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RIO NEGRO: MUJERES AL TOP

En las elecciones de junio los rionegrinos elegiremos gobernador, vicegobernador y 46 legisladores provinciales. Nuestra provincia es pionera en materia legislativa de igualdad de género desde 2002 cuando votó la Ley de Paridad, algo que se evidencia en la conformación de la cámara actual con un 45% de mujeres (21). La conformación de listas intercaladas es una de las claves de la norma, evitando así, que siendo primeros en las listas entren solo hombres.

Sin embargo, nunca una mujer asumió como vice o gobernadora, Río Negro tiene una rica historia moderna de espacios políticos hacia la conducción femenina pero nunca logro concretar tal posicionamiento. El 7 de abril tendremos por primera vez una mujer en el alto mando del ejecutivo provincial, ya sea como cabeza o acompañante.

Las cuatro listas contienen mujeres en sus duetos. El FIT encabeza su lista con Norma Dardik secundada por Facundo Britos, Martín Soria presidente del PJ rionegrino e intendente de Roca confirmó a Magdalena Odarda del Frente Progresista como compañera de fórmula, el actual gobernador Alberto Weretilnek eligió como ladera a Arabela Carreras  quien se desempeña actualmente como ministra de turismo y la diputada radical Lorena Matzen, repetirá la fórmula de las legislativas 2017 con Sergio Capozzi, eferente del PRO, a su lado.

La reivindicación de la mujer en todos los espacios políticos y sociales es cada día más tangible y oportunísima, con este mapa político, Rio Negro cierra (o abre) un ciclo en el cual solo le restaba a la mujer llegar a la casa de gobierno en la capital. Las diferentes esferas que hacen a la democracia vienen reflejando el avance revolucionario de la mujer como bisagra de tiempos de cambios donde se deben avasallar los espacios de la resistencia dinosáurica que todavía tienen vigencia y se resisten estoicamente ante lo inevitable.

Es cierto que una de las cuentas pendientes aún son los municipios donde casi el 90% de los mismos son liderados por hombres. Como también los gabinetes que en su mayoría son ocupados por varones, o bien desplazan a la mujer a ministerios como el de turismo o desarrollo. Aludiendo una supuesta sensibilidad ministerial de género.

El cambio externo del paradigma político, que concierne a lo social transita como una avalancha generacional que será difícil de apaciguar. Pero las estructuras políticas patriarcales internas, ferozmente enraizadas son hoy las que desde dentro deben ser implosionadas, ardua labor que deberá ser gestionada por nuevas generaciones políticas que no repararán en diferenciales de géneros.

Portada: Germán Busin

Fuente:
http://www.legisrn.gov.ar/LEGISCON/detallado_leywp.php
http://www.datosoficiales.com/rionegro/

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  • Una bandera que diga Leo Messi

     

    El 17 de septiembre del 2000 la camioneta que transportaba el futuro de los Messi salió por Lavalleja para el lado de 1 de Mayo. El descampado del ex batallón 21 miraba la chata de una familia cargada de valijas. Al doblar hacia la avenida Uriburu ya las cuatro ruedas de los Messi no iban solas. Se armó una caravana de autos detrás en el barrio La Bajada.

    “Fue una despedida impresionante, de película, para grabarlo”, contó Leo en una entrevista con el Patón Guzmán en el programa Miro de Atrás. “Mis hermanos eran más grandes y nos conocíamos con todo el barrio, que era chico y la gente iba a despedir a la familia. Mis viejos crecieron ahí, yo tenía a mis abuelos. Es raro irse del barrio.

    Los años mundialistas de Leo, con excepción de 2018, coinciden con la publicación de un nuevo disco de La Renga. Un mes antes de la marcha hacia Barcelona, en agosto del 2000, la banda acababa de sacar La esquina del infinito que empieza con el tema “La vida, las mismas calles”, donde Chizzo arranca cantando “hoy me devuelvo al infinito, porque ya no me pertenezco, hoy me devuelvo de donde vengo, para poder continuar”. Cuando abandonó el barrio lo hizo acompañado por “En el Baldío”.

    El baldío de los misterios

    Que no era argentino, que no tenía barrio. Todo eso y más nos dijeron. Muñecos de traje, maquillados y televisados que solo hablan. No caminan, no cruzan la avenida. Nunca llegaron a la cortada del barrio La Bajada. Las calles que vieron nacer y partir a Messi están rodeadas de campitos y potreros donde el fútbol es un juego gratuito y abierto. La única luz es el sol y el único silbato es el silbido de las madres cuando llega la hora de la comida.

