Provincia autoriza la apertura de natatorios y gimnasios en Regina y otras 10 ciudades

A partir de hoy, se suman actividades permitidas en 11 ciudades rionegrinas. La medida fue dispuesta por el Gobierno Provincial a través del Ministerio de Salud en base a los parámetros sanitarios y epidemiológicos correspondientes y alcanza a Bariloche, Cipolletti, Catriel, Cinco Saltos, Villa Regina, Barda del Medio, Allen, Mainque, Chichinales, Godoy y Fernández Oro.

Mediante la Resolución del Ministerio de Salud se autoriza la realización de actividades deportivas individuales al aire libre, así como la apertura de natatorios y gimnasios, siempre bajo estrictos protocolos sanitarios en resguardo de la salud de todos los vecinos.

Esta determinación fue confirmada por la Gobernadora Arabela Carreras a los Intendentes a través de una videoconferencia, y será oficializada en las primeras horas a través de la publicación de las correspondientes resoluciones.

En el caso particular de Bariloche, la ciudad salió de estar en ASPO (Aislamiento Social, Preventivo y Obligotorio), mientras que en las restantes además de presentar las condiciones epidemiológicas necesarias, se encuentran dentro de los parámetros establecidos por Nación para esta flexibilización.

En su diálogo con los Intendentes, la Gobernadora Arabela Carreras remarcó que esta apertura a partir de la situación epidemiológica de estas ciudades “es el fruto del incansable trabajo de los equipos de salud de la Provincia y de los hospitales, que día a día ponen el cuerpo, sus conocimientos y su compromiso para controlar el avance de esta pandemia”.

Destacó además el compromiso de las Intendentas y los Intendentes que trabajan permanentemente junto a los equipos de salud y los hospitales, con una colaboración total.

Difunde esta nota

Te puede interesar

  • ¿DE DÓNDE PROVIENE LA PALABRA FEMINISMO? Y UN DEPARTAMENTO EN URANO

    La frontera es un teatro inmunológico en el que cada cuerpo es percibido como un enemigo potencial, y él y yo estamos a los dos lados en ese umbral para jugar el juego de la identidad y de la diferencia. Paul B. Preciado Paul B. Preciado nos conduce hasta los rincones menos pensados de la…

    Difunde esta nota
  • Más de $20 millones en maquinaria para mantenimiento de caminos rurales

    Desde el lunes, la Municipalidad de Villa Regina cuenta con una motoniveladora adquirida con fondos provenientes de las cámaras de transferencia con una inversión de $13 millones. A esta máquina se sumará los próximos días un camión regador comprado a través del mismo mecanismo por un monto superior a los $8 millones. “Se trata de…

    Difunde esta nota
  • Quintela tantea una cumbre con Jaldo, Jalil y Sáenz para alejarlos de Milei

     

    Ricardo Quintela trabaja en una cumbre para la semana que vine con Osvaldo Jaldo, Raúl Jalil y Gustavo Sáenz, los gobernadores aliados de Javier Milei que busca acercar a un armado nacional del peronismo.

    El gobernador de La Rioja quiere evitar que sus pares del norte, que oficiaron de aliados del presidente en sus primeros tres años de mandato, terminen cerrando un acuerdo electoral con los libertarios para el año que viene. El objetivo de Quintela es evitar el entendimiento con la Rosada para que no le traccionen votos a Milei en octubre.

    Pero del lado de los gobernadores aliados de la Rosada también hubo contactos, porque ven a Milei débil en las encuestas y no quieren estar pintados de violeta.

    El equívoco peronista

    Como explicaron a LPO en el entorno de Quintela, el riojano está trabajando en «unir partes». «Si se lo reconocen será protagonista», dijeron sus allegados.

    Este viernes, Quintela encabezó un encuentro con intendentes del Conurbano, anticipado por LPO, en la quinta de Perón en San Vicente.

    La cumbre de intendentes con Quintela en la quinta de San Vicente

    De la reunión participaron Federico Otermín, Gastón Granados, Federico Achával y Mariel Fernández, entre otros. El encuentro lo coordinaron Federico Morante, armador en Lomas y Alberto Arrúa, diputado nacional por Misiones.

    Este medio explicó que Quintela se alejó de Axel Kicillof y se acercó a Cristina Kirchner luego de enfrentarla en la renovación de autoridades del PJ nacional. El riojano habló con Máximo Kirchner en la noche del jueves y quedaron en verse en los próximos días. 

     

    Difunde esta nota
  • Trabajos en la planta de bombeo de cloacas de barrio Belgrano

    La Secretaría de Obras y Servicios de la Municipalidad de Villa Regina finalizó esta semana con las tareas de reparación de la chimenea e instalación del nuevo mechero en la planta de bombeo de cloacas ubicada en barrio Belgrano. De esta manera, y después de muchos años, estos equipos se encuentran nuevamente en funcionamiento y…

    Difunde esta nota
  • |

    Cuando el verano se pasaba en la pileta del club

     

    En los años 70 y 80, miles de chicos argentinos pasaban el verano en las piletas de los clubes. La historia de las colonias y aquella vida de barrio.

