En el día de ayer hubo una rotura en un caño principal de la red de cloacas en la Calle Juan Bautista Alberdi. Personal de Obras Sanitarias junto a su director, Daniel Paravano, realizaron un gran trabajo desde tempranas horas de la mañana hasta altas horas de la madrugada del día siguiente. En un trabajo de casi 24 horas, con todas las bombas y equipos, se pudo desagotar todos los líquidos cloacales. De este modo quedaron reparados los caños de redes cloacales de ese sector.
El desperfecto fue solucionado y sólo queda completar el tapado del caño que se arregló.
En la tarde del domingo, 20 personas se sumaron a la propuesta de la Dirección de Turismo de la Municipalidad de Villa Regina para disfrutar de la luna en su posición más cercana a la Tierra. Aficionados e interesados en la astronomía tuvieron la posibilidad de participar de esta actividad que incluyó una observación con…
El Intendente Marcelo Orazi recibió esta mañana a Octavio Soto y Elizabeth Lucero, la dupla reginense que participó de la 45º edición de la Regata del Río Negro y que se ubicó tercera en la categoría K2-Mixto. Acompañado por el Director de Deportes Damián Álvarez, Orazi los felicitó por el destacado papel que cumplieron en…
La Dirección de Cultura de la Municipalidad de Villa Regina invita a disfrutar de la propuesta del Museo Felipe Bonoli ‘Coloridas vacaciones’ que se realiza de lunes a viernes de 13 a 18 horas. Pasá una tarde divertida: pintá, recortá y creá. Con chocolatada y pochoclos. Los cupos son limitados. Para reservas comunicarse al 2984-567717….
La causa por la estafa con la criptomoneda Libra quedó en terapia intensiva. El juez Marcelo Martínez De Giorgi apartó a todos los querellantes que representaban a damnificados y la investigación ahora tendrá únicamente el impulso del fiscal Eduardo Taiano, que hasta ahora no ha mostrado demasiado interés en avanzar.
Martínez De Giorgi hizo lugar a un planteo del lobista Mauricio Novelli, amigo de Javier Milei, y apartó a cinco querellas de la causa, que ya no tendrán acceso al expediente ni podrán pedir medidas de prueba. La medida puede ser apelada ante la Cámara federal.
La causa Libra viene a paso de tortuga y los pocos avances se dieron gracias al impulso de los querellantes. Ahora, el único impulsor será Taiano, a quien en Comodoro Py llaman despectivamente «tardano». Se trata de un triunfo enorme del gobierno de Milei en su intento de enterrar la causa por la estafa.
La decisión de Martínez De Giorgi generó muchas suspicacias porque se da justo en momentos en que el magistrado espera que Milei le firme la designación como jueza federal a su esposa
Martínez De Giorgi sostuvo que los querellantes no pudieron acreditar un «perjuicio real y directo» que los habilite a continuar en la causa y que tampoco pudieron probar debidamente ser titulares de las billeteras afectadas.
Eduardo Taiano
El juez además pareció darle argumentos a los acusados para que pidan la nulidad de la causa, que se descuenta será el próximo paso. En ese sentido, Martínez De Giorgi dijo que quienes invirtieron en Libra asumieron «riesgos inherentes» por tratarse de una «memecoin», algo que claramente no se sabía al momento del lanzamiento y mucho menos ante la promoción que hizo Milei.
La decisión de Martínez De Giorgi generó muchas suspicacias porque se da justo en momentos en que el magistrado espera que Milei le firme la designación como jueza federal a su esposa.
El Senado aprobó el mes pasado el pliego de Ana Juan como jueza del Juzgado Federal de Primera Instancia de Hurlingham, pero al igual que la cuñada de Hugo Alconada Mon el Presidente no firmó su designación. El argumento del gobierno es que el juzgado no está habilitado, aunque habrá que ver si ahora hay súbitos avances con el nombramiento.
La supuestamente apolítica y proyanqui selección argentina posó ayer con una bandera: “Las Malvinas son argentinas”. Ya lo había hecho en la foto oficial en la previa del Mundial Brasil 2014, en un amistoso contra Eslovenia en La Plata, donde sostuvo una pancarta con idéntico mensaje. Aquella vez la FIFA investigó el caso basándose en su código de seguridad y la prohibición de «acciones provocadoras o agresivas». Multó a la AFA con 30.000 francos suizos (unos 33.000 dólares) y emitió una reprensión formal.
Y en este Mundial 2026, tras la victoria argentina ante Egipto en los octavos de final, se viralizó un video del equipo de Scaloni cantando “Muchachos” en el vestuario, la canción inaugurada en el Mundial Qatar 2022, que habla de los pibes de Malvinas que jamás olvidaré. La Federación Inglesa (FA) presentó un reclamo disciplinario inmediato argumentando un tinte político ofensivo. Sin embargo, la FIFA decidió desestimar el caso por completo. No aplicó multas ni sanciones: entendió que formaba parte del folklore de la celebración en un ámbito privado.
