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Orazi y Banacloy se reunieron con empresarios frutícolas

El Intendente Marcelo Orazi acompañó en la mañana del jueves al Ministro de Producción y Agroindustria de Río Negro Carlos Banacloy en un encuentro con empresarios del sector frutícola de Villa Regina.

La reunión se realizó en el Salón Comahue de la Cámara de Comercio, Industria y Producción local y se analizaron temas como el balance de temporada, productividad, Ingresos Brutos, crédito fiscal, energía, entre otros.

También participaron el Secretario de Fruticultura Facundo Fernández, el presidente del Concejo Deliberante Edgardo Vega y los concejales Claudia Maidana y Carlos Rodríguez.

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  • El radicalismo en la provincia propone una reforma electoral que incluya Boleta Única

     

    El radicalismo en la provincia de Buenos Aires abre la discusión a una reforma electoral de cara a la elección del año próximo en la que los bonaerenses deberán decidir gobernador, probablemente en comicios separados de la discusión nacional.

    Aunque la UCR no tienen la fuerza legislativa que supo tener en otros años, el senador nacional Maximiliano Abad busca iniciar una discusión en la provincia que ordene la contienda electoral del año próximo. Entre los temas figura la implementación de la Boleta Única de Papel (BUP), un financiamiento de los partidos, sostener las PASO aunque con reformas, y lo que denominan autonomía provincial que en términos llanos supone consolidar el desdoblamiento de la elección bonaerense respecto de la nacional.

    Desde el entorno de Abad sostienen que la provincia tiene una deuda con los partidos políticos respecto del financiamiento electoral. No existen leyes en la provincia que regulen esa situación, en parte porque históricamente la elección provincial se hizo el mismo día que los comicios nacionales.

    El peronismo trabaja en una reforma electoral para retener la provincia de Buenos Aires

    Se sabe que La Libertad Avanza plantea que los partidos no deben recibir fondos de los contribuyentes y que en todo caso deben financiarse desde el sector privado. En el radicalismo plantean otra cosa y piensan en un financiamiento mixto. La idea es que existan reglas claras y equidad por parte de los fondos del Estado. Pero lo más importante es generar un sistema transparente y que sea auditable. Que cada partida pueda ser trazada.

    «Plantear que los partidos no deben recibir fondos del Estado suena muy lindo, pero no hay que dejar la puerta abierta para el financiamiento ilegal», dijo a LPO un referente del radicalismo abocado al tema.

    Los libertarios en el Congreso quieren modificar la ley para que la boleta de candidatos nacionales pueda unificarse con la boleta de candidatos provinciales. Además, se incluiría un casillero para votar la boleta completa. Trascendió que tanto desde el radicalismo, como desde el PRO rechazarían esos cambios.

    En cuanto a la BUP, en la provincia se mantiene el viejo sistema de boleta partidaria que el peronismo defiende con fuerza. Desde el radicalismo plantean que el 85 % de las democracias del mundo votan con Boleta Única. El desafío -sostienen- es encontrar los mecanismos para no confundir a los electores.

    Se sabe que el gobierno libertario busca modificar la ley para que la boleta de candidatos nacionales pueda unificarse con la boleta de candidatos provinciales en caso que la elección se realice el mismo día. Además, se incluiría un casillero para votar la boleta completa. Trascendió que tanto desde el radicalismo, como desde el PRO rechazarían esos cambios en el Congreso.

    Maximiliano Abad, Diego Garciarena y Nerina Neumann.

    También incluye la idea de sostener -con modificaciones- las PASO en la elección bonaerense, algo que el gobierno de Milei busca eliminar a nivel nacional. En el radicalismo sostienen que, a diferencia de otros años, hoy los partidos van a las elecciones conformando coaliciones por lo cual es más difícil establecer candidatos.

    «Lo peor que podemos hacer es volver a un sistema donde las cúpulas partidarias eligen a dedo a sus candidatos», dicen y proponen algunos ajustes a la ley de primarias como que los afiliados sólo puedan votar en la coalición que integra su fuerza política. Pero destacan que ese proceso de elección de candidatos se realice con control público y garantías judiciales.

    En el gabinete de Kicillof creen que pueden acordar con Pareja votar Boleta Única a cambio de las reelecciones indefinidas

    Además, manifiestan sintonía con la iniciativa que surgió desde el peronismo y que adelantó LPO: que en la PASO los candidatos a gobernador no lleven candidatos a vice. Destacan que eso funciona muy bien en la Ciudad de Buenos Aires y es una buena alternativa en caso de una interna competitiva.