    Por Alcides Blanco para NLI

    Hubo una Argentina en la que las vacaciones de verano no necesariamente implicaban viajar cientos de kilómetros ni reservar un departamento frente al mar. Para muchísimas familias, especialmente en las grandes ciudades, el verano empezaba cuando abría la pileta del club. Enero y febrero podían transcurrir a pocas cuadras de casa, entre una reposera, una pelota, un sándwich envuelto en papel, una gaseosa caliente y varias horas bajo el sol. Los chicos llegaban temprano para la colonia de vacaciones y volvían a casa agotados al mediodía; por la tarde, muchas veces, regresaban con sus padres o con los amigos del barrio. El club deportivo se convertía durante esos meses en una especie de playa doméstica, accesible para quienes no podían afrontar un viaje y, al mismo tiempo, en uno de los principales espacios de encuentro social de los barrios argentinos.

    La colonia como parte de la infancia

    La colonia de vacaciones tenía una organización que hoy puede resultar entrañable. Los chicos se agrupaban por edades, tenían profesores, horarios y actividades, y aprendían a nadar o perfeccionaban sus habilidades en la pileta mientras afuera se desarrollaba una vida paralela de juegos y amistades. Para muchos niños, la colonia era una prolongación de la escuela, pero sin guardapolvo, sin cuadernos y con la promesa de pasar buena parte del día en el agua. Había competencias, juegos por equipos, carreras, actividades deportivas y excursiones, pero también largos momentos de tiempo libre en los que la imaginación hacía el resto.

    El club tenía además una ventaja decisiva para muchas familias: estaba cerca. En una época en la que no todos tenían automóvil y el transporte cotidiano tenía otras características, poder llegar caminando, en colectivo o en bicicleta significaba que los chicos podían desarrollar una autonomía que hoy resulta menos frecuente. El barrio era el territorio cotidiano y el club formaba parte de él. Los padres podían conocer a los profesores, a los dirigentes y a otras familias, mientras los chicos iban construyendo durante el verano una red de amistades que muchas veces continuaba durante todo el año.

    La pileta también modificaba el ritmo familiar. El verano tenía horarios propios: almorzar más tarde, dormir una siesta, volver a la pileta después de las cuatro cuando el calor aflojaba y quedarse hasta que empezara a caer el sol. No había necesidad de llenar cada hora con una actividad organizada. Buena parte del atractivo consistía precisamente en tener tiempo libre. Los chicos podían pasar una tarde entera jugando a la pelota, haciendo competencias de clavados, charlando al borde de la pileta o inventando alguna aventura que en ese momento parecía importantísima.

    El club como vacaciones posibles

    Para las familias que no podían viajar, la pileta del club tenía además un significado económico. Las vacaciones fuera de la ciudad implicaban transporte, alojamiento, comida y otros gastos que no estaban al alcance de todos. El club ofrecía una alternativa mucho más accesible: una cuota social y, en algunos casos, un adicional por temporada permitían utilizar las instalaciones durante los meses de calor. La posibilidad de disfrutar del verano no dependía necesariamente de poder viajar, y eso convertía a las instituciones barriales en actores importantes de la vida social.

    Esta característica estaba relacionada con una tradición mucho más antigua. Durante buena parte del siglo XX, los clubes argentinos fueron construyendo instalaciones deportivas y recreativas que excedían ampliamente la práctica competitiva. La pileta, el gimnasio, el salón de fiestas, la cancha y el buffet formaban parte de un mismo universo institucional. El club podía ser el lugar donde un chico aprendía a nadar, donde jugaba al fútbol, donde sus padres participaban de una comisión y donde la familia terminaba celebrando un cumpleaños. La institución acompañaba distintas etapas de la vida, algo que ayudaba a explicar su enorme arraigo.

    En verano, además, aparecía una escena muy característica: las familias cargadas con bolsos, toallas, ojotas, termos y comida. La heladerita podía contener sandwiches, fruta y alguna bebida para evitar gastar demasiado en el buffet. Las madres y los padres buscaban un lugar con sombra mientras los chicos desaparecían rápidamente hacia la pileta. Al rato aparecía el problema inevitable: quién había perdido la toalla, quién tenía que ponerse protector solar nuevamente, quién había dejado las ojotas junto a la pileta y quién todavía no quería salir del agua.

    También estaba la figura del guardavidas, que durante aquellas temporadas adquiría una autoridad especial. Su silbato podía detener una carrera, impedir una conducta peligrosa o anunciar que era momento de salir del agua. Los chicos aprendían así algunas de las primeras reglas de convivencia fuera de la escuela y de la familia. La pileta era diversión, pero también aprendizaje colectivo: había turnos, límites, normas y adultos responsables de hacerlas cumplir.

