El poeta reginense Damián Catini recibió el viernes de parte de la directora del Fondo Editorial Rionegrino Eliana Navarro ejemplares de ‘Mi novia y yo’, obra ganadora del segundo premio en la última convocatoria anual del FER y que fue publicada recientemente por la editorial estatal.
En el SUM de la Escuela de Arte ambos fueron recibidos por la Directora de Cultura de la Municipalidad de Villa Regina, Silvia Alvarado, quien destacó el trabajo del poeta local y agradeció al FER por el acompañamiento.
Por su parte Navarro manifestó que “en este momento estamos materializando finalmente, con estas ediciones, el proceso que se viene haciendo durante todo el año y este es el momento en el que los autores se encuentran con sus libros. Ahora nos espera la segunda etapa que es el acercamiento de todos estos libros a la comunidad”.
“Hoy entregamos en la Biblioteca Mariano Moreno de Villa Regina ejemplares de los libros editados por el FER, la idea es estar presente con todo el material de autores y autoras rionegrinas y que se conozca”, agregó.
El crimen de la adolescente Agostina Vega en Córdoba derivó en cortes de calle, reclamos y pedidos de justicia que tensionó el clima social con fuertes cuestionamientos al sistema institucional provincial que complican desde el ministro de Seguridad de Llaryora, al fiscal que atendió la causa y el jefe de la procuración provincial.
Pero todo se fue a la banquina cuando Raúl Garzón, el fiscal a cargo de la investigación, comenzó a elogiar el trabajo de un perro de policía que fue le que terminó descubriendo el cuerpo de la joven. En ese momento, fue interrumpido por Laura Vilches, ex concejala del FIT que lo increpó: «puede ahorrarse el cinismo señor fiscal, estamos hablando de una niña asesinada de 14 años y usted felicita a los canes», dijo.
Para peor, fuentes al tanto de Tribunales confiaron a LPO que el jefe de los fiscales de Córdoba, Carlos Lezcano, está de viaje en República Dominicana. El dato termina de enrollar los vericuetos institucionales que derivan del horroroso crimen.
Es que después de una semana desaparecida, en los rastrillajes que se realizaron este sábado se dio con restos óseos en el extremo sur de la ciudad de Córdoba y ello derivó en el llamado de urgencia a una conferencia de prensa encabezada por el fiscal del caso, Raúl Garzón, y el ministro de Seguridad del gobierno de Llaryora, Juan Pablo Quinteros.
Si hay que entregarle una medalla a alguien es a ese perro de gran capacidad que bajo la superficie llegó con su olfato.
Con varios idas y vueltas, entre la sede del contacto con los medios y el horario en el arrancó la conferencia, después de las 19 el fiscal confirmó el hallazgo y monopolizó la rueda de prensa con un tono imperativo que rápidamente lo convirtió en tendencias en redes sociales atado a una palabra: soberbia.
A su lado, un extrañamente hermético Quinteros acompañó el contacto con los medios y no emitió palabra alguna. Dejando ese rol al fiscal Garzón que descartó cualquier tipo de autocrítica. «No hacemos ningún tipo de autocrítica», dijo Garzón con un visiblemente incómodo Quinteros a su lado y descartó errores en la investigación cuando le preguntaron sobre alguna demora en el allanamiento al domicilio de Claudio Barrelier, el único detenido hasta ahora. Y sobre quien puede haber un cambio de carátula en la acusación en las próximas horas.
Recordando además que Barrelier era empleado municipal del área de Tránsito en la gestión de Daniel Passerini y había sido pasado de becario a planta hace poco más de diez días.
Puede ahorrarse el cinismo señor fiscal, estamos hablando de una niña asesinada de 14 años y usted felicita a los canes.
El tema le pega de lleno al cordobesismo y en el microclima que define esa relación entre el Ejecutivo provincial y el Ministerio Público Fiscal. Desatando, además, preocupaciones por la tensión social que se vive en la zona norte de la capital cordobesa, en inmediaciones de la avenida Circunvalación de donde era oriunda la joven.
Todo este escenario absolutamente complejo para el gobierno provinicial abre una preocupación por el clima social en general; y sobre todo por el futuro político de Quinteros, quien era uno de los anotados en la carrera por la sucesión de Passerini en el Municipio.
Dardos que cayeron sobre el ministro no por la investigación, que corre por cuenta de Garzón, quien quedó en la mira de los legisladores opositores que quieren empujar un jury en la Unicameral; sino porque en el arranque de la desaparición de Agostina el integrante del gabinete llaryorista estuvo pendiente del operativo de Belgrano. Tanto en el partido en el Kempes, como así también con los festejos durante el feriado del 25 de mayo.
A partir de allí, y cuando empezó a crecer en la conversación pública el caso de la adolescente de 14 años hubo hermetismo y silencio en el ministro, que reapareció ya en la jornada del viernes.
El malestar creció en las últimas horas, hay máxima seguridad en las comisarías de zona norte por la presencia de allegados a la familia de Agostina con piedras y quemando cubiertas; también hay máxima custodia en el domicilio de Barrelier en barrio Cofico por temor a un escrache y no se descartan otras movilizaciones como la que hizo la familia de la joven en la tarde del viernes.
Con motivo de la celebración del 74° Aniversario de la República de Italia (02 deJunio), y del día del Inmigrante Italiano (03 de Junio) el Agente Consular Honorariode Italia en Villa Regina, Martín Vesprini, informa que por instrucciones precisas delConsulado General de Italia en Bahía Blanca SE ENCUENTRAN SUSPENDIDOStodos los actos Oficiales conmemorativos que se…
La Dirección de Cultura de la Municipalidad de Villa Regina invita a disfrutar de la propuesta del Museo Felipe Bonoli ‘Coloridas vacaciones’ que se realiza de lunes a viernes de 13 a 18 horas. Pasá una tarde divertida: pintá, recortá y creá. Con chocolatada y pochoclos. Los cupos son limitados. Para reservas comunicarse al 2984-567717….
