Russo: «Seguiremos negociando por la continuidad de Sand»

«Nos reuniremos con Sand cuando regrese de Corrientes -donde está cumpliendo con la cuarentena por la pandemia de coronavirus- para explicarle porqué se le ofrecen seis meses más de contrato y no hasta diciembre de 2021 como quiere él», señaló Russo en diálogo con Télam.

«Conversé con (su representante Juan Cruz) Oller para acordar un próximo encuentro con el fin de llegar a un arreglo, en principio hasta diciembre venidero, estimando que se pudiera regresar a la competencia en los últimos meses del año, y después ver por el 2021», subrayó el dirigente saliendo al cruce de las últimas declaraciones del goleador a la prensa.

‘Pepe’ Sand había expuesto sus exigencias con la advertencia que si no «dejaría la actividad sin poder hacerlo dentro de una cancha», porque ya está «muy cerca de cumplir 40 años (el próximo 17 de julio)», buscando ponerle presión a la dirigencia por su condición de ídolo para la parcialidad ‘granate’.

«Con respecto a renovar el préstamo por un año con Carlos Auzqui -extremo derecho también representado por Oller-, está supeditado a lo que suceda con una propuesta que tiene de un club de México. Al técnico (Luis Zubeldía) y a nosotros nos interesa que continúe», reconoció Russo.

Al tiempo que continúan las negociaciones para incorporar al arquero Lucas Acosta, de 25 años, que el martes 30 quedará libre de Belgrano, de Córdoba, después de casi dos años de conflicto con los ‘piratas’, y que se sumaría a préstamo por un año con opción de compra.

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  • Operación rescate del sable de San Martín

     

    Nos alertó el tío Ronnie. Escribió en el grupo de Whatsap de la familia: “Si quieren llevarse el sable de San Martín, nosotros quizás podamos evitarlo. Al fin y al cabo somos los herederos de Manuelita Rosas”. 

    Con el mensaje, el link a una nota que contaba la intención de Javier Milei de trasladar el sable corvo de José de San Martín al Regimiento de Granaderos. Como esa, en los últimos días varias más avivaron la polémica. “El sable corvo de San Martín irá en helicóptero para un acto de Milei” decía el título de la nota de Susana Reinoso publicada en Clarín. Explicaba que el sable saldría del Museo Histórico Nacional sin custodia de integrantes de la institución y sin comunicación oficial. Querían recrear la Batalla de San Lorenzo con el sable original. Otra nota agregaba que el arma sería presentada en este acto oficial para luego ser trasladada al Regimiento de Granaderos. Una nota de opinión, escrita por el Jefe de Gabinete del Ministerio de Defensa, calificó el traslado del sable como “un acto de reparación histórica”. Algunos decían que se lo estaba utilizando como botín de viejas disputas políticas, como un pedazo de utilería en la devaluada batalla cultural. Varios artículos mencionaban la intención del presidente de empuñar él mismo la espada del Libertador, en un momento del acto oficial y la reconstrucción del próximo fin de semana. Falta, para ello, el decreto oficial que buscarían que avale el traslado.  

    La misión familiar que vendría en los días que siguieron al mensaje del tío Ronnie empezó con una conversación en el grupo de Whatsapp —el mismo que usamos para anunciar fechas de cumpleaños, definir quién hará la ensalada rusa en las fiestas o quién lleva el postre— donde empezamos a compartir todos los artículos y la información disponible sobre el sable. Los leí entre mates en la redacción donde trabajo. Seguíamos sin tenerlo claro. ¿Por qué el traslado del sable? ¿Y  con qué fin?

    Un breve racconto histórico: el sable lo adquirió San Martín en Inglaterra, en 1811. Es un arma sin ostentaciones: no posee piezas de oro ni brillantes, es austera y sencilla. Tiene una curvatura irregular, que en su momento le daba gran capacidad de daño al adversario. No se sabe a cuánta gente mató o hirió San Martín con ese sable. Sí que lo usó San Lorenzo y en las campañas de Chile y  Perú, en las batallas clave por la independencia. En 1844, desde el exilio en Francia San Martín le envió su sable corvo a Juan Manuel de Rosas, aún en el poder. Escribió que se lo legaba “como una prueba de la satisfacción que como argentino he tenido al ver la firmeza con que ha sostenido el honor de la República contra las injustas pretensiones de los extranjeros que tentaban de humillarla”. En 1852, después de perder la Batalla de Caseros, Rosas huyó de Buenos Aires. El sable fue con él, al exilio en Southampton. Y cuando murió, en 1877, lo heredó su yerno Máximo Nepomuceno Terrero, esposo de Manuelita, e hijo de José Nepomuceno Terrero, que había sido en vida el hombre de máxima confianza y administrador de los negocios de Rosas. Los Terrero —y la propia Manuelita— son, además, mis antepasados.

