Ya estamos en el mes de las elecciones, llegó octubre y el domingo 27 tenemos que ir a votar. A nivel nacional y local. En Regina no sólo elegimos intendente, también diez Concejales (¿no son muchos?) y tres integrantes para el tribunal de cuentas. Las boletas se pueden cortar, ¿lo sabías?
En #latapa hace tiempo que ponemos sobre la mesa y en eje de discusión la importancia y el valor primordial que tiene para el buen funcionamiento y crecimiento de una ciudad, su Concejo Deliberante. Un espacio que ha sido denostado y a la vez olvidado por los votantes y también menospreciado por los funcionarios.
Contar con concejales capacitados, comprometidos y pro-activos, que lleven adelante nuevos proyectos y ordenanzas, que revean las que han quedado desactualizadas, que analicen las que han sido un copy-paste sin contextualización en función de la ciudad y su marco histórico actual, entre tantas otras cosas, es fundamental y prioritario como también lo es que sea un espacio pluralista y de debate.
En la elección local se presentan tres listas: la del PJ, la de JSRN y la del FIT. La UCR decidió bajase e ir sólo en los tramos de concejales y tribunos, y aseguró su participación como colectora de la lista de Weretilneck. JSRN, en tanto, es la única de las tres listas que no va atada a ningún candidato presidencial.
Esto quiere decir que podremos optar entre cuatro boletas que pueden analizarse y seccionarse en tres tramos: Intendente, concejales, y tribunal de cuentas.
Queremos poner en relevancia el valor de contar con un CD competente, es por eso que hacemos hincapié en la existente posibilidad de cortar boleta y elegir puntualmente sobre todos los espacios que convergen en la misma.
Proximamente en nuestra plataforma compartiremos la encuesta sobre los CONCEJALES locales. ¿Vos a los de que partido vas a votar? ¿Los conocés? ¿Por qué los votás?¿Cortaste boleta alguna vez?
En 1813 Manuel Belgrano destinó los 40.000 pesos de su premio militar a dotar cuatro escuelas públicas. La historia de ese legado y su vigencia dos siglos después.
Por Alcides Blanco para NLI
Cada 11 de septiembre, cuando la Argentina recuerda a los maestros y vuelve sobre la figura de Domingo Faustino Sarmiento, existe una tentación comprensible pero históricamente incompleta: pensar que la educación pública argentina comenzó con el gran proyecto escolar de la segunda mitad del siglo XIX. Sarmiento tuvo, sin dudas, un papel decisivo en la expansión de la enseñanza primaria, la formación profesional de los docentes y la construcción de instituciones educativas. Pero mucho antes de aquella etapa, cuando las Provincias Unidas todavía estaban atravesadas por la guerra de la Independencia y ni siquiera existía el Estado nacional argentino tal como lo conocemos, Manuel Belgrano ya había pensado la educación como una responsabilidad pública y como una herramienta indispensable para construir la nueva sociedad. En 1813, después de recibir una importante recompensa por sus victorias militares, tomó una decisión que todavía sorprende por su dimensión: resolvió destinar los 40.000 pesos del premio a la dotación de cuatro escuelas públicas de primeras letras.
No se trata de una tradición transmitida únicamente por los manuales escolares. El Archivo General de la Nación conserva el documento mediante el cual el Gobierno aprobó el destino de esos fondos, y la documentación oficial identifica expresamente las cuatro ciudades: Tarija, Jujuy, Tucumán y Santiago del Estero. El 27 de abril de 1813 quedó formalizada la decisión. Belgrano había recibido aquel premio por sus servicios a la causa revolucionaria y decidió que el dinero no se incorporara a su patrimonio personal, sino que se transformara en un fondo destinado a la educación.
La diferencia no es menor. El documento original del reglamento redactado por Belgrano el 25 de mayo de 1813 comienza señalando que había resuelto dotar las cuatro escuelas con los cuarenta mil pesos que le había concedido la Asamblea. El artículo primero establece que el capital debía distribuirse en 10.000 pesos para cada escuela, de manera que sus réditos permitieran sostenerlas. El reglamento incluso fija el destino de esos recursos: una parte debía utilizarse para el sueldo del maestro y otra para los gastos necesarios de funcionamiento. No estamos, entonces, frente a una declaración abstracta sobre la importancia de educar: Belgrano estaba diseñando un mecanismo concreto para financiar escuelas públicas.