Si alguien se quiere ir de la sala, no se ofende. Es una IA, maneja fríamente sus emociones. No se altera por nada. La actriz Sol Titiunik se mimetiza con el agente de IA al que le estuvo consultando -en soledad, desesperada- aquellos días, mientras esperaba que los médicos acertaran con un diagnóstico. ¿Por qué se le había alterado la visión? ¿Le estaba pasando algo en el cerebro? ¿Esclerosis múltiple, simple migraña o qué?
La cámara que la filma abre el plano, además del escenario vemos al público, nos convertimos en representados. La cuarta pared se rompe. Lo que muestra la pantalla pone en duda dónde estamos, qué vemos, cómo nuestros sentidos crean esa imagen, en qué parte de su interfaz. “El cerebro vive encerrado en una bóveda húmeda de hueso. Nunca ve las cosas, se las inventa”, interviene el científico/performer David García Guercetti. Continúa: “Inventamos el cine antes de que la neurociencia descubriera que el cerebro también pega fotogramas para dar la ilusión de continuidad. Lo que vemos nunca sucedió, son proyecciones mentales.” Sol cuenta que los síntomas en la visión con los días se calmaron, y que el diagnóstico llegó a tiempo. Su neuritis óptica da pie para seguir hablando de la mente como espacio virtual aún poco explorado por la ciencia. “Está buenísimo saber que hay un agujero negro en la galaxia. Pero ¿mis recuerdos? ¿Dónde están?”, recita David.
Así transcurrePercepción expandida, uno de las tres presentaciones del Laboratorio de Periodismo Performático (LPP), realizados en el marco del Futuro Imperfecto Vol.3., en la intimidad que genera el auditorio de Finnegans CC. La convocatoria de esta edición es Los fantasmas de la IA, así el Laboratorio dialoga con la agenda del festival anfibio: cómo inciden las artes en la manera de transformar los testimonios para contar historias reales, cómo la tecnología transforma nuestras vidas, de la evidencia científica a la experiencia subjetiva y las variaciones sobre la verdad. Una verdad imperfecta, llena de preguntas, irregularidades e incertezas que podemos (de)construir en entornos colectivos. Percepción expandida sigue: sobre el escenario se proyectan múltiples imágenes que van pervirtiendo, pixelando y deformando a los actores y a su público. Aplausos.
“Está buenísimo saber que hay un agujero negro en la galaxia. Pero ¿mis recuerdos? ¿Dónde están?” David García Guercetti.
“El cuerpo es el territorio expresivo donde tiene lugar la investigación”, dice la actriz, directora y dramaturga Lorena Vega, madrina del LPP. El cuerpo es texto, lienzo, topos y tantas otras cosas inesperadas que aparecen durante el proceso. Trascender la palabra escrita tiene que ver con el aura, con estar presentes, en comunidad. Una comunidad que conversa, se escucha y se junta para hacer cosas, algo trascendental en esta nueva edición del Festival Anfibio, realizada entre el 12 y el 15 de mayo de 2026 en Buenos Aires. La programación incluye la participación de 43 líderes locales e internacionales, 3 workshops, 4 mesas de diálogo, 1 podcast en vivo, 4 performances y 1 fiesta.
La idea de comunidad y construcción a través del diálogo colectivo atraviesa toda la agenda: desde la última actividad de la programación, Percepción expandida, hasta el primer workshop. El eje principal de Hacer con otros. Ensayo sobre cultura y formas de producir en común,realizado en la Biblioteca Finnegans y facilitado por Paula Cancela y Bárbara Erzen, gestoras culturales, es ampliar la mirada sobre deseos, vínculos y metodologías para potenciar el trabajo colaborativo más allá de las estructuras jerárquicas convencionales. Construir lo común desde los vínculos improbables.
Lo dirá también Blas Briceño, CEO de Finnegans, en la grabación en vivo del podcast Todo es fake, entrevistado por Tomás Pérez Vizzón: “Hagamos juntos cosas de valor que solos no podemos hacer”. Finnegans abrió su sede en Chacarita en diciembre de 2025 como una empresa de software y con el impulso de apoyar iniciativas híbridas. Una hibridez que parte desde su propio fundador, quien tras recibirse como informático en la UBA se metió en Puán a estudiar Letras. Allí se enamoró de la escritura revolucionaria de James Joyce, de su hipertexto y su lenguaje no lineal. Tanto, que tomó el título de la novela Finnegans Wake para su nuevo proyecto. “El negocio del desarrollo de software es de escritura, mucho más que el periodismo. Y estamos en un escenario en el que escribir software perdió valor relativo”, dice y ubica a la IA en este contexto: “Es un cadete súperman, algo sin criterio propio que genera muchísimo valor pero que no tiene un comportamiento autónomo”.
«La IA es un cadete súperman, genera muchísimo valor pero no tiene un comportamiento autónomo.» Blas Briceño.
La biblioteca de Finnegans también acogerá el workshop sobre las Relaciones simbióticas entre sociedad civil y periodismo, con Pablo Baños, gerente de comunicaciones de Avina, y el periodista chileno Juan Cristóbal Peña. La simbiosis emerge como palabra, concepto, herramienta fundamental para definir lo anfibio. Un día antes, en el escenario del Teatro Picadero, Mario Greco, secretario de Cultura, Comunicación y Territorio de la Universidad Nacional de San Martín, recordaba a la maestra fundacional de Anfibia, Rossana Reguillo, a través de una de sus frases: “Para mí lo anfibio es la perspectiva de la colaboración”. Honrar una tradición y experimentar, la clave del reguillismo según Greco. Desde la pantalla del escenario, la dragona, ese animal poliforme diseñado por Yai Salinas como identidad de Futuro Imperfecto, respira, repta y transita por un suelo marcado por grietas donde todo es posible, donde los ocres se mezclan con colores nuevos, donde las formas se van bifurcando y perfeccionándose en nuevas imperfecciones. La dragona nos clava la mirada, nos interpela para que nos acerquemos a su desierto de texturas múltiples y pongamos nuestra parte.
