En las elecciones de junio los rionegrinos elegiremos gobernador, vicegobernador y 46 legisladores provinciales. Nuestra provincia es pionera en materia legislativa de igualdad de género desde 2002 cuando votó la Ley de Paridad, algo que se evidencia en la conformación de la cámara actual con un 45% de mujeres (21). La conformación de listas intercaladas es una de las claves de la norma, evitando así, que siendo primeros en las listas entren solo hombres.
Sin embargo, nunca una mujer asumió como vice o gobernadora, Río Negro tiene una rica historia moderna de espacios políticos hacia la conducción femenina pero nunca logro concretar tal posicionamiento. El 7 de abril tendremos por primera vez una mujer en el alto mando del ejecutivo provincial, ya sea como cabeza o acompañante.
Las cuatro listas contienen mujeres en sus duetos. El FIT encabeza su lista con Norma Dardik secundada por Facundo Britos, Martín Soria presidente del PJ rionegrino e intendente de Roca confirmó a Magdalena Odarda del Frente Progresista como compañera de fórmula, el actual gobernador Alberto Weretilnek eligió como ladera a Arabela Carreras quien se desempeña actualmente como ministra de turismo y la diputada radical Lorena Matzen, repetirá la fórmula de las legislativas 2017 con Sergio Capozzi, eferente del PRO, a su lado.
La reivindicación de la mujer en todos los espacios políticos y sociales es cada día más tangible y oportunísima, con este mapa político, Rio Negro cierra (o abre) un ciclo en el cual solo le restaba a la mujer llegar a la casa de gobierno en la capital. Las diferentes esferas que hacen a la democracia vienen reflejando el avance revolucionario de la mujer como bisagra de tiempos de cambios donde se deben avasallar los espacios de la resistencia dinosáurica que todavía tienen vigencia y se resisten estoicamente ante lo inevitable.
Es cierto que una de las cuentas pendientes aún son los municipios donde casi el 90% de los mismos son liderados por hombres. Como también los gabinetes que en su mayoría son ocupados por varones, o bien desplazan a la mujer a ministerios como el de turismo o desarrollo. Aludiendo una supuesta sensibilidad ministerial de género.
El cambio externo del paradigma político, que concierne a lo social transita como una avalancha generacional que será difícil de apaciguar. Pero las estructuras políticas patriarcales internas, ferozmente enraizadas son hoy las que desde dentro deben ser implosionadas, ardua labor que deberá ser gestionada por nuevas generaciones políticas que no repararán en diferenciales de géneros.
El vaciamiento del INTI sensibilizó al empresariado industrial que contaban con el instituto público una cantidad de servicios, asesoramientos y sistemas de certificaciones casi privativo si tuviesen que ir a contratar empresas privadas para desarrollar nuevos productos o materiales.
Frente al ajuste que amenaza con desguazar todo el instituto, empresarios pyme industriales y directivos de cámaras sectoriales iban a congregarse en el Parque Tecnológico Miguelete, pero no pudieron entrar porque el gobierno desplegó gendarmes para impedir el acto.
La actividad, convocada por mandos medios del INTI bajo el lema «Argentina productiva, con el INTI de pie», terminó realizándose en la puerta del organismo luego de que las autoridades libertarias cerraran el acceso al predio. Según los organizadores, participaron más de cien empresarios y otros industriales del interior siguieron la jornada de manera virtual.
Trabajadores del organismo contaron a LPO que muchos de los empresarios que se acercaron al acto admitían haber votado a Javier Milei, pero coincidían en que el ajuste sobre el INTI y otras áreas del Estado, «excede cualquier posición ideológica» por el impacto directo que tendría sobre la industria, las exportaciones y los sistemas de certificación técnica, como en este caso.
«La gran convocatoria los obligó a ceder y permitir la realización del encuentro previsto en la puerta», señalaron desde la organización, que denunció un operativo con «decenas de gendarmes» rodeando el auditorio del instituto.
