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OTRO DERRAME DE PETRÓLEO EN RÍO NEGRO

Un nuevo derrame de crudo en el área de Medanito a pocos kilómetros de Catriel, reaviva el debate sobre la seguridad ambiental y la falta de control sobre las empresas petroleras.

El jueves pasado se produjo un derrame de petróleo en crudo en el área Medanito, pocos kilómetros al sur de Catriel. El grave incidente se registró en un ducto que se encuentra fuera de las instalaciones de la Unidad de Medición de Pampetrol, donde entrega el producto a Oldelval. Esta unidad es donde las empresas miden lo que entregan sus clientes y se firman los documentos donde se registra lo entregado y se traspasan las responsabilidades, en este caso, Pampetrol entregó a Oldelval.

La situación en relación a las responsabilidades no está del todo clara. Muchas veces pasa que desde la unidad de medición hasta que ingresa a la planta hay varios kilómetros y es ahí donde las empresas se deslindan de responsabilidades ya que hay un gris legal en ese margen, que es justamente lo que pasó en este caso particular.

 
 
 
 
 
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Esto se debe a que Pampetrol posee una Unidad de Medición Automática (UAM) donde entrega el producto a Oldelval y después que pasa la Unidad de Medición, hay un tramo de ese caño que llega al oleoducto de Oldelval, que es el caño que se rompió. Lo que se transportaba en ese momento era un producto de Refipampa, que ya había pasado por el proceso de refinado.

Si bien aseguraron desde la empresa petrolera estatal que el incidente se contuvo. Ambos gobiernos provinciales, el de La Pampa y el de Rio Negro no se han expresa respecto al derrame.

La falta de control estatal y el autocontrol empresarial, son uno de los grandes problemas que tiene la actividad petrolera respecto al cuidado del medio ambiente. En un país donde casi todo es corruptible, el control de las actividades de hidrocarburos debiera ser socio institucional.

La visualización del derrame fue a través de un oyente que informó y compartió el material a Radio Ciudad de Catriel, desde donde se viralizó el video que muestra el derrame. Allí informaron sobre el nuevo derrame de hidrocarburos de impresionantes dimensiones que tuvo lugar en la zona del yacimiento Medanito ubicado en la localidad de Catriel, provincia de Río Negro».

La emisora reveló que tomó contacto con la situación a través de un video. «En las imágenes enviadas hoy -por el jueves pasado- por un oyente, se observa el derrame de petróleo destruyendo la flora y la fauna autóctona que llevará años restaurar», señalaron.

Una de las consecuencias negativas del derrame es que en caso de que llueva en estos días los deshechos podrían decantar directamente en el río. Radio Cartiel informó que «existe el riesgo cierto de que la contaminación se filtre a las napas y pase a la cuenca del Río Colorado por lo cual intervino el Coirco (Comité interjurisdiccional del río Colorado (COIRC0) creado por las provincias de Buenos Aires, La Pampa, Mendoza, Neuquén y Río Negro) y el Departamento Provincial de Aguas de Río Negro».

Por otro lado, recordaron que podría generarse un problema ambiental teniendo en cuenta que las localidades de Catriel y 25 de Mayo consumen agua corriente del río Colorado. Aseguraron que esta situación generó la mayor preocupación a las autoridades y a la ciudadanía en general.

La visualización del derrame fue a través de un oyente que informó y compartió el material a Radio Ciudad de Catriel, desde donde se viralizó el video que muestra el derrame.

Este desastre ambiental meritó la intervención de la Secretaría de medio ambiente rionegrina a cargo de Dina Migani (quien a su vez cuenta con una empresa familiar que brinda servicios a las empresas petroleras), que le habría endilgado toda la responsabilidad a Pampetrol, empresa estatal de la provincia vecina. En este sentido afirman que «se consideró al derrame como un incidente mayor y se le otorgó un plazo de 48 horas a dicha empresa para que presente un plan de remediación ambiental». Sin embargo, en ninguno de los canales oficiales de la provincia se emitió un comunicado.

En relación al impacto ambiental, destacaron que «no hay ninguna posibilidad de que llegue al río, está a más de 3,5 kilómetros y en un bajo. Los inspectores ya actuaron porque se busca que se sanee lo más rápido posible, debido a que es un líquido más liviano que tiene un poder de infiltración más rápido que el hidrocarburo convencional«.

Desde Pampetrol informaron que el derrame «ya fue contenido y las tareas actuales se abocan a limpiar y sanear la zona afectada». En esa línea, precisaron que «el incidente se generó en una cañería que se encuentra fuera de las instalaciones de la UAM del área Medanito Sur, ubicada en la localidad de Catriel, aguas abajo del punto de medición fiscal que utiliza la empresa para despachar el fluido hacia Oleoductos del Valle S.A., por causas que todavía se buscan determinar». También aclararon que «el derrame quedó contenido entre un camino de circulación interna hacia los tanques de entrega» de Oldelval.

Fuente: LaArena
Foto Portada de archivo

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    La cordobesa Laura Rodríguez Machado, que saltó en 2025 del PRO a LLA, presumió que el gobierno está «desarmando una bomba que dejó el kirchnerismo». «Estamos en contra de darle subsidios a quienes no lo necesitan», dijo, y concluyó: «nosotros cuidamos la plata de los argentinos asignándola a los recursos de quienes realmente la necesitan».

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    Basualdo coincidió con el salteño Bernardo Biella en su preocupación sobre el destino del 7,5 por ciento de la factura que todos los consumidores pagan para la constitución del Fondo Fiduciario que financia los subsidios. «Los cordobeses vamos a seguir aportando», dijo con orgullo la diputada de Martín Llaryora.