¿Renunciar al odio?
Un duelo, pesado e indigesto, como todo lo irreparable. La muerte de un padre presente, amigo, confidente. Y un poema que Matías, su protagonista, quiere leer enseguida, porque fue escrito para él. Pero sus amigos le dicen que no, que lo guarde para darle clímax a la obra. Un duelo que se transita con pares y que reconstruye la memoria de un padre, lo que dejó en su hijo, todo lo que no sabe Google sobre esa intimidad. Todo lo que tampoco puede reconstruir la IA, por más que lo intente.
Nuevamente nos envuelve la intimidad del auditorio Finnegans. La máquina de creer, con Tomás Masariche (director, dramaturgo y actor), Matías Rosujovsky (comunicador y artista) y Facundo Díaz (guionista) arranca con un video muy Black Mirror: una app que crea el avatar ultrarrealista de una abuela que nunca envejece y con la que interactúan por décadas sus descendientes. Pero no se puede pasar todo a bits, la IA no alcanza para recuperar al padre. Por eso, el poema, la memoria, los seres humanos escribiendo y recordando: se apagan las luces, la sala queda en silencio y aparece ese texto proyectado. Se inicia una lectura colectiva, comunitaria, cómplice. El clímax, ahora sí.
«Matías dice que a su papá lo mataron para robarle. ¿Que hubiéramos hecho en su lugar? ¿Renunciaríamos al odio?» La máquina de creer, Laboratorio de Periodismo Performático.
En varios pasajes de La máquina de creer, Matías dice que a su papá lo mataron para robarle. Y cada vez que lo dice se detiene y nos mira, como si nos preguntara que hubiéramos hecho en su lugar. ¿Renunciaríamos, también, a nuestro odio? ¿Es, acaso, el odio un derecho? El odio es un tema transversal en varias actividades, desde el workshop Libertades en riesgo: ¿quién gana y quién pierde? Grupos antiderechos y desigualdades en América Latina y el Caribe, con María Eugenia Luarca y Natalia Arenas, hasta la mesa en la que se habla de “los profetas del odio” que son, además, los dueños de las big tech que controlan los grandes centros de datos que sobornan a la política local y consumen ingentes cantidades de agua y de recursos. En Cómo desenmascarar las ecologías del poder. Huellas tecnológicas e impacto ambiental conversan María Teresa Ronderos, directora de CLIP, Biole Weber, analista internacional, Artur Romeu, director regional de Reporteros Sin Fronteras, y la investigadora Verónica Robert moderados por el periodista Mauro Fernández. “O tenemos IA o tenemos agua” pareciera ser la dicotomía, siempre y cuando no nos volvamos anti-tecnológicos porque eso tampoco sirve, es la conclusión consensuada. Y, desde ahí, a nuestra interacción con Chat GTP o Claude y sus respuestas generales, nunca particulares, un mecanismo que si acaba consolidándose habrá demasiada gente aprendiendo verdades estándares y renunciando a la diversidad y la singularidad. Algo tan funcional a los autoritarismos.
“O tenemos IA o tenemos agua”, es la dicotomía, siempre y cuando no nos volvamos anti-tecnológicos porque eso tampoco sirve.
El tema, que remite inevitablemente a los ataques a la libertad de prensa, es central en la mesa moderada por Silvina Heguy bajo un lema contundente: ¿Por qué defender el periodismo es defender a la democracia? Julia Mengolini, fundadora de Futuröck, blanco de un largo hostigamiento de parte de trolls de la derecha, remarca que la degradación del debate público que vive Argentina pone en peligro no solo la libertad de expresión sino también la libre circulación de información. “Estamos en un momento grotesco. La política se puso más violenta y los términos del debate se están pudriendo cada vez más porque los poderosos de siempre tienen más herramientas para hacerlo”, dice.
Chico Regueira investigó, entre otros grandes temas de corrupción de Brasil, la campaña de desinformación de Bolsonaro financiada por las familias más poderosas de ese país. Cree que el periodismo es la cara más visible de la democracia. Pone un ejemplo: el intento de golpe de Estado al gobierno de Lula, el 8 de enero de 2023, cuando miles y miles de personas intentaron tomar el Palacio del Planalto. Según Regueira, el periodismo fue el que garantizó la democracia, porque lo que empezó como algo silencioso fue transmitido en directo y de manera combativa. “Es imposible mantener la democracia sin periodistas. Y sin periodistas libres”, dice el conductor de TV Globo. Micaela Cuesta, coordinadora del LEDA, retruca la pregunta: “¿Qué tipo de periodismo sería necesario defender para defender a la democracia?”. Y diferencia entre quienes son funcionales a los discursos de odio del gobierno de Milei y quienes tratan de denunciar y evitar que la opinión pública entre en esa dinámica.
La censura se volvió más sofisticada: se genera la ilusión de libertad de prensa cuando no la hay.
Michael Reed, del centro Guernica 37, trabaja en la defensa de periodistas en México y en Colombia y desde hace años investiga sobre la sociología de la mentira. Para él, el compromiso del periodismo con la verdad se basa en la apertura a diferentes posturas, algo clave para sostener cualquier democracia. Y recalca que las formas de la censura contemporánea se han sofisticado: antes, se ejercía con una intervención directa, ahora, en cambio, “la información circula pero se vuelve irrelevante, no logra impacto. En tiempos de saturación y distracción permanente lo que termina siendo noticia es el escándalo, la pelea y el espectáculo.” Se genera la ilusión de libertad de prensa cuando no la hay. Se construye un mundo ilusorio, diseñado, donde se vuelven cada vez más fundamentales los laboratorios de periodismo performático que funden su base de operaciones en preguntas sobre qué es la realidad. Y cómo la contamos.