    El Leo de Rosario era “un enanito que nos gambeteaba a todos”, me dice un pibe categoría 88 que lo enfrentó cuando jugaba en Grandoli. Se volvieron a encontrar en la despedida de Maxi Rodríguez. Estuvo toda la semana escuchando que lo iban a meter en helicóptero al Coloso. Pero no, entró caminando con los botines en la mano.

    “De otro galaxia y de mi barrio”, reproducen los paredones en La Bajada. “Ningún pibe nace chorro”, nos recuerdan para confirmar que tanto en mi barrio como en el tuyo la realidad es la misma. El progreso económico de las clases populares se mide en el cemento de las construcciones domiciliarias. La casa natal de Messi está detenida en el tiempo post 2001. Bien revocada y con persianas nuevas, pero sin pintar. Ahí quedó para recordarnos que Messi es más nuestro que tomar mate en la plaza.

    Del lado de afuera de la pieza que custodiaba sus sueños, hay un mural con su imagen sentado en el piso después de ser campeón de América por primera vez, agradeciendo al cielo en un estadio casi vacío. O, quizás, queriéndose comunicar con quienes pusimos toda nuestra energía en pos de su defensa en esta batalla que finalmente ganamos de tanto insistir.

    Pisar las calles donde no es Messi sino El Leo, es casi una experiencia religiosa. «Cierro los ojos y lo veo pateando una pelota en la cortada», me dijo un amigo cuando llegamos a la esquina de la casa natal. Hice lo mismo. Apagué la vista y lo vi, juro que lo vi. Pero no gambeteando, sino llorando después de una derrota. “Las garras de un terrible ser, desplumaban a un ángel en el cielo, desde aquí lo vi caer, hacia el baldío de los misterios”.

    Truenotierra

    Messi llegaba al mundial 2006 ya afianzado como titular en el Barcelona. El equipo dirigido por Rijkaard ganaría la Champions pero Messi estuvo fuera de las canchas el final de la temporada, luego de sufrir una rotura en el bíceps femoral de la pierna derecha en los octavos de final contra el Chelsea. Sin embargo, para junio ya estaba con el alta para jugar el mundial, aunque llegó sin ritmo de partidos. Pekerman convocó a Messi, que usó la camiseta número 19, edad que estaba por cumplir. 

    El 24 de junio del 2006, Argentina jugaba por los octavos de final contra México. Messi contra Serbia y Montenegro había metido un gol después de ser el tercer cambio entrando por Maxi Rodríguez y con el equipo ya clasificado había jugado de titular contra Holanda.

    Por su cumpleaños y el de Riquelme se hizo un brindis antes del partido con México. Pero la concentración en los octavos de final era tanta que decidieron festejarlo a la noche si ganaban. Cosa que ocurrió agónicamente. Los dos jugadores nacidos el mismo día combinaron su ritmo de juego en función del equipo. Messi condujo con aceleración y encontró el pivoteo justo de Riquelme para que Leo la abra a la izquierda, donde subía sin marca Sorín. Este la cruzó para que Maxi Rodríguez haga de un zurdazo uno de los goles más gritados de la historia contemporánea de la Selección.

    Después del partido llegó la hora del festejo, cumpleaños de Messi, Riquelme y del cocinero de la delegación Diego Iacovone. Hubo asado y música con el show en vivo del ex integrante de Los Nocheros, Jorge Rojas, que en un momento abrió el micrófono para que se animen a cantar los jugadores. Por ahí pasó Lionel Scaloni que el 24 de junio del 2006 jugó su único partido en mundiales. La jornada terminó con la Selección Argentina clasificada a cuartos de final, soñando con volver a ser campeones justo a 20 años del Mundial de México. 

    Alemania apareció para derrumbar las alegrías. Messi vería la eliminación por penales sentado en el banco de suplentes. “El único jugador que hoy no tiene techo en Argentina es Messi”, diría Diego Maradona en TyC Sports tras la eliminación, haciendo un silencio después de la palabra “Messi”, como quien reconoce la potencia de lo que acaba de decir.