Un reglamento para formar ciudadanos
El valor histórico del documento aumenta cuando se lo lee completo. Belgrano no se limitó a entregar dinero y dejar que otros decidieran qué hacer con él. Escribió personalmente el reglamento que debía organizar las cuatro escuelas, estableciendo criterios para la elección de los maestros, sus obligaciones, la enseñanza, la disciplina y hasta determinados gastos cotidianos.
Uno de los aspectos más significativos aparece en el artículo 18. Allí Belgrano sostiene que el maestro debía procurar con su conducta inspirar en sus alumnos “amor al orden”, respeto, moderación y dulzura en el trato, sentimientos de honor, amor a la virtud y a las ciencias, inclinación al trabajo y desapego del interés particular. También debía fomentar un espíritu que llevara a los alumnos a preferir el bien público al privado.
La formulación resulta extraordinariamente significativa para 1813. La escuela que imaginaba Belgrano no debía limitarse a enseñar a leer y escribir: debía formar ciudadanos. Y el maestro tenía que ser, por su propia conducta, parte de esa formación. El reglamento establecía además que el acceso al cargo docente debía realizarse mediante oposición, una forma temprana de pensar la selección y profesionalización de quienes estaban al frente de la enseñanza.
Belgrano también contemplaba a los sectores más pobres. El proyecto incluía recursos para materiales escolares y establecía previsiones para que los niños que no pudieran afrontarlos no quedaran excluidos. Esa concepción encaja con otras expresiones del propio Belgrano sobre la importancia de la educación para el desarrollo de los pueblos. En una de las formulaciones que el Estado argentino ha recuperado de su pensamiento sostuvo: “Un pueblo culto nunca puede ser esclavizado”.
Hay allí una concepción política de la educación que merece ser recuperada: la libertad conquistada por las armas necesitaba ser sostenida por ciudadanos capaces de ejercerla.
Las cuatro escuelas y una deuda que atravesó dos siglos
El destino posterior de aquellas cuatro escuelas fue mucho más complejo que lo que suele contar la efeméride.
La documentación del Instituto Nacional Belgraniano señala que las escuelas funcionaron de manera discontinua debido a las guerras de Independencia y a los enfrentamientos internos posteriores. También registra problemas con el envío del dinero y con las rentas destinadas a sostenerlas. Es decir, el proyecto educativo de Belgrano quedó atrapado en las mismas dificultades políticas y financieras que atravesaron a las Provincias Unidas durante aquellos años.
La primera en abrir fue la de Santiago del Estero. Según el Instituto Nacional Belgraniano, comenzó a funcionar en 1822, por iniciativa del gobernador Felipe Ibarra, y se estima que permaneció abierta hasta 1826. Belgrano ya había muerto cuando aquella escuela comenzó sus actividades, pero la apertura representaba el cumplimiento, aunque fuera parcial y tardío, de la voluntad expresada nueve años antes.
En Jujuy, la situación fue diferente. El Instituto Belgraniano registra la inauguración de la escuela en 1825, con funcionamiento hasta aproximadamente 1828. La historia posterior de aquel legado terminó dando lugar, casi dos siglos más tarde, a la Escuela N.º 452 “Legado Belgraniano”, inaugurada en San Salvador de Jujuy en 2004, después de una obra que había comenzado en 1999. La institución existe actualmente y continúa llevando ese nombre, aunque su edificio es, naturalmente, contemporáneo y no el establecimiento de 1813.
El caso de Tarija es todavía más extraordinario porque la ciudad pasó a formar parte de Bolivia después de la independencia. La escuela prevista por Belgrano no se concretó en el siglo XIX. Según los Anales del Instituto Nacional Belgraniano, el Poder Ejecutivo argentino creó formalmente la escuela mediante un decreto de abril de 1967 y Argentina financió el proyecto, la construcción y el equipamiento. El establecimiento fue entregado al Gobierno boliviano el 27 de agosto de 1974, bajo el nombre de Escuela Argentina Manuel Belgrano, es decir, 161 años después de la donación original.
