La «Agenda Setting» es el poder que tienen los grandes medios de instalar los temas de los que debate la opinión pública, por ejemplo:
1- Para empañar la discusión del impuesto a las grandes riquezas (en defensa del poder real) instalaron que los políticos se bajen el sueldo, medida que no tendría real incidencia económica para palear la crisis actual. La mayoría (según una encuesta de hace días) está a favor de gravar la riqueza de multimillonarios pero el dato curioso es que del estudio resulta que el 20% de los consultados no sabía de qué se trataba el proyecto.
2- Ahora estás hablando y discutiendo sobre la salida de los presos como si la decisión de liberales fuera competencia del Ejecutivo. Y como si te importaran, ¿no?. Fíjate cómo no estás repudiando el pedido de domiciliara de genocidas.
3- ¿Qué evitaron discutir con esta imposición mediática? Por ejemplo, las condiciones de hacinamiento de las villas de Caba, donde la población (como todas las zonas vulnerables del país) es más permeable al contagio del covid-19, como pasó en la villa 31 en la semana (estuvo 5 días sin agua potable). Otro de los factores que omiten los medios de masas en el debate público es el desastre ambiental como origen del covid-19. Así evitan hablar del ecocidio globalizado, responsabilidad de multinacionales que en su mayoría son accionistas de estos pulpos mediáticos.
Esto muestra cuál es la batalla cultural: por el sentido común. Ese que los medios de masas insistirán en conservar para que sus dueños conserven su posición dominante.
El rol de los medios tradicionales fue interpelado en Argentina de sobremanera durante la última década, y ya nadie puede hacerse el distraído. Y vos.. ¿De qué lado estás?
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ESTO CIRCULÓ EN LAS REDES EL DÍA 23 DE ABRIL DE 2020 DURANTE TODO EL DIA, EN HORARIOS PICOS.
ESTA ACTUALIZACIÓN SE REALIZÓ EN UN HORARIO CON MENOR AUDIENCIA CON MENOR EFECTO DE PENETRACIÓN EN EL ESPECTADOR, PERO SE OLVIDARON DE UN DETALLE, LA URL AÚN CONSERVA EL TÍTULO INTENCIONAL.
Mientras tanto se asegura que la «libertad condicional o libertad asistida se redujo en un 6,59% menos» que el año pasado (2019), asi lo confirman las fuentes consultadas por LA NACION.
Cacerolazo: Las personas que participaron hoy… ¿son las mismas que participan en las marchas por los femicidios?
Diego Erlan nació en San Miguel de Tucumán en 1979. Desde los años noventa vive en Buenos Aires, cuidad en la que estudió historia del arte y periodismo. Colaboró en la sección literaria de la Revista Ñ. Tiene publicadas tres novelas, El amor nos destrozará (2012), La disolución (2016) y Satélite de amor (2017). Esta…
El fracking hace un uso intensivo de los recursos, agua, suelo, aire, generando gran cantidad de residuos, estos se llaman “pasivos ambientales”. El control de estos “pasivos” lo hace el gobierno provincial con la “secretaría de medio ambiente”.
La tenista Agustina García es la deportista destacada de los Premios Etapas 2023. Terminaron los Premios eTapas 2023 con una nueva participación de 20 deportistas locales en etapa formativa que fueron destacadxs y elegidxs por sus propios profesores, siendo esta selección un premio en sí mismo. En los eTapas buscamos destacar el compromiso, el compañerismo, la dedicación…
La historia de SIAM durante el peronismo y el cierre de Whirlpool bajo Javier Milei exponen dos estrategias económicas enfrentadas. Mientras el Estado peronista impulsó crédito, producción y consumo, Whirlpool abandonó la fabricación local y convirtió su negocio argentino en un esquema 100% importador.
Hay una imagen que permite resumir buena parte de la discusión económica argentina: una heladera SIAM fabricada en el país y una moderna planta de Whirlpool en Pilar que, apenas tres años después de su inauguración, terminó cerrada y puesta en venta.
No son historias idénticas ni pertenecen al mismo momento histórico. Pero permiten observar dos decisiones políticas y económicas radicalmente diferentes frente a la industria: qué hace el Estado cuando una empresa produce en Argentina y qué ocurre cuando las condiciones favorecen la importación por encima de la fabricación local.
La comparación adquiere particular fuerza porque ambas historias están vinculadas con bienes que ingresaron profundamente en la vida cotidiana de las familias: heladeras y lavarropas.
SIAM y Perón: cuando el Estado apostó a producir
Cuando Juan Domingo Perón llegó a la Presidencia en 1946, SIAM ya era una empresa industrial importante. Sin embargo, durante el primer peronismo encontró un escenario en el que el crédito estatal, la protección industrial, el crecimiento del mercado interno y la expansión del consumo favorecieron su desarrollo.