    En paralelo, en el peronismo también trabajan en una serie de cambios. Además, de la idea de candidatos a gobernador sin vice en las PASO, un eje importante de esos cambios tiene que ver con separar por completo la elección provincial de la nacional.

    La idea es establecer un cronograma que permita primero el cierre de listas, la PASO y la elección general en la provincia, y recién después un cierre de listas para la elección nacional.

    Eso no ocurrió en la elección del año pasado. En julio de 2025 fue el cierre de listas de la elección provincial. En agosto el cierre de listas de la elección nacional y luego llegaron las elecciones: en septiembre la elección bonaerense y en octubre la nacional.

    Respecto de las PASO, en el peronismo quieren que no haya elección primaria en aquellos distritos donde se logren los consensos para llevar un candidato único.

    Eso obligará -dicen- a los candidatos a intendentes a hacer esfuerzos para lograr una síntesis que contenga a todos los sectores. Pero Además, se busca blindar a esos candidatos de cara a la elección general y evitar que la oposición se junte después de la PASO para enfrentarlos en general.

     

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  • Milei puso de primer diputado en la Ciudad al abogado del fondo buitre que perdió con YPF

     

    El estudio de Alejandro Fargosi, primer candidato a diputado por la lista de Milei en Capital, fue patrocinante del fondo buitre Burford en el juicio por Aerolíneas que le costó a la Argentina 400 millones de dólares.

    Burford le había comprado a la familia Eskenazi los derechos para litigar contra el Estado. Esperaban un resultado similar a la victoria que obtuvieron contra la Argentina en el CIADI.

    En esa ocasión, los buitres habían adquirido el juicio de Marsans por la expropiación de Aerolíneas. Representado por el estudio Fargosi & Asociados, Burford ganó cerca de 140 millones de dólares, 976% más de lo que había invertido para litigar.

    El estudio Fargosi se llevó al menos 922 mil dólares de honorarios que fueron pagados por el estado argentino.

    Cristina y Kicillof destacaron el fallo de EEUU y recordaron a Milei que gracias a la nacionalización de YPF tiene los dólares para aguantar

    Al momento del fallo, durante la presidencia de Mauricio Macri, Diego, uno de los hijos de Fargosi era directivo de Aerolíneas. Antes, Diego había trabajado en la empresa durante la gestión del Grupo Marsans.

    Su padre Alejandro también había litigado contra Aerolíneas durante el menemismo, pocos años después de la privatización.

    Allegados al diputado aseguraron que Alejandro Fargosi se desligó del estudio familiar en 1987.

     

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  • Gray se reunió con Yamandú Orsi: «compartimos una visión»

     

    Durante el encuentro del Consejo Interamericano de Comercio y Producción, realizado en la Ciudad de Buenos Aires, Fernando Gray se reunió este miércoles con el presidente de la República Oriental del Uruguay, Yamandú Orsi.

    «Las relaciones entre nuestros países resultan estratégicas para consolidar una agenda común de desarrollo, integración productiva y fortalecimiento institucional en la región», afirmó Gray.

    El Intendente de Esteban Echeverría, también vicepresidente de Mercociudades, compartió comisiones de trabajo con el actual presidente de Uruguay.

    «Desde hace muchos años compartimos una visión y sostenemos el compromiso con la cooperación entre los gobiernos locales y nacionales», dijo Gray. 

     

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    Confesores imperdonables

     

    Los grandes contrastes entre los curas que influyeron en Isabel de Castilla y en la vida cotidiana de moros, judíos y cristianos.

    Y tú sin perjudicar a nadie y esposao
    Que la ley de extradición te pille
    confesao.
    – J. Sabina, Con un par

    Por Silvina Belén para NLI ·

    Llegar confesado al último suspiro era una aspiración que antaño compartían nobles y plebeyos españoles. Hoy mismo, si corriéramos algún riesgo de importancia pero igual decidiésemos tirarnos a la pileta, cualquier español podría decirnos, como Joaquín, “Que te pille confesado” casi automáticamente. El reflejo de la tradición de paladines de la cristiandad no desaparece así como así.

    Recibir el perdón divino con regularidad a través de un confesor era necesidad acuciante para el cristiano viejo. Ni qué decir para los monarcas. Y si se trataba de doña Isabel de Castilla, la reina a la que en el colegio conocíamos como Isabel  la Católica, la necesidad se multiplicaba al infinito. Sin confesor no había torrejas, ni alhajas a donar, ni colones que le hicieran la historia.

