El Intendente Marcelo Orazi firmó con el Ministro de Salud de Río Negro Fabián Zgaib el convenio de colaboración con el objetivo de garantizar la seguridad en la elaboración de alimentos. La rúbrica se concretó en Allen y fue encabezado, vía zoom, por la Gobernadora Arabela Carreras. Participaron también autoridades de la ANMAT, además de la Intendente de Allen Liliana Martín y la de Catriel Viviana Germanier quienes también firmaron el convenio.
El acuerdo tiene como finalidad asegurar y facilitar el acceso a un nuevo carnet de Manipulador para todos aquellos que estén en contacto permanente con alimentos.
“En el caso de Villa Regina, somos una ciudad productora de alimentos, desde la fruta y todo su proceso. Esta digitalización y este nuevo carnet viene a dejar de lado la vieja libreta sanitaria, lo cual sin dudas marca un salto de calidad”, manifestó Orazi al respecto.
El convenio establece que el Ministerio de Salud de Río Negro a través de la Coordinación Provincial de Salud Ambiental proveerá los perfiles de usuarios para acceder a los módulos Comunicados y Artículo 21 ambos con el fin de llevar adelante un estricto control del sistema implementado.
El municipio se compromete ante Salud Ambiental de la provincia a presentar la nómina de usuarios que obtendrán el carnet de Manipulador una vez cumplimentado la capacitación y el examen ante la autoridad sanitaria pertinente que el propio estado municipal podrá llevar adelante o delegar en capacitadores privados o contratados.
La segunda jornada de festejos en el anfiteatro Cono Randazzo reunió a jóvenes y adolescentes que disfrutaron de la noche que los tuvo como protagonistas con EpiCrew y el cierre con FMK. El cantante y compositor de trap deleitó a sus seguidores con sus temas. Expresó su emoción por volver a los escenarios después de…
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La Cámara de Apelación en lo Civil y Comercial de San Nicolás impuso a la empresa productora de herbicidas el pago de 150 millones de pesos por la contaminación irreparable del río Paraná a través del vuelco de los efluentes líquidos industriales. El fallo se conoció, luego de que la Cámara de Apelación en lo…
A dos años y medio de haber asumido, el gobierno de Milei ya no puede escudarse en la “herencia” ni en la “pesada estructura estatal”. Los resultados están a la vista y el contraste con las promesas de campaña es, en muchos casos, brutal. Donde se prometía libertad, hay concentración; donde se hablaba de casta, hay privilegios; donde se anunciaba prosperidad, hay caída del poder adquisitivo y deterioro social.
Por Tomás Palazzo para NLI
Durante la campaña, Milei construyó su figura sobre una serie de ejes que conectaron con el malestar social: terminar con la inflación “en poco tiempo”, dinamitar la casta política, achicar el Estado para liberar al sector privado y generar crecimiento. El discurso era simple, directo y, sobre todo, contundente. El problema no era lo que decía: era lo que implicaba.
Dos años y medio después, el balance obliga a poner cada una de esas promesas bajo la lupa. Porque si algo caracteriza a este gobierno no es la falta de rumbo, sino la coherencia entre su programa económico real y sus consecuencias sociales. Lo que se prometió y lo que se hizo no coinciden, pero lo que se hizo sí responde a un modelo claro.
Inflación: del “en semanas” al ancla recesiva
Uno de los pilares del discurso libertario fue la promesa de terminar con la inflación rápidamente. Milei llegó a hablar de plazos cortos, casi inmediatos, apoyado en la idea de un ajuste fiscal severo y una política monetaria restrictiva.
La realidad fue otra. Si bien la inflación mostró desaceleraciones en algunos períodos, lo hizo a costa de un mecanismo conocido: la licuación del salario y la recesión profunda. El consumo se desplomó, la actividad económica se contrajo y el poder adquisitivo cayó a niveles que no se veían en años.
Es decir, la inflación no se “resolvió”: se contuvo mediante el empobrecimiento generalizado.
La casta: un relato que se volvió en contra
“Vengo a terminar con la casta”, repetía Milei. Sin embargo, con el correr de los meses, esa promesa se fue diluyendo frente a decisiones concretas.
Nombramientos cuestionados, alianzas con sectores tradicionales de la política, designaciones en cargos estratégicos para quienes apoyaron leyes clave del oficialismo. La famosa casta no desapareció: cambió de nombre y se reacomodó dentro del nuevo esquema de poder.
Incluso en materia salarial, varios funcionarios del gobierno quedaron envueltos en polémicas por aumentos y privilegios, en abierta contradicción con el discurso de austeridad que se pregonaba hacia afuera.
Estado: del “afuera” al uso selectivo
El mantra de “achicar el Estado” fue otro de los ejes centrales. Pero lo que se observó no fue una retirada del Estado, sino una reconfiguración de su rol.
Se redujeron partidas en áreas sensibles como salud, educación y ciencia, se desfinanciaron programas sociales y se avanzó en procesos de privatización o vaciamiento de empresas públicas. Pero, al mismo tiempo, el Estado siguió presente donde el modelo lo necesitaba: garantizando negocios, regulando a favor de sectores concentrados y sosteniendo estructuras clave para el funcionamiento del esquema económico.
