La Dirección de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Municipalidad de Villa Regina recuerda a comerciantes minoristas y mayoristas de todos los rubros que se encuentra en vigencia la Ordenanza 103/2008. La misma prohíbe el uso de polietileno, polipropileno y polímeros artificiales no biodegradables con destino a embalajes o bolsas denominadas ‘camiseta’.
Por lo tanto se aconseja se abstengan de hacer entrega de las mismas y así evitar sanciones y multas.
La Municipalidad de Villa Regina puso en marcha la licitación privada Nº 04/2021 para la adquisición de 4.000 kilos de leña (frutal seca trozada). El presupuesto oficial es de $ 2.800.000 y la apertura de las ofertas se realizará el 16 de abril a las 11 horas. Las mismas se recibirán hasta la fecha y…
La 50° edición de la Fiesta Nacional de la Nieve se presentará en Villa Regina este jueves 8 de julio a las 10 horas en una conferencia de prensa que se realizará en la Oficina de Turismo ubicada en Florencio Sánchez 817. En la oportunidad el Intendente Marcelo Orazi estará acompañado por su par de…
Después de una jornada sofocante y en una madrugada que casi no había traído alivio, un enorme apagón dejó a casi un millón de usuarios sin luz en la Ciudad de Buenos Aires y el Conurbano, casi al mismo tiempo que el gobierno de Javier Milei oficializaba un nuevo aumento de las tarifas.
Los primeros cortes masivos se empezaron a registrar pasadas las 22, horario en el que el ENRE registraba casi 40 mil usuarios sin suministro. El apagón parece que también afectó al ente porque la web dejó de funcionar hasta las 4 de la mañana, cuando los usuarios sin luz eran
952.036, casi todos de Edesur.
A partir de ese momento, el número comenzó a mejorar y pasadas las 8 de la mañana los usuarios sin luz eran algo menos de 20 mil. Según Edesur, la situación comenzó a normalizarse alrededor de las 4 de la mañana, con lo que miles de porteños sufrieron una noche sofocante sin ventilador ni aire acondicionado.
Edesur informó a la madrugada que «una falla en la Subestación Bosques generó una afectación que alcanza a diferentes subestaciones de Capital Federal y el Conurbano» y avisó que el servicio regresaría en etapas. Para esa hora en las redes se multiplicaban los mensajes de usuarios a los que la empresa no les respondía.
Los reportes indican que el apagón fue masivo en barrios porteños como Recoleta, Villa Crespo, Almagro, Flores, Parque Avellaneda, entre otros. En el Conurbano se sintió fuerte en zonas de Avellaneda, Lomas de Zamora, Esteban Echeverría y Lanús.
Un enorme apagón dejó a casi un millón de usuarios sin luz en la Ciudad de Buenos Aires y el Conurbano, casi al mismo tiempo que el gobierno de Javier Milei oficializaba un nuevo aumento de las tarifas
Para aumentar la bronca de los miles y miles de usuarios que sufrieron el apagón, casi al mismo tiempo se publicó en el Boletín Oficial el nuevo cuadro tarifario de la electricidad que regirá a partir del 1 de enero y que implica un nuevo golpe al bolsillo.
De acuerdo a la información publicada en la resolución del ENRE, a partir de enero el costo de la distribución de Edenor se incrementa un 2,31% respecto de diciembre, mientras que para Edesur la suba alcanza el 2,24%.
El impacto podría ser más fuerte ya que el gobierno también habilitó un incremento del precio mayorista de la energía: el PEE aumenta un 3,88%.
En las redes sociales también hubo burlas para los tuiteros oficialistas, como el Gordo Dan, que en la previa cancherearon con la supuesta falta de cortes de luz que atribuían a la gestión de Milei.
Todavía dan vueltas en nuestra ciudad fotografías en las que podemos ver a nuestros abuelos o padres disfrutando del Arroyo Salado cuando este todavía era una traza natural del Río Negro. Si vemos una fotografía actual del cauce y comparamos que pasó en el transcurso del tiempo, el juego de las diferencias entre las imágenes…
El Gobierno avanzó con una resolución que elimina obligaciones históricas del Estado
Por Ignacio Álvarez Alcorta para NLI
Bajo el argumento de la “modernización normativa”, el Gobierno avanzó con una resolución que elimina obligaciones históricas del Estado y borra del reglamento sanitario el tratamiento especial para los pequeños productores. La Resolución 62/2026 del SENASA, publicada hoy en el Boletín Oficial no crea reglas nuevas: directamente quita las que protegían a los sectores más vulnerables de la cadena agroalimentaria.
La medida fue publicada el 23 de enero y pasa casi desapercibida fuera del ámbito técnico, pero su impacto es profundo. Con una sola firma, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria derogó dos capítulos completos del Reglamento de Inspección de Productos de Origen Animal, vigente desde 1968, que cumplían funciones centrales: el asesoramiento estatal y la regulación específica para la agricultura familiar.
Menos Estado, más castigo
Uno de los capítulos eliminados es el Capítulo XXIX – Del Asesoramiento, que establecía la obligación del SENASA de publicar guías, materiales explicativos y normas de divulgación para que productores y elaboradores supieran cómo cumplir con los requisitos sanitarios.
La derogación implica un cambio de paradigma: el Estado deja de tener la obligación normativa de explicar cómo cumplir la ley, pero mantiene intacta su capacidad de controlar, sancionar y clausurar.
En otras palabras, menos acompañamiento y más castigo. Una lógica coherente con el espíritu de la Ley Bases, que atraviesa toda la resolución como marco político general.