    Y a nosotros, entre maestras, profes de historia con secretas simpatías por el generalísimo con ínfulas imperiales –y aferrado al cirio-, dueños de bares y restaurantes, curas ibéricos, días de la raza más todos los etcéteras  imaginables, también nos hicieron la historia, la historia en la que Isabel quedaba fuera de cualquiera de las iniquidades que algún descreído pudiese referirnos acerca de la cristiandad peninsular de aquellos tiempos y de los que pronto les seguirían.

    Acostumbrados como estamos a los desengaños, bien podríamos soportar un inventario de las agachadas -que no fueron pocas- de la reina, igual que sobrellevamos las desilusiones cromáticas con French y Beruti,  o Cornelio Saavedra y otros tantos que, con halo de patriotismo finalmente desmentido, nos precedieron en estas latitudes que por siglos le dieron riqueza a España gracias al buen olfato atribuido a la ilustre esposa de Fernando de Aragón.

    Pero como doña Isabel también soportó arduos pesares y tuvo sus virtudes, despistes y grandezas, solamente vamos a enfocarnos en las alegrías, amarguras y desaciertos que experimentó con sus confesores, dado que siendo “La Católica” el punto no carece de interés e, incluso, de una pizca de justicia para con la chismografía histórica que cultivan las anteojudas comadres de biblioteca, gracias a quienes sabemos, por ejemplo, hasta qué punto la reina odiaba al ajo, pecado culinario peninsular si los hubiera.

    Biografías, historia del periodo y datos afines pueden hallarse con facilidad en enciclopedias tradicionales, Wikipedia o a través de la ubicua IA. Lo singular y menos registrado es todo aquello que relaciona a estos confesores entre sí, la reina, el poder y la tan mentada cultura de moros, judíos y cristianos.

    Para no zozobrar con el asunto de los confesores, hay que partir asociando el renombrado año 1492 no a Colón y el Puerto de Palos de Moguer –como tan popular como erróneamente se suele denominar al Puerto de Palos de La Frontera-  sino a Granada, con pausa obligatoria para evocar a Washington Irving y sus Cuentos de la Alhambra (La Alhambra: conjunto de cuentos y bosquejos sobre moros y españoles, 1832), digresión más que justificada para ambientar la mente.

    Feminismo regio y conquista

    Ya desde los tiempos de princesa doña Isabel  era mujer de carácter y armas tomar. A su capellán de esa etapa, Alonso de Coca, lo envió tanto a Aragón como a Francia para que conociese en persona a los dos principales nobles que la pretendían: Fernando de Aragón y el duque de Guyena. Debía informarle Coca sobre virtudes y defectos de sus posibles maridos. Era exigente y no iba a decidirse así como así. Ella misma evaluaría  luego atractivos personales y conveniencias políticas.

    Su primer confesor fue fray Mortero (Alonso de Burgos), antisemita jurado e irascible cura que introdujo la Inquisición en Castilla y León. El segundo, nada menos que el  más afamado y cruel de los inquisidores, fray Tomás de Torquemada. Durante años consentido por Isabel, cuando la Inquisición había llegado a su cenit de terrorismo recaudatorio, lo nombraron inquisidor general y la católica cambió de confesor.

     Y a partir de aquí, más allá de los devaneos con el santo oficio, comienza lo interesante.

    Fray Hernando de Talavera, prior desde 1470 de Nuestra Señora del Prado, en Valladolid –lugar de residencia de la corte en la época-,  pasó a ser desde 1474 el nuevo confesor. En las antípodas de sus predecesores, no veía con buenos ojos la Inquisición ni se lo consideraba un fanático al estilo de Torquemada. Atravesó desde 1475 junto a Isabel y Fernando la Guerra de Sucesión de Castilla que en 1479 terminó con los tires y aflojes en favor de la Católica y ostracismo de la Beltraneja.

    Hernando, con un talento para la economía que lo había convertido en un ministro de hacienda de facto, contribuyó a financiar la obsesión de la reina con la conquista de Granada, ciudad que se creía la mejor fortificada del mundo. Esa guerra, con su largo sitio, exigía recursos que la habilidad de Talavera conseguía con su don para las finanzas regias unido a un celo administrativo ejemplar.

    Merodeando las arcas también andaba Colón, a quien Hernando de Talavera llevaba cortito aunque, con intuición similar a la de Isabel, finalmente apoyó. Por muchos años el confesor, consejero y ministro de hecho de varias carteras lo fue todo para la reina. Mientras, los astros se conjugaban para que el año 1492 fuera un punto de convergencia inigualable.