Tucumán tuvo la historia más prolongada y problemática. El propio Estado argentino reconoció décadas después que allí quedaba una deuda pendiente. En 2022, el Ministerio de Educación de la Nación anunció la construcción de una nueva Escuela de la Patria Manuel Belgrano y habló explícitamente de la necesidad de “saldar definitivamente” esa deuda histórica. En mayo de 2023 comenzaron obras de ampliación y refacción del establecimiento, destinadas a los niveles inicial y primario, con nuevas aulas y espacios deportivos para una comunidad educativa de alrededor de 1.300 estudiantes.
Y la historia no terminó allí. La Escuela de la Patria Manuel Belgrano continúa funcionando en Tucumán: en julio de 2025 el Ministerio de Educación provincial informó que el establecimiento funcionaba normalmente y en 2026 alumnos de esa escuela participaron en los actos oficiales por el aniversario de la Independencia.
El recorrido de las cuatro escuelas permite comprender algo que suele perderse cuando se reduce la historia a una fecha y una estatua: el proyecto de Belgrano fue inmediato en su concepción, pero extraordinariamente lento en su concreción. Santiago del Estero y Jujuy tuvieron experiencias escolares tempranas pero discontinuas; Tarija necesitó 161 años para materializarse en la forma que conocemos; y Tucumán atravesó una larga historia institucional que todavía obligó al Estado argentino a realizar obras en el siglo XXI.
Belgrano murió pobre, pero dejó una idea de riqueza pública
El gesto adquiere todavía mayor dimensión cuando se observa qué ocurrió con el propio Belgrano.
No convirtió aquella recompensa militar en una fortuna personal. Y tampoco terminó su vida disfrutando de una posición económica acorde con el reconocimiento que había recibido. Murió el 20 de junio de 1820 en una situación de extrema precariedad económica, después de años de servicio, enfermedades, dificultades financieras y salarios que el Estado le adeudaba.
El contraste es poderoso, aunque debe ser contado sin convertirlo en una leyenda sentimental. No sería correcto afirmar que Belgrano quedó pobre exclusivamente porque donó los 40.000 pesos: su situación económica tuvo múltiples causas. Pero sí es un hecho que cuando tuvo la posibilidad de disponer de una importante recompensa personal decidió transformarla en un fondo destinado a escuelas.
En su respuesta al reconocimiento de la Asamblea aparece con claridad el principio que guiaba aquella decisión. Belgrano sostuvo que “ni la virtud ni los talentos tienen precio” y que resultaba despreciable para un hombre de bien convertir el servicio público en una búsqueda de riqueza. Por eso decidió destinar los 40.000 pesos a las cuatro escuelas.
No hace falta idealizarlo para reconocer la magnitud de esa elección.
Belgrano tuvo la oportunidad de convertir una recompensa por sus victorias en patrimonio propio y decidió convertirla en patrimonio educativo.
Antes de Sarmiento ya existía una idea de educación pública
Reconocer esto no significa quitarle importancia a Sarmiento. Todo lo contrario: permite ubicarlo correctamente.
Cuando Sarmiento impulsó décadas después la expansión de la enseñanza primaria, la formación de maestros y la creación de escuelas normales, trabajó sobre un problema mucho más amplio y con instrumentos estatales que Belgrano no tenía a su disposición. La posterior Ley 1420 de 1884 tampoco fue obra de Belgrano ni de Sarmiento en forma individual. La educación pública argentina fue el resultado de un proceso prolongado en el que participaron gobiernos, provincias, legisladores, maestros, educadores y comunidades.
Pero Belgrano fue uno de sus antecedentes fundamentales.
En 1813 ya había pensado en escuelas públicas de primeras letras; había previsto recursos para sostenerlas; había reglamentado su funcionamiento; había establecido criterios para seleccionar a los maestros; había definido obligaciones pedagógicas y morales para ellos y había pensado en la provisión de materiales para los alumnos.