Agricultura familiar: de régimen especial a la intemperie
Más grave aún es la derogación del Capítulo XXXIII – De los productos provenientes de la agricultura familiar. Ese apartado reconocía algo elemental: no es lo mismo un frigorífico industrial que un pequeño productor artesanal.
El capítulo contemplaba:
Diferencias de escala
Modalidades productivas específicas
Volúmenes reducidos
Condiciones territoriales y sociales propias
Al eliminarlo, el SENASA borra del reglamento cualquier tratamiento diferenciado y somete a la agricultura familiar al mismo esquema normativo que rige para grandes empresas del complejo agroindustrial.
El resultado es previsible: más exclusión, más informalidad y más presión sobre los eslabones más débiles de la cadena.
Modernización sin reemplazo
La resolución justifica las derogaciones en la necesidad de “actualizar” normas obsoletas y acompañar los avances tecnológicos. Sin embargo, hay un dato central que el texto no puede disimular: no se dicta ninguna norma nueva que reemplace lo eliminado.
No hay:
Nuevo régimen para agricultura familiar
Nuevo esquema de asesoramiento digital
Nuevas herramientas de acompañamiento técnico
Solo hay vacío normativo.
Responsabilidad individual y retirada estatal
La Resolución 62/2026 se apoya reiteradamente en la Ley 27.233, que establece la responsabilidad primaria de los actores de la cadena agroalimentaria. Pero al mismo tiempo, reduce el rol activo del Estado a su mínima expresión.
El mensaje es claro: cada productor debe arreglárselas solo, aun cuando las condiciones de partida sean profundamente desiguales.
Bajo el discurso de la eficiencia y el reordenamiento normativo, se consolida un modelo de Estado que controla pero no acompaña, sanciona pero no explica, exige pero no reconoce diferencias.
Una decisión técnica con consecuencias políticas
Aunque redactada en lenguaje administrativo, la resolución tiene una consecuencia política nítida: debilita a la agricultura familiar y fortalece un esquema pensado para grandes actores.
No es una simplificación inocente. Es una decisión que reconfigura quién puede producir, quién puede cumplir y quién queda afuera del sistema formal.
Y como suele ocurrir, el ajuste normativo no cae sobre los poderosos, sino sobre quienes producen en pequeña escala, sostienen economías regionales y garantizan alimentos en condiciones adversas.
Un descubrimiento arqueológico en una cueva de Indonesia reveló una pintura de al menos 67.800 años de antigüedad, anterior a cualquier expresión artística conocida en Europa. El hallazgo derriba mitos eurocéntricos sobre el origen del arte y confirma que la capacidad simbólica humana es mucho más antigua y diversa de lo que se enseñó durante décadas.
Por Alcides Blanco para NLI
El contorno tenue de una mano (sobre la figura oscura del ave) en la cueva Liang Metanduno, en Sulawesi, corresponde al arte rupestre más antiguo conocido en el mundo. Crédito: Maxime Aubert
Durante más de un siglo, la historia oficial del arte sostuvo que las primeras manifestaciones simbólicas complejas surgieron en Europa, con ejemplos emblemáticos como Altamira o Lascaux. Sin embargo, un hallazgo reciente en la isla de Sulawesi, en Indonesia, desmonta esa narrativa: científicos confirmaron que una pintura rupestre hallada en una cueva de la región tiene al menos 67.800 años, convirtiéndose en la obra de arte figurativo más antigua conocida hasta hoy.
Un hallazgo que cambia los manuales
La pintura representa una escena con figuras humanas estilizadas interactuando con un animal, posiblemente un cerdo salvaje, una especie recurrente en el arte rupestre del sudeste asiático. Lo relevante no es solo la antigüedad, sino su complejidad narrativa: no se trata de simples marcas o manos estampadas, sino de una escena con intención simbólica y social.
La datación se realizó mediante un método avanzado que analiza las capas minerales formadas sobre la pintura, lo que permitió establecer una edad mínima con alto grado de precisión. El resultado fue contundente: esta obra es miles de años más antigua que cualquier pintura rupestre europea conocida.
El mito del origen europeo del arte
Durante décadas, la arqueología dominante sostuvo que el arte surgió como un “salto cognitivo” asociado a poblaciones humanas que habitaron Europa hace unos 40.000 años. Este descubrimiento confirma lo que muchos investigadores venían señalando: la capacidad simbólica y artística no nació en un único lugar, ni fue patrimonio exclusivo de una región del mundo.
El sudeste asiático, África y otras zonas no europeas ya habían aportado indicios de arte antiguo, pero este hallazgo coloca definitivamente a Indonesia en el centro de la historia cultural de la humanidad, desplazando a Europa del lugar exclusivo que se le asignó durante años.
Arte, pensamiento y comunidad
El arte rupestre no era decoración. Estas pinturas cumplían funciones sociales, rituales y comunicacionales. Implicaban pensamiento abstracto, transmisión cultural y organización comunitaria, rasgos que definen a las sociedades humanas complejas.
Que estas capacidades estén documentadas hace casi 70.000 años obliga a replantear cuándo y cómo los seres humanos comenzaron a pensarse a sí mismos, a su entorno y a los otros. El arte aparece así como un elemento constitutivo de la humanidad, no como un lujo tardío.
Un golpe al relato colonial del conocimiento
No es un dato menor que este descubrimiento vuelva a poner en cuestión la mirada colonial que organizó el saber histórico durante siglos. La idea de que la “civilización” y la “cultura” nacen en determinados centros y luego se expanden es cada vez menos sostenible frente a la evidencia científica.
Este hallazgo confirma que las periferias del relato occidental fueron, en realidad, núcleos fundamentales de la experiencia humana, invisibilizados por una historiografía funcional al poder colonial y académico del norte global.
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