El encuentro se realizó en medio de la crisis que atraviesa el organismo luego de la eliminación de servicios técnicos, el cierre del Servicio Argentino de Calibración y el desmantelamiento del sistema de Metrología Legal. Además, las autoridades anunciaron más de 700 despidos que se sumarían al recorte del 30% del personal que ya sufrió el instituto desde la llegada de Javier Milei al gobierno.
Durante el acto hablaron empresarios de distintos sectores industriales que defendieron el rol estratégico del INTI para la producción y las exportaciones. Marco Meloni, vicepresidente de Industriales Pymes Argentinos (IPA), sostuvo que «los países que admiramos crecen porque están apoyados en el desarrollo tecnológico, industrial y social».
En la misma línea, Luciano Galfione, presidente de Fundación Pro Tejer, advirtió que «sin el INTI no hay industria y sin industria no hay Nación» y cuestionó que el gobierno pretenda reemplazar los controles públicos por laboratorios privados «más caros» y que muchas veces ni siquiera existen en la Argentina.
También hubo advertencias sobre el impacto en áreas sensibles como seguridad, salud y comercio. Fernanda Mettini, directora técnica de El Balancero SRL, alertó que la disolución del área de Metrología Legal afecta controles sobre balanzas, etilómetros y cinemómetros utilizados en todo el país.
Desde el sector empresario insistieron además en que el INTI cumple un rol clave para certificar productos y permitir exportaciones industriales bajo estándares internacionales.
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La IA establece: “un aluvión es un flujo rápido y violento de lodo, agua, tierra y escombros que desciende por laderas, quebradas o cauces, arrastrando materiales sueltos […] estos deslizamientos pueden causar graves daños materiales y personales debido a su gran capacidad destructiva y velocidad”. Aluvional es un buen adjetivo para definir a los tiempos que corren y a Play, la obra de Matías Umpierrez que durante más de 110 minutos nos arrastra a una narración rota a través de retazos —textuales, visuales, sonoros—, de tecnologías anacrónicas, de lenguas marginales recortadas sobre el fondo de una hegemónica, de marionetas antropomórficas de gatos, de cabezas desmembradas, de escenas de crimen. El efecto es hipnótico y la fascinación que produce es dilemática. Dejarse arrastrar por ella es ceder a la vocación destructiva de la que la misma obra advierte: fascinación y fascismo comparten una misma raíz. La fascinación provocada por la exposición constante al exceso y flujo de estímulos indiferenciados, grises, causa la indolencia humana. Se trata de una desjerarquización no liberadora sino opresiva, en la medida en que erosiona el valor de la autoridad y el efecto de frontera de la verdad.
La fascinación liberada por la tecnología —de la que los tecnofascismos son expertos— al deshacer los límites entre realidad-ficción, literalidad-metáfora, verdad-mentira instituye el mayor de los escepticismos —como nos recuerda Play a través de Arendt— que es el terreno donde arraiga el fanatismo. Sobreponerse a esa saturación es el desafío al que invita Play. Hacer pausa. Suspender el flujo para interrogar las clasificaciones, identificar a cuáles de ellas quedan pegados ciertos afectos que incitan formas de la violencia y sobre cuáles esos mismos afectos resbalan. Una pausa para habitar la desorientación y la angustia, para decir no a la solución psicotrópica fallida que busca silenciar el trauma provocado por las guerras. Interrumpir esa aceleración aluvional que Play trae a escena como praxis política o última chance que sensibilice y haga lugar para el advenimiento de un régimen de poder y dominación diferente al de la hipnocracia.
Las lenguas
Las lenguas se mezclan, son emitidas por diferentes dispositivos cuando no son pronunciadas por el actor (y autor) de Play. Sin embargo, no todas tienen igual peso. El inglés domina, en tanto el español, el alemán, el francés, el ruso, el chino, el japonés le siguen en saga. Otras, como el mapuzungun, el suajili, el norcoreano están ahí para producir interferencias. Se triunfa en inglés pero se fracasa en español (latino). Se señala el artificio de la lengua pero sin renunciar a su prescindencia. Se juega con las variaciones de sentido que puede producir un desplazamiento en el significante. De la apropiación revolucionaria de los Tupinambá por Oswald de Andrade a la torsión del “Tupí or not Tupi this is de question” del poema shakesperiano.