    En 1896, Manuela y su marido decidieron donar el sable. Lo enviaron a Buenos Aires con una carta dirigida al fundador y primer director del Museo Histórico Nacional, Adolfo Carranza. Ahí quedó el sable entonces por decisión de la familia, junto con todo el patrimonio sanmartiniano que fue donado por las nietas de San Martín.

    Durante sesenta años el sable permaneció en una vitrina del museo en Parque Lezama, hasta que empezaron los tironeos. Dos veces lo robaron militantes de la Juventud Peronista —en 1963 y en 1965— en reclamo de que se levantara la proscripción contra el partido. La primera vez, lo recuperó un oficial del Ejército después de unos meses. La segunda vez demoraron un año en recuperarlo: ya había tomado el poder Onganía, y se llevaron el sable al Regimiento de Granaderos, alegando que no estaba seguro en el museo. Cuentan que la negociación entre militares y peronistas fue en un restaurante chino en Balvanera, comiendo chow fan con el sable sobre la mesa. 

    El museo reclamó durante años la devolución del sable. Recién en 2015 se restituyó a la sala por decreto presidencial de Cristina Fernández de Kirchner, esta vez custodiado por tres Granaderos en un gesto al Regimiento. 

    Ahora, trasladar otra vez el sable de San Martín pone en jaque el acceso público a la reliquia e implica una apropiación política del símbolo patrio. Y se plantean también dos escenarios: el sable podría estar custodiado en un ámbito militar o mantenerse en un ámbito civil y de carácter cultural, como el museo. 

    Solo una de las notas que había compartido mi tío Ronnie en Whatsapp decía que el sable había sido donado por la familia Rosas-Terrero al museo. 

    “¿Esto es así? ¿El sable lo donó la familia Terrero, nuestra familia?”, le escribí a Ronnie. “Sí, es así”, me contestó él.

    Aunque somos descendientes de una familia de estirpe, no tenemos campos, ni joyas, ni caballos, ni pieles. Nada. Sí hay charlas de cómo se llega a fin de mes, trabajos múltiples, vacaciones gasoleras, gente que se levanta temprano para salir a trabajar. Y no tenemos una mirada ideológica homogénea: en la mesa familiar hay conservadores, peronistas, socialistas, liberales. A veces discutimos bastante, otras nos abrazamos y todo sigue bien. 

    Y ahora de pronto, sin saberlo, nos encontramos en medio de una disputa por una reliquia histórica. Nos tocaba hacer nuestra parte. 

    ***

    En el Museo Histórico Nacional se conservan 30 mil piezas y obras distribuidas en salas, pasillos y recovecos. Todos los días  jubilados, niños y turistas se frenan ante cada objeto de la magnitud del catre que usó San Martín en el cruce de los Andes,  los anteojos de Balbín, o la capa de abrigo de Cecilia Grierson. Al fondo de un pasillo silencioso de paredes claras, reposa el sable corvo de San Martín. El que empuñó en la batalla de San Lorenzo y el cruce de los Andes, el que Rosas se llevó a Southampton y el que donó Manuelita. El que mi tío Ronnie, mi tía Mechi, mi prima Malena y yo intentamos preservar desde un improvisado equipo de rescate ahora que se lo quieren llevar.

    Ronnie, que nos lidera, es veterano de la guerra de Malvinas. Estuvo en las islas, vivió la muerte y la crudeza de un conflicto bélico en el que murieron miles de jóvenes como él. También hacía los asados con mi papá, está siempre que lo necesitan y tiene un tono tranquilo, que combina bien con la personalidad extrovertida de mi tía. Por eso su vehemencia al compartir la noticia del sable nos llamó la atención. 

    En medio de los mensajes de Whatsapp, mi tío me llamó por teléfono:

    -Tengo el acta de donación de Manuelita- dijo. 

    -¿El acta? ¿La verdadera?

    -Sí, es una foto, mirala. Estos son tus antepasados, Cande.