    A finales de del 2006, La Renga sacó el disco Truenotierra. Un álbum doble: uno de zapadas instrumentales que sería el trueno y otro de canciones que representa a la tierra. Este arranca con Alemania, “El monstruo que crece” y “El miedo apuesta jugando oscuro. La jaula nueva con vos va a probar”. El corte de difusión fue  “Oscuro diamante”. En 2006 nos invitaba a que “busquemos vida, algún lugar. Al reparo del mundo sin brillo que hoy en el cosmos de la mente se hizo estrella opaca”. Pero también nos dejó una pregunta en forma de ilusión: «¿Quién dio a luz al primer sueño para ir tan lejos?”

    Algún rayo

    Tras la salida del Coco Basile, agarró el Diego como DT del seleccionado. Una declaración en un programa nocturno de TyC sobre la forma de jugar de Riquelme derivó en la renuncia de Román a la Selección. Tras su salida, la número 10 quedó para Messi. Con el peso de esa camiseta en la espalda, llegó al mundial de Sudáfrica 2010.

    El 22 de junio, dos días antes de su cumpleaños, Argentina ya clasificada cerraba su participación en el grupo contra Grecia, allí recibiría, de manos de Maradona, la cinta de capitán por primera vez. Argentina le ganó a Grecia 2 a 0 y la fase de grupos terminó sin goles del Leo. Tres días antes de jugar con México los octavos de final, el 24 de junio del 2010, cumplió 23 años en la concentración argentina en la Universidad de Pretoria. Al llegar a su habitación se encontró con una camiseta con el N°23, no tenía el nombre de Javier Pastore, quien usaba ese número en la Selección, sino la firma de Diego debajo de 8 palabras: «Con todo mi cariño y admiración. Tu DT».

    El 3 de Julio, el 4 a 0 de Alemania fue «una trompada de Muhammad Alí», como lo definió Maradona. En noviembre del 2010 La Renga sacó Algún rayo y lo presentó en Rosario. Messi se había ido de Sudáfrica sin goles. Los profetas del odio del periodismo empezaron a jugar su mundial. El disco empieza con “Canibalismo galáctico, degustación universal, saboreando estrellas, las fauces negras andan por aquí”. 

    El primer corte de Algún Rayo fue el tema “Poder”. Faltaban cuatro años para otro mundial y ya nos decía que “laten los tambores en tu pecho y el fuego te empieza a abrazar, tu rito apenas toque el cosmos los dioses te lo van a entregar”.

    Pesados vestigios

    Brasil 2014 es el mundial de nuestra generación. Cada estrofa de “Muchachos representa sectores etarios distintos. El nuestro es “las finales que perdimos, cuántos años las lloré”. En Brasil éramos jóvenes como Messi. Todavía no usaba barba y llegaba a su primer mundial como 10 y capitán del seleccionado argentino. Durante la primera fase entraron todos los goles que se le negaron en Sudáfrica.

    Contra Bosnia recibió el pivoteo de Higuaín, hizo chocar 2 rivales y la mandó adentro. Con Irán, empate cerrado, gol en el último minuto. Ante Nigeria, Messi comandante de una defensa que deja huecos y el medio que no contiene. Dos goles más. Octavos de final con Suiza. Vamos al alargue. El mejor momento de Messi en el partido ya había pasado. Palacio recupera una pelota en mitad de cancha y encuentra al 10 en su hábitat. De frente al arco y con opciones de pase hacia adelante. Esquiva una patada criminal. Abre para Di María que de zurda la pone abajo contra un palo. 

    Llevó al equipo a las puertas del muro de los lamentos, donde siempre vagaban nuestros sueños. Ahí le cedió la posta a Mascherano. El equipo de los delanteros pasó a ser el de volantes. Un Messi utilitario recuperó pelotas y presionó la salida del rival. Tuvo una contra, quiso gambetear a Courtois, pero le adivinó la intención. Pasamos. Fue uno más en el festejo eterno. Los jugadores y la gente expulsando una descarga acumulada de 24 años sin pasar los cuartos de final. Sabella dirá en conferencia de prensa: “cruzamos el Rubicón, vamos a ver qué pasa”.

    Llegaron las semis y los penales con Holanda. Experimentamos los nervios, el miedo y la ilusión que se sienten al apoyar los pies en la final del mundo. Parecía que había llegado nuestro momento. Pero otra vez Alemania. Por tercera vez consecutiva, los teutones hicieron llorar a nuestra bandera humana. Gotze metió el gol que no pudieron los delanteros argentinos. Ocho años después festejará con su hijo de dos años ver campeón al 10 argentino, a quien le pidió una foto en el vestuario.