El Banco de Crédito Industrial Argentino se convirtió en una herramienta fundamental para financiar la industria. SIAM estuvo entre las empresas que recibieron una participación particularmente importante de esos créditos durante el período 1946-1955.
La investigación citada en nuestra nota anterior registra que los préstamos destinados a SIAM-SIAT llegaron a representar aproximadamente el 10% en 1946, el 12% en 1947, el 13% en 1948, el 14% en 1951, el 18% en 1952 y el 19% en 1953 de los créditos considerados en los sectores correspondientes.
No se trató simplemente de regalar dinero a una empresa. El esquema combinó financiamiento estatal, protección industrial, regulación de importaciones y estímulo a la producción nacional.
El Estado también construyó mercado
La otra cara de esa política fue la expansión del consumo.
El crecimiento de los ingresos y las ventas en cuotas permitieron que sectores cada vez más amplios pudieran acceder a bienes durables. En el caso de las heladeras, la investigación histórica señala que la redistribución del ingreso, las restricciones a las importaciones y la generalización de los sistemas de venta a plazos impulsaron la demanda.
El resultado fue extraordinario. La producción argentina de heladeras eléctricas pasó de 6.967 unidades en 1946 a 151.200 en 1955.
SIAM fue una de las empresas centrales de esa expansión. Sus ventas de heladeras eléctricas pasaron de 11.693 unidades en 1948 a 73.928 en 1955.
La diferencia con el presente no está solamente en cuántas heladeras se fabricaban. Está en la concepción económica que había detrás: la industria debía producir, los trabajadores debían poder consumir y el Estado debía intervenir para que ambas cosas fueran posibles.
La heladera que cambió la vida cotidiana
El impacto no quedó encerrado en las estadísticas industriales.
En 1947 apenas el 3,4% de los hogares argentinos tenía una heladera eléctrica. El 20,4% utilizaba todavía heladeras alimentadas con barras de hielo.
La llegada de la refrigeración eléctrica modificó las rutinas familiares. Permitió conservar durante más tiempo carne, leche, verduras y otros alimentos perecederos, redujo la necesidad de realizar compras cotidianas y transformó la organización del trabajo doméstico.
La heladera pasó así de ser un objeto excepcional a convertirse progresivamente en un bien asociado al confort y a una nueva calidad de vida.
Según la investigación sobre la evolución de los bienes durables, en 1946 había una heladera por cada 28 familias. En 1950 era una por cada 14 y en 1955 una por cada seis.
La industrialización podía medirse entonces también dentro de las cocinas.
Whirlpool: tres años después, la fábrica cerró
La historia de Whirlpool en Pilar presenta un recorrido muy diferente.
En 2022, la multinacional estadounidense inauguró una fábrica de lavarropas en Fátima, Pilar, después de invertir 52 millones de dólares. La planta tenía una superficie de 30.453 metros cuadrados cubiertos y había sido concebida como una de las instalaciones más modernas de la compañía a nivel mundial y como plataforma regional de producción.
El proyecto contemplaba una capacidad de hasta 300.000 unidades anuales, con aproximadamente el 70% de la producción destinada a la exportación, principalmente hacia Brasil.
En 2023, primer año completo de funcionamiento, Whirlpool incorporó incluso un segundo turno y retomó las exportaciones de lavarropas hacia Brasil después de más de dos décadas.
Pero el escenario cambió con la llegada de Javier Milei a la Presidencia.
Del segundo turno al cierre definitivo
Durante 2024, Whirlpool comenzó a reducir turnos y personal. Según la información publicada por El Modelo, la empresa enfrentó una caída del consumo interno, mayores dificultades para competir con productos importados y la necesidad de revisar su estructura regional de producción.
Finalmente, en noviembre de 2025, comunicó el cierre definitivo de la planta y la interrupción de la fabricación de lavarropas en Argentina.
Ahora, en septiembre de 2026, la compañía puso en venta el complejo industrial.
La operación completa una transformación profunda: Whirlpool mantiene su presencia comercial en Argentina, pero abandonó la fabricación local y funciona bajo un esquema 100% importador. Los lavarropas provienen principalmente de Brasil, mientras accesorios, electrodomésticos y repuestos llegan desde plantas ubicadas en otros países.
De producir para el mundo a importar para el mercado
El contraste resulta difícil de ignorar.
En 2022, Whirlpool llegó a Argentina con una planta concebida para producir 300.000 lavarropas por año, exportar el 70% y utilizar al país como plataforma regional. Tres años después, esa fábrica estaba cerrada.
