostró debilidades militares, la resiliencia de su economía resultó sorprendente. El Banco Central había acumulado suficientes reservas para asumir una confrontación financiera con Occidente. Logró sostener eficazmente el rublo y salvar su sistema bancario a pesar del congelamiento de sus activos en Europa y Estados Unidos. En cuanto a las sanciones energéticas, terminaron volviéndose en contra de los propios impulsores europeos: el aumento de los precios del gas compensó la pérdida de los volúmenes enviados al Viejo Continente, dando tiempo a Rusia para reorientar sus exportaciones de hidrocarburos hacia Asia (8). El fracaso de la estrategia de aislamiento se volvió evidente porque, si bien Moscú se vio obligada a recurrir a “Estados parias”, como Corea del Norte o Irán, para obtener armas o soldados, la realidad es que no le faltaron socios económicos interesados en sus descuentos energéticos. Los países que forman el núcleo del BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) vieron con preocupación la ofensiva punitiva financiera de Washington contra uno de sus miembros y profundizaron de forma preventiva su cooperación para reducir el uso del dólar en sus intercambios. En 2024, BRICS acogió a cinco miembros nuevos, entre los que destacan los Emiratos Árabes Unidos, un actor clave en las nuevas rutas del petróleo ruso (véase el artículo de págs. 12-14).

    ¿Acercamiento al hermano menor?

    Al elegir negociar cara a cara con Moscú, Trump le ofrece una vía de escape al Kremlin. El Presidente estadounidense parece elevar a Rusia al rango de nueva aliada. Las concesiones, por ahora sólo verbales, resultan vertiginosas: reanudación de las negociaciones sobre el desarme, promesa de reincorporación al G7 y, a largo plazo, levantamiento de las sanciones. Aunque el Presidente estadounidense trate de morigerar estas promesas en las próximas semanas, la solidaridad transatlántica parece estar ya profundamente deteriorada.

    Estas declaraciones podrían cerrar la era geopolítica que comenzó en 1949. Tras la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos creó la Alianza Atlántica para imponer su influencia a la mitad de Europa, mientras que la otra mitad se alineaba primero con el bloque soviético y luego se unía al Pacto de Varsovia en 1955. Sin embargo, a fines de la década de 1980, el último líder soviético, Mijail Gorbachov, al frente de un país agotado por la carrera armamentista, se comprometió con una serie de concesiones unilaterales y desordenadas: aceptó la reunificación de Alemania y su adhesión a la OTAN sin obtener garantías escritas sobre la no expansión de la alianza occidental en Europa del Este. De este modo, el antiguo instrumento de seguridad sobrevivió a la Guerra Fría, y la Unión Europea, al expandirse, permaneció firmemente vinculada a Washington. Aunque en 1989 y 1990 se llegó a considerar por un momento la posibilidad de implementar un nuevo sistema de seguridad, no surgió ninguno alternativo tras la disolución de la URSS en 1991. Si bien el conflicto ruso-ucraniano tiene en parte su origen en esta oportunidad perdida, su resolución negociada está provocando una reconciliación ruso-estadounidense a espaldas de Europa.

    En Munich, el vicepresidente James David Vance incluso señaló una nueva dirección estratégica de Estados Unidos: “A Putin no le interesa ser el hermano menor en una coalición con China” (9). ¿Se trata del regreso a la estrategia de triangulación que había puesto en marcha el presidente estadounidense Richard Nixon en 1971 al acercarse al “hermano menor” (en ese entonces, China) para aislar mejor al enemigo principal (la URSS)? Si este es el “plan”, Trump tendrá dificultades para romper el eje Rusia-China. Pekín, si bien se molestó por el hecho consumado de la invasión rusa y le ha reprochado a Moscú su abuso de la amenaza nuclear, no le ha retirado su apoyo. China suministra de manera discreta tecnologías necesarias para el complejo militar-industrial ruso, al mismo tiempo que profundiza su cooperación militar con Moscú. Aunque desequilibrada, esta relación se basa en una fuerte frustración compartida respecto de un orden internacional dominado por Estados Unidos desde el final de la Guerra Fría.

    ¿Y Europa?… Europa se encuentra en la peor situación posible: ya debilitada por la crisis energética que ella misma provocó al renunciar –a petición de Washington– al gas ruso barato y pronto golpeada también por la guerra comercial decretada por la Casa Blanca, ahora se ve obligada a gestionar en soledad las consecuencias del revés occidental en Ucrania. Mientras la confrontación con Rusia alcanza un nivel incandescente y sus arsenales se han vaciado en favor de Kiev, Europa se prepara para aumentar de forma urgente su gasto militar, lo que implica comprar armamento estadounidense. Washington le exigía un “reparto de la carga” de la financiación de la alianza. Ahora la carga es doble: pagar la reconstrucción de Ucrania (que, a esta altura, Rusia deja de buena gana en manos de la Unión Europea) y, al mismo tiempo, asumir su propia seguridad. El gasto parece simplemente inasumible para los presupuestos europeos y augura nuevas divisiones.