    Luego vinieron más finales perdidas, la renovación trunca, la AFA intervenida, Sampaoli y la selección despedazada por mil partes explotando en Rusia.

    La pandemia nos volvió a traer las imágenes televisivas del mundial 2014 para recordarnos que alguna vez fuimos felices. Ahí entendimos que lo que nació en Brasil no fue un equipo. Sino el despertar del pueblo futbolero emocionado y embanderado. La aparición de una generación que vino a darle batalla a la nostalgia y a chapotear en el barro del presente, ese territorio en disputa donde volvemos a intentarlo cada día. La estrella fugaz nos pasó cerca del pecho y siguió de largo.

    A fin de año, otro disco de La Renga: Pesados vestigios, empieza con “Corazón fugitivo” y anuncia que “cuando pase la tormenta nada nos detendrá”. Como en el post 2010, se acrecentó la crítica pero comenzó a agruparse una vigilia de resistencia. Cerramos el 2014 con Chizzo y Ricardo Soulé de Vox Dei en “Sabes que” cantando “el mundo no es mejor si no hay una razón para ser valiente. Si mirás a tu alrededor, verás que del dolor se aprende algo siempre”.

    Alejado de la red

    Como La Scaloneta, el disco Alejado de la red de La Renga salió a la luz en 2022, pero tuvo su génesis entre 2019 y 2020. Varios temas ya habían aparecido como adelantos premonitorios: “Llegó la hora”, “Parece un caso perdido”, “Para que yo pueda ver”, “Flecha en la clave”, “En bicicleta” y “El que me lleva”.

    ¿Cuántas cosas pusimos a prueba ese mes que duró la montaña rusa de emociones llamada Qatar 2022? Nada podía salir mal si lo veíamos a Messi sonreírle a la pelota como un nene en los entrenamientos. Pero de repente, antes del debut, apareció una foto de su tobillo golpeado. Contra Arabia le faltaban fuerza a sus pases, quedaban cortos por falta de potencia. Entró Acuña y se hizo cargo de los córners, el 10 no podía hacerlo.

    Nos fuimos derrotados y con cero puntos de la primera fecha. Pero quedó algo; la confirmación de que en esta travesía el 10 era el líder del grupo. En ese rol de Capitán del Espacio puso la cara para generar confianza y tranquilidad. 

    Vino México y nos hizo gritar hasta que los dientes se oculten detrás de la boca con ese bombazo heroico. Fue el envión que necesitábamos para saltar al cielo. La música más maravillosa. La Scaloneta con huevos vaya al frente que te lo pide toda la gente. Una bandera que diga Leo Messi, un par de rocanroles. Somos los mismos de siempre. Uno de los adelantos del disco de La Renga del 2022 describió ese día: “Y el mundo está enloquecido, no ves, parece un caso perdido, ya sé. Y cada vez que respiro, me ves, le estoy diciendo que sigo, de pie, otra vez.”

    Contra Polonia apareció el Lionel entrenador armando el 11 que sería póster de taller mecánico. Lioneles conducción y los pibes para la liberación. Vino Australia para recordarnos que el fútbol es un misterio, como la vida.

    Llegamos a cuartos de final. Una cita con el Rubicón que nos enseñó a cruzar Alejandro Magno Sabella, a un día del segundo aniversario de su muerte. ¿Habrá pasado por la habitación del Capitán a recordarle que no venimos solo a ganar, sino a vengar a los caídos?

    El rival era Países Bajos y Dibu se convirtió en héroe como Chiquito Romero en Brasil. En Argentina era 9 de diciembre, día de la Batalla de Ayacucho, el último gran enfrentamiento de las guerras de independencia hispanoamericanas contra el dominio europeo.

    Y llegamos a semifinales. En tierra de sueños parte dos. Nos llevamos puesta al alma croata que llevaba a todos los rivales al alargue. Messi puso en duda la figura de Gvardiol, el defensor croata que venía siendo figura del mundial, y lo sacó a bailar. Figura y capitán, el trofeo de mejor jugador del partido lo devolvió para que se lo den a Julián Álvarez, goleador y artífice del penal del 1-0.