    Había emoción en su voz. En las fotos se veía el acta viejísima, firmada el 26 de noviembre de 1896. Varias páginas de un papel casi transparente por los años. La cursiva de Manuela. Las líneas dicen así: “Al fin mi esposo, con la entera aprobación mía y de nuestros hijos, se ha decidido en donar a la Nación argentina este monumento de gloria para ella, reconociendo que el verdadero hogar del sable del libertador debiera ver en el seno del país que libertó. Mandaremos también dos objetos históricos que pensamos serán de valor para el Museo Histórico Nacional”. 

    Supimos luego que esa acta, en realidad, nos otorgaba derechos. 

    ***

    Al día siguiente del primer mensaje de alerta logramos recopilar el acta, chequear decretos anteriores, revisar el recorrido del sable por nuestra historia. 

    —Tengo listo el árbol genealógico de tu familia. Por ahora somos vos y yo, no se sumó otro Terrero más —me dijo el tío Ronnie del otro lado del teléfono—. El martes podemos ir al museo.

    El primero en atendernos el teléfono fue un legislador del PRO, que resolvió cada duda que teníamos. ¿Se podría hacer algo para frenar el traspaso? Sí. ¿Valía la pena hacerlo? También. ¿Sobre qué fundamento legal nos podríamos amparar? 

    —Lo de tu familia fue una donación- me explicó el legislador —Hay que ver si fue con cargo, dirigida claramente al Museo Histórico. Si se retira de ese lugar se estaría incumpliendo el cargo de la donación y la voluntad de los herederos del sable. 

    El segundo fue un diputado del PJ, que atendió en medio de sus vacaciones, a las once de la mañana de un sábado. 

    —Sí, nosotros presentamos un pedido de explicación en el Congreso de la Nación, pero ustedes también pueden hacer algo- dijo. 

    Hacer algo, ¿qué?

    —Estamos haciendo lo correcto, Cande— dijo Ronnie —Es lo que corresponde. Cuando hay que hacer quilombo, no hay que hacerlo poquito. 

    Son complejos los vínculos familiares. Las dinámicas se construyen, muchas veces, sobre la diferencia. No hubo consenso alguno con mi tío abogado, Martín. Dudó si estábamos en el camino correcto, si no estábamos moviendo demasiado el avispero, molestando al poder de turno. Pero no teníamos mucho margen para pensarlo más, la urgencia nos corría.

    El tercero en atender, también un sábado, fue Rafael Bielsa, abogado constitucionalista y excanciller. Nos confirmó que la donación había sido una “donación con cargo”, es decir, una donación que no es totalmente gratuita, porque quien recibe el bien asume una obligación a cambio. En este caso, el cargo era mantener el sable en el Museo para que todas las personas que quisieran visitarlo pudieran tener acceso. 

    Pero, ¿por qué debería importar todo esto? ¿Qué cambia dónde esté el sable de San Martín?

    Un colega del diario me recomendó llamar a Gabriel Di Meglio, ex director del museo hasta el año pasado. Historiador, investigador de CONICET y profesor de la UBA. Durante su último año de mandato vivió bajo la amenaza del traslado del sable. “Sacarle al museo el sable es matarlo, es hacerle un agujero”, había dicho en una entrevista. 

    —El sable tiene que estar en el museo porque fue donado ahí, los museos hacen sus colecciones en base a donaciones —explicó en una llamada telefónica en medio de la ruta—. Lo importante es la voluntad de los donantes. Cuando en 2015 el sable vuelve al museo, llega con custodia de Granaderos, entonces la seguridad no puede ser un problema porque si son los mismos Granaderos los que lo cuidan, no debería existir diferencia donde esté, eso no es un argumento. El museo es el único que tiene la capacidad de conservar una pieza. Sacarselo es un hurto.

    Tanto Di Meglio como fuentes del museo remarcaron la importancia de que el legado de San Martín se mantenga ahí. 

    —Que esté en un regimiento militar implica que no es abarcador de toda la memoria nacional. Tiene que estar depositado en un lugar que sirva a la construcción de la memoria nacional. El fin pedagógico que tiene el sable en un lugar como el Museo Histórico no es comparable con ningún otro lugar— dijo un trabajador del museo, pidiendo no ser nombrado. Los últimos movimientos ya despiertan temores. 