De esa intraducibilidad de las lenguas que condensa la incomunicabilidad de las experiencias colectivas pero singulares es deudora Play. Vocablo para el cual, señala el autor: “No existe traducción […] se imprimió globalmente como un posible código de orden social: jugar, reproducir, tocar, movimiento, maniobra, pieza teatral […]. Tocar la sensibilidad del pueblo. Ejecutar una maniobra que construya ‘cambio’. PLAY es una invitación al origen de la palabra, al descubrimiento, a una forma de interpretar el mundo. PLAY […] pone en tensión la realidad y la ficción, el orden y el caos […] PLAY no sólo inicia; reproduce y transforma”.
El mito
El mito fue y sigue siendo uno de los recursos culturales más antiguos (y eficaces) para, en el seno del caos, ordenar, clasificar y justificar las jerarquías sociales. Ellos trabajan sobre relatos orales y escombros de historia, sus motivos suelen ser tan recurrentes como sus desplazamientos. Para interpretarlos se reclama más de un sentido.
En Play el mito se encuentra desde el inicio —no podía ser de otro modo— para señalar un momento anterior a la caída donde reinaba la convivialidad amorosa (entre seres humanos pero también con la naturaleza), el entendimiento pleno y la abundancia. En ese reino sin escasez ni propiedad privada, la ley no era necesaria. A esa edad de oro sólo le siguió una lenta pero inexorable degradación. ¿Qué provocó la caída? Play no lo explica, pero lo sugiere: un odio mal direccionado. El resentimiento de un unicornio que no supo diferenciar al verdugo del señuelo; que confundió a la doncella utilizada para generar su acercamiento y confianza, con los cazadores que sólo la usaron como instrumento para masacrarlo. De esos equívocos está hecha no sólo Play sino la historia.
En efecto, Umpierrez se inspira en el reconocido historiador Robert Darnton y en su libro La gran matanza de gatos y otros episodios en la historia de la cultura francesa (1984)para nombrar las partes de su obra. Como Darnton, un clásico de la historia cultural, el autor de Play “piensa utilizando cosas y todo lo que la cultura le ofrece” para aproximarse al tiempo oscuro que busca explicar. A pesar de la diferencia de estatuto del archivo del que ambos echan mano es posible reconocer en Umpierrez ese gesto de Darnton de alumbrar una época de opacidad y de transición en la cual la revolución era inanticipable.
La ciudad como texto (I) recoge el mito de Coney Island (EE.UU., 1916) como una narrativa de poder capaz de realizar arquitectónicamente el sueño de un orden eficiente, de consumo y prosperidad. Como si aquella ciudad que Darnton leía bajo el prisma de una procesión de corporaciones múltiples de finales de 1700 se hubiera reducido 200 años después a la supremacía de una corporación económica que fagocita cualquier otro “orden” imaginable que se le contraponga, convirtiendo a todo lo que su avidez devora a imagen y semejanza de sí mismo. La antropofagia como movimiento creativo y de resistencia anticolonial es refuncionalizado por la violencia del capital.
La ciudad —como orden de justificación de las injusticias y violencias del capital, como dirían Boltanski y Chiappello— no sólo está hecha de obnubilantes rascacielos sino del brillo de Hollywood que busca llevar a escena otra masacre: la de 32 adolescentes de una escuela de Virginia. Ese brillo impide ver no sólo la precarización de quienes allí trabajan sino el destino de quienes procuran luchar contra las violencias de los desalojos y la persecución. En esa ciudad vigilada el descubrimiento de las lógicas de explotación que lo sostienen, antes que conducir a una reconciliación promisoria, llevan a la catástrofe. Los escombros que ella deja, como único consuelo, serán recogidos en silencio por los que callaron ante las atrocidades.