    Firmes rumbo al sol del 18 de diciembre. Vamos al Coliseo a prendernos fuego. Y le cantábamos tangos a los mundiales porque nos dijiste que era la última copa. Yo la quise, muchachos, y la quiero. Y jamás la podré olvidar. El día anterior a la final te vimos tan tranquilo tomando mate con De Paul y Chiqui Tapia. Nos fuimos a dormir ya en la madrugada del 18 pensando: ¿y si es la última noche sin ser campeones del mundo?

    Y fue la última noche. Ganamos. Sufriendo, bajando y subiendo. Siempre con vos. Lloris le puso las manos a tu bombazo de justicia al final de los 90. Metiste el 3-2 en el alargue que no gritamos porque las lágrimas tenían prioridad. Y Mbappé, macabro guionista que nos llevó a los penales. Fuiste caminando a patear el tuyo con la tranquilidad del artista que conoce el futuro.

    Ganamos. Ganaste. Te dejaste caer, tus compañeros te rodearon de abrazos, como si fueran los representantes de esos y esas que vivimos tragando veneno, soñando que todo se equilibra en Qatar.

    Solo hace falta un mundo para dar una vuelta

    El mundial 2026 parecía ser un agregado, ese spin off que sobra en la serie perfecta. Messi nunca confirmó que lo iba a jugar hasta que apareció en la lista de convocados. Mientras los programas debatían si estaba para ser titular todos los partidos, jugó todos los minutos que el equipo lo necesitó. La Scaloneta arrancó el sueño del bicampeonato agrupada alrededor de Messi. Movemos la pelota para que haga su magia, dijo Enzo Fernández.

    Pero, en el alargue con Cabo Verde, gastamos sus energías de 39 años demasiado pronto. Vinieron los partidos cada tres días con poco margen de recuperación. Contra Egipto terminó llorando y tirado para arriba por sus compañeros como en un casamiento. Scaloni no pudo hablar en el campo de juego. En la garganta las lágrimas hacían fila. De 0-2 a 3-2. Final de Octavos. Sale la caravana por la avenida. A partir de ahí, el mundial televisado pasó a ser un evento callejero.

    En ese partido hubo un momento bisagra. Cuanto más cansado estaba, más salía a flote su inteligencia. Por el medio le ganaban los duelos y se fue de 7. Memorias de un wing derecho. El final es en donde partí. De ahí revivió al equipo con el centro a la cabeza del Cuti Romero que se había ido de triple 9. Bien sabemos por Messi que los buenos pases te rejuvenecen. Por 10 minutos volvió a tener 19 años. Tiró el centro que derivó en su gol y antes hizo un desborde para un “toma y hacelo” a Lautaro.

    Contra Suiza y con Inglaterra volvió a hacer lo mismo. Los mejores 10 minutos de Messi no fueron al principio sino al final de los partidos. El salto en el festejo del gol agónico de Lautaro a Inglaterra después de su centro quirúrgico es una imagen que nos quedará por siempre. Es la bandera del equipo, que se mueve cuando viene el viento que todo empuja. Incluso el final del alargue contra España lo tuvo en la derecha dando pases para lograr el milagro. Se fue llorando de nuevo del estadio de New Jersey donde perdió la final de la Copa América 2016 y dijo “se terminó para mí la selección”. Jugó 10 años más.

    El último trabajo discográfico de La Renga no salió en 2026 sino a finales del año pasado, se llama: Sólo hace falta un mundo para dar una vuelta. Es un registro en vivo de la gira europea de la banda y los shows en Madrid, Mallorca y Nápoles. Hacia dónde se fue la copa, recibida por un festejo frío y embolante. Adonde vive Scaloni, quien se fue a digerir el dolor de la final perdida para pensar si sigue como técnico de la Selección. Y de donde viven llegando imágenes de Maradona, en tiempos en los que actualizamos que ganarle a Inglaterra no da estrella pero nos lleva de viaje a la esquina del infinito, porque Malvinas unifica al país.

    Pasarán los años y nos encontraremos recordando las historias que vivimos con Messi “En la banquina de algún lado”, como el tema difusión del disco. Porque “todos mordimos algún ripio y no hay cura más buena que este rito”.

    Vivimos el Día del amigo más triste porque sabemos que se va nuestro mejor amigo. El que nos confirmó que amamos el fútbol y que cuando no lo juegue más, será un deporte que nos guste un poco menos.