Todo eso ocurrió antes de la independencia definitiva, antes de la Constitución de 1853 y más de setenta años antes de la Ley 1420.
Por eso el documento conservado por el Archivo General de la Nación merece ser leído no como una curiosidad de museo, sino como una pieza de la historia política argentina. El manuscrito de 1813 muestra a un dirigente revolucionario pensando que una patria nueva no podía sostenerse solamente con ejércitos, armas y declaraciones políticas. Necesitaba escuelas.
Y esa idea sobrevivió a las guerras, a la anarquía, a los incumplimientos administrativos y a los cambios territoriales.
Dos siglos después, algunas de aquellas escuelas siguen existiendo y otras fueron reconstruidas o refundadas bajo el nombre de Belgrano. La de Tarija quedó como una expresión concreta de un compromiso argentino que finalmente se materializó en Bolivia; la de Jujuy convirtió en edificio escolar contemporáneo una deuda histórica que había atravesado 191 años; la de Tucumán continúa funcionando y conserva el nombre de Escuela de la Patria; y Santiago del Estero fue la primera en poner en marcha, en 1822, una experiencia que duraría algunos años.
No todas las escuelas que Belgrano imaginó sobrevivieron. No todas se construyeron cuando él quiso. No todo el dinero llegó a cumplir el destino previsto. Pero la idea sobrevivió.
Y quizás allí esté el verdadero legado.
Manuel Belgrano no solamente dejó una bandera. Dejó una concepción de patria en la que el conocimiento debía ser un bien público y la educación una herramienta para que la libertad pudiera ser ejercida por el conjunto de la sociedad.
En 1813, en medio de una guerra y cuando la Argentina todavía estaba naciendo, recibió dinero por haber ganado batallas.
Eligió convertirlo en escuelas.
Ese gesto, más de dos siglos después, sigue siendo una de las mejores definiciones de lo que significa pensar la patria como algo que pertenece a las generaciones que vienen.
En el mundo de la política argentina, hay figuras icónicas que han dejado una huella imborrable en la historia del país. Uno de esos personajes es Juan Domingo Perón, quien gobernó Argentina en tres ocasiones y dejó un legado político y social de gran relevancia. En contraste, encontramos a Javier Milei, un economista y político…
Los bomberos voluntarios harán un sirenazo nacional en todos los cuarteles del país para reclamarle a Alejandra Monteoliva que les pague una deuda de 60 mil millones de pesos, ante la
La medida se hará este jueves a las 10 y los bomberos pidieron a los vecinos de cada cuartel que no se alarmen. Con el sirenazo los bomberos buscan visibilizar el creciente malestar del sector ante la falta de respuesta de la ministra de Seguridad ante los reclamos presupuestarios.
Monteoliva mantiene sin ejecutar ni distribuir $59.330,7 millones contemplados en la Ley Nacional N° 25.054, correspondientes al remanente del ejercicio 2025 y años anteriores. El Sistema Nacional de Bomberos Voluntarios agrupa a más de 1000 asociaciones y 52.000 efectivos voluntarios en toda la Argentina,
En un contexto en que Nación no baja recursos a las provincias ni las provincias a los municipios, los bomberos están desamparados para atender la emergencia de El Niño.
«Nos están dejando con la manguera a medias», dijeron a LPO desde el cuartel de bomberos de Gualeguaychú. Los bomberos dijeron a LPO que generalmente el pago del subsidio se cancela entre marzo y mayo, por lo que van entre cuatro y seis meses de demora este año.
Desde el sector remarcaron que esos fondos provienen de un régimen de afectación específica recaudado por ley, por lo que desestimaron que se trate de asistencia extraordinaria o aportes discrecionales. El congelamiento de las partidas representa un recorte directo estimado en unos $45 millones por cada asociación de bomberos del país.
En un contexto en que Nación no baja recursos a las provincias ni las provincias a los municipios, los bomberos están desamparados para atender la emergencia de El Niño.