    Biella, por su parte, se preguntó si el dinero tributado sería imputado al pago de obras, como debería suceder con el impuesto a los combustibles, o jubilaciones. Miembro del bloque Innovación Federal, que responde a Gustavo Sáenz, el legislador había dicho antes de dar quórum que votaría contra la ley porque «en Salta hace más frío que en Mendoza».

    Sobre el debate acerca del financiamiento del Fondo Fiduciario que sostiene los subsidios, el ex diputado y director del Instituto Consenso Federal, Alejandro «Topo» Rodrígez, recordó que «presentó superávit en 2021, 2022 y 2023, pero apenas asumió Javier Milei entró en déficit». Según sus cálculos, en 2021 hubo un superávit de 16 mil millones de pesos; en 2022, fue de 7697 millones de pesos; y en 2023, alcanzó 39 mil millones de pesos de balance positivo, mientras que en 2024 cayó en un déficit de 54 mil millones de pesos.

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    El punto que encendió la guerra fue el beneficio regulatorio. La resolución le otorgó a Vicuña prioridad de uso frente a terceros por el 90% de la capacidad de transporte remanente de la línea Nueva San Juan-Rodeo. Según los cálculos de Cammesa, eso equivale al 71% de la capacidad total de una línea de 854 MVA. La misma prioridad alcanza a la nueva línea Rodeo-Chaparro y a la nueva estación Chaparro. Todo por 25 años.

    José Morea, country manager de Vicuña no es un ejecutivo más. Fue funcionario durante el gobierno de Mauricio Macri y estuvo a cargo del programa de Participación Público Privada (PPP), una fallida experiencia de «privatización» de la construcción de rutas que dependía de Toto Caputo. Morea provenía de Central Puerto, la eléctrica vinculada a Nicolás Caputo, primo del ministro, que aparece al principio y al final de la inversión de Vicuña.

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    Vicuña sostiene que no se apropia de nada. Su argumento es que financiará obras nuevas para fortalecer el sistema y que la capacidad incremental quedará dentro del SADI, operada por la transportista. Traducido: asegura que va a agrandar la ruta y que por eso pide carril preferencial. En una empresa competidora lo resumen con menos cortesía: «Todavía no pusieron nada, pero ya pidieron mucho».

    El problema es que en San Juan nadie mira esa ruta como una autopista vacía. El EPRE provincial advirtió que la capacidad del corredor no es un excedente disponible sino un recurso estratégico para abastecer la demanda actual y futura de la provincia. También reclamó que Vicuña sea tratada como beneficiaria no iniciadora de una obra que ya fue financiada por otros.

    La audiencia pública de este miércoles, convocada por el nuevo Ente Nacional Regulador del Gas y la Electricidad, no fue vinculante, pero dejó expuesto el conflicto. El expediente trató el acceso a 260 MW para Josemaría y la ampliación del sistema de transporte eléctrico. Participaron empresas, organismos provinciales y los municipios afectados.

    Ahí aparecieron los otros jugadores. Los Azules, Hualilán, Barrick y Gualcamayo plantearon objeciones técnicas, legales y regulatorias. Barrick condicionó su apoyo a que se respeten sus derechos históricos de transporte. Gualcamayo pidió resguardar su potencia energética. Hualilán cuestionó la reserva de capacidad. Los Azules fue más lejos y habló de una prioridad desproporcionada.

    En la audiencia pública para definir el acceso prioritario de Vicuña a la línea de alta tensión su competidora de Los Azules habló de una preferencia desproporcionada.

    Miguel Gil, gerente de Ingeniería de Los Azules, dijo que una prioridad por 25 años sobre infraestructura ya construida equivale en los hechos a una exclusividad sobre un corredor estratégico del SADI. Y agregó que la audiencia debía servir para corregir el acto y preservar la coherencia regulatoria.

    También hay que decirlo: No hay ingenuidad en esa pelea. Barrick, Los Azules, Gualcamayo y Hualilán defienden sus propios proyectos, sus cronogramas y su acceso a la red. Nadie fue a la audiencia sólo por amor al usuario residencial. Cada uno cuida su pedazo de montaña.

    Pero esa disputa empresaria no borra el problema de fondo. Si una sola minera se queda con casi toda la capacidad disponible, Jáchal e Iglesia pueden quedar atados a una red sin margen. El efecto no sería sólo sobre otros proyectos mineros. También puede golpear emprendimientos agrícolas, industriales y comerciales que necesiten energía para crecer.

    Los municipios del norte sanjuanino viven de una trama minera diversificada. Gualcamayo, Veladero, Los Azules, Hualilán y Josemaría no son nombres en un PowerPoint: son regalías, empleo, proveedores, rutas, campamentos y recaudación. Si el sistema eléctrico queda capturado por un solo jugador, la provincia queda pegada a una ventanilla única.

    El otro temor es más cotidiano. El EPRE pidió acuerdos de mitigación para evitar que una demanda gigante como la de Josemaría deteriore la calidad del servicio. En los pueblos, eso se traduce sin tecnicismos: bajas de tensión, cortes o inestabilidad. La minería mira 500 kV; los vecinos miran la heladera, la bomba de agua y la luz de la casa.

    El Gobierno nacional defiende el RIGI y presenta a Vicuña como una postal de la Argentina que viene, pero apareció por una pregunta vieja: quién decide sobre una infraestructura pública cuando el negocio privado necesita pasar primero.

    El gobierno de San Juan que conduce Marcelo Orrego tiene un desafío interesante: De un lado, una inversión que puede cambiar la escala minera del país. Del otro, una red financiada por el Estado y por usuarios durante años, que enfrenta la presión de grupo de empresas que compite para entrar al mismo corredor. La montaña promete dólares, pero abajo la pelea es por el cable.

     

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