La soberanía afectiva
Una generación que transita entre dos relatos antagónicos sobre cómo relacionarse afectivamente: lo que enseña el feminismo, lo que enseñan las experiencias violentas. Una mujer de 40 años que se separa, el reloj biológico que avanza entre borracheras y sexo exprés. La ansiedad por encontrar pareja. Tener la página en blanco para escribir un propio guión. Pero ¿cómo se escribe el prompt del amor? Esta pregunta guía la performance de la periodista Florencia Alcaraz acompañada por Yuls Dimitri Pinedo como director y dramaturgo, Ian Levi Mendive como psicoanalista y Agostina Innella desde la actuación.
La autoficción se mezcla con investigaciones sobre sesgos de género a la hora de encontrar pareja en las apps de citas, la pregunta de dónde queda nuestra identidad, cómo sabemos lo que queremos en este magma de gente consumiendo a otra gente, que se presentan como si tuviesen etiquetado frontal. El prompt del amor aborda también la relación con lo híbrido: lo artificial y lo humano bajo el concepto de soberanía afectiva.
¿Cómo se escribe el prompt del amor? Las apps de citas se trata de gente consumiendo a otra gente que se presenta como si tuviese etiquetado frontal.
El Laboratorio de Periodismo Performático abreva del teatro documental y el biodrama e implica un trabajo de largo aliento. Esta tercera edición abarcó un proceso de seis meses en los que dramaturgxs, actrices, directores y periodistas acordaron la gesta de una puesta en escena poliédrica. “En el periodismo performático ya no se trata de representar una historia sino de crear una experiencia. Porque lo real dejó de ser un lugar seguro para transformarse en un nodo de interpretaciones”, escribió Sol Dinerstein, coordinadora del LPP, en el libro Periodismo performático. El laboratorio imposible.
Contra el algoritmo, el gran dictador del prompt del amor a la hora de construir afectos simulados y definir el sujeto del hiperconsumo, surge la mesa ¿Cómo sorprender, conquistar y retener a las audiencias? moderada por Galia Moldavsky. La búsqueda: generar ideas para producir conocimiento, deslumbrar y entretener en estos momentos de atención fragmentada y saturación de información.
Realismo maradoniano: así describe Keka Halvorsen, gerente de contenidos de Netflix para el Cono Sur, la pulsión genuina que alimenta lo que tenemos para contar.
Keka Halvorsen, gerente de contenidos Netflix para el Cono Sur, cuenta que la siguen emocionando las humanidades y los personajes, que son quienes conectan con el espectador. Lo describe con un término inventado, “realismo maradoniano”, esa pulsión genuina que alimenta lo que uno tiene para contar. Carlos Manuel Juárez, director de la revista Elefante Blanco de Tamaulipas, una de las regiones más violentas de México, hace breaking news pero explica por qué, además, recurre a las artes escénicas para contar historias dolorosas, como la desaparición forzada. Ernesto Picco, Jefe de Redacción de Anfibia, habla de tres niveles para enamorar: captar la atención con un reel publicado en redes sociales, llevar a las audiencias a visitar ese contenido en el portal del medio y luego generar conversación social a partir de esa cobertura. David García Guercetti, químico y músico, cuenta cómo vuelve virales clips de Instagram que hablan, por ejemplo, de las relaciones entre mecánica cuántica y filosofía: «Contra la repetición del algoritmo, la asociación inesperada».
Los cuerpos del futuro
La pantalla en cuadrícula representa las sensaciones de un cuerpo sometido a la violencia química, transmite con grafismos todo lo que le sucede a los tejidos, las células y los órganos. El performer se mueve bajo las texturas digitales y se desnuda entre loops electrónicos; la simbiosis entre cuerpos materiales y cuerpos digitales es total. La performance Testosterona surge del tedio y del trauma: del tedio, porque Cristian Alarcón ya estaba cansado de recurrir a los mismos recursos para contar lo real; del trauma, porque bloqueó los recuerdos de las inyecciones de testosterona a las que lo sometieron sus padres entre los 6 y los 8 años para masculinizarlo.
El periodismo performático no es un invento argentino pero podría serlo. Al menos, habría sido muy raro que no sucediera en el país que publicó el primer libro de no ficción de la historia y dentro de una ciudad que cuenta con una de las movidas teatrales más grandes del mundo. Testosterona es su buque insignia, una obra botánica y volcánica, con toda la furia y la calma que emiten los dos mundos de Alarcón: los volcanes del sur de Chile, su tierra natal, y la jardinería, Gilles Clément y su pasión por cultivar flores. Una historia en primera persona que adquiere contexto con la figura de Humboldt y su homosexualidad y con los experimentos de los endocrinólogos nazis, y que se enriquece de una amalgama de recursos escénicos: danza, lectura, imágenes abstractas, tipografías digitales, sonidos dibujados, investigación periodística al servicio de una nueva manera de contar.
¿Por qué las nuevas formas de hacer y pensar el periodismo incluye el diálogo con la ficción?
“El periodismo performático redefine también nuestra relación con los procesos, nos invita a valorarlos tanto como los resultados”, escribe Cristian en su artículo Periodismo con tentáculos, para el libro Periodismo performático. El laboratorio imposible. “Un organismo vivo que privilegia el latido antes que el terminado del texto”, en palabras de Julián Gorodischer. Es la disposición a experimentar con un lenguaje nuevo. Un gesto de entrega.
El futuro imperfecto también pasa por trascender el odio, por pensar en estrategias para fortalecer lo colectivo y lo popular. Natalia Arenas, moderadora de la mesas de diálogo Más allá de la crueldad: estrategias para una agenda alternativa, mira la imagen que se transmite en pantalla: represión policial a un cura villero. Pregunta hasta qué punto somos capaces de naturalizar las imágenes como esta, que vemos casi a diario. Alejandro Grimson recupera el postulado de Artaud sobre el teatro de la crueldad: “En un mundo que se smartphonizó, pasamos de las representaciones clásicas modernas a unas de altas intensidades con candidatos simulando perspectivas de semidioses o mecenas”. Denia Arteaga García, de OXFAM América Latina y Caribe, analiza la narrativa de las emociones, donde la que más se ha expandido es el odio. Para Inés Estévez, su trabajo como actriz es fundamental para sublimar estos momentos, su único escape, la posibilidad de construir un mundo dentro de ese escenario que ocupa de manera temporal y en donde solo vale el guión que tiene que representar: “El teatro, contrariamente a la digitalización de nuestro sentir, es lo que está sosteniendo en este país la comunicación entre la gente”. El sociólogo Daniel Schteingart cuenta que trabaja en una tesis complicada: que los argentinos no somos tan infelices como creemos, que transitamos también por eso que se llama “la paradoja latinoamericana de la felicidad”.