La propia información sobre la empresa establece una relación temporal directa entre el cambio de escenario y la llegada de Javier Milei: durante 2024 comenzaron las reducciones de turnos y personal y en noviembre de 2025 se produjo el cierre definitivo.
No corresponde afirmar, sin embargo, que el Gobierno haya ordenado el cierre de Whirlpool. Lo que sí permite establecer la fuente es que la empresa tomó la decisión en un contexto que cambió después de la llegada de Milei y que terminó adoptando un modelo completamente importador.
Y esa precisión es fundamental.
Porque la discusión no debería reducirse a si Whirlpool es responsable de cerrar una fábrica o si el Gobierno es responsable directo de la decisión. La cuestión de fondo es qué tipo de estructura productiva favorecen las reglas económicas vigentes.
Dos modelos frente a una misma pregunta
La comparación entre SIAM y Whirlpool no consiste en idealizar una empresa privada del pasado ni en afirmar que toda industria puede sobrevivir indefinidamente bajo cualquier circunstancia.
La diferencia aparece en otro lugar.
Durante el primer peronismo, el Estado utilizó crédito, protección industrial y herramientas económicas para fortalecer la producción local, mientras el crecimiento de los ingresos y las ventas en cuotas ampliaban el mercado interno.
En el caso de Whirlpool, una inversión industrial de 52 millones de dólares terminó con la fábrica cerrada, la producción interrumpida y el inmueble puesto en venta, mientras la compañía conserva su actividad comercial mediante importaciones.
Una Argentina buscaba fabricar el electrodoméstico que entraba en la casa de una familia. La otra terminó importándolo.
Y ahí aparece la pregunta incómoda para el presente: ¿qué sucede con el trabajo, los proveedores, las capacidades productivas y el conocimiento industrial cuando una economía deja de necesitar que esos productos se fabriquen dentro del país?
La heladera, el lavarropas y una discusión que vuelve
La historia de SIAM demuestra que una política industrial puede tener consecuencias que exceden ampliamente a una fábrica. Cuando una heladera llegaba a una vivienda, detrás había una cadena que involucraba trabajadores, máquinas, crédito, producción y consumo.
La historia de Whirlpool muestra el movimiento contrario: una planta moderna, con una inversión millonaria y capacidad exportadora, dejó de fabricar y pasó a formar parte de un esquema importador.
La comparación no permite borrar las diferencias entre 1946 y 2026. Pero sí deja planteada una discusión que el discurso libertario suele presentar como una cuestión puramente contable: ¿qué pierde una sociedad cuando producir deja de ser un objetivo económico y comprar afuera pasa a ser la alternativa dominante?
Porque una fábrica no es solamente un edificio.
Es trabajo. Es conocimiento. Es capacidad productiva. Es una cadena de proveedores. Y, sobre todo, es la posibilidad de que un país no quede condenado a ser simplemente el lugar donde se venden productos fabricados por otros.
La vieja heladera SIAM todavía puede servir para recordar algo que hoy parece incómodo: la industria nacional alguna vez fue pensada como una herramienta para transformar la vida de las familias. La fábrica de Whirlpool, vacía y en venta, obliga a preguntarse qué lugar ocupa esa idea en la Argentina de Milei.
Fuentes
Aisenberg, I., & Rein, R. (2024). Las vidas paralelas de dos emprendedores inmigrantes: Torcuato Di Tella y Ezra Teubal. Temas de Historia Argentina y Americana, 32(2), 109-128.
Belini, C. (2010). La promoción industrial durante el peronismo. Impacto y límites de la ley de industrias de interés nacional (1944-1958). Temas de Historia Argentina y Americana, 16, 59-97.
Rocchi, F. (2022). La transformación de la vida cotidiana: la evolución de los bienes durables en Argentina, 1920-1970. Historia Crítica, 84, 29-55.
Dirección General de Cultura y Educación de la Provincia de Buenos Aires. (2021). Los primeros gobiernos peronistas. Continuemos Estudiando.
El Modelo. (3 de septiembre de 2026). Se va: Whirlpool ya no fabrica en Argentina y vende su planta de Pilar.
Y ahora, la ciencia dictamina el veredicto final. Y si antes lxs sospechxs eran: los plebeyos o legos, damas o caballeros, proletarios o burgueses; sacerdotes, obejas y herejes; vagos, sabiondos y delincuentes; aristócratas, oligarcas y demócratas; amos, esclavos y esclavos de esclavos; capitalistas o comunistas; de alguna «raza» de los cánones oficiales o de algún…
En este recorrido que me propuse hacer con cada músico y música reginense existen varios pasos a seguir. En primer lugar, la investigación personal y la escucha activa de su música. Después viene la entrevista, la charla en la que juntos recorremos su carrera, que siempre me sorprende porque hay mucho que no conocemos detrás…
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