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«OTRO AÑO DE QUEBRANTO»

Estamos promediando otro  año  de quebranto  para los pequeños y medianos productores. En conjunto: la devaluación, el endeudamiento, la falta de financiamiento y de rentabilidad, ponen al productor en una situación límite.

Nos encontramos frente a un panorama macroeconómico que nos obliga a trabajar con costos altos en dólares, impuestos desmesurados, tarifas impagables, entre otros factores, que hace que la actividad resulte económicamente inviable. El dólar escaló un 56.7 % en 2018. La devaluación en el mercado interno es fatal porque los insumos se pagan en dólares, la cuenta de los agroquímicos es en dólares. Los productores hoy no tienen dinero, por ello deben pedir financiamiento a las empresas. El año pasado se logró independencia gracias a los créditos estatales, los REPRO,  etc.

Hoy existe una grave  situación de endeudamiento, entre Rio Negro fiduciaria  y FondAgro  suman  unos  700 millones de pesos,  y sin acceso al crédito ni al financiamiento.

Así  tenemos que afrontar todas las tareas culturales para poder obtener fruta de calidad la cosecha que viene.

La baja Rentabilidad que se arrastra hace años es producto del aumento de los costos de producción ligado al estancamiento del precio y a que el mismo no cubre los costos de producción. El aumento del costo es producto del incremento  de tarifas eléctricas, insumos, mano de obra, etc. El costo de producción primario calculado por la Secretaria de fruticultura es de 34 centavos de dólar. A esto se suma los costos de clasificación, embalado y conservación. El precio en mercado interno es menor que el año pasado. Entre el 2015 y el 2018 hubo un 200% de inflación en Argentina. El precio de la fruta fue igual en 2018 que en 2015. En 2016 dio un salto y en 2017 fue 1$ mayor que en 2018. La liquidación de este año fue en promedio de 3 $/Kg de pera y 4-4.5 $/Kg de manzana.

Los frigoríficos donde se conserva la fruta después de ser cosechada no pueden pagar las altísimas tarifas de energía eléctrica y ven directa y gravemente distorsionados sus costos por los constantes aumentos. El stock en frío los primeros días de julio era de 160 millones de Kilogramos, el 50 % es de las empresas.

La pregunta es ¿qué hacemos con los 80 millones de kilogramos de los productores que no van a ser exportados?.

Se vive una crisis de retracción del mercado interno, como resultado de la disminución del poder adquisitivo de la población producto de la inflación y la desocupación. En el mercado central hay cesantía de pago, y solo trabaja el papero y el cebollero.

En  el mercado interno, poner un jaulón de manzana en el mercado central cuesta 167 pesos y el retorno que tiene  es de 190 pesos. Lo mismo ocurre con una caja de manzana. El promedio según los lotes da unos  4 pesos aproximadamente. Para la exportación llevar un bulto hasta el puerto cuesta 11,50 dólares, sin poner  la fruta. Para Brasil 11 dólares.

Ante esta situación la provincia no sale de la propuesta del Libro Blanco.

PUNTOS REIVINDICATIVOS DE EMERGENCIA-ASAMBLEA 12/05/2018

  • Precio de referencia al costo de producción  de 12 $.
  • Suspender los vencimientos un año  de los créditos otorgados por  nación y los  de provincia, estos por intermedio de RN Fiduciaria (créditos de cosecha de hace  años).
  • Habilitar los 17 millones de pesos remanentes de los créditos de poda para destrabar el programa de comercialización de frutas, en poder de FunBaPa.
  • Tarifas eléctricas diferenciales (trabajado con CAME).
  • REPRO
  • Prorrogar la emergencia económica.
  • Aporte no reintegrable de emergencia para  afrontar tareas culturales
  • Reembolso del puerto directo a los productores. (Se necesitan 140.000 pesos por ha para llegar a cosecha).

A esto se le agrega la creación del instituto de la pera y la manzana, la búsqueda y acompañamiento estatal de alternativas comerciales que saquen al productor de la dependencia de las empresas exportadoras

EN NÚMEROS

Teniendo en cuenta que el costo de producción es de 0,34 centavos de dólar ($ 10) y que una hectárea promedia los 35.000 kilos de producción de fruta en fresco; también que las empresas exportadoras ya están dando pre-liquidaciones y/o facturaciones de entre $ 1,4 y 3 con lo cual el promedio de la liquidación final va a dar cercano a $ 2,5 en peras. Para manzanas el promedio de fruta entregada puede llegar a quedar en $ 4. Esto equivale a una perdida con respecto al Costo de Producción de 4.500 millones de pesos. Si sumamos las perdidas por el granizo llegaríamos a pérdidas totales por 5.000 millones de pesos. En definitiva el déficit total para el Alto Valle seria de 200 millones de dólares. (fuente: Secretaria Fruticultura de Rio Negro).

PABLO CASTEL
SECRETARIO de la CÁMARA de PRODUCTORES de Villa Regina.

Gráfica: Germán Busin
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    «Hay un precio de mercado del riesgo para la Argentina que es algo más alto de lo que nuestras calificaciones implicarían», afirmó Diron en una entrevista con Bloomberg Línea. La declaración cayó en un momento sensible para el equipo económico, que esperaba que la mejora de nota de Fitch ayudara a consolidar una baja más pronunciada del riesgo país y una recuperación más firme de los bonos soberanos.

    La observación de Moody’s apareció además acompañada por los propios movimientos del mercado. Después de perforar los 500 puntos y tocar un piso de 496 unidades tras la mejora de Fitch, el riesgo país rebotó durante cuatro ruedas consecutivas hasta superar los 535 puntos, acercándose nuevamente a los valores previos al upgrade.

    En la City interpretan ese movimiento como una señal de que el mercado todavía no termina de comprar la idea de una normalización financiera acelerada. De hecho, los spreads argentinos continúan muy por encima de los que pagan países con calificaciones similares e incluso superiores a algunos soberanos con peores notas.

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    «Hay un montón de calificaciones que para el mercado son prácticamente iguales. Recién cuando pasás a Investment Grade eso tiene un efecto realmente importante, porque muchos fondos tienen reglas internas que les exigen tener determinado porcentaje de bonos de países con grado de inversión», explicó Burgos. En ese sentido, señaló que una mejora de esa magnitud sí podría generar un ingreso mucho más fuerte de capitales hacia los bonos argentinos.

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    Sin embargo, otros analistas sostienen que el problema excede el calendario electoral. El ex viceministro Emmanuel Álvarez Agis aseguró que la principal fragilidad sigue siendo el bajo nivel de reservas y el creciente peso de la deuda senior, es decir, compromisos que tienen prioridad de cobro sobre los tenedores tradicionales de bonos. «Eso al bonista le pone los pelos de punta», resumió el economista.

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    En paralelo, informes privados comenzaron a enfriar las expectativas de una baja rápida del riesgo país. Un reporte del Banco Comafi señaló que «resulta demasiado optimista» pensar que Argentina pueda comprimir otros 150 puntos en la parte larga de la curva antes de las elecciones.

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