El periodismo como curación del futuro fue el seminario virtual que encabezó Jorge Carrión desde Barcelona. El objetivo era salir de la zona de confort de un típico taller de crónica. Abrió otro campo en el cual las redes sociales agonizan y donde la figura del influencer está tan en crisis como la del periodista. Partiendo de ejemplos como Forensic Architecture, Frankie Pizá, documentales hechos con IA y ejercicios de ficción especulativa y diseños de futuro en clave de ciencia ficción, propone crear contextos, pensar en otra manera de hacer periodismo en diálogo con la ficción.
En el cierre del festival, la filósofa española Elizabeth Duval conversa con Danila Saiegh. Analiza cómo se sitúa la izquierda en este contexto de crisis climática y avances de la extrema derecha, lo difícil que es integrar una narrativa progresista que hace de la conservación su punto central: conservar el planeta, conservar la democracia. “Muchos jóvenes en España dicen que a ellos la democracia no les importa tanto y que no les importaría un régimen autoritario”. Y esto tiene que ver con que la democracia fue incapaz de garantizarles vivienda, trabajo digno, educación o una expectativa de vida que sí tuvieron otras generaciones. “Se identifica esa falla con la democracia. Y creo que los progresistas podemos acabar siendo los mayores conservadores”.
Duval cuenta que le preocupa que haya mucha gente en muchos lugares del mundo sintiéndose más comprendida, más entendida, más abrazada por una IA que por otro ser humano. Algo que recuerda a lo que sintió Sol Titiunik durante la angustia de la incertidumbre sobre su enfermedad, en Percepción expandida, y que es tema transversal en las nuevas obras del Laboratorio de Periodismo Performático Los fantasmas de la IA.
“Si hay una tarea urgente es ofrecer espacios donde encontrarse con los otros. Proteger eso también es un programa político frente a quienes con una motosierra pretenden cortar todos los lazos”. Elizabeth Duval.
La propia existencia de un festival como Futuro Imperfecto va acorde a la propuesta final de la filósofa española: “Si hay una tarea urgente es ofrecer espacios y comunidad donde encontrarse con los otros, con los demás. Proteger eso también es un programa político frente a quienes con una motosierra pretenden cortar todos esos lazos”.
Por eso, el final del festival anfibio es una fiesta, un baile, un último encuentro colectivo en Artlab con el DJ Deep Mariano. Sus texturas sintéticas sellan el espíritu del raving que pensó McKenzie Wark y de este futuro imperfecto que se pretendió imaginar durante toda una semana: abandonar una parte del yo, diluirnos durante un momento para formar parte de un flujo colectivo.
Gracias por estar, ¡y nos vemos en 2027! Durante la próxima edición del Festival, celebraremos los 15 años de Anfibia.
—La fonoaudióloga de Manu todavía me manda sus dibujos: puro fuego y helicópteros. Durante un año todos los cumpleaños eran vestidos de bomberos.
—Hay gente que perdió todo.
—Y viste ese momento de decir: che qué me llevo.
—Tengo una amiga de Epuyén que vive cerca de la ruta 40. Cuando el fuego subió, la mamá la llama y le dice ‘agarrá la nena, el perro, el título y el televisor’. Sube todo al auto, la nena llora a los gritos mirando el fuego, ella carga el televisor, que era nuevo, y al girar lo choca contra la puerta y lo rompe. La tele era para entretener a su hija.
—Nosotras salimos despacio, en caravanita, con otras madres. Agarré las fotos y los documentos. Los chicos agarraron los playmobil. A mi esposo le rescaté la pelota de rugby y como él también es guardaparques, la motosierra, que la ama. Él se quedó en Lago Puelo. Después, cuando ya no había motosierras todos salieron a agarrar lo propio, y me dice dóóónde estááá, y yo le digo te la salvééé, y me dice ¡pero la necesito acá!
—Nooo…
—Jajaja.
—También agarré comida, sábanas, frazadas y la ropa que iba encontrando, no llevé ni una combinación como la gente. Nos recibieron en Trevelin, éramos siete madres con los chicos. Después se enfermaron todos los pibes juntos.
—A mí una compañera me dice llevate algo de gran valor para vos. ¡Y yo me llevé la máquina de coser! Dije que me encuentre con algo para seguir adelante, voy a volver a empezar.
—Jajajaja.
—En el documental Ecos de fuego, que lo hizo un docente de la Universidad de Río Negro, un brigadista cuenta que lo primero que agarró fueron sus herramientas. En la emergencia la cabeza ya está en la reconstrucción.
En una de las pausas del taller De la información a la acción: comunicar incendios en un nuevo escenario climático en la Patagonia Norte, realizado en el Parque Nacional Lago Puelo, mientras la mayoría de los participantes camina hasta la orilla del Lago, un grupo de mujeres locales se queda charlando. Entre risas y gritos recrean sus fugas hacia la supervivencia familiar, estrategias de adaptación al fuego que en los últimos veranos conmovió al mundo. El duelo ecológico por los bosques del sur —en una temporada se quemó más territorio que en veinte años— fue viral. Lo que ellas hacen, un ejercicio espontáneo de “RCP emocional”, como dirían los equipos que brindan primeros auxilios psicológicos a las personas afectadas por incendios forestales en la Comarca Andina y en Córdoba. Hablar y conectar con redes de apoyo vale, es evacuación emocional.