    En 2021, unos viejos vecinos lo vieron merodeando el monoblock de Azara y Buenos Aires. Frente al salón de cuarto grado de cuando iba a la Escuela 66 General Las Heras. Bajó a sacarse una foto con su mural en La Bajada, su barrio rosarino. Mónica, una de las maestras que tuvo en la primaria lo recordó haciendo lo que hizo con nosotros todos estos años: “Era el que corría adelante con la pelota y detrás lo seguían todos los otros chicos”.

    La entrada Una bandera que diga Leo Messi se publicó primero en Revista Anfibia.

     

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    Mucho antes de Stonehenge: descubren un santuario de 6.500 años diseñado para seguir al Sol y la Luna

     

    Un monumental recinto circular descubierto cerca de Chleby, en la República Checa, tiene unos 6.500 años de antigüedad y fue construido más de un milenio antes que Stonehenge. Sus doce accesos no estarían distribuidos al azar: los investigadores creen que fueron concebidos para observar momentos clave de los ciclos del Sol y la Luna, una evidencia que obliga a reconsiderar cuánto sabían las primeras comunidades agrícolas europeas sobre el cielo, el tiempo y las estaciones.

    Por Alcides Blanco para NLI

    Durante mucho tiempo, cuando se hablaba de las grandes construcciones prehistóricas relacionadas con la observación del cielo, Stonehenge aparecía casi inevitablemente como el gran punto de referencia. El monumento británico se convirtió en el símbolo universal de una humanidad prehistórica capaz de levantar estructuras monumentales y relacionarlas con los movimientos del Sol. Pero una investigación arqueológica que acaba de cobrar relevancia en Europa Central introduce una perspectiva mucho más antigua: cerca de la actual localidad de Chleby, en la región de Bohemia Central, los investigadores estudian un enorme recinto construido hace aproximadamente 6.500 años, cuya arquitectura parece haber sido concebida teniendo en cuenta los ciclos solares y lunares. El sitio no es solamente anterior a Stonehenge: lo precede por más de mil años, y su existencia obliga a retroceder considerablemente el momento en que creemos que las sociedades agrícolas comenzaron a convertir sus conocimientos del cielo en arquitectura monumental.

    El descubrimiento resulta particularmente llamativo por las dimensiones del complejo. El recinto tenía aproximadamente 230 metros de diámetro y estaba delimitado por un foso de más de 2,5 metros de profundidad, formando una estructura casi circular de una escala extraordinaria para una comunidad que vivió durante la prehistoria europea. Pero lo que terminó de despertar el interés de los arqueólogos fueron sus doce entradas, distribuidas de manera aparentemente irregular alrededor del perímetro. Cuando el equipo dirigido por Petr Krištuf, de la Universidad de Bohemia Occidental, comenzó a analizar con mayor precisión la geometría de esos accesos, encontró que su disposición podía formar líneas de observación relacionadas con acontecimientos astronómicos significativos. Según los investigadores, la arquitectura habría permitido seguir momentos importantes de los ciclos del Sol y de la Luna.

    Un calendario construido sobre la tierra

    La cuestión fundamental no es simplemente que los habitantes de Chleby miraran el cielo. Eso, en realidad, no sería sorprendente: para una comunidad agrícola, observar el cielo era una necesidad práctica. El problema consiste en determinar hasta qué punto ese conocimiento estaba organizado, transmitido y convertido en una estructura colectiva. Y es allí donde el sitio adquiere una dimensión histórica extraordinaria, porque la disposición de sus entradas parece responder a determinados puntos extremos de los movimientos celestes, lo que podría haber permitido identificar acontecimientos que se repetían según ciclos relativamente precisos.

    Una de las alineaciones estudiadas por los arqueólogos estaría relacionada con las posiciones extremas de la Luna sobre el horizonte durante su ciclo de aproximadamente 18,6 años, conocido como major lunar standstill. Otra relación geométrica vincularía el amanecer del solsticio de verano con el atardecer del solsticio de invierno. Los investigadores señalan que esta segunda disposición guarda un paralelismo conceptual con el eje principal de Stonehenge, aunque eso no significa que ambos monumentos hayan tenido exactamente la misma función ni que exista una relación directa entre las comunidades que los construyeron. Lo que sí demuestra Chleby, si las interpretaciones continúan siendo confirmadas, es que la utilización monumental de los ciclos celestes aparece en Europa mucho antes de lo que la comparación tradicional con Stonehenge podía hacer imaginar.