    El asedio a Granada, máquina de fagocitar maravedíes reales, en 1491 había agotado la paciencia y la economía castellanas, pero también los víveres de los árabes que resistían intramuros. Alimentar a una población que había crecido exponencialmente en pocos años se hacía misión imposible. Unas y otras desgracias invitaban a la negociación, que terminó dándose en noviembre.

    Los famélicos mandamases moros estaban dispuestos a rendirse si les daban plazo y condiciones dignas. En secretas negociaciones con el rey Boabdil se llegó a un acuerdo que conjuntamente firmaron, como siempre, Isabel y Fernando, que sabía que con su esposa el patriarcado era una quimera.

    El acuerdo capitular garantizaba tolerancia, respeto y libertades para  los habitantes de la ciudad, en línea con el pensamiento nada inquisitorial de Hernando, que estuvo, por supuesto, en Granada cuando el 6 enero de 1492 los reyes católicos hicieron su entrada triunfal, con abrazo al malogrado Boabdil incluido.

    Cambio de confesor y desgracias en cadena

    Isabel cumplió el sueño de enseñorearse en Granada al tiempo que le decía adiós a su confesor, que pasó  a ser administrador apostólico del nuevo reino a la espera de la bula papal que lo nombraría al año siguiente primer arzobispo de Granada. Sin Hernando, la sombra negra del Cardenal Cisneros comenzaba así a asomar sobre la espiritualidad de la reina

    La estrategia de conversión del flamante arzobispo excluía la coacción,  el acoso y la violencia. Hacía un esfuerzo por conocer la cultura del pueblo vencido, dominar su lengua, dialogar y persuadir. Ansiaba solamente conversiones voluntarias, sinceras e incruentas. Su oposición a que los inquisidores pisaran Granada terminaría costándole muy cara.

    El nuevo confesor de Isabel, fray Francisco Jiménez de Cisneros, consideraba inaceptable el método blando de Hernando de Talavera. Quería que con los moros se hiciera lo mismo que con los judíos, a los que se había esquilmado y desterrado o convertido para después acusarlos de herejía, torturarlos, confiscarle los bienes y,  a la postre, encarcelarlos, ejecutarlos o quemarlos vivos en auto de fe.

    La diferencia radicaba en que con los judíos no se había hecho ningún acuerdo ni firmado tratado alguno. Pero con los moros los reyes católicos habían empeñado su palabra.  No obstante, Cisneros, que ya había mostrado un extremismo sin par a lo largo de su carrera eclesiástica, unas obcecaciones insanas y todo el talante de fanático que pudiera imaginarse, avanzaba con su plan.

    Con el privilegio de la cercanía del confesor, Cisneros acicateaba a Isabel. Encontró el primer resquicio formal en los “elches”, renegados de la religión cristiana, que a su juicio no estaban amparados por el tratado que comprometía a los reyes. Convenció así a los monarcas para que le abrieran la primera puerta hacia la cadena de iniquidades que iría llevando a cabo en Granada y otras ciudades cercanas.

    Isabel, golpeada por la muerte de sus hijos  Juan e Isabel,  su nieto Miguel y la locura de Juana, flaqueaba. Cayó enferma. En tanto, Cisneros seguía adelante con su proyecto: diezmaba Andalucía y zahería a Hernando de Talavera. En circular oprobio, la reina había retornado al yugo espiritual de iniciales confesores fanáticos y crueles.

    Sin haber podido honrar plenamente la palabra empeñada, en parte seguramente por las malas artes dialécticas de su último confesor, Isabel falleció a los cincuenta y tres años, en 1504. Su muerte profundizó las desgracias del equilibrado Talavera: contra toda coherencia, le cayó encima la Inquisición, que no pudiendo apresarlo a él sin más trámite, le encarceló a sus parientes cercanos. Fue la primera acusación a un Arzobispo de la que se tuviera noticia. Los denuestos del cardenal Cisneros, que aspiraba a ser inquisidor general con el apoyo del rey Fernando, habían dado fruto.

    Aunque parezca mentira, no pocos historiadores coinciden en afirmar que el agua y el aceite, es decir: Hernando de Talavera y Francisco Jiménez de Cisneros, fueron los confesores predilectos y más queridos de Isabel. Hasta Pedro Miguel Lamet, autor de Yo te absuelvo, majestad –libro recomendado para entusiastas del tema-, afirma, al referirse al deceso de la reina y a ellos, que “no pudieron encontrarse junto a su lecho de muerte ninguno de sus dos confesores predilectos”.  En fin…




     

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