    ***

    “Cande, tu tía Mechi se suma. Anotala. Vamos sumando porotitos” decía otro  mensaje de Ronnie que recibí por la tarde. Los encantos de mi tío surtían efecto. 

    Pero el llamado importante llegó entre góndolas en el supermercado. Llamaba un abogado, el único que respondió con la intención real de representarnos. Nicolás Rechanik estaba interesado en seguir la causa, interesado en el carácter histórico del sable y en las consecuencias negativas que podrían existir en caso de que el legado de San Martín se convirtiera en una pieza más de disputa política y del acto que intenta montar Milei. Explicó que la mejor estrategia era la que había adelantado Rafael Bielsa.

    —Esto se presenta ante la Cámara Contenciosa Administrativa Federal que va a sortear un juzgado —me explicó muy rápidamente—. Vamos a presentar una medida cautelar, no innovar, para que se preserve al sable corvo en el museo histórico nacional con el objetivo de evitar que el gobierno se lo lleve a otro lado, a partir de las declaraciones públicas y de la posibilidad de que salga un decreto.

    A los pocos minutos pidió documentación que nos obligaba a pisar el acelerador entre mi familia, intentando sumar cada vez más voluntades. 

    —Sumá a tu mamá a la cautelar, la convencí —dijo Ronnie, triunfante. 

    No fue un rejunte fácil, no todos estaban seguros de avanzar. “No voy a participar, no estoy de acuerdo”, dijo mi tío Martín en el grupo. Otra tía tampoco quiso. Mi prima del sur, Malena, fue la tercera en poner la firma. No me sorprendió: si de firmeza se trata, ella da el ejemplo. Le siguió su padre, Sebastián, trabajador social, uno de esos tíos que te cocinan rico y te hacen sentir bien. Y finalmente mi madre, de tradición conservadora. De a poco, con el correr de las horas, éramos cinco familiares con cinco cosmovisiones muy distintas del mundo, pero todos de acuerdo en esta. 

    Repasé nuestro árbol genealógico que hicimos en una página de internet que me había mandado mi tío y miré algunas fotos familiares: mi mamá con su vestido floreado y el pelo corto, la mirada dulce de mi abuela, el gesto pícaro de mi bisabuela en la foto donde estamos las cuatro; los nombres de tatarabuelas que sólo conocía por anécdotas lejanas, más nombres, más ramas, hasta llegar a José, el mejor amigo de Rosas.

    Es extraño rearmar el rompecabezas de quienes nos precedieron. Es aún más extraño saber que algunas de esas personas tuvieron un rol significativo en una historia colectiva. Es también extraño pensar que nosotros, un conjunto de tíos y sobrinas, podemos lograr algo, aunque sea pequeño, algo, que tenga un impacto positivo. 

    Esta mañana, el primer lunes de febrero de 2026, presentamos una medida cautelar buscando que el sable se quede en el destino que eligieron mis ancestros. No sabemos aún cuándo llegará el decreto ni cuál será la respuesta de la Justicia. Tal vez no pase nada, tal vez algo se mueva.

    Pienso en mi hijo que está por nacer. Pienso en la posibilidad de que algún día pueda visitar el museo conmigo y su papá, detenerse frente al sable, que podamos contarle las historias de su país, y que nosotros ganamos nuestra batalla.  

    La entrada Operación rescate del sable de San Martín se publicó primero en Revista Anfibia.

     

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  • Derrota de Melella en la Justicia, que rechazó el planteo contra la intervención del puerto de Ushuaia

     

    El Juzgado Federal de Ushuaia rechazó la cautelar inmediata pedida por el gobernador de Tierra del Fuego Gustavo Melella en contra de la intervención que el gobierno de Javier Milei hizo del puerto de Ushuaia tras detectar que la gestión provincial se apropiaba de un tercio de los recursos generados.

    En una reciente resolución, el juez Federico Calvete sostuvo que no encuentra «motivos que ameriten la habilitación de la feria judicial».

    En ese sentido, pidió a la fiscalía que se expida sobre la competencia del tribunal para resolver una disputa entre la provincia y el gobierno nacional y que determine si el gobernador puede presentarse ante el Juzgado, cuando ese rol lo debe cumplir la Fiscalía de Estado.

    Más aún, el magistrado pidió al secretario Legal de Melella, Emiliano Fossatto, que gestione la matrícula federal para poder actuar ante la Justicia Federal.