MINGA
Del encuentro participamos cincuenta personas vinculadas a la ciencia, la comunicación, el territorio y las experiencias comunitarias. Investigadores, periodistas, brigadistas y activistas de la Comarca Andina del Paralelo 42 —la región donde se tocan Río Negro y Chubut—, atravesada por la ruta 40. Es un jueves de fines de mayo. Hace más frío en Buenos Aires que en Lago Puelo, donde el calor y el color de pasto parecen de primavera. Invitan un pool de organizaciones: Avina con iniciativa BASE, AcercAR, Alimentaris e InnContext.
La convocatoria busca recuperar la promesa que se hace la gente de la Comarca durante la emergencia (es decir, los incendios): ¡Tenemos que organizarnos mejor! Pero después del fuego, el impulso de la vida cotidiana se reconstruye desde las ruinas, no queda margen para más reuniones. Quizás, mirar para otro lado le da descanso al desafío colectivo que toca vivir. Pero esta mañana se inventa el tiempo. Desean sentir que esa contención comunitaria que aparece durante la emergencia es real, y que puede fortalecerse más allá de la adrenalina y el estrés.
Más que el taller de una ong, este encuentro parece una asamblea o, mejor, una minga. Se llama De la información a la acción porque la comunicación ocupará un lugar central, entendida más allá de la difusión o lo periodístico: como vínculo y estrategia para reconstruir una agenda común, socializar las recomendaciones de las instituciones, llegar mejor tanto a las comunidades indígenas y rurales como a los medios locales, nacionales y extranjeros. Todo, para no morir. O dicho en sus palabras: “para aprender a vivir de forma responsable con el amor por la vida como filosofía”.
—No somos Grinpís, somos la ballena.
Aquel lema de la Asamblea de Esquel sigue haciendo sentido esta tarde, décadas después del No a la Mina.
• Entre 2025 y 2026, cuatro incendios grandes arrasaron con 70 mil hectáreas.
• La falta de lluvia y nieve seca los ríos, el suelo; así, las hojas y las ramas se vuelven un peligroso combustible vegetal.
• Los incendios actuales son un 30 por ciento más peligrosos, duran más tiempo y amenazan cada vez a más regiones.
• Ya no se trata de evitar el cambio, sino de reconocer que la normalidad es otra y hay que aprender a vivir con eso.
Entonces, cómo aprovechar estos meses, los meses sin “r”, ese período que para las comunidades indígenas significan “meses de paz”, de volver hacia adentro, de reconocerse paisaje y repensar cómo habitar cuando la naturaleza vuelva a fluir.
Después habló Pablo Baños, Gerente de Comunicaciones para América Latina y África de Avina. Compartió una guía para diseñar relaciones simbióticas entre periodismo y sociedad civil, que dice “Tejer redes es un acto de supervivencia pero también de renovación: cada alianza amplía la vida del relato y la capacidad transformadora del periodismo”. Una idea tomada de la reciprocidad en la naturaleza.
Momento lúdico: todos de pie, recibiendo postales con ilustraciones de lagos, glaciares, selvas, bosques, huemules, ciervos, zorros colorados, picaflores y otras aves, coihues, lengas, alerces, arrayanes, ríos turquesa, valles y mallines (los humedales del sur). Cada participante levanta su tarjetita y hace match para formar el ecosistema local y así, nuevas rondas de trabajo.
—¡Anímense a pensar más allá, a crear la botánica fantástica!
Aprendemos la diferencia entre prevención y preparación: si los incendios ya no se pueden evitar, ¿cómo planificar la respuesta para minimizar los daños? Que un buen cálculo para convivir con la naturaleza es el 3-30-300: ver al menos 3 árboles desde la ventana de tu casa, escuela o trabajo; 30 por ciento de verde en cada barrio y que cada vivienda esté a 300 metros del parque o espacio verde más cercano. Que a la hora de recibir donaciones, lo que se necesita es ropa de trabajo ignífuga y borcegos (aunque la gente, en redes sociales, pida aviones hidrantes). Que una fuente de información segura es el SPLIF (Servicio de Prevención y Lucha contra los Incendios Forestales). Que los brigadistas usan traje amarillo y los bomberos, rojo. Que la prioridad ante la emergencia es salvar, y en este orden: vidas, viviendas, bosque. Que a muchas plantas las llaman “combustible”, según su estructura y grado de inflamabilidad. Que la Comarca es una mezcla de campo y ciudad, que la “interfase” es esa zona entre lo rural y lo urbano, que las “estructuras” son las casas. Que los bomberos apagan las estructuras y los brigadistas, los incendios forestales. Y que aumentó un 15 por ciento la intensidad del viento en febrero: las ráfagas son determinantes en la velocidad de propagación y el comportamiento del fuego.
VIENTO
—Cuando evacuamos, yo miraba por el espejo y pensaba ‘esto ya no lo vuelvo a ver’.
—A mí me encanta la montaña, pero no la revisito ni en pedo.
—A mí me quedó como el fantasma del fuego. Miro y digo ‘allá hay un árbol’. Calculo de dónde va a venir el viento. ‘Y si viene para acá qué me va a pasar y si no podé este árbol va a chocar con esta chapa’.
—Cambió el sonido del viento. Desde la ventana de mi casa el viento se escuchaba como una ola, decías: viene bajando el viento. Ahora que ya no están las copas de los árboles sino puro palo, corre distinto.
—Yo vine a vivir acá a los 10 años. Mi familia es de Río Pico, por eso el viento no me asusta.
—Cuando pasa el evento y volvés, parece que vivís en zona de guerra entre cenizas, humo constante, helicópteros y campamentos del Ejército.
HONGOS
¿Cómo se desata un incendio forestal? Se suele acusar a los pinos abandonados. A terroristas mapuche. A supuestos refugiados israelíes quieren quedarse con el agua. Hasta a “los hongueros chilenos” que recolectan morillas —hongos gourmet carísimos—, que son nativos de la Patagonia y crecen exponencialmente cuando se incendia un bosque.