    La diferencia temporal es enorme. Los materiales orgánicos analizados permiten situar la construcción de Chleby alrededor del 4500 a. C., mientras que las primeras grandes estructuras de Stonehenge pertenecen a un período posterior, iniciado aproximadamente hacia el 3000 a. C. Esto significa que cuando todavía faltaban más de mil años para que comenzaran las primeras grandes obras monumentales de Stonehenge, en la Europa Central ya existía una comunidad capaz de transformar un espacio de cientos de metros en un complejo cuya geometría aparentemente incorporaba referencias al movimiento de los astros.

    Pero sería un error imaginarlo simplemente como un gigantesco observatorio astronómico en el sentido moderno. Los arqueólogos hablan de un santuario o centro ritual, y la propia disposición del lugar parece indicar que la observación del cielo formaba parte de un sistema social y religioso más amplio. Para aquellas comunidades, el solsticio no era solamente una coordenada astronómica: podía representar un momento de transformación, el cambio de una estación, la renovación de los ciclos naturales y la organización de las actividades agrícolas. El cielo podía funcionar simultáneamente como calendario, referencia religiosa y mecanismo para ordenar la vida colectiva.

    Los animales que custodiaban las entradas

    Hay otro conjunto de hallazgos que refuerza la interpretación ritual del lugar. En el interior del foso fueron encontrados cráneos y cuernos de bovinos, especialmente cerca de algunas de las entradas. Los investigadores consideran posible que estos restos hayan formado parte de la decoración de los accesos monumentales, lo que introduciría un componente simbólico en la arquitectura del santuario. El toro y el ganado tenían una importancia fundamental para muchas comunidades agrícolas prehistóricas, no solamente como fuente de alimento y fuerza de trabajo, sino también como elementos cargados de significado ritual.

    La presencia de estos restos permite comprender por qué reducir Chleby a un “calendario gigante” sería probablemente simplificar demasiado su significado. La astronomía estaba integrada en una cultura ritual, y esa cultura tenía una relación directa con el territorio, los animales, las estaciones y la supervivencia de la comunidad. El mismo espacio que podía servir para identificar el momento del solsticio podía convertirse en escenario de ceremonias, reuniones, celebraciones o prácticas simbólicas cuyo significado exacto todavía se encuentra fuera de nuestro alcance.

    De hecho, una de las grandes preguntas que permanece abierta es precisamente qué ocurría dentro del recinto. Los investigadores están realizando análisis del suelo para determinar qué actividades tuvieron lugar allí y reconstruir cómo fue utilizado el espacio a lo largo del tiempo. El proyecto internacional en el que participan investigadores de la Universidad de Bohemia Occidental, la Universidad Carolina y la Universidad de Hradec Králové busca precisamente comprender la dinámica de utilización de estos paisajes rituales prehistóricos, diferenciando entre actividades ceremoniales, encuentros comunitarios, producción y otras prácticas que pueden dejar rastros microscópicos mucho después de que las estructuras hayan desaparecido.

    Y allí aparece una de las grandes particularidades de Chleby: no permaneció congelado en el tiempo. El sitio continuó transformándose después de que el recinto original perdiera su función. Las investigaciones señalan que durante la Edad del Hierro, alrededor del siglo VIII a. C. en adelante, el antiguo santuario comenzó a ser utilizado de otra manera, hasta convertirse en una estructura vinculada al manejo del agua. Con el paso del tiempo, el espacio fue ocupado por viviendas y terminó integrado a un asentamiento ordinario. Es decir, el lugar que alguna vez pudo haber concentrado ceremonias y observaciones astronómicas terminó absorbido por la vida cotidiana.

    Una revolución que empezó mirando al cielo

    La importancia de Chleby no reside solamente en que sea “más antiguo que Stonehenge”. Esa comparación es útil para dimensionar su antigüedad, pero puede terminar ocultando lo verdaderamente importante. El hallazgo permite observar un momento de transformación profunda de las sociedades humanas, cuando las comunidades agrícolas comenzaron a modificar de manera permanente el paisaje, a concentrar personas en determinados lugares y a utilizar conocimientos sobre los ciclos naturales para organizar la vida colectiva.

    Hace 6.500 años, los habitantes de aquella región no disponían de relojes, calendarios impresos, instrumentos ópticos ni sistemas científicos modernos, pero necesitaban responder preguntas fundamentales: cuándo llegaría una determinada estación, cuándo cambiarían las condiciones climáticas, cómo organizar los trabajos agrícolas y cómo interpretar los ciclos de la naturaleza. La respuesta estaba, en buena medida, sobre sus cabezas. El Sol y la Luna eran dos de los grandes relojes de la humanidad, y Chleby podría ser una de las evidencias más antiguas de que esos relojes fueron incorporados deliberadamente a un espacio monumental.