    Milei intervino el puerto de Ushuaia porque Melella se apropió de un tercio de los recursos

    LPO había adelantado la intervención por 12 meses definida por la Agencia Nacional de Puertos y Navegación (ANPYN) acusando irregularidades financieras, desvío de fondos y problemas de infraestructura en el puerto de la capital fueguina, que en estos momentos está en plena temporada de cruceros.

    Una de las principales irregularidades detectadas por la ANPYN es que Melella usó el 33% del presupuesto para subsidiar las arcas provinciales, pese a que la ley de cesión de los puertos establece que las ganancias deben utilizarse para inversiones en las mismas terminales. Según Nación, Melella solo dejó un 1,3% para obras. 

     

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  • El hijo de Negri se distancia de De Loredo y ya habla con Bornoroni

     

    El arco opositor en Córdoba empieza

    de a poco

    a generar un bloque alrededor de una sola figura: la del diputado libertario Gabriel Bornoroni. Todos, en mayor o en menor medida dentro del sistema, coinciden en el trazo grueso de los análisis que el jefe del bloque mileísta en la Cámara baja es quien asoma para ser ungido por Casa Rosada para enfrentar al gobernador Martín Llaryora en 2027.

    Por esto, no es raro que algunos radicales empiecen a desacoplarse de las intenciones del exdiputado Rodrigo de Loredo y manden señales al campamento libertario. Como sucedió, según admitieron fuentes de distintos espacios en los últimos días, con las conversaciones entre Bornoroni y el exconcejal del radicalismo, Juan Negri.

    Hubo una charla hace algunos días que no trascendió y allí el hijo del caudillo y exdiputado de la UCR, Mario Negri, aprovechó el contacto para hacerle saber que sostendrá su intención de entrar en el lote de opositores que peleen por la intendencia.

    Aunque esto no signifique que la situación lo ate de manera deliberada a De Loredo. «Lo habló, se juntó y le dijo que quiere ser precandidato a intendente. Y que él no está en la jugada de Rodrigo de ser candidato a gobernador», reconoció una persona de línea directa con Bornoroni.

    De Loredo, Juez y Bornoroni se mostraron juntos y desafían a Llaryora: «tiene miedo»

    Particularmente, el comentario del hijo de Negri habría estado en la disconformidad sobre lo que sucedió el año pasado con la interna del partido y lo ocurrido en octubre con el magro resultado de la UCR debajo de la candidatura de Ramón Mestre.

    Por lo que, con el objetivo de avanzar en una construcción opositora colectiva, el actual vocal del Ersep -el organismo de control de los servicios públicos- presentará propuestas para la intendencia cordobesa el próximo martes por la mañana frente al edificio municipal.

    Negri se juntó con Bornoroni y le dijo que quiere ser precandidato a intendente. Y que él no está en la jugada de

    De Loredo

    de ser candidato a gobernador

    Sin embargo, esto desata un fuerte enojo en la UCR cordobesa, sobre todo en la porción alineada con De Loredo. Porque en 2025, cuando estaba latente la posibilidad de una interna entre el deloredismo y el mestrismo, Juan Negri se mostró cercano al exdiputado y al presidente del partido, Marcos Ferrer. Gesto que luego fue recompensado con el cargo de la vocalía por la oposición en el Ersep, en una silla que hasta el año pasado ocupaba el mestrista Facundo Cortés Olmedo.

    De Loredo y Ferrer desconocen de todas maneras este movimiento del exconcejal buscando tirar algunas líneas para acercarse a la sociedad que hoy integran los libertarios con Juez y con una pata radical avalada por Karina y los Menem. Y donde, por ahora, no está el exjefe del bloque radical en la Cámara baja.

    No obstante, lo del hijo de Negri para la pelea capitalina tiene otras aristas difíciles de sortear en la carrera por suceder al peronista Daniel Passerini. Porque, si bien es complejo distinguir quién o entre quiénes estará la fórmula provincial de la oposición, aún más arduo es entender por dónde se encaminará la candidatura a la intendencia de este espacio.

    Porque los libertarios tienen intenciones, el juecismo también pretende hacer valer su rol de socio, dentro del mismo esquema la radical Soledad Carrizo es una variante, al igual que el legislador con pasado en el lilismo Gregorio Hernández Maqueda o el hombre del PRO, Sebastián García Díaz, primo de la senadora Carmen Álvarez Rivero. 

     

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