La primera regla no dicha de los mundiales no se rompió hace cuarenta años, con La Mano de D10S en el Estadio Azteca, el 22 de junio de 1986; se rompió hace sesenta años en el Mundial de Inglaterra 1966, cuando el 23 de julio Antonio Rattin humilló a la corona británica al osar sentarse en la alfombra roja de la realeza y estrujar un banderín del córner, luego de una expulsión que consideró injusta, en un partido donde la selección inglesa dejó afuera a la argentina. Allí surgió el único clásico internacional: Argentina vs Inglaterra. Donde la regla no dicha es no hay clásicos internacionales, que es como decir no hay subjetividad en los partidos y también, nada en el fútbol mundialista es político.
La rivalidad histórica entre los dos países empezó mucho antes, en el siglo XIX, cuando las milicias criollas expulsaron a las tropas británicas que habían invadido Buenos Aires entre 1806 y 1807. Y se reeditó en el intento infructuoso de Gran Bretaña de colonizar la Patagonia en 1891, un tema que hoy está candente a partir de la ocupación de tierras estratégicas del sur argentino. Aunque es la ocupación de las Islas Malvinas en 1833 y sus intentos de recuperación a través de la diplomacia y la guerra fallida de la última dictadura militar en 1982 lo que hoy está en el centro del debate. Ahí entra a tallar el fútbol, un deporte creado en Inglaterra en 1857 y exportado a la Argentina por inmigrantes ingleses en 1867 (lo que vuelve más interesante la disputa: ganarle al Padre).
A la diplomacia y a la guerra hay que agregar entonces el fuerte peso simbólico de los gestos de Rattin y de Maradona que, como mencionamos, ayer replicó la Scaloneta luego de ganarle a Inglaterra 2 a 1 y convertirse en finalista de este Mundial 2026. La justicia poética funciona como acto de economía geopolítica: lo que se juega en los paratextos del partido es también económico. De hecho, la sanción que prevé la FIFA para el despliegue de la bandera con la leyenda “Las Malvinas son argentinas” es económica y recaería sobre la AFA. Al margen del lugar ya común, aunque no por eso menos cierto, de que el fútbol en general y los mundiales en particular son un gigantesco negocio, además de un lavado de cara para acciones en la geopolítica internacional de las sedes mundialistas. Al margen, también, de la polémica que gira alrededor de la pausa de hidratación como espacio para las apuestas online y el consumo de comida chatarra, publicitado por los propios jugadores y por una imagen generada por IA de Maradona incitando a apostar (si el Diego se levantara de la tumba).
Esas infracciones a la norma generaron cambios en las políticas de la FIFA. A partir del gesto rebelde de Rattin en 1966, para ordenar las sanciones, el árbitro inglés Ken Aston creó el sistema de tarjetas rojas y amarillas inspiradas en los colores de las luces del semáforo. Luego del gol con el puño izquierdo de Maradona, un dato no menor en este contexto, si le quitamos el aura religiosa al asunto —un gol de trampa, el ilícito (según Fernando Signorini), que el VAR hubiera anulado (y entonces quizá no ganábamos el Mundial 86, y quien dice cómo hubiese sido la historia); el robo de la billetera a los ingleses en palabras de Diego (de nuevo, economía geopolítica); un acto de revancha por los pibes de Malvinas— la FIFA comenzó a sancionar acciones dentro de la cancha como quitarse la camiseta (para evitar mensajes políticos o religiosos en las remeras interiores) y endureció los castigos por gestos provocadores a la tribuna rival, buscando aislar el juego de las tensiones del mundo real. Hoy, en Estados Unidos 2026, apuntar al cobro de un peaje financiero parece preferible a interrumpir el espectáculo y el juego. Para usar otro lugar común: el show debe continuar.
Tanto las declaraciones de Milei diciendo que “no hay que mezclar la hacienda”, calificando de “gestos de patrioterismo baratos, berretas” a los que reivindican la soberanía nacional del país que gobierna, o el posicionamiento opuesto de la vicepresidenta Victoria Villlarruel, hija de un militar combatiente de Malvinas, así como el pedido del primer ministro inglés Keir Starmer de que la FIFA abra una investigación a los jugadores o los titulares, o la “acusación” de los medios británicos como The Guardian, que catalogó el hecho como la exhibición de una «bandera política» («political Falklands flag«), dejan en claro que sí, que la cosa está mezclada.
Los propios jugadores refrendaron el gesto con palabras al ser consultados por la prensa luego del partido. “Y siempre serán argentinas”, dijo, por ejemplo, Lisandro Paredes. Lionel Messi saltó con todos los demás.
Otra bandera, menos viralizada, fue la que desplegó un hincha en la tribuna con la representación del mapa de las islas y la inscripción “Por siempre nuestras”.