Violencias
Si no hay justicia que haya venganza, aunque no sea redentora sino mítica. En medio de un mundo distópico que hace del valor de la libertad la coartada para la miseria, la opresión, el imperialismo y la guerra, los puntos de fuga se angostan. Otra vez se produce un desplazamiento: se sacrifica al animal con derechos en lugar de al amo con privilegios. Se masacra al débil molesto, se sobreactúa la parodia del juicio popular, para seguir reproduciendo el sistema de explotación normal. De La gran matanza de gatos (II) hacia la reproducción del abuso sexual, la expurgación de homosexuales o la exhibición orgullosa de la esclavitud.
Nada parece trastocar, sin embargo, el modelo aspiracional de la masa expoliada: todxs queremos comprar la casa propia, conseguir un buen trabajo, tener una oportunidad de éxito. Y todo, mientras ocurre Gaza a cielo abierto, índice histórico de una especie humana que devino genocida y que evidencia —como dice Segato en Play— que “la Ley es el poder de muerte”. Y todo mientras los líderes de la ultraderecha dicen preocuparse por la baja en la tasa de la natalidad, replicando viejas teorías conspiranoicas que revitalizan ideas paranoicas del “gran reemplazo”. Y todo mientras los drones realizan el trabajo “limpio” del aniquilamiento y a los soldados les resta el trabajo sucio de comunicar los decesos. Pero La anatomía de la ciudad de las letras (III) produce el silenciamiento. No sólo lo hace a través de las dictaduras, los fascismos históricos y la represión. También se sirve de la cultura de masas, de canciones que enseñan que “hay que cerrar la boca para vivir mejor”. Así, del silenciamiento producido por las bombas de Malvinas o de cualquier otra guerra al quitarse la vida para “no ver, ni oír, ni hablar” hay menos pasos de los que uno imagina.
Revolución
¿Puede nacer la poesía de la sumisión, del dominio y de la opresión? No hay respuesta fácil. Hay una inquietud y algo inquietante. Una doncella, adolescente, es usada como carnada y se vuelve injustamente depositaria del odio. Un adolescente denuncia que le han devorado el alma y dirige su odio hacia otros 32 adolescentes, sus (mal) presuntos verdugos. Unos niños y adolescentes hijos de obreros son conducidos al esplendor de la ciudad, siendo luego engañados y asesinados cuando la batalla entre sus padres y los dueños estalla. Otro niño es incitado al suicidio cuando al desobedecer una orden de la madre descubre el secreto de los lobos, expertos del engaño. Un adolescente se enamora de un chatbot al punto de romper todo otro lazo y perderse para siempre quitándose la vida. Una muy joven mujer negra es esclavizada y vejada por una familia aristocrática. Dos adolescentes jóvenes amigos son enviados a la guerra sin ninguna formación y al detonar un cañón quedan sordos de por vida.
La adolescencia es ese lugar de transición, de umbral e indeterminación que emerge como metáfora de la fragilidad, pero también de potencia de algo que pudo y aún podría ser. En ese aún no ser, puede gestarse un ser-de otro-modo-al que estamos en apariencia destinados a ser. Ese momento de indeterminación, en algún sentido de incertidumbre, puede sacar sus fuerzas de la infancia de la que busca distanciarse (Dice Pedro Lemebel: “La infancia siempre es una pérdida en algún sentido. Debe ser por la alegría o por el optimismo con que uno la vive, aunque sea pobre, aunque sea proletario. Después se vive con la idealización de la infancia, que quizá no fue tan maravillosa, pero uno la recuerda bajo esa idealización”).
Quizás habitando esa incertidumbre con la alegría de quien juega podamos escapar de “una sociedad rota, atrapada en la repetición, como si cada vida quedara suspendida en un karma que obliga a aferrarse a un único modo de vivir para ser feliz” (Play). Cuando el curso normal parece conducir a cruzar “una línea y convertirse en asesinos” o a “darse su fin con un simple tiro en la cabeza” una conspiración revolucionaria puede hacer toda la diferencia.
La jaula de huesos que rodea el corazón no palpita, tampoco lo sabe, ni lo pretende El hueso del dedo meñique no conoce de augurios, sortilegios, o murmullos indescifrables ¿Cuántos huesos esparcidos en el magma incandescente de todos los olvidos que se olvidan de sí mismos? Aparece un fémur partido y una clávicula dislocada, se…
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