    1. Benoît Bréville, “Liquidación electoral”, Le Monde diplomatique, edición Cono Sur, enero de 2025.
    2. Philippe Descamps, “Affoler la meute”, Le Monde diplomatique, París, febrero de 2025.
    3. “Ukraine support tracker”, Kiel Institute for the World, 2024.
    4. Samuel Charap y Sergueï Radchenko, “¿Podría haber terminado la guerra en Ucrania?”, Le Monde diplomatique, edición Cono Sur, julio de 2024. Volodimir Zelensky se esfuerza en negar el papel que habría desempeñado así Johnson; véase también Shaun Walker, “Zelensky rejects claim Boris Johnson talked him out of 2022 peace deal”, The Guardian, Londres, 12 de febrero de 2025.
    5. Véase, por ejemplo, “Soutenir l’Ukraine pour assurer la paix”, Le Monde diplomatique, 10 de enero de 2023.
    6. Alex Horton y John Hudson, “US intelligence says Ukraine will fail to meet offensive’s key goal”, The Washington Post, 17 de agosto de 2023.
    7. Hélène Richard, “Ucrania, una sociedad dividida por la guerra”, Le Monde diplomatique, edición Cono Sur, noviembre de 2023.
    8. Hélène Richard, “Sanciones de doble filo”, Le Monde diplomatique, noviembre de 2022.
    9. Bojan Pancevski y Alexander Ward, “Vance wields threat of sanctions, military action to push Putin into Ukraine deal”, The Wall Street Journal, Nueva York, 14 de febrero de 2025.

     

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  • Acusan a Kicillof por el fracaso de una licitación clave en el puerto de Mar del Plata

     

    Tras el reciente fracaso del proceso licitatorio para la concesión de la terminal de contenedores de Mar del Plata, la actual operadora de esa terminal, TC2, difundió una dura carta abierta con alertas en torno al futuro del puerto y críticas al rol del gobierno de Axel Kicillof para que esa licitación quede desierta.

    «Las autoridades provinciales y el administrador actual siguen ensimismados en la gestión de puerto pesquero», apuntaron Emilio Bustamante y Alberto Ovejero, directores de TC2 que observaron que los requisitos que puso la Provincia en los pliegos «parecían diseñados para que no se haga nada».

    Inicialmente, tres empresas compraron los pliegos: Murchison (que ya había operado en Mar del Plata), la chilena AgunSA y la propia TC2. Sin embargo, ninguna ofertó. En el sector coinciden en hablar de una licitación «muy mal armada».

    Fuentes del entramado portuario marplatense detallaron a LPO que el pliego no establecía terminales con uso de muelle exclusivo pero sí exigía que instalen grúas. «No podés instalar grúas en un muelle donde no tenés el pleno usufructo», señalaron.

    Y graficaron: «Un día llega un barco Panamax lleno de contenedores y el muelle puede llegar a estar ocupado por dos barcos poteros». También advirtieron que no se daba el tiempo para recuperar las inversiones que se exigían hacer en diez años.

     Desde hace 20 años, TC2 viene operando con permisos de uso precarios por lo que advierten que esa inseguridad jurídica puede complicar la recalada de la única naviera que hoy opera en la terminal cada 15 días, Maersk. 

    En TC2 los cuestionamientos se enfocan en la centralidad que le da la Provincia al perfil pesquero del puerto en detrimento de un esquema multipropósito de cargas. Así, plantearon que, ante el llamado de la empresa a la la búsqueda de soluciones, «las autoridades de la provincia de Buenos Aires hacen oídos sordos».

    En la extensa carta abierta, los directores de TC2 hicieron un repaso de la historia del puerto y de los intentos fallidos por diversificar su perfil más allá del pesquero. Para la empresa, conservar esa centralidad es un riesgo para el futuro del puerto al advertir que as inversiones de las grandes empresas pesqueras migraron al sur.

    Desde hace 20 años, TC2 viene operando con permisos de uso precarios por lo que advierten que esa inseguridad jurídica puede complicar la recalada de la única naviera que hoy opera en la terminal cada 15 días, Maersk.

    Naviera deja de operar en Mar del Plata porque una empresa inaugurada por Milei incumplió con la carga a exportar

    Hasta el año pasado también operaba la naviera de capitales franceses CMA-CGM, pero el derrumbe de las proyecciones de exportación de Lamb Weston, la fábrica de papas fritas que inauguró Milei, precipitó su salida sin cumplir con el objetivo de cuatro salidas al mes.

    «Los puertos son el primer eslabón de la cadena logística y de distribución. Los contratos a mediano y largo plazo mandan, donde la previsibilidad y la predicción son columnas vertebrales. Sin seguridad jurídica son imposibles de concretar. Todo eso desalienta inversiones y genera desazón en los trabajadores que ven cada vez más cercana la posibilidad de perder su trabajo», alertaron en TC2.

    También salieron al cruce de la entrega de al sector inmobiliario de las últimas tierras disponibles: «Un puerto que no se puede expandir no tiene futuro», acusaron.