A la disputa presupuestaria se suman otras tres demandas operativas que impactan directamente en las arcas de los 1000 cuarteles locales. Por un lado, los bomberos reclaman ser compensados por la atención médica y técnica en siniestros dentro de rutas concesionadas, y solicitan que la licitación de la nueva Red Federal de Concesiones impulsada por el Decreto 97/2025 incluya convenios obligatorios, una contraprestación fija mensual por disponibilidad, el reintegro de gastos extraordinarios y mecanismos de compensación por daños en equipamiento.
Por otra parte, la conducción de Bomberos exige la aplicación integral de la Ley de Fortalecimiento 27.629, sancionada en 2021, con especial énfasis en la devolución del IVA por compras de bienes, servicios y equipamiento a cargo de ARCA. A esto se añade un reclamo directo al Ministerio de Economía y al Banco Central para que se agilicen los pagos al exterior.
Ante los elevados costos de los vehículos de emergencia en el mercado interno, los cuarteles recurren a la compra de unidades usadas en el extranjero, una operatoria que requiere pagos anticipados totales contra factura proforma y que hoy enfrenta severas trabas operativas.
En esta semana se renuevan las propuestas de la Dirección de Turismo de la Municipalidad de Villa Regina como parte del programa ‘Sentite Turista’: – Jueves 21: ‘Coloreando Mi Ciudad’ de 17,30 a 19,30 horas. Una nueva edición para que niños y niñas disfruten de un recorrido por los atractivos naturales, culturales, históricos de la…
El Intendente Marcelo Orazi y el Secretario de Obras e Infraestructura de Río Negro Alejandro Echarren recorrieron este mediodía los trabajos que se ejecutan en la calle Libertad, donde durante la tarde de hoy se comenzará con la colocación del asfalto. En la oportunidad, el jefe comunal destacó el avance de los trabajos en estos…
El gobernador del Chubut, Ignacio «Nacho» Torres, destacó la aprobación, por amplia mayoría en la Legislatura, de la ley que prorroga durante el período fiscal 2026 la exención del pago del Impuesto Inmobiliario para establecimientos ganaderos productivos ubicados fuera de los ejidos municipales.
La iniciativa, impulsada por el Poder Ejecutivo Provincial, apunta a acompañar al sector ganadero a través de medidas excepcionales y transitorias que permitan aliviar la carga impositiva, preservar la continuidad de las explotaciones y sostener una actividad estratégica para la economía y el desarrollo territorial de Chubut.
Al respecto, Torres aseguró que la aprobación de la norma «demuestra que, cuando ponemos los intereses de los chubutenses por encima de cualquier diferencia, las cosas suceden y podemos lograr avances importantes para proteger nuestra economía».
En el mismo sentido, sostuvo que la prórroga de la exención «es el resultado de un trabajo conjunto con nuestros productores y de un compromiso asumido no solo para aliviar las obligaciones fiscales del sector, sino también para ratificar que somos una provincia que acompaña a quienes trabajan todos los días nuestra tierra y nuestros recursos».
Es el resultado de un trabajo conjunto con nuestros productores y de un compromiso asumido no solo para aliviar las obligaciones fiscales del sector, sino también para ratificar que somos una provincia que acompaña a quienes trabajan todos los días nuestra tierra y nuestros recursos
«Fortalecer a nuestros productores ganaderos es, en definitiva, fortalecer la economía de Chubut: dar previsibilidad, cuidar el trabajo y acompañar al campo en un momento económico complejo, con una visión de desarrollo para cada rincón de nuestra provincia», concluyó el mandatario.
La normativa establece que los pagos que hubieran realizado durante 2026 los contribuyentes alcanzados por el beneficio serán imputados como pagos a cuenta del gravamen correspondiente a 2027 y, de existir remanentes, a los períodos fiscales subsiguientes. Asimismo, prorroga los vencimientos del Impuesto Inmobiliario correspondientes a los períodos 2023 y 2024 para los establecimientos comprendidos en la medida.
La aplicación de la ley estará a cargo de la Agencia de Recaudación de la Provincia del Chubut (ARECH). La norma alcanza a inmuebles afectados directa y exclusivamente a la actividad ganadera y sus actividades conexas, siempre que acrediten su carácter productivo conforme a la reglamentación vigente.
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