Pero los humanos no somos los únicos agentes del planeta. La performatividad de la naturaleza también hace lo suyo. Así como ahora nieva en Nueva Orleans, hay huracanes tropicales en el Mediterráneo y los londinenses se mueren de calor, en la Comarca empezaron a caer rayos. La escucha profunda del sonido del rayo irrumpe como otra forma de conocimiento, que avisa a través del cuerpo y desata una telepatía comunitaria.
El conocimiento que la ciencia construye desde hace más de 50 años se vuelve concreto. Tanto que en la última COP, realizada en la Amazonía brasileña, la protección de los bosques nativos, la lucha contra el fuego y la deforestación ocuparon el centro de la agenda para 2030. En tiempos de negacionismo climático, visibilizar con evidencia el vínculo que existe entre estos incendios, entendidos como eventos extremos, obliga a diseñar nuevas estrategias de prevención, respuesta a la emergencia y recuperación de los paisajes afectados.
¿Qué toca? Aprender a convivir con el fuego. Aceptar que se habita en un lugar con riesgo alto de padecer incendios forestales incontrolables. Que “se trata de una ruptura y no de una crisis” y hay que “diseñar alianzas con las tensiones, no contra las tensiones”, dicen los científicos de la Fundación Patagonia.
Difícil atravesar el invierno como “los meses de paz”. La población local está sensible e hiperalerta. La percepción del riesgo comunitario activa estrategias para la acción. Por ejemplo, alientan que la prohibición del uso del fuego —incluso para hacer un asado en los parques nacionales— se extienda durante todo el año. Saben que una chispa de la amoladora puede incendiar una ladera, o que salir a tirar las brasas de la cocina, como se hizo toda la vida, puede terminar en un llamado a los bomberos. La sirena cruzando la Comarca, otra forma de conocimiento y telepatía. Igual que las notificaciones del grupo de Whatsapp comunitario con más de 700 vecinos.
ABRAZAR UN ÁRBOL
“Vivir en zona de interfase no sólo presenta riesgos, también tiene beneficios. Ayuda a mantener contacto con la naturaleza y sus ritmos, genera microclimas benignos, promueve la salud social al interactuar con vecinos, puede inspirarnos y posiblemente también favorezca la reducción de la contaminación atmosférica y el ruido”, dice el libro Redescubriendo nuestro entorno, de Aldana Matellini y Nicolás Bondel.
Cada vez más personas (de afuera) quieren vivir en el bosque “abrazados a una lenga”, exageran los locales. Después de un incendio forestal, las fotos de las revistas de arquitectura y decoración se miran de otra manera. “¿Cómo puede haber premios nacionales de paisajismo que celebran la construcción de casas pegadas a las ramas de los árboles? ¿Cómo se deconstruye ese conservacionismo?”, comentan. Como en todas las regiones del mundo afectadas por los eventos climáticos extremos, queda por delante la compleja tarea de la configuración territorial.
La emergencia también genera omnipotencia. Cuando el incendio no es en la zona de interfase sino en un parque (lejos de las vidas humanas y de las viviendas), igual muchos vecinos corren a apagar el fuego poniéndose en riesgo y sin herramientas para afrontar física, técnica y emocionalmente la escala del evento.
PERROS Y HUEMULES
—A los perros los dejamos en mi casa, tengo un cerco. La orden fue que a último momento, si todo explotaba, los soltaran. Pensábamos que iban a huir hacia el lago. Cuando fue una compañera y los soltó, todos corrieron y se le subieron al auto.
—Jajajaja.
—Sí, pensábamos que la villa explotaba. El fuego venía y no se podía hacer nada. Era una cosa bíblica.
—El momento más terrible fue la escuela. Se salvó porque fueron todos a mojarla. Dicen que en ese momento no ves nada, ni tus pies. Esa escuelita está en el medio de la cordillera, es muy linda, producen plantas nativas.
—¿Les dará tiempo a los pájaros?
—Mi marido trabaja en el Parque Los Alerces, es biólogo. Monitorea la población de huemules. Y se pasó un año diciendo: los huemules van a volver, su conducta es volver al lugar. Y ahora están volviendo. Sólo le falta que aparezcan tres.
NATIVAS
En los “meses de paz”, las comunidades indígenas trabajan en la restauración del suelo, podan las plantas para dejar que la vida propia de las raíces hagan lo suyo. En tiempos de adaptación, queda combinar lo mejor de lo ancestral y de lo nuevo.
Entre las maneras contemporáneas de habitar el bosque sin amenazar el paisaje, una de las recomendaciones es generar las “zonas defendibles”. Como el inicio y la propagación del fuego depende muchísimos de la estructura e inflamabilidad de la vegetación, una alternativa es elegir especies nativas de arbustos, árboles y enredaderas, ubicarlas a cierta distancia entre sí y cuidarlas de manera especial. Ciprés, maitén, notro, retamo, chacay, laura, maqui, zarzaparrilla, parrillita, enredadera clavel de campo, entre otras especies, cuidan el bosque: porque están adaptadas al clima de la Comarca, y no sólo tienen bajo nivel de inflamabilidad sino que necesitan menos agua. El recursero de la bióloga Melisa Blackhall, investigadora del CONICET, también recomienda mantener el pasto cortado y tirar las ramitas secas. Y sí: la transición requiere un presupuesto verde tan enorme como excluyente.
CORTISOL DE VERANO
—Estos últimos años los veranos están siendo el cortisol. Agarrémonos que se viene.