No hubo menos Estado: hubo un Estado al servicio de otros intereses.
Libertad económica: para quiénes
La promesa de una economía libre se tradujo en desregulación, apertura y quita de controles. En teoría, esto debía generar competencia, inversión y crecimiento.
En la práctica, lo que se consolidó fue otra cosa: mayor concentración económica. Las grandes empresas, especialmente en sectores estratégicos, lograron ampliar márgenes y posicionamiento, mientras las pymes enfrentaron un escenario adverso marcado por caída de ventas, aumento de costos y falta de financiamiento.
La libertad, en este contexto, no fue pareja. Fue selectiva.
El impacto social: la variable de ajuste
Quizás el punto más evidente del contraste entre promesas y gestión está en lo social. Milei aseguró que el ajuste lo pagaría la política. Sin embargo, los datos muestran otra cosa.
Caída del salario real, aumento de la pobreza, deterioro de jubilaciones, recortes en programas esenciales. El ajuste tuvo destinatarios claros: los sectores medios y populares.
Lejos de un “derrame” prometido, lo que se consolidó fue una transferencia regresiva de ingresos.
Modelo, no error
A esta altura, ya no se trata de errores de gestión ni de medidas aisladas. Hay una lógica que atraviesa toda la administración Milei.
Un modelo que prioriza el equilibrio fiscal por sobre la actividad, que apuesta a la desregulación aun cuando profundiza desigualdades, que reduce el rol social del Estado mientras fortalece su función económica en favor de determinados actores.
Las promesas de campaña fueron una cosa. La gestión, otra. Pero ambas no son contradictorias por accidente: son parte de una misma construcción política donde el discurso fue la puerta de entrada y el programa real, la ejecución de fondo.
Dos años y medio después, la pregunta ya no es qué prometía Milei. La pregunta es quiénes ganaron y quiénes perdieron con lo que efectivamente hizo.
Y ahí, los números —y la vida cotidiana— hablan por sí solos.
En la reunión que mantuvo el intendente, Marcelo Orazi con los Jefes de la Policía en la jornada de ayer, se delinearon distintas cuestiones para fortalecer un trabajo en conjunto, que garantice mayor seguridad para los y las vecinas de la ciudad. Mejorar el sistema de comunicación entre el ciudadano y la policía, realizar más…
Lula sufrió un duro revés político. El Senado de Brasil le rechazó a Lula la nominación de Jorge Messias para ocupar una vacante en el Supremo Tribunal Federal, algo que no ocurría desde 1894.
La votación terminó con 42 votos en contra y 34 a favor, cuando se necesitaban al menos 41 respaldos entre los 81 senadores.
Messias, de 46 años y actual jefe de la Abogacía General de la Unión (AGU), era una apuesta personal de Lula para reemplazar a Luís Roberto Barroso, quien dejó anticipadamente su lugar en la Corte.
Sin embargo, desde el inicio su postulación encontró fuerte resistencia dentro del Senado, especialmente por parte del presidente de la Cámara Alta, Davi Alcolumbre, que impulsaba el nombre de Rodrigo Pacheco, ex presidente del cuerpo.
La Comisión de Constitución y Justicia (CCJ) había logrado una aprobación ajustada -16 votos a 11-, sin embargo, el pleno del Senado terminó rechazándolo en voto secreto.
Tras esta derrota, el gobierno de Lula desplegó una intensa operación política para salvar la nominación, pero no alcanzó. Reuters destacó que Lula se convirtió así en el primer presidente brasileño en más de un siglo en ver caer a su candidato para la máxima corte por decisión del Congreso.
Jorge Messias,
El episodio también refleja la creciente tensión entre el Ejecutivo, el Legislativo y el propio STF y fue utilizado por la oposición bolsonarista como una ofensiva política contra el máximo tribunal y el Gobierno a quien acusan de haber pactado para encarcelar a Jair Bolsonaro en medio de un clima preelectoral cada vez más polarizado.
Tras esta derrota, el gobierno de Lula desplegó una intensa operación política para salvar la nominación, pero no alcanzó. Reuters destacó que Lula se convirtió así en el primer presidente brasileño en más de un siglo en ver caer a su candidato para la máxima corte por decisión del Congreso.
Los senadores bolsonaristas plantearon postergar la cobertura de la vacante con la expectativa de una eventual victoria de la derecha en las presidenciales de octubre pero finalmente el líder brasileño tendrá que presentar otro nombre.
De esta manera, para Lula, el impacto va más allá del revés institucional sino expone una pérdida de capacidad de negociación en el Senado y fortalece a figuras de la oposición como Flávio Bolsonaro en la pelea por la presidencia que tendrá lugar en octubre.
Fuentes del gobierno de brasileño afirmaron a LPO que la relación con el Senado está rota pero no descartan que Lula termine impulsando a Rodrigo Pacheco que, paradójicamente, es el candidato a gobernador del líder del Partido de los Trabajadores para la gobernación de Minas Gerais.
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