    La comparación con Stonehenge, por lo tanto, adquiere otro significado. No estamos ante un monumento que simplemente “le gana” en antigüedad al famoso círculo británico, sino ante una prueba de que la relación entre arquitectura, ritual y astronomía tiene raíces mucho más profundas en la Europa prehistórica. Las sociedades que construyeron Chleby todavía estaban muy lejos de las ciudades, los Estados y las civilizaciones que posteriormente dominarían Europa y el Mediterráneo, pero ya eran capaces de coordinar trabajo colectivo, planificar grandes estructuras y transmitir conocimientos suficientemente precisos como para que la orientación de un conjunto monumental tuviera significado.

    La arqueología suele avanzar precisamente de esta manera: no destruyendo las historias conocidas, sino obligándonos a retroceder cada vez más el comienzo de aquello que creíamos que había aparecido después. Durante generaciones, Stonehenge funcionó como una de las imágenes más poderosas de la inteligencia astronómica de la prehistoria europea. Ahora, a más de mil años de distancia cronológica, Chleby aparece como un recordatorio de que sus constructores no fueron necesariamente los primeros en mirar el cielo y convertir esa observación en una obra monumental.

    Quizás la verdadera historia de Stonehenge no comenzó en Stonehenge. Tal vez comenzó mucho antes, cuando una comunidad de agricultores comprendió que el movimiento del Sol y de la Luna podía convertirse en conocimiento compartido, y que ese conocimiento podía ser escrito sobre el paisaje mediante tierra, piedra, caminos y puertas. En Chleby, seis milenios y medio después, esas líneas todavía parecen estar allí para contarnos que nuestros antepasados ya habían aprendido a medir el tiempo mirando hacia arriba.

     

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  • El impacto de Milei en las redes cayó un 70%: «Perdimos la discusión»

     

    El gobierno perdió el control de las redes que llevaron a Javier Milei a la presidencia y el impacto de los tuits del libertario cayeron un 70% en menos de un año y medio.

    La caída de la imagen del presidente que reflejan las encuestas se traslada de manera proporcional a las redes, donde Milei gozaba de una recepción de estrella de rock y ahora cosecha cientos de comentarios negativos ante cada tuit.

    Los insultos y las burlas al presidente en cada posteo superan por escándalo a los mensajes de apoyo que otrora motorizaban los trolls. Un informe de la consultora AdHoc reveló que justamente las menciones de las 15 cuentas de Twitter más vinculadas al presidente lo mencionan cada vez menos.

    El informe, titulado «Fatiga Digital», revela que esos usuarios, entre los que se encuentran el Gordo Dan, Traductor Te Ama y La Derecha Diario, «perdieron capacidad para instalar agenda y traccionar el debate público». Esos usuarios mencionan menos al presidente y generan también menos interacciones.

    Debut accidentado de Oría: se le descontrolaron los bots y en las redes ya piden que vuelva Cerimedo

    De acuerdo al informe, Milei tuvo un pico de menciones en Twitter que llegó a los 13 millones en febrero de 2025, justo antes del escándalo de la criptoestafa Libra. Desde entonces, la sucesión de casos como el de Espert, las coimas de Andis y Adorni, fueron horadando el impacto positivo del presidente y sus menciones cayeron a 3,7 millones en junio de este año.

    Los streamings oficialistas como Carajo y Neura también tuvieron un descenso en la audiencia, que queda en evidencia en Youtube, con programas que tienen menos de 1000 personas viendo en vivo cuando antes acumulaban decenas de miles. «Más allá de las métricas, perdimos la discusión», dijeron a LPO fuentes libertarias.

    En 2026, las entrevistas presenciales del propio Milei en Carajo y Neura tuvieron menos visualizaciones e impacto. En el canal de Alejandro Fantino, por ejemplo, a Milei lo vieron 1,5 millón de personas en abril de 2024. En junio de este año, sólo 279 mil espectadores.

    El informe de AdHoc analiza que la pérdida de frescura en redes refleja un desgaste político que va más allá de Twitter: el gobierno no es capaz de canalizar el descontento social y achacarle la culpa a la gestión anterior. 

     

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