Fernanda Rezzano hace un chiste y lo dice en serio. Ella está al frente de la asociación civil AcercAR. Mientras los tecnofeudales planean mudarse a Marte, Fernanda reunió a ex compañeros de secundario y amigos de amigos, nacidos y criados en la Patagonia, que se fueron a estudiar a otras regiones y eligieron volver. Y quedarse en este lugar que cambia de color en cada estación, está lleno de lagos que reflejan bosques, golondrinas que anidan en el techo de las casas en primavera, el cinchin y su perfume entre vainilla y chocolate, el area natural protegida que es uno de los grandes pulmones de bosque nativo, y una comunidad híbrida, de aquí y de allá, pero que sienten el mismo deseo por el lugar. Trabajan por un desarrollo local sustentable. Fernanda es comunicadora, Paula es diseñadora, Pamela es docente, Tatiana es periodista, Guido matemático, Victoria es médica, Maximiliano es politólogo, Juanjo es contador, Eimí es desarrollóloga, Nehuén es geógrafo, Nicolás es Forestal, Martina es Ambientóloga, Marta es abogada, Guadalupe es obstetra.
Vistos desde los Objetivos de Desarrollo Sostenible para la agenda 2030, se apropian de los casilleros “resiliencia” y “medidas urgentes para combatir el cambio climático”, en parentesco con acciones de tantas otras regiones en las que confluyen saberes científicos, técnicos, comunitarios y ancestrales. Esto, sin caer en la epistemología de la desregulación: el Estado es responsable, se tiene que encargar. La adaptación necesita financiamiento, sobre todo en las regiones y poblaciones más vulnerables. La Constitución, la Ley General de Ambiente y tantos otros marcos enuncian la responsabilidad oficial de cuidar los territorios.
Fernanda da clases de educación ambiental. Recorre escuelas. Cuando los chicos dicen ‘no quiero que llegue el verano’, les responde que no tengan miedo, que en los paisajes pasan cosas, que transformamos el entorno pero que eso no necesariamente significa el final. Que un bosque quemado también puede ser el principio de otro paisaje si lo acompañamos.
Mucho antes de compartir un grupo mundialista, España y Cabo Verde ya estaban conectados por una de las decisiones geopolíticas más trascendentes de la historia. Las llamadas Bulas Alejandrinas, dictadas en 1493 por el papa Alejandro VI, utilizaron al archipiélago africano como referencia para repartir los territorios que Europa todavía no había conquistado. Aquel documento terminó moldeando el mapa de América, África y parte del mundo moderno.
Por Alcides Blanco para NLI
Cuando la pelota empiece a rodar entre España y Cabo Verde, la mayoría verá un partido entre una potencia histórica del fútbol y una selección que representa el crecimiento del deporte africano. Sin embargo, existe un vínculo mucho más antiguo y profundo que el deporte. Se remonta al siglo XV, cuando el papado decidió intervenir en la disputa colonial entre las coronas ibéricas y utilizó al archipiélago caboverdiano como punto de referencia para dividir el planeta.
En 1492, el viaje de Cristóbal Colón abrió una competencia feroz entre Castilla y Portugal por el control de las nuevas rutas comerciales y de las tierras recién descubiertas. Ambos reinos eran las grandes potencias marítimas de la época y reclamaban derechos exclusivos sobre territorios que ni siquiera conocían completamente.
El papa que repartió el planeta
La solución llegó desde Roma. En mayo de 1493, el papa Alejandro VI emitió una serie de documentos conocidos como Bulas Alejandrinas, que establecían una línea imaginaria ubicada aproximadamente a cien leguas al oeste de las islas Azores y de Cabo Verde.
Todo lo que quedara al oeste de esa línea, establece la Bula Inter Caetera de 1493, sería considerado zona de influencia castellana. Lo que estuviera al este permanecería bajo dominio portugués.
La elección de Cabo Verde no fue casual. El archipiélago, descubierto y colonizado por Portugal durante el siglo XV, era uno de los puntos estratégicos de la navegación atlántica y funcionaba como una referencia geográfica conocida para los cartógrafos de la época.
En otras palabras, unas pequeñas islas volcánicas frente a la costa africana se transformaron en el punto desde el cual Europa intentó repartir el mundo entero.
De las Bulas al Tratado de Tordesillas
Portugal consideró insuficiente el reparto papal. Las negociaciones entre ambas coronas concluyeron en 1494 con el Tratado de Tordesillas, que desplazó la línea divisoria unas 370 leguas al oeste de Cabo Verde.
Ese cambio aparentemente técnico terminó teniendo consecuencias enormes.
Gracias a ese corrimiento, una porción del continente sudamericano quedó dentro del área portuguesa, permitiendo que siglos después surgiera Brasil como una nación de lengua portuguesa, mientras el resto de América Latina quedó mayoritariamente bajo influencia española.
Sin aquella referencia geográfica basada en Cabo Verde, el mapa político y lingüístico del continente americano probablemente sería completamente distinto.
Cabo Verde, un puente entre continentes
Durante los siglos siguientes, Cabo Verde ocupó un papel central en el comercio atlántico. Sus puertos se convirtieron en escalas obligadas para barcos que viajaban entre Europa, África y América.
También fue uno de los principales centros del tráfico esclavista organizado por las potencias coloniales, convirtiéndose en un espacio de mezcla cultural, lingüística y étnica que todavía hoy caracteriza a la sociedad caboverdiana.
Su ubicación estratégica hizo que el pequeño archipiélago tuviera una influencia histórica mucho mayor que su tamaño territorial.
Un partido que también cuenta una historia de cinco siglos
El encuentro entre España y Cabo Verde es mucho más que un choque mundialista. Representa, de manera casi simbólica, el cruce entre dos protagonistas de una historia que comenzó hace más de quinientos años cuando un papa, un reino colonial y un conjunto de islas africanas quedaron unidos por una decisión destinada a organizar la expansión europea.
Las Bulas Alejandrinas nunca lograron controlar completamente la realidad ni evitar los conflictos posteriores, pero sí dejaron una huella indeleble sobre la geografía política del planeta. La existencia de Brasil como país lusófono, la distribución colonial de América y buena parte de las relaciones entre España y Portugal encuentran allí uno de sus puntos de partida.
Así, mientras noventa minutos decidirán quién suma tres puntos en el Mundial, la memoria histórica recuerda que España y Cabo Verde ya habían compartido protagonismo en uno de los episodios más ambiciosos de la historia universal: el intento de dividir el mundo con una simple línea trazada sobre un mapa.
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