    Scioli cuestionó al puerto de Mar del Plata por falta de un dragado que ya se hizo

    Fuentes con llegada a la empresa señalaron que el factor interno en el peronismo también juega. Desde la llegada de Kicillof, el consorcio estuvo manejado por La Cámpora, hoy a través de Marcos Gutiérrez. Voces portuarias sostienen que «el puerto queda paralizado» en medio de las constantes versiones de cambios de mando debido a la creciente puja interna entre el axelismo y el kirchnerismo.

    Como sea, Mar del Plata es uno de los municipios de la provincia donde no se logró alcanzar una lista de unidad en el PJ local. «Hay una mezcla de incompetencia y de internas políticas que hacen que hoy el puerto se desangre con oportunidades que pierden», señalan en el puerto.

    Así, en TC2 encorsetaron el caso marplatense en un modelo de gestión de consorcios portuarios que «está agotado». Por eso, ven «con esperanza que la intervención del puerto fueguino abra un nuevo camino al sector privado». 

     

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  • En el Gobierno afirman que Karina piensa en Adorni como vicepresidente

     

    Karina Milei sumó a Manuel Adorni a la lista de posibles compañeros de fórmula de Javier Milei en el ticket que buscará la reelección del libertario el año que viene. El crecimiento de Adorni tiene una explicación importantísima en el mundo de los hermanos Milei: «No tiene ambiciones personales», afirmó a LPO un funcionario libertario que los conoce bien.

    En efecto, Adorni no es muy afecto al trabajo intenso, ya sea político o de gestión. Un estilo pachorrón, que sumado a su lealtad total con Karina, le ha servido para escalar posiciones en el extraño mundo libertario.

    El crecimiento de Adorni derramó sobre su segundo, el secretario de Comunicación, Javier Lanari, que con una impronta decidida, empezó a tomar vuelo en el gobierno y arma reuniones políticas, lo que causa recelo en los competidores del jefe de gabinete.

    Karina quiere el «control total» y tensiona con Milei

    Es que hay otros anotados para la fórmula presidencial de 2027 puesto que si algo tienen definido los libertarios, es que Victoria Villarruel no volverá a secundar a Milei.

    Martín Menem, que también responde directamente a Karina, está trabajando hace meses para ser candidato a vicepresidente. En el entorno del sobrino del ex presdiente creen que ganarle al peronismo la gobernación de La Rioja es un camino aún más difícil que la vicepresidencia.

    Bullrich hace circular que va por la vicepresidencia para que los libertarios no le compliquen su llegada a Uspallata, que cree que muy probable después de arrasar en las elecciones del año pasado. 

    Patricia Bullrich, otra de las mencionadas para la fórmula, en realidad quiere ser candidata a jefa de Gobierno.

    Bullrich hace circular que va por la vicepresidencia para que los libertarios no le compliquen su llegada a Uspallata, que cree que muy probable después de arrasar en las elecciones del año pasado. «Patricia no quiere tener más jefes», aseguran allegados a la ex ministra de Seguridad.

    El secretario de Comunicación, Javier Lanari.

    Pero el problema fundamental que tiene la senadora es la propia Karina, que como reveló LPO enfureció con el protagonismo que adquirió la ex presidenta del PRO con la aprobación de la reforma laboral en la Cámara alta.

    Karina furiosa por el show de Patricia con la reforma laboral: «jugó con Villarruel»

    La desconfianza de los Milei con Bullrich también se basa en sus vínculos con Paolo Rocca y Héctor Magnetto, los líderes de la Asociación Empresaria Argentina (AEA). Por eso tendrá un año y medio turbulento para concretar sus aspiraciones electorales. Entre los libertarios incluso creen que quiere volver a competir por la presidencia, como dejó entrever con el audaz spot promocional que grabó para difundir luego que se aprobó la reforma laboral.

    La decisión de sumar a Manuel Adorni a la short list de aspirantes a vice de Milei, confirma que Karina no afloja en su intención de asegurarse eun control total del espacio libertario.

    Alfredo Cornejo también quiere ser vicepresidente de Milei, pero no convence a la Rosada. Es la segunda vez que el gobernador de Mendoza intenta colarse como segundo de la fórmula presidencial. En 2023 intentó ser el candidato a vice de Bullrich, pero se termino imponiendo su coterráneo Luis Petri.

    Como sea, la decisión de sumar a Manuel Adorni a la short list de aspirantes a vice de Milei, confirma que Karina no afloja en su intención de asegurarse eun control total del espacio libertario, como reveló LPO.

     

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  • Orazi encabezó reunión con su Gabinete

    El Intendente Marcelo Orazi encabezó esta mañana una reunión de gabinete en la que participaron sus cinco secretarios: Guillermo Carricavur de Gobierno, Ariel Oliveros de Coordinación, Luisa Ibarra de Desarrollo Social, Francisco Lucero de Obras y Servicios y Mirta Sánchez de Economía y Finanzas. En el encuentro se analizaron las distintas gestiones desarrolladas durante la…

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