Entonces, cada vez que alguien intenta deslindar el fútbol mundial de la economía geopolítica (Scaloni conoce bien el reglamento y sabe que habrá sanciones económicas y tirones de oreja a los jugadores), están ahí los propios futbolistas y las hinchadas y un montón de periodistas para decir que no, que todo fútbol es político, que el fútbol es mucho más que 22 sujetos corriendo detrás de una pelota (ya lo dijo el Diego) y que las rivalidades y las reivindicaciones históricas se juegan también, ahí, en las tribunas, dentro de la cancha, entre los dos arcos, sobre el pasto verde no tan inglés.
Un informe de la Universidad de Buenos Aires (UBA) revela que casi la mitad de los jóvenes del país vive en condiciones de vulnerabilidad social. El estudio -elaborado por investigadores del Ciclo Básico Común- alerta sobre un núcleo crítico que quedó fuera del sistema educativo y laboral, sin perspectivas de búsqueda activa.
El estudio ‘Jóvenes vulnerables en la Argentina: Condiciones de vida, creencias y expectativas sobre el futuro’ establece que un tercio de la población juvenil que no trabaja ni estudia, ahora tampoco busca trabajo.
Sostiene además que la juventud atraviesa un escenario crítico marcado por la precariedad estructural y la falta de horizontes. Y explica que la vulnerabilidad ya no es un fenómeno marginal, sino que alcanza a casi la mitad de la población de entre 18 y 29 años (48,9%).
El estudio fue desarrollado en el marco del Proyecto de Investigación y Desarrollo en Áreas Estratégicas (PIDAE-UBA) y arroja datos alarmantes sobre la desvinculación de los jóvenes respecto a las instituciones básicas de integración social: la escuela y el mundo del trabajo.
Uno de los puntos más preocupantes del informe es la consolidación del segmento denominado «NI-NI». Dos de cada diez jóvenes vulnerables en Argentina no trabajan ni estudian. Sin embargo, la investigación detecta un componente aún más grave dentro de este grupo: la ausencia de horizontes.
Entre quienes no cuentan con un empleo y tampoco estudian, existe un tercio de ellos que dejó de buscar trabajo. «Esta desconexión refleja una ruptura de las expectativas de progreso, donde el mercado laboral ya no es percibido como un espacio de inclusión accesible», explica Juan Cruz Esquivel, director de esta investigación.
La investigación se basó en una encuesta presencial realizada a 1002 jóvenes vulnerables de entre 18 y 29 años residentes en los principales aglomerados urbanos de la Argentina. El relevamiento se realizó entre diciembre de 2025 y enero de 2026.
Entre los jóvenes que manifiestan no tener trabajo (30,6%), la búsqueda reciente de empleo alcanza solo a cuatro de cada diez, evidenciando procesos de desánimo profundamente arraigados y la magnitud de la crisis social juvenil en Argentina.
Para aquellos jóvenes vulnerables que sí logran insertarse en el mercado laboral, las condiciones distan de ser óptimas. El informe destaca que el empleo se concentra en actividades de baja calificación y altísima informalidad, principalmente en el comercio, la construcción y tareas de cuidado.
En este sentido, sólo el 18,9% de los jóvenes que trabajan cuenta con un empleo registrado (en blanco) o parcialmente registrado; mientras que el 75,9% se encuentra en una relación laboral no registrada o trabaja por cuenta propia (changas, venta ambulante o por internet); el 5% manifiesta estar bajo el régimen de monotributo. «Pero más allá de la formalidad o no, que es algo importante, la realidad material muestra que para el 57% de los jóvenes, los ingresos del hogar no alcanzan para llegar a fin de mes», explica Felipe Vega Terra, director del Ciclo Básico Común de la Universidad de Buenos Aires y codirector de la investigación de este trabajo.
Según los especialistas, esta precariedad laboral tiene un impacto directo en la cobertura de derechos básicos: el 78% de este segmento carece de obra social o prepaga, dependiendo exclusivamente del sistema público de salud para cualquier atención médica.
La vulnerabilidad social no se agota en la falta de ingresos; permea la subjetividad de los jóvenes. El malestar psicológico se ha convertido en una experiencia cotidiana. Más del 70% de los jóvenes relevados manifiesta tener problemas frecuentes de nervios o ansiedad, mientras que el 50% reconoce sentir desgano o síntomas compatibles con la depresión. A esto se suma que un 30% reconoce dificultades para controlar el consumo de alcohol, tabaco o sustancias, una problemática que se intensifica en los sectores con menores niveles de instrucción.
A pesar del entorno hostil, el estudio rescata que la educación sigue siendo valorada: el 85,7% considera que estudiar le permitiría mejorar su calidad de vida. No obstante, los obstáculos estructurales (falta de dinero y de oportunidades reales) operan como barreras que limitan estas aspiraciones.
«La vulnerabilidad social opera como un eje estructurante de desigualdades materiales y subjetivas, cuya complejidad demanda intervenciones coordinadas e integrales», concluye el informe.
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