    Una Argentina que también veraneaba cerca

    Con el paso del tiempo, el modelo fue cambiando. Las vacaciones familiares se diversificaron, aumentaron las posibilidades de viajar y aparecieron nuevas propuestas de entretenimiento. Los barrios también se transformaron, los clubes atravesaron dificultades económicas y algunas instituciones perdieron parte de la infraestructura que habían construido durante décadas. La televisión por cable, los videojuegos, las nuevas tecnologías y, posteriormente, internet modificaron además la manera en que los chicos ocupaban su tiempo libre.

    Sin embargo, las colonias y las piletas de los clubes nunca desaparecieron completamente. Siguen existiendo porque responden a una necesidad que no es solamente recreativa. Para muchas familias representan un espacio seguro, cercano y comunitario donde los chicos pueden encontrarse con otros chicos, practicar deportes y aprender a desenvolverse colectivamente. Lo que quizás cambió es el lugar que ocupan dentro de una sociedad en la que el tiempo libre está cada vez más fragmentado.

    Recordar aquellas temporadas de pileta no significa afirmar que antes todo era mejor. También había desigualdades, clubes deteriorados, familias que no podían siquiera pagar una colonia y barrios en los que las condiciones de vida eran muy diferentes. Pero aquellas escenas permiten observar algo importante: la recreación también formaba parte de la vida comunitaria y no estaba necesariamente separada del deporte, la educación o la organización barrial.

    Por eso, cuando quienes fueron chicos en los años 70 u 80 recuerdan el verano, muchas veces no aparece primero una playa lejana ni un hotel. Aparece una pileta. Aparece el olor a cloro, el piso caliente, la bolsa con la merienda, el silbato del guardavidas, la carrera para ocupar una reposera bajo un árbol y la orden repetida de una madre: «Salí un rato del agua». Para miles de argentinos, esas fueron sus vacaciones, y en esa pileta del club encontraron algo que excedía largamente el entretenimiento: amigos, autonomía, deporte, barrio y una forma de aprender que el verano también podía ser una experiencia compartida.

     

    Difunde esta nota
  • Llaryora frena el lanzamiento de un juego de Lotería para no chocar con la Iglesia antes del arribo de León XIV

     

    Con el claro objetivo de no provocar una incomodidad con la Iglesia, el gobernador cordobés Martín Llaryora decidió pisar el lanzamiento de un juego de la Lotería de Córdoba. Decisión que se posterga hasta luego de la llegada del papa León XIV en noviembre próximo.

    El llaryorismo ya puso toda la maquinaria en modo campaña 2027 y cada punto suma. Por lo tanto, dentro de ese esquema, el cordobesismo encontró un aliado con motivo del arribo del papa y es el cardenal Ángel Rossi, el cordobés que es uno de los popes de la Iglesia Católica en el país y al que le gusta entrar a jugar en la política.

    Así lo evidenció en las críticas al gobierno de Javier Milei en la misa de San Cayetano cuando dijo que «la macro de la que hablan no baja al plato» y apuró con un: «dicen que sacaron a millones de la pobreza; los deben haber bajado a la miseria». Con esa contundencia, el arzobispo puso en palabras lo que muchos piensan dentro del gobierno de Llaryora, pero no pueden decir para no dañar la reconstrucción del vínculo con la Nación.

    Bajo la expectativa de un pacto que les allane el camino de la reelección a ambos: a Llaryora y a Milei.

    Ahora, en la sinergia entre El Panal y la Iglesia con Rossi como aliado clave de la visita del Sumo Pontífice, en el llaryorismo decidieron congelar el lanzamiento de un juego, una raspadita que derive en un rédito para la Lotería de Córdoba.

    Esto debido a que, también en este sentido, Rossi se mostró crítico en distintos momentos de su relación con el peronismo cordobés. Y entre las situaciones de mayor fricción se encuentra cuando se sancionó la ley de juego on line en la Legislatura provincial, durante la gestión del exgobernador Juan Schiaretti. Ley que, una vez promulgada Rossi salió a decir que «le pusieron un casino en la mano a los chicos». Por la relación de los adolescentes con las apuestas en el celular.

    Además, en clave electoral, Llaryora toma la visita de León XIV como un plafón en su objetivo de reelección. Y casi con seguridad, apenas parta el papa de suelo cordobés, el cordobesismo empezará a puntear con seriedad listas y fecha.

    Más aún por la convocatoria que se espera con el arribo del papa y donde aguarda, además, una mayor cercanía con los fieles a lo que sucederá en Buenos Aires, como así también la visita de turistas de otras provincias y países. 

     

    Difunde esta nota

Deja una respuesta